Todos los personajes, excepto Seishin, son propiedad de Kishimoto.
ADVERTENCIA: En este punto de la historia, todo comienza a ser un poco más romántico... algunos quizás lo consideren meloson, pero... denle la oportunidad a la historia de avanzar, hay un poco de todo... O///O... y denle el beneficio de la duda a Naruto, quizás no pueda poner más de 4 kanjis en orden (Gamelos :p ) pero... recordemos que con una musa, hasta el más seco tiene chispazos de poeta.
Capítulo 10: Letras…
Hinata servía el té del desayuno, mientras Seishin le seguía con la mirada sintiéndonos un poco culpable, justo como las últimas 4 semanas. Sentado sobre sus rodillas suspiraba. Encontraba siempre singular que las mujeres creyeran tener el peso del mundo sobre sus hombros.
"Esta delicioso Hinata-dono."
"Arigato Seishin-sensei."
"Veo que no ha estado practicando Chanoyu (ceremonia del té)… ¿cierto?"
"No…" negó ella bajando la cabeza un poco avergonzada. Un hombre practicante de Chanyou… que extraño… y más aún, un hombre ninja "Umm… ¿practicaría conmigo hoy por la tarde Seishin-sensei?"
"Sería un placer, tenemos todo lo necesario justo aquí."
*******************************
"¿Aún no has localizado a esa niña?" una voz en sombras retumbaba con frialdad.
"Sensou-sama… no hemos logrado…"
"Recuerdo que dijiste que era una med-ninja ¿cierto?"
"Hai… Sensou-sama."
"Entonces… ¿qué esperas para atacar al pueblo, sin médico?"
"Veré que se haga…"
*******************************
Tsunade esperaba a Naruto para recibir el reporte final de su última misión. Al verlo, notó en seguida que el descuidado, hiperactivo, cabeza dura, exagerado ninja se había quedado en casa, y en cambio, entró por la puerta la versión más ensimismada y ausente de Naruto que se había visto. "Te escucho Naruto…" Un resumen austero, sin detalles ni más auto-alabanzas que `Misión cumplida` alarmó a la Hokage. Sus ojos permanecían fijos al vacío, hasta que la determinación reavivó su lengua.
"No importa que ya no sea mi responsabilidad ninja Baa-chan, yo protegeré a Hinata pase lo que pase. Porque ella…" Finalmente se dio cuenta pensaba la Hokage enternecida "Porque ella es la persona más dulce que conozco." ¡Bakaaaa! "Aa…" asintió Tsunade.
"Baa chan…. ¿puedo preguntarte algo?"
Parece tan serio… es extraño, pero prefiero al otro Naruto "Hai… ¿qué pasa Naruto?"
"Ero-senin… Jiraya…. ¿alguna vez… sentiste algo por él?" Un gesto maternal iluminó la cara de Tsunade, rodeó el escritorio y se colocó frente a él. Tomo su barbilla y levantó su mirada hacia sus ojos. "Siempre lo quise mucho, Naruto."
"Pero, todo el tiempo lo rechazaste…" la tristeza resonó como un eco en sus palabras
Está sufriendo… "Hay muchas formas de amor. La que Jiraya y yo teníamos incluía esos encuentros violentos".
"¿Amor…? ¿cómo reconoces… cuando…?" Tsunade le interrumpió "Alguien me dijo una vez, que tu no reconoces al amor, si no que el amor te reconoce a ti. Es algo que sencillamente no puedes ignorar."
"Pero…" de nuevo, Tsunade se adelantó "Estamos hablando de Hinata ¿cierto, Naruto?" Sus ojos azules se abrieron con sorpresa, sus mejillas se enrojecieron, sus labios temblaban y termino girando su perfil hacia el lado opuesto. ¿Es tan obvio para todos? Shino y Kiba están en su equipo, pero… ¿Cómo es que Sikamaru, Ino, Chouji, Lee y Ten-ten se dieron cuenta? Todos me preguntaron hace algunos días si finalmente le había pedido que fuera mi no… mi nov… "¿Naruto?"
"¿Siempre son tan complicadas estas cosas, Baa-chan?" dijo él abiertamente confundido.
"Hahahaha… me temo que sí. Aunque Naruto, puede que en tu caso…" no hables de más, Hinata no es sólo otra adolescente, pero… si ellos… (suspiró)… ¿qué más da? "puede que en tu caso no sea tan difícil como crees. ¿A qué le temes?"
"No lo sé, pero… cada vez que pienso en ella, siento…una presión extraña en el estómago y en el pecho, luego… luego…. Quisiera asegurarme de que siempre esté segura, y yo… con ella." Tsunade le abrazó suavemente, y susurró a su oído: "Díselo, Naruto." Sin saber por qué, una lágrima se escapó de borde de sus ojos y la ocultó volviéndose en su escritorio para absorberla con su manga. Cuando se sentó en su silla y vio directamente hacia el abatido ninja, vio grandes lágrimas corriendo por sus mejillas, y sintió que un clavo le atravesaba el corazón. Naruto empuñaba algo fuertemente en la mano, y se cubría los ojos con el otro brazo mientras sus hombros se movían ligeramente. "¿Qué tienes en la mano Naruto?"
"Es una carta que escribí para Hinata… la he traído por días y días, pero, no he ahorrado el coraje para entregársela. Tengo todo un plan… pero… me falta el valor."
"Naruto, retírate y dirígete a la sala 3 del hospital, dile a Seishin-san que lo mando llamar, Hinata tendrá el resto del día libre, y tu estarás encargado de llevarla a la mansión Hyuuga."
"¿Baa-chan?"
"Eso es todo Naruto. Retírate."
"¡Gracias Baa-chan!"
"¡Deja de decirme así!"
Antes de terminar la frase, Naruto se había esfumado por la ventana…Buscando con la mayor urgencia, los encontró en los jardines del lado este, haciendo pequeños tifones en un tipo de cápsula de chakra.
*********************
Seishin se ocupaba en explicarle a Hinata los fundamentos para entender el secreto de una técnica que le había sido de gran utilidad en batalla.
"Se trata Hinata-dono de mezclar med-chakra con algún elemento. Para quemaduras, heridas punzocortantes, hemorragias, y mucho más se utiliza el agua. En casi todo tipo de oclusiones se utiliza el aire. La utilidad de la tierra radica sobre todo en pérdidas de la continuidad corporal, como fracturas, esguinces, dislocaciones y de forma extraordinariamente empleada, en desmembramientos. El rayo, con la excelencia de la experiencia se usa para reanimar un corazón en paro y restablecer el ciclo cardiaco normal, y en la pérdida de la comunicación neuronal, como en un shock. El fuego… tiene sus cualidades, pero por el momento no nos ocuparemos de eso. ¿Alguna pregunta Hinata-dono?"
"Oh… no… por favor, continúe sensei"
"Lo más útil es pues el agua, el elemento al que es usted más afín, por lo que considero que tendrá éxito en la técnica."
"¡Hai Seishin-sensei!"
"Ahora, necesita…." Seishin hizo unos cuantos signos, todos familiares para Hinata, excepto uno "Seishin-sensei, ese último signo… no lo recuerdo."
"Es comprensible, es una posición que encontré en mis entrenamientos…" dijo sonriendo condescendientemente.
"¡Vaya! ¡Es increíble Seishin-sensei!"
"Ahora… inténtalo usted Hinata-dono."
La kunoichi ojos de luna posó su mano por encima de la tierra, cerró los ojos y una a una, pequeñas gotas cristalinas ascendían hasta sus dedos, formando una especie de película acuosa que siguió el movimiento de sus blancas manos hasta el ala de un búho herido que Seishin había convocado momentos antes. La tira de agua que obedecía como títere las órdenes de Hinata rodeo al búho, y tan pronto como se formo una especie de capa, el violáceo chakra de Hinata se entrelazó como lo haría una enredadera en la película fluctuante que flotaba por obra de sus yemas. Un polvillo grisáceo pobló la superficie donde antes hubo heridas, y una suave bisa se llevó hasta el recuerdo de lo que pudo haber sido una cicatriz.
"¡Excelente trabajo Hinata-dono!" Seishin aplaudió pausada y elegantemente "su primer intento, y no ha dejado una sola marca."
¿Yo… yo hice eso? pensaba ella no del todo convencida de su participación. Miró a Seishin con sospecha… "Seishin-sensei, ese polvo que apareció… ¿qué era?"
"Oh… esa es la mejor parte de la técnica, Hinata-dono; la razón por la cual es invaluable en batalla. Ese polvo constituía las cenizas del dolor, las cenizas del daño y del cansancio. Por ello, al usar esta técnica, un ninja volverá a la batalla como nuevo."
"¡¡Impresionante!! ¡¡Arigato Seishin-sensei!!" exclamaba eufórica.
"No hay nada que agradecer…" dijo él, inclinándose para tomar la mano de Hinata y colocar sus labios con la más pura de las intenciones en el borde de sus dedos mientras se inclinaba en reverencia. En ese preciso momento, Naruto entró a escena. Allí están… Aunque el gesto de Seishin actúo con el mayor de los respetos, no dejaba de ser un rival imaginario para el ojiazul ninja que le miró con descaro. En sus ojos se adivinaba la intención de lanzarse al ataque hacia el pelirrojo como al peor y más vil de los enemigos. Sitió sus brazos erizarse y una sensación de estática por toda su espalda… Seishin sintió al momento la fulgurante mirada del joven, y además… el rezago, la huella, el eco de un chakra que le era familiar, Kyubbi… Ese joven debe ser… el hijo del cuarto. Seishin reparó en su gesto de sorpresa, cerró los ojos y sonrió suavemente, como si estuviera evocando un gentil recuerdo. "Koniichiwa Uzumaki-san." saludó Seishin cuando le vio acercarse con pasos forzadamente calmosos.
"Tsunade no Baa-chan te manda llamar. Dice que es urgente" dijo el ninja con una voz agria y una mueca de evidente desagrado "Hinata, Baa-chan dice que tienes el resto del día libre."
"¿Libre…? Pero… recién comenzamos el entrenamiento…"
"Hinata-dono, por hoy terminamos" le tranquilizó. Maestro y alumna mantenían un trato extremadamente cortés, como si estuviesen jugando a la realeza. Hicieron una reverencia, y Seishin se marchó inusualmente rápido, dejando a los dos ninjas suavemente ruborizados. "Naruto-kun… ¿cómo has estado?"
"Perfectamente Hinata… mmm… Yo… yo quería…" ¡hazlo ya! "no preguntes, sólo ven conmigo." La tomo de la mano y la condujo con decisión hacia las afueras de Konoha; días atrás, en sus caminatas encontró un buen lugar, y pensó que a Hinata le gustaría verlo… era difícil llegar, pero valía la pena. Caminaban presurosamente en silencio, mientas ella repasaba como se haría con un mantra Sin tartamudeos… sin desmayos… sin tartamudeos… sin desmayos… De rama en rama, Naruto pensaba en lo agradable de una tarde así: el fresco del bosque, el olor a tierra húmeda, y sobre todo, la idea de llegar a un destino lado a lado con ella… Llegaron a un risco con una muy pronunciada pendiente, sin hacer ni una sola pregunta, Hinata le seguía obediente pensando en la mano de Naruto oprimiendo delicadamente la suya, sin que él reparara en que el colosal rubor por toda su cara se debía a tan inocente contacto. "Ya estamos aquí." dijo Naruto sin mirar a la kunoichi. En la cima del risco había una especie de claro, una concavidad natural en la que habían crecido muchos lirios, tantos, que daba la impresión de ser una alfombra blanca y aromática, una ilusión que se veía favorecida por la suave brisa que les agitaba apaciblemente.
"¡Naruto-kun! ¡Es precioso!"
Él asintió nerviosamente, y le invitó a sentarse con una seña. El ninja sonreía sin saber con precisión la razón, sentía las manos frías y el corazón aún más acelerado que en ninguna batalla que sostuviera antes. Hinata sentía como si todo lo malo del mundo fuera un mito lejano, como si los lirios en ese mágico jardín fuesen eternos y sobre todo, el creciente calor que enrojecía cada vez más sus mejillas. Naruto trataba de borrar las arrugas de un papel que aparentaba tener años de antigüedad, todo fuera por el constante trato que recibió las últimas semanas. Creo que debí transcribirlo… pero ya estamos aquí, no puedo…
"Naruto-kun…"
El ninja bajo la cabeza para esquivar su mirada, le entregó estirando ambos brazos un papel desgastado y plegado de la forma más peculiar, que ella tomó con curiosidad.
"Sentémonos…" ella plegó sus piernas de la forma en que lo haría en una solemne ceremonia, y él, tenso, se sentó frente a ella con las piernas cruzadas y su cuerpo ligeramente inclinado hacia ella "Hinata… ¿puedo pedirte un favor?"
"Clar.. Claro.. Naruto-kun." Sin tartamudeos… sin desmayos…
"¿Podrías… leerme eso?"
"Oh… hai." se está comportando muy raro ¿estará enfermo?" ¿Qué es?"
"Es… algo que me gustaría discutir contigo."
Ya veo… ha comenzado a buscar libros por su cuenta, ¡es tan ambicioso! Bien, concéntrate en la lectura Hinata, sólo en la lectura… sin tartamudeos… sin desmayos… Hinata suspiró y con una voz clara, pero tímida, comenzó a leer las líneas:
Recorriendo el ensueño, encontré entre las fantasías más sublimes un mundo donde soy señor y tú eres el sol, la luna y la felicidad misma. Un divino imperio en donde las espinas de mis tiempos pasados brotan en forma de lirios, la fragancia que me arrulla por las noches, al dormirme en tu recuerdo; un reino donde el espíritu sólo encuentra alivio en el edén de nuestro lecho, en tus cálidos silencios, en el mimo de tus dedos, en la gloria de una vida contigo…
Hinata hizo una pausa para suspirar
"¡Es hermoso Naruto-kun! ¿Quién lo escribió?"
"Aún… aún no termina…" habló él con voz temblorina "desdobla la hoja."
"¿Estás bien Naruto-kun?"
"H.. hai… sigue… sigue leyendo Hinata."
Las siguientes palabras escritas las leyó… y las releyó en silencio hasta convencerse a sí misma de que no eran delirios suyos. Las lágrimas corrieron libremente, muriendo entre sus labios tiritantes y entreabiertos, o bajando hasta su cuello para caer en su regazo, o en la fértil tierra.
"Hinata… sigue leyendo." Susurró él.
"Y en… respu… respuesta a tu… ca..caricia … y… yo re…replicaba, con… con t..todas las fib…fibras del alma… un…" sus labios temblaban y su vista comenzaba a nublarse.
"Lo leeré yo" dijo Naruto tomando la carta "Y en respuesta a tu caricia, yo replicaba con todas las fibras del alma, un te quiero tan real en mi sueño como lo es ahora, Hinata…"
