-¡Basta por favor Terry! ¡Anthony basta! –Candy gritaba pero ambos chicos la ignoraban.
-¡¿Qué está pasando aquí?! –La directora Grey llego al lugar.
Los chicos fueron sujetados por otros jóvenes para que dejaran de pelear, aunque al percatarse de que era la hermana Grey, Terry dejo de luchar para irse de nuevo contra Anthony, quien parecía no importarle que estuviera ahí la directora.
-Sr. Ardley y Sr. Grandchester no toleraré este tipo de espectáculos en mi colegio –Dijo tranquilamente –Serán confinados en el cuarto de meditación por una semana cada uno –Miro a Terry –Ahora mismo ¡Vamos!
Terry de mala gana siguió a la hermana, a su lado Anthony también comenzó a caminar pero con una mirada asesina hacia Terry.
-¡Ves lo que provocaste Candy! ¡Por tu culpa Anthony estará castigado!
-¡Yo no tengo la culpa Eliza!
-¡Claro que sí! ¡Desde que apareciste solo han sido desgracias para la familia Ardley, sería mejor que desaparecieras!
-¡Eliza Leagan será mejor que guardes silencio, si no quieres ser enviada al cuarto de meditación también!
-Pero…
-Vamos chicos a sus clases
Candy estaba confundida, no entendía que le sucedía, pero Terry le gustaba y a decir verdad si le gustaba mucho pero ¿Acaso me gusta más que Anthony?
Iba camino a su dormitorio ya que pronto deberían estar todas en sus respectivas habitaciones, al llegar encontró una pequeña carta sobre su cama, la tomo inmediatamente pues la curiosidad la invadió de pronto haciendo que olvidara sus confusiones y preocupaciones por aquellos dos jóvenes.
Querida Candy:
Perdóname por todo lo ocurrido y también te pido perdón por lo que sucedió conmigo durante estos meses, nunca me imaginé que esperarme hasta que la tía abuela lo decidiera ocasionaría este distanciamiento entre los dos.
Mira Candy no te pido que me perdones ahora mismo, si tu no lo deseas lo entiendo solo te pido que me permitas estar junto a ti nuevamente, pues solo deseo estar a tu lado, no te imaginas lo mucho que te he extrañado mi pequeña pecosa.
Quiero que sepas que aún me gustas mucho como cuando te lo dije aquel día que nació la dulce Candy ¿lo recuerdas?
Sé que estas molesta pero permíteme estar junto a ti, no te volveré a dejar lo prometo Candy.
Atentamente
Anthony Ardley
Candy tomo la carta de Anthony y la guardo junto a sus tesoros que conservaba en su cajita, no sabía qué hacer, Terry quería estar junto a ella porque le gustaba y ahora Anthony también deseaba disfrutar de su compañía porque aún le gustaba ¿Qué gran dilema?
Al día siguiente se encontraba en un receso largo en la colina de pony pensando en ambos chicos que se encontraban en el cuarto de meditación y de pronto….
-¡Candy! Sabía que te encontraría aquí
-¡Terry! ¿Cómo escapaste?
-Igual que tu Candy jajajaja trepando como un chango –Se rio
-¡Oh Terry! –Se sonrojo mucho, no pensó que la hubiera visto cuando…
-No te preocupes no creo que alguien más se haya dado cuenta –Se acercó a ella –Candy ¿puedo estar junto a ti en esta hermosa segunda colina de pony?
-Cla-claro Terry –Dijo sonrojándose por como la veía
Terry simplemente sonrió dulcemente para luego sentarse al lado de Candy, quien se dispuso a recostarse en el pasto para mirar el hermoso cielo.
-Solía pasar todo el día en el gran árbol de la colina de pony –Dijo tranquilamente, recordando sus días en el hogar de Pony
-Me gustaría ir contigo al hogar de Pony
Candy lo miro sorprendida -¿Enserio Terry?
-Por supuesto me gustaría ver donde creciste y donde estuviste tanto tiempo pensando muchas cosas me imagino.
-Sí y también ¿treparías conmigo al árbol padre?
-Jejejeje claro Tarzan pecosa aunque sabemos quién ganara –Guiño un ojo y sonrió dulcemente a la chica
-¡Terry te dije que no me llames así! –Se abalanzo sobre él, pero solo ocasiono que ambos cayeran por la colina, Terry quedo encima de ella quien se sonrojo inmediatamente –Terry –Susurro sin decir o pedir algo en particular solo se sonrojaba más y trataba de evadir la mirada tan penetrante del chico
-¡Terry maldito canalla! –Anthony salió del otro lado abalanzándose sobre él, lo había agarrado desprevenido por lo que no tuvo tiempo ni de quitar a Candy.
-¡¿Qué rayos te pasa Anthony?! –Candy lo sujeto antes de que se fuera contra Terry, pero él no desistió
-¡Suéltame Candy, déjame darle su merecido por tratarte así!
-¡No me hizo nada Anthony!
-¡Claro que sí, estaba sobre de ti y esa ofensa la….!
-¡Ya cállate Anthony, ya te dijo que no le hice nada! –Dijo levantándose –Ahora guarda silencio si no quieres que nos castiguen peor….
-¡Aléjate de ella! –Anthony tomo la mano de Candy y comenzó a jalarla para llevarla lejos de ahí
Terry decidió dejar las cosas por ahora así, pues Anthony estaba muy alterado y no quiera comenzar una nueva pelea, sabía que si lo hacía provocaría más angustia en aquella chica que ya de por si se encontraba en un mar de confusión, no quería sumarle otro nuevo problema.
-Anthony suéltame por favor –Pidió antes de llegar al otro lado de la escuela donde hace tiempo estuvo con Annie discutiendo
-Candy ¿recibiste mi carta ayer?
-Si Anthony –Dijo bajando la mirada –Si te perdono Anthony se que no fue tu culpa, además la tía abuela me dijo algo acerca de que querían asesinarte, eso me tiene muy preocupada y por eso entiendo porque lo hizo ella, solo que es difícil me causo un gran daño y me dio a entender que no fue un accidente –Soltó de un jalón todo pues ya no quiera ocultar la preocupación
-A mí también me lo dijo pero no quiso darme muchas explicaciones. –La tomo de la mano –No quiero que por ahora te preocupes por eso Candy
-A mí tampoco me quiso dar más explicaciones y no me digas eso Anthony por supuesto que me preocupa y demasiado
-Candy…. –La miro dulcemente -Sobre la carta…..Es verdad
-Lo se….
-Aún me gustas y mucho –Dijo acercándose lentamente a ella.
Candy solo lo miro, pero al sentir como el rodeaba su cintura para acercarla, se quedó paralizada y sintió como mariposas en su estómago causadas por la cercanía del joven, mientras él seguía viéndola a los ojos –Esto es algo que quiero hacer desde que vine aquí, algo con lo que no pienso quedarme esta vez Candy
-Anthony….
-Mi pequeña pecosa me gustas mucho –Dijo mientras lentamente empezaba a cerrar sus ojos
Candy se sintió como en otro mundo donde solamente existiera el y ella, también había deseado estar con el, quien había sido su segundo amor pese a que al principio lo confundió con su príncipe de la colina pero ahora no sabía bien si era correcto o no, pues muy a su pesar un joven de cabello castaño y ojos azules apareció en su mente, recordándole que también sentía algo por él.
-Te quiero mucho Candy –Anthony sello aquel beso después de lo dicho, ese beso que tanto anhelaban ambos desde hace mucho tiempo, Candy simplemente se dejó llevar por lo que de momento sintió.
Anthony la tomo más fuertemente de la cintura, ella simplemente poso sus manos en los brazos de él, mientras correspondía aquel beso de amor que su querido Anthony le ofrecía, aun pensando que tal vez en cualquier momento despertaría y todo habría sido un hermoso sueño, tal vez eso esperaba pues en el fondo no deseaba lidiar con el problema de Anthony y Terry peleando por ella.
Terry quien los había seguido, miro tristemente la escena donde ambos se estaban besando, aun así tomo fuerza pues sabía que aun tenia esperanza, se acercó rápidamente y le dio un gran zape en la cabeza a Anthony quien inmediatamente se separó de Candy, quien lo sujeto para que no volviera a golpear a Terry.
El solo sonreía, mientras veía como Candy avergonzada bajaba la mirada -¡Niño fantasma te recuerdo que debemos estar en el cuarto de meditación ahorita mismo, pues no tardan en llevarnos el almuerzo y tareas!
-No tenías por qué interrumpirnos –Dijo sonriendo –O ¿acaso estas celoso?
-Tal vez pero eso no es de tu incumbencia niño fantasma
-¡Deja de decirme así!
-Es la verdad, Jajaja parece que el dicho es cierto ese que dice –Terry le sonrió burlonamente –No andaba muerto, andaba de parranda jajajaja
-Veme muy bien Terry –Dijo tomándolo del cuello, Candy nunca lo había visto reaccionar así –No estoy muerto, estoy aquí y no la dejare, así que no te hagas ilusiones
-Eso es algo que ella debe decidir ¿no lo crees?
-Sí y sé que me elegirá a mi….
-¿Cómo puedes estar tan seguro?
-Porque ella….
-¡Basta! ¡No quiero que me vuelvan a molestar ninguno de los dos, no quiero verlos ya! –Comenzaron a brotar unas lágrimas -¡Déjenme tranquila y si se quieren matar por una tonta competencia entre ustedes, háganlo pero a mí no me involucren!
-Candy…
-No quiero que me molesten ninguno de los Terry, por favor déjenme en paz y no me involucren en sus asuntos –Dijo mientras se alejaba
-Pero…. –Anthony la vio partir de ahí, mientras seguía sujetando el cuello de Terry quien también miraba en dirección hacia donde se fue la chica rubia.
Los dos jóvenes estaban confundidos ante la reacción de Candy, pero ninguno de los dos estaba dispuesto a dejarla para que el otro se la quedara, tenían sed de competencia y de esa maravillosa mujer, solo se soltaron lentamente y se dirigieron al cuarto de meditación.
