Bienvenidos sean todos/as aquellos/as que se han tomado la molestia de llegar tan lejos. Es el momento correcto para compartir con ustedes este capítulo, y espero que sea de su agrado.
El planeta Midchilda
De pronto sentía que había viajado al pasado, muchos años al pasado. Había vuelto a ser una joven intrépida y presumida de 19 años de edad, y junto a ella estaba su mejor amiga y cómplice en toda suerte de bellaquerías durante los años que compartieron en la escuela. Se conocían desde la más temprana infancia, y ambas se tenían un cariño que daban más la impresión de ser hermanas que amigas cuando se les veía juntas. Justo en ese momento, aquella viajera del tiempo tenía una importante noticia que darle a su amiga, dejándola con la boca abierta al oírle.
─ ¿D-de verdad? ─ asiente ─ No me lo puedo creer. Te vas a casar, y yo que no tengo dinero para comprarme un vestido adecuado para tu acto.
─ No hace ninguna falta. Yo con gusto te compraré el vestido que quieras ─ responde la viajera con una amable sonrisa ─. Cualquier cosa que te haga falta te ayudaré a conseguirlo. Lo único que quiero de ti es que estés ahí para compartir el mejor día de mi vida, Lindy.
─ ¿De verdad? ¿No estás acaso intentando restregarme tu dinero en la cara, Precia?
─ ¡Claro que no! Puede que sea un poco presumida, pero jamás lo sería contigo. Somos amigas de toda la vida, después de todo, y solo digo que quiero ayudarte en lo que haga falta. Me da igual que pertenezcas a los estratos bajos de la sociedad, pues tú eres la única que no me ha hablado únicamente por mi dinero.
─ Bueno, de acuerdo. Dejaré que me compres el vestido, pero a mí me dejas elegir el estilo.
─ Sí, claro. Con el ojo que tienes para vestir, ni siquiera combinas correctamente tus calcetines, como esa vez que usaste uno negro y uno blanco con animalitos.
Lindy hace un puchero y se pone un poco roja, y Precia ríe quedamente ante aquel gesto. Toda su vida había sido igual, pero era imposible cansarse de ello. Ambas eran inseparables. Mejores amigas hasta la muerte. Ahora quedaba un detalle por abordar, y ese resultaba un poco embarazoso de manifestar.
─ Lindy, también hay una cosa en que esta vez necesitaría tu ayuda.
─ ¿Hm? ¿Y qué necesitaría Precia ojou-sama de esta mísera plebeya?
─ Se trata de los detalles para la despedida de soltera. No he podido todavía idear cómo hacerlo ni dónde.
─ Oh, ya sé por dónde van los tiros ─ Lindy ríe traviesamente, para vergüenza de Precia ─. No te preocupes, amiga. Casualmente tengo parientes en el ejército que podrían ayudarnos a encontrar el lugar ideal para celebrar tu despedida soltera.
─ ¿Y qué tiene que ver el ejército? ¿A qué parte piensas que podríamos ir?
─ ¿Te parece que procedamos a celebrarlo en otro planeta? ─ Precia se queda con la boca abierta ─ Eso sería realmente original para lo que se celebra en cuanto a despedidas de soltera, además que me hace mucha ilusión. Si fuera por el dinero de mi familia, jamás podría salir de aquí para hacer turismo en otro planeta.
─ De acuerdo, lo haremos de ese modo ─ dice Precia con una risita ─. Que sea de ese modo. Iremos juntas al planeta Midchilda y celebraremos la despedida de soltera ¿Crees que allí pueda haber sitios buenos?
─ No lo sé, pero es lo excitante de vivir una aventura, Precia.
Precia y Lindy sellaban así su acuerdo. Habían estado juntas en todas partes, ignorando siempre la distancia social entre ambas, pero una tragedia marcaría el final de ese exótico viaje.
Escondite
Alicia y Shario habían terminado de hacer el almuerzo para todo el grupo, así que se estaban dedicando a servir los platos para empezar a comer, pero de pronto se escucha un grito que resuena por todo el lugar. Como ellas dos eran las únicas que estaban dentro del lugar, tuvieron entonces que encargarse y ver qué estaba pasando, llevándolas el grito hasta la habitación de Precia. La mujer mayor gritaba y se lamentaba de una manera tal que despertaba la lástima y la desesperación a partes iguales. Alicia corre desesperada a su madre y la despierta para cesar los gritos.
─ Okaa-san ¡Okaa-san! ─ Precia se despierta de golpe, y su mirada choca con la de su hija ─ Tranquila, no pasa nada. Tan solo has tenido un sueño bastante feo.
─ No, eso no fue un sueño ─ refuta Precia con voz reseca ─. Eso fue un recuerdo. Ella seguramente me odia. Irá tras de mí si puede…
Shario y Alicia no entendían lo que decía Precia ¿A qué venía aquello? ¿Quién iba tras ella? Ya llevaba Precia bastante tiempo sufriendo esas horribles alucinaciones, así que Alicia decide que era momento de aclarar el asunto para hallar una solución.
─ ¿Quién es ella, okaa-san?
Midchilda
─ Mierda, aquí no hay nada de nada ─ dice Vita luego de dar un vistazo a los alrededores ─. Jamás me imaginé que este planeta pudiera ser tan infernal, a pesar de la mala fama que tiene.
─ Tampoco nosotras lo sabíamos, y realmente lamento haber tenido que caer en esta parte ─ dice Hayate al recibir la noticia ─. Rein, infórmame sobre la situación ¿Qué sabes sobre Nanoha-chan y los rehenes?
─ No he podido encontrarlas. Debieron caer muy lejos de aquí ─ Reinforce Zwei se notaba igual de decepcionada que el resto del grupo ─. He llevado a su máximo alcance mis radares, pero parece que no hay ninguna zona verde en veinticinco kilómetros a la redonda.
─ Esa es un área demasiado amplia. No hay manera de que lleguemos a ninguna parte caminando si ni siquiera contamos con provisiones ─ responde Shamal ─. Si al menos contáramos con una radio o algo, pues nuestros dispositivos no pueden adaptarse a la frecuencia radioeléctrica de esta región, así que también estamos incomunicadas.
Hayate chaquea la lengua con fastidio. Le resultaba increíblemente malo saber que no tenían forma de salir ni de comunicarse con nadie. Sin embargo, todos aquellos males palidecían ante el terrible panorama que significaba que Nanoha estuviera desaparecida. Ni siquiera sabía si estaba viva, lo que se traducía en una angustia irremediable. Signum, Vita, Rein y Shamal comprendían el drama que estaba viviendo su líder, y desde luego a ellas se les contagiaba la preocupación. En ese momento todo parecía ir de mal en peor.
─ No tenemos otra opción. Debemos avanzar ─ resuelve a decir Hayate al cabo de un rato ─. Tratemos de encontrar un sitio sombreado para escapar de este calor, y allí descansemos para avanzar de noche. Necesitamos ahorrar el agua de nuestros cuerpos para sobrevivir hasta que encontremos un sitio adecuado.
No hizo falta decir nada para que Hayate supiese que sus subordinadas estaban de acuerdo con aquella resolución. No es que tuvieran muchas opciones de todos modos, así que toman las pocas cosas que tenían y avanzan a través de aquel desierto rocoso, rogando mentalmente encontrar pronto algo que les fuese de ayuda.
Cueva
─ ¿Estás segura de que no está muerta?
─ ¿No ves que todavía respira? No seas tan pesimista, Arisa-chan.
─ Pero es que lleva toda la tarde así. No da muestras de que vaya a despertar…
No podía reconocer aquellas voces. Jamás las había oído. Le sonaban difusas, lejanas, extrañas, pero fueron suficientes para despertarla.
Los ojos de Nanoha se abren con suma dificultad, pese a que la única y débil iluminación en aquel lugar provenía de una lámpara de aceite que colgaba a mitad del techo. Dos siluetas borrosas aparecen ante ella y parecen notar que Nanoha había recobrado parcialmente el conocimiento. Aquellas dos chicas la toman a Nanoha del rostro y le abren los ojos para cerciorarse que estuviera bien, pero la cobriza estaba demasiado desorientada para darse cuenta de nada. Sentía que la agarraban por los brazos y la sentaban, pero al hacerlo se le iba la poca conciencia que tenía en ese momento. Casi ni sentía el dolor que se supone que debía tener por aquel golpe que recibió en el momento en que todo se borró. De pronto se acuerda de Fate, pero nada de lo que esas voces extrañas decían le sugería que esa rubia impertinente estuviera allí. Vuelve a quedarse inconsciente, y las voces nuevamente desaparecían.
Con Subaru, Teana y Erio
Los rumores del desierto llegaban a la agradable sombra en que se refugiaban los tres amigos. Todavía seguían en el mismo refugio encontrado por Erio, y es que Teana no había despertado todavía. Subaru estuvo en todo momento vigilando a su amiga, e incluso usaba sus piernas a modo de almohada para recostar la cabeza de Teana, esperando a que abriese los ojos. Erio por su parte dormía en un rincón, y Subaru no le culpaba. Debió haberse cansado por el esfuerzo que había hecho para buscar refugio y llevarlas a ambas una por una.
Afortunadamente ya estaba anocheciendo, y eso significaba que ya estaban en horas más frescas para poder avanzar, pero en ese momento Subaru consideraba más sabio quedarse por el momento. Ninguno de los tres tenía medio alguno para defenderse salvo su unión como equipo, así que sería mejor esperar a que todos estén descansados.
No había fogata ni ninguna otra fuente de luz, así que el refugio se había quedado a oscuras, e incluso empezaba a hacer frío. Era de lamentar que no hubiera mantas para ayudar a mantener el calor, y sólo quedaba una opción, que afortunadamente había llegado a la mente de la chica.
Su hermana mayor, quien varias veces había estado en viajes de boy scouts, le había contado que, estando a la intemperie y sin otros recursos que la compañía de sus amigas del colegio, por las noches cercanas al invierno les resultaba necesario juntarse para así intercambiar el calor corporal, y de ese modo impedir el enfriamiento e incrementar las oportunidades de sobrevivir. Valiéndose de esa información de su hermana, Subaru deja por un momento a Teana para buscar a Erio y lo carga de vuelta. El frío iba in crescendo, así que la peliazul se apresura para poner a Erio al lado de Teana, y luego se acuesta a sí misma al otro lado del niño. Merecía aquella preferencia, pues ese niño había actuado como todo un pequeño héroe.
Da un último vistazo al exterior, pero nuevamente no había nada de interés afuera, así que se acomoda nuevamente para dormirse, esperando que así pudiera levantarse temprano y encontrar a sus dos amigos en buenas condiciones para así empezar aquel penoso viaje que les esperaba.
Escondite
─ Entonces, ¿quieres decir que Fate-chan estaría en el planeta Midchilda? ─ dice Accous mientras escribía dicho mensaje en una pequeña laptop.
─ Es una posibilidad. El TSAB fue avisado cuando recibieron el ataque, y ese planeta era el más cercano, así que es factible que se encuentre allí ─ se lee en el mensaje que Accous recibe en respuesta.
─ ¿Hay alguna posibilidad e ir a comprobarlo? ─ esta vez Accous no recita en voz alta lo que escribe.
─ Sí ¿Por qué lo preguntas?
─ Porque a mis amigos y a mí nos interesa participar en el rescate ─ Accous se detiene unos cuantos segundos, pensando sobre si decirle más a su contacto ─. Queremos rescatarla, pues ya hemos fallado una vez, cuando Jail Scaglietti pretendió desposarla.
─ ¿Fueron ustedes los que intervinieron en la boda antes de la llegada del TSAB? ─ ya Accous veía venir aquello ─ No sé si pensar si fueron muy valientes o muy imprudentes. En todo caso, creo que el Mayor Nakajima estaría de acuerdo, siempre y cuando se le garantice que su ayuda sirva para traer a los rehenes sanos y salvos.
Mientras Accous escribía su respuesta, Carim aparece con una manta para cubrir a su hermano, pues ya se había hecho bastante tarde. Carim todavía recordaba con diáfana claridad cuando Alicia y Shario trataban de calmar a Precia. Ella recién llegaba de recabar información en el mercado que se encontraba cerca de ese agujero que fungía de hogar cuando oía cuando Alicia y Shario preguntaban por una tal Lindy. Esa vez no oyó que Precia diera respuesta alguna, y Carim acertadamente dedujo que sus dos amigas habrían estado preocupadas por ello. El tema no volvió a salir hasta ese momento, pero Carim no podía dejar de pensar en ello ¿Quién era Lindy? ¿Qué razón tendrían Alicia y Shario para preguntar por ella a Precia? Lamentablemente eran preguntas a las que todavía no podía tener respuestas hasta que Alicia se aventurara a abordar el tema primero.
De pronto tiene una idea, y esa idea involucraba a su hermano, además que lucía como viable.
─ Accous ─ el mencionado voltea a verla ─ ¿Es verdad que tu contacto puede averiguar cualquier cosa desde su posición?
─ Así es, siempre y cuando exista ─ responde el joven tranquilamente.
─ Pues me gustaría que él averigüe quién es Lindy.
─ ¿Lindy?
─ Así es. Posiblemente tenga que ver con Precia-san. Si es así, tal vez tu contacto sepa quién es Lindy. Pregúntale.
Accous asiente con algo de duda y se pone a teclear el mensaje de su hermana. Ambos tuvieron que esperar algunos segundos para recibir una respuesta. No sabían pensar si fue algo difícil o si el contacto de Accous tenía dudas para tomar en serio el tema. Cual fuese el caso, pronto llega a Accous una carpeta en el que se desglosa rápidamente un montón de información, y ambos se dedican inmediatamente a revisarla.
─ Lindy Harlaown… Al parecer era familiar de un miembro de bajo rango del cuerpo aeroespacial del ejército mundial de Uminari, pero fuera de ello, esa chica no tiene nada destacable ─ dice Accous mientras juntaba las cejas ─. Era solo una chica del montón, por lo que puedo ver, excepto en el detalle de que estudió varios años en la misma escuela que Precia-san.
─ ¿Eso acaso es posible? ─ para Carim algo no estaba bien ─ Yo conozco el recorrido académico de Precia-san gracias a Fate y Alicia, y ella siempre estuvo estudiando en escuelas demasiado costosas como para que estudien allí chicas "del montón", así que no es posible que…
─ Aquí hay más ─ corta Accous ─. Al parecer era amiga de Precia-san. Supongo que habría sido ella quien pagaba la escuela de Lindy, y de ser así, entonces eran muy amigas ─ Carim asiente en acuerdo ─. Según su registro, ella estaba estudiando para convertirse en militar, pero repentinamente desapareció, y al cabo de un tiempo las autoridades la dieron por muerta. Su cuerpo jamás fue encontrado, y su familia tampoco recibió ninguna respuesta a sus súplicas por alguna pista de su paradero.
Eso seguía sin satisfacer las expectativas de Carim. Era todavía una historia demasiado llena de agujeros por donde se le viera, y eso de una repentina desaparición sin dejar rastro era demasiado desconcertante para pensar que es verdad. Desgraciadamente no había nada más que fuera de relevancia entre los datos llegados a Accous, pero había algo que ya tenía bastante más claro que antes.
Lindy Harlaown estaba relacionada con Precia y, posiblemente, con sus alucinaciones.
Cueva
Otra vez Nanoha podía distinguir una luz, una muy débil, pero era más que suficiente para impedir que siguiera durmiendo. Teniendo que abrir los ojos, esta vez consigue enfocar mejor su entorno, si bien eso no significó que se sintiera menos confundida al ver dónde estaba.
Nanoha estaba acostada en una cama de paja cuidadosamente puesta y cubierta con una sábana para prevenir la molesta sensación que causa su contacto directo. El lugar era una oscura cueva con una serie de instalaciones que daban perfectamente a entender que alguien vivía allí, y que no era solo un campamento de algún viajero o alguien perdido. Intenta levantarse, pero al hacerlo siente una fuerte punzada, precisamente en el lugar en que había recibido el golpe, y esa repentina corriente de dolor la hace caerse al suelo, incapaz de reaccionar. En seguida aparecen dos chicas, alarmadas por el ruido que hizo Nanoha al caer, y rápidamente la ponen otra vez en la cama, pese a la resistencia que opone la cobriza.
─ ¡Suéltenme! ¿Qué creen que hacen?
─ No te levantes. No es bueno que salgas de aquí si no te has recuperado, además que hemos tenido que tomarte algunos puntos por esa fea herida que tenías en la cabeza ─ responde una de las chicas que sostiene a Nanoha ─. Así, acuéstate y descansa, y mañana podremos hablar sobre lo que quieras…
─ ¡No quiero sentarme a hablar! ¡Tengo que buscar a Hayate-chan y al resto de mi equipo! ─ Nanoha nuevamente se resiste, pero su esfuerzo resulta inútil.
─ ¡Quédate quieta, se te ha dicho! ─ la segunda chica, de cabello rubio oscuro (casi naranja), y de expresión ruda, fuerza a Nanoha a acostarse otra vez.
─ No tan fuerte, Arisa-chan, o de lo contrario nuestro tratamiento será contraproducente ─ regaña la primera chica.
─ Lo siento, Suzuka. Pero es que esta tonta no quiere quedarse quieta.
Nanoha se sentía otra vez mareada y casi involuntariamente se lleva una mano en la cabeza. El dolor es tan intenso que retira la mano de golpe, pero el tacto fue suficiente para confirmar la presencia de puntos en la parte alta de su frente. No se podía creer que fuera verdad, y el darse cuenta de ello le recordó algo, o mejor dicho a alguien más.
─ ¿Dónde está ella?
─ ¿Hmm? ─ Suzuka y Arisa se quedan viendo a Nanoha.
─ ¡Me refiero a esa chica que estaba conmigo! ¡Fate Testarossa! ─ reacciona Nanoha con agresividad, pero el dolor le hace arrepentirse de ello ─ ¿Dónde está ella?
─ Pues lo siento, pero tú estabas sola cuando te encontramos ─ responde Suzuka con voz queda ─. Supongo que habría intentado buscar ayuda o algo ¿Nos puedes decir cómo es esa chica? Así podríamos distinguirla si la vemos.
─ Rubia… Ojos rojos…
─ Se la tiraron ─ lanza Arisa sin contemplaciones ─. No es por nada, pero en este planeta no hay nada peor que ser rubia y con ojos rojos. Es como una maldición que le cae a la gente por tener esas simples características.
Nanoha no entendía qué había dicho Arisa, pero sí tomaba en cuenta que, tiempo atrás había oído que el planeta Midchilda cargaba con una maldición, un relato que en Uminari se había convertido en casi cultural. La primera vez que oyó ese relato fue de parte de su madre, pero ni ella ni nadie le habría aclarado jamás la razón por la que "las rubias ojirrojas sufren cuando entran al planeta Midchilda". Siendo sincera, Nanoha no había pensado en ese detalle en todo el tiempo que estuvo en ese planeta, pero ahora que el tema salía, era un buen momento para averiguar lo que estaba pasando.
─ ¿De qué están hablando? ¿Qué clase de maldición rodea este planeta?
Suzuka y Arisa se quedan en silencio durante un rato que se le antoja bastante incómodo a Nanoha. Las dos extrañas se miran varias veces y luego miraban a Nanoha, como si no estuvieran seguras de qué responder.
─ Supongo que es normal que piensen que algo así está pasando en este planeta. Por varios siglos ha perdurado esa creencia de que los habitantes de Midchilda cargan con una maldición, pero la realidad es mucho más complicada que eso ─ dice Suzuka lentamente ─. Verás, en realidad pasa algo demasiado complejo para explicarlo al completo, pero supongo que podríamos resumir la situación.
─ …
─ En realidad la "maldición de Midchilda" es una farsa ─ dice esta vez Arisa ─. El planeta en sí es una maldición, es verdad, pero sus habitantes en sí mismos no son los salvajes que en Uminari se relatan desde hace siglos.
─ Nosotras conocemos de ese relato porque somos originarias de Uminari, aunque hemos estado viviendo aquí desde que la nave espacial turística de nuestros padres se accidentó y caímos, siendo nosotras las únicas sobrevivientes ─ Suzuka se quita una cadera que tenía escondida tras el cuello de su túnica ─. Hemos estado aquí algunos años, y en ese tiempo hemos podido comprobar la verdad que hay tras los relatos en Umnari.
─ ¿Qué significa todo esto? ¿Podrían dejar de dar tantas vueltas al asunto? ─ Nanoha empezaba a perder la paciencia, y es que no le agradaba nada que no fueran al grano.
Desierto
Hayate y su equipo estaban avanzando en la desértica noche, aprovechando algunas mantas abandonadas para eludir el congelante frío de aquel entorno, pleno en extremos. Estaban cansadas por haber caminado toda la noche, y la planicie rocosa no daba señal de encontrar nada más en varios kilómetros a la redonda. Era de destacar que estaban también malhumoradas, y era casi seguro que matarían al primer extraño que las fuera a importunar.
Pronto iba a amanecer, y todo el tiempo de recorrido no había dado resultado en cuanto a conseguir comida o agua, y eso sólo servía para empeorar su estado anímico. Ya estaban listas para empezar a buscar una sombra, cuando Rein nota una señal extraña en sus radares, y eso la pone en alerta.
─ Hay personas acercándose, y lo hacen a gran velocidad.
─ ¿Qué? ¿En qué momento aparece de pronto gente, y aquí? ─ se extraña Shamal.
─ No lo sé, pero mis sensores indican que se dirigen directamente para acá.
Esas solas palabras fueron suficientes para que el grupo se pusiera en estado de alerta. Si lo que Rein decía estaba en lo correcto, entonces ellas ya habían sido localizadas por las personas que se dirigían a su ubicación. Ahora el gran problema de las terroristas era saber si quienes se acercaban eran o no hostiles, pero estaban listas para decapitar a quienes mostraran la más mínima seña de agresión.
No pasaría siquiera un minuto cuando aparece una veintena de aerodeslizadores que flotaban más de medio metro sobre la desnuda roca, y cada uno de estos vehículos llevaba consigo a dos personas con máscaras. Al frenar, estos desconocidos se bajan de los aerodeslizadores y sacan dispositivos mágicos de combate del tipo lanza y apunta a las chicas. Eran hostiles.
─ Sin piedad, chicas ─ es la orden de Hayate.
Estaban ampliamente superadas en número, pero las terroristas del TSAB eran increíblemente hábiles en combate mágicos, además que ya habían pasado por proporciones más desiguales en el pasado, y siempre se habían salido con la suya. Confiaban en que lograrían superar esta dificultad para seguir adelante, pero algo anda mal en sus cálculos.
En primer lugar, la magia usada por las terroristas apenas se manifiesta. Salía tan débil que ni siquiera sirve para asustar a los desconocidos. Eso por sí solo deja en shock a las chicas, pues ni el hambre ni la sed que sentían en ese momento podían explicar semejante nivel de debilitamiento. Una vez que era el turno de los enmascarados para atacar, no hubo nada que hacer ante sus rayos de energía mágica que traspasan las defensas de las Wolkenritter como si nada, quedando todas derrotadas en cuestión de segundos.
Ya sabiéndose vencedores, los enmascarados rodean a las terroristas y las atan con lazos de luz que las dejan completamente inmovilizadas. Una vez completada la operación, uno de los enmascarados se acerca más que los demás y mira detalladamente el rostro de cada una. Al final se quita la máscara, revelando el rostro de un joven bien parecido con porte marcial y cabello oscuro.
─ ¿Qué hacemos con estas intrusas, general? ─ dice un enmascarado que estaba con el resto del grupo.
─ Han invadido nuestro planeta sin autorización ni aviso alguno, y encima han abierto fuego contra nosotros sin esperar la voz de advertencia ─ señala otro enmascarado.
─ Aquí todos sabemos que las decisiones de este tipo las toma la emperatriz ─ responde el general sin máscara ─. Aún dados los hechos, estas prisioneras primero deberán ser llevadas a juicio, y que su majestad decida por la suerte de estas desdichadas.
─ Entendido, general ─ dice un tercer enmascarado.
─ ¡Llévenlas ahora a la capital! En unas horas vendrá una tormenta, y será mejor que no nos quedemos mucho tiempo.
A fin de impedir que algún accidente permitiera su escape, Rein es encerrada en una jaula que el general porta personalmente, y las demás chicas son montadas en un aerodeslizador para ser llevadas con todas esas personas. Ignoraban el problema en que se habían metido, pero pronto lo sabrían.
Con Subaru, Teana y Erio
A pesar de que estaba haciendo frío, Subaru despierta con la sensación de haber descansado bien, y al abrir los ojos ve que Erio y Teana ya se habían levantado desde antes. Era de suponer que ellas estaban bien, así que Subaru se toma su tiempo para desperezarse y levantarse. Si no recordase el lugar y la situación en que se encontraba, incluso hubiese intentado comprobar qué había para desayunar.
Teana y Erio se encontraban fuera de la pequeña cueva, y eso lo vio Subaru al asomarse. Los dos estaban comprobando los alrededores como si estuvieran buscando ayuda. Subaru se acerca a ellos y mira también a su alrededor. Aún no amanecía, y parecía que faltaba una o dos para que así pasara, pues todavía estaba muy oscuro.
─ ¿Chicos? ¿Pasa algo?
─ ¿Hmm? Oh, Subaru… ─ Teana mira a la peliazul apenas por un segundo, y luego voltea a otro lado para que no se le notara el rubor en sus mejillas ─ Ermm… ¿Dormiste bien?
─ Sí ─ Subaru sonríe al notar la preocupación de Teana ─ ¿Qué están buscando? ¿Acaso está pasando una caravana cerca?
─ No. Sólo buscábamos algo que nos ayudara a irnos de aquí ─ responde Erio ─. Este sitio es muy tranquilo, pero algún resto de viajeros debería haber en algún lado, ¿no?
─ Supongo que tienes razón…
De pronto empieza a sonar algo bastante extraña, como un camión que pasaba a la distancia. Por simple precaución, los tres chicos se esconden tras una roca que tenían cerca. En efecto, era un camión pequeño y rústico que se abría paso entre el terreno árido. No daba muestras de llevar gente hostil, así que Subaru emerge nuevamente para hacer señas al camión, pero quien fuese quien lo conducía no da muestras de darse cuenta de su presencia, pues sigue de largo. Sin embargo, lo que realmente impacta a Subaru no es que la ignoraran, sino lo que consiguió ver en el camión en aquel breve instante.
─ ¿Subaru? ─ dice Erio.
─ Imposible… ¿Fate-san?
CONTINUARÁ…
Un nuevo giro para esta historia, como bien pueden ver ¿Qué es lo que la suerte depara a los protagonistas de este fic? Si lo quieren saber, pues toca esperar. No vemos pronto, se los aseguro.
Hasta otra
