Capítulo X. Aenigmata

El tiempo le parecía eterno a esas horas de la noche.

Había visto su reloj de muñeca un considerable número de veces. Era como si las manecillas se hubieran quedado estancadas por un prolongado lapso, aunque claro, ese pensamiento era verdaderamente ridículo.

Sus ojos se alternaban entre mirar el reloj y mirar la calle. A veces sorprendía a algunas personas mirando en su dirección, pero nunca duraban más de un par de segundos en sostener su mirada. Siempre le había parecido que su mirada era especialmente intimidante. Ahora le parecía algo bastante útil de aprovechar.

Durante la tarde, Eddie había meditado bastante qué tipo de vestimenta debía usar para esta fecha. Tenía trajes realmente formales en su pequeño guardarropa, maldiciendo el no poder salir por completo de aquella formalidad que siempre le rodeaba.

Optó esa noche por la sencillez, portando una camisa blanca de botones y un par de pantalones negros, haciendo un esfuerzo extra por intentar sobrellevar la informalidad durante ese día. Como en todas las ocasiones anteriores, Eddie había fallado miserablemente en intentar ser informal. Justo antes de salir, se había dado cuenta de que estuvo a nada de usar una de sus viejas corbatas de moño. ¿En qué demonios estaba pensando?

Casi quería abofetearse la cara, apresurándose a cambiarse por algo un poco menos informal, aunque bien, la camisa blanca siempre era una parte importante para cada una de sus ocasiones especiales.

Claro estaba que no tenía muchas ocasiones especiales, además de que la mayor parte del tiempo prefería usar sus prendas relacionadas con su profesión ante la practicidad de las mismas, más aún al no tener que elegir constantemente su indumentaria de uso cotidiano. Podía sonar banal, pero esta era una de las razones por las que le gustaba usar su sotana.

Había acordado con Waylon que debían ir a un sitio alejado. Pensaron en las posibilidades que tenían, como la de ir a un restaurante, al cine, a caminar a un parque y hasta incluso Waylon había mencionado en broma que podían ir a bailar a algún club nocturno, ganando una mirada completamente desconcertada de Eddie al momento de escucharlo.

Jamás había tenido una experiencia similar en el pasado, siendo bastante difícil de imaginarse a sí mismo en esa clase de clubs, rodeado de más gente de la edad de Waylon a sus alrededores.

En definitiva Eddie no encajaba para nada en aquella visión, pero la risa de Waylon le bastó para entender el tono bromista del mensaje. Después de muchas sugerencias, ambos habían llegado a la conclusión de que el cine era la mejor opción, siendo un lugar tranquilo y solitario hasta cierto punto. Era menos probable que alguien pudiera verlos dentro de la sala oscura.

Eddie siempre había sido paranoico, por lo que la idea de que alguien dentro de la comunidad pudiera verlos era un pensamiento muy recurrente durante todo ese lapso, no dejando de imaginar cosas al momento de toparse con más miradas curiosas a su alrededor.

Empezaba a preguntarse si no lucía extraño, como si fuera alguna clase de acosador, o quizás las personas pensaban que era un poco deprimente encontrar a un hombre adulto a las afueras de una sala de cine. Realmente tenía que calmarse, volvió a pensar. Además estaba demasiado cerca de los letreros de las películas. Quizás las miradas no iban dirigidas exactamente en su dirección.

Todo el asunto de la cita lo había tomado por sorpresa. ¿Acaso se trataba de una despedida? Eddie todavía no sabía cómo catalogar aquel acto del menor. Cada vez le era más misteriosa su manera de comportarse. Las actitudes de un adolescente siempre eran impredecibles, producto de la impulsividad más que de otra cosa, estando dispuestos a confrontar las cosas mucho después de haber realizado el acto mismo.

La tarde en la cual Waylon lo había besado era producto de aquella impulsividad. Por más racional que fuera un adolescente, el impulso natural de querer hacer las cosas al momento siempre prevalecería por sobre todas las cosas.

Pasaron unos minutos antes de que Eddie sintiera como alguien tocaba suavemente su hombro desde atrás. Al girarse, la atenta mirada de Waylon le regreso el gesto, sin poder contener la risa al notar como el mayor parecía al borde de un ataque de pánico.

Desde que lo había conocido, Eddie no podía dejar de pensar que Waylon era completamente adorable en todo momento y circunstancia. La forma en la cual vestía siempre había sido muy simple, optando más por la comodidad al portar jeans, una camiseta azul oscuro y un suéter ligero. Eddie no pudo evitar inclinarse ligeramente para captar el aroma de la colonia tan característica que solía usar.

Era bastante suave en comparación con los aromas que solía elegir Eddie en sus colinas o perfumes, siendo incluso casi distintivo para sus sentidos el captar con sutiliza el olor tan característico, pensando por un momento que si olía la fragancia en un futuro, fácilmente podría identificarlo como la colonia que solía usar Waylon en sus ocasiones especiales. El aroma era el mismo que logró percibir durante la feria de la iglesia.

Las manos del rubio se entrelazaron con los dedos de Eddie, jalando un poco su brazo mientras se levantaba en las puntas de sus pies, dando un ligero beso sobre la comisura de sus labios.

Eddie se quedó congelado. Su mirada se disparó hacia el resto de las personas, quienes no parecían darle mayor importancia a lo que ambos pudieran o no hacer en ese momento. Eran las 8 de la noche, el cine que habían elegido estaba casi a las afueras de la ciudad. La mayoría de las personas a su alrededor era gente joven. Ninguno parecía prestar mucha atención a nada en particular.

— Hola, Eddie. —

— Hola. — Contestó casi a la par.

La suave y tímida sonrisa que se formaba en los labios de Waylon casi le hizo sentir por un momento que ambos eran una pareja normal, pudiéndose tomar las libertades para poder salir cuando y en donde quisieran.

Imágenes aparecieron en su mente en donde llevaba a Waylon a restaurantes, a eventos, a pequeños viajes de fines de semana, siendo el principal testigo de cómo Waylon se iba transformando de un adolescente curioso a un joven adulto maravilloso, pudiendo incluso sentir a la perfección lo que era despertar con el rubio entre sus brazos, entrelazando sus manos a primera hora de la mañana.

La idea persistente de que Waylon Park había llegado a su vida en un momento equivocado parecía no querer disiparse del todo, preguntándose si hubieran podido tener una oportunidad juntos en otro momento o circunstancia de su vida, cuando exigía una respuesta a todas sus problemáticas e inseguridades en el pasado.

Otra de sus dudas era si Waylon lo hubiera visto de la misma forma en la cual le miraba ahora, sintiendo su cuerpo recargarse sobre su pecho. ¿La curiosidad era lo que le atraía de él o era algo más que un simple capricho? Eddie no podía dejar de hacerse esos cuestionamientos.

La idea de saber si Waylon lo quería por algo más que simple curiosidad era casi igual de insoportable como la idea misma de tener que renunciar a lo que tenían, sea lo que sea la clase de relación que ambos empezaban a crear.

— ¿Ya decidiste que película miraremos esta noche, cariño? —

Cariño. Eddie tenía años sin decir esa palabra durante tanto tiempo. Era una especie de muletilla que realmente nunca pudo quitarse del todo. Era poco usual que la usara tan a la ligera, pero cuando había una persona a quien realmente quisiera, era muy difícil que pudiera deshacerse de esa palabra en sus interacciones.

Su vista se giró en dirección a Waylon, esperando alguna reacción o gesto de desagrado el extraño apodo otorgado de un momento a otro, pero Waylon parecía no inmutarse o tomarlo como algo desagradable. Su sonrisa pareció restarle importancia a todas las inseguridades que Eddie pudiera tener hasta el momento.

— Realmente no lo he decido, creía que tu serías quien iba a decidir qué película veríamos esta noche. —

— Ya sabes que no soy muy conocedor de estas cosas… —

— Quizás si miramos la cartelera o los carteles, alguno nos parezca llamativo para mirar la película. —

Aquello sonaba bastante razonable ante los oídos de Eddie, más el gesto que tuvo Waylon de tomar su mano al pasar al interior del cine terminó por distraer completamente su atención, teniendo el debate interno de soltar o no soltar su mano al avanzar.

Era sorprendente, realmente sorprendente como Waylon podía actuar con tanta naturalidad en momentos como estos. Al pasar por un vidrio templado que contenía un extintor, Eddie pudo mirar de reojo la forma en la cual ambos parecían realmente una pareja normal en una cita por la noche, siendo la única cosa destacable su clara diferencia de edad, pero no siendo esto un factor del todo llamativo ante el resto de las personas.

Al pararse en frente de los diferentes carteles, Eddie se dio cuenta que en realidad no le interesaba para nada lo que pudieran ver esta noche. Los ojos de Waylon se centraron en las imágenes de las películas, pero los ojos de Eddie estaban completamente enfocados en la pequeña pero bastante llamativa sonrisa que se formaba en sus labios, sobre todo al entrelazar por completo los dedos y posicionarse cerca del brazo de Eddie, recargándose ligeramente en su dirección, teniendo incluso ese brillo particular en su mirada, como si el resto de los detalles de aquella cita fueran tan importantes como lo eran para el mayor.

Eddie realmente tenía miedo de que jamás pudiera sentirse bien con alguien más. Waylon lo hacía sentir tan...vivo. El sentimiento era tan abrumador que casi pareció captar toda su atención, siendo sorprendido al notar como el rubio giraba la cabeza ligeramente su dirección.

Eddie tenía miedo de girar la vista y toparse con las miradas juzgadoras del resto de las personas. Tenía a su vez un miedo irracional en el que, al dejar de sostener la mano de Waylon, este pudiera desaparecer de su vista, y nunca más encontrarlo en ningún otro momento o circunstancia. Los miedos de Eddie se volvían cada vez más irracionales. Los labios de Waylon se curvaron, haciendo un movimiento para hacer que el trance del mayor se disipara.

— ¿Y entonces? —

— ¿Qué sucede, cariño? —

— Realmente no estabas escuchando nada de lo que te dije, ¿cierto? —

Los ojos de Eddie parpadearon en respuesta, provocando una ligera risa entre los labios de Waylon. La mano de Waylon se apretó más en torno a su mano, empezando a hacer movimientos circulares con su pulgar sobre sus dedos.

Eddie no podía dejar de pensar en lo natural que sería para ambos si fueran una pareja normal pasando un buen rato. La idea empezaba a volverse cada vez más abrumadora ante la realidad de aquella reunión. Waylon parecía darse cuenta del lenguaje corporal que mostraba Eddie en se momento.

— ¿Te sientes incomodo de estar aquí? Realmente no tenemos que salir si no te sientes… —

— No, no. No es eso, cariño. Únicamente me quede pensando en unas cosas. ¿Ya decidiste que película íbamos a ver? La verdad es que no soy muy bueno eligiendo. —

— Vamos Eddie, no se necesita ser un experto para ir al cine. Además ya has tomado varias decisiones últimamente. —

— ¿Decisiones? —

— Decidiste salir conmigo hoy. —

Eddie soltó una ligera risa nerviosa antes de asentir. Su mano se ajustó de la misma que Waylon le sujetaba, mientras el menor le comentaba sobre una especie de thriller policiaco que estaba en cartelera en ese momento. A Eddie realmente no le interesaba en absoluto. Estaba seguro que toda su atención se centraría en Waylon por el resto de la noche.

Al terminar de comprar las entradas, ambo se dispusieron a hacer fila en la dulcería. Waylon se colocó justo en frente de él, mientras Eddie buscaba en su cartera el dinero para comprar cuantas cosas quisiera Waylon en ese momento.

Eddie no tenía ganas de comer algo en particular. Incluso sentía una especie de dolor en la boca del estómago. Jamás se había sentido tan nervioso en el pasado, ni siquiera en el momento en que había aceptado la responsabilidad de auspiciar su primera misa delante de la primera comunidad a la que se había unido.

La mano de Waylon guío suavemente el brazo de Eddie hasta colocarlo a la altura de su cintura. Eddie realmente no sabía qué hacer ante las libertades y actitudes tan relajadas que Waylon tenía con sus roces, gestos y comportamientos. ¿Acaso eso era lo que se hacía en una cita? Se sentía completamente inexperto en el área, por lo que sujetarse con más firmeza a la cintura de Waylon fue un acto verdaderamente torpe, terminando por rozar su cadera suavemente.

— Parece que alguien está feliz de verme. —

— ¿Tan obvio soy? Lo siento mucho, cariño… —

— Eddie, en serio tienes que relajarte, no hay nada malo en abrazar a alguien. —

— Lo sé, lo sé, es solo que me da miedo que alguien pueda vernos. Alguien conocido… —

— Eddie, en serio, si no te sientes cómodo con esto podemos irnos y ya, nos veríamos otro día dentro de la Iglesia si tú prefieres. —

Eddie cayó en cuenta en algo con aquella declaración. Se le habían pasado teniendo ese tipo de "comportamientos" dentro de las instalaciones de la iglesia, siendo mucho más riesgoso que algún miembro de la comunidad pudiera verlos y descubrir el tipo de interacciones que ambos tenían en algún descuido.

Salir fuera de las instalaciones parecía mucho más seguro ahora que lo miraba desde esa perspectiva. Era bastante infantil su comportamiento, sobre todo porque nadie parecía prestarle mayor importancia de la que Eddie le prestaba al resto de las personas a su alrededor. Dio un suspiro relajado, intentando disipar aquellas dudas, dejando que su mano se posara con mayor firmeza sobre la cadera contraria mientras su barbilla se recargaba suavemente en el hombro de Waylon.

— Pide cuantas cosas quieras esta noche, Waylon. Esta noche estoy aquí únicamente para consentirte. —

Waylon dio una ligera risa mientras pasaba a la caja registradora. Únicamente pidió una sola y unas palomitas grandes para ambos, pagando con el dinero de Eddie ante su insistencia de querer ser él quien invitaba aquella noche. Eddie no podía evitar querer tomar cierta responsabilidad de aquel momento.

Sabía que era ridículo y anticuado, pero sus palabras eran sinceras al momento de querer consentir a Waylon en todo momento durante esa noche. Si hubiera tenido la oportunidad, lo hubiera llevado cargando a la sala del cine sin dudarlo.

Al pasar a la sala, ambos se acomodaron casi al final de los asientos, siendo una parte bastante cómoda al estar parcialmente vacía, exceptuando por una pareja que estaba del lado opuesto de la sala.

Waylon le hizo el comentario que era muy común que las personas que no iban precisamente a ver la película se situaban en el fondo, por lo que Eddie soltó una ligera tos nerviosa, al ser él mismo quien de forma inconsciente había optado por esos lugares al comprar los boletos.

Waylon se río y pareció no tomarle mayor importancia, colocando el refresco del lado opuesto del asiento, dejando el espacio libre entre su asiento y el asiento de Eddie. Las palomitas descansaban en su regazo mientras se acomodaba lentamente en su asiento. Eddie le ofreció sostener el balde, pero Waylon se negó, con el pretexto de quería tener mucho más cerca las palomitas en su alcance.

Los ojos de Eddie se fijaron la pantalla únicamente cuando todo se empezó a oscurecer a su alrededor. Habían entrado a la sala a pocos minutos antes de que todo empezara, por lo que los avances de las otras películas empezarían a pasar apenas hasta ese momento.

A Eddie realmente no le interesaba observar los títulos que llegarían en la temporada. Sus manos descansaban sobre su regazo, permaneciendo casi inmóvil por algunos cuantos segundos, provocando que la atención de Waylon se dirigiera en su dirección.

Waylon terminó por tomar su mano y jalar su brazo hasta posicionarlo alrededor de sus hombros. Eddie se inclinó más de su lado, observando como Waylon empezaba a inclinarse en su dirección, dejando que su cabeza se recargara sobre el amplio hombro del mayor.

Los ojos de Eddie no perdían detalle de aquel gesto. Era algo tan cliché de una pareja al ir al cine, que lo único que pudo hacer ante el gesto fue sujetar firmemente el hombro de Waylon, dejando que su barbilla se posara por un breve momento sobre el rubio cabello, aspirando ligeramente el aroma tan característico y suave del mismo.

La película empezó a proyectarse después de algunos otros avances. Como lo supuso, todo en la ambientación de las escenas de la entrada reflejaban una vibra bastante oscura y misteriosa, bastante característica de aquel tipo de películas en particular.

Eddie realmente estaba muy desinteresado por todo lo que pudiera o no pasar en la película. La mano que sostenía el hombro de Waylon empezó a moverse suavemente por el mismo, haciendo un ligero masaje que llegaba hasta parte de su brazo.

Waylon parecía concentrado en fijar sus ojos en la pantalla y comer palomitas, pero su cuerpo empezó a recargarse en torno a Eddie de forma cada vez más notoria, mientras una de sus manos terminaba por acercarse lentamente hacia los muslos del mayor, dando un ligero pero bastante notorio movimiento.

— Cariño… —

— Ya sabes lo que dicen de estos asientos ahora — le contestó al poco tiempo. El tono de Eddie al intentar responder parecía más un sonido suplicante.

Su cuerpo reaccionaba al más mínimo contacto con el rubio al parecer. La mano sobre el hombro parecía tensarse y sujetarlo con cierta firmeza, por lo que Waylon detuvo sus movimientos, elevando la mirada en dirección al rostro del mayor.

— Lo siento. —

— No tienes nada de que disculparte. Recuerda que te dije que estaba aquí para consentirte. —

— A veces eres demasiado complaciente. —

Waylon volvió a enfocarse en la película, al igual que los ojos de Eddie, aunque parecía que su atención no podía centrarse en la pantalla por mucho tiempo, pese a intentar hacer un esfuerzo por concretarse y entender la película, que se volvía cada vez más absurda ante su percepción a medida que pasaban los minutos.

Quizás había pasado media hora antes de que Eddie diera un ligero bostezo. No sabía cuál era la duración exacta del thriller, pero estaba seguro que le sería eterno si no lograba captar su atención durante los primeros minutos de la cinta.

Los ojos de Waylon bajaron por un momento al balde medio vacío de palomitas en su regazo. Eddie no había tomado ninguna, ya que no eran muy su agrado si era complemente sincero consigo mismo.

— Nunca creía que un thriller pudiera aburrirme de esta forma. —

— Lo sé. Incluso parce predecible el final.

— Lamento elegir algo tan aburrido, Eddie, supongo que me deje llevar por el cartel. Parecía algo muy bueno en el promocional. —

— No tienes por qué disculparte, Waylon, la película es completamente irrelevante para mí. Tengo mejores cosas en que concentrarme esta noche. —

— ¿Y qué podría ser esa cosa tan importante…? — los ojos de Waylon parecían concentrarse por completo en cada movimiento y acción contraria.

Eddie parecía disfrutar cuando Waylon centraba toda su atención en los movimientos de Eddie, en sus acciones y diferentes comentarios ante él. ¿Realmente era tan importante para Waylon todas las cosas que pudiera o no hacer Eddie al momento?

Había cierto sentimiento de orgullo al sentirse importante o relevante ante la vida de Waylon. Las manos de Eddie se acercaron por completo a su cuerpo, jalando un poco su pecho hasta que sus rostros estuvieron más cerca, empezando a acercarse a escasos centímetros de distancia de sus labios.

— Creo que conoces muy bien esa respuesta, Waylon. —

Los labios de ambos no tardaron en unirse al finalizar esa oración. Las palomitas habían terminado por caer del asiento continuo, agradeciendo internamente el haber elegido esos asientos al final de la sala, entendiendo a la perfección porque era el "favorito" por algunas parejas al momento de asistir a una función de cine nocturno.

La mano de Waylon no tardó en sujetar la camisa blanca contraria, intentando atraer al mayor hasta que quedó parcialmente colocado sobre su cuerpo, sintiendo como sus manos empezaban a recorrer parte de su torso y acercarse a su cadera en movimientos continuos y marcados.

En definitiva, la segunda adolescencia que experimentaba Eddie estaba siendo disfrutada a cada momento e instante en que pasaba tiempo con Waylon Park, dejándose llevar por el abrumador sentimiento de querer estar cerca de su cuerpo, sin poder evitar que sus gemidos intentaran morir sobre los suaves labios de su pareja en el acto mismo.

Necesitaba tener a Waylon recostado en una cama, casi sintiendo vergüenza a notar como su propio miembro empezaba a despertar ante la sensación tan cálida de tener la mano metida alrededor de sus piernas, siendo aprisionada por sus muslos al cerrarlos para intensificar la sensación sobre la ropa.

Tenía que sacar a Waylon de aquí ahora mismo. No estaba seguro si podría aguantar tales tentaciones, siendo bastante particular la selección de ideas y palabras que podía aparecen su mente al sentirse completamente tentado y seducido por cada mínima acción que Waylon pudiera cometer. Estaba bastante seguro que el rubio no estaba del todo consciente del nivel de seducción al que podía llegar con un simple gesto como este.

— Vamos a un hotel, Eddie, tienes razón sobre concentrarse en cosas mucho más interesantes… — una de las manos del rubio se aventuró a tocar la entrepierna endurecía del mayor, provocando un ligero sobresalto ante la sorpresa.

Eddie casi quería reír, sobre todo al notar como el deseo prácticamente se filtraba en la mirada de Waylon, quien parecía que estaba a nada de levantarse y sentarse en su regazo, sin importar que el resto de las personas pudieran notar sus acciones. Eddie no podía estar más de acuerdo con Waylon en su comentario. El fresco estaba prácticamente intacto y las palomitas estaban regadas por el piso ahora, completamente olvidadas después de la gran cantidad de acciones por parte de amos.

El mayor se levantó, tomando la mano del menor para empezar a guiarlo del otro extremo del pasillo, caminando acereramente hasta sacarlo de la sala y posteriormente del cine, sin perder tiempo en llevarlo hasta la zona donde se encontraba su automóvil.

Los ojos de Eddie se habían girado en dirección a Waylon un par de veces. Sus actos eran bastante inmaduros, pero poco podía hacer para poder detener la vertiente de sentimientos y emociones que Waylon le provocaba con la más mínima de las acciones. La verdad es que eran un par de idiotas, pero la actitud despreocupada era algo sumamente contagioso.


Eddie apenas y tuvo tiempo de reaccionar.

Lo que empezó como un comentario terminó llevándolos a ambos a un pequeño hotel de carretera, saliendo apresurados de la sala de cine a poco más de la mitad de la película. Eddie había buscado alguno que no fuera del todo desagradable. Waylon no merecía estar en un cuarto sucio e inseguro, optando por las precauciones adecuadas de mantener a salvo al menor a toda costa.

Al llegar a le recepción, poco había pasado antes de que Eddie y Waylon estuviera justo parados afuera de la habitación, siendo el mayor quien se apresuró a abrir con la llave, posicionándose detrás del cuerpo de Waylon mientras lo guiaba en el interior, cerrando la puerta con una de sus piernas.

Las manos de Eddie se pusieron en marcha al levantar la camisa contraria y acariciar parte de su vientre pecho, colocando al menor cuidadosamente sobre la cama al comentar una serie de besos por sobre su hombro y cuello.

Los gemidos de Waylon no se hicieron esperar, notando como Eddie empezaba a alejarse de su cuerpo para posicionarlo mejor entre la cama, colocándolo en cuatro mientras intentaba desabrochar su pantalón torpemente.

— Si quieres puedo ayudarte. —

— No es necesario, cariño —

Waylon estaba a punto de replicar hasta que sintió como Eddie bajó sus pantalones de manera acelerada, retirando rápidamente tanto sus zapatos como su prenda en casi un solo movimiento.

Waylon quedó tendido sobre su pecho mientras giraba suavemente su cabeza, notando como la mirada de Eddie se centraba en admirar su cuerpo desde su posición, sin poder contener las caricias que empezaba a darle desde los muslos hasta sus caderas.

— No tienes idea de lo atractivo que eres, ¿verdad? — mencionó con suavidad, quitando el suéter de la misma forma hasta dejarlo con su camisa oscura, empezando a levantarla con sus manos hasta dejar descubierto parte de su vientre y pecho en el acto.

Los ojos de Waylon se cerraron al sentir un escalofrío recorriendo todo su cuerpo, sin poder evitar elevar sus caderas hasta rozar con la entre pierna del mayor aun cubierta.

Eddie parecía darse cuenta de su intención, por lo que empezó a hacer movimientos suaves y circulares por sobre el trasero contrario, provocando que el cuerpo de Waylon terminara por acalorarse cada vez más ante la necesidad que su cuerpo empezaba a experimentar.

En sus encuentros anteriores jamás se había sentido tan a la merced de Eddie como ahora. Incluso intentó sostener su cuerpo sobre sus manos, pero una de las manos libres de Eddie apareció de la nada, sujetando y jalando ambas muñecas hasta poder sostenerlas ambas con una sola mano. El cuerpo de Waylon terminó por completo acomodado sobre las sábanas. El peso de Eddie lo aprisionó por completo en aquella posición.

— Quédate quieto, Waylon. Te dije que hoy haría todo lo posible por complacerte y consentirte en más de un sentido. —

— No esperaba que tomaras tan en serio tus palabras, Eddie. —

— Cuando digo algo, me lo tomo siempre muy en serio… —

Eddie retiró la ropa interior de Waylon a los pocos minutos. Se levantó para retirar sus pantalones hasta dejarlos a la altura de sus muslos, procurando sacar la pequeña botella de lubricante que había traído en su bolsillo durante todo ese tiempo

Se había sentido como un pervertido al portar esa botella durante todo el camino, pero ahora se daba cuenta de que su decisión había sido la correcta, soltando a Waylon para bañar sus dedos y empezar con la preparación. Waylon no podía ver los movimientos o acciones de Eddie con facilidad.

Jamás se había sentido tan vulnerable en el pasado. Los dedos de Eddie empezaron a adentrarse con facilidad, expandiendo sus paredes mientras levantaba su cadera con su otra mano.

Waylon al fin pudo levantar parte de su peso con sus manos. Sus gemidos se elevaron de golpe al sentir como Eddie lograba adentrarse mucho más profundo con sus dedos, empezando a ejercer presión en los lugares correctos para provocar una reacción.

Eddie había aprendido a tocar el cuerpo de Waylon para sacar diferentes reacciones y sonidos. Su sonrisa se intensifico al notar como el menor empezaba a mover su cadera, buscando tener un contacto mucho más intenso con sus dígitos.

La cabeza de Waylon se giró de dirección al sentir como Eddie paraba repentinamente sus acciones, ganando una expresión bastante lamentable por parte de su rostro.

— ¿Qué sucede, cariño? Pareces un poco ansioso esta noche. — Eddie no tardó en evitar algún comentario por parte del rubio. Sus dedos empezaron a ejercer una presión mucho más intensa, provocando incluso que el cuerpo de Waylon terminara arqueándose, endureciendo por completo su miembro con las constantes atenciones y movimientos.

Los ojos de Eddie no perdían ningún movimiento por parte del cuerpo ajeno. Jamás se había sentido tan traído y excitado con ninguna otra persona, encontrando cada gesto por parte de Waylon como algo sumamente erótico y sugerente, sin poder evitar bajar a dejar una mordida bastante brusca a la altura de su hombro.

Waylon jadeo, sintiendo como su cuerpo reaccionaba al dolor y al placer de sentir su próstata estimulada por la constante presión de los dedos en su interior. Parecía una tortura, pero poco podía hacer para controlar el torrente de emociones, disfrutando la sensación fresca de la lengua de Eddie sobre la piel sensible y marcada.

En verdad estaba disfrutando todo esto, pero necesitaba tener a Eddie dentro de su cuerpo en ese instante.

— Eddie… —

— Necesito que me lo digas con claridad, cariño. —

— ¿Me vas a hacer suplicarte por esto? —

— Únicamente tienes que decirlo, cariño. —

— ¡Bien! Quiero que entres en mí ahora, ¿ok? —

— Pero si ya estoy adentro de ti, cariño. ¿Qué acaso no me sientes? —

Waylon quería soltarse a reír ante aquellas declaraciones tan infantiles, pero tenía miedo de que su cuerpo terminara por caer sobre la cama nuevamente, no siendo capaz de sostener su peso por mucho tiempo determinado. Sus ojos se centraron en la forma en la que Eddie parecía sonreír el girar su cabeza ligeramente. Podía captar a la perfección la manera en la cual el mayor parecía disfrutar de su desesperación

A veces detestaba que fuera tan atractivo y pudiera salirse con la suya con una sonrisa como esas. Si Waylon hubiera previsto que terminaría por caer ante los encantos de un sacerdote como Eddie, quizás no hubiera sido tan prejuicioso en cuanto a todo lo que abordaba el catolicismo y la fe en general. Aquella afirmación en su mente le pareció un tanto blasfema luego de haberla analizado con más detenimiento.

— Quiero que metes tu miembro en mi interior, Eddie, eso es lo que quiero ahora… —

La voz de Waylon parecía mucho más afectada al pronunciar aquella declaración. Eddie sacó los dígitos casi al instante, provocando un jadeo en los labios del rubio al sentir su cuerpo vacío de manera repentina y acelerada.

El mayor no perdió en tiempo en cubrir casi por completo su erección con el lubricante, asegurándose que la experiencia fuera completamente placentera y cómoda para el menor ante todo, sin importarle incluso si su placer quedaba completamente olvidado durante todo el proceso.

— No tienes que ser tan explícito, cariño. Que palabras tan vulgares salen de esos labios tuyos. —

Waylon quería replicar, pero de nueva cuenta Eddie se adelantó a sus palabras, introduciéndose por completo en su cuerpo hasta que la punta de su miembro logró golpear su próstata de manera repentina y marcada. Sus labios se abrieron en un elevado gemido, sin poder sostener su cuerpo, que terminó por caer sobre las sábanas mientras Eddie sujetaba sus caderas con firmeza, intentando alinear el cuerpo de Waylon para poder angular con profundidad, empezando con las embestidas al poco tiempo.

Una de sus manos se aventuró a tomar el miembro erecto de Waylon, empezando a masturbar mientras sus caderas quedaban al ras del cuerpo ajeno, tomándose el tiempo para meter y sacar por completo su erección y provocar una fricción cada vez más acelerada y brusca entre sus cuerpos.

Jamás habían intentado esta posición en el pasado, pero Eddie sentía que podía llegar mucho más profundo al tener a Waylon en cuatro, estando muy atento a cada reacción y acción que el rubio pudiera tener de incomodidad o molestia.

Por el contrario, Waylon parecía disfrutar por completo de los movimientos acelerados y continuos. Su cabeza se ladeó y dejó escapar sonidos elevados y bastante sonoros, provocando que la atención de Eddie se centrara en sus reacciones.

Los labios de Waylon estaban entreabiertos y sus ojos estaban ligeramente entrecerrados, pudiendo notar como sus expresiones cargadas de placer aparecían ante sus ojos, sin querer perder ninguna de sus expresiones y sonidos bajo ninguna circunstancia. Su cuerpo se inclinó lentamente, empezando a oler parte del hombro y del cuello de Waylon en el proceso.

Las gotas de sudor empezaron a desbordarse por ambos cuerpos, provocado por el calor y la sensación de fricción tan placentera. Eddie se sentía realmente eufórico para ese punto. Podía sentir como el miembro de Waylon palpitaba ante su roce, estando cerca de llegar al orgasmo.

Eddie sentía una sensación similar en el acto, dando un par de embestidas profundas, procurando que el menor fuera el primero en llegar y correrse sobre la cama, sintiendo su miembro correrse a los pocos segundos al sentir el calor y la presión de las paredes internas de Waylon aprisionar su miembro por completo.

A Eddie le hubiera gustado ver las expresiones de Waylon al llegar, más el sonido y la forma en la que su cuerpo se arqueó ante la sensación fue suficientemente poderosa como para retener la imagen en su retina, intentando preservarla dentro de sus recuerdos de sus encuentros anteriores.

Cada vez se sorprendía más de todas las sensaciones y emocione que podía generarle Waylon con un solo gesto o acto simple. Sentía que era una especie de droga incluso, que sus dosis de aquellos encuentros y actos eran cada vez más necesarios para su existencia. No sabía que tan correcto era pensar o mencionar eso en voz alta, pero la euforia posterior al orgasmo siempre solía nublar un poco su buen juicio, dejando únicamente lo instintivo en sus actos.

— No tienes idea de lo mucho que te necesito, Waylon. No tienes idea de lo enamorado que me tienes hasta ahora… —

Eddie se había acomodado sobre el cuerpo contrario, intentando no aplastar a Waylon por completo con su peso, siempre optando por su comodidad ante todo. Después de un par de segundos de permanecer en silencio, Eddie había caído el cuento del tipo de expresión que había usado para referirse a Waylon, sintiendo como una punzada de arrepentimiento pasaba por su mente y pecho, sin poder evitar desviar un poco la cabeza al no querer ser testigo de alguna reacción negativa por parte del rubio.

¿Acaso le había dicho que estaba enamorado?

Eddie había evitado usar la palabra "amor" para referirse a Waylon en sus encuentros anteriores. Era algo sumamente intenso para el tipo de situación que ambos experimentaban día con día. El hecho de que Waylon no contestara por tanto tiempo era, en definitiva, una mala señal.

¡Qué acaso no podía mantenerse callado después del orgasmo!

Casi quería golpear con la pared más cercana, más los brazos de Waylon lo rodearon repentinamente, intentando cambiar su posición para que ambos quedaran el uno frente al otro, intentando acostarse de lado para poder conseguirlo.

Eddie optó por mantenerse callado e imitar el cambio de posición, enfrentando los ojos cafés de Waylon al poco tiempo. Parecía cansado, casi al borde de quedarse dormido entre sus brazos. El mayor colocó suavemente la cabeza de Waylon sobre su hombro, permitiendo que descansara por algunos minutos antes de empezar a encaminarse a la casa del rubio para finalizar la noche.

Los ojos de Eddie se mantuvieron abiertos, mirando a un punto indefinido de la habitación por un momento. Estaba en terreno peligroso desde que había visto a Waylon a la distancia. No había duda alguna de que le sería muy difícil el salir de esta situación sin repercusiones. El sabor a despedida continuaba filtrándose en su mente, sin poder contener el sentimiento de tristeza que empezaba a esparcirse por su pecho al reflexionar las cosas durante todo ese lapso.


El camino de regreso a casa fue verdaderamente silencioso. No era un silencio incomodo en realidad, ya que parecía que las cosas se habían dicho de una forma mucho más física e instintiva. Además de eso, la declaración de Eddie resonaba con fuerza en la cabeza de Waylon durante ese lapso.

No había querido ponerse a reflexionar que tan profundos eran los sentimientos que ambos tenían durante su corta "aventura", siendo una especie de despertar que las cosas fueran puestas en palabras más claras.

Eddie estaba enamorado de él, y Waylon no podía decidir si el sentimiento que experimentaba era tan profundo como aquellas palabras que mencionaba el mayor frente a sí. Al girar su vista, pudo notar como Eddie se encontraba un poco incómodo. Quizás creía que su declaración había sido como una bomba de tiempo entre los dos. ¿Por cuánto tiempo podrían relacionarse sin repercusiones? Parecían que los días se reducían a medida que pasaba el tiempo.

Waylon se sentía somnoliento. Había una sensación casi permanente de pesadez luego de tener relaciones sexuales con el mayor, pero no era algo que le resultara desagradable, sino relajante en algún extraño punto. Su cadera siempre le dolía ante los movimientos y cambios tan repentinos que Eddie tenía al ponerlo en otra posición.

Había aprendido que a Eddie le gustaba ver sus expresiones y gestos al momento de hacerle el amor, teniendo una preferencia por levantar una de sus piernas al intentar llegar mucho más profundo en sus estocadas. Se sentía bastante atrevido de pensar en aquello, más el acto mismo de tener intimidad con un sacerdote no podía ser mucho menos desvergonzado que pensar en el tipo de posiciones y acciones que este ejercía sobre su cuerpo.

Muchas veces se había preguntado cómo ambos habían llegado a ese punto. Waylon había empezado a ver a Eddie como una especie de figura de autoridad, pero la admiración y la curiosidad habían empezado a incrementarse a medida que las reuniones entre ambos se habían vuelto muy recurrentes. Que Eddie le resultara un hombre sumamente atractivo no ayudaba para nada en su aparente enamoramiento.

El menor se conforma incluso con que Eddie sintiera únicamente un deseo carnal por él. Nunca esperó que sus sentimientos fueran correspondidos más allá de lo físico, pero Eddie había demostrado que le importaba mucho más Waylon de lo que realmente imaginó, pero no lo suficiente como para ser una voz de razonamiento, deteniendo el flujo de las acciones de ambos antes de que ambos se involucran cada vez más y más en aquella extraña relación.

Miles le había dicho que Eddie había actuado de manera egoísta, siendo él quien tuvo que ponerle un alto al ser la figura responsable entre ambos. Waylon no había tomado muy en serio esa declaración, pero con el pasar de los días y las reflexiones sabía que algo había de cierto en aquella declaración, por más que quisiera ignorar todas las advertencias y amenazas que su mejor amigo le había mencionado durante esos días.

De igual forma, culpar por completo a Eddie no le parecía del todo justo si lo meditaba. Waylon había dado el primer paso, Waylon tampoco quería que nada de esto terminara. Era igual de egoísta de lo que Eddie había sido con él, prefiriendo callar la voz de su consciencia en lugar de afrontar la realidad al saber que ambos se meterían en muchos problemas al ser descubierta su relación.

Todos estos pensamientos resultaban ser muy abrumadores. Waylon se sentía realmente cansado de esto. Ahora entendía un poco la preocupación que Eddie había presentado durante buena parte de su cita, más aun al creerse descubierto en cualquier momento.

Si estos eran los pensamientos constantes de Eddie en todo momento, entonces entendía a la perfección parte de su mal humor con el resto de las personas. Miles le había dicho que Eddie parecía una persona muy mal humorada y temperamental y que realmente no entendía que era lo que había visto en alguien como Eddie. Waylon únicamente sonrió, casi imaginando la mirada que debió tener Eddie al notar la presencia de Miles en la iglesia. Era obvio que su presencia no era para nada bien recibida. Incluso la declaración de Miles parecía bastante fuera de lugar ante el contexto.

Eddie había detenido el auto a unas cuantas casas atrás de la residencia de Waylon. Pese a que era de madrugada, la paranoia de Eddie parecía no querer parar del todo, sobre todo por la forma en la cual sostenía en volante con ambas manos, sumamente tenso en todo momento. Los ojos de Waylon le miraban fijamente mientras desabrochaba su cinturón de seguridad, empezando a acercarse hasta quedar a unos cuantos centímetros de distancia del mayor.

Los ojos de Eddie al fin miraron en su dirección, mientras la mano de Waylon pasaba a acomodarse suavemente sobre su mejilla, rompiendo la distancia entre ambos para darle un suave beso sobre los labios. Pese a notar el nerviosismo en los movimientos torpes de Eddie, ambos terminaron por profundizar cada vez más aquel beso. Los labios de Eddie eran quienes guiaban cada movimiento y acción, mientras sus brazos terminaban por posicionarse de manera firma alrededor de la cintura de Waylon, acercándolo cada vez más a su cuerpo.

Waylon siempre sentía que se derretía en cada acción. Sus puños se cerraron con fuerza sobre la camisa blanca de Eddie para atraerlo. Sentía que su respiración se agitaba y que su cabeza empezaba a palpitar, sintiendo ardor en los labios, en el rostro y en algunas zonas de su cuerpo.

¿Qué acaso nunca podía parar? Las sensaciones que le causaba Eddie eran una de las cosas más intensas que había sentido hasta el momento. El mayor parecía corresponder con la misma intensidad, pasando una de sus manos por sobre su cadera con lentitud.

Ambos tenían que parar aquellos actos. Era demasiado difícil, pero realmente era necesario. Era tan claro ahora, cada señal, cada sensación y cada pensamiento que había tenido de Eddie desde el primer momento que lo había visto, sin darse cuenta de sus sentimientos y emociones eran demasiado obvias para ignorarlos por completo.

Había captado su atención desde el principio, en aquella misa, sintiéndose culpable por ser capaz de notar la mirada azul en el sacerdote, teniendo la mano de su madre sujeta entre sus manos en un intento por consolarla tras la muerte de su padre. Había una enorme sensación de culpa al haberse sentido atraído, pero lo había atribuido que se sentía realmente perdido al saber que tendría que hacerse cargo de su madre.

Quizás había visto a ese sacerdote como la figura de autoridad que tanto necesitaba, pero sus sentimientos e ideas se habían distorsionado conforme ambos habían empezado a convivir, encontrando a Eddie como una persona interesante, inteligente, bastante atractiva y con una personalidad completamente diferente a lo que creyó encontrar en una persona al servicio de la iglesia.

No había nada que le hiciera sentir que Eddie únicamente se estaba aprovechando de la circunstancias. La curiosidad pasó a volverse algo mucho más profundo y real. Waylon se había sentido abrumado por un momento, pero él realmente quería callar todas esas pequeñas voces que le decían que tenía que dejar de ver a Eddie por completo. Era sumamente difícil poder parar ahora.

— También estoy enamorado de ti… — Waylon pronunció al apenas separarse de sus labios ligeramente.

Ahora le era mucho más fácil poder nombrar ese sentimiento que se había construido de manera inesperada. Sus ojos estaban entrecerrados, sintiendo el aliento cálido de Eddie chocar contra sus labios, mientras una ligera sonrisa se formaba en los mismos. Ambos estaban demasiado hundidos para ese punto.

Los labios de Eddie empezaron a besar varias secciones al azar en el rostro de Waylon de manera mucho más lenta y delicada. Waylon sentía que podía soltar alguna lágrima en cualquier momento de ese lapso. Le parecía bastante cruel que pudiera conocer a alguien como Eddie en un momento donde ambos tuvieran tantas limitantes para poder estar juntos de esa forma.

Se preguntaba constantemente que hubiera pasado si las cosas hubieran sido diferentes para ambos. ¿Se hubiera podido construir una relación o todo era producto del morbo por las circunstancias que los rodeaban? Realmente no podía creer que era por una razón tan superficial como esa.

— ¿Crees que las cosas hubieran funcionado si hubieran sido diferentes las circustancias, Eddie? —

El mayor siempre parecía quedarse meditando por un momento antes las preguntas y acciones repentinas de Waylon. Waylon casi quería reír ante sus diferentes acciones, pero la sensación de opresión en su pecho era demasiado intensa como para poder ignorarla, más aun al notar como la mirada de Eddie parecía verlo como si no hubiera nada más en todo el mundo. La sensación era bastante abrumadora y atractiva. Los ojos de Waylon no podían dejar de admirarle de igual forma.

— Por supuesto que hubiera funcionado, cariño. No creo que pueda sentir por otra persona todas las cosas que me haces sentir cuando estás conmigo… —

Las palabras de Eddie siempre resultaban demasiado sinceras para no ser consideradas. Los ojos de Waylon se cerraron al momento de sentir como los labios de Eddie volvían a tomar sus labios, esta vez de una forma mucho más suave y menos sugerente.

Al separarse, Waylon únicamente pronuncio un "buenas noches" antes de salir lentamente del carro, empezando a encaminarse a su casa mientras notaba el auto de Eddie arrancar, no sin antes notar como el menor se acercaba a la entrada de su casa a una distancia considerable.

Waylon miró su celular. Era la 1:09 de la mañana. Había creído que era mucho más tarde, considerando la cantidad de cosas que ambos habían pasado durante esa noche y la cantidad de confesiones y aclaraciones dadas desde el momento en que ambos habían abandonado la sala de cine a mitad de la película.

Waylon intentó despejar su mente al momento de adentrarse a su casa, que para su sorpresa estaba demasiado iluminada para la hora en la que se encontraba, considerando que su madre se había dormido hace algunas horas atrás. El sonido de unos de los cajones de la cocina terminó por captar su atención, empezando a encaminarse cada vez más rápido hasta encontrarse con la figura de su madre parada cerca del fregadero.

Al bajar la mirada, Waylon pudo notar algunas cuantas gotas de sangre salpicadas por los alrededores. Su madre se encontraba dándole la espalda en ese momento, por lo que el rubio tuvo que acercarse para darla la vuelta y confrontarla. Había vidrios rotos incrustados en la palma de sus manos. Su bata de baño estaba manchada de color rojizo por gran parte de las mangas. ¿Cuánto tiempo había permanecido herida en la cocina?

El pánico se filtró en la expresión de Waylon, más aún al notar la mirada tan ausente que le regalaba su madre en ese momento.

— ¿Waylon, eres tú?... —

— Mamá, que has hecho… — respondió el rubio, mientras tomaba una de las toallas de cocina más cercanas, en un inútil intento por detener la hemorragia. Parecía que los cristales estaban muy incrustados en la piel de sus manos. Waylon realmente no sabía qué hacer. Los golpes de realidad parecían no querer dejarlo ir durante esa noche.


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Feliz pascua atrasado (?)