Hola a todas :) ¿Cómo están? Espero que bien. Primero que nada, quiero pedirles perdón por el retraso, pero tengo un bloqueo TAN-HORRIBLE, enserio, no puedo escribir NADA U_U practicamente me estoy volviendo loca. Mi plan era actualizar hoy, un día antes de noche buena, como regalo para ustedes, pero realmente no lo hice, porque antes de subir algo feo y mal escrito, sinceramente prefiero no subir nada.
Tengo el capitulo por la mitad, me faltaría terminarlo, pero no puedo porque todo lo que me sale cuando escribo, es MIERDA. Pero como soy tan buena(?) no quería dejarlos sin regalo de navidad, así que les dejo un ADELANTO EXCLUSIVO(?) de la pelea de Bella & Edward.
Esta pelea no pasará en el capítulo que viene, pero la pondré de todos modos.
Ahora, yo les doy esto como regalo de navidad, ¿ustedes me darían unos hermosos 48 reviews como los de la otra vez? :)
¡Feliz navidad!
—¡Bella! —llegó a mi y tomó mi brazo, girándome bruscamente para poder detener mi acelerado paso—, ¡hey! ¿porqué coño hiciste eso?
Me solté de su agarre casi con coraje.
—Suéltame —le grité—, ¡te crees que soy estúpida! ¿verdad? ¿piensas que jamás iba a enterarme que te has follado a Victoria antes de ayer? —comencé a llorar al recordarlo—, no puedo creer que lo hicieras.
Su rostro no tenía precio, estaba blanco como la cal.
Pero de repente, sus facciones cambiaron a una furia repentina.
—Eres una zorra —me dijo, y yo asentí con una sonrisa sarcástica, intentando no llorar otra vez. Él jamás me había hablado de esa forma—, supongo que aprendí de la mejor, ¿no crees? Se que también te has cogido a James el otro día, así que no quieras aparentar ser una santa porque no lo eres, sólo eres una estúpida e hipócrita perra.
Lo miré confundida, enfadada y una lágrima se me escapó, acompañada de un sollozo. No podía evitar llorar, no podía.
—¿De qué mierda estas hablando? —inquirí.
Él se carcajeó.
—No te hagas, Bella. Lauren y Jessica me lo dijeron. Lo hiciste con ese pendejo un día antes de que yo lo hiciera con Victoria.
No pude evitar soltar un sollozo de nuevo, y apretar los puños.
—No puedo creerlo —susurré, y tuve que tapar mi rostro con las manos, negando con la cabeza.
Edward se rió.
—¿Qué es lo que no puedes creer? ¿Qué diga la verdad?
—¡No! —grité, quitando mis manos de mi rostro—. ¡No puedo creer que hallas confiado en esas putas antes que en mi!
Comencé a llorar, no podía evitarlo.
Edward no contestó.
—¿Qué quieres decir? —inquirió.
No pude contestar. Me apoyé contra la pared de la calle y me tapé la cara con las manos de nuevo. Si daba lástima, realmente no me importaba. Sólo quería que un camion pasara cerca y me aplastara como a una cucaracha. Que la tierra me tragara o que viniera un ladrón y me pegara un tiro en la cabeza.
—T-tu... no te has...
—¡No, maldito imbécil! —quité mis manos de mi rostro y lo fulminé con la mirada, mientras lloraba—, ¡por supuesto que no! ¡jamás te haría algo asi! —negué con la cabeza, volviendo a llorar de nuevo.
Él no contestó como pensé que lo haría. Simplemente me miraba con una media sonrisa.
—Te dí una tercera oportunidad y la hiciste mierda —lo miré y entrecerré los ojos. No iba a caer de nuevo—, jódete, Edward.
