Ok, un nuevo capítulo :)
No estoy segura si dejar la historia hasta aquí o seguirla con un segundo arco (que incluiría a un James que va al colegio, un Peter adolescente, entre otros...) Pero por el momento, espero que disfruten de este capítulo, creo que el más largo que he escrito para este fandom hasta ahora.
Dissclaimer: Los personajes de Harry Potter y de Avengers son propiedad de JKRowling y Marvel respectivamente. Yo sólo los uso para divertirme un rato.
Las letras de las canciones de este capítulo son: "Hello" de Adele, y "The Keeper of the Stars" de Tracy Byrd.
10. La Boda.
- Es en serio, hermanita. Si piensas quedarte aquí, y ya sabes sobre llevar un negocio, ¿de verdad no te interesa la idea?
Era la segunda vez que George volvía con aquella propuesta, desde que se le había ocurrido la brillante idea. No es que a ella no le gustara, era sólo…
- He estado apartada por mucho tiempo.
Del trabajo, de la magia. De ese lado suyo que apreciaba la genialidad en las bromas de sus hermanos más que ningún otro. ¿Ella, manejando la tienda de Nueva York?
- Por eso mismo, dime que no sientes la emoción de volver a hacer algo que está hecho para ti.
- ¿Hecho para mí?
- Sabes que de todos, tú siempre has sido la más parecida a Fred y a mí. – dijo George, sonriendo mientras recordaba viejos tiempos. – Y no es que haya nada malo con el Café que llevas, creo que lo has hecho fenomenal entre los muggles, pero tú y yo sabemos que no es algo que quieras hacer toda tu vida.
Y era cierto. Iniciar el negocio había sido una aventura, algo a lo que ella se había entregado con entusiasmo, pero ese entusiasmo se desvanecía con el correr de los días, mientras ella ansiaba algo más, algo como la sensación de subir a una escoba, algo como la sensación de lanzar una Quaffle tras otra a través del aro. Sortilegios Weasley no sería exactamente lo mismo, pero al menos le daría la oportunidad de explorar algo que en verdad le interesaba a largo plazo.
- Vale. Pero tendré que ver qué le digo a May sobre esto, y hablar con Steve primero.
- ¿Hablar sobre qué?
Steve llegó a la cocina en ese momento, dejando las llaves de la motocicleta sobre la mesa y acercándose para darle un beso a Ginny.
- George quiere que trabaje para él en la nueva sucursal de Sortilegios Weasley en Manhattan.
- ¿Yo conseguiré ver algunos de esos inventos tuyos? – le preguntó Steve a George.
- Sin duda, – dijo George, guiñando un ojo – y si me ayudas a convencerla, te doy un descuento del 20 por ciento en cualquiera de las compras.
- No es tan tarde… no puede ser tan tarde…
Hola, soy yo
Me estaba preguntando si después de todo este tiempo
Te gustaría que nos encontremos
Ahí estaba él contando las horas de diferencia entre Londres y Nueva York. Preguntándose qué estaría haciendo ella.
Él sabía, por Ron y Hermione, por lo que George les había contado desde que llegó a Nueva York, que ella era feliz.
Era todo lo que él había querido para Ginny, verla feliz. Sabía que él mismo era el culpable de estar en esos momentos, contando las horas que quedaban antes de perderla para siempre.
Para darle un vistazo a lo que vivimos
Dicen que el tiempo sana,
Pero yo no he sanado mucho
Quería ver a Ginny feliz, ero saber que era feliz con otro hombre… eso era algo que no podía soportar. ¿No había hecho todo lo que había hecho para mantenerla a salvo? ¿No había pensado entonces, que tal vez, las cosas tenían arreglo? No, la razón le decía que aquello nunca sería posible, pero aun así había tenido esperanzas…
Esperanzas inútiles, porque en verdad, ya había perdido a Ginny. La única mujer que había amado, la que había estado a su lado siempre, la que incluso durante la distancia y los miedos e inseguridad de la guerra, lo había amado sin condiciones.
Hola, ¿puedes oírme?
Estoy soñando acerca de quienes solíamos ser
Cuando éramos más jóvenes, y libres
La fotografía enmarcada en su escritorio, de ellos cargando juntos a un recién nacido James, trajeron recuerdos del tiempo en que por fin había convencido a Ginny, y el día en que ella llegó a casa abrazándolo y dándole un beso, para contarle que se tomaría un descanso indefinido de las Arpías de Holyhead en tanto el nuevo miembro de la familia nacía. Ella lo hizo el hombre más feliz del mundo. Los recuerdos provocaron que las lágrimas cayeran por su rostro.
Me he olvidado cómo se sentía el mundo
Antes de que estuviera a nuestros pies.
Él había sido quien lo había destruido todo, todas sus oportunidades de recuperarla, cuando se casó con Lyra. Debió haber escuchado a Ginny, él mismo sabía que era un error, pero estaba empeñado en crear todas las barreras posibles entre ellos para protegerla a ella y a sus hijos.
Esas mismas barreras, ahora, le impedían tenerla de vuelta. Lo había tenido todo, y lo había perdido todo, como decía Hermione, "por su estúpida necesidad de cargarlo todo él solo".
- Soy un idiota.
Era incluso peor, porque entre Lyra y él no existían ese tipo de sentimientos. Ginny… ella no estaría casándose con alguien más si no fuera por amor.
Bebiéndose otra copa de Whiskey de un trago, Harry golpeó su cabeza contra la madera del escritorio.
Hay una diferencia tan grande entre nosotros
Y un millón de millas
Ginny despertó con el sonido del móvil en la mesita de noche. Eran las dos de la madrugada, lo que hacía la llamada todavía más extraña.
- ¿Hola? – contestó, apenas abriendo los ojos y arrastrando la voz.
- Gin. Gin, ¿no lo vas a hacer, verdad?
La voz de Harry sonaba desesperada a través de la línea, y eso la hizo despertar al instante.
Hola desde el otro lado,
Debo haber llamado mil veces
Para decirte, lo siento, por todo lo que hemos hecho
- ¿Harry? ¿Qué pasa?
- Todavía estás a tiempo para retractarte. Tenías razón cuando me dijiste que lo de mi matrimonio sería un error… fui un idiota, queriendo protegerlos. Pero no cometas el mismo error, Gin.
Ginny se había preocupado por él, pero enseguida entendió de qué iba todo. ¿Se atrevía en serio a comparar su situación con la de ella?
- No me llames Gin ¿Y ese error supones que es mi boda? – ella no podía creer lo que estaba oyendo. – No vuelvas a llamar a estas horas de la madrugada.
Como si sintiera su estado alterado, Steve se removió en la cama y despertó.
- ¿Qué pasa? – preguntó.
- Nada. Harry está borracho.
- ¡No estoy borracho! – protestó él del otro lado – Gin, me voy a divorciar, lo prometo.
Hola desde afuera,
Al menos puedo decir que lo he intentado
Decirte, lo siento, por romper tu corazón
- ¿Dónde estás? Obviamente Ron no está contigo, lo llamaré para que pase por ti.
- Estoy en Grimmauld Place ¡Gin! ¡Es en serio! Vuelve a casa, por favor…
- Cuando estés en tus sentidos, hablaremos seriamente de esto. Si me vuelves a llamar a estas horas con tus estupideces, Harry Potter, juro que iré y te maldeciré de una forma en que no olvidarás jamás. – dijo ella, antes de cortar furiosa.
Pero no importa,
Es claro que ya no te afecta para nada.
- Tranquila, ¿qué sucedió? – Steve la tomó de la cintura, abrazándola.
Ella trató de calmarse.
- Creo que Harry está borracho, llamó para pedirme que no cometiera "el mismo error" que él casándome. ¿Puedes creerlo? ¡Yo hasta me preocupé por él, pero el muy idiota tiene tiempo para emborracharse, y no para venir a ver a sus hijos!
Steve frunció el ceño.
- Bueno, él tendrá que ver sus errores eventualmente. Pero Ginny, no puedes hacer nada al respecto.
- Pero James y Al…
- Llevas la situación mejor de lo que cualquier otra persona en tu lugar lo haría – volvió a asegurarle él, dando un suspiro y dejando la nota mental de hablar con ese Harry Potter si algo así se repetía. No pensaba permitir que alteraran la vida en su hogar. – Ahora, volvamos a dormir. Será un día largo.
Ginny bostezó y se acurrucó junto a él, volviendo a caer un rato después en un placentero sueño.
- Steve, éste es Neville Longbottom, uno de los amigos más cercanos de Ginny. – le presentó George, al invitado que acababa de llegar.
Era, sin duda, una situación poco común, conocer a los amigos y a la familia de su futura esposa en el día mismo de la boda. Pero claro, ellos no eran una pareja común, se volvió a recordar.
- He oído de ti, mucho gusto. – dijo, estrechándole la mano.
- Ella es mi mejor amiga, de hecho, cuando nos contó la noticia casi no pude creerlo – dijo el hombre, sonriendo – Me alegro conocerte por fin, Steve.
- Iré a ver por dónde andan esos niños. – dijo George, estirando el cuello – Angie me mata si Fred hace de las suyas hoy…
- ¿Nervioso? – preguntó Neville.
- Aun no. Sólo por el baile, soy un pésimo bailarín.
Neville rió.
- No te preocupes por eso. ¿Sabes cómo Ginny y yo nos hicimos amigos? La invité al Baile de Navidad cuando estaba en cuarto año.
- Escuché que ella era bastante popular en el colegio.
- Bueno, ella sí. Yo, ni por asomo. Además era un pésimo bailarín, pero Ginny lo hizo más fácil para mí. – Neville sonrió al recordar esa ocasión – También creí que ella no iba a querer volver a verme luego de eso, pero en cambio sólo fue amable conmigo. Te has conseguido una mujer excelente.
- Lo sé – dijo Steve – La conocí cuando pensé que no habría nadie en el mundo que compartiera las experiencias que he tenido. Ella me ha dado una nueva vida.
Él nunca podría dejar de estar agradecido.
No fue un accidente encontrarte
Alguien ha tenido una mano en esto
Mucho antes de que lo supiéramos
Él había estado tranquilo una hora antes. Pero en ese momento, no era necesario preguntarle a Steve si estaba nervioso. Era suficiente ver su rostro mientras recorría con la mirada el salón en el que estaban los invitados, mientras él esperaba al final del altar, a que apareciera la novia.
Tal vez era que allí estuvieran Natasha, Clint y Fury dándole miradas divertidas desde unos bancos más atrás. O los amigos de Ginny, del otro lado, a quienes estaba viendo por primera vez ese día. Al igual que todos los hermanos y sobrinos Weasley, que pasaban la docena.
- ¿Cuándo va a comenzar? – preguntó Al, que parecía incapaz de quedarse quieto en su lugar junto a la abuela. – Tengo hambre.
- Enseguida, Al, tu mamá no debe tardar.
- Así que ahora eres todo un padrastro, ¿eh?
Steve suspiró ante ese último comentario. Tal vez no fuera la familia, ni el resto de los amigos, ni el hecho de que nunca pensó que llegara a casarse.
Tal vez simplemente era que Tony sabía cómo sacarlo de sus casillas.
- Tony, ¿por qué no vas junto a Pepper? – dijo, señalando a la mujer que estaba conversando amenamente con uno de los amigos de Ginny, a quien le habían presentado como Neville Longbottom.
- Eso dolió. ¿Tratas de deshacerte de mí?
Tratar con él, a veces, le parecía como tratar como un niño más.
- ¿Tú eres Iron Man? No te ves tan genial como en la televisión – comentó Al.
Tony iba a decir algo, pero entonces James llegó para tirar de la mano de su hermano y llevárselo. La música comenzó a sonar y Tony volvió a su asiento, mientras las puertas del salón se abrían.
Ginny entró entonces, tomada del brazo de Arthur, y caminaba sonriente hacia él, vestida de blanco y plata, el pelo rojo cayendo por su espalda en ondas, y los ojos castaños resplandecientes, clavados en él.
Ahora simplemente no puedo creer que estés en mi vida
El cielo me está sonriendo
Mientras te miro esta noche
Ellos estaban desafiando todas las probabilidades ese día. Había secretos, del mundo de Ginny, que ella tenía que preservar a toda costa. Y había peligros alrededor de él, que quedarían inevitablemente ligados a su familia también. Pero todo aquellos, Ginny y Steve lo habían decidido, habrían de sortearlo juntos.
Valía la pena.
Me quito el sombrero ante el guardián de las estrellas
Sí que sabía lo que hacía
Cuando unió estos dos corazones
Ginny lanzó el ramo, y éste fue a caer, como mágicamente, directo a manos de Pepper.
- Eso parece una señal – dijo Ginny, arqueando una ceja y mirando a Tony, que estaba parado cerca de ellos, conversando con Fury.
- Todavía puedes huir, Pepper – aconsejó Steve, sonriendo.
- Créeme, lo sigo considerando.
- Rogers, no la pongas en mi contra. – dijo Tony, tomando de la cintura a su novia. – Es suficiente con que no me hayas considerado como tu padrino.
- No seas arrogante, Stark – dijo Natasha – si Steve hubiera considerado a alguno de nosotros, sería a mí.
- Una discusión sin sentido, ya que Ginny siempre supo que me elegirían a mí, ¿verdad, Ginny? – dijo George, que traía otro par de copas para él y para Angelina.
Su hermana asintió.
- Lo siento por todos, pero no saben lo insoportable que puede ponerse cuando insiste en algo.
Todos rieron ante esto, hasta que Luna, sonriendo, les recordó que era hora de que los recién casados abrieran el baile.
La suave luna en tu rostro, oh, cómo brillas
Me quita la respiración
- Estás hermosa. – dijo él, mientras la sostenía entre sus brazos y bailaban en el centro del salón, al ritmo lento de la música.
Ella apoyó su rostro en el pecho de Steve, sintiendo los acompasados latidos de su corazón.
- Tú tampoco luces nada mal– dijo ella, sonriendo – Es más, creo que ahora estás perfecto para una foto familiar que se verá maravillosa en nuestra sala.
Además de sus compañeros de equipo, además de Ginny y los niños, Steve realmente no tenía a nadie más. Pero aunque habían pasado muchos años, suficientes para que la memoria fuera algo lejano, como de otra vida, Steve recordó a su madre diciéndole, cuando era sólo un chico rechazado por otros, que en algún momento encontraría a las personas correctas que merecían formar parte de su vida. Ella lo decía así porque lo quería demasiado.
Y Steve recordó también a Bucky, diciéndole que la chica indicada estaba allí por alguna parte. Su amigo lo decía más bien para justificar sus propias conquistas de cada sábado, más que por darle un consuelo que Steve nunca había necesitado.
Pero él los recordó a ambos, las personas importantes de su vida quienes ya no estaban con él, pero que si lo vieran allí, junto a esa increíble mujer que tenía a su lado, ambos se alegrarían con él.
Si estuvieran allí… entonces él podría compartir con ellos el descubrimiento de que, encontrada la pareja de baile perfecta, no resultaba tan difícil bailar.
Simplemente mirando dentro de tus ojos
Bill tenía la copa levantada hacia los recién casados.
- Cuando Ginny era una niña pequeña, ya tenía más fuerza en su carácter que Charlie y yo juntos, es más, me atrevo decir que estaba al nivel de los gemelos, y eso es decir mucho. – Ginny y toda la familia rió con esto – Pero era mi hermanita pequeña, así que siempre que podía estaba repitiéndole que se mantuviera alejada de los problemas. Nunca me hizo caso.
Ginny le sonrió a su hermano.
- En realidad, Ginny, eres una de las mujeres que más admiro. Toda la familia ha pasado por momentos muy duros, pero tú tuviste que vivirlos desde muy pequeña, cuando todavía eras una niña, y nos demostraste a todos, como diría Fred si estuviera aquí con nosotros, que el poder de una persona no se mide por su tamaño.
Lágrimas comenzaron a caer por el rostro de ella, y Steve le tomó de la mano, entrelazando sus dedos con los de ella por debajo de la mesa.
Sé que no merezco un tesoro como tú
- A pesar de eso, un tiempo estuve preocupado por ti. Te mudaste a otro país, lejos de nosotros, y atravesaste por otra dura prueba en tu vida. Pero volviste a salir airosa, y nos mostraste una vez más de qué estás hecha. Y estás aquí, con Steve, el hombre con el que has decidido compartir tu vida. Tengo que decirte, Steve, si me hubieran dicho hace un año que esto estaría sucediendo, lo habría considerado imposible. Pero veo a mi hermana a tu lado, a ella y a mis sobrinos felices contigo, y la manera en que ya se han convertido en una familia. Así que sólo me queda algo por decirte: gracias, y bienvenido al clan Weasley.
Realmente no hay palabras, para expresar mi gratitud
- Ginny, realmente me agradas – dijo Natasha, mientras pasaba junto a su mesa – pero si tu hermano sigue persiguiéndome, no me atengo a las consecuencias.
Ginny giró el cuello hacia la dirección de la mirada de Natasha, y no se sorprendió de ver que se trataba de Charlie. Suspiró.
Ah, Charlie.
- Perdona, le daré el mensaje, – dijo ella riendo – pero si tienes que darle una lección, no te detengas por mí, por favor.
Natasha se giró hacia Steve.
- Tú eres testigo, Cap.
Steve arqueó una ceja en cuanto su compañera se alejó.
- Es difícil sacarla de sus casillas así, me pregunto cómo lo habrá hecho tu hermano.
Ella se encogió de hombros.
- Quién sabe. Pero mira para allá, Peter de verdad está pidiéndole un autógrafo a Tony…
Luego de que los Parker, los últimos invitados que quedaban allí, se fueran, y que Arthur y Molly les aseguraran por última vez que todo estaría bien con James y Al pasando esa semana en casa de sus abuelos y divirtiéndose con sus primos, Ginny y Steve se permitieron marcharse por fin.
Sólo serían unos días, pero unos días completamente suyos, luego de haber salido airosos de todos aquellos encuentros. Habían tenido en un mismo salón a superhéroes, magos, brujas y muggles, y no había sucedido ningún accidente ni nada trágico.
De hecho, a pesar de los pequeños incidentes, había resultado divertido, y Ginny sentía que estaban unidos de una forma todavía más especial luego de ello.
Lo tengo todo cuando te tengo en mis brazos
- Jamás pensé que me pudiera sentir tan feliz como hoy – dijo Ginny, riendo, cuando llegaron al hotel.
Ella sabía de momentos felices, había disfrutado de suficientes altas y bajas en su vida para apreciar la felicidad, y ese día había llegado a un nuevo nivel.
- ¿Ya te he dicho lo afortunado que soy por tenerte conmigo? – dijo él, abrazándola, mientras bajaba su rostro para besarla una vez más.
Cuando te tengo en mis brazos, tengo todo lo que siempre necesitaré
Gracias al guardián de las estrellas
- Tal vez.
- Te amo, Ginny.
- Y yo a ti, Steve.
Era oficial, pasarían el resto de sus vidas juntos.
