DLILA'S NOTES:

¡Hola a todos! Lo sé, ha pasado media vida. Pero no saben la vida de muggle no es tan fácil. Avanzamos. Este capitulo contiene escenas subidas de tono. No solo por el contenido "sensual" si no por la carga emotiva de alguno de los personajes. Sí, hay personajes cínicos. Y no estoy tratando por romper los cánones. No hay personajes buenos ni malos, si no personas que quieren cumplir sus metas o sueños. Espero que con este capitulo se aclaren ciertos puntos. Por favor necesito feed back, entre más arrojen sus pensamientos y comentarios mejor. Me gusta leerlos. Les mando un beso del tamaño de la vía láctea.

DISCLAIMER: "Harry Potter" es propiedad de J.K. Rowling and Warner Bros. Este Fanfiction no tiene ánimo de lucrar con ninguno de los personajes creados por la autora. Únicamente cumple con el fin de entretener.

TIMELINE: Post-Hogwarts, AU.

MAIN CHARACTERS FEATURED: James Potter/Lily Evans /Hermione Granger / Severus Snape

SUMMARY: Severus Snape tiene el plan perfecto, regresar al pasado para vivir el futuro que debió vivir. ¿Pero eso qué significa? Hermione tendrá que pagar los platos rotos y hasta formar un nuevo futuro.

RATING: NC-17 (MA)

WARNINGS: Lenguaje sexual explicito, vocabulario ofensivo, spoilers, parejas no canon.

Aclaración: Esta no es una historia típica, no muere Snape en el séptimo libro y mucho menos ocurre lo ocurrido en el epilogo.


Tiempo Futuro

Capitulo 10 : La casa al final del callejón de las hilanderas

Hermione, un recuerdo al azar.

—¿Qué crees que estás haciendo?— pudo escucharle decir, quizás hubiera estado repitiendo la pregunta por enésima vez, porque sus cejas estaban fruncidas. No era la primera vez que le pasaba. ¿Pero quien la podía culpar? Ahora ella se sentía en una nube, dopada a la médula de la morfina más adictiva: él. Ella sólo le atinó a sonreír, quizás así el abandone ese tono de voz tan cortante. —Te miro.— respondió como si le contestara la pregunta más tonta del mundo. El no dijo nada solo volvió su cuerpo a lo que parecía el pergamino que estaba redactando en las últimas horas. Suspiró cansada, ella también debería estar haciendo el dichoso informe de su trabajo. Pero tenerle en frente después de la noche anterior hacía que todo su cuerpo se convirtiera en helio. Hermione intentó volver su vista a los documentos en la mesa. — Que les den..— dijo mirando la firma de su jefe en el último informe de su escuadrón. Se paró de la mesa y se volvió al lado de Severus. En un solo movimiento trató de darle un beso en la mejilla pero él volvió su cara para el otro extremo. — Mione… nada de eso… primero los deberes.— ¿acaso estaba regañándola? En primer lugar ella era Hermione Granger por su puesto que acabaría con todo antes que el sol se ocultara. Por Merlín. — Solo necesito un poco de motivación— ella lo abrazó por la espalda, Severus aún estaba sentado en su silla de madera favorita.

—Tienes que terminar ese informe. Así nunca llegarás a Jefe de tu escuadrón. Ni te darán los casos más importantes— dijo el en su tipo de tono autosuficiente. Hermione no estaba segura que fue lo que respondió ni muy bien porqué le dolió esa reacción. Simplemente tenía ese recuerdo escondido en ella. Hace años y lágrimas de aquella noche. Ahora quizás entendía un poco mejor a Severus, el necesitaba que ella sea la mejor. Lo necesitaba para que pueda ser feliz de verdad.

Hermione terminó por abotonarse la blusa con cuidado, mientras podía ver por el rabillo del ojo como el padre de su mejor amigo terminaba por ponerse los zapatos. Si Severus creía que ese era el universo ideal, entonces quizás esté en lo correcto. —¡Oye tú…, no dejes tu ropa en el piso! Harry va a aprender…— dijo enojada recogiendo el par de calzoncillos rojos del piso de madera. — Claro por eso no recoge sus juguetes del salón…— volvió a decir mientras subía a la cama un par de calcetines. Miró hacía atrás se topó con su sonrisa socarrona, agudizó su vista y le tiró de calcetines a la cara.


James Potter.

La casa de Ladrillos.

—Tienes que quedarte aquí.— dijo la mujer de cabellos castaños para verle directamente a los ojos. Los dos habían llegado a la antigua casa de Granger, que para su sorpresa había resultado ser la primera casa de los Snape. La higuera aún tenía copos de nieve en la cima. El caminito de piedra le daba la bienvenida a los dos. James no sabía exactamente que hacer, con Lily todo era más sencillo. Es decir, podría ser condenadamente dulce, podría derretirse entre sus brazos y hacer el ridículo. Pero con Granger todo lo que sentía era una especie de miedo, pánico de no volverla a ver. Era como si hubiera dependido de una droga durante años y de pronto le amenazaran con quitársela. Granger tomo la iniciativa y lo besó. Con la misma ansia, ira, el mismo sentimiento extraño y envolvente de la necesidad.

La desesperación se fue disipando cuando el tomó entre sus manos su cuello delicadamente, haciendo espacio para poder respirar. Miró a sus ojos dorados y le sonrió por primera vez desde que la conocía. No sabía porqué, simplemente lo hizo y ella le respondió.

—¿Podrías ir al supermercado hoy? Es que me olvidé comprar las frutas que le gustan a Harry. Además podrías comprar algo para hoy en la noche— le dijo todavía teniendo las manos entre su cuello. Podía oler la vainilla de su protector labial. El simplemente asintió.

—Y quizás también algo de chocolate— dijo ella antes de acercarse peligrosamente a su pecho como demandando más atención. El simplemente calló y su mano se hizo espacio entre la capas de ropa para poder abrazar su cintura desnuda. Le devolvió la sonriso retorcida. ¿Acaso tenían 15 años? Eso parecían. Dos adolecentes en pleno descubrimiento sexual. No se habían dado cuenta que había empezado a nevar.

Por más que quiso decir una frase coherente después del tacto frio de su cintura apretada, no pudo. James sonrió de lado como tratando de no parecer un idiota, viejo reflejo merodeador. — No te puedes quedar, James— dijo ella. Su nombre en sus labios parecía un momento sacado de un dibujo animado. — Claro que puedo. Estamos en guerra, no te puedo dejar acá sola.— dijo por fin.

—¿Quién hará las compras? Es Severus. Si estás haciendo esto porque no crees que puedo manejar esta situación…— ella se calló al notar la su mano levantada esperando intervenir sin extra poner su voz.

—Es una guerra. No te voy a dejar con él. Ya lo discutimos. Si todo sale bien iremos los dos, quizás podamos comprar algo para Sirius. No le hace mucha gracia hacer de niñero sin sus croquetas premio.— Ella esbozó una especie de sonrisa. Estaba tratando de contenerse. Caminó hasta la puerta, abrió el escudo de seguridad solo moviendo su mano derecha. Y James vio por fin lo que una verdadera casa parecía. Si bien estaba algo polvorienta por la falta de uso de hacía semanas. Aún podía notar la dedicación que la joven bruja había puesto en la decoración de la pequeña casa de ladrillos.

En el pasillo principal estaba la inmensa fotografía de nada más y nada menos que su hijo. Es más si giraba podía encontrarlo en cada una de las paredes. En otro lugar algunas fotografías del hermano menor de Sirius: Regulus. Regulus con ella mirando a la cámara con apenas doce años, fotos de los dos tratando de montar una escoba. Hagrid en guardabosque posando en la foto junto a ella y su perra Colmillo. Entro otras. Ninguna imagen de Severus. Ni una, eso era raro. Los dos dejaron sus capas en el perchero, y se sacaron los zapatos. Al parecer a Granger le gustaba la usanza Japonesa.

— Vamos te enseñaré mi estudio, ahí te puedes quedar mientras hablo con ya sabes quien.— No se estaba refiriendo a Voldemort, si no al ser más despreciable desde el último mencionado. James estaba a punto de quejarse.

—No. Una cosa es que te quedes para protegerme y otra muy distinta es para poderle más leña al fuego. Esto no es negociable James.— Hermione le señaló la puerta color caoba que estaba junto a la chimenea. James sólo se limito a asentir, quizás espiarlos desde fuera no sea una mala idea. Además el día anterior ya había concluido la primera fase de su plan, solo necesitaba trabajar cada una de las fichas. Jugar con la paciencia de Granger no era la salida más inteligente. El se acercó a pomo de la puerta y volvió su vista a ella esperando a que Hermione se dignara a acompañarlo por unos segundos. Debió hacer una cara graciosa porque ella contuvo una risa y corrió hacia él.

Al entrar se topó con lo que parecía el sueño erótico de Granger, repisas de libros y pergaminos por doquier. Desde el piso hasta el techo. Unos mapas pegados en el techo, y dos escritorios de madera. Al costaba de este estaba una alfombra de patitos y uno que otro juguete, al parecer el escritorio de su hijo junto al de ella. No dijo nada solo lo señaló arrugando las cejas. —Si quieres que Harry tenga buenas calificaciones en Hogwarts, hay que enseñarle que los libros son sus amigos— dijo con las mejillas totalmente teñidas de carmín.

—Aquí también fue tu espacio con Remus.— Se mordió la lengua, alguna vez los había visto besarse. Ante tal recuerdo el puñal en el estómago era palpable. A veces su memoria le gustaba torturarle.

—Sí.— respondió sin una pisca de remordimiento — La poción que le suministraba cambiaba un poco los niveles hormonales de los dos. Gracias a Merlín y Morgana Sirius no es tan malo como tu en pociones. Con una sola clase le bastó para entender como se elaboraba.— James abrió la boca y puso una mano en le pecho tratando de dramatizar el momento.— Yo fui el premio anual, Granger. No era malo en pociones solo un poco flojillo— dijo mirando uno de los frascos que estaban en cima de la mesa.

—James, todo el mundo sabía que copiabas los ensayos de Lily.— dijo ella quitándole el frasco de las manos. Otra vez los dos estaban frente a frente. El olor penetrante a vainilla, naranja y pergaminos lo invadía. Estaba rígido como una tabla. — No muevas nada, si quieres unos libros. Hay algunos libros de Harry por ese estante— dijo peligrosamente a su lado. ¿Era su imaginación o sus pantalones le estaban quedando pequeño otra vez? Ella sonrió y dejando de lado su mano caminó hacía la puerta. Volvió la vista atrás y en otra mueca difícil de descifrar dijo — pórtate bien, por favor.— Asintió sonriendo.


Severus Snape

La casa era el peor lugar para encontrarse, porque había sido lugar del nacimiento de su mentira. Pero cuando ella propuso la vivienda, solo atino a responder que sí. En realidad no pensaba que ella accediera de buenas a primeras. Entrar a la casa que en otro tiempo y universo fue el escenario de su plan era una manera de asegurarse que estaba por perder cualquier noción de cordura. Entró a la casa con facilidad, el escudo no era problema, Hermione nunca lo percibiría como enemigo y contando con el hecho que Granger había comprado la propiedad a su madre, suponía que por ese sentido todo estaba solucionado. Al entrar se dio con la sorpresa que todo estaba como lo había dejado la ultima vez que entró para buscar los diarios. Una especie de electricidad sacudió todo su cuerpo. Se sacó la capa y se percató que habían dos capas y dos pares de zapatos. Si bien recordaba su madre le había dicho que en esa casa también vivía Remus Lupin. Quizás Hermione estaría protegiéndose de él. Después de todo no la podía culpar. Caminó unos pasos y la encontró junto a la chimenea de ladrillos, intentando prender fuego. Era ella, no había dudas. No estaba usando la poción para cambiarse el cabello, ni modificarse el color de los ojos. Era Hermione, su Hermione. La que conoció desde siempre. Ella retrocedió y sus ojos chocaron como en un accidente de tráfico muggle. El intentó decir algo pero su lengua parecía entume sida por un sabor amargo y pastoso. Su garganta estaba contracturada y la presión atmosférica de la sala se había comprimido cien veces, al menos así lo sentía su cuerpo, como una enorme bola de metal.

—Despertaste, no esperaba eso hasta dentro de unos 18 años mas por lo menos. Pero quizás mis cálculos no fueron los mejores.— decía ella en un tono que no podía clasificar como monótono o intencionalmente parco. La Mione que él conocía era un huracán de emociones. Si estaba triste o molesta tenía maneras muy efectivas de hacerlo saber. Pero la mujer que estaba delante suyo era casi otra persona. Su cabello largo y ondulado seguía siendo la vorágine de rizos que enmarcaban sus perfectos ojos dorados. Siempre se quejaba que Hermione carecía del toque elegante de Lily, en sus conversaciones internas calificaba a Hermione como la eterna niña de voz mandona. Pero era claro que ella ya no era esa mujer.

Hermione prendió la luz del pasillo y se sentó en una remodelada sala, la que curiosamente siempre quiso cambiar en su vida de pareja. — No me has respondido— dijo ella sacándolo de su ensimismamiento. ¿Qué le había preguntado? No tenía ni la más mínima idea. Severus respiró tratando de juntar todo la mesura que tenía dentro.

—¿Qué mierda haces acá?— bueno eso no sonó como quería, estaba tratando de dejar el discurso infantil, pero le estaba costando.

—no me vengas con eso. Sabes lo que estoy haciendo acá. Eso ya no importa. No quieras que te explique algo que sabes perfectamente.—El silenció imperó durante unos segundos. Tanto tiempo con Regulus le estaba pasando factura. El no era así, no. Siempre tenía todo planeado. SIEMPRE. ¿Pero qué debía decirle? Si sabía lo que ella estaba haciendo en ese tiempo, si Black le había confesado todo. Desde su aparición hasta que ella tenía un romance con el peor de todos los seres vivientes en la tierra. Respiró.

—Estamos haciendo esto mal.— dijo ella, con voz calmada. —El problema es que algunas partes de los cálculos ahora lo tiene Bellatrix. Esa mujer es capaz de todo. Quizás no descubra los algoritmos ni los cálculos cuánticos, pero sin duda podría llegar a entender la regeneración de los cuerpos y las mutaciones que diseñaste en Runas y sánscrito. En la orden creemos que ha capturado a personas que podrían…-—

—Es cierto, todos en la orden saben la verdad. ¿SABES LO QUE SIGNIFICA? NOS PUEDEN DEPORTAR A LOS DOS DE ESTE MUNDO. HAS PUESTO NUESTRAS VIDAS EN PELIGRO. ¿CÓMO HAS PODIDO CONFIAR EN ELLOS, SABIENDO PERFECTAMENTE QUE SE PODRÍA FILTRAR?— Estaba perdiendo la voz. Hermione no parecía estar asombrada. Una voz interna le decía, más bien gritaba, que eso no era precisamente lo que quería hablar con ella. ¿Pero como abordar el tema sin dejar en evidencia lo que sentía?. Ella respiró hondo.

—Aquí la pregunta es: ¿cómo pude alguna vez confiar en ti? — Severus sintió una patada en el estómago. Pero ella no pareció darse por enterada. Su rostro seguía siendo el mismo, la falta de expresión, la total carencia de color en sus mejillas. Sentía algo caliente por la comisura de sus ojos. —Pero… no tiene sentido ¿Te das cuenta? Sabemos los dos perfectamente que no podemos viajar atrás en el tiempo. — El silencio nuevamente llenó cada uno de los espacios en la sala. Severus miró como ella empuñaba sus dos manos, como tratando de contener sus fuerzas.

—Veo que solucionaste el problema de la regeneración de cuerpos en otros espacios. Eso me tomó años. — dijo después de varios segundos, los cuales se sintieron como horas.

—No utilicé todas tus fórmulas.— dijo ella por fin.— Bellatrix puede modificar los algoritmos para crear nuevos guerreros. Mejores mortifagos, puede alterar miles de vidas y modificar todo, de mil maneras posibles. Tenemos que acabar con ella… tienes que re ingresar a la orden y Lily también, la vida de Harry es de su interés— acomodó su cabello para atrás. Cambiando de tema completamente.

—Ni hablar.— dijo casi inmediatamente, como un auto reflejo. Ella solo lo miró con ese extraño desprecio que alguna vez aprendió de él en sus épocas de profesor en Hogwarts.

—No te estoy pidiendo permiso— ella se sentó con cuidado mirándolo fijamente. ¿Qué demonios le estaba pasando ? Esta no era la mujer que dejó en el universo anterior. La falta de expresividad nunca fue característico en ella. —¿Crees que una mujer como Lily Evans no está sospechando ahora mismo? ¿Crees que ella está convencida del fin de la guerra?.

—No la voy a exponer nuevamente— dijo casi escupiendo sus palabras.

—¿Adivina qué?— dijo la castaña imitando su sonrisa burlona. ¿Era su impresión o Hermione estaba copiando cada una de sus respuestas en su universo anterior?. La miro acariciar el lomo del sillón.

—No es tu decisión, es la de Lily. Si ella quiere esconderse o luchar depende sólo de ella. No somos instrumentos ni una finalidad, somos mujeres y también pensamos por nuestra cuenta. Y por lo poco que conozco a Lily estoy convencida que no se siente una damisela en peligro. — Terminó sin perder sus vista en él. ¿Dónde estaba la niña de mirada derretida? ¿Dónde estaba el temblor de sus labios al saberse vista por él? ¿Dónde estaban sus bellos erizados al verlo? No había nada de eso. Solo ojos vueltos furia. Severus barrió con la mirada a la mujer de pies a cabeza.

—No— dijo nuevamente. —Yo me puedo encargar de Bellatrix. Tu si quieres puedes irte con Potter con su hijo o con quien mierda te estés revolcando ahora. Yo luché por estar acá, yo fui quien deseó todo esto. Yo lo soluciono— dijo en su perfecta lengua viperina. Claro, ahora entendía porqué todos lo odiaban, porqué tenía la extraña habilidad de volver las situaciones extrañas a puñeteramente incómodas. Sin embargo, Severus se dio cuenta de las reacciones que su Mione no había abandonado. El temblor en su labios, los puños cerrados, la exaltación la yugular, el rostro completamente rojo y sus cabellos crispados, todo cuando ella iba a explotar. Hermione, la verdadera Hermione Granger iba a aparecer ante él.

—PUES… NO SIRVES PARA SOLUCIONAR NADA. ¿ACASO PUDISTE SALVAR TU SOLO A LILY LA PRIMERA VEZ? ¿ACASO PUDISTE SALVARTE SOLO CUANDO NAGINNI TE MORDIÓ? ¿ACASO TU SOLO PUDISTE VIAJAR A ESTE UNIVERSO? NO SIRVES PARA ESTO, LO SABES. ASÍ QUE DEJA ESTO EN MANOS DE PROFESIONALES. ¿CREISTE POR UN SEGUNDO QUE FUISTE TU QUIEN ACABÓ CON VOLDEMORT? NO FUE LA ORDEN, FUERON PERSONAS QUE SE SACRIFICARON— Esa neurótica que tenía enfrente si era su Hermione. Sentía su garganta deshacerse. ¿Era lo que estaba diciendo ella o era la culpa? No entendía muy bien como funcionaba su corazón, pero definitivamente quería abrazarla muy fuerte y al mismo tiempo darle una bofetada. Antes que pudiera responder la gravedad en el ambiente se espeso a tal punto que le era difícil mantenerse de pie. Miró a Hermione, a ella también le costaba mantenerse de pie. — ¡Levianus Fortics!— gritó Hermione moviendo su varita con dificultad. Al segundo un sonido sordo, como la de una explosión invadió el ambiente, expulsando a Severus por los aires unos cuantos metros.

Severus notó como la puerta que daba la vieja habitación de su padre se abría, de allí salió nada más y nada menos que James Potter. No lo veía desde la vez en el bosque. Por Merlín ¿Acaso había estado allí todo el tiempo? —¡Mimi! ¡Mimi! — los ojos del padre de Harry estaban exaltados de la posible angustia. — Han abierto el campo de fuerza, vámonos.— Potter corrió tras ella, pero antes que pudiera llegar un impacto rojo atacó sus espaldas. Era la figura de un hombre mal vestido y de apariencia aterradora. Severus volvió su vista al lado y otras sombras oscuras aparecieron al lado de ellos. Eran mortífagos. Hermione hacia unos cuantos días había salido de San Mungo después de las terribles consecuencias del último enfrentamiento. Si la atacaban de nuevo su cuerpo no se podría regenerar con la facilidad anterior y quizás no resista, al menos si sus cálculos eran correctos. Tras otra fracción de segundo apareció la figura inigualable de Bellatrix Lestrange.

—¡James!— corrió Hermione a toda velocidad en dirección al cuerpo de Potter, quien al parecer se carcomía de dolor. Severus contuvo con solo dos hechizos el avance el súbdito de Lestrange. —¡Corre Hermione! Sal de aquí— gritó con todas sus fuerzas, pero ella estaba demasiado distraída sujetando el cuello del hombre, haciendo un esfuerzo para que no dejara de respirar. Bellatrix se tele transportó en menos de un segundo. En un momento tenía a la mujer a tres metros de él y al siguiente segundo la tenía en primer plano, su sonrisa maniática enmarcada en ese mal peinado cabello color azabache. — Nos volvemos a ver.— dijo inmediatamente lanzó un hechizo aturdidor. El dolor en su espina dorsal era espantoso.— Era uno de los hechizos modificados que habló Regulus en sus típicas reuniones de grupo. Bellatrix sabía algunas de las aplicaciones que el había echo en su libreta. — Me disculparás pero me tengo que llevar a esta traidora.— dijo en plena carcajada. Mientas el un grupo de mortífagos rodeaban a Potter y Hermione. Intentó moverse pero su cuerpo no le respondía como quería, en todo ese tiempo en ese universo no había practicado los mismos hechizos que había ayudado a crear. Aún con todo el dolor pudo ver como Hermione le susurraba cosas al oído a James, mientras con su otra mano sujetaba el cerebelo. — Accio— gritó la mujer mortífago apuntando el cuerpo de Hermione, pero no tuvo efecto no movió ni un centímetro a Granger. — BOMBARDA MÁXIMA– gritó mortífago desde el extremo opuesto, tuvo el mismo efecto, nada. Rápidamente Severus entendió que Hermione había reordenado los neutrones del ambiente a un centímetro cuadro alrededor de ella, lo que provocaba que los hechizos no pudieran surtir efecto. Lo sabía porque él había echo estudios de los átomos. Sabía no obstante que eso demandaba mucha energía y ella no podría resistir más de cinco minutos. Hermione no estaba hablándole a James, estaba recitando un hechizo no verbal.

Inmediatamente sintió que alguien le tiraba de los cabellos, Severus quiso moverse pero el dolor aún era paralizante. —¡ Vienes con nosotros o esto se muere! — La mujer de risa. Severus podía sentir la varita apuntarle directamente la garganta.

Hermione subió su vista hacia él. Sus ojos temblaban, el aire se había derretido en la habitación haciendo imposible respirar con libertad. Severus no pudo dejar de notar el pánico en sus ojos, como si todo el miedo del mundo hubieran habitado sus iris dorados. Hermione demoró en levantarse, dejó con cuidado el cuerpo de Potter, no sin antes decirle algo imposible de entender al oído. — Déjalo— dijo ella. La risa profunda y sorda de Bellatrix era espantosa. Uno de los ayudantes de Lestrange se acercó a toda prisa para quitarle la varita, pero antes que pudiera llegar a ella. Severus pudo mover su cuerpo con violencia —¡Bombarda máxima!— gritó a todo pulmón haciendo que Bella saliera volando, rompiendo un estante de madera con libros y adornos. El ayudante de Bella, el hombre de aspecto "conejil" y otro que no pudo reconocer — ¡Cruxio!— Gritó una sombra negra detrás de Hermione—¡Baubillious carpet!— Ella gritó girando sobre sus pies y apuntando la alfombra lo que ocasiono que la varita segregara una luz blanca potente, cuando se dio cuenta el hombre estaba envuelto en la antigua alfombra familiar de pies a cabeza. Severus estaba lanzando expelliarmus mientras trataba de acercase a Hermione, quien no dejaba de estar al lado de Potter, quien ya se lucía recuperado y lanzando hechizos rompedores a lo mortífagos que que se reunían alrededor de ellos, como encerrando a los tres. Sí era un hecho estaban atrapados. — Lumus máximamenti !— Gritó Hermione. Toda pulmón, el piso se movió como si estuvieran dentro de un terremoto y del mismo piso salió una luz incandescente de energía. Hermione estaba utilizando demasiada energía, sí bien ya había terminado con tres mortífagos, el número era demasiado por los tres.

Potter ya estaba parado para cuando la luz se disipó. —Explliarmus…— gritó.

—¡Alto!— fue lo que pudo oír. De la manta de humo y tierra se podía distinguir las greñas azabaches de la mujer mortífago. —¡ Cruccio Avada!— gritó a todo pulmón, un rayo verde corrió rápidamente en dirección hacía él. Pero antes que pudiera bloquearlo, un campo de fuerza de viento retiró el hechizo. Hermione seguramente lo había evitado. Solo que Hermione estaba ocupada bloqueando otros ataque de los mortífagos. Volvió sobre el hombro, rápidamente, como estruendos aparecieron varios magos. Era la orden. Luces contra sombras. Severus estaba demasiado ocupado esquivando los hechizos de quien parecía ser Nott un par de años más joven. — Sectumsempra eternis— gritó viendo como Nott caía desangrándose en el piso. En un momento pudo ver como Hermione y Bellatrix estaban enfrascadas en un combate feroz. Casi al parpadear se dio cuenta que Hermione había sido desarmada. Estaba a merced completa de la bruja. Pero antes que pudiera ser impactada por la luz roja del hechizo el pecho de James Potter cubría delante, cayó nuevamente en el piso. La castaña se agachó rápidamente sin importarle quedarse desprotegida. Severus corrió hacía ella, estaba seguro que Lestrange acabaría con ella en cuanto pudiera. Pero delante de él, en plano detalle vio estupefacto como el pecho de la asesina se deshacía, y sus cenizas se espacian en el viento mientras ella gritaba. En ese mismo momento un bloque de la pared de la sala cayó en la espalda de Hermione. Miro de nuevo quien fue quien acabó con Bella y se topó con el otro Potter. Harry Potter.

—¡Aléjate de ella! Ya has hecho bastante— fue lo que le dijo directamente. Mientras los de la orden seguían enfrascados en la pelea.


James Potter.

San mungo

Sí, era un maldito manipulador. James Potter no iba a poner eso en duda. Él no era un estúpido, sabía quien era ella. En estos meses había entendido como funcionaba esa mujer, al menos en lo más básico. Ella se arrojaba a quienes amaba. Toda la inteligencia que pudiera tener o hacer creer que tenía la castaña, se esfumaba cuando quienes quería corrían peligro. Y ahí radicaba su plan. Enfrentar Harry a Harry. Estaba totalmente seguro que ella escogería a su hijo, a quien ella había ayudado a criar por encima a "Harry" su amigo de otra dimensión. Podía sentir sus manos sobre su frente, midiendo su temperatura. Todavía le dolía el cuerpo, pero no tanto como antes. Solo se estaba quejando en voz alta para poder llamar su atención. Había despertado hacía tres horas, sentía los tubos de plástico al borde de su piel. Al parecer en San Mungo habían empezado a fusionar la medicina muggle con la mágica.

Hermione estaba al borde de su cama mirándolo "dormir"

—Oye genio, sé que estás despierto — dijo ella acariciando su cuello traviesamente, le provocaba cosquillas. Solo esbozó una sonrisa. — Eso fue muy estúpido de tu parte ¿lo sabes?— dijo ella nuevamente. James apenas podía ver sin sus lentes, pero estaba más que seguro que ella le estaba sonriendo. Parpadeó un par de veces antes de agudizar un poco más su vista.

—¿Hacerme el dormido?— dijo con voz grave, tratando de recuperar la fluidez en la voz.

—Eso también... pero me refería a lanzarte en medio del hechizo, si te pegaba al corazón podrías haber muerto. — Eso era cierto, era el mismo hechizo que Hermione había recibido en el bosque en Francia. El solo encogió un poco los hombros. Buscó con su mano sus lentes, generalmente Sirius los dejaba al lado de su cama cuando se caía de borracho. Hacía tanto tiempo desde su última borrachera. Ella pareció entender lo que buscaba porque le puso los lentes directamente en la cabeza. Fue ahí cuando la pudo ver completamente, tenía una pequeña herida cerca al ojo derecho, y la mitad de la quijada morada. La pelea había sido brutal. A pesar de eso seguía conservando es mirada cabrona que tanto lo excitaba. Ella también tenía una bata de paciente, los dos estaban internados, se fijó unos metros más a la derecha y vio la cama a su lado. Los dos estaban en la misma habitación.

—Apareció el médico que me atendió la última vez… creo que nunca antes había sentido tanta vergüenza en toda mi vida. — decía mientras acomodaba su cabello hacia atrás. James intentó mover sus piernas, pero le dolía demasiado las rodillas. Aunque las sentía el dolor aún era insano. —¿ Te duele algo? El medi mago dijo que te dolería por unas horas… ¿Quieres que me eche junto a ti? — James sintió un tirón de brazas sobre sus mejillas. A veces le intrigaba como su cuerpo reaccionaba de manera diferente que su mente. — El medi mago lo recomendó el calor humano. Es bueno para los dolores articulares. El hechizo que te…— ¿Era su imaginación o Hermione estaba sonrojándose? Asintió, se movió con dificultad a un lado. Ella se subió a la cama. Sus piernas eran lozanas y tibias. Claramente sintió la suavidad de su piel rosar sus propias piernas. — Estás helado — dijo ella claramente. No supo a ciencia cierta porque le dio la espalda pero ella no pareció importarle, porque abrazó sus piernas desde atrás. Las manos de Hermione hacían dibujos sobre su espalda. — ¿Mejor?— preguntó ella haciendo un nudo entre sus piernas. — Todo terminó.— Dijo ella. James tenía todas las intenciones de volver hacia ella y verla a los ojos directamente, pero no sabía exactamente que decir ni hacer.— Todavía no he hablado con Harry, el de mi universo… pero conociéndolo..— sus manos se habían detenido. — No debe estar muy contento— fue lo que dijo él. En realidad solo lo había visto unos pocos segundos antes de caer desmayado por el hechizo de Lestrange, pero por lo que recordaba era una imagen borrosa muy parecida a él, todavía no podía volver a ella. No estaba seguro que ficha mover en ese momento. Sabía que la solución ante su partida era poner a su hijo como escudo. Pero introducir el tema de repente no era lo más propicio. — Me iré, como querías.— dijo ella. James sintió su cuerpo tieso por un par de segundos… ¿Cómo se atrevía? Viró su cuerpo con dificultad hasta toparse con sus ojos dorados. — No, lo que yo quería era que nada pasara en primer lugar. Que mi mujer me quisiera como yo creía que lo hacía. Quería que todo lo que imaginado para mi y mi familia se cumpliera. Eso quería, no te incluía a ti en primer lugar.— dijo sin perder el contacto. Ella estaba por decir algo pero él continuó. — Aquí no importa que es lo que quiera yo. ¿Te vas a ir? ¿te quieres ir?— James intentó no temblar demasiado la voz. Lo más importante estaba por suceder.

— No lo sé. Yo… no me puedo imaginar ya otra vida… es decir… ¿regresar a mi universo original? — ella rascó un poco su nariz, dejando que la luz de luna reposara en sus mejillas adornadas por curiosas y pequeñas pecas. — ¿Te acuerdas cuando Dumbledore, el del recuerdo de la esfera del ministerio hablo acerca de mi misión? Pensé que siempre estaría saltando por varios universos arreglando el desastre que ayudé a crear… Pero después de Bellatrix no sé que sigue. — Terminó de decir mordiéndose el labio. — ¿Y si me estoy equivocando y la amenaza del señor oscuro todavía no termina?— Antes de que siguiera hablando incoherencias James puso su mano en su boca.— ¿Acaso no viste como estallaba en miles de pedazos Lestrange? ¿No viste como los de la orden apresaban a los seguidores de Voldemort? — Ella asintió. El frio de la noche era imposible de soportar con solo apenas la manta que le proporcionaba San Mungo. Aún así ese era el menor de sus problemas en esos momentos. —Harry no me va a perdonar…— susurró ella. — ¿Qué Harry? Por que si te vas seguramente mi hijo no lo hará…— Fue mal momento para decirlo, pero siendo completamente franco consigo mismo ya había aguantado suficiente, es más hasta estaba orgulloso de si mismo por haber soportado tanto tiempo. Ella lo observo un momento y con voz pequeña le dijo —y tu tampoco.— Sí, efectivamente él tampoco. Pero que diferencia había, él no importaba ahí. ¿no? Lo que estaba haciendo era única y exclusivamente por su hijo… claro… porque el pequeño no podría soportar otra partida… ajá… —¿Quieres que me quede aquí?— volvió a preguntar. Su cuerpo le estaba empezando a incomodar, no era por el dolor de la batalla de eso estaba seguro. — Que importa lo que yo quiera…— dijo monótonamente. — A mí me importa…— respondió inmediatamente. Sí definitivamente habían subido la temperatura de la habitación… su pecho se estaba comenzando a cerrar. — Es tu decisión, nada de lo que diga debería cambiarla es decir solo soy el papá de Harry.— Sí podría confirmar que sus palabras habían sido como un enorme bombarda máxima, una explosión sorda e invisible, ella no movió ni un milímetro su cuerpo. — Mira Granger… no te voy a decir que hacer… porque estabas sola cuando creaste el portal a este universo y estabas sola cuando decidiste hacer lo que hiciste… Eres capaz de tomar la decisión correcta. Solo ten presente que si te vas, será mejor que no regreses. — Por Merlín ¿Qué palabras estaban saliendo de su boca, ni el mismo podía dar crédito a lo que decía? ¿Acaso eso era una lágrima sobre el filo de sus ojos? Merlín, sí… debía coronarse como el especialista en cómo quebrar su relación con el género femenino. — Lo tomes a mal… ¿Pero qué te espera en tu universo? ¿no es acaso un proceso disciplinario por los gira tiempos? ¿Quién estará allá? ¿Tu familia? No es esa misma familia que abandonaste por venir a cambiar todo acá… Y ahora si te vas no vas a dejar a Harry solo nuevamente. La única y gran diferencia es que este Harry tiene tres años y ha sido lo más constante en su vida. Más constante que inclusive sus propios padres. Sí, lo reconozco soy un gilipollas, pero quiero a mi hijo. — No supo en qué momento pero sus manos estaban entre las de ella. Ella había abandonado todo autocontrol, sus mejillas estaban rojas. — Eres insoportable… eres…. James— ella sacó sus manos. Sacó sus pies dentro de los suyos y rápidamente se sentó en la cama dándole la espalda.

— Yo quiero a Harry, es mi familia…—dijo ella en un susurro.

— ¿El Harry que te abandonó en tu mundo y vino a buscarte arrepentido, o el bebe Harry que cree que no hay nadie mejor que su Mimi? Violaste las leyes mágicas por una razón… debe de haber una consecuencia. No puedes estar en dos lugares al mismo tiempo. — Aplausos era un vulgar chantajista… ¿Por qué la luz de luna se encaprichaba por mostrar los lunares de su espalda, y la sombra de sus cabellos ensortijados? Es que la vida le estaba cobrando cada una de sus acciones. — Quizás y deba rendir las cuentas en mi tiempo y pagar por lo que hice… al menos aquí sé que este Harry tiene a sus dos padres con vida. Creo que debo hacer lo correcto. Tienes razón James, deben haber consecuencias.— Hermione estaba por tomar un impulso para salir de la cama. Definitivamente su pecho se había cerrado. James tomó su mano con violencia. —¡NO! Te vas a quedar aquí.— Merlín ¿Dónde había dejado la sutileza? La castaña no se movió inmediatamente, mas bien reposo su mirado sobre el hombro. Como si tuviera toda la fuerza del mundo James engancho con un brazo sobre su cintura. — quédate. — intentó que su voz se proyectara segura, caso demandante. Pero con Granger no sabía cual era el punto exacto. —QUÉDATE…— volvió a decir, ella asintió.

Esta vez despacio y sin la desesperación de las veces anteriores ella se acercó a él, podía oler perfectamente el olor de cabello y la suave fragancia que desprendía desde su cuello. Comenzaron a besarse sin prisa . James la envolvió con su cuerpo muy a pesar del dolor en la piernas. Lo único que podía sentir era calor de su lengua, la textura de su piel en sus manos. Lento, como dibujando cada beso, la castaña se metió debajo de su brazo. James estaba dispuesto a tocar sus pechos cuando la mano de ella lo detuvo. — El medi mago fue claro cuando me dijo que nada de actividades… recreativas hasta… — pero se calló irrumpiendo un quejido. —Esta bien… pero no te vallas. Hacer frio, me duele todo. Ven..— hizo un espacio al lado suyo para que recueste junto a él. — Mañana veremos a los dos Harry, estoy seguro que todo quedará más claro para entonces.


Hola a todos,

Sí, lo sé ha pasado media vida. Lo bueno es que nos estamos acercando a un final ¿no se ve así? Cuando empecé a escribir este fic tenía muy claro en cómo terminaría. Por esos tiempos estaba enamorada de la idea de los viajes en el tiempo, pero teniendo en cuenta las aclaraciones espaciales de Stephen Hawking comencé a describir una historia diferente. En cuanto a la evolución de los personajes creo quien ha pasado a tomar todo el protagonismo en este capítulo es Severus. ¿Quién para ustedes ha "crecido"?

Si se han dado cuenta no he descrito la perspectiva de Hermione a fondo. Eso cambiará en el próximo capitulo. Pero creo que la Hermione que he construido está un poco perturbada. Carente de afecto, y sin una idea clara de quien es ella.

Sí se que dije que este capitulo iba a ser "sensual" me refería a que era la exploraión de los sentidos. Y James está perdiendo la partida contra el mismo, en este campo. El siguiente capítulo es más jaleo, así que… no se pierdan lo que viene.

Ya saben que estoy abierta a la crítica constructiva, el desarrollo de escenas y personajes etc. Realmente quiero leernos y tomar en cuenta su punto de vista a profundidad. Si tienen dudas o si simplemente se quieren quejar, díganmelo con un extenso y riquísimo review.

Los quiero mucho, nos estamos leyendo.

Un abrazo con todas las fuerzas de todos los universos.

Dlila