Capítulo 10

Después de dormir las horas necesarias y de tomar una suculenta comida, Lynhxie estaba preparada para compartir con sus amigos lo que había pasado. Sobre todo quería hablarlo con ellos porque era ella misma quien más confundida estaba con todo lo sucedido. No sabía cómo había podido atraer la lluvia, cuando ni la magia de Fye lo había conseguido, qué era aquel símbolo que tenía ahora bajo el cuello, tapado por su medallón, ni por qué le había buscado la Antigua Divinidad de la Vida a ella…

-… solo me cabe pensar que esto tenía alguna relación con madre. Ella la mencionó, dijo que había heredado la mitad de su esencia- concluyó ella-. Tengo que dar con Xie cuanto antes. Seguro que ella sabe algo…

-¿No te dijo nada más aparte de que eres su brazo derecho y esas cosas? ¿Qué era lo que quería?- preguntó Syaoran.

-Creo que quería recuperar el Equilibrio del mundo, pero no sé muy bien a qué se refiere y qué pinto yo en todo eso- contestó Lynhxie mientras hacía memoria-. Me dijo solo que hiciera honor al poder que portaba y que fuera responsable con él… y que tenía dos prohibiciones.

-¿Qué prohibiciones?- se extrañó el ninja.

-No puedo matar ni revivir a nadie, o si no…

-¿Si no…?- le animó Mokona a terminar la frase.

-Si no mi alma "dejará de existir en esta dimensión", esas fueron sus palabras- contestó Lynhxie-. Moriré si hago cualquiera de esas dos cosas…

Sakura y Syaoran se intercambiaron una mirada entonces. ¿Acaso ese era un segundo mensaje para ellos? ¿Les estaba diciendo que su amiga era la persona que estaban buscando, que tenía el poder para cumplir su deseo, pero que, de hacerlo, peligraría su vida? ¿Esa era la forma de intentar hacerles tirar la toalla?

Lynhxie, que había notado la tensión en el ambiente, decidió cambiar el tema de conversación.

-Chicos, esto no tiene mucho sentido, por más que lo pensemos, así que mejor no dedicarle mucho tiempo…

-Lynxhie… ¡"eso que no tiene mucho sentido" puede quitarte la vida!, ¡cómo puedes decir eso!- le espetó Fye.

-No, no si le hago caso. Además, no sabemos si es cierto lo que dice, ni si es cierto siquiera que ella sea Vida… solo tenemos sus palabras, nada más. Además, lo importante ahora es que ha vuelto la lluvia a la capital.

La princesa del país suspiró y relajó la expresión de su rostro.

-La verdad es que ha sido crucial. No sé cuánto tiempo más hubiéramos durado en aquella situación. Sin embargo, hemos guardado las reservas de agua que nos han enviado de las ciudades vecinas. No sabemos si esta lluvia será suficiente o cuánto durará.

-Creo que puedes quedarte tranquila, Sakura. Si es cierto todo lo que me dijo Vida, Clown está destinado a florecer. Dijo que sería uno de los protectorados.

-¿Ah, sí? ¿Qué significa eso, que sea uno de los protectorados?- se extrañó la princesa-. ¿Por qué?

- No sé a qué se refería, pero dijo que todo era por ti. Dijo que esperaba de ti grandes cosas y que no iba a permitir que nada te perturbara, ni a ti ni a tu mundo.

Todo aquello parecía cada vez más extraño. Los chicos decidieron "olvidarse" de ello momentáneamente e intentar volver a su vida normal, aunque de normal nunca hubiese tenido mucho, pero querían disfrutar de los días que les quedaban en aquel país.

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Lo que había predicho Lynhxie se cumplió: la lluvia fue abundante, pero nada agresiva, sino amable con la tierra, y no paró durante el resto de la estancia de los viajeros. Además, esta vez parecía más fértil de lo normal, los frutos que nacían de beber esas aguas estaban más ricos y eran más grandes, las plantas crecían más fuertes y, lo más sorprendente, era el nacimiento de un oasis justo en donde estaba en templo de la ciudad, ahora rodeado de un lago superficial, que solo dejaba sin cubrir el camino que llevaba a su puerta, gracias al desnivel del terreno.

Era la última noche que se quedaban los viajeros en Clown. Aunque les daba mucha pena despedirse, al día siguiente iban a retomar su travesía, a donde quiera que los llevase Mokona.

En su último baño juntas, Sakura le contó a Lynhxie sobre los últimos sueños que había tenido, que no eran otros que los que llevaban mostrándose a ella noche tras noche desde aquella vez, justo antes de que sus amigos partieran, no eran otros que aquellos que le hicieron decidir que era necesaria su presencia en su reino:

-"En realidad solo veo escenas y cambian cada vez, pero en todos aparecen dos mujeres que se parecen mucho a ti: una es Vida y la otra es idéntica pero con cabellos rojos.
"En ocasiones, al lado de la pelirroja está Xielynh y Vida está sola, en otras, apareces tú al lado de Vida y es la otra mujer quien no tiene a nadie. Siempre que ocurre eso, las dos entablan batalla con su inmenso poder y el Universo craquea y todo lo que conocemos desaparece en el Caos, incluso ellas se funden con esa destrucción.
"Otras veces, estáis las dos, una al lado de cada mujer, y al principio parece que todo va bien, pero acaban esos sueños igual, en la destrucción. Parece como si ellas dos tuvieran un instinto natural que las enfrenta y que les es imposible resistirse a él.
"Sin embargo, ayer tuve una última visión mucho más optimista. Esta vez aparte de ellas dos no estabais ni tú ni Xielynh, pero veo a otra mujer, también gemela de las otras dos, pero con cabello blanco y cada vez que las otras invocan su poder para luchar, ella las anula una y otra vez, protegiendo los mundos."
Ahora entiendo algunos de los sueños que me indicaban que debía quedarme en Clown, al parecer, Vida llevaba tiempo queriéndose poner en contacto conmigo y el templo debe de ser un sitio en donde puede enfocar su poder y mostrarse.

Lynhxie se quedó en silencio con la cabeza apoyada sobre el borde del gran estanque. En ese momento, sus pensamientos le parecían igual de difusos que el vaho que desprendía su baño de agua caliente.

-La única hermana que puede tener Vida es Muerte, esa debe ser la otra mujer que viste en tus sueños. Y, de acuerdo con todas las historias mitológicas que hemos estado oyendo, la tercera debe ser Balanza. Según lo que me contó Vida y lo que has visto, parece ser que el Equilibrio en el Universo se ha roto, Balanza no debe de estar cumpliendo bien su deber… o el hecho de que no aparezca en tus visiones puede indicar que no está… Aun así, no entiendo que tiene que ver esto con mi hermana y conmigo. Ojalá madre estuviera aquí… Nos ha dejado demasiados interrogantes con su marcha…

La princesa fue a darle un abrazo a su amiga al ver lo apesadumbrada que estaba.

-Sakura, no sé qué hacer. Estoy muy perdida. No entiendo nada de lo que está pasando. Lo único que quería era cumplir la promesa que le hice a Xielynh y a madre y dar con ella, para poder estar juntas. Llevarla a casa, que la conociera padre… Y sin embargo ella… y esto ahora. Además, no hemos podido dar hasta el momento con nada que pudiera ayudaros a vosotros- suspiró Lynhxie desalentada.

-No desesperes, Lynhxie. Debes mantenerte fuerte y luchar por esa felicidad que deseas. Tampoco entiendo muy bien mis sueños y toda esta situación, pero saldremos adelante. Aunque parece que cada vez nos surgen más obstáculos… Syaoran y yo no abandonaremos nuestra búsqueda.

-Ni nosotros. Todos estamos con vosotros- dijo Lynhxie, ahora más animada.

Sakura le devolvió una sonrisa, tranquilizada por ver a su amiga algo mejor e ánimo. En ese momento se acordó de otro sueño que había tenido hace mucho tiempo, cuando todavía no habían conocido los aventureros a Lynhxie y por eso no había entendido su significado. Ahora que había visto la misma expresión alegre que en sus sueños, esa sonrisa en calma igual al que había aparecido en su sueño, se dio cuenta de que a Lynhxie la había conocido mucho antes de que diesen con ella sus amigos.

-Me acabo de acordar… que me soñé contigo hace un tiempo- pasó a explicarle-. Entonces no sabía que eras tú y pronto me olvidé de ello, pensé que era un sueño ordinario, sin más, pero ahora creo que fue más bien una visión del futuro.

-¿Qué viste?- preguntó Lynhxie con mucha curiosidad.

Sakura le sonrió con misterio y se alejó nadando como quien conoce un secreto y quiere hacerse de rogar.

-Sakura, vega, cuéntamelooo…- le persiguió Lynhxie por todo el estanque a brazadas-. No seas mala.

La princesa se dejó atrapar por su amiga entre risas.

-Haha, de acuerdo, de acuerdo. Acércate- y, como si estuvieran rodeados de gente que no debía conocer aquel secreto, le susurró al oído-. Os vi a ti y a Fye, ataviados como reyes y subidos en lo alto del balcón del palacio de Celes, con toda la gente abajo mirándoos con devoción.

Calló un momento para darle más intriga al asunto y aun con la sonrisa de suficiencia, típica de aquel que sabe más que el resto, pintada en el rostro, para proseguir un instante después.

-…Ibais a presentar a vuestro primogénito.

Nada más oír esas palabras, la cara de Lynhxie enrojeció en un abrir y cerrar de ojos. Se metió entera debajo del agua para calmarse y salió al rato con su color normal.

No podía creerlo. Fye y ella… Cierto era que le quería más que a nadie en ese y en el resto de los mundos, pero nunca había pensado tanto… ¿Acaso…? ¿Acaso lo que había visto su amiga, la princesa del reino de Clown, podría ser cierto en un futuro no muy lejano?

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Dos sombras se deslizaron sigilosamente por los pasillos del gran palacio hacia una de sus alcobas. La noche era oscura debido a los nubarrones, que seguían descargando su agua sobre la ciudad, y solo de vez en cuando la luz de Luna creciente conseguía pasar por las finas brechas que dejaban entre sí, alumbrando durante apenas unos segundos el escenario. Sin embargo, aquellos dos no necesitan de ninguna guía para llegar a donde querían; conocían más que de sobra el castillo en el que habían jugado desde pequeños, lo habían recorrido miles de veces y, en algunas de ellas, cogidos de la mano como ahora.

La chica se echó en la cama nada más llegar, tirando de su acompañante para que hiciera lo mismo.

-¿Estás segura?- preguntó él-. ¿De verdad quieres esto?

-Quiero darte todo de mí antes de que te marches. Quiero ser tuya y que tú seas mío. Quiero que seamos uno y nos juremos amor eterno… porque nunca podría dejar de amarte…

Pero las palabras que iban a seguir a ese bonito discurso se perdieron en un murmullo sordo, producto de unos labios sellados con otros llenos de pasión.

Ambos arrancaron las ropas del otro, casi con prisas, aunque sabían que la noche era larga y sería entera para ellos dos.

Por un momento, la Luna volvió a asomarse por entre la lluvia, permitiendo a Syaoran ver entre tanta oscuridad. Dedicó unos segundos a contemplar a su querida princesa, ahora desnuda entre sus brazos, y pensó en lo bella que estaba entonces, en la suerte que tenía y lo feliz que era.

Las nubes volvieron a cubrir a Selene y se hizo la negrura de nuevo. Pero ellos dos no necesitaban luz alguna. Se conocían más que de sobra. Pero, al mismo tiempo, tenían tanto por descubrir el uno del otro que no querían perder ni siquiera un segundo de su valioso tiempo en otra cosa distinta a tal objetivo… Y cuando cayeron rendidos ante el sueño, abrazados como si fueran uno solo, no notaron siquiera que el amanecer había llegado y ya era un día nuevo.

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Yuui abandonó la habitación con cuidado de no despertar a Kurogane y Mokona, todavía roncando los dos. Era extraño, la cama de Syaoran estaba intacta como si no la hubiera tocado en toda la noche. Bueno, la de su hermano también, pero sabía perfectamente que debía de seguir dormido como un bebé en otro lecho del palacio. Quizás a su amigo le hubiera dado por lo mismo…

Yuui no pudo evitar una sonrisa divertida al pensar en cómo debía esconderse Syaoran por los pasillos para que el príncipe Touya no descubriera donde había pasado la noche, porque de lo contrario, estaba seguro de que su cabeza peligraría.

Se tomó un breve paseo hasta el jardín interior del palacio y se sentó en uno de los bancos debajo del porche, para no mojarse con la continua lluvia. Miró con cierta tristeza aquel cielo gris. No podía evitar sentirse algo solo, aun rodeado de sus amigos… Echaba en falta algo, aunque no sabría decir el qué. Quizás lo hubiera olvidado… aquellas lagunas en su memoria… No podía evitar pensar que debían estar ocultando algo muy importante para él.

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Tras una emotiva despedida, Mokona desplegó sus alas y se llevó a los viajeros de Clown.

Sakura se quedó mirando el sitio del que habían desaparecido sus amigos con las manos cerradas en un puño cerca de corazón. Esperaba que no tardasen en volver y que, la próxima vez, quizás volviesen con buenas nuevas. Mientras, seguiría velando por ellos desde Clown e intentaría discernir lo que el futuro les depararía.

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N. A.: Y como prometí, ¡aquí otro cap! Y además, con un día de antelación a la fecha que había previsto, haha, aunque conociéndome, dudo que esto se vuelva a repetir XD Es casi un milagro (del que me siento bastante orgullosa, por cierto XD) que esté actualizando a este ritmo. Solo espero conservarlo...

Este es el último capítulo de los viajeros en Clown, bastante relajado y enfocada a la despedida entre Syaoran y Sakura, sobre todo, que les tocaba alguna escena romántica ya =) Espero que os haya gustado.

¡Ah! Por cierto, para menos líos, puse mi link de deviantart en mi perfil =) por si alguien quería ver mis dibus.

¡Muchas gracias por seguir esta historia! =)