Cuando estaba en la casa de Sesshomaru, fui corriendo a su habitación rogando que aquella chica no hubiera causado problemas, y al parecer Dios me escucho, estaba totalmente dormida, tal vez no pudo dormir en toda la noche, y no estoy hablando necesariamente de la salida en el bar.

-buenos días- dije meciéndola suavemente

-buenos días- dijo bostezando y levantándose rápidamente de la cama, se estiro, agarro su bolso y

-bueno, adiós y si quieres llámame- me dijo mientras me pasaba una tarjeta para después darme un beso en la mejilla y lanzarme una coqueta mirada

Oh por Dios, esta mujer es un peligro, pensé mientras adquiría un color que le daría envidia a un tomate, creo que Sesshomaru va a tener que mirar bien a quien escoge, porque por lo que veo esa no es una mujer ¨respetable¨.

poco después caminé hasta el taller donde encontré a Sesshomaru como siempre bajo un auto

-oh, hola Kagome te demoraste hoy- me dijo sin siquiera mirarme, también como siempre

-sí, yo lo siento me quede dormida- dije sonrojada recordando ese estúpido sueño –pero tranquilo, ya se fue, y creo que debes a empezar a ser un poco más selectivo con quien traes a casa- continúe un poco mas fuerte

Sesshomaru asomo la cabeza e hizo una cara que más o menos quería decir ¨¿de qué demonios estás hablando?¨

-primero que todo, se nota que es una cualquiera, ni siquiera intento demostrar algún tipo de disgusto por despertar sola y pues mira, esta es su tarjeta, para un día de estos yo la llame y tengamos una linda y femenina cita-dije sarcásticamente, Sesshomaru solo enarco una ceja para continuar

-pues deberías llamarla, ella sabe muy bien lo que hace- dijo con una picara mirada

-ohhh Sesshomaru, ya cállate- dije asqueada y fui a la cocina

di un pequeño paseo por la casa, que definitivamente era hermosa, hasta que llegue a la cocina y empecé a prepararme un café, pero dicha acción fue interrumpida cuando sonó el teléfono

-sí, hola- conteste casualmente porque Sesshomaru no recibe normalmente llamadas de trabajo

-hola Kagome ¿como estas?- dijo una profunda voz por el teléfono

-oh, disculpe ¿con quién hablo?- conteste curiosa porque realmente ni idea de quién era aquel hombre

-tan solo ha pasado un día y ya me olvidaste, habla Inuyasha- respondió graciosamente

-ohhh por favor discúlpame, es que prácticamente ando por las nubes, ¿quieres que te comunique con Sesshomaru?

-mmm, no… realmente quería hablar contigo y pues no sé, hoy es sábado y aun es temprano y me preguntaba ¿te gustaría cenar conmigo esta noche?- pregunto tímidamente

-claro que me encantaría, aunque primero debo hablar con Sesshomaru, pero estoy segura que si- conteste alegremente

Después de que Inuyasha fijara un punto de encuentro y la hora, fui con Sesshomaru a comentarle, y también le lleve un pequeño postre para evitar un conflicto

-ho-hola Sesshomaru, mira lo que te traje-dije mostrándole el chocolatoso postre

Este me miro interrogante, se cruzo de brazos y

-¿Qué quieres?- mejor dicho al grano

-esto yo, seré sincera, tengo una cita esta noche y me preguntaba si podría salir temprano hoy-

-claro... pero ¿con quién?- continuo curioso, yo lo dude un momento, pero al final solté la verdad

-ehh, esto… yo creo que con Inuyasha- dije en susurro, y al verlo este tenía una seria cara de disgusto

-pues yo ¨creo¨ que te lo advertí, pero si eres masoquista es tu decisión- me dijo fríamente para luego volver a su trabajo en el auto, obviamente no le gusto la idea, pero es mi decisión no la de él.

Así que me fui aun con el postre en las manos a mi hogar para arreglarme e ir directo a mi cita con Inuyasha, aunque por dentro sentía que algo estaba haciendo mal, sentía que me engañaba a mi misma y a alguien muy querido para mí, pero seguramente era la hamburguesa en mal estado que había comido en esa gasolinería.