Regrese, no he desaparecido todavía, para los que pensaron que no iba a seguir la historia pues les digo que así me tarde mucho voy a terminarla, sin mas los dejo con el capitulo, que les advierto, tal vez no sea lo que espera, así que espero sus comentarios a ver que les parece.

Una visita al rancho

Tomoyo

Debía agradecerle a la tía Nadeshiko esto por siempre, el haber conseguido que mamá me dejara ir al rancho con Sakura era toda una proeza y me parecía mentira que hubiera aceptado, pero lo hizo, y aquí estaba preparando mis cosas para ir al rancho, tenia muchas emociones encontradas, desde el día que fui a la disco no había vuelto a salir y no estaba muy segura de cómo me sentiría en ese lugar, bueno mas bien con las personas que habían en el lugar, para ser mas especifica con Toya Kinomoto, era la primera vez que lo vería en casi dos años, y decir que no estaba nerviosa por eso seria mentir.

Esperaba que como dijo Sakura no pasara mucho tiempo en la casa, de esa forma no tendría que cruzarme con él. Al parecer era algo que aun no terminaba de superar. Termine de empacar y me dispuse a esperar que llegaran por mi, y no tardaron mucho tiempo, cuando sonó el timbre baje para recibir a mi prima, encontrándola en el recibidor.

-¿Qué es lo que traes puesto? – Fue su saludo al verme, y una risa de burla con incredulidad apareció en su rostro – ¿con esa ropa piensas ir al rancho? Creí que el uniforme era solo para usarlo en el colegio – seguía muy divertida riéndose de mi atuendo, y sabia que tenia razón para hacerlo pero para mi no era nada divertido – espero que lleves otra clase de ropa en la maleta por que si no soy capaz de pasar al centro comercial por algo decente, para que te pongas –

-pues no, todo lo que va en la maleta es igual a lo que traigo puesto – y era cierto, con dificultad tenia un par de jeans bastante pasados de moda, pero eran mejor que lo que portaba –

-pues entonces si pasaremos por algo de ropa, no puedes ir así, ni siquiera deberías molestarte en llevar la maleta – me habría gustado mucho no llevarla pero no era posible –

-pues me temo que voy a tener que llevarla, por que voy a tener que regresar con la misma ropa que voy – no podía simplemente regresar vestida diferente ya que cuando volviera mi madre ya estaría en casa, y después de esta pequeña libertad que me había dado, no estaba dispuesta a correr riesgos, y que de nuevo volviera a dejarme enclaustrada en la casa –

-como quieras, pero si vamos a comprar otras cosas – me advirtió –

-en eso si estoy de acuerdo con tigo – sonreí, la verdad si ella no me lo hubiera pedido, yo habría tomado la decisión de pasar a comprar ropa, no pensaba presentarme frente a… las demás personas vestida como una moja – de hecho ya lo había pensado, así que es mejor que nos vayamos antes que se nos haga mas tarde – me sonrió con complicidad, tome mi maleta y salimos de la casa, en la puerta nos esperaba Dan, se hizo cargo de mi equipaje, y note que mi prima traía un invitado inesperado – ¿Qué hace el aquí? – Pregunte al ver la enorme cabeza de color negro azulado que asomaba por la ventana de la camioneta –

-lo llevo de paseo – dijo como si fuera lo mas natural del mundo, me acerque a el con cautela, la verdad hacia mucho que no lo veía y no pensaba arriesgarme a que no me reconociera y tuviéramos algún encuentro no muy grato, pero parecía contento de verme, aun así no pude confiarme, lentamente trate de acariciarlo y al ver que respondía bien a mi gesto lo hice con mas confianza – no podía dejarlo en casa solo, el pobre pasa toda la semana aburrido, así que decidí traerlo con nosotras, espero que no te moleste –

-claro que no, solo me sorprendí hace mucho que no lo veía, se acerco mas a mi hasta que lamio mi mejilla, y pude estar tranquila, al parecer aun me recordaba, ese perro en verdad era muy dulce, su tamaño y apariencia difería mucho en su personalidad – ¿Cómo has estado Cancerbero? – Dejo salir un ladrido, como si estuviera respondiendo a mi pregunta – parece que no puedes dejarlo mucho tiempo –

-no sabes el suplicio que es no verlo toda la semana, nadie lo cuida y lo quiere como yo – y eso podía asegurarlo, desde que le habían regalado ese perro se habían vuelto inseparables, incluso se pelaba mucho con mi tía por no dejarlo quedarse con ella en su habitación, no me imaginaba como se pondría si algo le pasaba a Cancerbero – será mejor que nos vayamos, o se nos hará muy tarde – sin decir mas tomamos nuestros asientos, y nos dispusimos para el viaje –

Nuestra primera parada fue el centro comercial, era una parada indispensable en el camino, aunque no volviera a usar la ropa que comprara en un tiempo, quería guardar algo para alguna otra ocasión que se presentara, necesitaba tener reservar si quería seguir saliendo el resto del año, y no iba a esperar que fuera siempre Sakura quien me prestara ropa, así que era mejor equiparme con lo indispensable.

Visitamos varias tiendas y terminamos comprando mas cosas de las necesarias, hasta Sakura se compro ropa nueva, la notaba un tanto mas animada luego de estos días en que parecía muy ausente, no quise indagar mucho en lo que le pasaba, porque suponía por donde venía la cosa, estaba segura que tenia que ver con el accidente que tuvo, y por mas que había intentado no lograba hacerla hablar del hecho, pero esperaba que con esta salida mejorara bastante, y al parecer lo estaba logrando, por lo pronto había recordado lo buena que era saqueando tiendas, bueno ambas lo éramos, incluso yo mas que ella, amaba comprar, y probarme todo lo que pudiera, era una liberación para el alma, al menos para la mía.

Me había hecho tan bien el hacerlo no podía creer que hubiera pasado tanto tiempo desde que me compre ropa decente, como lo dije era como liberar mi alma, me sentía viva luego de tanto encierro, y sabia que al igual que a Sakura a mi también me haría bien respirar aire fresco, sin importar lo que me encontrara en el camino.

El trayecto fue bastante ameno, nos la pasamos escuchando música, entre alguna que ya estaba fuera de moda, y otra un poco mas moderna, no podía creer que hasta en eso estuviera desfasada, pero me pondría al corriente, con Cancerbero a nuestro lado fue un tanto dificultoso el estar muy cómodas, pero hasta el estaba disfrutando del paseo, para mi prima era casi como si fuera su bebe. No hablamos de nada que nos hiciera ponernos tristes o a disgusto, lo único que haríamos estos días era disfrutar de la naturaleza. Llegamos al rancho casi al atardecer y al ver de nuevo todo eso llegaron a mi recuerdos de nuestra infancia, cuando éramos niñas, solíamos venir casi todos los fines de semana, habíamos aprendido a montar, y hacíamos cabalgatas para ir a nadar en el rio que había cerca, varios cumpleaños de Sakura se celebraron aquí, nuestra vida no tenia mayores complicaciones entonces, solo había diversión, un sentimiento de nostalgia me invadió cuando estuvimos frente a la casa, no había cambiado en lo absoluto, todo estaba como lo recordaba. Bajamos del auto y el primero en salir fue Cancerbero, quien no tardo en empezar a correr por todos lados como si lo hubieran liberado, yo me dedique admirar el paisaje como si fuera la primera vez que lo hacia.

-y bien ¿Qué te parece? – me pregunto mi prima, suspire profundamente antes de contestarle –

-maravilloso, todo esta igual que antes, es hermoso –

-pues si, lo que sea de cada quien Toya lo ha cuidado muy bien, parece que para eso si tenia talento – al escucharla decir eso, me puse un poco tensa, escuchar hablar sobre él era algo que aun no sabia como controlar y necesitaba relajarme, no seria bueno que notara que aun tenia algún efecto sobre mi, no cuando estaba visto que yo nunca lo había tenido sobre él – vamos adentro estoy segura que Amaya nos esta esperando con algo delicioso – era evidente que en su alegría por esta aquí no había notado lo que yo estaba sintiendo, y no quería arruinar el momento, así que lo mejor era hacer lo que habíamos venido hacer, alejarnos de los problemas que nos aquejaban, aunque en mi caso tuviera que encontrarme con uno de ellos en el lugar –

La casa tampoco había tenido cambios muy significativos, todo seguía en el lugar de siempre, el enorme recibidor, la chimenea que estaba encendida, todo tenia un ambiente de calidez que atraía, no habíamos terminado de llegar cuando fuimos recibidas por Amaya.

-¡que bueno que llegaron! – escuchamos que dijo cuando nos tuvo cerca –

-Amaya que gusto verte – dijo mi prima, y tanto Sakura como yo la abrazamos, ella había trabajado en el rancho por años, la conocíamos desde siempre, era una mujer ya entrada en años, pero su rostro reflejaba mucha gentileza, y he de decir que nos consentía mucho, en todos los aspectos, desde ayudarnos a cubrir nuestras travesuras, hasta ayudarnos a llevarlas acabo alguna vez –

-pero que lindas están – dijo mientras nos veía de arriba abajo – ya no queda prácticamente nada de las niñas que venían a visitarnos –

-no hemos cambiado mucho, solo crecimos un poco – dijo Sakura, se notaba que estaba muy contenta de estar en el rancho, y la verdad su alegría me había contagiado tanto como para olvidar un momento de Toya –

-eso veo, deben estar cansadas del viaje, por que no suben a sus cuartos a descansar y luego me acompañan a la cocina para que coman algo –

-nos preparaste de comer – dije entusiasmada al escuchar eso, otra de sus cualidades radicaba en las delicias que preparaba para comer –

-claro que si muchas cosas, no tanto como para arruinar la cena, pero suficiente, espero que no sean de esas niñas que cuidan todo lo que comen – ambas reímos por el tono que uso al final, como si nos estuviera reprendiendo –

-claro que no – dije aclarando el punto – menos si tu cocinaste – eso pareció ponerla mas contenta –

-bueno vayan entonces, las espero en la cocina, quiero que me cuenten todo lo que han hecho en este tiempo –

-entonces no tardaremos mucho – dije, y tómanos nuestro camino hacia las habitaciones que estaban en el segundo nivel, me sentía en verdad muy contenta de estar aquí, hacia tanto que no estaba en mi esa sensación de libertad, pero no habíamos empezado a subir cuando la mascota de mi prima entro corriendo para colocarse a su lado –

-¿Qué hace el aquí? – dijo Amaya reprendiéndola por la presencia del perro –

-no podía dejarlo solo, me hará compañía el fin de semana –

-sabes que a tu madre no le gusta que se quede en tu habitación –

-solo será por un par de días – note la cara de disgusto por un momento, pero luego sonrió y supuse que eso significaba que le permitiría quedarse dentro de la casa, mas específicamente en el cuarto de mi prima – por cierto ¿Dónde esta Toya? – dijo mi prima mientras se detenía para hablarle nuevamente a Amaya y fue ahí cuando me di cuenta que al parecer mi libertad no seria tan completa, hasta que no me enfrentara a él, y lo que aun podía sentir –

-salió desde la mañana y es la hora que no ha regresado, dijo que estaría aquí cuando llegaras, pero mira no aparecido, aunque casi no permanece en la casa, trabaja todo el día y por las noches se va a visitar a sus "amigas" si es que se las puede llamar así – sentí como si un peso cayera sobre mi cuando escuche eso, era como si el mundo se me viniera abajo, me molestaba sentirme así, a mi que podía importarme lo que él hiciera con su vida, ya no tendría que significar nada para mi, así como yo nunca fui algo importante para él, no tenia porque afectarme el que anduviera con una y contra –

-no puedo creer que siga comportándose así – dijo Sakura, y sin decir más siguió el camino hasta la habitación, y yo también, no estaba dispuesta a amargarme el viaje por Toya, no después de poder salir luego de tanto tiempo –

Bajamos a comer algo, y hasta el momento todo iba bien, aunque era indudable que me afectaba el inminente encuentro con Toya, lo mejor era que apareciera de una vez y terminar con esto, necesitaba saber como me sentiría al verlo nuevamente, quería acabar con lo ultimo que quedaba de mis dudas de una vez, si había logrado superar el enamoramiento por el Hermano Shaoran, también podía olvidarme de lo que creía sentir por Toya, porque ya no podía sentir nada por él, no podía ser posible que aun moviera cosas en mi, pero sin darme cuenta había estado muy pendiente de la puerta, como si de un momento a otro fuera abrirse y diera paso a mi martirio en persona.

-no creo que aparezca todavía – me dijo Sakura, sacándome de mis pensamientos, al parecer había notado mi estado de ansiedad, y no era para menos, no lograba disimularlo muy bien que dijéramos –

-no estoy esperando que aparezca – dije esperando sonar segura de mis palabras –

-pues para mí si – me miro como si lo que ella dijera fuera la verdad absoluta – Amaya nos dijo que hay ocasiones en las que no viene a dormir, tal vez hoy sea un día es esos – si con eso esperaba tranquilizarme, había logrado el efecto contrario –

-si eso me hace sentir mejor gracias – dije con sarcasmo, y al escucharme cayó en cuenta de lo que implicaba su comentario –

-lo siento – aunque su disculpa no parecía muy sincera, sabía que no era porque no lo sintiera, sino por lo que eso significaba para mí –

-ya te dije, no me interesa verlo, además quedamos que lo mejor para mi era conocer a alguien que me haga salir de mi mundo, y de quien pueda enamorarme – ese era el plan hasta entonces, y no pensaba salirme de el, era lo mas seguro que podía hacer –

-bueno si eso es lo que crees, sigue buscando, yo no voy a sacarte de eso – y sabia que no lo haría, es mas estaba segura que hasta me ayudaría a encontrar ese alguien, y el joven que había conocido en la discoteca podría ser un buen candidato – por que no vamos afuera a respirar un poco de aire –

-claro por que no – le dije, y la verdad no era tan mala idea, necesitaba respirar un poco para aclarar mis pensamientos. Estuvimos un rato simplemente escuchando los sonidos de la noche, como Sakura solía llamarlos, había un cielo estrellado sobre nosotras, se escuchaba el cantar de los grillos, y había un ambiente de tranquilidad que era muy agradable –

-voy al establo a ver como están mis caballos ¿vienes con migo? – me pregunto luego de un rato, pero estaba muy cómoda en el lugar donde nos encontrábamos, frente a la casa en un columpio para jardín de madera que había ahí, todo se apreciaba mejor entre tanta imperturbabilidad –

-no prefiero quedarme aquí un rato más –

-como quieras – se alejo dejándome sola, y con el tiempo para volver a sumirme en mis pensamientos, me levante del columpio y camine un poco, sentía como si el mundo se hubiera detenido, todo era tan calmo, tan tranquilo, cualquiera podía perderse en ese escenario –

Seguí caminando un poco más, la noche hermosa y el ambiente sereno, fueron interrumpidas por el sonido de cascos de caballo, fije mi vista hasta donde provenía el sonido, y pude ver la figura de un hombre a caballo acercándose hacia el lugar donde me encontraba, se veía imponente cabalgando lentamente hacia mi, me quede fija mirándolo, por alguna razón no podía apartar mis ojos de él, no fue hasta que estuvo frente a mi que logre reconocerlo y me quede con la mirada clavada en él, sobre todo en su rostro, era como si no pudiera moverme, su mirada me recorría de arriba abajo como si me estuviera reconociendo, me sentí un tanto intimidada por su escrutinio ya que tenia que verlo hacia arriba al estar en el caballo. Desmonto y empezó a caminar lánguidamente hacia mí, quise retroceder, salir corriendo, pero mis piernas no respondían a mis órdenes.

Por mas que lo intente no pude apartar mis ojos de él cuando lo tuve frente a mi, no había cambiado mucho en estos años, solo que ahora se veía mas… hombre, sobre todo al estar vestido de esa manera, con esos jeans ajustados, botas, chamarra de cuero y sombrero vaquero, y en su rostro una ligera barba, no sabia si se la dejaba con intención o era solo que no se había afeitado, el hecho era que lo hacia lucir mas… atractivo de lo que recordaba, era todo un vaquero, varonil y apuesto. Al igual que yo a él, me examinaba con la mirada, esa mirada oscura que parecía encerrar tantos sentimientos, sentimientos que tal parecía solo era capaz de transmitir a través de su mirada.

-vaya, vaya, miren nada mas lo que tenemos aquí, parece que has cambiado un poco en este tiempo… primita – al escuchar su voz ronca me di cuenta que aun no estaba preparada para verlo, se me removió todo por dentro cuando lo tuve frente a mi tan cerca, pero no iba a quedarme sin decirle nada después de ese saludo tan poco cortés y sobre todo por haberme llamado primita, él sabia perfectamente que siempre me desagrado que me llamara de esa forma, me sonaba bastante irónico la manera en que lo decía –

-y por lo que veo tú no has cambiado nada – trate de sonar un tanto ofensiva, pero a juzgar por la sonrisa que tenia Toya, logre el efecto contrario –

-¿y eso te parece mal? – su pregunta tenia sarcasmo por todos lados, estaba visto que seguía siendo un patán, idiota… pero que hacia que mi corazón latiera apresuradamente –

-bastante, a veces es bueno cambiar algunas actitudes – se acerco aun mas a mi, y mi corazón se acelero aun mas, me estaba poniendo demasiado nerviosa, y lo que menos quería era que él lo notara –

-antes no parecían molestarte mis "actitudes" –

-siempre me han molestado tus actitudes, y te lo hice saber en muchas ocasiones – su sonrisa seguía presente en su rostro, y cada vez me sentía mas incomoda ente su presencia –

-lo se pero no me diste tiempo a cambiarlas –

-tú jamás cambiaras – le dije con recriminación –

-tal vez tengas razón – camino aun más para quedar exactamente frente a mí, sin dejar de mirarme un solo momento – y… me echaste de menos en este tiempo –

-¿Por qué tendría que haberlo hecho? – Dije un tanto ofendida por lo que trataba de insinuar con su comentario –

-porque soy un hombre un tanto difícil de olvidar –

-si no lo dudo, sobre todo porque eres un presumido de lo peor –

-yo no diría que es presumir… es recalcar lo que he escuchado – acerco una de sus manos a mi rostro lentamente con intenciones de acariciar mi mejilla, pero yo retrocedí un poco, a lo que pareció arrepentirse a ultimo momento y solo tomo un mechón de mi cabello – me da gusto poder verte de nuevo, espero que tu y mi hermana disfruten su fin de semana – su voz se había suavizado cuando dijo eso, sonaba mas sincera y cautivante, me miro fijamente por un rato mas y un silencio incomodo se formo entre nosotros, lo vi dar un largo suspiro al tiempo que soltó mi cabello, aparto sus ojos de mi y se alejo sin mas, como si algo lo hubiera ahuyentado, y yo me quede ahí con el corazón latiendo a mil y mi cuerpo temblando por su sola presencia, como podía aun tener ese efecto sobre mi, una simple caricia y un par de palabras habían bastado para hacerme sentir tantas cosas, al parecer no iba a ser tan fácil como imagine el olvidarme de él –

No se cuanto tiempo me quede ahí, y me sentía una tonta por haber reaccionado de esa forma frente a él, o mas bien por no haber reaccionado como debía, no podía permitirle que me tratara de esa manera.

-aun estas aquí – escuche a Sakura hablarme y me gire a verla, se notaba mas relajada ahora que volvía de ver a sus caballos, al parece seguía siendo una actividad que la hacia sentirse mejor, a diferencia de todo lo que yo sentía de momento, todos mis sentimientos estaban revueltos, y de la forma que menos quería –

-si, no me di cuenta del tiempo –

-bueno pues ya es un poco tarde, será mejor que entremos, ya tengo hambre, y quiero saber a que hora aparecerá Toya –

-ya regreso – dije sin pensar, y mi tono de voz fue muy débil, tanto que dudaba que me hubiera escuchado, esperaba que no lo hubiera hecho ya que de lo que menos tenía ganas era de hablar de Toya Kinomoto –

-¿Cuándo? – Me pregunto como si no creyera del todo en lo que había dicho –

-hace un rato –

-¿lo viste? – para mi desgracia si lo había visto, y su presencia había dejado mi cuerpo con muchas sensaciones que me gustaría no sentir –

-si, también hable con él – si a eso se le podía llamar conversación, no sabia ni que habían sido las palabras que cruzamos –

-¿y…? – me pregunto como si de ese encuentro dependiera algo, pero no era así –

-nada – tampoco soné como esperaba, tal parecía que mis emociones aun no llegaban a la normalidad, y todavía estaba afectada por nuestro encuentro –

-y como debo entender ese nada – la verdad así como lo decía no había mucho que analizar, había sonado mas a decepción que otra cosa, pero era mejor no seguir por ese lado, ya que si aun no estaba del todo segura de lo que sentía, era mejor no echar mas leña al fuego –

-como eso, no pasó nada – esta vez soné un tanto más segura, aunque solo fuera un decir –

-no sentiste nada al verlo – nada solo mi corazón acelerado y un sin fin de emociones que no podía describir, pensé para mi, mientras negaba con la cabeza –

-nada – dije bastante seria considerando como se me sentía, pero a juzgar por el rostro de Sakura no me había creído del todo, había cierta duda en su mirada, y no era para menos, ella siempre supo todo lo que paso con su hermano, bueno, lo que pudo haber llegado a pasar –

-pues me alegro, por que eso significa que todo esta olvidado y que te puedes enamorar de quien quieras, y que lo que el haga no te importa en lo mas mínimo – lo decía como si eso no pudiera ser posible, pero yo le demostraría que era capaz de olvidarme por completo de él –

-pues si, puede hacer lo que quiera no me importa en absoluto lo que haga, o deje de hacer, mi vida no gira en torno a él – en verdad me sorprendió decirlo como si el hecho fuera real, con tanta indiferencia, y por su rostro supe que algo de lo dicho creyó –

-que bueno que pienses así por que la verdad… - se detuvo de pronto en lo que decía y fijo la vista hacia el frente desviándola de mi – hola Toya, que gusto que te hayas dignado darme la bienvenida – cuando la escuche decir eso creí que se trataba de una broma e iba a reclamarle, pero para hacerlo mejor me gire a ver donde ella lo hacia, pero todo mi reclamo quedo en el olvido cuando vi la figura de Toya muy cercar de nosotras, y con un rostro inescrutable, era bastante diferente al que había visto en nuestro anterior encuentro, al parecer había escuchado lo que dije, mi corazón volvió a latir apresuradamente y me sentí muy mal por lo que había dicho, sobre todo porque era una mentira del tamaño del mundo, me sentí tentada a decir que lo que había escuchado no era cierto, pero no pude, estaba ahí parada sin saber que decir o hacer, el tenia su mira en mi, fija mirando mi rostro, pero de un momento a otro la aparto y miro a mi prima –

-hola Sakura, me da gusto verte – cambio del todo su expresión cuando le hablo, ahora tenia una sonrisa que no sabia como interpretar, ya que había sido un cambio tan radical que costaba mucho creer que pudiera ser otro hombre así de un momento a otro, ahora mas bien su gesto parecía ser el de un chiquillo planeando una travesura – Amaya Me mando a buscarlas, ya tiene la cena lista –

-vamos entonces – dijo Sakura y empezó a caminar hasta estar a su lado, él puso su mano en la cabeza de Sakura despeinándola, y ella trato de evitarlo – ya deja de hacer eso – dijo un tanto molesta – cuando vas a madurar – parecía estarlo reprendiendo, pero Toya solo sonrió más –

-nunca, estoy bien así, me gustan mis actitudes – esto ultimo lo dijo viéndome a mi por un instante, y supuse que el comentario iba dirigido a mi persona, no pude mantenerle la vista por lo que agache la cabeza y comencé a caminar rumbo a la casa, vi a Sakura negar con la cabeza, y también empezar a caminar –

-mejor démonos prisa, tengo hambre – dijo apresurando su paso –

Al parecer mi comentario poco le había importado, no significo nada para él, eso solo quería decir que contrario a lo que yo sentía en verdad yo no significaba nada en su vida. Y tal vez eso seria bueno, tenia algo de que aferrarme para meter en mi cabeza que Toya Kinomoto era cosa del pasado. De hecho un pasado que no tenía ni siquiera inicio.


Durante la cena me sentí bastante ausente e incomoda, aunque trataba de formar parte de la conversación estaba segura que ambos notaron mi estado de animo, y Toya seguía comportándose como si nada. Hasta me había hecho preguntas sobre el colegio y mi vida actual, se comportaba como si nunca nos hubiéramos dejado de ver, no entendía que pretendía con todo eso, él sabia perfectamente que no había tenido mucha vida social en este tiempo, no le veía el caso a sus preguntas, y menos después de todo lo que me había dicho hace solo un momento.

Cuando la cena termino y al fin pude retirarme a mi cuarto, me deje caer en la cama, tratando de relajarme y recalcándome que lo mejor era en la medida de lo posible tratar de no cruzarme en el camino con Toya, y eso no solo se incluía a mi visita de fin de semana, sino a todos los ámbitos de su vida, y la mía.


Al día siguiente Sakura había insistido en salir a dar una vuelta y ya que no podía montar, y yo no iba hacerlo si ella no podía, utilizamos la camioneta para ir hasta el rio, claro que uno de los empleados condujo hasta ahí, ya que mi prima había decidido nunca volver a tomar el volante de un auto, y yo pues… no tenia permiso así que no podía hacerlo.

Cuando llegamos nos dirigimos hasta la orilla, el lugar era maravilloso estaba rodeado de arboles, y el cause era bastante fuerte en ese momento, era nuestro lugar favorito cuando éramos niñas, solíamos venir a nadar y recolectar las frutas de los arboles que crecían cerca, era una actividad que me encantaba realizar, nos quedamos ahí un rato, hasta que un grupo de trabajadores se acerco a nosotras, con un camión en el que traían un par de caballos que recién se habían adquirido, eso nos contaba el encargado de ellos, también nos dijo que Toya había estado todo el día de ayer terminando de arreglar los detalles de su compra, y fue ahí cuando comprendimos el verdadero motivo para que no estuviera presente cuando llegamos, había estado trabajando, y no con alguna mujer como lo habíamos pensado, por alguna razón eso me hizo sentir aliviada, aunque no debería ser así, después de todo el que ese día no lo haya hecho, no significaba que los otros no fuera de visita con sus amigas como lo decía Amaya, pero a mi eso que me importaba.

Sakura se alejo un poco junto al encargado para ver mejor los nuevos caballos que se habían adquirido, y yo preferí quedarme sentada en la orilla del rio observando el paisaje, cerré mis ojos y respire profundamente escuchando el sonido del agua correr, tratando de despejar mi mente, pero por mas que lo intentaba no dejaba de pensar en el hermano de mi amiga, como podía sentirme así cuando solo lo había visto unos instantes después de tanto tiempo, no podía ser posible.

-hermoso paisaje ¿no? – me sobresalte al escuchar esa voz, abrí mis ojos, pero no fui capaz de volver a ver a la persona de la que provenía, no fue necesario hacerlo para que mi corazón empezara a latir apresurado, era como si mi corazón reaccionara con solo escuchar su voz, pero no podía demostrarle lo que me hacia sentir, tenia que controlarme –

-si es muy lindo – dije simplemente y trate de ignorar su presencia –

-¿dando un paseo tú sola? no creo que eso sea muy seguro – afirmo, y sentí como empezó a caminar hasta estar a mi lado –

-no creo que me pase nada, este lugar esta muy custodiado ¿o no? – me decidí a mirarlo de medio lado, desde mi posición se veía mas alto, y note que mantenía su vista al frente, como si viera el horizonte, parecía estar muy pensativo –

-eso no quiere decir que estés libre de todo peligro –

-pues entonces sabré defenderme si algo pasa, no te preocupes – lo vi sonreír de cuando dije esto, como si lo que decía no tuviera sentido, me molestaba esa actitud que tenia con migo, como si supiera todo de mí ¿Quién se creía? –

-en verdad lo reitero, has cambiado mucho "primita" – de nuevo estaba ahí esa bendita palabra, esta visto que no dejaría de fastidiarme nunca, iba a reclamarle pero no pude al notar como su mirada me recorrió de arriba a bajo y todo quedo en el olvido, su actitud distaba por mucho de la del día anterior, ahora se comportaba como un don Juan, como siempre lo había hecho desde que recordaba –

-y yo reitero que tu no – seguía siendo igual, un hombre que no toma a ninguna mujer en serio –

-en algunas cosas si… no te imaginas cuanto – pude ver que se estaba preparando para sentarse a mi lado, por lo que rápidamente me levante para alejarme de él, no podía esta a su lado sin que notara lo que me hacia sentir, estaba molesta con migo misma por permitirme que me afectara de esa manera – pero definitivamente hay cosas que siguen siendo iguales – recorrió los pasos que yo había retrocedido acercándose a mi, era mucho mas alto que yo por lo que tenia que verlo hacia arriba, su mirada me recorría de una manera escrutiñadora como si quisiera hallar algo en mi, y solo conseguía ponerme mas nerviosa – ¿Qué haz hecho en este tiempo? – su pregunta casi fue un susurro, que me llegue a cuestionar si me lo decía a mi, o era algo que se pregunta a si mismo, de todas formas quería responderle –

-nada que te interese – empezaba molestarme su comportamiento, no entendía que esperaba conseguir con esa actitud –

-todo lo que tu hagas me interesa – esta vez lo dijo de una forma tan burlona que nadie creería eso, y supe que no hablaba en serio –

-si claro – quería irme de ahí no soportaba mas su presencia, pero cuando lo intente me tomo del brazo impidiéndomelo –

-¿Por qué te vas tan rápido? ¿Tanto te molesta mi presencia? – empecé a forcejear para soltarme –

-no es que me moleste, es solo que no creo que tú y yo tengamos nada de que hablar – seguía haciendo esfuerzo por soltarme aunque sabia que era inútil –

-tienes razón – su mirada cambio de un momento a otro – se pueden hacer mejores cosas que hablar – sujeto mi otro brazo sin darme tiempo a nada, me acerco a él juntando nuestros labios en un intento de beso, por un instante no supe como reaccionar, coloque mis manos en su pecho para tratar de empujarlo, pero nada conseguía con eso, mas que al intentar que me soltara sujeto mi cintura haciendo casi imposible que pudiera alejarlo –

eso era demasiado para mi, hacia tanto que no besaba a un hombre, que la sensación de sentir sus labios sobre los míos había provocado una explosión de emociones en mi cuerpo, el cosquilleo en mi estomago fue tan intenso, que de pronto era como si el suelo bajo mis pies hubiera desaparecido, solo sentía sus brazos a mi alrededor y sus labios reclamando de los míos un beso que no pude negarle por mas tiempo, al menos durante unos instantes respondí a el, me olvide de la razón por la que tenia que rechazarlo, y ya no quise pensar en ella, mis manos apoyadas en su pecho se desviaron hasta su cuello para acariciar levemente su cabello, no supe que fue lo que me hizo consiente de lo que estaba haciendo, tal vez el que intentara profundizar el beso separando mis labios, pero la lucidez había vuelto a mi, y trate de empujarlo, cosa que era muy difícil dada la fuerza que tenia, y sus brazos sujetando firmemente mi cintura y espalda, pero no cedí por mas que mi cuerpo pidiera que me dejara llevar por lo que estaba sintiendo, y solo disfrutara del hecho sin reparar en lo que pasaría luego, pero no aceptaría ese beso por la fuerza, yo no di mi consentimiento, al menos no el todo, y siendo así la situación cambiaba.

Luego de un rato de luchar el cedió a mi petición y dejo de besarme, pero no me soltó, y he de decir que no me sentí tan aliviada como esperaba, al contrario una parte de mi lamento que dejara de hacerlo, lo mire un instante, el muy idiota tenia una enorme sonrisa de satisfacción en su cara, gesto que solo logro avivar mi cólera, lo empuje mas, para que me soltara, cuando lo hizo me tambaleé un poco ya que no esperaba que lo hiciera, estaba tan molesta que no supe en que momento estampe mi mano en su mejilla.

-¡Idiota! ¡No vuelvas hacer eso! – le dije con mucho enojo, y pude escuchar como mi voz sonaba un tanto insegura, lo vi acariciar su mejilla donde se encontraba marcada mi mano, pero pese a eso él seguía manteniendo esa sonrisa, y de nuevo intente golpearlo al ver que se burlaba de mi, pero no lo logre ya que me tomo de la muñeca para impedírmelo –

-tranquila – dijo al tiempo que me acercaba a él halándome un poco – no seria justo recibir dos bofetadas cuando yo solo pude disfrutar de un beso – sus palabras solo terminaron de avivar mi enojo –

-¡beso que yo no estaba dispuesta a darte! – esta vez soné más molesta que insegura, lo cual era lo que quería demostrar, que estaba furiosa con Toya, mas que con migo misma por haber cedido un instante –

-lo se, pero… - acerco su rostro de nuevo a mi tratando de besarme, pero me aparte, y su beso termino en mi mejilla, aun así la sensación que me había provocado no desaparecía de mi, menos al sentir su respiración en mi rostro, sentía la necesidad de girarme y de nuevo dejar que sus labios jugaran con los míos, pero no podía permitirme ser tan débil, no podía – algunas veces tenemos que tomar lo que codiciamos sin permiso, si queremos lograrlo o… - dijo sin apartar su rostro del mío, y por mas que lo intentaba no dejaba de temblar, y hacer que mi corazón se tranquilizara – ¿me habrías besado por voluntad propia? –

-¡por supuesto que no! – dije ofendida, como podía siquiera pensar en esa posibilidad, pero eso me dio el valor para verlo a la cara –

-ahí lo tienes, pero después de todo no tiene por que importarte un simple beso, ya que yo no significo nada en para ti –

-¡efectivamente, no me importa nada de lo que pase con tigo! ¡Así que por mi puedes irte al diablo! – prácticamente le había gritado esas palabras, y lo dije tan segura que hasta yo me sorprendí, considerando todas las sensaciones que me recorrían. Lo mire fijamente y sentí que su agarre disminuía hasta que me soltó, y dio un paso atrás, sentía mis piernas débiles, como si en cualquier momento fuera a caer a sus pies, pero me mantuve firme y le sostuve la mirada, su expresión se torno un tanto seria –

-que bien, por que a mi tampoco me importa lo que pase con tigo, por lo que si vuelvo hacerlo, da igual – sin decir mas lo vi dar la vuelta y subir a su caballo que ni siquiera había notado estuviera ahí, y se alejo a todo galope, no sabia bien que había sido todo eso, y no me había gustado la forma en que dijo esas palabras, en que posición me dejaba eso –

Cuando estuvo fuera de mi vista no pude evitar dar un gran suspiro, y dejarme caer al suelo, pude meditar mejor lo que había pasado, estaba loco si creía que iba a poder besarme cuando se le diera la gana valiéndose de su fuerza, no se lo permitiría, aunque mi cuerpo reaccionara como lo había hecho. No iba a dejarme rebajar de esa forma, esta visto que él y yo nunca podríamos tener una relación normal, no considerando la tensión que había entre nosotros, y ya no estaba tan segura sobre que era lo que provocaba esta tensión.

Pero estaba furiosa, con él por ser un idiota y haberme besado por la fuerza, y con migo misma por no haber podido detenerlo, y lo peor, por que había descubierto que no estaba tan olvidado como lo había pensado, era una tonta por permitir que aun me afectara su presencia, y sobre todo por haber accedido a su beso. Caminaba de un lugar a otro mientras trataba de controlar mis pensamientos y sentimientos, pude ver que mi prima regresaba y se veía muy contenta, estaba visto que ella había tenido mejor viaje que yo.

-¿nos vamos ya? – Le dije sin más cuando la tuve frente a mí –

-¿Qué es lo que tienes? – me pregunto sorprendida, y tenia motivos para estarlo, no era el mejor saludo el que había empleado, pero aun estaba enojada y cuando me encontraba así no podía evitar demostrarlo, y menos a ella. –

-¡pasa que tu hermano es un idiota! – por mas que lo intente no pude contenerme de decirle lo que pensaba sobre su hermano –

-dime algo que no sepa – dijo tranquilamente, me tomo por los hombros e hizo que me sentara, pero no seria tan fácil que lograra calmarme, era como si con ese hecho hubiera terminado de sacar toda la furia y enojo que no había podido expresar en todo este tiempo, fue la gota que derramo el vaso – ¿Qué te hizo? – Me miro a la cara y tenia un rostro de preocupación, respire profundamente mientras me decía que lo que había pasado no tenía tanta importancia –

-nada – dije dando un suspiro, y a esto me miro como si no me hubiera creído en lo absoluto, y no era para menos, no había sonado convincente –

-¿nada? –

-bueno es algo que no importa tanto –

-creí que habías dicho que lo que él hiciera no te importaba para nada – la vi cruzarse de brazos y mirarme como si esperara una explicación de lo sucedido, pero no estaba del mejor humor para contarle lo que paso –

-y no debería importarme, ¡no cuando esta visto que él no ha cambiado en lo absoluto! – Este era un hecho que me disgustaba que siguiera siendo un mujeriego sin remedio – no puede ver una falda sin correr tras ella –

-no se por que te molesta tanto ese hecho, cuando en realidad tu y él jamás fueron nada, y por que tu no quisiste según recuerdo – ya se había tardado mucho en recodármelo, siempre me había recalcado eso, pero en verdad no era porque no hubiera querido, mas bien era porque tener algo con Toya Kinomoto no era muy seguro, no se sabia cuando iba aburrirse y terminar la relación, en su caso podría ser una semana –

-como iba aceptar una relación con él, cuando se metía con cuanta tipa se le pasaba por en frente – me parecía mentira estar molesta por algo como eso, pero era así, ese "detalle" de él siempre me molesto –

-pero siempre te dije que estaba segura que para Toya tú eras diferente – no podía creer que aun creyera eso, no podía ser verdad que me viera de otra manera, jamás le creí una sola palabra en cuando a lo que pudiera sentir por mi, aunque me hubiera gustado hacerlo, sobre todo esa noche en que sus palabras me parecían mas ciertas que nunca –

-¿diferente? – dije aun mas molesta al recordar ese hecho – Como puede ser eso posible, si tan solo cinco minutos después de haberme hecho la insinuación de ser su novia lo encuentro besándose con otra, ¡ESO NO ES CREER QUE ALGUIEN ES DIFERENTE! – Lo dije mas exaltada de lo que esperaba tanto que termine gritándolo, aun me parecía estar viendo la imagen de Toya y esa tipa besándose, el día de mi cumpleaños, cuando hacia solo un momento me había prometido mil cosas, entre ellas que si lo aceptaba yo seria la única, bonita forma tenia de demostrarlo, Sakura se acerco a mi, estaba segura que había notado perfectamente mi estado de animo, pero por su rostro aun tenia argumentos para defender a su hermano –

-si pero recuerda con quien se estaba besando ella era…-

-¡era una zorra! – la interrumpí antes que dijera su nombre, y eso había sido lo peor de la traición de Toya, ni siquiera había sido una mujer que valiera la pena, sino que era una… - ¡una maldita golfa buscona! Que se iba sobre cualquier cosa con pantalones – al parecer mis pensamientos había sido pronunciados por mi boca, y lo comprobé al ver el rostro de desconcierto que tenía mi prima –

-wau, de donde te afloro ese vocabulario – dijo sin disimular su extrañeza, la verdad estaba demasiado enojada como para medir mis palabras, y el utilizarlas de esa manera no había sido una muy buena opción, pero no pude contenerme –

-¡no estoy diciendo nada que no sea verdad! –

-lo se, es solo que me sorprende tu forma de expresarte y ¿Por qué traes eso a colación ahora? – debía suponer que se refería al hecho de hablar de esa tipa, pero con todo lo que había vivido minutos antes era como si este suceso se hubiera revivido en mi mente, y todo estuviera presente de nuevo, hasta la sensaciones, y lo peor de todo se había aclarado un punto que preferiría siguiera oculto en lo mas profundo de mi ser –

-porque preferirá estar confundida, porque preferiría que sentir lo que siento no es lo que siento – me deje caer de nuevo al piso y cubrí mi rostro con mis manos –

-ahora la confundida soy yo, ¿de que demonios me estas hablando? – dijo Sakura mientras se sentaba a mi lado y apartaba mis manos de mi cara –

-de todo lo que siento, que esto ya es demasiado para mi – no pude evitar que un par de lagrimas recorrieran mis mejillas, pero no importo, necesitaba desahogarme un poco – apenas estoy descubriendo que lo sentía por el hermano Shaoran no era que pensaba, y cuando creí que tenia la esperanza de dejar todo eso atrás y darme una oportunidad de conocer a alguien, aparece el idiota de Toya y lo revuelve todo, y ahora ya no tengo idea de nada – a juzgar por su cara, no había comprendido mucho de lo que dije –

-OK, primero tranquilízate porque no te entendí nada, vamos por partes – ahora fue ella la que dio un suspiro – ¿tienes en claro lo que sientes o creías sentir por el padre? –

-sabes que no le gusta que lo llamen padre – dije mientras limpiaba el resto de lagrimas que aun habían en mi rostro, mirándola con una leve sonrisa –

-ahora ya no parece molestarle, pero no me evadas el tema, lo aclaraste o no – su pregunta no dejaba lugar a dudas, y para mi dicha era un punto que había aclarado –

-si, eso lo tengo muy claro, era una ilusión, un espejismo, considerado que era la única persona con la que conversaba, y parecía entenderme con todo y que tuve que mentirle sobre mi vocación, y con lo atractivo que es, no fue difícil pensar que estaba enamorada – la vi meditar sobre mis palabras y por un momento pareció perderse en sus pensamientos –

-entonces ¿no estas enamorada del padre? – dijo aun sin prestarme mucha atención –

-no – dije con seguridad –

-bien primer punto aclarado, siguiente – me miro a la cara como si con eso lograra que le dijera la verdad sobre lo que sea que iba a preguntarme – habíamos quedado que lo mejor para ti era conocer a un chico que te interesara para que te dieras cuenta que el mundo sigue afuera, y tu estabas dispuesta a ello, de hecho, hasta conociste a alguien que te gusto – recordarlo me hizo poner una sonrisa –

-si ese era el plan – pero esta visto que habrían unos cuantos cambios en el –

-¿y hoy ya no lo es? – Pues tenia que ser así, no podía dejar mis planes solo porque a mi primito de nuevo se le antojara confundirme, no lo permitiría –

-claro que si, es solo que… el ver a Toya ha hecho que cosas resurjan – ese era mi principal problema, lo que estaba sintiendo por él –

-bien llegamos al tercer punto, el mas molesto – me miro seriamente, y supe que debía ser sincera con migo misma como con ella – ¿Qué sientes por mi hermano? – respire profundo como si con eso lograra aclarar mi mente, pero en verdad no tenia mucho que aclarar –

-no sabes como desearía decirte que nada, ya no quiero pasar por lo mismo de nuevo, Toya jamás va a tomarme en serio –

-sabes que en eso difiero con tigo, pero no es el punto – estaba visto que no llegaríamos a ningún acuerdo, yo estaba segura que él nunca sintió nada por mi, al menos nada que no fuera atracción física, que yo le gustaba no lo dudaba, pero yo esperaba que sintiera algo mas que solo eso, pero el desearlo no era suficiente –

-te importaría si dejamos esta conversación para otro día, ya no tengo ánimos de hablar de esto – quería olvidarme de todo por un momento, después de todo, luego de irnos del rancho, era poco probable que volviéramos a vernos, al menos a solas, así que no tenia de que preocuparme por el momento –

-como quieras, pero no creas que no lo retomaremos – sin decir más regresamos a la casa, no tenía muchos ánimos de enfrentarme a Toya, pero tampoco podía esconderme por siempre, quería demostrarle que no me había lastimado si era lo que pretendía –

Al llegar para mi suerte no se encontraba en la casa, de hecho, Amaya nos dijo que no había regresado desde que salió por la mañana, el tiempo paso y ya era tarde, pero no habían señales de él por ningún lado, Sakura evidentemente estaba molesta por que hubiera desaparecido, a parte que estaba preocupada, lo único que supimos de él, por una llamada muy corta con Amaya, era que no llegaría a dormir, no había que pensar mucho cual era el motivo para que no regresara, debía estar con alguna de sus "amigas". Cuando me encontré sola en mi habitación trate en lo posible de no pensar en ese hecho, pero por mas vueltas que daba en cama no lograba sacarme de la cabeza la imagen de Toya besando y acariciando alguna de las mujeres que frecuentaba, era una imagen que no me dejaba tranquila, por mas que luchara por no pensar en él haciendo… lo que sea que estaba haciendo no podía, no lograría conciliar el sueño esa noche.


Al día siguiente nos preparábamos para regresar a la ciudad, y en todo ese tiempo él no había aparecido, ya casi era hora que nos marcháramos, y al parecer no llegaría a despedirse, y no sabia que era mejor, si apareciera o no, las maletas estaban en la camioneta y nos despedíamos de Amaya, con la promesa de regresar pronto, algo que yo no tenia pensado hacer con la inmediatez que ella esperaba, necesitaba permanecer alejada de mi tormento, tampoco era masoquista, cuando ya estaba resignada a irme sin verlo de nuevo, escuche un tropel, y no tuve que volverme para saber que se trataba de él, simplemente lo sabia, llego montado en su caballo, con la misma ropa del día anterior y un semblante que denotaba que no había dormido en toda la noche, no había que pensar mucho para saber que había estado haciendo.

-creí que no ibas a despedirte hermanito – dijo Sakura acercándose a él, desmonto y se dirigió a ella –

-¿Por qué no habría de hacerlo? – dijo él –

-no lo se tu dime – ella lo examino de arriba abajo, se acerco mas, y algo en él no le agrado – estuviste bebiendo – no era una pregunta era algo que estaba afirmando –

-solo un par de tragos, nada de que alarmarse – lo vi sonreír y despeinarla un poco –

-ya deja de hacer eso – dijo tomando su mano para detenerlo –

-espero que regreses pronto, esta visto que el aire te sentó muy bien –

-si claro, la próxima vez tratare de no interferir mucho en tus planes – comenzó a caminar de regreso a la camioneta y Toya la siguió con la mirada hasta que llego a mí –

-espero que tú también regreses – lo dijo seriamente, pero la verdad dudaba mucho que sus palabras fueran sinceras, la sonrisa burlona que puso luego de mirarme de arriba a bajo lo confirmo –

-no lo creo – dije simplemente, y me subí al auto sin decir mas, estaba visto que su actitud con migo seguía siendo la misma y no cambiaria nunca –

El regreso no fue tan ameno como la ida, la verdad ahora me sentía mas agobiada de lo que estaba, hubiera preferido no saber que era lo que seguía sintiendo por él, pero aun no me daría por vencida, si, aun podía estar interesada en Toya Kinomoto, pero no dejaría que ese sentimiento me dominara, de una forma u otra, lograría arrancármelo de la cabeza, era una cuestión de orgullo y dignidad, si él no sentía nada por mi, y jamás signifique algo en su vida, pues, también podría tomar la misma actitud, y estaba segura que lograría hacerlo, aunque me tomara toda la vida, lo sacaría de mi mente.


Sakura

Después de haber pasado un fin de semana bastante entretenido, en todos los aspectos, definitivamente me sentía mejor, me había sentado muy bien el viaje, y no me refería solo a mi salud, si no también a mi estado de animo, aunque a mi prima no le había ido tan bien como a mi, y me sentía un poco mal por verla en ese estado, no sabia muy bien que era lo que había pasado con mi hermano, pero lo que si tenia claro era que sus sentimientos por él no estaban tan olvidados como se había hecho creer, y lo mejor era hacer algo al respecto, ya bastante tenia con el hecho de tener que mentirle a su madre con el cuento de ser monja, como para que ahora Toya viniera a complicarla más, pero en cierta forma él era el culpable de todo, que tanto podía costarle simplemente ser sincero y decirle lo que sentía, pero no, tenia que ser todo a su manera y todo daba a entender que le dijo de todo menos lo que tendría que haberle dicho, en verdad podía ser un tonto cuando se lo proponía, y lo peor que sabia que ninguno de los dos estaba dispuesto hablar sobre el tema, y si volvieran a verse seguirían en el mismo plan.

Pude ver a mi prima llegar al colegio y a juzgar por su rostro no traía muy buen animo, así que lo mejor era lograr que al menos sonriera un poco, no era muy buena manera de empezar la semana.

-parece que no te sentó muy bien el fin de semana prima – dije cuando estuve junto a ella –

-no me hace nada de gracia – dijo reprochando mi comentario –

-si te hubieras animado a decirme que pasó, lo entendería mejor – su gesto me dijo mas de lo que hubieran hecho sus palabras, así que sabía que por el momento no iba a decirme mucho de lo que había pasado –

-mira quien habla de no contar lo que le pasa – eso había sido un golpe bajo –

-no es lo mismo y lo sabes, lo tuyo es más… fácil de resolver – y en verdad era cierto, lo que a ella le aquejaba si se resolvía con hablar, lo mío ya había pasado, por mucho que hablara no se arreglaría nada, simplemente porque no se puede cambiar el pasado –

-eso crees tú –

-señorita Kinomoto – escuchamos la voz de una de las maestras acercarse a nosotras y dirigirse a mi – la madre superiora quiere verla – me todo por sorpresa su comentario por lo que la mire como si no hubiera comprendido mucho – la espera en la dirección, no tarde mucho – dijo a modo de explicación como si con eso yo terminara de comprender –

-si ahora voy – le dije, y ella se alejo, pero aun así me quede pensando en que razón tenia la directora para querer verme – no recuerdo haber hecho nada para que me castiguen – dije llegando a la conclusión que eso era el único motivo para que me llamara, pero no había tenido problemas en varios días, y hasta ahora no podía haber hecho nada porque acababa de llegar –

-y quien dice que te llama para castigarte – me gire a ver a mi prima –

-regularmente cada vez que el director me manda a llamar es para castigarme –

-mejor averígualo y deja de estar armando películas en tu cabeza – en eso ella tenia razón, la maestra no se veía molesta así que no podía ser algo malo, lo mejor era enfrentarlo de una vez –

-si, mejor voy a ver que quiere –

-nos vemos mas tarde – dijo Tomoyo retomando su camino hasta las habitaciones mientras yo me dirigía a la dirección aun pensando en que podía haber hecho para que me castigaran –

Al llegar a la dirección aun no había encontrado ningún motivo para que me regañaran así que efectivamente tendría que tratarse de otra cosa, solo esperaba que no fuera algo malo, llame a la puerta y espera a que me diera la orden de pasar.

-me dijeron que quería verme madre – la vi levantar su rostro de la lectura que hacia para verme directamente, no parecía estar enojada así que no podía ser algo tan grave –

-señorita Kinomoto pase – camine hasta estar frente a su escritorio y debo decir que mi rostro lo decía todo –

-¿Qué sucede? – Pero para mi tranquilidad ella me sonrió por lo que supe que no estaba ahí para que me regañaran –

-quite esa cara no es nada malo, al menos por ahora – me miro fijamente como si fuera a darme un concejo – recuerda que le mencione que necesitaba tener una actividad extracurricular, como un requisito para poder graduarse – ahí supe por donde venia la cosa, la verdad me había olvidado de eso por completo –

-si, lo se lo había olvidado – y a juzgar por su expresión ella lo suponía –

-bueno pues me temo que tendrá que buscar algo para hacer, necesito que llene ese requisito cuanto antes – no se trataba de un castigo, pero había algo en esa petición que me decía no era del todo bueno – tengo por acá una lista que le podría servir – me entrego un hoja con un listado de actividades que me limite a ver sin mayor atención, no tenia muchas ganas de hacer ningún tipo de actividad extracurricular, pero estaba visto que tendría que hacerlo –

-debo suponer que no tengo otra opción –

-me temo que esta vez no – dijo como si el hecho le pareciera divertido – tendrá que cumplir con este requisito, no creo que sea tan malo como lo esta viendo –

-debo elegir ahora –

-no, le daré tiempo para que decida bien, recuerde que debe participar en algo, tener algún logro o merito en la actividad que decida realizar de esta manera quedara saldado el tiempo que no estuvo en algún club –

-cuando debo darle una actividad concreta –

-le daré hasta el próximo lunes, a primera hora la espero aquí para que se pueda inscribir cuanto antes –

-OK, veremos que hay aquí – dije sin mucho entusiasmo –

-bueno eso es todo, será mejor que se apresure, o llegara tarde a clase – me retire de la dirección revisando el listado, pero la verdad no había mucho que me interesara, y a parte de todo tenia que lograr algún merito, no iba a ser tan fácil como esperaba –


Shaoran

Había sido otro fin de semana difícil teniendo que visitar a mis padres, no era que el hecho en si me molestara, era solo que… aun me sentía muy mal al ver ese gesto de decepción en el rostro de mi padre, mi madre por su lado siempre había parecido feliz con la idea que yo fuera sacerdote, de hecho parecía mas entusiasmada que yo cuando les dije la noticia, era la única que creía realmente en mi vocación, y que tanto mi padre como mis amigos seguían pensando que esto era solo una señal de despecho o decepción, algo que se me pasaría con el tiempo, pero no lo era, yo había tomado una decisión y la llevaría a cabo hasta el final de eso no había ninguna duda, la verdad debía regresar al seminario cuanto antes, para seguir con mis estudios, este tiempo que me habían dado mis superiores no valía la pena, mi decisión estaba tomada y el estar aquí lo único que hacia era retrasar lo inevitable, no había nada en este mundo que me hiciera cambiar de opinión.

Mire a mi alrededor mientras recorría los pasillos de la biblioteca, era un lugar del que disfrutaba mucho se respiraba una paz que me hacia sentir muy bien, tal vez se debía al hecho que era el único sitio donde se respiraba cierta tranquilidad y no había tanto escándalo, definitivamente esto era algo que iba a extrañar cuando regresara al seminario, lo cual esperaba que sucediera muy pronto, quizá cuando acabara el semestre, y entonces ya no habría nada que me hiciera cambiar de opinión. La biblioteca estaba casi vacía a esta última hora de la tarde, pero a lo lejos pude distinguir a una de las alumnas, y parecía bastante concentrada en su trabajo el cual debía suponer no le estaba siendo muy agradable a juzgar por su rostro, que se encontraba bastante a disgusto, aun me parecía mentira el creer que ella y yo nos lleváramos bien después de cómo empezamos nuestra relación, estaba visto que nadie sabe lo que va a suceder en el futuro, sin pensarlo mucho me acerque hasta ella, para ver si lograba que disfrutara un poco de su trabajo.

Tenia una mirada similar a la de la ultima vez que la vi, al parecer aun estaba agobiada por algo, como el pasado viernes, me pareció que trataba de alejarse de todo por el lugar donde se encontraba, cuando la escuche recitar en voz alta parte de las líneas de la obra que leía no pude resistirme a seguir con el guion de palabras, me había hecho recordar mi época en el colegio cuando me vi obligado a representar ese papel, y todo el desastre que significo la obra a final de cuentas, ella parecía bastante inmersa en el personaje, cosa que termino haciendo que yo también me envolviera en el, hasta el punto que no había reparado en la cercanía que nos llegamos a encontrar, pero debía suponer que se debía al hecho de estar muy concentrados en lo que hacíamos, ella no pareció mal interpretarlo así que supuse que no había hecho nada de lo que tuviera que preocuparme, lo cual me alegraba, ya que lo menos quería era que creyera que trataba de aprovecharme de la situación, aun que era algo que no tenia porque pensar, seguramente no era alguien en quien ella pudiera pensar de otra forma que no fuera su maestro, y eso me hacia sentir mejor, yo estaba ahí para ayudar a las alumnas, y era lo que quería hacer con ella.

Por primera vez pude ver sus ojos fijamente, y note en ellos cierta tristeza por decirlo de alguna manera, estaba visto que aun tenia mucho que saber sobre esta niña, y cada vez mi curiosidad estaba mas avivada, tarde o temprano descubriría todo su pasado, estaba seguro que cuando lograra librarse de todo eso se sentiría mejor consigo misma, y esa pesadumbre de su rostro se alejaría por completo.

-buenas tardes – le dije cuando estuve a su lado, y levanto la mirada del libro para dirigirla a mi –

-buenas tardes – me dijo cortésmente, tome una silla para sentarme en la mesa frente a ella –

-aun no ha terminado con eso, o todavía se resiste a leerla – dije con cierto grado de broma en mi voz, la vi suspirar –

-no ya estoy resignada hacerlo, ya me falta muy poco, y tengo que entregar el trabajo correspondiente – en verdad parecía muy resignada al hecho, pero había algo más en su expresión, su pesadumbre parecía estar más acentuada –

-últimamente la he visto muy atareada –

-pues he tratado de sacar todo lo que tenía pendiente pero tal parece que ni siendo la mejor estudiante lograre graduarme – por sus palabras note que había algo que la preocupaba y tenia que ver con el colegio, si era tal vez pudiera ayudarla –

Se había empeñado mucho en sus estudios como para que ahora dijera que corría el riesgo de no terminar la escuela, era algo difícil de creer, seria a caso que había algo mas de fondo en todo esto.

-¿Por qué lo dice? –

-me falta completar una actividad extracurricular y a estas alturas es un tanto difícil pensar en una que no sea aburrida y no requiera demasiado esfuerzo físico – no pude evitar sonreír cuando termino de decir eso, al parecer su preocupación no era por algo tan grave como había pensado, eso tenia remedio –

-ya veo, pero hay muchas actividades en las que puede entrar, la mayoría de competencia se dan a final de año, aun esta a tiempo de ingresar algún club y entrar a una, tenemos… -

-ni ajedrez, ni química, ni nada que se le parezca – me interrumpió, y la verdad eran algunas de las cosas que iba a sugerir, pero su tono no dejaba lugar a replicas, así que debía pensar en algo mas –

-bueno usted dijo que no debía requerir actividad física –

-dije demasiada… no me haga caso, ya veré que hago – pero a pesar de todo sabia que había algo que estaba fuera de ese intento de explicación a su estado de animo, y tal vez era el momento para indagar un poco mas en ese hecho –

-no es precisamente ese problema lo que la tiene así ¿verdad? –

-no, al menos del todo – fijo sus ojos en la mesa –

-y puedo atreverme a preguntar ¿Qué es? –

-no me gusta hablar sobre ello, al menos aun no – desvió su vista de la mesa para ver hacia un lado, pero a ningún punto en específico, era como si estuviera recordando algún hecho que no le era agradable –

-regularmente hablar ayuda mucho – la vi reír con desde y mirar al techo –

-¡porque todos dicen eso! ¿Qué puede solucionar el hablar? – Esta vez sonó un tanto irritada, de nuevo me miro y vi que había molestia en su rostro, y estaba visto que no lograría que hablara tan fácil de lo que le ocurría –

-nos hace desahogarnos, ver otra perspectiva, y no hace sentir mejor –

-pues yo no lo creo así, hablar no soluciona nada, no borra lo sucedido y no hará que la culpa disminuya – coloco sus manos en su rostro y se apoyo con los codos en la mesa, al parecer no estaba siendo de mucha ayuda, por lo menos debía lograr que se tranquilizara un poco, al menos había descubierto cual era el sentimiento que la hacia sentir así "culpa" y era algo muy difícil de cargar, sobre todo para un adolescente, lo cual me hizo recordar que era precisamente con una adolescente con quien estaba conversando, y ellos regularmente tienden a exagerar las cosas, por lo que probablemente lo que le pasaba no fuera nada grave, y el verlo desde otro punto de vista podría hacerle cambiar de opinión –

-¿Qué pudo hacer que fuera tan grave, para que la haga sentir tan culpable? – sonrió con burla y aparto sus manos de su rostro para mirarme –

-si se enterara, tal vez creería que todo lo que pensaba sobre mi es cierto, y no me gustaría que eso sucediera – me detuve a meditar un poco sus palabras, pero no creía que hubiera algo que de nuevo me llevara a pensar de ella como antes, al menos no del todo –

-no creo que pase, nada puede ser tan malo – incline un poco mi rostro para verla mejor, mientras le sonreía para que viera que no había tomado tan en serio sus palabras – y todos cometemos errores, lo importante es corregirlos y tratar de no volver a cometerlos –

-en la realidad las cosas no funcionan así de fácil, pero ya le dije que no quiero hablar de eso, quiero que siga teniendo una buena imagen de mí, por ahora – me parecía un tanto irónico que hiera referencia a la realidad, ya que cuando la conocí siempre pensé que era un niña mimada, que no sabia nada de la realidad del mundo, pero por lo visto ya había visto parte de el –

-se que hay muchas cosas de usted que aun no conozco, pero… no es el tipo de persona que yo imaginaba – le replique –

-¿Qué tal si se equivoca y descubre que en verdad soy lo que usted pensaba? – su tono era serio en verdad espera que le contestara con la verdad, así que lo mejor era hacerlo –

-bueno de hecho tiene muchas de las cosas que yo pensaba que era, y usted misma lo dejo en claro –

-¿Cómo que? – pareció sorprenderse ante mis palabras –

-cuando la conocí creí que era el tipo de niña que solo le importaba salirse con la suya sin importar más, que siempre quería ser el centro de atención, que se creía que todo lo conseguía valiéndose del dinero de su padre, y que por este hecho se creía que estaba por encima de las reglas, tanto para conseguir privilegios sobre las demás –

-solamente pensaba eso – lo dijo con cierto tono de broma, como si me hubiera quedado corto al describir lo que pensaba –

-no, también que era egocéntrica, caprichosa y mimada –

-¿algo mas? – Pregunto de nuevo como si no hubiera terminado –

-creía que podía gritarle y reclamarle a su profesor de matemáticas – no pude evitar sonreír cuando dije esto, y al parecer ella había recuperado un poco su buen humor, ya que rio con migo –

-no me tenia en muy buen estima – dijo aun con una sonrisa en sus labios. Definitivamente le sentaba mejor que la tristeza a su rostro, la había visto enfadada, muy enojada, y con un desafío hacia mi, hasta decepcionada cuando estuvo enferma, pero lo que distinguí esa tarde y los días anteriores, era algo que no cuadraba en su forma de ser, la culpa y la tristeza era algo nuevo en su rostro, y por alguna razón quería apartar todos esos sentimiento de ella no me gustaba verla en ese estado –

-no para nada, pero con el tiempo me di cuenta que no todo era como yo pensaba –

-¿así? – dijo como si aun no creyera mucho en el hecho, así que intentaría sonar lo mas convincente posible –

-si, descubrí que también tiene sus cosas buenas, y utiliza sus poderes para el bien y no solo para el mal, no vale la pena pensar en el pasado, mejor vea hacia el futuro, nada puede ser tan malo, y puede superarlo, esta viva y es todo lo que debería importarle – la vi sonreír como si hubiera dicho algo gracioso, pero aun seguía con la mirada perdida –

-es irónico que diga eso, muy irónico – la vi sumirse de nuevo en sus pensamientos, y empecé a preocuparme un poco –

-señorita Kinomoto – regreso su mirada a mi, di un gran suspiro, y se puso de pie mientras tomaba sus cosas –

-ya lo hice perder mucho tiempo, nos vemos después padre – sin decir nada mas, se marcho, y me quede bastante sorprendido de sus reacción, era lo que menos esperaba que hiciera –

Por mas que busque una explicación para este hecho no la encontré, que podía estar pasando por la cabeza de esta niña para se comportara de esta forma, no llegaba a comprender que el parecía irónico de lo que dije nada puede ser tan malo, y puede superarlo, esta viva y es todo lo que debería importarle, acaso era eso, el estar viva le parecía irónico, a caso lo que le sucedía tendría que ver con algún evento relacionado a la muerte, era algo difícil de creer, pero hoy mas que nunca estaba decidido no solo averiguarlo, si no también hacerle ver que no podía seguirse culpando por lo que fuera que hubiera hecho, eso solo lograba hacerla sentir peor, yo ms que nadie sabia lo que era cargar con algo así, aunque no fuera el mismo caso, aun me sentía un tanto culpable por dejar a mi padre sin los nietos que tanto quiere, pero no había nada que hacer al respecto, en cambio la señorita Kinomoto tenia mucho por delante, y lo mejor era apoyarla en el proceso de recuperación, esta visto que sus heridas aun estaban abiertas, y haría lo que fuera para ayudarla a cerrarlas, así tuviera que hacerla lucha con ella misma.

Continuara…


Hola a todos, después de no mucho tiempo regrese, no fue mi intención tardarme tanto en publicar, pero si me pongo a enumerar todo lo que me detuvo para hacerlo no acabaría hoy, lo que de verdad importa es que aquí esta el siguiente capitulo y se que no es del todo lo que esperaban pero no quiero centrar toda la historia en la pareja principal, vamos a ver un poco de esta otra historia, que como se lo mencione algunos quiero que le den una oportunidad, a ver que les parece. Prometo no tardarme mucho con el siguiente capitulo, hare todo lo posible para tenerlo listo pronto y no hacerlos esperar tanto.

Gracias a los que se tomaron la molestia de incentivarme mediante comentarios para que siguiera la historia, y les digo que no pienso abandonar la historia, tengo el objetivo de terminarla, solo espero no tardarme tres años ya que al parecer la historia se me alargar un poco mas de lo que tenia pensado, asi que van a tener que seguir leyendo un rato para ver el final.

Saludos a todos los lectores, y de nuevo gracias por su paciencia.

Nos leemos en la próxima.