Ni la historia, ni los personajes me pertenecen.
Capitulo 9
Cuando Bella fue a casa de Esme a la mañana siguiente, Edward ya estaba allí pan quedarse con los niños.
—¿Estás seguro de que puedes ocuparte de ellos? ¿No tienes que trabajar?
Edward sonrió.
—¿Ya empiezas a preocuparte por cómo voy a pagar las facturas?
—No, claro que no —aseguró Bella, avergonzada.
— Deja de tomarle el pelo a tu prometida, Edward — reprendió Esme—. Los sándwiches para el almuerzo están en la nevera. Nosotras comeremos con Alice y Rosalie.
A Bella le agradó el plan, pero la preocupó estar creando demasiadas molestias.
Corno si hubiera leído su mente, Esme sonrió y añadió:
—Están deseando que llegue la hora.
Bella lo creyó cuando entró en la tienda. Ambas mujeres fueron corriendo a abrazarla.
—¡Felicidades! — exclamaron al unísono.
—¡Oh, no! —dijo Alice—. Eso es lo que se supone que le vamos a decir a Edward. A ti te tenemos que dar la bienvenida a la familia, Bella.
—Sí, vas a suponer una magnífica aportación — dijo Rosalie—. Necesitamos más mujeres en esta familia.
—Hemos elegido el vestido perfecto y hemos guardado uno de tu talla. ¡Te va a encantar!
Un momento después tenían a Esme y a Bella sentadas en sendas sillas como si estuvieran en una tienda cara viendo modelos. Y al final resultó que tenían razón. El vestido que habían elegido era de un tono rosa suave. La estrecha cintura era del tamaño perfecto para Bella y caía en forma acampanada en tomo a sus piernas. Las mangas eran completas, de puños largos. Su tono complementaba a la perfección el color de sus mejillas.
—¡Oh, es precioso! —dijo Bella, encantada.
— ¿Verdad? Y aquí está el que hemos pensado que le sentaría bien a Renesme.
Alice sacó un vestido del mismo tono que el primero y muy parecido. Sólo se diferenciaba en que llevaba en la cintura un bordado de flores azules.
Bella rió.
—Puedo explicarle a Renesme que su vestido lleva flores porque ella es la chica de las flores.
—No sabíamos qué hacer con Anthony, porque hemos supuesto que no querrías vestirlo de rosa —bromeó Rosalie.
— ¡ Cielos, no! Edward ya me ha reprendido por haber lo llamado Tony. ¿Tenéis algo azul?
Un rato después habían elegido el traje para Anthony.
—Hemos terminado bastante deprisa —dijo Esme, satisfecha—. ¿Estáis listas para ir a comer?
Rosalie miró su reloj y asintió.
—Vamos a tener tiempo de sobra para hablar.
Fueron a la pizzería y, mientras Esme se excusaba, Bella aprovechó la oportunidad para hablar con sus futuras cuñadas a solas.
—No sé si estoy haciendo lo correcto.
—¿Qué quieres decir? — preguntó Alice — ¿No quieres a Edward?
—Claro que sí. Pero él sólo quiere a mis hijos.
— ¿Te ha dicho eso él? — preguntó Rosalie, escandalizada.
—No exactamente, pero es de lo único que habla.
Alice tamborileó con los dedos sobre la mesa, pensativa.
—Creo que se debe a que Edward es tímido. Nunca salió mucho con chicas durante el instituto. Puede que necesite que alguien hable con él.
Tras un momento de vacilación, Bella hizo la pregunta obvia.
— ¿Te refieres a que alguien debe hablar con él sobre el sexo?
— ¿Y quién crees que podría...? — empezó Rosalie — - ¡Oh, no! —Añadió al darse cuenta de la mirada que le estaba dirigiendo Alice —. ¿Quieres que lo haga Emmett?
— Será preferible que hable con él su propio hermano que su cuñado.
—De acuerdo, de acuerdo— Lo haré —dijo Rosalie.
Antes de que Bella pudiera decir algo más, Esme se reunió con ellas y sacó varias hojas de su bolso.
— Anoche organicé unas cuantas actividades y las he dividido. Mañana organizaremos la fiesta para la novia. Edward tendrá que ocuparse de los hombres.
— No será necesario organizar esa fiesta — protestó Bella—. Apenas conozco a nadie.
—Lo sé, cariño —dijo Esme, palmeándole la mano— Pero Edward ha vivido aquí toda su vida y conoce a un montón de gente. Tiene muchos amigos que querrán ayudar a celebrar la boda —Esme siguió mirando sus notas—. Rosalie y Alice, vamos a organizar una fiesta del sueño para todos los niños de la familia el domingo por la noche. Es una tradición familiar.
— No recuerdo esa tradición — dijo Alice.
— Acabamos de iniciarla — explicó Esme—. De lo contrario, Renesme querrá irse de luna de miel con su mamá y su nuevo papá. Le gustará estar con Drew, Anthony y Alexandra se llevan bien.
— ¿Quieres que me los quede yo? — ofreció Alice.
—No, gracias. Esa será la parte más divertida de la tarde. Voy a llamar a tu madre más tarde, Rose, ¿pero crees que se podría ocupar de preparar la tarta de boda?
—Claro que sí.
Esme se volvió hacia Bella.
—Tendrás que llevar unos zapatos cómodos. Vas a tener que saludar a mucha gente en la recepción.
—Sí —dijo Alice —. Y si muestras la más mínima debilidad, empezará a rumorearse de inmediato que estás embarazada. A mí me pasó.
—Sólo se equivocaron por un par de días —dijo Rosalie, sonriente.
—Mira quién fue a hablar —replicó Alice.
Bella observó a las dos mujeres, divertida. Esperaba que Renesme creciera con buenas amigas, y sentía con más certeza que iban a integrarse en la comunidad. Estaba dando a sus hijos un magnífico regalo: una familia. De pronto empezó a sentirse mejor respecto a la decisión que había tomado.
— ¿Hola? — Emmett contestó al teléfono desde el establo.
—Soy yo, Emmett.
—Hola, cariño. ¿Vas a venir a casa temprano? Te he echado de menos.
—No. De hecho, puede que llegue un poco tarde. Voy a pasar por casa de mi madre para hablar de la tarta de boda.
— Dios Santo. Supongo que mamá ha empezado a sacar sus papelitos para organizarlo todo.
— Me temo que sí. ¿Vas a implicarte en la fiesta de soltero de Edward?
— Supongo que sí, pero aún no me ha llamado— dijo Emmett mientras colocaba otro fardo de heno con el teléfono sujeto entre el hombro y la oreja.
—¿Piensas tener una conversación seña con él? — preguntó Rosalie.
Emmett movió otro fardo mientras pensaba en lo que había dicho su esposa.
— ¿Te refieres a si voy a hablar con él sobre la organización de la fiesta?
—No.
—¿Entonces de qué vamos a hablar?
—De sexo.
Emmett se quedó anonadado. Luego, empezó a retorcerse de risa. Rafe, el padre de Rosalie, que había acudido a echarle una mano, lo miró sorprendido.
—¿Te encuentras bien, muchacho?
—Sí. Espera a que te lo cuente —Emmett volvió a llevarse el teléfono a la oreja—. Hablaremos de esto cuando vuelvas a casa, Rosalie.
Cuando colgó, explicó a Rafe la solicitud de su hija. Rafe se unió a sus risas.
—¿Vas a hacerlo? —preguntó.
— ¡No! No puedo. Edward fue quien me lo explicó todo a mí. Sólo porque no se haya casado no significa que no sepa todo lo que tiene que saber. Se sentiría ofendido. No sé en qué está pensando Rosalie, pero no creo que Edward necesite una charla sobre sexo. ¡ No debe de estar comunicándose muy bien!
—Tal vez podríamos hablar todos juntos con él — sugirió Rafe—. Ya sabes lo insistentes que son las mujeres, y si no lo hacemos no dejarán de darnos la lata.
—Buena idea —dijo Emmett—. Llamaré al marido de mi hermana e invitaremos a Edward a venir. Así dejaremos el asunto resuelto.
Cuando Edward llegó al rancho de su hermano, vio los coches de Rafe y de Jasper, su cuñado. ¿Qué estaría pasando?
Cuando entró en el establo encontró a los tres hombres sentados en círculo sobre unos toneles. Había uno libre y lo ocupó.
— Hola, muchachos.
Emmett parecía nervioso.
—¡Has venido, Edward!
— Sí. Tú me has llamado para que viniera.
—Te he llamado porque nuestras esposas nos han llamado a nosotros.
—¿En serio? ¿Sucede algo?
Rafe rió, pero apartó la mirada cuando Edward lo miró.
—A mi esposa no se le ha ocurrido llamar.
Jasper se movió inquieto en su asiento.
— Yo no sabía qué hacer.
—¿Sobre qué? —preguntó Edward.
— Les he dicho que no era necesario — dijo Emmett—. Pero en cierto modo lo es. Rosalie también tuvo otro marido antes, como Bella.
Edward miró sucesivamente a los tres hombres.
—¿Me habéis citado para darme una charla sobre las relaciones con las mujeres? —preguntó, incrédulo.
— Yo ya les he dicho que tú me diste a mí esa charla cuando cumplí los dieciséis... pero las chicas han insistido. Ahora podemos decirles que ya hemos hablado.
Edward asintió
—Comprendo.
— Lo que yo puedo decirte es que Rosalie tardó en relajarse — dijo su hermano—. Lo que oí sobre su ex lo explicó todo. ¿Te ha hablado Bella de Jacob?
—No.
—¿Quieres hacernos alguna pregunta? —dijo Jasper.
— Sí, me gustaría que me dieras la receta que utiliza Alice para el pan de maíz —contestó Edward, sonriente.
Todos protestaron, pero él les aseguro que sabía cómo ser delicado y paciente.
Luego, sugirió que echaran una partida de cartas, ya que parecía que nadie iba a seguir trabajando.
Bella buscó el momento para tener una charla con Renesme. La niña dedujo enseguida que la fiesta del «sueño» se iba a celebrar porque ella no iba a estar con Edward y su mamá.
—¿Por qué? ¿Adónde vais a ir?
—Iremos a casa de Edward para empezar a acostumbrarnos a vivir juntos.
—Yo puedo ayudaros. Sé que le gusto a Edward.
—Claro que le gustas, cariño, pero las cosas van a cambiar a partir de ahora. Por ejemplo, no podrás salir corriendo del baño sin ropa.
—¿Por qué? —preguntó Renesme, desconcertada.
—Ya sabes que los chicos son diferentes a las chicas.
— Sí.
—Bien. Los chicos y las chicas no deben verse desnudos a menos que estén casados —Bella pensó que aquella explicación bastaría, pero enseguida comprobó que no había sido así.
—Pero mamá, eso no es problema. ¡Ahora vamos a estar casados!
—Yo voy a casarme con Edward, pero tú no. Y tampoco estás casada con Anthony. Cuando seáis mayores no podréis bañaros juntos, como hacéis ahora.
—¿Tendré que quedarme sola?
—Sólo cuando estés desnuda. Hasta que te cases. Entonces tu marido y tú podréis... hacer cosas juntos, pero casarse es algo muy serio.
Renesme se cruzó de brazos.
—¡Esto no me gusta!
—Lo sé, cariño, pero de todos modos te vas a divertir mucho. Podemos hacer un montón de cosas juntos sin estar desnudos.
—¿Entonces no podré entrar en tu cuarto sí no me das permiso porque estarás desnuda?
—No necesariamente, pero todo el mundo necesita un poco de intimidad. Por eso llamo siempre a la puerta de tu cuarto antes de entrar.
— Creo que debería hablar de esto con Edward — dijo Renesme.
—¡No!
— ¿Por qué no?
— Porque eso haría que me avergonzara.
— ¡Pero yo no me avergonzaré! —dijo Renesme mientras salía de la habitación.
— Seguro que no — murmuró Bella con un suspiro.
Edward tenía que pasar a recogerlas para llevarlas a la fiesta. Además de por sus propios nervios, Bella estaba preocupada por Renesme. La niña había estado muy callada mientras la peinaba y la vestía. Le había comprado otro vestido exclusivamente para aquella fiesta.
—¿Te gusta tu vestido nuevo? —preguntó en tono animado.
—Sí, gracias.
Te queda de maravilla.
— Gracias — dijo Renesme educadamente —. ¿Va a estar Drew en la fiesta?
—No creo, cariño. Drew se quedará con su padre.
—¿Por qué?
—Porque esta fiesta es sólo para las chicas.
Renesme la miró con expresión testaruda.
—¡No me gusta!
—¿Qué no te gusta?
—¿Por qué no me habías hablado antes de estas cosas?
—¿De qué cosas?—preguntó Bella, perpleja.
— De las cosas que los hombres pueden hacer y las chicas no.
Bella se sentó en el sofá.
—No te hablé de ello porque tu padre apenas estaba en casa y Anthony era demasiado pequeño como para qué importara. Prácticamente estábamos todo el rato solas en casa y hacíamos las mismas cosas.
—¿Y ahora ya no va a ser así?
—Sí, cariño, pero también vamos a hacer otras cosas. Te gusta jugar con Drew, ¿verdad? —Renesme asintió y Bella sonrió—. Lo sé. Pero yo no puedo ir a jugar con Drew.
—¿Por qué no?
—Porque él es un niño y yo soy una mujer adulta.
—¡Eso es una tontería!
—Tal vez, pero cada uno, debe seguir las normas del grupo al que pertenece.
—¡No me gusta esto! —protestó Renesme, y salió corriendo al porche para esperar a Edward.
Bella alisó la manga de su nuevo vestido. Esperaba que a Edward le gustara. Todos los cambios que estaban experimentando sus vidas estaban haciendo que aquello resultara difícil, pero nadie había dicho que fuera a ser fácil. ¿Estaría haciendo lo correcto? Sabía que la respuesta era sí. Había aprendido más de la vida en aquellos últimos días de lo que habría aprendido nunca si hubiera seguido sola.
Pero al día siguiente por la noche iba a enfrentarse a unos cuantos cambios más. Esperaba no decepcionar a Edward. A veces, cuando la besaba, la asustaba cuánto le gustaban sus besos. Nunca le gustaron los besos de Jacob después de que se casara con ella.
Cuando oyó que se acercaba el coche de Edward, salió al porche para asegurarse de que Renesme no dijera nada inadecuado.
— Ya estamos listas para irnos. ¿Puedes ayudarme con Anthony? Siempre hay tanto que llevar...
—Por supuesto —Edward guiñó un ojo a Renesme—. Hola, melocotón.
—¿Por qué me has llamado eso?
— Porque tus mejillas son tan preciosas como un melocotón maduro en verano.
Edward sonrió, pero la niña no le devolvió la sonrisa.
—¿Le llamarías melocotón a Drew?
Edward pareció sorprendido.
— No. Se sentiría ofendido.
— ¡Pues yo también me siento ofendida!
—No seas grosera con Edward, Renesme. Entra en el coche —ordenó Bella. Luego se volvió hacia Edward y susurró—: Luego te lo explico.
La asombró la alegría que le produjeron sus propias palabras. Pronto iba a tener alguien en quien apoyarse, alguien con quien compartir los acontecimientos del día. Aquello la hizo sentirse más fuerte, más ligera.
Una preciosa sonrisa iluminó su rostro cuando alzó los labios hacia Edward.
A él no se le pasó por alto la invitación y la aceptó de inmediato. Temía cómo fuera a reaccionar Bella con él. Era una mujer más bien pequeña y temía asustarla pero, al parecer, no iba a haber problema.
— Estás preciosa, Bella.
— Gracias — ella le dio un beso extra por el cumplido.
Renesme tocó la bocina y Bella entró rápidamente en el coche para reprenderla.
En cuanto llegaron a casa de los Cullen, donde se iban a reunir las mujeres para acudir a la fiesta, Renesme se llevó a Drew a un rincón.
Bella los vio cuchicheando y supo que el resultado de su conversación no iba a ser precisamente feliz. Trató de precipitar su marcha, pero cuando llamó a Renesme, está se cruzó de brazos con expresión testaruda.
— ¡No! ¡No pienso ir sólo porque sea una chica!
Otro capitulo mas, yo ame a Renesme en este capitulo: D estuvo muy graciosa, se viene la despedida de soltero de ambos. Nos vemos en el siguiente, gracias por comentar.
Gracias: StewPattz, Sonia Ivette, AleCullenn, Alimago, Lectora, Elisa Hale Swan, BarbyBells, Guest
