CAPITULO 10 MUEBLES NUEVOS, UNA FIESTA Y PENSAMIENTOS PROFUNDOS

Me despedí de ella por la salida de su escondite, claro hasta asegurarme de que ella estuviera segura dentro del castillo.

Volé de nuevo a la cueva para ir por algunas cosas importantes que se encontraban en la caja donde había estado hasta ese día una camiseta, desde luego ahí estaba hambo, cuando llegué a la casa instale mis cosas en lo que sería mi nueva habitación.

Entonces cuando estaba acostada Bonnie volvió a mi mente, ella era mi amiga, la quería y ella me quería yo siempre me preocupaba por ella y quería que estuviera segura y feliz, ella era muy bonita para apenas haber cumplido 16 pequeños años, aunque en apariencia ella era pequeña y yo solo le llevaba dos años, yo estaba ya muy mayor, muy vivida, muy añeja y ella era muy inteligente para tener la edad que tenía, pero no entendía entonces porque algo no encajaba en nuestra amistad, porque yo siempre quería estar a su lado, porque me sonrojaba y me ponía nerviosa cuando la veía o porque mi corazón latía fuertemente en momentos extraños. Eso era lo extraño, lo extraño que yo no entendía que sentía cuando estaba con ella, la quería demasiado pero algo todavía no encajaba, era algo que no entendía. Que yo no lograba entender.

Con la angustia disminuyendo me fui quedando dormida, estaba pensando en el momento en el que estábamos en el árbol, me alegró que dijera que ella era feliz, en verdad yo era feliz por su felicidad.

-Bonnie- me descubrí diciendo su nombre en la oscuridad de la noche y me hizo sentir melancólica como triste, pero luego pensé en su mano sujetando la mía, su cabeza recargada en mi hombro y me hizo sonreír inmensamente.

Fui despertando poco a poco, un extraño olor dulce me había despertado, extraño y familiar, abrí los ojos y los volví a cerrar, luego los volví a abrir y me fije que ella estaba ahí toda sonrojada, viéndome dormir, me volteé de golpe pero antes vi su cara de alarma ¿Qué le preocupaba?

-¿Por qué me estás viendo?- le pregunté, también alarmada y toda sonrojada.

-Yo… yo… es… este…- entonces se compuso- traje algunas cosas para terminar de pintar la sala y la cocina, ¿recuerdas?

-Claro que recuerdo- ella no me contestó porque me estaba observando.

-Bueno entonces empecemos tengo la pintura afuera, vamos por ella.

Me levanté y salimos, ella corriendo, yo flotando.

-Bonnibel Bubblegum ¿Qué significa esto?- le pregunté cuando vi que había pintura color rosa en uno de los botes, ella me miró preocupada.

-Será solo la sala- al ver mi expresión irritada continuó- lo prometiste Marceline.

-Sí, pero ¿rosa?- pregunté arqueando las cejas por lo que conseguí un puchero.

-¿Tanto te desagrada ese color?

-No es eso Bonnie es que es muy rosa… pero tienes razón- dije sonriendo para calmar sus ojos que se habían puesto llorosos- lo prometí así que pintemos.

Tomé la brocha ella corrió a abrazarme, por segunda vez, en mi vida y así como así se me paso el desagrado de la pintura rosa. Eran estos momentos cuando ella actuaba como una adolescente de 16 años y yo como una autentica chica de 18 que también me hacían sentir extraña. Al cabo de un rato comencé un juego que vi en alguna película sobre unas amigas que se pintaban con las brochas al estar pintando su casa, entonces pinte un poco a Bonnibel pero no se notaba casi nada, me miró sorprendida y se burló de mí… a los 15 min yo estaba completamente de rosa, después seguimos con la cocina, blanco con un tono amarillo suave y esta vez tomé venganza así que al terminar parecía un patito. Ambas reímos demasiado hasta caer en el suelo de la cocina entonces sus tripas gruñeron.

-¿Comiste?

-Nada- contesto rápidamente, la miré molesta ¿cómo es que no ha comido todavía? el día pronto se acabaría.

-Haces mal- pero me topé con que no sabía que darle de comer- …

-Tranquila, comeré cuando llegue a casa… al fin hemos terminado, solo faltan los muebles y listo, por lo que vi trajiste algunas cosas- me decía mientras estábamos acostadas, espalda con espalda, eso me recordó.

-Entonces… Bonnie ¿qué te preocupaba esta mañana?- no recibí palabras en contestación si no un gran y cálido abrazo.

-Nada que deba preocuparte- Me estaba abrazando, por tercera vez pero ¿por qué?

-¿No me dirás?- no podía verle la cara así que sin deshacer el abrazo me voltee para quedar frente a ella, error, su cara estaba demasiado cerca, ¡demasiado cerca!

Me aparté de golpe y ella miró triste en otra dirección, una mirada casi inapreciable pues cambio tan rápido como vino.

-Tengo fresas y unas manzanas…

-Esta bien, Marcy ¿cómo le haremos para poner los muebles?

-Pues no lo sé, tengo unos en la cueva, esos yo los traeré.

-Pues los que te daré están en mi salida de escape, Ringlet y Mentita me ayudaron a llevarlos ahí mientras el abuelo dormía ebrio en su habitación.

-Perfecto pues vamos por ellos- yo seguía con actitud tensa algo tosca y ella lo notó.

-Bien- me acerqué a ella y la tomé por la cintura, ella lanzó un grito de angustia, yo le sonreí para que viera que no estaba enfadada o algo en compensación a mi actitud tosca.

-Marceline- dijo ella algo tímida y me sujeto de las manos para apretarlas más contra su cintura. ¿Qué? No, me sonrojé al instante y me aparté de nuevo.

-Perdón- dijo de nuevo algo triste.

-No… no te preocupes, me tomaste por sorpresa vamos.

La tomé en brazos y nos fuimos volando, cuando llegamos en un carrito movible algo grande, había una cama que se veía muy cómoda, colchón y box, y también un sofá que contrastaría con la sala rosa, un ropero, 4 mesitas de noche, una de té, y aunque yo no lo necesitaba una estufa y un refrigerador.

-Bien, pensado así podremos tener comida para ti también.

-Sí- volteo la mirada y se ruborizó, tan linda que era ella.

-Ay Bonnie- le dije acariciándole el cabello- vamos.

Juntas arrastramos el carro pero percaté en que era muy pesado para ella así que le dije.

-Tranquila Bonnie yo lo llevó.

-Cómo crees esto está muy pesado.

-No para mí- le dije arrogante.

-Hasta para ti es pesado, querida Marceline- me decía muy segura.

-Claro que no, hasta podría llevar esto y a ti encima del sillón- se ruborizo y se subió.

-Adelante- me retó y yo reí maliciosamente.

Lo que vino a continuación ella no se lo esperaba y yo pues me ruboricé en el acto pero no importaba.

-Recuerdas ¿Bonnie?

Su cara estaba en shock al verme a mí convertida en un monstro, negro con alas y colmillos pero al ver mis ojos por unos segundos se tranquilizó y después rió a carcajadas.

-Sorprendente Marcy pero es trampa así obvio puedes.

-No te lo esperabas ¿A que sí?

-La verdad ni por mi cabeza había pasado- se sentó cómodamente en el sillón como una reina en su trono- adelante mi fiel corcel.

Ambas reímos y bromeamos sobre lacayos y sirvientes por lo que quedó de tramo a la casa, después instalamos todo y me senté en el sofá. Al cabo de un rato llegó Bonnie con fresas, manzanas, zumo y un panecillo.

-Glob, estaba hambrienta- me decía mientras masticaba, era tan tierna y dulce.

-Me alegro de que estés comiendo, no vuelvas a hacer lo mismo- ella solo me sonrió.

Cuando terminó de comer la llevé volando hasta su entrada pues ya estaba oscuro, nos despedimos y ella corrió hacía el castillo.

Estaba tan cansada que me encaminé a mi nueva habitación y me quedé dormida.

Bonnibel no vendría hasta por la noche a por mí. Así que yo me relajé, durmiendo hasta quien sabe que hora. Cuando desperté fui a la cocina a comer una manzana, de regreso me encontré con una puerta que no había abierto nunca, dentro había un baño, con taza, como en el reino de las nubes y una amplia tina con regadera incluida.

¿A qué hora la había puesto? Me hizo pensar en lo poco que yo me duchaba, una que otra vez en el lago y solo iba a hacer mis necesidades por ahí. Pensé que yo era una persona muy anti higiene, una nómada, me metí a duchar, que sensación.

A penas iba a empezar a pensar profundamente en mi vida cuando alguien abrió la puerta principal, salí de la ducha, me envolví una toalla en el cabello y otra en mi cuerpo y caminé hacía la entrada ahí había una Bonnie, que por Glob, nunca la había visto así… era sexy.

Llevaba la camisa que le regalé, le quedaba ajustada en los pechos, que se veían bien proporcionados, y su cintura parecía delgada y delicada, sus Jeans estaban tan ajustados que le hacían ver sus piernas, oh sus piernas y su trasero, eran tan… "detente" algo extraño, profundo, extraño, miré su cara estaba sonrojada y con la mirada cohibida, pues de seguro me la había estado comiendo con la mirada, después apareció una sonrisa pícara que desapareció enseguida y entonces vi en sus ojos como ellos también me comían con la mirada.

Me vi como fuera de mi cuerpo, estaba sonrojada, llevaba la toalla en la cabeza, unos cabellos se me salían de los lados, mi cuerpo estaba cubierto de roció por gotas que había dejado la ducha, solo llevaba la toalla encima y mis piernas se veían por todas partes, mis pechos se veían también esa toalla solo tapaba lo esencial.

No podía yo reclamar nada a Bonnie, que seguía recorriendo mi cuerpo pues yo estaba igual, no podía parar de mirarla y aparte me empecé a sentir extraña un tipo de deseo que no había sentido nunca, surgió del fondo de mi vientre y corazón. Entonces vi su cara, se dio cuenta que la miraba se sonrojó, se volteó a otro lado y casi gritó.

-¡Perdón, aún no estas lista!- ella estaba enrojeciendo al máximo, me dieron ganas de comérmela a besos.

¿Qué yo quería hacer qué?

Comérmela a besos… deseo…

Salí corriendo al cuarto, me puse mis jeans, una camisa floja, una roja de cuadros encima… me alboroté el cabello, tomé mi bajo hacha, salí corriendo del cuarto… con toda mi fuerza de voluntad evité pensar en besos, Bonnie, su boca y la mía… la tomé en brazos, la solté pues no me había puesto zapatos, ella me miraba confundida, la volví a tomar y ella se burlaba de mí en mi oído mientras yo volaba lo más concentrada que podía, ignorando sus brazos alrededor de mi cuellos, sus piernas en mi cadera, su aliento en mi mejilla.

Comérmela a besos, besarla, su cuerpo, su boca, sus manos, su lengua, su cabello, su olor, su mirada.

Llegué a tiempo de cometer estupideces y me puse a cantar como nunca. Lo más rápido que pude, tomé el escenario, la gente se dio cuenta, gritó y se reunió frente a mí, dejando a una impresionada y sorprendida Bonnie en medio del gentío. Todos incluyéndola comenzaron a bailar, ella se dejaba ir, parecía que se divertía a pesar de que yo la había dejado ahí sin decir nada y me había puesto a tocar, sonreía, ella sonreía de pura satisfacción, su rubor era grande. Y entonces me di cuenta.

Patético una reina vampiro que no sabía lo que era el amor, nunca lo supe, una chica de 18 años oculta en mí que por fin salía a la luz se había enamorado, después de meses y de preguntas de que era esto tan extraño, me daba cuenta de lo que era: yo estaba enamorada, en fin y sin remedio de mi amiga: una dulce chica de 16 años cumplidos. Ver su linda cara y su linda figura con la camiseta que en algún tiempo fue mía, una camiseta que tiene tanto valor, unos jeans que le hacen ver forma a ese cuerpo que ya estaba bien desarrollado, un buen cuerpo, bien proporcionado y esa cara… tan linda que me sonríe mientras sigo tocando el bajo y cantando, esa cara que me mira fascinada y satisfecha, darme cuenta así, que estoy enamorada de mi amiga es muy triste. Después de tanto tiempo me había mantenido firme con la idea que era solo amistad, engañándome, ahora veo a mi misma. Tal vez queriendo ocultar mis propios sentimientos, tal vez para mantenerla a ella mi Bonnie siempre a mi lado, porque no quiero perderla y si tal vez me acerco a ella… tal vez la pierda.

Ahora entiendo porque siempre me he contenido, desde el primer día que la conocí a darle un beso en la mejilla, cuando la sujete por la cintura la vez que construíamos mi casa, de la vez que nos metimos al lago a ver su linda figura desnuda, de la vez que ella cayó encima de mí para despertarme porque estaba flotando, aquella vez que me la imaginé desnuda y rápidamente aparté esos sucios pensamientos, de tener celos de su amiga Ringlet, de estar feliz de que ella los tuviera, de que se sonrojara por mí y para mí, de estrecharla entre mis brazos, de estas últimas veces que nos hemos abrazado, cuando le regalé esa camisa y desde entonces, cómo me contengo ahora de gritarle que la amo. Es porque al fin y al cabo yo no quiero perderla.

Terminé la última y bajé del escenario, cansada, fui por Bonnie que no apartaba su mirada de la mía.

-M..me alegro… de que t.. te estés divirtiendo- cerré los ojos con suplició, porque estaba tartamudeando demasiado, "controlate" me dije a mi misma- vamos por una copa.

El mesero que ya me conocía me trajo una copa de vino en cuanto me senté, Bonnie miraba precavida y yo le pedí otra al mesero. Le ofrecí la mía a ella.

-Marceline.

-Tranquila es solo vino, no embriaga tan rápido- le dije sorbiendo la mía.

Entonces ella hizo lo mismo con la suya.

-No es eso- la miré intrigada- si… s…i me estoy divirtiendo… p… pero… yo… yo quiero… bailar… contigo- tan linda. Me dieron ganas de llorar ahora que sabía porque la veía tan linda. Ella se dio cuenta de mi mala cara- pero si te desagrada, no, no te preocupes.

Ah Bonnie, su cara triste que solo dura unos segundos, tan imperceptible si no la conoces. La tomé de la mano y la lleve a la pista, sonaba una canción movida pero tranquila algo sencillo de bailar y que no incluía tocarnos mucho, sin embargo ella no conocía a nadie allí solo a mí.

La gente nos miraba boquiabiertos pues obvio algunos sabían quién era ella y verme a mí con ella era algún chisme que sería jugoso, intentaba todo lo que podía por no tocarla. Mientras bailábamos esta pieza me puse a pensar.

"Piensa Marceline" me dije a mi misma porque tenía que encontrarle sentido a todo, puntos bueno, algo que alimentara mis ilusiones, Glob. ¿Por qué a mí? ¿Por qué me pasaba esto?

Sin embargo la cara de Bonnie parecía bastante divertida, satisfecha, sonrojada.

Primer punto, ella solo se sonrojaba conmigo. La canción cambió y ahora sonaba algo comprometedora pero nada que no pudiera llevar. Sí, su sonrojo era solo conmigo, de eso yo estaba segura. Además ella me quería. Yo era feliz estando con ella y ella era feliz.

Pero si apenas me había dado cuenta de mi amor por ella, de nuevo me inundo la tristeza, no importa la canción que sonara en la habitación no podía estar tranquila.

Y fue tan triste haberme dado cuenta que la amo por los deseos carnales que sentí al ver su hermoso cuerpo en esa ropa, Glob, fue un error recordar eso, ella bailaba sexy delante de mí y yo ahora estaba perdida en sus movimientos siguiéndola ¿por qué tenía que ser yo así? Ella mantenía los ojos cerrados y bailaba muy bien. La pista cambió de nuevo.