Capitulo 10
Sueños
Pesadillas
Sangre.
Muerte
Dolor
Desesperación
Impotencia.
Una combinación de sentimientos que puede destruir un alma o sumergirla en un profundo odio.
Mi nombre es Kurosaki Ichigo y esta es mi historia o mi tragedia como lo que quieran llamarlo.
Nací en Tokio hace ya mucho tiempo.
Cuando tenía 10 años mis padres decidieron que era mejor mudarnos a un lugar más tranquilo debido a que mi madre se encontraba un poco mal de salud.
Como se trataba de la salud de mi madre no se puso ninguna objeción por ningún miembro de nuestra pequeña familia.
Mis hermanas ya tenían 5 años cada una. Yuzu y Karin meguisas y mis únicas hermanas.
Todo iba bien todos éramos la típica familia feliz.
Hasta que ese día llego. Ese día lluvioso que me arrastraron hasta en donde me encuentro ahora.
Este mundo lleno de oscuridad y dolor.
Este mundo en donde mi alma pide clemencia por un rayito de sol.
He perdido a la mujer que representaba todo para mí.
El ser que me dio la vida.
El ser que adore con devoción.
Mi madre se me fue arrebatada y de la forma más cruel.
Ante mis ojos vi como un demonio le arrebataba su frágil vida
Un demonio que me hundió en este mundo de oscuridad en donde no encuentro una salida.
En ocasiones me siento desesperado.
Grito y nadie me escucha.
Lloro y nadie me consuela.
¿Es que acaso no hay nadie allí afuera que oiga mi grito pidiendo ayuda?.
Alguien que se apiade de mí y me lleva a la luz de cada nuevo día.
¿Que tengo que hacer para ser escuchado?.
Frustración ese es lo que de verdad siento.
Y eso es lo que me lleva a tomar esta ruta de escape.
La ruta de un cobarde que ya no puede seguir soportando seguir con esta vida.
Quiero descansar.
Quiero perderme en la nada.
Ya no me quedan fuerzas para seguir viviendo.
Ya no quiero seguir luchando y buscando un imposible.
No he podido encontrar el ser que mato a mi madre.
Siento que la e defraudado.
Y no lo encontrare porque me doy por vencido.
Lo único que quisiera ver en estos momentos son esos ojos violetas destellantes de esa luz misteriosa y llena de ese sentimiento que se adueño de mí años atrás.
Ella también está sufriendo, lo puedo ver en sus ojos, solo espero que ella logre su objetivo y no tome mi mismo camino.
Hace diez años mi madre murió.
Diez años de pesadillas
Diez años de dolor.
Diez años de impotencia.
Diez años deseando matar a aquel demonio.
Y todo ese tiempo se deduce a la nada.
Me doy por vencido.
Afuera está lloviendo, pero no se compara con el diluvio que hay en mi corazón.
Solo faltan minutos y mis ojos se cerraran.
No quiero pensar en nada.
Solo espero que algún día mis hermanas me perdonen por lo que estoy haciendo.
Solo quiero encontrarme con mi madre en el otro mundo.
La luz de mis ojos se comienza a extinguir, todo se vuelve borroso.
Ya no me queda oportunidad de seguir viviendo.
No quiero una oportunidad.
Quiero descansar en paz.
Esos ojos violetas de nuevo están en mi mente.
Ahora que lo pienso hace un mes que no la veo.
Es gracioso como hace un mes la veía en todas partes.
Al cruzar la calle, en la universidad, en la tienda, en el parque, a todo lugar que iba ella estaba allí iluminando el lugar con su presencia detonante de misterios.
Mirándome con esos hermosos y grandes ojos que me hacen poderme en su mundo.
Rukia.
Porque pienso en ella en este momento que mi vida termina.
Rukia.
Ese nombre tan hermoso y significativo.
Rukia significa luz. Ella es tu luz…
Pero su luz no alcanza mi corazón.
Su luz no me salvara.
En donde estará.
Ya la habrán transformado en una de esas criaturas.
U obran matado para zacear su sed de sangre.
Si eso fuera así no podría odiarla.
A ella no podría lastimarla.
Solo quisiera perderme en la dulzura de su vos.
Verme reflejado en esa galaxia que son sus hermosos ojos.
Siento dolor.
Siento frio.
Mi vida llego a su fin.
Y solo puedo pensar en sus ojos.
Que me has hecho mi pequeño ángel de alas negras.
Rukia…
-Ichigo. – un susurro se oyó en aquel cuarto.
-Rukia…
-Idiota que has hecho. – que ironía ahora estoy delirando con su voz.
-De que te ríes imbécil. ¿Qué has hecho?. – es imposible ella no puede estar en este lugar. Me trato de convencer ¿cómo es que mi corazón la puede anhelar tanto?. Hasta producir su voz.
Ella no puede estar a mi lado.
Rukia.
Rukia eso es solo que me vas a decir.
Una sonrisa se formo en mi rostro. Ella estaba allí no estaba delirando. La podía ver tan hermosa.
Su cabello estaba mojado muy pegado en su rostro, se veía un poco cansada...
Sus ojos estaban muy abierto parecía molesta y sorprendida.
-Enana. ¿En dónde estabas?. – una risa formo parte de mi rostro al ver su cara de molestia y como asía una mueca con sus labios a causa de mis palabras.
-Ichigo ¿porque has hecho esta estupidez?. – vi como ella estaba temblando y aplastaba aquel frasquillo blanco que tenia aquel liquido letal y el cual me estaba produciendo aquella agonía.
-Rukia márchate no quiero que me veas asía. – le pedí mientras serraba mis ojos, para no ver su rostro de decepción..
-No quiero abandónate. – sus palabras se clavaron en mi pecho como si las estuviera esperando.
La mire y vi decisión en sus ojos. Y su cara de tristeza.
-¿Como me has encontrado?. – le pregunte haciendo un poco de fuerzas para pronunciar aquellas palabras.
-Eso no importa, solo dime que te ha llevado a atentar contra tu vida.
Mire hacia la ventana y la vio abierta podía sentí como algunas gotas de lluvia entraba por alli.
Y vio sus ojos un pocos rojos.
Y sentí una presencia sumamente poderosa a mi alrededor.
Pero había algo raro en esa presencia.
Esa presencia me envolvía cálidamente pidiéndome que viviera.
Y por un momento puede ver a mi madre que me negaba con la cabeza.
-Ichigo porque lo has hecho, no quiero que mueras. – Rukia bajo la cabeza y sentí como me abrazaba fuertemente aferrándose a mí.
La sentí fría, muy fría.
O solo seria por su ropa mojada y el viento frio que entraba por la ventana. Pero eso no importaba no quería ver sus ojos llenos de tristeza.
-No lo entenderías enana. No entenderías lo que me ha llevado a esto. – le susurre mientras ponía una de mis manos en su cabeza.
-Si me lo dijeras tal vez yo podría..
-No puedes. – le respondí antes que pudiera terminar, pude sentir como hacia mas presión en mi cuerpo.
-No contestes por mí, solo dime que te ha llevado hasta esto. – vi como se ponía molesta. Y me izo reír un poco.
Lo medite unos minutos y cuando estaba a punto de hablar de nuevo ella me volvió a interrumpir.
Confía en mi Ichigo y yo confiare en ti. Ya no calles tus sentimientos, no los guardes. Se que tu vida no ha sido sencilla y feliz, se que estas sufriendo lo puedo ven en tus ojos. Siento tu dolor como si fuera el mío.
-¿porque? ¿Porque Rukia tu?. - No pude terminar me sentía tan mal.
-Porque yo también estoy sufrimiento. Y se lo difícil que es estar solo, y que nadie comprendan tus sentimientos, que nadie te pueda sacar de allí en donde estas.
-Rukia yo. – pude ver su dolor y sentirlo tanto o más fuerte que mío, y desee poder protegerla. Desee mantenerla a mi lado y cuidarla hasta el final de mis días.
-Solo quiero que abras tu corazón. – me pidió y con su aterciopelada voz susurrante y melodiosa.
-¿Porque haces esto, porque estás aquí?. – le pregunte de nuevo.
-Porque a mí solo me importas tu Ichigo, tú te has vuelto mi debilidad. – me respondió abrazándose más fuerte a mí, sentí como su cuerpo temblaba.
-¿Tu debilidad?. – pregunte mirándola a los ojos y ella asintió un poco sonrojada.
Era la primera vez que veía esa expresión tan clara en su rostro tan perfecto. Dios aun no me explicaba como ella podía ser tan hermosa, parecía ser un ángel enjaulado al cual le habían arrebatados sus alas para que subiera a los cielos y abandonara nuestros egoístas corazones.
-Hace diez años para esta misma fecha mi madre murió. – le dije sin pensarlo.
Vi como ella asintió con la cabeza para que continuara.
-Yo estudiaba en un dojo cerca de casa, el dojo de los padres de Tatzuki. Mi madre siempre me iba a recoger después de clase.
Ese día yo estaba feliz por pasar un rato sin mi fastidioso padre.
Ese día también llovía como este.
Cuando veníamos por la parte del rio.
Vi a una niña de pelo negro que caminaba asía el rio a paso lentos,
Le grite pero ella parecía no oírme. Baje corriendo asía donde estaba ella para intentar detenerla. Mi madre me grito que no fuera, pero yo no le hice caso, quería ayudar a la niña. No quería ver cómo caía al rio y era llevada por la corriente a una muerte segura...
Cuando trate de sostenerla ella se desvaneció antes mis ojos dándole paso aquel demonio de ojos rojos.
Mire a Rukia vi que ella me prestaba atención sumida en sus pensamientos.
-Todo ocurrió tan rápido, vi como la vida de mi madre era arrebatada, como su dulce sonrisa era cubierta por una mueca de dolor mientras era desangrada rápidamente. Ese maldito asesino mi madre, para continuar con su existencia. Jure vengarme sobre cuerpo de ella, pero no he podido dar con sus asesino y ya estoy cansado de luchar contra un imposible.
Apreté mis puños y mire como Rukia que se había quedado en una quietud sobre humana se acercaba a mí con una expresión de dolor total. Vi como abrió sus rosados labios y los desee por un momento quise perderme en sabor de sus labios fresas.
-Ichigo yo lo siento, siento mucho lo que has tenido que pasar, pero eso no te da derecho de querer acabar con tu vida. – ella me estaba reprochando, eso me lleno de un amargo sentimiento creí que ella me podía entender.
-Es que no te das cuenta que mi madre murió por mi culpa, que si yo no fuera tratado de salvar aquella niña mi madre seguiría con vida. – le grite sin querer, pero ella no se movió en lo mas mínimo al parecer no le molestaba que le gritara.
-Ichigo ese era el destino de tu madre y el tuyo era vivir. – me susurro tan seguirá de sus palabras.
-Acaso no entiendes lo que dije. Mi madre murió a causa de mi maldita culpa y tu solo dices que fue a causa del destino. En qué mundo vives.
-Solo te diré que el destino es el que rige nuestras vidas la tuya y la mía. Y desde ahora te digo que tu destino no es morir hoy. – me afirmo tan segura de sí misma que izo que riera fuertemente.
-No me hagas reír en el punto en el que me encuentro no hay regreso. – y fue allí que me di de cuenta de un detalle.
Todo estaba en una quietud, sorprendente era como si el tiempo se hubiera detenido, nada se movía la lluvia se había detenido y las gotas de aguas seguir flotando en aire.
Estruje mis ojos para ver si no me estaba engañando. O era otra ilusión de mi mente agonizante.-
-Si quiere te puedes burlar Ichigo, pero en este momento estoy muy decepcionada de ti, creía que eras una persona con más fuerza de voluntad. Una persona que peleaba por lo que quería, no una persona que se daba por vencido tan fácilmente al no encontrar una salida. Si tu llegaras a morir si dar una pelea por tu vida te odiare hasta que las estrellas caigan de los cielos y el universo se queden si ese brillo de misterioso.
-Ya te lo dije no me hagas reír Rukia. Ya no tengo porque seguir luchando, hace unos días me entere que aquel demonio había muerto ya que otro de encargo por mí.
-Ichigo que débil eres, acaso allí afuera no hay mas asesinos asechando en busca de una nueva presa. Este mundo está podrido lleno de maldad y corrupción. Porque no proteges aquellas pobres almas que merecen también una oportunidad de vida. Acaso tu nombre no significa protección aparte de fresa. – vi como sonrió ante aquellas palabras.
-Ya no quiero seguir luchando Rukia. – le dije ya resignado
-Maldita sea Ichigo, no permitiré que te rindas así de fácil. Ya te lo dije no dejare que mueras. Eres lo único que me importa. – vi como apuño las manos negándose a llorar y eso me dolió mas aun, la estaba lastimando.
-Aun no lo comprendes Rukia, este es el camino que he elegido. – ella me estaba haciendo dudar de mi mismo.
-Yo no quiero que mueras. – me susurro y la desee más que nada, ella me pedía que viviera ¿pero para que?
-Aunque me lo pidieras ya no podría retroceder en el tiempo y no podría sacar el veneno que se roba mi vida lentamente. – le dije para que ya no tuviera esperanza ella aun seguía aferrada a mis brazos como si su vida dependiera de ello.
-Si existiera un antídoto y si te pudieras salvar que arias. – me preguntó para hacerme dudar y darme esperanzas.
-Rukia ya no tengo un motivó por el cual vivir. – le recordé ¿porque no me entendía, porque se empeñaba en darme una salida que yo no quería tomar?.
-Que idiotez es esa. Acaso aun no tienes unas hermanas que te aman y un padre. Tienes una familia. No sabes lo que yo aria por tener lo que tienes tu. Y solo lo dejas porque dices no tener un motivo por el cual vivir. Y ellos acaso no son un motivo, te has detenido a pensar en el sufrimiento que les causaras a ellos. – sentí como se alejaba de mi y el sentimiento de abandono que me estaba causando era más doloroso que el veneno que corría por mis venas y me quede callado sentí su dolor, y su desesperación, ella estaba sufriendo por mí. ¿Pero porque?
-Ichigo yo no quiero que tu también mueras. Eres mi debilidad. Compréndelo por favor. Si ya tu no estas no podre continuar. – ella estaba temblando y retenía sus lagrimas, lo savia podía ver sus ojos brillosos.
-¿Rukia de que hablas?. – tuve que preguntarle, aun no comprendía porque ella sufría tanto por mi…
-Aun eres muy idiota para entenderlo. Solo quiero que sepas que de ahora en adelante estaré allí cada vez que me necesites. – y allí estaba de nuevo su arrogancia y ese toque misterioso que tanto me gustaba de ella.
-Quiero que no te des por vencido y sigas luchando hasta el último alienó de tu vida.
-De que estás hablando. Me estás hablando como si yo no fuera a morir. Que pretendes con todo esto darme esperanzas., esperanzas que agobian a mi alma. – me estaba molestando por su testarudez, es que acaso no podía dejarme morir tranquilo.
-Tu vivirás Ichigo. Tu tiempo aun no ha llegado a su fin. – me aseguro son tal firmeza que le creí.
-Rukia tú me pides que cuide de otras personas, como quieres que haga tal cosa si yo no pude salvar al ser que más amo. Como quieres que haga eso si ni siquiera pude proteger a mi madre. ¿A que has venido Rukia, atormentar mis últimos minutos de vida?.
-No he venido a eso, he venido a darte una segunda oportunidad. – aun no lo comprendía, porque se empeñaba que yo siguiera viviendo, sus ojos destellaban esa luz que iluminaban mi alma, pero aun así yo no quería aceptar esa luz.
-De qué demonios estás hablando, dilo de una maldita vez y deja de irte por las ramas. – le exigí y ella solo me sonrió triunfante, ¿qué demonios le pasaba a ella?.
-Ichigo si sientes que no tienes fuerzas para continuar levántate, si sientes que vuelves caer vuelve a levantarte, si sientes que nadie te puede oír grita y hazte escuchar, si sientes que no puedes proteger a alguien, abrasarla y protegerla con tus manos y brazos, si sientes que mueres apóyate en mi. Si sientes que ya no te quedan almas para seguir luchando, yo seré tu alma, si sientes que todo en tu mundo se derrumba yo estaré allí y te ayudare a construirlo, de hoy en adelante Ichigo yo seré tu fuerza, y tu katana. De hoy en adelante tu y yo seremos uno. Así que por favor no me odies por lo que haré. – me pidió con esa voz susurrante que estremecía mi cuerpo, ¿porque tenía que ver un ángel en ese momento?.
Vi como sus ojos brillaban y se acercaba a mí, parecía que me estaba condenando a un mundo peor a que ya vivía, y yo lo estaba aceptando… quería estar al lado de ella, desde cuando no lo sabía no se solo lo deseo.
Ella se estaba volviendo esa luz tan anhelada por mi corazón.
Se detuvo a unos centímetros de mis labios dejándome perderme nuevamente en sus ojos.
Su aroma dulce a orquídeas inundo mis pulmones.
Vi como abrió sus labios y los dese con tanto anhelo que me dolió al no poder poseerlos.
-Kurosaki Ichigo eres mi debilidad "tú serás mis perdición la katana que termine con mi existencia".
Quede paralizado y la oscuridad se apodero de mi, dejándome en la nada, quizás ya había muerto.
La existencia de una persona es algo pasajero.
Atentar contra la corta vida es cobardía.
No existe un perdón para ello.
El dolor es parte de nuestra existencia.
No debemos de darnos por vencidos y déjanos vencer por él.
Siempre hay una salida.
Un rayito de sol que puede alimentar a nuestros marchitos corazones.
Solo hay que abrir los ojos y nuestras armas.
Y allí estará ese rayito de esperanza.
Que ara florecer la felicidad que hay en ti.
Adelante abran las puertas de sus corazones y allí estará
En la puerta esperando ser abrazada la felicidad.
Yuuki Kuchiki
"Yoruichi morirás por tratar de manipularlo, tú misma has sentenciado tu muerte"
"Masaki tu hijo te necesita es hora que te muestres"
Holaaaa…
Espero que todos estén bien…
Disculpen por la tardanza pero aquí estoy de nuevo…
Se que a lo mejor no le encuentren sentido a este cao. Pero créanme que si la tiene y mucha.
Para lo que no la entendieron le daré una breve explicación.
Recuerden que hay alguien que puede controlar los estados de ánimos de los demás.
Bueno esa persona manipulo los de Ichigo para que este tratara de suicidarse, para atraer a Rukia hasta él y esta bajara la guardia al tratar de transformarlo y así ellos poder atraparla en aquella tan bien elaborada trampa.
Bueno veremos que pasa en el siguiente cap.
Le agradezco a todos los que siguen esta historia:
Kuraiyuki
Ghost iv
Sakura –Jeka
Jessy moon 15
Keisi-san
Eva Vidal
Hiraku- chan 02
Rukia Nair
Muchas gracias a yodos usteds por brindarme su apoyo espero que este capitulo haiga sido de su agrado
Rukia Nair. Tienes mi permiso para publicar el poema y me alago mucho que quiera publicarlo…
