La Antigua Magia
-…Y es por eso que renuncio.- decía Melvin el columnista haciendo uso de una firme voz ante alguien tan importante como el joven Leagan, quien escuchaba atentamente cada una de las explicaciones que le habia hecho el hombre.
-¿Y me dice usted que solo eso le ha dicho a la señora Gran…-tragando en seco ya que la sola mención de ese apellido le producía un mal sabor de boca-Quiero decir: a Susana- reposando su mentón en una de sus manos mientras cubria sus labios con unos cuantos dedos de la misma para pasar la mala digestión que le provocaba la sola mención de ese apellido. Vio que al editor asentía-. Esta bien, yo arreglo esto; pero no veo necesario que renuncie por algo asi; al menos, claro, que no se crea lo suficientemente capaz para este trabajo.-colocando sus antebrazos sobre su escritorio, entrelazando sus dedos al tiempo que miraba fijo a Melvin.
-Si soy capaz de hacer este y cualquier otro tipo de trabajo siempre y cuando se me respete, señor-dejò claro sintiéndose intimidado por como lo observaba Neal.
-¿Se queda o no?-simplemente dijo el moreno enarcando una de sus cejas.
-Pero jov...señor yo…-todo èl temblaba al punto de tener la necesidad de apoyarse en algo, ya que sabia que ese hombre podía destruir su reputación como profesional en su ámbito-S-si, joven, me quedó-dijo sin mas.
-Hmmm.-estirando en una media luna sus labios y haciendo un gesto con una de sus manos para darle indicación a Melvin de que se retirara, al tiempo que recostaba su mentón sobre su otra mano y miraba con desinterés a los lados.
Melvin solo hizo una reverencia para al instante retirarse con toda la calma que no poseía, mientras que Neal pensaba en el episodio que se dio en la casa de Susana por lo que le habia dicho el columnista que habia dicho la madre de la ex actriz: por su culpa.
-No entiendo.-se decía mentalmente mientras mecía de un lado a otro su silla.-No, ni loco piso esa casa…-apretando sus puños el cual dejó caer sobre la madera de su escritorio.-¡Maldición! ¿En que demonios me he metido?- para al instante llegarle cual flash back los pocos momentos compartido con la rubia-Susi-su cuerpo comenzó a reaccionar ante la sola mención de ese nombre que era evocado junto con los recuerdos.
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Eran las once menos quince de la mañana cuando una lujosa pero pequeña limosina era parqueada enfrente de la casa del matrimonio Grandchester, de la misma descendía la arrogante e innata elegante figura del heredero del imperio Leagan la cual habia acaparado las atenciones de los transeúntes.
-Derek, regrese alrededor de media hora-dijo el joven a su chofer sin siquiera mirarlo a la vez que abría la verja del frente de la casa donde se suponía vivía Susana.
Neal tocò el timbre unas dos veces y esperaba que alguien le abriese la puerta mientras una incómoda sensación lo arropaba con el simple pensamiento de entrar en el hogar de aquel maldito actorsucho de quinta.
-¡Oh vaya! ¿Usted aquí?-dijo una muy sorprendida señora Marlow al ver al mismísimo Neal Leagan parado en su puerta-Pase.
-Y ¿Susana?-preguntò una vez que estuvo dentro de la estancia y miraba a su alrededor.
-Señorito, quiero pedirle dis…-se disponía a decir algo cuando fue cortada por el moreno.
-Susana ¿Dónde está?-olvidándose de sus modales y queriendo ir directamente a la raíz del problema ya que quería estar el menor tiempo posible en esa casa que pretendía dejarlo sin aire.
-Oh si, si, si claro…venga por aquí-haciendo un ademan el cual Neal vio con todo desprecio mientras las palabras del editor martillaban en su cabeza.
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Susana se encontraba comiendo con desgano la sopa que su madre le habia llevado esa mañana cuando sintió que alguie irrumpía en su habitación sin siquiera tocar a la puerta.
-Madre, le he dicho millones de veces que no…-sus palabras parecieron perderse en el umbral de su boca al ver quien estaba en su espacio y la figura de su madre acercándose mas atrás. Susana tragó en seco para al instante pretender decir algo, pero la varonil voz de Neal se interpuso.
-Señora Marlow, háganos el favor de dejarnos solo-mas que una petición pareció haber sido una orden lo que le dio a la mujer a la que ni siquiera se dignò a ver.
-Yo no puedo hacer tal cosa.-dijo la mujer renuente en dejar a sola en una habitación a un hombre que no era el marido de su hija con la misma en un espacio tan intimo como lo era aquel.
-Por favor…-se dignaba a decir Neal ahora mirando a la señora por encima de su hombro cuando Susana lo interrumpió.
-Madre, por favor.-tan solo dijo abriendo cual grande sus ojos para que su madre asintiera y a continuación los dejara.
Tan solo bastó que Neal mirara de lleno la frágil figura de la rubia para que su semblante duro se suavizara al igual que su voz.
-Susana ¿Qué ha sucedido?-acercándose a la misma y tomando asiento en uno de los muebles adyacente a la cama de la rubia.
Todos los colores parecieron haberse concentrad en el rostro de Susana provocándole una ardorosa sensación de vergüenza a la misma.
-Lo siento, jov…-queria ser formal con èl, pero el moreno simplemente no la dejó, dejando en claro su disconformidad con una negación con su cabeza.
-¿De cuándo acá tanto formalismo entre nosotros, Susi?-un matiz de seductor pareció apoderarse de la voz del moreno quien tomó la mano de Susana y la besó para al instante halar de ella y dirigir sus labios a la boca de la rubia quien, una vez mas, abrió sus ojos ante la inesperada invasión.
Neal hundió sus dedos en la rubia cabellera para a continuación tomar la pequeña y apetecible boca de Susana que pareció sobresaltarse con la sutiliza de su invasión. Fue un beso casto pero posesivo, uno que la hizo sentir verdaderamente un personaje de alguna historia, por lo irreal de la situació increíble lo que esa suave y dulce boca de Neal podía llegar a provocarle a ella hasta sentir un ligero cosquilleo en sus manos de tocarle y enmarcarle el moreno rostro, además de hundir sus dedos en la sedosa y castaña melena y robarle algo mas que el aliento tal cual estaba haciendo èl.
Susana quería colgársele, enredarse y embarcarse en la aventura de amarlo y que èl la amase sin importar las consecuencias que eso acarrease mas adelante.
-Neal…-tan solo atino a decir cuando sus bocas se separaron.
-Mucho mejor-sínicamente dijo el moreno con una radiante sonrisa.-
-¿Por qué ha vuelto hacer eso?-cubriendo sus ahora rojos labios-
-Porque asi usted me lo mandó a decir.
-¿Yo? ¿Cuándo? No me acuerdo…No, es mentira-decia ingenuamente, cosa que le pareció divertido al moreno quien continúo con el juego.
-Ah ¿Ahora no se acuerda?-con fingida indignación-Ahora me encargaré de recordárselo.
Levantándose de su asiento y posando sus puños a cada lado del pequeño cuerpo de la rubia para apoyarse en la cama de la misma quien nerviosa y con sus labios deseosos por otro beso echó su cabeza hacia atrás, en un gesto compungido.
Neal la mirò con profundo deseo; su mirada ámbar hizo un ligero recorrido por el blanco y débil cuerpo de Susana, su cuerpo reaccionó al ver la figura de esa mujer sobre una cama y se le fue imposible no imaginarse haciendo derroche con ella, al fin y al cabo era un hombre.
-Susana, Susi…-su voz ronca parecía hacerle una proposición poco decorosa a la que ella fingió no tan hermosa…-decía con ojos cerrados al tiempo que su nariz acariciaba el rostro de ella.
-¿De verdad cree que soy hermosa?-preguntó insegura como siempre de su aspecto.
Neal se sintió verdaderamente sorprendido ante lo poco segura que parecía estar la actriz de su belleza. Retiró su rostro del de ella y le hacia una breve inspección a la rubia, como queriendo encontrar a la mujer que pareció leer en los informes de la investigación.
"Pobre muñequita, tal parece que tu marido no te pone toda la atención que te mereces"-pensó mientras le acariciaba los cabellos a la ex actriz. "Es tan semejante a mi…" iba a pensar algo mas cuando esuchò la voz de susana.
-¿De verdad piensa que soy bonita a pesar de que este asi…?-haciendo referencia de la pieza faltante en su cuerpo.
Neal asintió.
-Oh cariño, me atrevería a decirte que ese es el único defecto que tienes y que acaparas con tu talento y belleza. Deja de menospreciarte- haciéndose un espacio en la cama de la rubia, acostando la cabeza de ella sobre sus hombros.-
-Siento haberme comportado de esa manera con el editor y haberte obligado a venir hasta aquí.- atreviéndose a sacar el tema que sabia que lo habia conducido hasta allí.
-Yo no-no mentia del todo; a decir verdad, le estaba empezando a gustar el estar de esa manera tan intima con esa mujer; lo que no, era estar en la casa de Terrence Grandchester.-Esto es lindo
-¿Qué cosa?-se atrevió a preguntar mientras jugaba con los dedos del moreno.
-Estar asi, contigo-una media sonrisa mientras miraba sus dedos entrelazarse con los de ella.
-¿De verdad?-queriendo escuchar un si de los labios de ese hombre que la estaba haciendo experimentar sensaciones tan maravillosas.
-¿Por qué no crees en lo que te digo?-utilizando un tono de voz que se escuchaba molesto.
-Porque no creo que alguien como tù se pueda fijar en mi.
-¿Por qué no? Eres hermosa, elegante, tienes buenos modales, eres inteligentes y tienes mucho dones mas-
-Pero no estoy completa-su voz se quebrò al instante de dejar salir esas palabras al tiempo que tuvo la intención de abandonar las manos del moreno quien se las retuvo.
-…No dejes que un solo defecto le reste importancia a todos tus atributos.- mirándola a los ojos y uniendo sus frentes, quedando sus labios a poco centímetros.-:Para mi si estas completa.
Susana no quiso llevarle la contraria a Neal ni romper con ese mágico momento junto a èl, tan solo quería disfrutar esos escasos minutos con ese hombre que le brindaba eso que tanto habia anhelado que le diera un hombre.
Neal recostó su cabeza sobre la de ella mientras hablaba de lo sucedido con la misma, y le explicaba las razones por la que fue Marrie Anne, su asistente, y no èl la que fue a hablar con el editor dejándole dicho con eso que èl era una persona bastante ocupada en el buen sentido de la palabra.
Susana quería entenderlo, por Dios que as era, pero sus rebeldes pensamientos que no se atrevía a decir en voz alta se lo impedían, tan solo limitándose a escucharlo mientras disfrutaba de las caricias y del momento y las palabras que el moreno le daba.
Por otra parte, a las afueras de los aposentos de Susana, se encontraba la señora Marlow pegada a la puerta, intentando escuchar lo que ahí dentro se estaba hablando.
-¿El señor Terry llegó?-le llegó una desagradable voz a su espalda la cual la hizo sobresaltar por lo repentino de la misma.
-¿Qué Terrence ha llegado?-preguntó la mujer con el corazón en la garganta.
Un alzamiento de hombros y un gesto que hizo con sus labios la servidumbre fue lo que recibió como respuesta la señora Marlow.
-Se lo mismo que usted: por eso le pregunto que si ha llegado, ya que veo una elegante vehículo parada enfrente de la casa.-
-Ah-tan solo dijo la señora para al instante dirigirse a la sala y mirar el hermoso vehículo.-Yo me encargo; siga en lo suyo.
La servidumbre tan solo asintió al tiempo que hacia una reverencia y se retiraba a la cocina a continuar con sus labores.
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¿Ya vieron la ueva portada? Bueno,eso comenzò como un pequeño regalo para con ustedes para agradecerles por acompañarme en esta travecia,y me gustò tanto que la puse como portada. =D
(Regalo de mi querida jefasa: Gezabel para ustedes)
Si la quieren,solo tendran que ir a mi pagina de facebook (forever candy)y anotarse
