Sion-Allegra: Me abstendré de contestar a lo que Tonks insinúa, pero yo no tuve la culpa de nada!!!!, la culpable aquí solamente es y será siempre, LA ESCUELA, yo no tengo nada que ver… lean el capi que quedó muy bien XD

Nymphadora Tonks: Yaesta..!! otro capi.. esta vez la tardanza no fue culpa mia..:D yuju..!! el capino esta tan largo.. creo.. pero bueno.. espero ke lo disfruten.. y propongo una revuelta contra Sion que se bloquea cada cinco segundos y nomás no con el avanza de escritura..¬¬ Línchenla..!! no mentiras.. luego tengo ke escribir sola.. mejor.. Tortúrenla..!! si.. eso esta mejor.. bueno ya.. espero ke les guste el capi..!!

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Descubriendo el Futuro..!!

La luz se apagó tan rápido como había surgido, la bola de diversos colores y texturas se desarmó en un santiamén, la carrera de obstáculos volvió a iniciar, Lily miraba extrañada el lugar mientras los borrachos intentaban hacer trampa para llegar a las escaleras jalándose de la ropa, el cabello o los calzoncillos, Lily miró a Johan, el chico estaba de pie a mitad del lugar, miraba con la cara desencajada a su alrededor mientras negaba atónito, Lily siguió mirando el lugar, sobre la chimenea le llamó la atención un cuadro, un enorme cuadro que se movía.

-¡No!- gritó Johan saliendo de su sopor, Padfoot acababa de descolgar el cuadro y lo miraba balanceándose de atrás hacia delante y justo frente a Harry que peleaba con Jack por un pequeño jarrón de cristal… ¡por el jarrón que su padre le había comprado a Tonks!, no sabía si correr hacia el retrato que amenazaba con ponerse de sombrero de Harry o por el regalo de Tonks, sus ojos se abrieron anormalmente cuando el pequeño jarrón salía volando, se iba a lanzar por él pero Helen lo atrapaba.

-Que cosssa taaan fea- murmuró la chica mirando detenidamente el pequeño jarrón mientras intentaba mantener el equilibrio.

-Nooo- Lily corrió hacia su novio que intentaba salir de la estancia y antes de que lo lograra le cerró la puerta, James le dio un húmedo beso en la mejilla y bailando cambió de rumbo hacia Padfoot.

-Paddyyy préstame quiero ver.

-Noo- refutó Padfoot abrazándose al enorme cuadro.

-Me quiero morir- murmuró Johan mirando como James tomaba el cuadro por el marco y empezaba a jalar la madera que se quejaba y amenazaba con romperse llevándose con ella el óleo de los Merodeadores- chicos, chicos por favor, lo van a romper y me voy a terminar de morir- suplicó Johan acercándose a Sirius.

-Johan cuida…- Lily se interrumpió y se encogió de hombros mirando como Helen que estaba dormida en el piso se giraba y abrazaba las piernas de Johan mientras murmuraba algo sobre, ¿Malfoy?, y el chico se partía la boca con la orilla de un sofá, Johan se apresuró a sacar los pies del fuerte abrazo de Helen y sentado en el piso la miró, ¿Por qué su novia soñaba con Malfoy?, se puso a cuatro patas y se acercó a Helen, pero cuando llegaba junto a ella y se inclinaba un poco, tuvo que echarse hacia atrás rápidamente pues Helen se giraba en el momento en que lanzaba un puñetazo acompañado por una maldición sobre Malfoy, Johan sonrió mirando el entrecejo fruncido de la chica, respiró hondo y volvió a ir hacia los Merodeadores que seguían con el cuadro, corrió hacia ellos al ver que Padfoot brincaba en un sillón y James lo jalaba desde el piso intentando hacerlo bajar, cuando estaba a escasos quince centímetros de James algo le dio en la cabeza, giró la cabeza a la derecha, se agachó justo a tiempo en que el zapato de Harry se dirigía hacia él.

-Nooo Jack, es mío… por derecho- murmuraba Harry señalando una fotografía de James y Padfoot en su séptimo año.

-Que no, yo la quiero poorrrque mi papá está ahí.

-El mío también- dijo Harry golpeando al chico en el pecho con un dedo.

-¿Me golpeas cobarde?- preguntó Jack dando algunos traspiés, con tanto alcohol en la sangre no lograba mantener el equilibrio, sin embargo sí pudo brincarle a Harry encima, Lily corrió hacia ellos, pero para cuando llegaba Jack caía al piso totalmente dormido, Johan rodó los ojos y volvió hacia los Merodeadores, respiró tranquilo al ver a James dormido de rodillas con la cabeza recargada en el sofá, sintió un enorme hoyo en el estomago al ver a Sirius…

-Al infinito… y más allá!- gritó Padfoot en el aire.

-Que sea más allá- murmuró Johan cerrando los ojos mientras daba un paso a la derecha, no quiso abrirlos hasta que el ruido del sofá rechinando en el piso y después volcándose, siguiéndole el de cristal rompiéndose y finalmente el de un golpe sordo dando contra la pared y después en el piso, cesó…

-Creo que también se durmió con ese golpe- murmuró Lily mirando a Johan- déjame ver eso, te sangra mucho- señaló la boca del chico.

-No te preocupes, mi papá no tarda mucho en despertar y debemos asegurarnos de que estemos todos y bien- contestó Johan restándole importancia a su labio que empezaba a inflamarse.

-Como digas, a ver, por aquí tengo a Harry, Jack y Sirius- dijo la pelirroja señalando a cada muchacho.

-Bien, yo a James y Helen, estás tú y yo, todo bien- agregó suspirando.

-Johan- el chico la miró- ¿Dónde está Remus?

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Remus, por su parte, había llegado a la cocina con pasos tambaleantes, se sentía un poco mareado y tenia nauseas, encontró una silla y se sentó, mejor dicho, tropezó con una silla y de milagro cayo sentado en ella, cruzo sus brazos sobre la mesa y recargo su cabeza, estaba por quedarse dormido o vomitar, una de dos, cuando alguien entro en la cocina, esa persona no noto la presencia de Remus en un principio, pero el chico se quedo ido en cuanto la vio, era una chica, una chica con el cabello color rosa, vestía una simple playera que le quedaba grande.

-Hola- dijo Remus.

-Hola- respondió Tonks sin darse cuanta de quien era la persona que la había saludado, abrió el refrigerados y saco la leche, sirvió un poco en dos vasos y volvió a meterla, Remus seguía con la vista a la chica, Tonks se estiro para alcanzar el chocolate en polvo que estaba en la repisa mas alta, y al hacerlo a Remus se le fue el poco sueño que había conseguido.

Cuando Tonks levanto el brazo lo mas que pudo, la playera subió también quedándole aun mas corta que como estaba, por lo que Remus podía ver las panties negras con encaje rosa, eran pequeñas, solo cubrían la mitad del trasero de la chica, Remus se quedo mirando, admirando el tatuaje que Tonks tenia en la nalga derecha, una huella de lobo con la inscripción "El Amor Es Una Tontería Hecha Por Dos" sobre esta, hecha con letras muy lindas y elaboradas, siguió mirando hasta que Tonks alcanzo el frasco de chocolate y bajo el brazo, entonces la playera también bajo y cubrió la espectacular vista que había tenido Remus, entonces al licántropo se le ocurrió una idea para seguir disfrutando de tan buen espectáculo.

-Oye, puedes pasarme el cereal que esta ahí arriba?- pregunto Remus señalando el cereal que estaba en la misma repisa de donde Tonks había tomado el chocolate, Tonks, sin siquiera mirar a Remus, asintió y se estiro para tomar el cereal, Remus tuvo su preciado paisaje de nuevo, tenia que hacer algo para que Tonks no bajara el brazo- no, mentiras, mejor pásame el cereal de chocolate- Tonks siguió estirada y con la playera arriba mientras intentaba alcanzar el cereal de chocolate para Remus- no, ya me decidí, quiero las barritas de granola que están junto a los chocolates- Tonks tuvo que estirarse aun mas para alcanzar eso que le pedía Remus, casi no alcanzaba las barras de granola así que prácticamente se subió a la silla que estaba tras ella para agarrarlas.

-Remus, que haces aqu… Remus John Lupin que estas viendo?!- grito Lily al entrar a la cocina y ver a Remus prácticamente tomándole fotos con una cámara instantánea imaginaria al trasero tatuado de la chica de cabello rosa.

Remus dio un salto en su lugar, Tonks despertó casi del todo y miro tras ella, no sabia quien era esa pelirroja, el chico sentado se parecía a Johan, si, debía ser el chico, pero entonces, la pelirroja era…

-Ladrones!!- grito Tonks mirando a Lily.

-Ladrones? Que…- la frase de Lily quedo en el aire, ya que Tonks, al haber dejado su varita en la habitación de Remus, tomo una sartén, y comenzó a perseguir a la pelirroja por toda la cocina.

-Ven aquí ladrona!- gritaba Tonks mientras lanzaba golpes con la sartén, pero, al estar medio dormida aun, no le daban a Lily.

-Auxilio!! Johan, ayúdame!!- gritaba Lily mientras intentaba huir de Tonks.

-Lily, que pas… que demonios pasa aquí?!- exclamo Johan al ver la escena, su padre mas joven estaba inclinado en el lavaplatos vomitando todo lo que había tomado, Lily huía de una loca maniática que sostenía una sartén que se dirigía rápida y peligrosamente hacia su cabe… demasiado tarde para reaccionar, la sartén se había estampado contra la cabeza de Johan.

-Johan!- exclamo Lily al ver como el chico caía al piso.

-Johan? Este no es Johan!- exclamo Tonks mirando al chico que tenia la boca algo hinchada- es tu ayudante no es cierto!

-Ayudante? No planeo robarle!- grito Lily- oiga! Espere!

Tonks se había abalanzado sobre Johan quien a duras penas intentaba ponerse de pie, justo cuando había logrado hincarse, un cuerpo le caía encima tumbándolo de nuevo.

-Remus, ayuda! Que quieren aquí!- gritaba Tonks mientras le aplicaba una especie de llave al pobre chico.

-To… Tonks… espera…- pudo pronunciar Johan mientras Tonks lo tenia agarrado del cuello.

-Nada que espero!

-Espere, por favor, no somos ladrones!- dijo Lily intentando alejar a Tonks de Johan.

-Claro que no!- dijo Tonks sarcásticamente mientras apretaba mas la llave que le hacia a Johan- crees que les voy a creer!

-Chicos, no me siento bien- dijo Remus alejándose del lavaplatos y llegando a la pequeña lucha que mantenían los otros tres.

-Remus, tranquilo, siéntate y en un segundo estoy contigo- dijo Lily tirando con todas sus fuerzas de Tonks.

-Remus?- pregunto la chica separándose de Johan rápidamente, lo suficientemente rápido como para irse hacia atrás con todo y Lily, ambas cayeron hacia atrás.

-Eso estuvo mal- dijo Johan sentándose como pudo e intentando enfocar.

-Que pasa aquí!- exclamo Tonks al ver a Johan en el suelo y después a otro chico idéntico a Johan, solo con el cabello mas corto, caminando tambaleantemente hacia ellos.

-Remus, siéntate por favor- dijo Lily tomando a su amigo por un brazo y lanzándolo sobre una silla para luego girarse hacia Tonks- escuche, no hemos venido a robar nada, nos… nos perdimos, de acuerdo?

-Se perdieron?- pregunto Tonks, aun no soltaba la sartén, no estaba totalmente segura de creer eso, ya que había dos Johan en la habitación y una chica pelirroja a la que nunca había visto, el verdadero Johan se ponía de pie lenta y silenciosamente.

-Si, nos perdimos, ahora por favor, debemos tranquilizarnos- dio Lily.

-No, no me tranquilizare hasta saber quienes son y que hacen…- Tonks no pudo terminar la frase, ya que Remus vomito justo detrás de la chica.

-Remus!- exclamo Lily y corrió a ayudar a su amigo.

-Por que le dices Re… aaaaahhhhh!!- Tonks había pisado el vomito de Remus y ahora caía hacia atrás con la sartén aun en la mano, sartén que fue a dar a…

-Johan!- grito Lily al ver que el chico caía desmayado.

-Ay no!- exclamo Tonks al ver al hijo de su novio yaciendo en el suelo- Remus me mata…

-Nymph, que pa… sa?- dijo Remus entrando en la cocina, al ver a su hijo tendido en el suelo sin conocimiento se apresuro a hincarse al lado de el para ver que le pasaba, tomo la cabeza de Johan y la puso sobre sus piernas, el chico estaba bien, no pasaba nada, al principio del escándalo había pensado que su novia y su típica torpeza habían hecho un desastre en la cocina y que no tenia caso bajar, ya en la mañana limpiaría, peor después de escuchar otras voces lanzando gritos, entonces si fue cuando bajo corriendo, no sin antes despertar a Sirius.

-Ya destrozaste la cocina de nuevo?- pregunto Sirius entrando mas dormido que despierto.

-Oye, yo no destruí nada, es la culpa de la pelirroja y de la imitación de Johan- se excuso Tonks señalando a Lily, quien cuidaba a Remus joven, el cual se veía muy mal, apoyaba su cabeza en la mesa y emitía ligeros gemidos lastimeros.

-Quienes?- preguntó Remus mirando a Tonks con el entrecejo fruncido, después miro hacia donde su novia señalaba y se le fue el aire- no puede ser.

Remus dejo caer sin ningún cuidado la cabeza de su hijo, no era su intención, pero el asombro lo dominó, contemplo con asombro a la pelirroja que tenia en frente, lo miraba como disculpándose por el desorden que habían hecho, después fijo su vista en el chico al que la pelirroja acariciaba intentando calmarlo, no era posible… no podía ser verdad…

-Re… Remus, dime por favor que enloquecí y que no estoy viéndote a ti intentando vomitar y a Lily intentando que no lo hagas- dijo Sirius con los ojos súper abiertos mirando a Lily y a Remus joven.

-Loco ya estabas, ahora el que me preocupa, soy yo- dijo Remus sin poder quitar la vista de ambos chicos.

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El sol le daba de lleno en la cara, ¿Quién había abierto las cortinas de su cama?, no era posible que hubiera olvidado cerrarlas, aunque después de tremenda fiesta era muy probable, aún con los ojos cerrados se sentó y estiró una mano buscando las cortinas… no había nada, con pereza abrió un ojo, después el otro… sus mirada gris recorrió el lugar, banderines de Gryffindor, posters de Quidditch y esa escoba en la pared se parecía mucho a la que tenía en… abrió mucho la boca y negó desesperadamente mientras brincaba fuera de la cama y corría hacia la ventana.

-El valle de Godric… volvimos- murmuró Jack con sorpresa- pero…- agregó mirando una cama frente a la suya, se acercó lentamente y miró a Moony- despierta, despierta, despierta- el chico comenzó a zarandear a Moony que solo se removía incómodo- por favor… ay no- volvió a negar y corrió hacia la puerta, no le importó que la cabeza estuviera a punto de explotarle ni sentir que se deshidrataba- ¡Harry!- gritó al entrar en la habitación de su primo.

-¡Ssssh, me duele la cabeza Jack, déjame dormir!- reclamó Harry arropándose más.

-Harry volvimos, estamos en casa, arriba- balbuceó rápidamente Jack, Harry se sentó como impulsado por un resorte y miró alrededor.

-¿Pero como?- preguntó mirando junto a su cama a Padfoot dormido cómodamente.

-No sé, reunión urgente- dijo antes de salir corriendo rumbo a la habitación de su hermana.

-Despierta- murmuró Harry tirándole una almohada a Padfoot- anda, tendrás la oportunidad de conocerte mayor- semi-gritó Harry corriendo hacia la puerta, pero Padfoot solo se dio la vuelta, Harry se alzó de hombros, abrió la puerta y asomó la cabeza, cuando miró el pasillo despejado corrió hacia la habitación de Johan, cuando llegaba Jack abría la puerta y junto con Helen se amontonaban en el marco.

-Buenos días- contestó Johan sentado en su cama terminando de ponerse los zapatos- los esperaba, tardaron bastante.

-Estamos, estamos, estamos…

-En nuestra época Harry- lo interrumpió Johan mirando a Lily que parecía más sorprendida que unas horas atrás.

-Pero…- murmuró Helen mirando a James que dormía plácidamente- ¡aah!- gritó al escuchar el golpe en la puerta.

-Abajo… conocen la rutina… dos minutos.

-Mi papá- suspiró Johan mirando la puerta- andando, Lily, creo que sería mejor que cuidaras a los chicos, no creo que a Padfoot le agrade verse… gritándonos- sonrió el chico resignado, Lily le regresó la sonrisa y asintió, los cuatro minis se miraron y salieron de la habitación, Johan encabezaba la fila, después iba Helen, Jack y por último Harry, así bajaron las escaleras lo más lento que pudieron, suspiraron al mismo tiempo al ver la puerta de la estancia abierta.

-¿Estuvo buena la fiesta?- sintieron escalofríos con el saludo de Sirius, pero no se atrevieron a mirarlo y cabizbajos fueron hasta el sillón que conocían perfectamente, al mismo tiempo se dejaron caer.

-¡Empiecen!- ordenó Remus parándose frente a ellos- ¡y quiero que me miren!- en perfecto sincronía los cuatro chicos levantaron la cabeza aunque desearon volver a bajarla al ver la cara del licántropo, Johan era el más incomodo, su padre le dedicaba una mirada especial, solo esperaba que Jack no abriera la boca, cerró los ojos maldiciendo al chico, acababa de abrir la boca solo para empeorar todo.

-¿Qué quieres que empecemos tío Remus?

-¡A dar explicaciones!- gritó Sirius desde la puerta de la estancia- ¿o quieren que las saque yo?- preguntó amenazante.

-Hablaremos- se adelantó Helen.

-Todo fue mi culpa Sirius, yo… bueno, lo hicieron por mí- comentó serio Harry.

-De nada te servirá el papel de victima Harry- interrumpió Remus mirando que el rostro de su amigo se ablandaba- la culpa fue de los cuatro, ¿acaso tienen idea de lo que hicieron?

-¡Jack, dime por qué demonios sacaste un libro de magia negra!- gritó Sirius acercándose, el chico se encogió entre Helen y Harry.

-No fue Jack- se apresuró a contestar Johan, la fulminante mirada de Sirius se posó en él, uniéndosele rápidamente la de su padre.

-Fuimos todos, menos Harry, era un regalo por su cumpleaños- explicó Helen.

-Déjame ver si entendí- murmuró Sirius molesto, la chica tragó saliva recargándose en el respaldo del sofá- un regalo para Harry… un regalo…- repitió en un susurro, los chicos inconscientemente se inclinaron al frente para intentar escuchar- ¡un hechizo de magia negra, que incluía ingredientes peligrosos!- gritó lo más fuerte que pudo, los chicos dieron un brinco echándose hacia atrás, en el piso superior los tres merodeadores que dormían brincaron en sus camas.

-¡Que para variar estaba incompleto!, ¡y robaron al ministerio!- se unió a los gritos Remus, empezaba a ponerse rojo.

-¡No robamos!- gritó Johan- nada- agregó en un susurro ante la mirada de Remus.

-Claro, ¿entonces de donde sacaron el Giratiempo?- preguntó Remus más molesto de lo que jamás lo habían visto, Johan se mordió el labio inferior.

-De Internet- contestó Jack tranquilo.

-Por cierto, ¿Qué le pasó a mi lap…?

-No creo que sea el momento para eso- lo interrumpió Sirius.

-¿Y la artesa de Merlín?- inquirió Remus mirando a Helen.

-Internet tío- dijo Helen mirándolo.

-Claro, el Atliagam y el medallón de James.

-También usamos el anillo de Lily- agregó Jack, se inclinó hacia delante ante los codazos de Helen y Harry, y el zape de Johan.

-En Internet se encuentra todo- trató de componerla Johan, pero la mirada de Sirius estaba sobre Harry quien intentaba mirar hacia cualquier parte antes que a su padrino.

-Ya, y ¡Supongo que la ropa de Harry apareció regada por mi habitación justo enfrente del cajón donde tenía el medallón, por el Internet!- gritó Sirius, su molestia aumentaba rápidamente, los chicos se encogieron otro tanto en su lugar.

-¡Pudieron haber muerto al hacer un hechizo incompleto, acaso no te he enseñado nada sobre eso Johan… mírame cuando te hable!- ordenó el licántropo cuando su hijo se miraba los pies.

-Papá yo no…

-¡Nada!- lo interrumpió Remus- ¡fue una irresponsabilidad enorme, no se detuvieron a pensar en las consecuencias de jugar con un Giratiempo, y menos con el de hacer un hechizo incompleto!

-Pero nosotros…- murmuró Helen.

-¡Ustedes adivinaron las palabras y mira lo que pasó!- la interrumpió Remus- usaron ingredientes peligroso, una vasija legendaria, irrumpieron en la biblioteca privada de Sirius, hicieron un hechizo de magia negra!

-No olvides el violar la privacidad de mi habitación- comentó Sirius sentado en un sillón tras Remus.

-Sí y la mía- agregó el licántropo- castigados, los cuatro… una semana, limpiarás el ático, tú el sótano, lavarás nuestra ropa sin magia, y tú le ayudarás al señor Truggle con su biblioteca nueva- indicó Remus señalando a Harry, Jack, Helen y Johan respectivamente, al mismo tiempo los chicos intentaron refutar, pero solo pudieron abrir la boca pues Sirius los atajó.

-El que ponga un pero, lo castigaré yo… ¿alguno?- preguntó mirando a los cuatro que solo le regresaron la mirada- bien, retírense.

-Johan, espérame en tu habitación, subiré en un momento- agregó Remus, el chico asintió resignado.

-Por cierto… solo una razón, por mínima que sea y me conocerán- agregó Sirius cuando los chicos iban en la puerta- ¿entendido?- preguntó a los petrificados adolescentes que con mucho esfuerzo pudieron asentir.

-Oye Moony- comentó Sirius cuando los muchachos subían las escaleras, Remus lo miró- no mencionaste nada sobre el estado en el que llegaron- Remus sonrió pícaramente.

-Sirius, para empezar, nosotros también llegamos en el mismo estado, si nuestros padres nos hubieran visto así nos habrían castigado pero, ¿Cómo crees tú que están los chicos después de tremenda borrachera?, para mí fueron suficiente castigo los gritos y un punto para ellos por no haberse quejado porque sinceramente creo que la cabeza está a punto de estallarles.

Ante el comentario muy acertado de Remus, Sirius soltó una gran carcajada a la que se le unió Remus segundos después.

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Al llegar a la planta superior, los chicos se despidieron en la puerta de la habitación de Harry e intentaron ir a las suyas a intentar mitigar las pulsaciones que estaban a punto de hacer explotar su cabeza, pero un muy serio James lo evitó.

-No James, en verdad tengo que ir a mi habitación, si mi padre llega y no estoy va a terminar de matarme- balbuceaba Johan mientras James lo arrastraba a la habitación de Harry donde simplemente lo arrojó al interior, los minis se sorprendieron al ver a Remus sentado en la cama junto con Lily.

-Tienen que ayudarnos- ordenó James señalando a Padfoot en posición fetal en un rincón alejado.

-¿Qué tiene?- preguntó Jack interesado.

-Un grito nos despertó y decidimos bajar- explicó Moony mirando detenidamente a su amigo que había empezado a chuparse el dedo índice.

-No los pude detener- comentó Lily apenada.

-Y Padfoot entró en un shock al ver a quien él pensó era él en el futuro- murmuró confundido James.

-Cuando vio al Sirius adulto, digo porque se parecen bastante- aclaró Moony, James asintió rápidamente.

-Cuando los regañaba- terminó Lily.

-Chicos, debo regresar a mi habitación- dijo Johan dando media vuelta.

-No, nadie sale hasta que mi amigo regrese a la normalidad- James se apresuró a pararse frente a la puerta.

-James, tu amigo va a regresar rápido, pero yo no tengo ganas de morir y si mi padre no me encuentra en…

-No me importa- interrumpió James testarudo.

-Bien, bien- balbuceó Johan yendo hacia Padfoot, se acuclilló junto a él y lo miró detenidamente- eh… Padfoot, anda, no pasa nada, vamos levántate, por favor- suplicó de rodillas, después se inclinó un poco y le susurró algo al oído, sonrió al ver que Padfoot se ponía de pie de un brinco- listo, ahora déjame ir a…

-¡JOHAN!

-Genial- murmuró el chico al escuchar el grito de su padre, apartó a James de la puerta y salió dando un portazo.

-Oigan chicos- todos miraron cuando la puerta se volvía a abrir y una cabellera negra seguida por una pícara mirada gris se asomaba.

-¡Tú!- gritó Padfoot.

-¿Yo?- preguntó Sirius entrando completamente- Moony que gusto de verte, P… Prongs, pelirroja- saludó animado- Padf…

-¡Cómo pudiste!- volvió a gritar Padfoot, Sirius lo miró extrañado- ¿Dónde quedó el merodeador que yo conocía?

-¿Qué le dieron?- preguntó Sirius confundido mirando a sus hijos, los minis se alzaron de hombros.

-¡Por qué!, ¿Por qué?- sollozó Padfoot cayendo de rodillas con los brazos al cielo- no puedes ser tú, no… no puedo ser yo- golpeó dramáticamente el piso con los puños- ¡no pude haberme convertido en un monstruo!- gritó a cuatro patas levantando la mirada hacia el techo.

-¿Siguieron tomando?- preguntó Sirius mirando a Jack, el chico se apresuró a negar.

-Pero entiendo que estés enfermo, no te preocupes, yo buscaré la cura- siguió gritando Padfoot cosas sin sentido según el punto de vista de Sirius- seguro que Remus me lanzó un Imperius, sí eso fue, una maldición de Remus, no quería ser el único malo y me hechizó… ¡Pero cómo te atreves a hacer eso Remus, somos amigos!- exclamó entre alarmado y ofendido el chico, Moony enarcó una ceja.

-Bueno, yo solo venía a decirles que la comida estaba lista- Sirius miró una última vez a Padfoot, después se alzó de hombros y salió de la habitación.

-Sí pero buscaré el contra-hechizo, no puede quedarse así- murmuró pensativo Padfoot mientras se sentaba en la cama de Harry.

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Después de la comida los Merodeadores y los Minis se dirigían hacia las habitaciones para cambiarse, seguían en pijama, y aunque era muy cómodo, no podían andar con ella todo el día, y además debían darle ropa a los Merodeadores y a Lily, no podían andar con el uniforme de Hogwarts por las calles Muggles.

-Bueno, no pueden andar por ahí con su uniforme- dijo Harry dirigiéndose a su habitación seguido por los Merodeadores.

-Aparte de que es sumamente anticuado ese estilo, necesitan ropa Muggle para andar por aquí- dijo Helen- ven Lily, tú y yo iremos a mi habitación, te haré un Extreme Makeover, James babeara por ti.

-Mas?- preguntaron Padfoot y Moony burlonamente.

-Cierren el pico- les dijo James empujando a sus amigos.

-Bueno, pónganse guapos, nosotras nos pondremos radiantes, ven Lily- Helen arrastro a Lily hacia su habitación para comenzar la actualización de la chica.

-Bien, entren a mi habitación- dijo Harry, los tres Merodeadores entraron al cuarto de Harry seguidos por Jack y Johan.

-Bien chicos, busquemos su estilo- dijo Jack abriendo el armario de Harry.

Los Merodeadores, con algo de apoyo de los Minis, pronto tomaron ropa que iba muy acuerdo a ellos, James tomo unos shorts largos de mezclilla, una playera negra algo holgada con la inscripción en letras blancas "En caso de incendio mire al reverso…" por delante y con "…dije en caso de incendio, imbécil" en la parte trasera, y unos Converse altos color negro, Remus se decidió por un pantalón color caqui, un poco flojo, una camisa café claro, y unos tenis blancos con café medio elegantes, y Sirius, bueno, Sirius tardo en decidirse, pero después de 20 cambios de ropa encontró algo que le convencía del todo, unos pantalones negros entubados, camisa negra con llamas azul eléctrico, y unos tenis negros con líneas azules oscuro.

-Listo, ya están vestidos como si fueran de nuestra época- dijo Harry mirando a los tres Merodeadores, quienes se examinaban en el espejo.

-Ya se de donde saco Helen lo quisquillosa para la ropa- dijo Jack mirando a su joven padre.

-Me agrada- dijo Padfoot acomodándose la chaqueta mientras se miraba detenidamente en el espejo.

-Diferente al estilo de nuestro tiempo, peor me gusta- dijo James- vamos a ver que dicen Remus y Sirius.

-Sabes lo extraño que suena esa frase?- pregunto Moony mirando a su amigo.

-Si, bueno, pero ya quedamos en llamarlos a ustedes dos Padfoot y Moony y a los adultos Sirius y Remus- dijo James encogiéndose de hombros.

-Si, como tu no tienes a nadie aquí con tu nombre- dijo Sirius dirigiéndose a la puerta- ahora que lo pienso, en donde esta James?

Johan y Jack se miraron y después voltearon a ver a Harry preocupados, el chico había bajado la mirada y se había quedado muy quieto.

-Y bien, en donde esta?- apresuro Moony al ver que no respondía nadie.

-Tengo trabajo o ando de vacaciones con Lily?- preguntó James al ver que aun no había respuesta.

-Erm… ustedes…

-No pueden venir por ahora- respondió rápidamente Harry, seguía mirando al piso y evitaba el contacto visual con todos- será mejor que bajemos.

Harry salio rápidamente de la habitación, Jack y Johan se miraron preocupados, ninguno de los Merodeadores lo noto, así que siguieron a Harry escaleras abajo.

-Y bien, que tal?- pregunto Padfoot llegando a la sala, Remus, que leía el Profeta, aparto la mirada del periódico y miro a los jóvenes Merodeadores.

-Mucho mejor- dijo Remus mirando como los chicos habían encontrado su propio estilo entre la ropa de Harry- pero pregúntenle a Sirius, el es el fashionista.

-Tío Sirius, ven a ver a los Merodeadores- grito Johan, Sirius entro por la puerta de la cocina con un paquete de galletas en la mano y miro a los tres chicos.

-Vaya, tu que dices Remus, nos vemos geniales o que?- preguntó Sirius arrogantemente mientras veía el atuendo que su yo joven tenia puesto.

-Exacto- dijo James arrogantemente.

-Chicos, su atención por favor- la voz de Helen llamo la atención de todos, ella también se había cambiado, pero para Remus, Sirius y los Minis no era nada del otro mundo verla así de linda, eso era cosa de todos los días, aunque los Merodeadores se habían olvidado por un segundo de quien era la chica y miraban con mucha, demasiada atención la mini que traía Helen, pero con un par de codazos por parte de Padfoot todo se resolvió.

-Que pasa princesa?- pregunto Sirius mirando a su hija parada al pie de la escalera.

-Quiero que vean mi obra maestra- dijo Helen solemnemente- arregle a Lily, la maquille, le di ropa nueva y la peine, así que admiren, y babeen- aclaro mirando a James- a la nueva y mejorada Lily Evans… claro, futura Potter.

Todos miraron hacia las escaleras y miraron a la pelirroja descender, estaba algo roja por el hecho de tener todas las miradas sobre ella, los chicos la vieron desde los pies a la cabeza, unas botas negras, muy bonitas, que llegaban hasta sus rodillas, una falda de mezclilla a mitad del muslo, una blusa de tirantes negra medio corta, solo se veía un poco del vientre de la chica pero no el ombligo, Helen la había maquillado muy bien, y el contorno negro alrededor de los ojos de Lily los hacia lucir mucho mas verde de lo normal, y el cabello lo llevaba suelto, algo ondulado y con copete de lado.

-Ya, no me vean- dijo Lily tapándose la cara con las manos, muerta de pena.

-Nena, te ves… es que… yo…- James se acerco a Lily y le tomo las manos, Lily lo miro un poco avergonzada- estas hermosa.

-Que, antes no lo estaba?- pregunto la chica haciéndose la indignada.

-No, no, no, quiero decir si… bueno, yo…

-Esta bien, ya entendí James- dijo Lily riendo ante la actitud de su novio.

-Esta vez te ves mas hermosa, preciosa, bellísima y guapa que todas los demás días en los que te veo- dijo James abrazando Lily por la cintura, la chica le sonrió algo apenada y después se besaron.

-Ya Prongs, tu y tus cursilerías- dijo Padfoot sentándose en un sillón.

-Tenias que matar el momento, no, Black?- pregunto James sin separar sus labios de los de Lily.

-Que abusivo papi- dijo Helen mirando a Sirius.

-Yo que, fue el quien lo dijo- se excuso Sirius.

-Por si no te has dado cuenta papá, él, eres tú- dijo Helen cruzando los brazos.

-Bueno, era algo… bobo en esa época- explico Sirius encogiéndoos de hombros.

-Bobo?!- exclamo Padfoot.

-Eras?- pregunto Remus burlonamente.

-Oye!- reclamaron Sirius y Padfoot haciendo reír a todos.

-Bueno, ya que tenemos ropa adecuada, por que no vamos a dar una vuelta?- dijo Moony mirando a todos.

-Si, quiero presumir a mi pelirroja- dijo James jalando a Lily por la cintura para pegarla a él.

-Si, bueno, vamos, el macho alpha dentro de James quiere presumir a su hembra– dijo Sirius poniéndose de pie.

-Black, si no te callas, yo misma te callare- dijo Lily mirando a Sirius con ojos entrecerrados.

-Ven? Uno solo quiere ser gracioso y agradar a la gente y así es como lo tratan- dijo Sirius- bueno, yo puedo presumir a mi hija, pero si alguien se le acerca…

-Va a sufrir- dijeron Jack y Harry mirando burlonamente a Johan.

-Si… ejem… siento lastima por el pobre idiota…- dijo Johan en voz baja, pero Sirius pudo escucharlo y soltó su típica ladrido-carcajada.

-Esto será genial- dijo el Animago antes de cerrar la puerta de la casa.

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Bueno, el castigo no era tan malo como ellos habían pensado, ya habían pasado tres días y seguían con vida, Helen debía lavar la ropa por una semana al estilo Muggle, lo bueno es que se habían dignado a dejarla utilizar la lavadora, lavaría la ropa de Remus, Sirius, Jack, Harry y Johan, bastante, pero lo bueno era que solo era una semana y la ropa que usaban los Merodeadores y Lily seria lavada con magia, Harry y Jack tampoco recibieron el peor de los castigos, el plazo era una semana también, a Harry le tocaba limpiar el ático y a Jack el sótano, no era mucho trabajo, pero si era espeluznante, para Johan, una semana ayudando al vecino, el señor Truggle en su biblioteca, conociendo al viejo regañaría a Johan por tocar todos y cada uno de los libros que supuestamente iba a ayudar acomodando, sabia que lo regañaría si lo ayudaba y también si no lo hacia, así que se preparo mentalmente para esa fatídica semana, estaba sentado en su cama leyendo mientras esperaba que Remus lo llamara para llevarlo a su tercer día de tortura con el señor Truggle cuando unos toquecitos en su puerta lo distrajeron.

-Adelante- dijo el chico, la cara de su sonriente novia apareció.

-Servicio de lavandería- bromeo Helen entrando en la habitación de Johan con una enorme cesta de ropa sucia.

-Sufriendo desde tan temprano?- pregunto Johan dejando el libro y sonriéndole a la chica.

-Papá me dijo que si terminaba temprano me dejaría comer postre- respondió Helen déjanos la cesta sobre la cama de Johan- lo bueno es que es solo la ropa de papa, tío Remus, tuya, Jack y Harry, ya me tendrías muerta si lavara lo que usan los Merodeadores y Lily también.

-Buen punto- dijo Johan.

-Y tu? Iras con Truggle hoy, no?- preguntó Helen mientras echaba el cubo de ropa de Johan en la cesta.

-Si, mi tercer día de tortura- dijo Johan rodando los ojos.

-Lastima, bueno, será mejor que yo termine con esto, después saldremos a dar un paseo, cierto?- preguntó Helen acercándose a Johan y abrazándolo por el cuello.

-Si sobrevivo, será la primera cosa que haga- respondió el chico tomando a Helen por la cintura y acercándola a él, sus labios se unieron, no lo habían pensado, peor desde que habían ido al pasado y habían regresado no se habían besado, y todo gracias al miedo que infundía Padfoot sobre Johan, peor ahí estaban a salvo… bueno casi.

-Johan tienes el…- James había entrado justo a mitad del beso, Johan y Helen abrieron los ojos sin separar sus labios, miraron hacia la puerta y vieron a James parado en el marco de la puerta con un libro en la mano mirando hacia la mano que Johan tenia sobre el trasero de Helen, Johan se apresuro a quitar la mano de ahí y separarse hasta quedar mínimo dos metros de distancia de la chica.

-Bueno, me retiro, buena suerte Wolfie, adiós James- dijo la chica mientras tomaba la cesta de ropa sucia y salía de la habitación.

-Entonces…- comenzó James una vez que Helen hubiese dejado la habitación- tú y Helen…

-No le digas a Padfoot por favor- dio Johan rápidamente poniéndose frente a James.

-Le tienes miedo a Paddy?- pregunto James burlonamente.

-No miedo, pánico!- exclamo Johan haciendo reír a James- James por favor, te lo suplico, fue muy difícil decírselo al tío Sirius y ahora tengo que lidiar con el Sirius oven, es una tortura.

-Bien, bien, no le diré nada- dijo James al e que Johan casi se pone de rodillas suplicándole- el no lo sabrá por mi.

-Bien, gra… oye, un segundo, como que no lo sabrá por ti?- pregunto Johan deteniendo a ames, quien estaba por salir d la habitación.

-Padfoot será lento, pero tonto no es, se dará cuenta tarde o temprano Johan, y mas te vale estar preparado- fue lo ultimo que dijo James antes de salir de la habitación.

-Estoy muerto- dijo Johan dirigiéndose a su cama para tumbarse y pensar en la desgracia de haberse enamorado de la hija de Sirius "El Hombre Mas Celoso De Todo El Mundo Mágico" Black, cuando algo tirado en el suelo.

Se agacho para recoger el pedazo de tela que estaba sobre su alfombra, pero resulta que no era solo un pedazo de tela, era una de las tangas de Helen, a Johan lo invadió un sonrojo monumental, la tanga era rosa, muy pequeña, en la parte de atrás tenia un pequeño corazón con diamantes blancos, Johan contemplo la prenda, seguía con su sonrojo, después de unos segundos decidió regresársela a la chica, no se la podía quedar, bueno, tal vez si podía, peor no seria correcto… y ahora le salía lo poco santo que le quedaba, salio de la habitación con la tanga en la mano, peor no se dio cuanta que Sirius iba subiendo, de hecho ni siquiera recordó que llevaba la tanga de la hija del hombre mas celoso de la casa en la mano.

-Hola tío Sirius- dijo Johan.

-Hola… Johan, que traes ahí?- pregunto Sirius al ver el corazón que colgaba de la mano de Johan.

-Oh, esto es de Helen, voy a regresárselo- dio Johan dándose vuelta para seguir por su camino, Sirius frunció el entrecejo, después pensó en lo que había dicho, le había dicho a Sirius que levaba una tanga de Helen en la mano? Que acaso se había vuelto loco?- déjame rectificar mi respuesta, Helen la dejo caer en mi habitación y ahora se la llevo- dijo Johan, satisfecho con su respuesta iba a retirarse, pero repaso su respuesta de nuevo, miro la cara de pocos amigo que tenia su tío- eso sonó mal, lo que quería decir es que, Helen no las usaba cuando las olvido- Johan estaba por bajar las escaleras y la respuesta que había dicho le pareció la mas estúpida de todas las que había dado, no quiso ni mirar a Sirius- yo… erm… tío Sirius…

-Johan- siseo Sirius mirando a Johan con la cara mas maldita que encontró en su repertorio, en menos de un segundo Johan estaba escaleras abajo corriendo por su vida.

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Sabía que algo malo sucedería si volvían a desobedecer, pero no se podía resistir a esa mirada y ese susurro que lograba ponerle la piel de gallina y ahí tenía el resultado de su poca fuerza de voluntad, debía aprender a decirle "No" a Helen, de ahora en adelante practicaría, ya había tenido demasiados castigos por un año, en solo un día, y ese siseo de Sirius volvía a llegarle a la cabeza mientras veía a sus primos correr en círculos, seguramente ellos también lo escuchaban, "Solo una razón, por mínima que sea y me conocerán" ¿Qué tanto se daría a conocer Sirius cuando se enterara de que habían perdido a los Merodeadores en un centro comercial Muggle?

-¡Basta, deténganse!- gritó Johan molesto, los tres chicos dejaron de correr y lo miraron.

-Wolfie es que…- murmuró Helen.

-¡Wolfie nada Helen!- la interrumpió Johan, la chica guardó silencio Johan se miraba en verdad molesto.

-Bueno, bueno, dejémonos de no hacer nada y…- dijo Jack acercándose a los chicos.

-¿De no hacer nada?- gruñó Johan mirándolo, el chico regresó rápidamente a donde Harry miraba inclinado peligrosamente sobre el barandal.

-Chicos ¿en qué piso estamos?- murmuró Harry despegando los pies del piso.

-En el décimo, ¿Por qué?- preguntó Johan serio.

-¿Qué ropa traía Padfoot?

-¡Harry te vas a caer!- le reprendió Helen jalándolo del cinturón- creo que una camisa negra y un pantalón beige, ¿por…?- la chica no terminó la pregunta pues siguió la mano de Harry hasta un elevador transparente frente a ella, se detenía en el piso inferior y un chico vistiendo lo que había descrito de cabello un poco largo y negro miraba hacia todas partes, empezaron a gritarle pero el chico ni siquiera parecía escucharlos, Johan empujó a Jack al salir corriendo, los demás lo vieron y echaron a correr tras él.

-¡No se detengan, no sirve!- gritó Johan al pasar junto al elevador.

-Las escaleras no- se quejó Jack mirando las largas escaleras- los veo abajo!- gritó el chico un par de minutos después resbalando por el barandal, al llegar al piso corrió hacia la tienda donde habían visto entrar a Padfoot, pero se frenó en seco al ver muchas mujeres, de hecho sería lógico si no fuera por el decorado que ahogaba en rosa- La femme- leyó incrédulo- ropa íntima, no puede estar tan enfermo, aquí no está- dijo seguro girándose, sonrió al verlos llegar con la lengua de corbata.

-¿Y si nos separamos?, así no lograremos mucho- propuso Helen.

-¡No!- gritó Jack logrando que los demás dieran un brinco- así es como empiezan a morir todos, no podemos separarnos- exclamó desesperado.

-Bien, Harry busca a Prongs, yo a Moony, Helen a Lily y Jack ve por Padfoot- explicó Johan ignorando el ataque de histeria del chico- nos vemos en tres horas en la fuente de la planta baja, la de la entrada oeste- y ante el asentimiento de todos se separaron, Jack miró a su alrededor y no quedándole otra opción comenzó a buscar a su joven padre mientras la voz de actual padre resonaba en su cabeza, en verdad no quería conocerlo.

Jamás pensó poder hacer eso que hacía en ese instante, Harry miraba dentro de las tiendas mientras al mismo tiempo miraba al frente para no chocar con alguien y revisaba por el barandal por si veía a James, se alegró de haberle preguntado a Helen sobre lo que vestía su padre y revisaba a cada chico que veía con camisa azul, pero al mismo tiempo pensaba el lugar donde podría haber ido.

-Pero que tonto, es James ¡una tienda de deportes!- sonrió el chico empezando a correr, pero unos metros adelante se detuvo al ver a Helen, Johan y Jack mirando una lámina en la pared.

-Hay quince librerías- escuchó que murmuraba Johan señalando unos cuadritos de colores.

-Diez salones de belleza, cinco tiendas de ropa íntima, veinte boutiques- murmuró pensativa Helen.

-Pues yo no sé donde encontrarlo- dijo Jack.

-Siete tiendas de deporte- señaló Harry tras Helen.

-Bueno, solo tenemos tres horas para poder volver a casa antes de que nuestros padres regresen- apremió Johan.

-¿Pero yo qué hago?- preguntó Jack mirando como el resto se separaba de nuevo.

Helen bajó dos pisos corriendo, el ascensor debía estar descompuesto pues la lucecita que indicaba el piso subía y bajaba rápidamente, Jack compraba un helado extra grande, Johan agotado recorría cada rincón de las librerías a las que entraba mientras Harry seguía haciendo todo a la vez, las tres horas pasaron rápidamente y solo encontraron un terrible dolor en los pies.

-¿Nada?- preguntó agotado Johan al ver llegar a Harry, el chico negó preocupado, Jack y Helen llegaron en las mismas condiciones, incluso Helen llevaba las sandalias en la mano.

-Estamos fritos- murmuró Jack mirando a sus primos, éstos asintieron apesadumbrados, todos miraron a Helen al escuchar que sonaba su celular, la chica se apresuró a sacarlo de su bolso, perdió el color al verlo, con lentitud lo abrió y puso el altavoz.

-¡Dónde demonios están!- el gritó de Sirius los hizo encogerse de hombros- se suponía que estaban castigados y no podían salir de la casa!

-Sí papá es que…- murmuró Helen.

-Es que nada, los quiero aquí ahora mismo- Helen suspiró al escuchar como su padre colgaba la bocina, guardó el teléfono y miró a los chicos frente a ella.

-¿Cómo le decimos que perdimos a los Merodeadores?- su primo, novio y hermano solo le regresaron una mirada derrotada.

Helen se puso las sandalias de tacón y abrazada a Johan siguió a Jack y Harry, mientras ellos salían del centro comercial arrastrando los pies, a no más de cincuenta metros, la gente seguía apiñada alrededor de dos elevadores, en el tercer piso, una decidida mirada avellana estaba fija en una mirada gris frente a él, las manos de ambos jóvenes estaban en el aire dispuestos a presionar un botón, mientras en el elevador del medio Moony sostenía un pañuelo rojo en alto, su elevador fue hasta el décimo piso al igual que las miradas de James y Padfoot, el pañuelo dejó la mano de Moony, en el mismo instante dos manos se estamparon contra el número diez de diferente elevador, Moony miraba expectante hacia ambos lados esperando ver al ganador, James brincó y gritó al llegar primero, Padfoot hacía señas con su mano inconforme por el resultado, Moony aplacó los ánimos con un simple movimiento del pañuelo que había vuelto a recoger, cuando elevó el pañuelo por sobre su cabeza, ambos Animagos se volvieron a preparar, Moony soltó el pañuelo segundos después de que su elevador empezara a descender tomando a sus amigos desprevenidos, Padfoot reaccionó primero y presionó el botón con el número dos, James presionó el tres, pero Remus paró en el cuarto piso y volvió a ascender, James pulsó el número diez, él sí conocía a Moony, Sirius maldijo al elevador por ir hasta el primer piso…

-¡Ocupado!- gritó Padfoot empujando al señor que intentaba subir, Padfoot ayudó a las puertas a cerrar y presionó veinte veces seguidas el botón con el nueve.

Pero cuando el ascensor de Padfoot llegaba al piso nueve, el de Moony bajaba y James iba tras él, más gente llegaba y veía la tan reñida carrera…

-El chico de camisa azul va ganando, parece que tienen que alcanzar al del medio- explicó un chico de algunos trece años, que tenía dos horas observando la carrera de ascensores, a su novia que acababa de llegar.

Moony por fin se detuvo en el tercer piso, ésta vez Padfoot se había dado cuenta y le llevaba ventaja a James que se había atorado en el sexto piso, pero cuando su elevador alcanzaba el cuarto piso y el de James apenas iba en el quinto y ya hasta brincaba intentando llegar más rápido, los tres elevadores botaron un poco y las luces que iluminaba el tablero con números se apagó…

-¡Eh no es justo, casi ganaba!- se quejó Padfoot pegándose al cristal para burlarse de James que estaba sobre él, cuando casi lograba hacerle una seña triunfante a Prongs, la puerta del elevador se abrió- ¡está ocupado y…!- interrumpió su grito al ver en la placa del enorme hombre una pequeña leyenda "Policía".

Lily estaba encantada mirando como terminaban el manicure y en verdad ese maquillaje se le miraba bien, a como pudo e intentando con mucho cuidado no arruinar sus uñas, sacó el teléfono celular que Remus le había dado, intercambió algunos monosílabos, mandó a volar las pequeñas vasijas y artilugios que había en la mesa y con una mascarilla verde salió corriendo.

-No puedo creerlo, jugar con los elevadores- murmuraba molesta Lily mientras se quitaba la mascarilla.

-Es que Lily, bueno estábamos aburridos…- James intentaba explicar, se sentía como un niño, la pelirroja solo negó con la cabeza y siguió caminando.

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Jack, Johan, Harry y Helen estaban sentados en el sillón de la culpabilidad esperando a que Sirius terminara de gritar por la chimenea, Remus bajaba corriendo las escaleras dispuesto a ir a buscar a los Merodeadores, se había tardado pues antes los había sermoneado pues Sirius había salido a comprar pan y tan solo regresar le habían llamado por chimenea, así que su tortura psicológica tenía una hora aumentando.

-No debimos bajar, habríamos llegado más pronto- en cuanto Remus abría la puerta, los Merodeadores llegaban con Lily renegando para variar.

-Es que quería ir al baño- se excusó Padfoot, se frenó en seco haciendo que los demás chocaran contra él, al escuchar el grito que su ego futuro emitía.

-¡Que demonios hacen ahí, al despacho ahora mismo!

-¡No por favor!- sintieron que la piel se les enchinaba al escuchar el grito de los minis.

-Se los advertí, obedezcan, o los llevo yo- siseó Sirius, los Merodeadores asomaron la cabeza cuando los minis desaparecían por una puerta, Padfoot tenía los ojos abiertos anormalmente enormes, poco menos que la boca caminó como robot hasta los sillones, atónito miró a Remus sentarse dispuesto a leer el Profeta.

-¿No piensas hacer nada?- Remus levantó la mirada.

-¿Yo?, no, se los advirtió- sonrió Remus señalando la puerta.

-Pero… pero…

-¡NOOOO!- el grito en masa desde el despacho hizo dar un brinco a Padfoot.

-No, no, no es posible, soy un monstruo- susurró Padfoot aterrado, James empujó a Lily al correr hacia su amigo y atraparlo antes de que su cabeza rebotara contra el piso.

-Padfoot!- se quejó James al ver que su amigo no estaba inconsciente, tenía los ojos bien abiertos.

-No hagas drama Paddy- murmuró Remus pasando de hoja.

-Es que no…- se interrumpió ante otro grito de los minis que esta vez imploraban piedad.

-Ellos sabían a lo que se atenían, una advertencia de Sirius siempre se toma en cuenta- agregó Remus mirándolo- tú lo sabes.

-Pero yo no…- cayó de rodillas sujetándose la cabeza con ambas manos- jamás pensé que me convertiría en un monstruo sin corazón- Remus rodó los ojos, los demás chicos lo miraron incrédulos- ¡lo detendré!- gritó parándose de un brinco, pero James se apresuró a atraparlo, Moony le ayudó al ver que Sirius lo empujaba y casi se le escapaba.

-Petrificus Totales, lo siento Padfoot, pero lo necesitabas- comentó Remus volviendo a su periódico, los chicos se sentaron en los demás sillones, Padfoot permaneció petrificado en el piso y los gritos seguían, cinco minutos después, Remus dejó el periódico sobre la mesa, quitó la maldición del Animago y fue a la cocina a preparar la cena.

-No puedo creer que me hicieras eso Moony- se quejó Padfoot sentándose junto al aludido, éste solo se alzó de hombros, se sumieron en un extraño pero a la vez cómodo silencio hasta que veinte minutos después Remus salió de la cocina.

-No hay nada en la alacena, no puedo creer que me haya confiado de Sirius- se quejó el licántropo pasando junto a ellos, los chicos se pusieron de pie al escuchar que una puerta se abría, Remus se giró cerca de la puerta al recibidor, Sirius aparecía con cara de pocos amigos, terminaba de abrocharse el cinturón, los minis caminaban tras él, Jack y Harry se sobaban el trasero, Johan solo intentaba hacerlo pero no parecía muy convencido y Helen caminaba algo incómoda, los cuatro Merodeadores retrocedieron inconscientemente hasta llegar al resguardo de Remus que sonrió al verlos.

-La misma advertencia- dijo Sirius sin dejar de caminar, los minis intercambiaron un par de miradas y asintieron lentamente- para ustedes también- agregó al pasar junto a los Merodeadores- Remus vamos por los víveres, no hay nada.

-Claro, Johan a cargo- indicó Remus siguiendo a su amigo.

Cuando la puerta se cerró, James casi cae al correr hacia Padfoot que de nuevo se desmayaba.

-¿Quieres estar acostado eh?- preguntó amenazante James mirando a su amigo totalmente consciente.

-Pero, pero, pero…- los minis con las manos en el trasero miraron interesados a Padfoot en el piso, James hizo un rápido movimiento de varita y Padfoot desaparecía en un Plop.

-¡JAMES POTTER! ¡MÁS VALE QUE ME SUELTES!- se escuchó el gritó de Padfoot escaleras arriba.

-Bueno, si me disculpan iré a recostarme un rato para poder cenar sentado- anunció Jack yendo hacia las escaleras.

-Creo que es una buena idea- apoyó Johan siguiéndolo.

-Sí, lo mismo haré- dijo Harry suspirando.

-Pero no sueltes a Padfoot por favor, quiero que se tranquilice para la cena- comentó James sentado junto a Lily.

Los chicos subieron con lentitud a sus habitaciones, Harry se quedó en la puerta al ver a Padfoot atado a la cama, a como podía mordía una cuerda y jalaba otra retorciéndose con violencia, la cama empezaba a moverse, el chico sonrió y fue hasta su cama y se tendió boca abajo.

-Harry, suéltame… se bueno con tu padrino- suplicó el chico mirando a Harry.

-Lo siento no puedo.

-Maldito Prongs, me las va a pagar, va a conocer a Sirius Orión Black, va a saber quien soy yo, va a mtrlñmrlsdrñ…- Padfoot arrugó el entrecejo y se retorció más en la cama, acababa de aparecerle una mordaza, Harry ahogó una carcajada contra su almohada, serían unas horas muy largas hasta la cena, aunque a juzgar por la sonrisa de James, quizá Padfoot no iría a cenar después de todo…

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La cañada del diablo era el lugar donde Soren se sentía más relajada, y más aún cuando era luna llena, le extasiaba mirar hacia el desfiladero, recordar los cientos de humanos e impuros que había arrojado ahí cuando el sabor de su sangre no le satisfacía, el enorme astro iluminando los restos de sangre que marcaban la árida tierra bajo sus pies y los lastimeros aullidos de los hombres lobos siendo casados antes de terminar su transformación, giró sobre sus tobillos, a pesar de la distancia podía distinguir su guardia personal, como si alguien osara respirar el mismo aire que ella, como si alguien tuviera el valor suficiente como para mirarla a los ojos, como si alguien… dejó de pensar en su superioridad al recordar a ese alguien que se había atrevido a hacer lo que ningún otro, miró la enorme luna llena y cerró los ojos, una hermosa mirada plateada le inundó la cabeza, sintió un extraño estremecimiento recorrerla, una sensación que ningún vasallo le había hecho sentir… esa misma sensación que la había embriagado al conocer a un indigno mago… la sonrisa de la que se había enamorado… abrió los ojos sobresaltada, agitó levemente la cabeza… ella no había pensado en enamorarse de un mago, ella no había pensado la palabra amor… volvió su vista al desfiladero y se dispuso a desentrañar lo que la había llevado ahí, algo extraño se arremolinó en su estómago, ahí la había llevado Black, ese maldito apellido, miró momentáneamente a las seis vampiresas que la resguardaban, sentiría si alguna intentara leer su mente, volvió a ver hacia el bosque en lo más profundo del barranco.

-Black, ¿Por qué me sigues dando problemas?, todo terminó hace 16 años, pagué la deuda entonces- su estricto rostro se contrajo con un sentimiento que ni ella misma pudo identificar, se cruzó las manos en la espalda y empezó a caminar pensativa- simplemente mi sangre no debió mezclarse con la de ese mago- murmuró con cierto desprecio- si no hubiera cargado a ese par de niños por nueve meses, afirmaría que no son… mis crías… vampiro y mago, combinación una en un billón- extraño también que ese chico pudiera transmutarse en humo, el mago se lo había dicho y no confiaba en ellos, pero también uno de sus súbditos, no dejaban de ser varones y en ellos no podía confiar, lo creería cuando ella misma lo viera, por lo pronto debía pensar en un plan, presentía que ese mago le tendería una trampa solo para obtener al chico Potter…

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En el corazón de un tétrico y oscuro bosque, en el salón de una desvencijada mansión, sumido entre sombras, una silueta contemplaba la enorme luna llena gobernando el cielo, sus pálidos y delgados dedos acariciaban la cabeza de una enorme boa constrictor, su rostro sin labios dibujó una sonrisa.

-Así es mi querida Nagini, esa vampiresa engreída ni siquiera sospecha que no hay forma alguna de quitar esa estúpida habilidad de mutar en humo, ella puede desarrollarla no adquirirla- sonrió Lord Voldemort dando media vuelta, cuando la puerta del salón rechinó al ser abierta, altivo miró como una pequeña silueta se arrodillaba a unos metros de él- habla Wormtail, ¿Qué novedad le traes a tu señor?

-M…mi Lord, algo increíble señor.

-Deja de balbucear y habla, me desesperas- ordenó Voldemort señalando a la vil silueta con su varita, sonrió con asco el lord al ver que Pettigrew temblaba ante su amenaza.

-Yo mismo no lo creí- murmuró con un gran tono de sorpresa, Voldemort se acercó otro poco- los… los… chicos volvieron- Voldemort enarcó una ceja- Sirius, Remus, Lily y James

-¿Intentas tomarme el pelo?

-No mi señor, es verdad lo que le digo, ¡Aaah!- cayó de bruces al suelo, se retorcía intentando aplacar el terrible dolor que sentía, Voldemort cortó la maldición, Peter enroscado en el piso temblaba.

-Habla Wormtail.

-Mi señor, eso es lo que vi, los miré en un lugar Muggle.

-¡Yo maté a los Potter!- gritó Voldemort lanzando de nuevo el Cruciatus, Peter volvió a retorcerse y a gritar desgarradoramente.

-No señor, eran chicos, tenían a lo mucho dieciséis años- balbuceó Pettigrew entre espasmos de dolor- estaba con los hijos de Black, Lupin y con Harry.

-Investiga eso Wormtail- murmuró Voldemort pensativo, volvió a girar y fue hacia la ventana, escuchó como la imitación de mago se arrastró fuera del salón- Nagini, sabes que hacer, confío más en ti que en ese inútil de Pettigrew -siseó en Parsel Lord Voldemort, estiró lentamente un brazo para que la serpiente pudiera reptar por él y así entre sombras pudiera ir y cumplir con su misión- Black, Potter, Lupin y Evans de 17 años, ¿eh?- rió fríamente, una maligna mirada apareció en su reptil rostro- ¿Qué pasaría si a esos niños les ocurriera un accidente?- soltó una fría y escalofriante carcajada mientras miraba su reflejo en el sucio cristal de la ventana…

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Tras la puerta del sótano se escuchaba que en verdad se estaban divirtiendo, los minis ansiaban poder transformarse y también estar ahí abajo, bueno Jack y Helen sí podían, aunque no era que un águila calva y un cuervo pudieran hacer mucho con un licántropo, eso era por su lado vampiro, aún no lo habían intentado por el lado mago. Harry tampoco podía y Sirius se rehusaba a enseñarle.

Jack y Harry ya llevaban quince manos de Snap explosivo, Helen y Lily habían recorrido y agotado todos sus temas de conversación y apenas eran las once de la noche, justo después de otra mano de cartas, a Jack se le había ocurrido la genial idea de ir a revisar la computadora de Johan por si tenía algún "virus", a lo que Harry sonrió ampliamente, ya sabía que clase de virus buscaba Jack en ese aparato, Helen solo rodó los ojos mientras empezaba a acomodar las piezas del ajedrez, éstas salieron volando junto con el tablero gracias a Harry que caía de rodillas, con ambas manos en la cicatriz, los chicos se apresuraron a rodearlo, Harry se enroscó de tal forma que su cabeza estaba sobre el piso muy cerca de sus rodillas, un par de segundos después gritó de tal forma que los otros tres sintieron escalofríos y la piel enchinárseles, Lily se miraba aterrada, Helen desesperada y Jack estaba arrodillado junto a su primo intentando tranquilizarlo, Harry sentía que la cabeza se le partiría, el dolor era demasiado, sin embargo un sentimiento de felicidad empezaba a crecer desde su corazón e inundaba todo su cuerpo, dejó de gritar, la cicatriz seguía quemándole, abrió la boca y no gritó, sino que rió… soltó una carcajada que hizo a Jack retroceder rápidamente, Helen corrió hacia el sótano y empezó a aporrear la puerta llamando a gritos a su padre, Harry seguía riendo, su mirada se había transformado… se veía llena de maldad pero parecía alegre…

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Sion-Allegra: listo capi nuevo jajaja que les pareció???, no pueden negar que estuvo bueno XD, espero señales de vida!!

Nymphadora Tonks: ke les pareció..?¿? Voldie y Soren están haciendo de las suyas.. y Harry descubrirá su conexión con el Señor Tenebroso..!!! ke bien..XD hahaahhaa espero sus Reviews..!!