CAPÍTULO 10. DESENREDOS
Martín no levantó la vista.- Buenas noches, ¿Tiene reservación?-
-Martín, soy yo-
Esa vez el maître levantó la vista, y Hermione sonrió al ver su expresión de sorpresa.
-Tengo una cita con Harry- añadió.
-¿Herms?- le susurró, finalmente, pasando la vista del escote a la cara de la diseñadora.
Con el vestido y un sencillo arreglo, Hermione se veía espectacular.-¿Crees que a Harry le gustará?-
Martín se aclaró la voz.- Ah…creo que le va gusta más cuando te lleve a casa.- comenzó a andar al interior del lugar, y Hermione, ligeramente ruborizada, lo siguió.
-Esta noche es especial- reconoció la diseñadora en voz baja.
Martín asintió.- Finalmente van a estar juntos.
Hermione se paró en seco.-¿Qué quieres decir con finalmente?
Martín se volvió y sonrió.- Herms, todo el personal de este H. negocio lleva años esperando a que se dieran cuenta de lo que ambos sentían.
-¿Y que era eso?
-Amor, querida.- Se aclaró la voz de nuevo.- Harry ya ha llegado. Está esperándote.
Miró hacia su mesa habitual.- Pues yo no lo veo.
Martín negó con la cabeza y la invitó a seguir adelante.-.Decidió probar algo distinto esta vez.
Harry la había llamado media hora antes y le había dicho que había surgido algo y que la vería en el restaurante. A Hermione le palpitaba el corazón a 100 por hora mientras seguía a Martín…Se sentía tan nerviosa como en la ceremonia de selección de Hogwarts, hacía años.
-¿A dónde vamos?- le preguntó a Martín.
-Ya te dije que Harry tenía planeado algo especial.
-Si, pero ¿A dónde vamos?- volvió a preguntar nerviosa.
Martín atravesó las puertas de cristal, donde normalmente se encontraba un hermoso jardín…Hermione se sorprendió al ver que el maître señalaba una mesa junto a un precipicio, desde donde se podía ver el mar, besando la playa, mientras el aroma y el melódico sonido de las olas la envolvían.
-Ahí- le dio un beso en la mejilla.- Ahora ve.
Hermione caminó lento, intentando empaparse de la belleza del escenario. El camino y la mesa estaban iluminados por cientos de velas flotantes, sus llamas oscilando alegremente a la cálida brisa de la noche.
-Harry- dijo cuando se acercó a la mesa.
Él estaba de pie junto al borde del precipicio, mirando hacia el mar. Esperó con inquietud a que se diera la vuelta, y cuando lo hizo, su nerviosismo desapareció.
-Hermione- pronunció su nombre completo con la suavidad de una caricia.- Te estaba esperando.
-Siempre he estado aquí. Llevo mucho tiempo esperándote.
-Y yo estaba demasiado ciego para darme cuenta- le retiró una silla, y se sentó después de hacerlo ella.-Ahora ya te veo claramente.
Sirvió Champán en una copa y se lapazo, después se sirvió otra para él.- Por nosotros.
Ella brindó con cierta vacilación y se llevó la copa a los labios sin apartar los ojos de él.
-Apenas has bebido- dijo Harry.
-Estoy nerviosa, y ambos sabemos cómo acabo cuando bebo.
-Vamos, Hermione.
Hermione jamás había sido capaz de negarle nada a Harry, de modo que dio otro sorbo.
-Te has molestado mucho, Harry- murmuró.
Las velas y la luz de la luna iluminaba su pequeño banquete, y la cadencia de las olas rompiendo en la costa a los pies del acantilado proporcionaban la música. Y a pesar de la belleza del entorno, Hermione no podía apreciarlo del todo por estar totalmente centrada en el hombre que tenía frente a ella.
El hecho de que estuviera allí, de que hubiera preparado todo eso por ella, le hizo sentir un cosquilleo en el corazón, una sensación a la que aún no estaba acostumbrada. Un sentimiento de amor que llevaba tiempo intentando negar.
Harry sonrió.- No ha sido nada. Martín y Ron han sido de mucha ayuda.
-Que amable de su parte.- No supo más que decir-
Harry levantó una tapa de forma abombada-. ¿Ostras?
A la diseñadora se le revolvió el estómago.- No creo.
Él se quedo decepcionado.- Prueba una. Toma.- dijo eligiendo una grande de las que estaban encima.- Esta se ve bien.
-Harry, sé que te has molestado muchísimo, pero nunca he probado las ostras, y no me imagino probándolas. Son grises. Quiero decir, como cosas verdes, amarillas y naranjas, pero no grises. Además son muy resbaladizas.
-Entonces, ¿Para qué molestarse?-Harry parecía enfadado.- Solo quiero que pruebes una.
Hermione movió la cabeza-. Lo siento. Seguiré con el champán.
-No me lo estás haciendo fácil- murmuró entre dientes.
De repente ella se rió, más por los nervios que por otra cosa.-¿Y cuando te lo he hecho fácil?
Harry dejó de fruncir el ceño y sonrió.- Entendido.
-¿Solo tomaremos ostras y champán?
Hermione estaba más tranquila y se le ocurrió que podría comer algo. En realidad, si estaba bebiendo champán, le convenía comer algo.
Él movió la cabeza.- Martín nos traerá la cena en unos minutos.
-Bien.
Ambos permanecieron el silencio…un silencio algo incómodo.
-Has tenido una idea preciosa- dijo la diseñadora, finalmente.
-No tan preciosa como tú.
-Ah.- No se le ocurrió más que decir. Harry jamás le había dicho cosas así. Había soñado que un día se las dijera, pero nunca había creído que llegaría a hacerlo.
-¿Herms?- Harry rompió el silencio, y Hermione pegó un respingo.
-Escucha, será mejor que te diga esto cuanto antes- dijo en el mismo tono que utilizaría un condenado al beso del dementor.
De pronto, Hermione se dio cuenta del por qué de la velada; iba a dejarla con la mayor delicadeza posible. Sintió que el corazón se le salía del pecho, pero ignoró la angustiosa situación. Lo superaría de algún modo.
-No te preocupes, Harry. Lo entiendo. Lo has pensado mejor. Sabía que acabarías pensando así, que empezarías a pensar con tu lógica de auror y que entenderías que lo nuestro no puede funcionar.- Se le estaba partiendo el corazón, pero no le daría la oportunidad de darse cuenta.
-Maldita sea, Herms, ¿Acaso piensas hacer que el resto de nuestras vidas sea igual de difícil?
Harry se levantó del asiento y avanzó hacia ella. Entonces se arrodilló a su lado y escogió una ostra del montón.
-Toma, ábrela.
-He dicho que no quiero ostras- dijo la diseñadora.
Harry movió la cabeza.- Anda, te gustará- fue todo lo que dijo.
¿Qué demonios le pasaba? ¿Por qué tanta insistencia con las malditas ostras?
-Estoy seguro de qué me vas a poner las cosas difíciles toda la vida.
Probablemente me volverás loco, también.
Harry abrió la ostra y pareció molesto. La tiró al suelo y tomo otra.
-Harry, ¿Por qué haces esto?
Mientras abría otra ostra, Harry siguió hablando.- Cuando nos conocimos en Hogwarts, tú tan mandona y correcta, pensé "Dios mió, que chica más pesada".
-Lo sé. No tengo la intención de dis..
Con delicadeza de tapó la boca con la mano. Le olía ligeramente a ostras y Hermione echó la cara hacia atrás, permaneciendo en silencio.
Harry tiró la ostra y escogió otra.
-Sí, pasé de tratar de hacer que estudiaras a pedirte que me arrancaras unas tiras de cera de las piernas.- sonrió.
De nuevo tiró la ostra que tenía en la mano y tomó otra.
-Sabes, al principio, cuando éramos niños me fastidiabas. Pero después dejaste de fastidiarme y te convertiste en parte de mi vida.
-Bueno, supongo que debo darte las gracias por eso.
-Calla.- Dijo el auror-. Llevo todo el día preparando esto.
Se puso derecho y agarró otra ostra.
¿Qué rayos pasaba?, pensaba Hermione mientras él seguía abriendo ostras y tirándolas después en el suelo.
-Fuiste para mi como el grano de arena que entra en la ostra. Al principio la irrita, pero pasado un tiempo ya no nota que sea fastidioso porque se ha convertido en algo bello.
-¿Estás intentando decirme que son tan molesta como ese grano de arena?- preguntó Hermione en voz baja.
-Lo que trato de decir es que eres la mujer más preciosa que he conocido jamás. Eres la perla en la que un día se fija la ostra; una perla que tenía literalmente delante de mis narices.
Hermione lo besó; le importaba un comino el olor a ostra.
-Mmmm. Mucho mejor qué ninguno de esos chicos con los que practiqué.- Se retiró y lo miró-. Soy una perla, ¿no?
Harry tomó la última ostra del montón.
-Has estropeado mi proposición, ¿sabes?- entonces abrió la ostra-. Ajá- se la colocó delante para que la viera.
En el centro de la ostra había una perla, con una esmeralda.
-Hermione Jane Granger, ¿Quieres casarte conmigo?
Hermione no tocó el anillo. Solo lo miró.- Te vuelvo loco- le susurró.
-Pero después de tantos años, estoy acostumbrado, hasta me gusta.
Hermione deseaba ponerse el anillo, pero se contuvo.
-Te manipulé para llevarte a la cama- le confesó.
-Puedes decirlo tantas veces como quieras, pero igualmente es cierto que yo deseaba más que nada en el mundo meterme contigo en la cama.
-¿Estás seguro?
-Herms, esto suena de lo más empalagoso pero…tú eres mi perla, irritante, pero bella.
-¿Es esto lo que llevas todo el día preparando? –se rió ciertamente aturdida-. Es tan halagador.
-No tanto como lo que me contaste de cuando besaste a todos esos chicos. Tus días de prácticas han terminado, lo sabes, ¿no?
Sacó el anillo de la ostra y se lo acercó al dedo.
-Di que sí, cariño.
-Si
Harry deslizó el anillo por su dedo y la besó. Al principio fue un beso suave y tierno, pero al poco tiempo se transformó en algo apasionado y exigente.
-No creo que necesites practicar más- dijo el auror en voz ronca.
-Ni tú- le sonrió ella, sin aliento-. ¿Estás seguro de esto?
Harry sonrió y le acarició la mejilla.- ¿Recuerdas la noche en que te ayudé a depilarte?- le preguntó.
-Vagamente, ¿Qué fue lo que viste?
-Te vi como se ve a una mujer…una mujer a la que de pronto deseé. Una mujer que amaba. He estado buscando la mejor manera de decírtelo sin estropear nuestra amistad.
-¿Quieres decir que me depile por esto?- se rió.- Entonces si me hubiera depilado hace años. Tal vez no habrías perdido tanto tiempo. Por Merlín, Harry, de haberlo sabido, me habría depilado en Hogwarts.- De nuevo se rió al pensar en lo que decía.
Harry tiró de ella para que se uniera a él sobre la hierba, ambos riéndose como tontos.
-Ejem…- se oyó una voz.
Hermione, que estaba sentada en el regazo de Harry, levantó al vista y vio que era Martín, con las bandejas flotando detrás de él y mirándolos con expresión divertida.
-¿La comida?- preguntó la diseñadora.
-Comida, ¿Llamarías comida a la creación de Félix? Sabes que si se enterara tendrías que encontrar otro sitio donde comer, ¿Verdad?
-Ambrosía- dijo Hermione, mientras intentaba levantarse sin enseñar nada. Pensaba enseñar algo más tarde, pero solo a Harry, la diseñadora sonrió.
-Entonces supongo que han arreglado todo.- declaró Martín mientras colocaba una botella de vino en la mesa.
La diseñadora estiró el brazo para enseñarle el anillo.- ¿Qué es eso?- Martín le tomó la mano y miró el anillo, que brillaba a la luz de las velas-. ¿Significa lo que creo que significa?
-¿Qué crees que significa?- le pregunto risueña.
-Qué por fin van a estar juntos.
Harry estaba de pie detrás de Hermione, con las manos rodeándole la cintura.
-Sé que es algo precipitado, pero, ¿Crees que puedan reservarnos el lugar para un banquete, digamos, en un mes más o menos?
-¿Un mes?- protestó Hermione- Harry, nadie puede organizar una boda en un mes. Y tendremos qué invitar a tantas personas del Ministerio relacionados con tú trabajo que tendrá que ser algo especial.
-Tiene que ser especial, desde luego, pero no para nadie del Ministerio. Por cierto, mi carrera ha sufrido un ligero cambio.
-¿Cambio?
-Hablaremos de eso más tarde- Harry miró al Maître-. Bueno, ¿Qué te parece?
-Deja que vaya a checar las reservaciones y veremos que puedes hacer. Vengo dentro de un rato- dijo Martín.
-No tengas prisas- dijo Harry-. Con que me lo digas mañana, es suficiente.
-No hay problema, volveré dentro de unos minutos.
Hermione miró a Martín.- Martín, creo que lo que Harry quiere decirte, con sus mejores modales, es que nos dejes solos para hablar.
Harry rió.- Nada de modales. Sal de aquí…tengo intención de cortejar a mi dama…
-¿Y la dama no tiene nada que decir sobre el cortejo o la boda?- preguntó Hermione.
Harry negó con la cabeza.- Lo único que vas a decir esta noche en sí.
Hermione miró al maître.- Lo siento Martín. Pienso ser una esposa obediente, y debo estar de acuerdo con todo lo que diga mi futuro esposo.
-Eso quisiera verlo- refunfuño Harry.
-Yo también quisiera verlo- dijo Hermione sonriendo.
-¿Ves lo que voy a tener que aguantar?- le dijo Harry a Martín.
Martín sonrió y se marcho.
-Al fin solos-suspiró Harry.
-¿Es que quieres que nos quedemos solos por alguna razón?- dijo Hermione, sintiendo una mezcla de deseo y felicidad.
-Tengo planes- reconoció el auror.
-Me gusta como suena eso- sonrió sugestivamente Hermione.
-Cenar, Herms. Tengo pensado cenar con mi prometida. Tenemos que hablar.
Cada vez que el auror hablaba en ese tono, las cosas se ponían feas.
Le retiró la silla y Hermione se sentó. La diseñadora levantó la tapadera que cubría su plato y estuvo a punto de echarse a reír.
-Déjame adivinar, hay un plato de camarones debajo de tu tapa.- dijo miando su plato de fettuccine.
-Bueno, fíjate, si el pobre Zack hubiera sabido pedir correctamente, tal vez yo no estaría contigo ahora.
-Jack- le corrigió.- Y solo habrías tenido que pedírmelo.
-Bueno, te lo estoy pidiendo ahora. ¿Qué pensarías si te digo que ya no seré jefe de Aurores?
Ella lo miró con los ojos muy abiertos.- ¿Qué ha pasado?
-¿Recuerdas que me preguntaste si estaba feliz con mi trabajo?
Ella asintió.
-¿Y qué cuando te pregunté quien estaba feliz con su trabajo, me dijiste que tú si?
¿Qué había hecho? Harry siempre había querido ser auror.- Harry, no tenías por que abandonar tu trabajo por mi. Te conozco y sé el horario tan demandante que tienes. No me va a sorprender ni nada por el estilo.
Él estiro el brazo y le tomó la mano.
-¿Y recuerdas cuando dije que no había estado sufriendo por Ginny todos estos meses? Estaba intentando averiguar lo que quería. Me hiciste una pregunta y todo encajó. Lo he dejado por mi mismo. Tú tenías razón, estaba tan tenso por que no me gustaba lo que hacía.
-¿Estás seguro?- preguntó Hermione
Harry sonrió, y con esa sonrisa lo dijo todo, de modo que la diseñadora se relajo.- Estoy seguro.
-¿Entonces que vas a hacer ahora?
-Voy a regresar al cuerpo de aurores, Herms. No más juntas y burocracia interminable, sino ayudar directamente…quiero sentir esa emoción que no había sentido en el trabajo desde hace tanto tiempo…¿Sabes lo mejor de todo?
Ella negó con la cabeza y se metió un tenedor con fettuccine en la boca. Estaban deliciosos.
-Que me dará tiempo de salir a comer con la jefa de Encore, la conozco y se me ocurrió que tal vez le gustaría comer con su marido.
-¿Tiene marido? Una mujer con suerte.
-Más bien es un hombre afortunado- pinchó un camarón y se lo pasó a la diseñadora.
-Harry, ¿Estás seguro de todo esto?
-Herms, jamás he estado tan seguro de nada en mi vida. ¿A ti que te parece casarte con un hombre cuyo salario va a bajar un par de ceros?
Ella sonrió.- Mientras él sea feliz, yo estoy contenta.
-Aquí sentado contigo esta noche, tengo todo lo que he deseado jamás.
Ella estiró el brazo y le cubrió la mano con la suya. El corazón estaba a punto de estallarle de felicidad.
-Si no me preocuparan los sentimientos de Félix, dejaría esta comida y te llevaría a casa ahora mismo.
Harry dejo de comer y le preguntó:
-¿Y que harías conmigo?
Ella pinchó unos fettuccine y se lo metió en la boca.- Oh…ya se me ocurriría algo…me siento bastante inspirada hoy.
-¿Herms?
-¿Si?- dijo en todo seductor.
-¿Puedes comer más deprisa?
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Hermione deslizó las manos por los hombros de Harry acariciando sus músculos.
El trayecto del restaurante hasta casa, les había llevado menos de diez minutos, por lo general, necesitaban unos veinte para recorrer esa distancia, pero Harry había ignorado varios semáforos.
El tratar de encontrar la llave había sido un tormento, hasta que Harry decidió que no necesitaban de la maldita y escurridiza llave para entrar…si podían aparecerse.
En este momento, él estaba sentado en una silla, en la cocina, junto a la mesa. El calor de su piel morena le calentaba las manos a través de su camisa.
-¿Hermione?-
-¿Hmm?-
-Estos últimos días ¿me echaste de menos?- dijo mientras le tomaba la mano. La intensidad de su mirada, le indicó a Hermione, que su respuesta era importante.
-Si, Harry-
Él ojiverde, tomo las delicadas manos, para colocarlas en sus mejillas:- Yo también te echaba de menos-
Hermione se inclinó y murmuró contra sus labios:
-Te Amo-
Harry cerró los ojos y dejó escapar un gemido de anticipación. La besó con un urgente movimiento de labios. Aquel acto era como una embestida, que parecía que iba a explotar de ansiedad, al tenerla cada vez más compenetrada en su cuerpo.
-Siempre he estado enamorado de ti- le confesó.
Hermione se levantó la falda del vestido para sentarse en su regazo. Harry, abrió las piernas para que ella se apoyara en el asiento de la silla. Sus pies, colgaban a ambos lados.
-Pase lo que pase, Harry. Siempre te amaré-
Él colocó sus manos en los muslos de la joven, acariciando su tersa piel de forma ascendente, sin dejar de mirarla le dijo: -Voy a mostrarte que es lo que va a pasar entre nosotros- las palmas de sus manos alcanzaron sus caderas y con sus dedos encontró el cierre del vestido.
Ella se acomodó en sus piernas, mientras quitaba la entrometida camisa de Harry, para luego recorrer su pecho. Se inclinó para besarle en el cuello. Harry tiró del cierre y el vestido se aflojó.
-Levanta los brazos- le dijo. Hermione le obedeció. El moreno tomó el vestido y se lo quitó por encima de la cabeza. Sus ondulados cabellos cayeron sobre sus hombros desnudos, desprendiendo un olor particular. Harry la observó con deseo; arrojó el vestido al suelo y después le cubrió los senos con sus manos. Frotó sus pulgares en esas cimas rosadas que cobraban vida. Hermione gimió y humedeció sus labios inconcientemente.
Harry la conocía. Conocía el peso de su cuerpo, reconocía el latido de su corazón, sus suspiros de placer y el aroma de su piel.
Era Hermione. Su Hermione.
La castaña bajó las manos a través de los vellos de su pecho hasta llegar a la cremallera de los pantalones. Bajó el cierre y sintió la creciente erección contra su muslo. Estaba tan excitado que le costaba respirar.
Harry clavó su mirada en esos ojos chocolate, estaba tan bella, con el cabello suelto, sus mejillas sonrosadas, sus labios hinchados y con un brillo especial que lo contagiaba de amor y placer. Ella se inclinó y le besó la garganta. Harry levantó su rostro y capturó sus labios. En seguida ese beso fue una búsqueda de tantas necesidades que solo el uno con el otro podían aliviar. Hermione arqueó la espalda hacia el cuerpo de Harry, presionando, acariciando y amando.
Eso era lo que él estaba buscando durante toda su vida. Quería sentir sus labios, el peso de su cuerpo al abrazarla, el roce de sus cuerpos y las caricias ardientes de sus manos.
La deseaba por completo.
La amaba. Siempre la había amado.
Harry se puso de pie y los pantalones cayeron al suelo. Colocó a Hermione sobre la mesa, frente a el, y la miró fijamente. Ella se apoyó en la superficie con los codos y sintió como Harry le besaba el cuello y sus pechos. Su respiración empezó a agitarse y Harry fue descendiendo. Besó su estomago, su ombligo, su vientre.
Hermione se sentó y rodeó la cintura de Harry con sus piernas. Temblando ligeramente, se aferró a sus hombros. Él la abrazó con fuerza. Y no pudo haber protestado ¡Dios! Cuanto la amaba.
Se lo dijo con caricias, con besos, con gemidos, con miradas. Su miembro rozó la entrepierna de la chica y no tardó en adentrarse en su húmedo y calido cuerpo.
Tensó los músculos alrededor de Harry.
-Te Amo, Herms- él se aferró a su cuerpo. Ella se alzaba una y otra vez, convirtiendo aquel movimiento en una locura. A medida que las embestidas se hacían mas profundas sus respiraciones se agitaban. Ella se agarró de sus hombros. No podían parar.
Hermione gimió y apretó a Harry con todas sus fuerzas y Harry supo que quería más. Que quería tenerla para siempre. Y sonrió, porque así iba a ser.
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Hermione se acostó sobre Harry. El resto de la ropa de noche estaba hecha un revoltijo a sus pies. Harry todavía estaba rodeándole la cintura con un brazo. Una de sus piernas descansaba sobre ella. Una lámpara bañaba la estancia con una calida luz amarilla y lo único que escuchaba era el sonido de sus respiraciones cansadas. Sus pieles estaban todavía unidas la una a la otra y una cálida sensación de satisfacción colmaba sus cuerpos. Hacia mucho que Hermione no se sentía tan llena. Harry la amaba. Ella lo amaba a él.
Creía que Harry estaba dormido hasta que le oyó decir entre gemidos:
-Bueno, ¿No estás contenta de haberte depilado?
-¿Quieres decir que me depile para esto?- le preguntó; de repente se le ocurrió una idea-. ¿Entonces me vas a devolver tu jersey de Quidditch?
-Amor, esto quiere decir que puedes conseguir de mi lo que quieras.
En ese momento, Hermione Jane Granger sabía que ya tenía todo lo que deseaba.
-Te amo.- le susurró, por el meo placer de oírse a si mismo decirlo en voz alta.
-Yo también te amo.- murmuro Harry, medio adormilado.
Ella se acurrucó contra su cuerpo. Sin duda había merecido la pena depilarse.
FIN
Invierno de 2006
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JO, JO JO….¡¡¡Feliz navidad!!! (Ady vestida de Santa Claus…aunque se vería mejor de Rodolfo el Reno, por la super gripa que tiene) Bien, antes de los tomates, que ahora merezco con todas las de la ley.
Lamento el retraso con el fin…Así que espero que el final haya llenado todas las expectativas…Un final feliz, como siempre…lo siento, pero no puedo evitarlo, tal vez en la vida real no haya un "Y vivieron felices para siempre", pero mientras pueda escribirlo, que el mundo ruede, no importa.
Debo agradecer infinitamente a Lilyem (Aidee) Que me hizo el gran favor de ayudarme con la parte del Lemmon…en parte, esa fue una de las causas por la que me retrase con el capítulo, no hallaba la inspiración para escribir esa parte, así que súper Aidee llegó al rescate y este es el resultado, espero que les agrade tanto como a mí (Tal vez debería proponerte que escribamos algo juntas, ¿No crees?)
También debo agradecer a todas las lindas personitas que se tomaron la molestia de regalarme unos minutos de su tiempo para leer este proyecto…Gracias mil por todos sus reviews, por sus comentarios, por su ánimo y su apoyo y por permitirme conocerlos, que creo, es lo más grandioso de escribir fics, conocer a tantas personas tan maravillosas.
Estoy en lo dicho, habrá dos epílogos, no creo que sean muy largos, pero ya están en proceso…espero estarlos subiendo en vísperas de Navidad o en Navidad, porque mi mega auditoria es el 18 y 19 así que ahora si viene mi prueba de fuego y debo estar más que lista tanto física (Achuu!!!...perdón…) como mentalmente (Aja…¿Y luego?).
Bueno, solo me queda agradecer a las personitas que me dejaron un review en el capítulo anterior. Gracias a: Lilyem, Mire, Sombra Gris, Brinitonks, Emilia Lupin, Koni, Brenda-Potter-Skywalker-Kent, Layera, Elendil Alcalime (Me encantaron tus historias!!!), Vianka, Ruby P. Black, Sakura Radclife, Nalu, Jhh, Viank liz, Ana, Zephyrpotter, Diana Artemisa, Erunde, Milly Lovegood, Nekary (¡¡Aquí estoy!!!), Khaly, Tamao Potter (Claro que te recuerdo…Gracias por leer de nuevo), Carola Potter Granger, Kapul6, Akny, Azela-chan, FrancisHHr, Princesa, Zcianya…y gracias al club de fans…Este proyecto fue por y para ustedes…pronto lo pondré al día en LPDF
Bueno…esto es todo, por el momento…espero pronto estar dando lata con otra historia…aunque primero debo terminar una que debo a Glendy (No desesperes, ya voy, ya voy).
Un cálido abrazo a todos desde la gélida ciudad de México.
Besos y abrazos navideños a todos.
Ady
