capítulo 10

-pecosa es mejor que entres ya. -le decía casi en suplicas, arrastrando las palabras.

- un ratito más, sabes algo ya te he dicho que me gustas y que me encanta que me beses. - le decía mordiendose su labio inferior, al parecer esta era una manía de ella cuando estaba muy alegré.

- ¡si lo hubiera sabido! que con el champagne me declararías tu amor, creelo hace mucho que te lo hubiera dado.- Al parecer el aire le había chocado a la pecosa.

- sólo te he dicho que me gustas, lo demás tiene que ganarcelo señor Granchester. le dijo esto alzando por lo alto su repingada nariz.

muy bien señora Granchester esa tarea la aré con todo el placer, pero tendrás que ayudarme, tienes que acompañarme donde yo te quiera llevar. le decia esto con su singular sonrisa de medio lado.

La rubia cambiando de tema le preguntó.
- dime algo Terry, ¿la señorita Susana es tu asistente no? esa chica no me gusta. - le dijo con una mueca, mirándolo fijamente a los ojos.

-¡si! Candy, Susi trabaja conmigo, pero dime por que no te gusta, yo la veo muy linda. - le dijo con posoña, a Terry le divertía la actitud de la pecosa.

- ¡Susi linda! así que te gusta, pues te informó que tu también a ella y no me vallas a decir que no te has dado cuenta. - esto ya le dijo con enojo muy mal disimulado.

- celosa pecosa? le pregunto arqueando una ceja.

- yo celosa jaja... que va, me da igual sabes, creó que lo mejor será que me vaya el lunes, así no tendrás que preocuparte por mi. - le decia esto echando fuego por sus ojos y dando por terminada la charla y entrando a su habitación.

- un momento Candicce, hemos hecho un trato de mutuo acuerdo y este si deberás cumplirlo. -se lo dijo entrando tras ella y arrinconandola hacia la pared.

por un momento él la atemorizo, se vio pequeñita a lado de él, estaba rabioso al escucharla que a hora se quería ir. Que pretendía ella, volverlo loco.

- es que yo no quiero intervenir con mi presencia, en algún romance que podrías tener con tu Susi.

- pecosa... y dices que no son celos ?

- que no estoy celosa maldita sea y salte de mi habitación tengo sueño.- dijo esto casi en gritos, sentía su cara arder de la rabia, que se creía él de decirle que la Susana esa, le parecía linda, pero éso a ella le daba igual.

Candy con todo el coraje, empujó al castaño para salir de la celda de sus brazos que la tenía atrapada en la pared, pero al momento de dar un pasó tropezó con la alfombra y el en un acto reflejó la tomo entre sus brazos y cayeron torpemente en la cama, se quedaron mirándose con sus respiraciones alteradas y la besó con furia ella se resistía dándole pequeños golpes, que a la final se rindió pero se desquito mordiendolo en sus carnosos labios él se quejó pero no dejó de besarla y se desquito dándole pequeñitas mordidas a ella. así estuvieron hasta casi desmayan por la falta de aire, aunque no lo admitieran los dos estaban adictos a sus besos.

El se levantó, con toda la intención de irse por qué si no lo hacía estaba seguro que la poca cordura la perdería.

- espera, no te vayas, quédate conmigo por favor, no me dejes sola. - le decía con voz muy suave.

El se sentía perdido, ella empezó con torpes movimientos a querer desabrocharse los diminutos botones de su vestido.

-te vas a quedar mirando, mejor ayúdame por lo visto no puedo hacerlo sola. - lo decía cómo si fuera lo más natural del mundo.

pecosa no juegues conmigo. pero al ver la cara tan inocente de ella, se percató que ella no tenía ni idea de lo que le estaba pidiendo.

Terry tenía ganas de arrancarselo, respiro profundo y tratando de poner su mente en blanco, empezó lentamente a desabotonar los diminutos botones, las manos le temblaban, y cuando hubo terminado se percató del corsé y como seguro estaba que ella tampoco podría se lo soltó, todo esto era una penitencia para él.

Cuándo ella al fin sintió la soltura de su atuendo enseguida le ordenó.
- a hora si ya puedes voltearte, yo te aviso cuando ya esté lista.

El no daba crédito, está niña lo volvería loco, pero el amor que le tenía le hizo sentir ternura al ver la inocencia de ella y no percatarse que todo aquello para él era una tortura.

- ya estoy. - le avisó la rubia, al voltearse ella tenía puesto su pijama.

- ven .- lo tomó de la mano y lo guió a la cama .- duerme conmigo. - lo invito.

él la siguió, sé saco los zapatos y se acostó a lado de ella.- abrazame por favor. - le pidió la pecosa dándole la espalda a él.

Así quedaron abrazados por mucho rato, el olor de su cabello, de su cuerpo lo tenía mariado, cuándo se percató que ella dormía levantó, la arropo bien y se quedó observandola por un rato.

- mañana tendrás una buena resaca, amor mío. - diciendo esto se retiró hacía su habitación por medio de la puerta que conectaba las dos habitaciones.

Eran las 12 de la mañana en Londres y había buen ajetreo en el Castillo Granchester, tenian invitados para la comida, Los Duques de Edimburgo y los Condes WESSEX , se reunirían como habitualmente lo hacian.

Después de la sobremesa todos se retiraron por separado, los hombres a la biblioteca, las mujeres a la sala de té y los más jóvenes salieron a dar la vuelta.

La condesa conversaba con sus amigas las recientes investigaciones que hicieran del caso de sus niñas desaparecidas.

Asi es Eli, eso fue lo último que me dijo el detective, al parecer la señorita Annie, no es hija legítima de los Bitter, ellos tuvieron una hija pero en un terrible accidente la perdieron y en un par de años adoptaron a Annie, pero la casa de acogida no lo confirman ni lo niegan, las señoras se excusan que no pueden dar datos confidenciales a nadie. decia la condesa con lágrimas en los ojos.
Cuando ella vio a Annie en la boda de Terry, le sorprendió el tremendo parecido que tenía con su hija.

********* INICIO FLASH BACK*****

En el día de la boda de el castaño y la rubia.

Se quedaron dos familias muy intrigadas.

Entre los invitados Nobles estaban el duque Edward y su esposa Pauna Duques de Endimburgo muy amigos de los Duques de Granchester,hace casi 20 años atrás habían echo un acuerdo matrimonial con sus respectivos primogénitos, pero después del triste suceso nunca volvieron a tocar el tema, aunque su segundo hijo del matrimonio de los Duques Edimburgo fuera niña.

Al evento acudieron con sus dos hijos Amanda y Alan ,ella rubia de caballera rizada, a sus 18 años era una señorita muy bella con con sus ojos celeste iguales a los de su padre y con unas cuantas pecas, al contrario del hijo menor de 17 este tenía el cabello castaño claro ligeramente ondulado y de ojos verdes esmeraldas y pecoso como su madre y hermana.

Los Condes Wessex, Robert y Elizabeth ellos también llevaron a su única hija Ennia, hermosísima a sus 19 años de una gran cabellera rizada negro azabache que le resaltaba a su blanquisima piel,dueña de unos ojos azul cielo,de carácter tímido, a ella desde muy chica le había gustado Terrence pero los últimos años que el estaba en América no lo había visto, siempre pasó de ella, la veía como su hermana y habían compartido su infancia por la gran amistad de los padres, como única hija se la pasaba en compañía de su prima Amanda y de su amiga Karen, pero las dos señoritas menores que ella eran unos torbellinos, siempre se la pasaban bien las tres juntas, la mayor siempre les ponía los cinturones a sus alocadas amigas.

Cuando estaban en el banquete de boda, la condesa casi tropieza con Annie, por un momento se quedó atónita, si no hubiera sido por su caballera lacia de ella, hubiera pensado que era Enia.
se quedaron obserbandose mutuamente, se disculparon y se retiraron cada quién por su lado, pero la duquesa se quedó con lo que había visto, enseguida se lo comentó a su prima, ella a su distancia dio constancia a lo que le comentaba, aquella jovencita era idéntica a su sobrina, pero al instante que le presentaron a la novia, la impactó al verla, esa niña tenía gran similitud con su familia, el corazón le dio un vuelco, en ese mismo instante sintió una enorme simpatía y ternura por ella, por un momento vio a la señorita Andley y pensó en su hija pérdida y pensó que talvez ese día hubiera sido el día que su Candicce hubiera contraido matrimonio con Terrencce.

Y ahí estaba él, el que hubiese sido su yerno, recién casado con otra Candicce, y que ironía del destino que se llamarán igual.

-mamá no te vas a creer, hemos visto una chica idéntica a Ennia. - comentaba la rubia a la duquesa.

- si cariño ya la hemos visto, es muy sorprendente el parecido es como si fuera su gemela. - dijo esto último casi para asimismo.

- sabía que se sorprenderían, como cuándo yo las conocí a las dos, en la acampada que fui a acompañar a Eleonor. -les decia la baronesa Shofia.

Aparte de la sorpresa que se llevaron con aquellas dos chicas.

Se la estaban pasando bien, las dos familias junto a los Duques de Granchester.

Estaban despidiendo a los novios en medio de los grititos de las damitas más jóvenes, cuando la novia lanzaba su ramo, el cuál fue a dar en las manos de Ennia.

Cuando por el lado de la Condesa, paso uno de los primos de la novia.

- Annie, vamos tenemos que darnos prisa si queremos ir al puerto. - le decia Archie, sin saber, que con aquello provocará alterar los nervios de dos damas.

Casi les da una crisis a las dos primas como era posible que esas dos señoritas tuvieran los mismos nombres de sus hijas pérdidas.

Se pusieron en contacto con el investigador, para que investigarán aquellas dos familias. Y quedarse completamente seguros de que no había ninguna posibilidad.

para ellas esto era demasiado, sabían que lo que sus doloridos corazones les gritaba era imposible, esas dos señoritas pertenecían a dos importantes familiares y que esto era otra broma cruel del destino.

****** FIN DE FLASH BACK********

pero Eli, lo que te vamos a decir no se como lo vas a tomar. le decía Pauna con voz suave. - resulta que Annie no es la única qué fue adoptada por los señores Bitter, si no que Candicce también es hija adoptiva del patriarca de los Andley, por nosotros no te preocupes, pero sabes muy bien lo que significaría si todo esto sale a la luz.

Eleonor no daba crédito lo que le estaban diciendo sus dos amigas, esto no podía ser cierto,el matrimonio de su hijo quedaría desecho si se supieran los verdaderos orígenes de su reciente dispuso a decir algo pero se percató el brillo de los ojos de su amiga.

esto significa que Candicce podría ser tu hija. dijo esto Eleonor casi en grito.

-Sisi... Eli mis esperanzas se han aumentado, tu la viste se parece mucho a nosotras, su color de ojos, sus cabellos y sobretodo sus pecas, pero yo recuerdo muy bien su lunar y si fuera necesario tendrías que ayudarme Eli, tú eres la única de nosotras que tiene trató más íntimo con ella . -decia Pauna con lágrimas en los ojos.

después de las navidades viajaremos para Chicago para ver sí nosotras podemos averiguar más con las señoras que se encargan del hogar dónde fueron criadas tu nuera y Annie, son muchas coincidencias y nuestro corazones dictan que por fin hemos encontrado a nuestras niñas . decían las dos primas abrazadas entre sí.

ojalá fuera verdad todo, y sus sospechas fueran ciertas, por que si no es así, me temo días muy negros para mi familia. decia Eleonor con preocupación.- ustedes como yo saben que esto tarde o temprano saldrá y no quisiera pensar las reacción que tendrá Richard cuando se enteré, Terry seguro lo sabía, este hijo mío con sus pensamientos de rebeldía, no sabé el daño que se ha ocasionado he visto como él la quiere, la Casa Real hará que quedé anulado el matrimonio.

Mientras muy lejos de ahí, ni se imaginaban él giro que estaba dando sus vidas.

Terry esperaba en el comedor a la rubia, le había hecho saber con Lucía que si quería acompañarlo al club, y que se pusiera su traje para montar.

- buenos días.- la saludo levantándose de su sitio y a la vez, haciendo gala de caballerosidad, la ayudó para que se sentará y empezarán a desayunar.

-buenos días Terry. - lo saludo tímidamente, estaba toda sonrojada, al recordar su comportamiento de ella la noche anterior, de todas las cosas que le dijo, su cabeza estaba echa un cacao, recordaba haberle dicho que no se iría, de los besos dados y cuánto lo disfrutó ella, su cara ya estaba roja como un tomate, y lo peor fue que al despertar se percató que estaba con su bata y ver toda su ropa desperdigadas por toda la habitación, recordó como él la ayudó a desvestirla, si por ella hubiera sido se iría a hora mismo, antes de aceptar la invitación del castaño, mantuvo un auto debate, pero llegó a la conclusión que mejor daba la cara, ella también estaba muy agradecida con él, por haberla respetado y no haberse aprovechado de la situación, sabía que para él no habrá sido fácil lidiar con ella, se acordaba muy bien como ella lo había obligado a él a quedarse con ella.

¿cómo te sientes? tomate esto, te vendrá bien para la resaca. - dijo esto, poniéndole en sus delicadas manos dos analgésicos, al ver el sonrojo de ella comprendió que recordaba lo de la noche anterior, le sonrió queriendo darle confianza y de quitarle importancia al asunto.

-es que ni siquiera puedo mirarlo, y a hora por que te me sonríes, seguro sabrá lo que estoy pensando, siento arder mi cara -pensó esto último, tocándose su rostro .

pecosa te vez tan linda asi de sonrojada, no eres capaz de mirarme. meditaba, le divertía la situación.

Candy se lleno de valor y rompió el silencio.

Terry quería disculparme por mi comportamiento de anoche, no se que me pasó, no estoy acostumbrada a beber alcohol. el castaño la interrumpió

- no tienes nada que avergonzarte.- le dijo levantándose y inclinandose a su lado. - sólo nos divertimos, la pasamos muy bien, quiero preguntarte si ¿recuerdas lo que me dijiste? .- le dijo esto con seriedad.

Yoyo.. la verdad no se a que te refieres. le dijo evitando la penetrante mirada.

Él le volteo su cara para obligarle a mirarlo y le hablo.

mirame Candy y dime si de verdad no te vas a ir, quiero saber si recuerdas lo que hablamos, prometimos empezar de nuevo, como amigos. - aclaró esto último . tu sabes que me harías muy felíz si te quedarás.

- ¡Si!Terry recuerdo cada palabra que te dije, pero no te prometo nada, me gustas y no quiero cometer el error de irme, sin estar segura de tomar la decisión correcta .- le dijo esto volviéndose sonrojar y mordiendose su labio inferior con nerviosismo.

voy a escribirle a mi familia, estarán preocupados por no temer noticias de nosotros y además quiero estar al tanto sobre la búsqueda de Albert. añadió esto tratando de cambiar la conversación y de calmarse, la cercanía de él la alteraba.

El se levantó de su lado y le dijo con media sonrisa. - vámonos te va gustar el club, hay unos purasangre, que te va a encantar.

Cuando llegaron al club, la presentó como su esposa, todos los felicitaban y les hacían saber la bonita pareja que formaban.

Terry pasaba más tiempo con Candy, pocas horas dedicó a la empresa, aunque a él le gustaba su trabajo, Al principio decidió hacerse cargo por no estar en la mansión junto a Candy, por que sus planes no eran quedarse ahí, Y es más Pablo hacía, buen trabajo, ya su padre le tenía un puesto en el Parlamento, como futuro Duque tenía que trabajar ahí, bueno toda su vida lo prepararon para ello, es por eso que Candy también decidió en su día terminar su carrera en Londres.

Salían muy amenudo, la llevó a conocer muchos sitios emblemáticos de la ciudad, como el Castell de Montjuic, el monasterio de Montserrat le gustó mucho a la rubia, era uno de los sitios más antiguo que conocía en su corta vida, lo que también le llamó mucho la atención fue la gigantesca iglesia que estaba en construcción "Sagrada familia " ; la Vila olímpica y muchos sitios turisticos que el castaño la llevo a conocer.

Susana notó el cambio que dio el castaño, enterarse que Candy era la esposa de éste le chocó, ya que ella pensaba que él no se exhibía con ella por que no le gustaba o algo por el estilo, pero se propuso a enterarse que es lo que pasaba entre ellos, algo turbio había y ella lo averiguaria. A ella le gustaba mucho Terry y no se rendiria tan fácilmente.

Como no tenía la certeza si Candy se había ido cómo lo tenian planeado, pero Susana tenía sus dudas.
Asi una mañana que no fue a trabajar con el pretexto de encontrarse mal, se atrevió ir a la mansión Granchester.

Susana en su auto ingreso a la gran Mansion como el guardia ya la conocía le facilitó la entrada, la que la recibió fue la nana.

buenos días. saludo, y entró sin que María le haya permitido el paso.

-buenos días, que se le ofrece. - le contestó la nana, y se interpuso en su camino impidiéndole que sigiera.

-he venido haber unos documentos que me ha pedido Terry. - dijo con fastidio, al ver que la anciana no le estaba facilitando las cosas.

- el señor Terrence, su jefe, no me avisó que usted señorita vendría, asi que tendrá que retirarse. - las primeras palabras se las dijo en alto, para que no sea igualada y no se tomará esas confianzas con su niño.

- apartece quiere, no sea entrometida, cuando se enteré Terry que se estaba anteponiendo en mi trabajo, se va arrepentir, valla lavar platos. - le dijo con ironía.

Para todo esto Candy que tenía la puerta abierta de la sala de costura que tenian en labor con la nana, escuchó los gritos de las dos, enseguida se levantó al identificar la voz de la odiosa Susi.

-¿ que está pasando nana? - preguntó a la anciana sin siquiera mirar a Susana.

mi niña, esta señorita que quiere entrar al despacho, pero el señor no ha llamado para avisar que enviaría a nadie. contestó la anciana.

Terry había hecho poner teléfono a la casa para mantener contactó director con su familia, y también le comunicó a la anciana que por cualquier razón enviará a alguien que le trajeran algo de la mansión, el llamaría antes, ya que ella le comentó que la última vez que estuvo la asistente de él, tardó demasiado tiempo en el despacho.

- esta bien nana. - le hablo a la anciana.

- ¿que se le ofrece señorita Marlong?

- ¡valla! ¡ valla! que sorpresa, te hacía muy lejos.- contestó Susana con burla.

- te he preguntado ¿ que quieres? si no me vas a contestar, ya te puedes estar yendo de mi casa. - le contestó la rubia absteniendose de echarla ella mismo a la callé

- no tengo por que contestarte a ti, Terry me ha pedido que venga, ni tu ni nadie me lo va a impedir.

- mira muchacha, lárgate de aquí, si no quieres que te saqué yo misma de los pelos, y otra cosa es mi loor ó señor Terrencce para tí, no seas una igualada señorita Marlong, y a hora largese de mi casa. - le dijo esto llena de furia y cogiendola de los esqueléticos brazos y llevándola a la puerta de la casa. Y le hablo a la nana. - que llamen al guardia, que saquen a esta mujer de aquí.

Candy estaba fuera de sí, no soportaba a la insípida rubia, no entendía las confianzas de ella para con Terry, la nana estaba felíz de que haya puesto en su lugar a la lagartija esa, a ella tampoco le inspiraba nadita de confianza, estaba tentada en llamar al castaño, para que ni se le ocurra venir hasta ver calmada a la rubia, sabía que si esta lo hubiera tenido en su delante se lo habría sampado con lo furica que se la veía, la anciana sabía que estaba rabiando de celos y la verdad que ella misma tenía dudas de que si ellos dos estaban liados.

Candy será mejor que te calmes mi niña, no permitas que esa mujer te ponga así. le decia la anciana, dándole un tila.

noo... estoy bien nana, no te preocupes. sólo me preguntó que tendrá que ver Terry con esa mujer. - esto último sólo lo pensó

- nana, será mejor que dejemos lo que hacíamos para otro día.- dijo esto retirándose a su habitación.

mientras esto sucedía en la mansión Susana estaba muy preocupada, sabía que se había pasado, seguro Terry la echaría.

maldita por que no te has largado, que fácil se me hubiera echo conquistarlo, tu no te lo mereces, algo escondes y lo descubrire. decia Susana llena de odio.

Candy no salió en el resto del día de su alcoba, pidió que no la molestaran que tenía jaqueca.

Cuando Terry llegó y se enteró de lo sucedido, estaba furioso con Susana, con que derecho se tomaba esas atribuciones, llamó a Pablo para decirle el comportamiento de su amiga y que por el bien de ella, no se le ocurriera presentarse en las oficinas.

el castaño después de beberse dos copas de whisky, tomó el valor para enfrentar la rabia de la rubia, sabía muy bien de los celos que le tenía a Susana, aunque lo negara mil veces, sus ojos la delataban, esto en el fondo a él le alegraba por que todo esto significaba, que ella si sentía algo por él y se aferraría a ello.

toc toc . tocó la puerta de ella.-Candy por favor abreme. - al ver que ella no tenía la intención de abrir, espero unos minutos con su frente pegada en la puerta de ella.

Cuando ya estaba de camino a la habitación de él, se regresó y fue decidido a entrar a la de ella, y sin previo aviso se adentró.

Candy estaba leyendo uno de sus libros de estudios, sin lograr concentrarse del todo, cuando lo sintió entrar, ella nisiquiera levantó la vista de su libro aparentando interés en lo que hacía.

- que se te ofrece, por que te atreves a entrar sin mí permiso, se ve que las malas costumbres se pegan. - le dijo sin mirarlo.

Terry suspiró y pensó al escucharla ahí vamos.
- pecosa es que al parecer estas sorda, te he llamado y no contestabas, eso si que son malos modales, pensé que te había ocurrido algo, por eso me vi obligado a entrar.

-Si no te contesté es porque no quería verte, pero ya ves que estoy bien, ya puedes marcharte.

fuiiiiiiiii... silbo él, que modales pecosa, yo que me preocupó por tí y me tratas así, yo que te hecho

- no seas descarado y mejor vete o ya sé porque no vas a ver a tu linda Susi y me dejas en paz, quieres?

-pues no! no quiero, yo no tengo la culpa de nada, tus celos son mal infundado.

- que va, de que celos me hablas, yo no seque es eso y no tengo por que sentirlos, no te equivoques. - Se carcageo, levantándose y dirigiéndose a la puerta, la abrió indicándole que se marchará.

-Candy por favor escuchame, yo no tengo nada con ella, es más he hablado con Pablo para que le comunique que está despedida.-le dijo mirándola a los ojos. - créeme pecosa.

- en ningún momento te he pedido explicación, tu puedes hacer lo que quieras. -le dijo con voz rencorosa.

- así, ¿lo que yo quiera ?- le dijo con malicia.

-si - le dijo ella, cuando reaccionó ya era tardé, el muy atrevido ya se había apoderado de sus labios.

plasssss... se escuchó
- como te atreves. - le dijo con lágrimas en los ojos. - vete no quiero verte, ve con la Susi esa, seguro estarás saliendo con ella, no me creas tonta.

Terry destilaba fuego por sus ojos, estuvo a punto de devolverle el golpe, está era la segunda vez que lo hacía, de una sola patada cerró la puerta que ella había abierto .

Candy se atemorizo al verlo reaccionar así, por un momento se arrepintió de haberlo provocado

la cogió del brazo y la sarandeo
no lo vuelvas hacerlo Candicce, porque te juró que no responderé. le dijo arrastrando las palabras de la ira, está mujer lo estaba embruteciendo.

.- como quieres que te diga que no tengo nada con ella, esa mujer esta loca.- diciendo esto se dispuso irse, pero Candy lo detuvo.

-lo siento, yo no quise pero...pero no se que me ocurre, disculpame yo no debí... pero no lo vuelvas hacer. -dijo esto con la cara roja y con la vista en el suelo.

- ¿no vuelvo hacer? ¡ que! Candy.- le pregunto, levantandole el rostro para que lo viera a los ojos.

Ella difícilmente le podía sostener la mirada, sus ojos rápidamente se llenaron de abundantes lágrimas, rápidamente con sus pequeñas manos se tapó la cara, Terry al verla así, la rabia que sentía se le desmoronó, la abrazó tratando de calmarla, ella correspondio a su abrazo acurrucandose entre ellos.

entre sollozos le pidió que no se fuera, le volvió a pedir disculpa por haberle abofeteado.

Estuvieron así por largo rato.
Hablo ella muy suavemente rompiendo el silencio.

- lo que te pedí antes era mentira, yo si quiero tus besos, los necesito, prometeme aunque yo te pida que no lo hagas, tú siempre me los darás.

-¿era eso lo que me hibas a pedir? le pregunto, arqueando su ceja derecha.

-si. -le contestó mirándolo tímidamente.

-Yo sé pecosa mía, que no puedes vivir sin ellos y nunca te haría caso a una petición similar. - le dijo sonriéndole, sabía que la haría enfadar.

-si ves como eres, yo contigo no puedo. - le contestó con fingido enojó y deshaciendo el abrazo.

El enseguida la atrapó y no le permitió romper con el abrazo.

- si tú supieras lo que yo siento por tí, pecosa, déjame Candy, déjame conquistarte, déjame robarte el corazón. - lo último se lo dijo apoderándose de sus sonrosados labios, sí ella era presa de sus besos, el era adictos a los suyos, su sabor a miel, era como alimento de dioses.

*
"déjame intentar,
conquistar tu amor
me matan las ganas "

"déjame robar,
robar tu corazón, y
hacerlo muy mío...
hacerlo muy mío "

" hacer que te
olvides, de amores
pasados, y sientas
conmigo que nunca
has amado "

"Déjame quererte
como nunca nadie
te a querido, déjame
intentar... déjame
intentar "

"Déjame llenar tú
vida de ilusión, y fantasía ...
déjame intentar.. .
déjame... intentar "

"Déjame saber, que
tengo tu amor, y que
es para siempre...
y que es para siempre..."

"Déjame poder
hacer...mi realidad mi
máximo sueño...,...
mi máximo sueño"

NOTA
*
" déjame intentar" de Carlos Mata

Esta canción me encanta y para mi que le cae a esta parejita :)

Saludos...