Declaimer:Los personajes pertenecen a Cassandra Clare. Sólo la trama es mía.

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De una manera diferente

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-X-

Clary

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Me arrojé sobre la cama con un suspiro feliz. Había sido la cita perfecta. Sinceramente nunca me podría haber imaginado que Jace me llevaría a un Zoológico para nuestra primera cita, pero me había encantado. Había sido tan… tierno. Había descubierto en Jace a un hombre diferente. Además de su sarcasmo, de su petulancia y su personalidad algo ególatra, allí, en el fondo, había un hombre dulce y tierno, que sonreía ÿ reía sin aparentar. Y lo que me hacía más feliz era que ese hombre salía cuando yo estaba a su lado.

Miré hacia la mesa de luz y vi que era casi medianoche. ¿Por qué no había entrado? ¿a él no le había gustado la cita? Rememoré sus sonrisas y sus abrazos y decidí que no podía ser, él había estado muy a gusto con ello. Él tiene un trabajo, Clary, me dijo mi consciencia. Dijo que tenía que levantarse temprano y que contigo a su lado…

Sonreí porque él había tenido razón. Habríamos pasado la noche desvelados por muy buenos motivos. Me desvestí y me saqué el maquillaje y antes de irme a la cama, busqué en mi bolso y saqué la foto que nos habían tomado en el Zoológico. Ambos abrazados y sonrientes. El sol se reflejaba en su dorado cabello, iluminando los suaves rizos que el viento soplaba.

Una sonrisa tonta se apoderó de mis labios.

―Buenas noches ―le susurré a la foto mientras la depositaba en mi mesilla de noche y yo me acostaba a dormir para soñar con angelitos y buscar uno en particular para saludar.

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―Todos te adoraron, cariño ―me dijo Magnus, entrando por la puerta. Tenía los cabellos sorprendentemente lacios pero su ropa era tan extravagante como de costumbre.

―Wow. Eso es… ¿bueno? ―no tenía idea. Suponía que sí.

―Es magnífico. ¿Tienes café?

―Claro, ven ―lo guié hasta la cocina y él se sentó en una de las sillas de la mesa, mirando por la ventana.

―El desfile fue un éxito.

―Me he dado cuenta ―me mordí el labio―. ¿Magnus?

―¿Sí?

―¿Qué fue lo que hizo Aline para que la traten de esa manera?

Magnus me miró seriamente mientras se recostaba en el respaldo de la silla. Yo serví los cafés en tazas.

―Estuvo haciendo tratos con otras marcas a mis espaldas ―me respondió. Llevé ambos cafés a la mesa y me senté frente a él.

―Pero, ¿qué tiene eso de malo? ―pregunté mientras tomaba un sorbo caliente―. Me refiero a que quizás quería más trabajo…

―No lo permito, Clary ―me interrumpió él―. No cuando tenía un contrato conmigo, cuando lo hacía a mis espaldas y con la competencia ―sus ojos relucieron con molestia. Y ahí sí lo entendí. Asentí con la cabeza.

―Entonces, ¿ella se fue con la competencia?―traté de recordar su rostro de algún lado, tal vez una revista o una propaganda…

―No ―me respondió―. Cuando la despedí ella creyó que tenía algún lugar guardado en la competencia pero tengo información de que no la aceptaron ―sonrió con aire de suficiencia―. Pobrecita ―levantó las cejas y frunció los labios de una manera tan cómica que no tuve más opción que reírme.

―Bueno, ¿has venido por algo en particular o…?

―Sí. No he podido evitar darme cuenta de la… relación que has empezado a tener con Jace Herondale ―empezó, mirándome con ojos escrutadores.

―¿Y…? ―lo alenté a que siguiera.

―Cariño, no quiero romper tus ilusiones ni nada que se le parezca, pero… Jace no es un hombre de relaciones.

Suspiré.

―Lo sé ―contesté―. Créeme que lo supe desde el primer momento en que lo vi allí en la sesión de fotos.

―Entonces, ¿por qué te expones tanto si sabes que él no te ofrecerá nada más que un revolcón? No quiero sonar cruel, de verdad ―se inclinó para acariciar el dorso de mi mano con una sonrisa amigable―, pero no creo que tú seas ese tipo de mujer.

―Y no te equivocas, Mag. Pero de verdad creo que podemos llegar a algo juntos. Se ha portado tan… bien conmigo ―sonreí tontamente―. Ayer a la tarde tuvimos una cita ―mi sonrisa se hizo más grande―. Nuestra primera cita.

Él enarcó las cejas.

―¿Una cita? Bueno, eso ya es algo. Ni siquiera puedo imaginarlo en una cita ―me sonrió con confianza―. Supongo que si has logrado eso en tan poco tiempo…

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―No, señorita. Lo siento ―me sonrió la vendedora―. Están agotados.

Suspiré con pesar.

―Oh, bueno ―murmuré, desencantada―. No se preocupe. Muchas gracias, de todos modos.

Caminé hacia la salida de la librería y una vez que estuve en la acera miré hacia todos lados. Era la tercera librería que recorría, buscando Magical Love Gentleman y todas me habían dicho que estaban agotados. Agotados, agotados, agotados. ¡Argg!

Volví a mi auto y comencé a buscar otra librería. Quizás tendría que probar suerte con las más pequeñas. No podía no tener esos volúmenes de manga. No podía. Estuve conduciendo media hora más hasta que llegué a una pequeña librería al sur de Nueva York. Crucé los dedos y bajé del auto luego de aparcarlo frente a ésta.

Abrí la puerta y vi que solo había un muchacho observando una estantería. El local era pequeño pero las estanterías abarrotadas de libros daban un aire de familiaridad que no pude hacer otra cosa que aspirar profundo y luego sonreír. Caminé por varios pasillos, observando a mis lados hasta que llegué al mostrador que se encontraba en el fondo, de frente a las puertas de entrada. Un hombre se encontraba detrás de éste pero estaba de espaldas a mí.

―Disculpe, busco…

Él se dio vuelta y me miró, sorprendido.

―Clarissa.

―Lucian ―sonreí cuando lo reconocí de la fiesta.

―Buenas tardes ―me saludó con una leve sonrisa en los labios ―. ¿Qué estabas buscando?

Fruncí el seño.

―¿Trabajas aquí?

―Es mi librería.

―Pero pensé… como Jace dijo…

Él rió suavemente haciendo gala de una dentadura blanca.

―Sí, también su jefe. Pero es bueno tener un trabajo alternativo, ¿no crees? ―preguntó mientras miraba la librería.

―Estoy de acuerdo ―me reí.

―Bien. ¿Qué andabas buscando?

―Oh, sí. Bueno, estaba buscando los volúmenes diez y once de Magical Love Gentleman ―él frunció el seño y yo aclaré―: es manga.

Asintió y salió de su lugar detrás del mostrador.

―Creo que está por… aquí ―sacó las colecciones de un estante bajo. Di un chillido de emoción que hizo que él se sobresaltara y después riera. Me abstuve de dar saltitos y lo seguí de nuevo hasta el mostrador donde él puso la pila de los volúmenes.

―Oh, por el Ángel, los he estado buscado por todos lados y estaban agotados.

―Sí, bueno, la gente siempre va a las grandes librerías primero.

No supe porque pero me sentí levemente avergonzada. Le sonreí.

―No sabes lo que te agradezco, Lucian.

―Dime Luke.

―Ah, cierto ―la curiosidad se encendió en mí―. Eras amigo de mi madre. ¿Se conocen desde muy pequeños?

Él frunció el seño.

―¿No te habló de mí?

―No la vi después del desfile, ¿por qué?

Luke sacudió la cabeza.

―Nada ―me sonrió y supe que cambiaría de tema―. Bueno, ¿solo quieres estos? ―preguntó, mirando hacia los mangas.

―Sí. ¿Cuánto es?

―Oh, no. No le cobraría a la hija de Jocelyn…

―Es tu trabajo ―lo interrumpí mientras buscaba en mis bolsillo.

―No ―negó. Luego me miró durante unos segundos―. Hagamos un trato: tú te llevas los mangas y a cambio, me aceptas un café.

Me quedé observándolo a la vez que una sonrisa curvaba mis labios. Viniendo de otra persona seguramente imaginaría cuáles serían sus intenciones pero con Luke… era extraño, pero al ver su rostro honesto y gentil, los ojos azules detrás de la montura dorada me parecieron tan confiables que en cuanto mencionó el café tuve el extraño impulso de querer aceptar inmediatamente. Y así lo hice.

―Genial ―dijo mientras se dirigía hacia una puerta que había en la parte del fondo―. Iré a hacerlos, ¿alguna preferencia?

―Adoro el café negro sólo, por favor.

―Igual que a mí ―medio sonrió.

Volví a sonreír hacia su silueta que desaparecía por la puerta. Fruncí el seño cuando noté que me había dejado sola en la librería, ¿qué haría si llegaba algún cliente? Me puse nerviosa por un momento pero luego caí en la cuenta de que no había nadie en el negocio, ni siquiera se veía gente en la acera mientras el viento soplaba en el exterior. Fruncí el seño cuando me di cuenta de que el exterior se veía gris desde mi posición. Seguramente se había nublado. Bueno, es Nueva York, pensé, haciendo una mueca.

Mientras esperaba mi café me dediqué a pasear por los estrechos pasillos, observando las cubiertas de los libros. No sé por cuánto tiempo estuve así, sólo sé que luego de unos minutos lo escuché llamarme:

―¿Clarissa? ―me volví hacia la voz y caminé hacia él.

―Aquí estoy ―sonreí―. Por favor, llámame Clary. Sólo mi padre me llama Clarissa ―hice una mueca.

―Y no te gusta ―sentenció.

―La verdad es que no ―me acerqué y tomé la taza blanca y azul que me tendía―. Gracias ―tomé un sorbo y no pude evitar encogerme de hombros sobre la taza, apreciando el calor que humeaba de ella―. No entiendo por qué la mayoría de las veces la gente toma más azúcar que café ―comenté a nadie en particular.

Él rió.

―Sí, lo sé. Pero gustos son gustos. Ven, siéntate ―palmeó un banco que estaba al lado del suyo, detrás del mostrador. Le hice caso y me senté junto a él―. El clima ha cambiado ―murmuró ausentemente. Luego sacudió la cabeza y me sonrió―. Así que modelas ―comentó claramente comenzando una conversación.

―Sí, bueno, supongo que es un trabajo temporal.

―¿No piensas dedicarte a ello? ―me preguntó tomando un sorbo de su propia taza.

―No, no me gusta como para dedicarme a ello ―reí―. Además, no creo que sea siempre joven.

―¿Qué es lo que te gusta? ―preguntó con genuino interés.

―Me encanta dibujar. Es eso lo que quiero hacer.

―Entonces, ¿por qué no estudias eso? ―frunció el seño.

―Es que cuando entré a la Universidad, Val… mi padre ―me corregí―, me… presionó para que siguiera administración de empresas. Y yo, como una idiota, le hice caso ―expliqué―. Pero rápidamente descubrí que aunque le pusiera toda la voluntad que tenía no era buena en ello ―sacudí la cabeza con pesar―. Así que me tuve que salir de la Universidad.

―Pero, ¿por qué no cambiaste de carrera?

Puse los ojos en blanco como si él hubiera dicho alguna estupidez. Aunque casi rayaba en eso.

―Porque mi padre me pagaba la educación siempre y cuando, claro, yo hiciera lo que él quisiera.

Luke asintió con la cabeza, comprendiendo.

―Así que decidí que no podía seguir así, dependiendo de él para todo. Entonces me fui de la casa y comencé a trabajar en un café del centro. Mi madre me ayudó con el departamento ―como toda madre había querido ayudarme, claro. Aunque fuera a espaldas de su marido.

―Pero eres joven, Claris… Clary. ¿Cuántos años tienes?

―Veintiuno. Cumpliré veintidós en Octubre.

La conversación siguió siempre dirigida hacia mí. Mis lecturas, mi música y mis hobbies favoritos.

―¿También entrenas? ―pregunté con sorpresa. Él asintió.

―Sí, bueno, en mi trabajo es requerido ―sonrió. Para aquel momento las tazas se encontraban sobre el mostrador, vacías y frías. Afuera, la tarde se iba oscureciendo. Me pregunté fugazmente donde estaría Jace―. Pero mi padre me entrenó desde los doce años y fui a un Instituto…

―El Instituto de la calle Walerthby ―sentencié. Él me miró, sorprendido.

―De hecho, sí. ¿Cómo lo supiste?

―Yo he entrenado allí desde casi… toda mi vida ―¡era tan raro! Teníamos tantas similitudes entre nosotros y me sentía tan conectada a él…

Mis ojos verdes se clavaron en los suyos, azules intensos. Pude ver la fascinación, la curiosidad, la… calidez en ellos.

―¡Luke! ―la voz fue acompañada con el sonido de la puerta del negocio al abrirse abruptamente―. Speed ha dicho que si no…

Jace se detuvo en cuanto nos vio a los dos allí, sentados uno frente a otro. Se veía increíblemente guapo en su camisa azul y jeans oscuros. Cuando nos vio su seño se frunció profundamente y nos miró a ambos de hito en hito.

―Hola ―lo saludé con una sonrisa al verlo. Me separé de Luke levemente.

―¿Qué… hacen ustedes dos… juntos? ―preguntó acercándose a pasos lentos. Me levanté y caminé lentamente hacia él hasta que lo alcancé. Me acerqué y le pasé los brazos por la cintura. Levanté mi rostro hacia el suyo y le besé la mandíbula.

―Estuve buscando unos mangas y parece que sólo Luke los tenía ―le contesté mientras sentía que su espalda se relajaba. Agachó su cabeza y capturó mis labios ardientemente cuando sus brazos rodearon mi cintura. Luego de responderle me quedé sin aire y tuve que apartarme de él. Mis mejillas se sonrojaron cuando capté la mirada divertida de Luke.

―Hola, Jace ―lo saludó. Jace le dio un apretón de manos―. ¿Qué dice Speed?

―Oh. Dijo que si no vas a la cena de esta noche no le importará que seas su jefe y te pateará el trasero.

Luke rió y los labios de Jace se curvaron levemente.

―Lo pensaré.

Jace se volvió hacia mí, aún en sus brazos.

―¿Estás libre hoy?

―Ah ―me mordí el labio y miré hacia Luke. No quería ser maleducada ni nada―, bueno, pues…

―Ve ―me sonrió Luke―. Hablaremos otro día, ¿sí?

Le sonreí―. Claro ―me volví hacia Jace―. ¿Nos vamos?

Jace me observó durante unos segundos.

―Ve tú, de todos modos supongo que has traído tu auto. Yo voy a tu departamento en unos minutos. Primero tengo que hablar algo sobre el trabajo con Luke ―asentí y me besó suavemente, un beso corto pero dulce. Caminé hacia el mostrador y tomé ambos volúmenes de Magical Love Gentleman y me acerqué a Luke para darle un beso en la mejilla a modo de saludo pero él me sorprendió cuando me abrazó suave pero firmemente por unos segundos. No me quejé, de hecho, yo también disfruté de aquel abrazo.

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―¡Voy! ―grité cuando llamaron a la puerta. Corrí hacia ella mientras mi corazón latía en mi pecho al pensar en la persona que había detrás de la puerta―. Has llegado rápi…

Me detuve abruptamente cuando abrí la puerta y vi quien era la persona detrás.

―¿Qué haces tú aquí? ―pregunté con el seño fruncido.

―¿Dónde están tus modales, pelirroja? ―preguntó Aline con una ceja alzada en mi dirección. Caminó y entró sin permiso a mi departamento, observando todo a su alrededor con una mueca en los labios―. No entiendes de moda, ¿verdad? ―preguntó mientras observaba el dibuja que había en la pared de mi sala.

―No te interesa ―respondí sin cerrar la puerta―. Y yo no te he invitado a entrar. ¿Dónde están tus modales? ―le devolví la atención.

―Mira, voy a ser directa ―me dijo mientras se volteaba a verme y pude ver lo que Jace había visto en ella: cuerpo escultural, medía al menos cinco centímetros más que yo y eso sin contar el tacón de las votas negras que en aquel momento lucía de bajo de unos shorts que en mi opinión eran más parecidos a ropa interior que a otra cosa. Su cabello negro caía completamente lacio sobre sus hombros y el maquillaje que llevaba en el rostro acentuaba sus finas facciones―: quiero que te alejes de Jace.

―¿Disculpa?

―He dicho que quiero que te alejes de Jace.

La miré con una expresión de clara confusión en mi rostro. Y luego rompí a reír.

―¿De qué demonios te ríes? ―preguntó con fiereza, dando un paso en mi dirección. Su tono me interrumpió y caí en la cuenta de que hablaba en serio. Pero no pude evitar preguntar:

―¿Hablas en serio?

―¿Piensas que estoy bromeando? ―su rostro era serio.

―Sí ―dije con honestidad―. No puedes estar yendo por ahí ordenándole a la gente qué es lo que tiene que hacer.

Sus ojos se entrecerraron.

―¿Lo dejarás?

―No. Ahora por favor, si eres tan amable de retirarte…

Abrí la puerta aún más para darle paso pero ella no se movió.

―Voy a ser clara… pelirroja ―escupió―. Jace es mío, ¿entiendes? ¡mío! Y ninguna modelo principiante va a quitármelo. Pero, ¿sabes qué? ―sonrió con acidez― ni siquiera tuve por qué haberme molestado en venir aquí si sé que a Jace no vas a durarle mucho…

―Vete, por favor ―hablé con dureza pero ella hizo caso omiso de mí y siguió con su monólogo.

―…, él es así ―su sonrisa fue maliciosa esta vez―. Puede irse con cualquier golfa que lo caliente por un momento pero cuando se saca las ganas vuelve conmigo ―se acercó hasta que quedamos cara a cara―. Y yo me aseguraré de eso.

―¿Terminaste? ―quien habló no fui yo ni ella. Ambas dimos un pequeño brinco ante la gruesa voz y volteamos nuestras miradas hacia la puerta. Jace estaba reclinado sobre el marco de la puerta, mirándonos a ambas. ¿Por cuánto tiempo había estado allí? Aline parecía preguntarse lo mismo.

―¡Jace! ―exclamó con una sonrisa muy distinta a las que me había dirigido a mí; primero fue asustadiza pero en cuanto sus ojos recorrieron su apuesta figura se convirtió en una seductora a toda marca―. Cariño, no te había visto llegar ―comentó con voz melosa y sexy.

―Primero que nada, te he dicho miles de veces que no me llames cariño y, segundo, ¿qué haces aquí? ―se movió hasta quedar a mi lado pero no quitaba sus ojos de ella.

―He… venido a intercambiar unas cuantas palabras con Clara.

―Clarissa ―la corregí para luego bufar. Idiota. Me crucé de brazos.

―Sí, bueno. Yo ya me iba ―se acercó a él y elevó el rostro para besarlo. Apreté los dientes ante la imagen y estaba a punto de tomarla por el brazo y sacarla a patadas de mi casa cuando él se me adelantó y la tomó por los codos, volteando su rostro para mirarme y dijo:

―Discúlpame, Clary. Tengo que cruzar un par de palabras con Aline.

Hice una mueca que esperaba no hubiera dejado traslucir el enfado que sentía en aquellos momentos. cerré la puerta detrás de ellos y me dirigí hacia la cocina. ¿Quién demonios se creía esa mujer para venir a mi departamento y darme órdenes?

Me dirigí hacia la cocina y me serví un vaso con agua por el simple hecho de hacer algo mientras esperaba a Jace. Porque volvería, ¿no? Claro que volvería, me dije a mí misma. No se iría con ella. Tenía que hacerlo al menos por respeto a mi persona.

"Puede irse con cualquier golfa que lo caliente por un momento pero cuando se saca las ganas vuelve conmigo"

Las palabras se repitieron en mi cabeza como lo hacían en las películas, aumentando mi inseguridad. Según lo que me habían dicho, Jace había estado con ella por mucho más tiempo, aun si la engañaba ―cosa que yo no sabía si era cierto―, así que, ¿por qué cambiaría eso conmigo?

La puerta de la entrada se cerró con un ruido audible.

―¿Clary?


[N. de A]: Lo sé, lo sé. Pero sinceramente estoy cansada de la secundaria que absorbe casi todo mi tiempo, mi humor y mis ganas de hacer otra cosa. Estoy hasta el cuello de pinturas, fotografías, murales y animaciones. Espero que me perdonen y en verdad quiero terminar este fanfic, darle un final como se debe. Quizás solo sean cuatro o cinco capítulos más.

Muchas gracias a: Abby Herondale Kanoe, SoffyO'SheaHerondaleCarstairsC, shineevero, Maru O'shea Wayland, JenWayland-Lightwood-Herondale, Airine, nyssad, Silver-veins, dannya6, Guest y Elizabeth Serena por sus reviews en el capítulo pasado. Y espero que éste también les haya gustado de la misma manera.

¡Recuerden!

Review= Adelanto