Los derechos de autor de Harry Potter le pertenecen a J.K. Rowling
-El próximo se llama: Snape Victorioso
La mayoría hicieron muecas (incluso algunos adultos). No era un título que causara mucha emoción en los presentes. El único que parecía estar feliz, era el propio Snape.
Harry no podía mover ni un solo músculo.
-Sí, Haggy, eso es lo que pasa cuando te echan un Petrificus Totalus-dijo George como si le explicara a un niño que 1+1=2.
Yacía debajo de su capa invisible sintiendo fluir su sangre, húmeda y caliente, desde su nariz a la cara.
Las chicas hicieron cara de asco.
Escuchando las voces y pisadas en el corredor de más adelante.
Las personas (excepto lo Slytherin, como siempre) se empezaban a preocupar de que no encuentren a Harry a tiempo y se atrase unos días (ya que todos estaban seguros también de que los profesores ignorarían el hecho de que el no apareciera)
Su pensamiento inmediato fue que alguien de seguro revisaría los compartimentos antes de que el tren partiera de nuevo. Pero rápidamente llegó el pensamiento desalentador de que aunque alguien mirara dentro del compartimiento, no podría ser visto ni escuchado. Su mayor esperanza era que alguien más entrara y se tropezara con él.
Harry nunca había odiado tanto a Malfoy como ahora que yacía ahí.
Harry tuvo que estar de acuerdo consigo mismo. Su oídio por Malfoy parecías que aumentaba con cada palabra leída. Tena que hace un gran esfuerzo para no atacarlo.
Tal como una absurda tortuga volteada sobre su caparazón
Algunos rieron, a pesar de la situación. Las comparaciones de Harry solían ser muy chistosas.
Escurriendo sangre desagradablemente dentro de su boca abierta.
Más caras de asco por parte de las chicas.
En qué situación tan estúpida se había metido… y ahora las últimas pisadas se desvanecían, todos estaban saliendo a la oscura plataforma, podía escuchar el movimiento de los vagones y el murmullo de pláticas.
Muchos se preguntaban qué harían si e estuvieran en su posición. La mayoría de ellos llego a la conclusión de que entrarían en pánico, así que no entendían como Harry podía estar tan tranquilo.
Ron y Hermione pensarían que había bajado del tren sin ellos.
Los mencionados se avergonzaron un poco, ya que eso sería exactamente lo que pensarían, ¿Dejarían a su amigo solo?
Una vez que hubieran llegado a Hogwarts y tomado sus lugares en el Gran Comedor, mirarían de un lado a otro en la mesa de Gryffindor unas cuantas veces y finalmente se darían cuenta de que no estaba, él sin duda se encontraría a medio camino de regreso a Londres.
Ron y Hermione bufaron.
-Tampoco exageres-dijo Ron.
-Es cierto, nos empezaríamos a preocupar en los carruajes-dijo Hermione.
Trató de hacer algún sonido, incluso un gruñido, pero era imposible.
Los que alguna vez habían estado bajo ese hechizo hicieron una mueca. No era una situación muy agradable.
Entonces recordó que algunos magos, como Dumbledore, podían pronunciar hechizos sin hablar.
-¿Te crees capaz de realizar hechizos no verbales?-le pregunto Hermione con curiosidad.
Harry se encogió de hombros, ya que en realidad no tenía ninguna esperanza de que funcionara.
Así que intentó atraer su varita que se le había caído de las manos, diciendo las palabras "¡Accio Varita!" una y otra vez en su cabeza, pero nada ocurrió.
-Claro que nada ocurrió, niño estúpido, eso se aprende en sexto curso-dijo Snape rodando los ojos.
Los demás profesores lo miraban con desaprobación. Estaba bien que intentara corregir a un estudiante, pero no de la manera en que él lo hacía.
Pensó que podía escuchar el susurro de los árboles que rodeaban el lago, y el lejano ulular de una lechuza, pero ni una sola señal de búsqueda o de siquiera (se despreció a sí mismo al pensarlo) voces en pánico preguntándose dónde podría estar Harry Potter.
Casi nadie se sorprendió de lo antes leído, ya que, o pensaban que Harry era un completo arrogante, o ya eran conscientes de que a veces lo era un poco.
El único que se sorprendió un poco fue Snape, pero eso fue por el hecho de que se odiase a si mismo por ser arrogante.
Un sentimiento de desesperanza se esparció en él mientras se imaginaba el grupo de carruajes arrastrados por los Thestrals hacia la escuela y las grandes risotadas saliendo del carruaje en el que Malfoy iba, donde estaría haciendo el recuento de su ataque sobre Harry a Crabbe, Goyle, Zabini y Pansy Parkinson.
Los mencionados sonrieron, planeando las bromas que harían. En cambio, Malfoy, pensaba que probablemente no se los diría. Por algo no lo había hecho cuando estaban todos en el compartimiento.
El tren se sacudió, haciendo que Harry rodara hacia un lado. Ahora estaba contemplando la polvorienta parte baja de los asientos en lugar del techo.
Algunos miraron a Harry incrédulos.
-¿Cómo es posible que tengas tan mala suerte?-pregunto Neville.
-Eso me pregunto yo cada mañana-dijo Harry, medio en broma, medio en serio.
El piso empezó a vibrar mientras la máquina del tren empezaba a cobrar vida. El Expreso se marchaba sin que nadie supiera que él seguía dentro…
Ahora estaban incrédulos. ¿En serio se quedaría en el tren? Pero si…Al final todo salía bien para Harry ¿No había sido así los últimos 4 años? Eso era lo que pensaban todos los estudiantes, que solo tenían un vaga versión de la vida de Harry, narrada principalmente por El Profeta.
Entonces sintió que su capa invisible se alzaba sobre él y una voz le decía
- Qué hay Harry
Tal y como habían dicho, por esa vez todo estaba bien para Harry.
-¿Quién crees que sea?-pregunto Hermione con curiosidad.
-No sé, posiblemente tu o Ron-respondió Harry distraídamente (ya que estaba observando a la pelirroja, claro)
-No creo, ya que Ronald no tendría el suficiente cerebro como para ocurrírsele buscarle-dijo Hermione, enojada con Ron sin ningún motivo…Tal vez tenía que ver el hecho de que él estaba hablando animadamente con Lavander.
Ron, quien logro escuchar eso, se volvió hacia ella algo enojado.
-Pues tampoco pudo haber sido Hermione, ya que ella te hubiera atacado con preguntas y regaños en vez de solo saludarte.
Los dos empezaron una pelea de miradas, hasta que los gemelos exclamaron:
-¡Ay! ¡Qué tiernos!
-Mírala, Feorge, toda celosa-dijo Fred mirando a Hermione.
Los dos dejaron de mirarse y se sonrojaron hasta la medula. Los gemelos eran unos expertos haciéndolos sonroja.
Vio un rayo de luz roja y su cuerpo se descongeló, ahora podía moverse a una posición más digna, rápidamente se limpió la sangre de su pálido rostro con el dorso de su mano y levantó su cabeza para mirar a Tonks, quien sostenía la capa invisible que acababa de quitarle de encima.
-¿Tonks?-exclamaron todos confundidos.
-¿Qué haces ahí?-pregunto Sirius.
-De seguro soy parte del escuadrón de Aurores que protegen Hogwarts-dijo Tonks rescatándole importancia al asunto.
-Y en todo caso, ¿Cómo fue que lo encontraste?-pregunto esta vez Remus.
-Es que Harry y Yo tenemos una extraña conexión-dijo Tonks en broma, mientras le guiñaba un ojo a Harry, quien solo rio.
Remus se puso rojo por los celos. Era consciente de que solo había sido una broma, que Tonks y Harry no tenían nada, ya que era muy obvio que Harry ya tenía dueña, sin embargo le hacía sentirse enfermo cada vez que pensaba en Tonks con otra persona. Luego se reprendió a sí mismo. Eres demasiado viejo y pobre para ella. Ella se merece algo mucho mejor que un licántropo.
- Más vale que salgamos de aquí rápido – dijo, mientras las ventanas del tren se oscurecían con el vapor y empezaba a moverse fuera de la estación. – Vamos, saltemos.
Harry se apresuró después de ella hacia el corredor. Ella abrió la puerta del tren y saltó a la plataforma, que parecía que se deslizaba debajo de ellos mientras el tren avanzaba.
Muchos suspiraron de alivio. Por poco y Harry realmente se iba en el tren.
Él la siguió, aterrizando inestablemente, luego se enderezaron justo a tiempo para ver la brillante máquina escarlata de vapor que ganaba velocidad y daba vuelta, y se perdía de vista. El viento frío de la noche estaba entrando en su dolorida nariz. Tonks lo miraba; se sentía enojado y apenado de que lo hayan descubierto en una posición tan ridícula. Silenciosamente, le regresó la capa invisible.
- ¿Quién lo hizo?
- Draco Malfoy – dijo amargamente. – Gracias por… bueno…
-Gracias en serio, Tonks-dijo Harry, sabiendo que su futuro no se expresaría muy bien por causa del enojo…Aunque en el presente estaba casi tan enojado como en el libro.
-No hay de que-le respondió Tonks dándole una gran sonrisa.
- No hay problema – dijo Tonks, sin sonreír. De lo que Harry podía ver en la oscuridad, ella traía un look triste de cabello esponjoso, como el que traía cuando la vio en la Madriguera.
Remus se empezó a preocupar nuevamente.
-¿Por qué crees que estés depresiva?-pregunto a Tonks.
-¿En serio no se te ocurre nada?-pregunto ella en respuesta, lanzándole una pequeña indirecta.
-En realidad, no-dijo el, algo confundido.
Tonks bufo y giro su cara. En serio, Remus podía llegar a ser incluso más ciego que Ron y Hermione juntos.
– Te puedo arreglar la nariz si te quedas quieto.
Madame Pomfrey arrugo el ceño. Ella prefería mil veces hace los hechizos curativos ella misma que lo hicieran otras persona, cuando se trataba de los estudiantes.
Harry no pensó mucho en esa idea, había pensado en visitar a Madame Pomfrey, la enfermera, en quien tenía un poco más de confianza cuando se refería a hechizos curativos
Madame Pomfrey le dirigió una sonrisa agradecida a Harry.
Pero sería muy grosero si lo decía, así que se quedó quieto y cerró sus ojos.
-No me importaría-dijo Tonks-. En realidad, todos preferimos a Madame Pomfrey.
"Episkey" – dijo Tonks.
La nariz de Harry se sintió muy caliente y luego muy fría. Levantó su mano y la sintió con cuidado. Parecía estar curada.
-¡Muchas gracias!
- Será mejor que te pongas de nuevo esa capa y podremos caminar hacia la escuela- dijo Tonks, aún sin sonreír.
-En serio, esto está muy raro-dijo Sirius-. Comprendo que estas deprimida y todo eso, pero es muy raro que pases más de cinco minutos sin sonreír.
Tonks se encogió de hombros.
Mientras Harry se la ponía de nuevo, ella movió su varita, una inmensa
Criatura plateada de cuatro patas emergió de ésta y se dirigió hacia la oscuridad.
-¿Qué Patronus es ese?-pregunto Bill con curiosidad.
-Un perro-mintió ella rápidamente.
-¿Qué no era Camaleón?
-Estás loco. Siempre ha sido un perro-volvió a mentir, pero esta vez sonrojándose (con cabello incluido)
¿Eso es un Patronus? – preguntó Harry, quien había visto a Dumbledore enviar mensajes como esos.
-Yo invente ese sistema-dijo Dumbledore orgulloso de sí mismo-. Por eso solo lo utiliza la Orden.
- Sí, estoy enviando un aviso al castillo de que te tengo, o se preocuparán. Vamos, será mejor que no tardemos.
Harry se cruzó de brazos, frustrado. Parecía un pequeño niño perdido en un centro comercial.
Se dirigieron hacia el camino que llevaba a la escuela.
-¿Cómo me encontraste?
-Me di cuenta de que no bajaste del tren y sabía que tenías esa capa. Pensé que quizá te ocultabas por alguna razón. Cuando vi las persianas corridas en un compartimiento, creí que debería revisar.
-Pero qué estás haciendo aquí, de cualquier modo – preguntó Harry.
-Esa es una buena pregunta-dijo alguien de la mesa de Ravenclaw.
- Me estoy quedando en Hogsmeade por el momento, para dar a la escuela una protección extra – contestó Tonks
Para la mayoría era extraño oír eso. Para ellos, el castillo era el lugar más seguro del mundo, por lo que parecía ridícula la idea de que necesitara más protección de la que ya tenía. Pero ya era seguro que sin toda esa protección, Voldemort terminaría entrando al castillo.
- ¿Eres sólo tu quien está en Hogsmeade, o…?
- No, Proudfoot, Savage, y Dawlish están también aquí.
- Dawlish, ¿Ese auror a quien Dumbledore atacó el año pasado?
Todos se miraron sorprendidos. ¿Qué Dumbledore había atacado a un Auror? Dumbledore seguía jugando con jugueteando con los anillos en sus dedos, ignorando todas esas miradas sorprendidas.
- Así es.
Se encaminaron cuidadosamente por la oscura y desierta vereda, siguiendo las frescas y recién hechas huellas de los carruajes. Harry miró debajo de su capa a Tonks. El año pasado había sido inquisitiva (al punto en que era un poco molesta a veces)
Tonks bajo la cara.
-¿Soy una molestia?-pregunto algo triste.
Harry se sintió culpable. Él no pensaba que ella fuera molesta, solo que a veces se pasaba un poco con sus bromas. Estaba a punto de contestarle eso, pero entonces Remus se le adelanto.
-Claro que no, Dora. Harry solo quería decir que a veces abrumas a las personas. Eso es todo.
Tonks lo miro a los ojos, tratando de decirle con la mirada todo lo que sentía por él. Pero, demostrando una vez más su completa ceguera sentimental, solo pudo observar unos ojos (ahora grises) agradeciéndole.
Se reía fácilmente y hacía bromas. Ahora parecía mayor y mucho más seria y concentrada. ¿Era este el efecto que había tenido lo que había pasado en el Ministerio?
-Primo, sabes que te quiero, pero estoy segura de que tu muerte no es el único motivo de mi depresión-dijo Tonks mirando a Sirius.
-No te preocupes, primita, yo creo saber cuál es el verdadero motivo-le respondió el dándole una mirada significativa a Remus.
Recordó incómodamente lo que Hermione le sugirió sobre decirle algo consolador sobre Sirius, que no había sido culpa suya, pero no podía hacerlo. Estaba muy lejos de culparla por la muerte se Sirius, no tenía más culpa que todos los demás (y mucho menos que él),
Sirius rodo los ojos.
-¿Cuántas veces tendré que decírtelo? ¡No fue tu culpa! ¡La culpa la tiene Voldemort y Bellatrix! ¡Nadie más!-dijo exasperado.
Harry solo asintió, no muy convencido. Por mucho que Sirius le dijera que no había sido si culpa, no podía evitar recordar el hecho de que fue por el que Sirius había ido al Ministerio, y por ende, todo había sido culpa suya.
Pero no le gustaba hablar sobre Sirius si podía evitarlo.
Todos aquellos que alguna vez había perdido a un ser querido, estuvieron de acuerdo con él. Era demasiado doloroso hablar sobre esa persona…
Así que se quedaron atrapados en la noche fría en silencio, la capa de Tonks susurraba en el suelo detrás de ellos. Habiendo siempre viajado en carruaje por ahí, Harry nunca se había dado cuenta de qué tan lejos estaba Hogwarts de la Estación de Hogsmeade.
-No seas flojo-bromeo Ron.
Con gran alivio, finalmente vio los grandes pilares en ambos lados de las puertas, cada uno coronado por un cerdo alado.
Harry suspiro. Al fin estaba en casa…
-Por cierto, profesor Dumbledore, ¿Qué significan los cerdos alados?-pregunto una estudiante de Ravenclaw.
Dumbledore se encogió de hombros.
-Creo que a Helga Hufflepuff le gustaban. Eso es todo.
Tenía frío, estaba hambriento, y sentía cierto alivio de dejar a esta nueva y melancólica Tonks.
Tonks agacho la cabeza, triste. Al parecer en un futuro seria desagradable…
Pero cuando puso su mano para empujar y abrir la reja, se dio cuenta de que estaba cerrada con cadenas.
- ¡Alohomora! – dijo confiadamente, apuntando su varita al candado,
Hermione bufo.
-Siempre eres demasiado confiado con ese hechizo.
-Bueno, pues casi siempre funciona.
-¿Acaso crees que las cadenas no están protegidas?
Pero nada pasó.
Hermione le dijo a Harry con la mirada "Te lo dije"
- Eso no funcionará en éstas – dijo Tonks – el mismo Dumbledore las encantó.
Harry miró alrededor.
- Podría escalar un muro- sugirió.
-Antes de que alguien diga algo-dijo Harry-, si sé que es una completa estupidez.
El resto solo lo observo divertido.
- No, no podrías – dijo Tonks indiferente.- Conjuros anti-intrusos en todos ellos. La seguridad se ha reforzado demasiado este verano.
- Bueno, entonces… - dijo Harry, empezando a sentirse molesto por la falta de ayuda, -
Tonks miro algo avergonzada a Harry. Ella no era así.
Supongo que sólo tendré que dormir aquí afuera y esperar por la mañana.
-¿De verdad piensa que lo dejaremos dormir fuera, Sr. Potter?-preguntó McGonagall entre divertida y ofendida.
- Alguien viene por ti – dijo Tonks – Mira.
Una lámpara venía balanceándose desde el camino del castillo. Harry estaba tan feliz de verlo que sintió que podía hasta soportar la jadeante crítica por su tardanza y los gritos de cómo su cuidado del tiempo mejoraría con la aplicación regular de la tortura de los "tornipulgares".
-Pues debías estar muy desesperado-comento Ron.
No fue sino hasta que la luz brillante y amarilla estuvo a tres metros de distancia de reconoció, con una acometida de odio puro, la ganchuda nariz y el cabello largo, negro y grasiento de Severus Snape.
-Suerte Potter a la vista-comento Ginny-. En serio, Harry, solo te pasa a ti.
Harry frunció el ceño, ya que seguía recordando el título del capítulo. No se podía imaginar que algo bueno saliera de él.
- Vaya, vaya, vaya – dijo con desdén, sacando su varita y golpeando una vez el candado, para que las cadenas se enrollaran hacia atrás y las rejas se abrieran. – Que agradable que hayas aparecido, Potter, aunque evidentemente has decidido que el atuendo de la túnica de la escuela disminuiría tu apariencia.
Los amigos de Harry miraron a Snape con odio. Snape era desagradable por naturaleza, pero en definitiva con Harry lo era aún más. Nadie entendía porque. Ojala que en el libro lo dijese, ya sea para odiarlo más o para darle un poco de compasión.
- No pude cambiarme, no tenía mi…- empezó a decir Harry, pero Snape lo calló.
-¡Por lo menos déjalo explicarse!-exclamo la profesora McGonagall enojada.
- No hay necesidad de esperar Nymphadora, Potter está… más que… seguro en mis manos.
-¡Si, claro!-exclamaron los gemelos sarcásticamente.
-Si se te ocurre tratar mal a Harry, Te aseguro que te las hare pagar-le amenazo Sirius.
Snape uso su técnica habitual: La ignorancia.
- Esperaba que Hagrid obtuviera el mensaje – dijo Tonks, haciendo un gesto.
-Lo diré una vez más: Suerte Potter-dijo Ginny mirando a Harry divertida.
-¿Te divierte?-pegunto el juguetonamente.
-Sí, no sabes cuánto-le dijo ella siguiéndole el juego.
-Ejem Ejem-se escuchó la toces fingidas de los Hermanos Weasley.
-¿Les importaría dejar de coquetear? Estamos aquí presentes-les dijo Bill enojado.
La pareja se sonrojo hasta el cabello. No se habían dado cuenta de lo que estaban haciendo.
- Hagrid estaba retrasado para el banquete de inicio de cursos
El Trio Dorado se miró entre ellos. Al parecer Hagrid seguía con sus desapariciones misteriosas. Esperaban que por lo menos no estuviera tan golpeado como lo estaba en la actualidad.
Igual que Potter, así que lo tomé yo en su lugar. Y de paso, -dijo Snape, haciéndose hacia atrás para permitir a Harry que pasara.- Estaba interesado en ver tu nuevo Patronus.
-¡Ja! ¿Lo ve? ¡Nunca ha sido un perro!-dijo Charlie orgulloso de sí mismo.
Tonks se sonrojo.
-Demonios-murmuro.
-Ahora solo falta saber, ¿qué significa? Es más, ¿Es realmente un perro?-pregunto Sirius mirando a Remus con disimulo.
-Mis labios están sellados-dijo ella, simulando cerrar un cierro sobre sus labios.
Por mucho que los tres (ya que Remus también se había unido) ella no les dijo nada.
Cerró la puerta en su cara con un ruidoso golpe y volvió a pegarle al candado con su varita, \para que las cadenas regresaran a su lugar.
– Creo que estaba mejor el anterior – dijo Snape, la malicia en su voz era inequívoca – El nuevo se ve débil.
Tonks le miro enojada. El Snape actual tenía una pequeña sonrisa burlona en su cara, riéndose de su propia broma (ya que él había sido uno de los pocos que se había dado cuenta que era el Patronus de ella)
Mientras Snape giraba la linterna, Harry observó brevemente la mirada en shock y de enojo en el rostro de Tonks. Luego, la oscuridad la cubrió de nuevo.
- Buenas noches – le gritó Harry sobre su hombro, cuando caminaba con Snape de regreso a la escuela. – Gracias por… todo.
- Nos vemos, Harry.
Snape no habló por un minuto más o menos.
-Mejor así-dijo Hermione mirando a Snape, sorprendiendo a muchos, ya que era muy raro que ella desafiara a un profesor, y mucho menos que lo dijera con tanto odio. Aunque claro, era imposible para un estudiante no odiar a Snape.
Harry sentía como si su cuerpo irradiara ondas de odio tan poderosas que parecía increíble que Snape no las percibiera quemándole el cuerpo.
Había odiado a Snape desde su primer encuentro
-El sentimiento es mutuo-dijo Snape bajo, pero aun así todos lo escucharon. Los profesores lo miraron mal.
Pero Snape se había puesto él mismo para siempre e irrevocablemente más allá de la posibilidad del perdón de Harry por su actitud hacia Sirius.
Sirius miro a su ahijado orgulloso. Harry era una de las personas más fieles que conocía. Se parecía tanto a James…Tuvo que frenar sus pensamientos ahí. Tal y como decía Molly, a veces le era difícil recordar que Harry no era James.
No importaba lo que dijera Dumbledore, Harry había tenido tiempo para pensar ese verano y había concluido que la indirecta remarcada hacia Sirius por Snape sobre el permanecer seguro escondido mientras el resto de la Orden del Fénix estaba fuera luchando contra Voldemort
-Espera, espera… ¿Qué?-pregunto Sirius ofendido y furioso.
-Esa es la verdad. Mientras que el resto se va a intentar acabar con el Señor Oscuro tú te quedas protegido y escondido. Siempre has sido y siempre serás un completo inútil-le dijo Snape casi tan furioso como él.
-¿Inútil? ¡Mira quién habla, maldito Mortífagos!-Sirius se levantó de su asiento, dispuesto a golpearlo (ya que no lo podía hechizar)
-Caballeros, por favor, cálmense-dijo Dumbledore tranquilamente. Ese tipo de peleas eran muy comunes entre ellos dos.
Los estudiantes los observaban completamente sorprendidos. Todos eran conscientes de que había cierta tensión y odio en esa relación, pero nunca se imaginaron a qué punto…
Había sido probablemente un factor poderoso para que Sirius se apresurara hacia el Ministerio la noche en que murió.
-Bueno, Harry, en realidad creo que estas algo equivocado-le corrigió Sirius-. Difícilmente algo de lo que Pelo-Grasiento me diga me afectara en algo. Su opinión me vale Mier…
-Sirius-le alcanzo a callar Remus antes de que dijera algo de lo que se arrepintiera.
Harry se apegó a ese pensamiento, porque le permitía culpar a Snape, lo que lo satisfacía,
Sirius no dijo nada, solo esturo su mano para chocar las cinco con Harry, como si lo felicitara por ese pensamiento. Las personas empezaban a darse cuenta de que podía llegar a ser muy inmaduro.
Y también porque sabía que si alguien no sentía pena por la muerte de Sirius, era precisamente el hombre que en esos momentos caminaba junto a él en la oscuridad.
-Por lo menos tiene razón en algo-dijo Snape entre dientes.
- Cincuenta puntos menos para Gryffindor por la tardanza, creo-dijo Snape.
Todos los integrantes de esta casa lo miraron con profundo odio. Nadie le dijo nada porque, aunque todos fueran Griffindor, todos le tenían por lo menos un grado mínimo de miedo a Snape.
– Y déjame ver, otros 20 por el atuendo muggle.
Ahora si varios no se pudieron controlar y empezaron a quejarse.
-¡No es justo!-gritaba Seamos.
-¡Justicia!-gritaban los gemelos.
Pero como siempre, Dumbledore tuvo que calmar las cosas, ya que nadie estaba muy dispuesto a meterse en el camino de todos esos estudiantes enojados.
Sabes, nunca había visto que alguna casa estuviera en puntos negativos tan pronto
La Profesora McGonagall miraba a Snape con rabia e indignación. Él siempre era muy injusto con la repartición de puntos, además de que cuando de quitarle los puntos a Harry, lo era aún más.
Ni siquiera hemos empezado con el postre. Quizá hayas impuesto un récord, Potter.
-El Segundo, si no me equivoco-dijo una estudiante de sexto grado con resentimiento, recordando aquella vez cuando Harry había logrado perder 150 puntos en una sola noche.
La furia y odio hervían dentro de Harry, ardían como fuego blanco, pero prefería haber estado inmovilizado de regreso a Londres que decirle a Snape por qué había llegado tarde.
-Hombres-dijeron en voz baja varias mujeres, rodando los ojos.
- Supongo que querías hacer una gran entrada, ¿No? – Siguió Snape.
Las personas ya estaban realmente enojadas por la manera en que Snape se aprovechaba de su rol de profesor para atormentar a Harry. Eso ya era pasarse.
–Y sin un coche volador disponible decidiste que irrumpir a la mitad del banquete en el Gran Comedor crearía un efecto dramático.
-Claro, como a mí me encanta ser el centro de atención-dijo Harry sarcásticamente rodando los ojos.
Harry seguía callado, aunque creía que su pecho iba a estallar. Sabía que Snape había ido a buscarlo para esto, por lo pocos minutos en que podía atormentar a Harry sin que nadie más escuchara.
-¿Te acabas de dar cuenta?-pregunto Ginny sarcásticamente, mirando a Snape con rabia.
Al fin llegaron a la escalera del castillo y mientras las grandes puertas de roble se abrían, un gran estallido de charlas y risas y de platos y vasos tintineantes los recibieron a través de las puertas abiertas del Gran Comedor.
Los estudiantes calmaron su enojo y sonrieron: por fin estaban en casa. Los que estaban en último año también sonrieron, pero con nostalgia: ese era su último año en Hogwarts (y valla manera de acaba, ¡Leyendo libros del futuro!
Harry se preguntaba si podría ponerse de nuevo la capa invisible y así sentarse en la mesa de Gryffindor (la cual, inconvenientemente era la más alejada de la entrada) sin ser notado.
-Lo siento, Harry, pero Pelo Grasiento no lo permitirá-dijo Sirius.
Como si hubiera leído la mente de Harry, Snape dijo:
- Sin capa. Puedes caminar a la mesa para que todos te vean, que es lo que querías. Estoy seguro de ello.
Pero ahora el Snape del presente estaba empezando a dudar. ¿Era realmente Harry igual de arrogante que James Potter? Si primera respuesta era sí, pero ahora que leía los pensamientos del muchacho, se daba cuenta que estaba equivocado. Si, era un poco arrogante, pero en contra de su voluntad…Sin embargo, necesitaría mucho más que lo que habían leído hasta ahora para cambiar su opinión del Potter. Era un arrogante desagradecido. No había otra verdad.
Harry giró en sí mismo y caminó directo a las puertas abiertas: cualquier cosa para estar lejos de Snape.
-Cualquier cosa-acordaron todos sin dudarlo.
El Gran Comedor, con sus cuatro mesas largas de cada Casa y la mesa de los maestros al fondo del salón, estaba decorado de la manera usual con las velas flotantes que hacían brillar los platos abajo.
Todos observaron su alrededor como si no se lo supieran ya de memoria.
Todo era una escena tintineante y borrosa para Harry que pasaba tan rápido como podía por la mesa de Hufflepuff antes de que la gente se quedara viendo, y para el tiempo en que se paraban para verlo bien, se había fijado en Ron y Hermione, se apresuró hacia ellos a través de los y se hizo un lugar entre los dos.
Internamente, ambos se lamentaron un poco que los separaran.
- ¿Dónde has… caray, qué te pasó en la cara? – dijo Ron, mirándolo fijamente al igual que las personas a sus lados.
-Oh, nada, solo le mandaron un Petrificus Totalus y le patearon la cara. Nada importante-dijo Ginny como restándole importancia.
- ¿Por qué, qué tiene de malo? – dijo Harry tomando una cuchara y fijándose en su reflejo distorsionado.
- ¡Estás cubierto de sangre! – dijo Hermione.
-¿Por qué siempre tienes que estar herido?-pregunto Ginny algo enojada.
-Suerte Potter-fue lo único que contesto el chico.
– Ven aquí… - Alcanzó su varita y dijo – ¡Tergeo!-Y quitó toda la sangre seca.
- Gracias – dijo Harry, sintiendo su cara, ahora limpia. - ¿Cómo se ve mi nariz?
-Normal – dijo ansiosa Hermione - ¿Por qué no habría de estarlo Harry, qué pasó? ¡Estábamos aterrados!
Ron se puso algo celoso por la preocupación de Hermione hacia Harry. Si él se perdiera ¿Se preocuparía ella del? Ese pensamiento invadió su mente, mientras observaba a Harry y Hermione con sospecha. Pero él está con tu hermanita ese pensamiento tampoco lo consoló mucho.
- Se los diré después – dijo Harry de manera cortante. Estaba muy consciente de que Ginny, Neville, Dean, y Seamus estaban escuchando, hasta Nick Casi Decapitado, el fantasma de Gryffindor, se había acercado flotando.
Los mencionados bufaron (excepto Nick Casi Decapitado, ya que desafortunadamente no se hallaba presente). Ya estaban algo cansados de los secretos del Trio Dorado. Por lo menos ahora todos tenían ese libro para enterarse de cosas que tanto habían deseado saber (y otras que hubiese sido mejor que siguiera en secreto)
- Pero… - dijo Hermione.
- Ahora no Hermione – dijo Harry con voz triste. Esperaba que ellos asumieran que había estado involucrado en algo heroico, preferentemente envuelto con dos Mortífagos y un dementor.
Todos rieron, mientras que el pobre Harry se sonrojaba, avergonzado
-Si te sirve de consuelo, posiblemente yo crea eso-intento animarlo Ginny en voz baja para que nadie la escuchara. En realidad no pensaba eso, estaba muy enamorada, peo no era la típica niña tonta que creía que su novio era perfecto. Sin embargo, eso pareció animar a Harry, a pesar de que él también sabía que ella no pensaría eso.
Por supuesto, Malfoy esparciría la historia tan a lo largo y ancho que pudiera, pero siempre habría la oportunidad de que no llegara a muchos oídos de Gryffindor.
-Creo que no deberías avergonzarte-dijo, para sorpresa de todos, Luna. Cuando noto que todos la miraban raro, agrego-. Pues bueno, él se arriesgó porque cree que Malfoy está haciendo algo malo, ¿Acaso no es eso lo que Griffindor valora?
Los integrantes de Griffindor le dieron la razón, a pesar de que había uno que otro que pensaba que Harry era un cobarde por haberse dejado hechizar de Malfoy.
Se le atravesó a Ron para alcanzar unas piernas de pollo y suficientes papas fritas, pero antes de que las tomara se desvanecieron para ser reemplazadas por el postre.
-Por lo menos cumpliste uno de los sueños infantiles más deseados-empezó George.
-Cenar el postre-termino Fred.
- Te perdiste la selección – dijo Hermione,
-¡No me digas!-exclamaron varias personas al mismo tiempo, haciendo sonrojar a la castaña.
Mientras Ron se servía un gran pastelillo de chocolate.
- ¿Dijo algo interesante el Sombrero? – preguntó Harry, tomando una pieza de tarta.
- Lo mismo que el curso pasado, en realidad… aconsejándonos a todos a unirnos contra nuestros enemigos, tú sabes.
Todos intentaron recordar la canción exacta del sombrero de ese año.
- ¿Mencionó Dumbledore a Voldemort?
- Aún no, pero siempre guarda su discurso apropiado para después del banquete, ¿No?
Dumbledore sonrió. Normalmente eso era lo que él hacía.
Ya no puede tardar mucho.
- Snape dijo que Hagrid estaba retrasado para el banquete…
- ¿Has visto a Snape? ¿Cómo es posible? – dijo Ron con la boca llena del pastel.
-Ronald, en serio, ¿Podrías dejar de comer algún día?-comento Hermione.
- Me lo encontré – dijo Harry evasivamente.
- Hagrid sólo llegó unos minutos tarde – dijo Hermione – Mira, te está saludando, Harry.
Harry miró hacia la mesa de los maestros y sonrió a Hagrid, quien sin duda alguna estaba saludándolo.
Harry sonrió. Sin duda, el simple hecho de que Hagrid se encontrara ahí, hacía de Hogwarts un lugar aún más agradable.
Hagrid nunca había logrado comportarse de manera digna como lo hacía la profesora McGonagall,
-Ni soñaría a serlo-dijo Hagrid mirando a la Profesora McGonagall. Esta le dirigió una sonrisa cortes.
Jefa de la Casa de Gryffindor, cuya cabeza se encontraba en algún lado entre el codo y la mano de Hagrid, ya que estaba sentados uno al lado del otro, y quien miraba de manera desaprobatoria el júbilo con que saludaba éste.
-Durante los banquetes y las clases siguen siendo maestro y alumno, no deben olvidarlo-se justificó la profesora.
Harry se sorprendió de ver a la maestra de Adivinación, la Profesora Trelawney,
Todos (menos los estudiantes de primer y segundo año ya que no la conocían) quedaron sorprendidos. ¿La profesora Trelawney en un banquete de bienvenida? Era como Dumbledore y McGonagall se pusieran a bailar tango en medio del salón.
Sentada al otro lado de Hagrid ella raramente dejaba la sala de su torre, y nunca la había visto sentada en el Banquete de inicio de cursos. Se veía tan rara como siempre.
La Profesora Trelawney miro ofendida a Harry. Ella no era rara…o por lo menos no tanto.
Brillando entre gemas y collares, sus ojos aumentados a un tamaño enorme por causa de sus anteojos. Habiéndola considerado siempre como un fraude
-¡Yo no soy un fraude!-se quejó ella. A pesar de que nadie la contradecía, todos pensaban lo mismo que Harry.
Harry se impresionó al descubrir al final del último término del curso anterior que había sido ella quien hiciera la predicción que hizo que Lord Voldemort matara a sus padres y atacara al mismo Harry.
Todos se sorprendieron aún más. ¿Trelawney había hecho una profecía real? ¿No era un fraude? Pero nadie se sorprendió más que la misma Trelawney. Ella no recordaba haber hecho esa profecía, ¿Era real eso de que ella lo había hecho?
El conocimiento de esto lo había hecho menos deseoso de estar junto a ella, pero afortunadamente, ese año ya no llevaría Adivinación
-Honestamente dudo mucho que haya alguien que siga con esa tontería-comento Hermione algo resentida, ganándose feas miradas por parte de Lavander y Parvati (N.A: O tal vez es Patma…en realidad no lo recuerdo…)
Sus extraños ojos apuntaban a su dirección, él desvió la mirada hacia la mesa de Slytherin. Draco Malfoy hacía la mímica de una nariz rota, arrancando risas y aplausos.
Nadie se sorprendió por eso (excepto tal vez el mismo Malfoy)
Harry lanzó su mirada a la tarta, sus adentros quemando de nuevo.
-Creo que te enojas con facilidad ¿No crees?-comento Luna inocentemente.
-¿Enojarse con facilidad? Eso es quedarse corto-respondió Ron, ya que este junto Hermione había sido víctima de algunos de los ataques de ira de Harry.
Harry bajo la cabeza. Era consciente de que ese último año había sido mucho más irritable de lo normal, pero simplemente no podía evitarlo. El hecho de que Voldemort haya vuelto, el que todos le cran un mentiroso, los sueños extraños…eso sin contar con el hecho de que al parecer tenía una conexión con la mente de Voldemort.
Lo que no daría por pelear uno a uno contra Malfoy…
-Creo que eso sería muy difícil de lograr-dijo Ron. Al ver los rostros observándolo, aclaro-. Malfoy nunca va a ningún lado sin sus gorilas. Y si no es así, se asegurara de tener ventajas. Sera muy difícil tener un duelo uno a uno.
Todos le dieron la razón. Pero Malfoy observo a Ron con furia. Prácticamente le había dicho cobarde… Y a pesar de no ser un Griffindor (gracias a Merlín), esa era una de las peores ofensas que le podían decir…estaba a punto de atacarlo, pero decidió no hacerlo, solo porque quería saber cuál iba a ser esa misión que le había encomendado Voldemort.
-Entonces, ¿Qué era lo que quería el profesor Slughorn? - Preguntó Hermione.
- Saber qué había pasado realmente en el Ministerio – dijo Harry.
-Como todos-dijeron varias personas. A pesar de que sabían solo lo básico, querían saber exactamente lo que había pasado, porque dudaban mucho de que los seis hubieran salido 100% victoriosos.
Entonces, de repente, una carta apareció de la nada en el aire, bajando lentamente hasta el puesto de Dumbledore. Todos estaban ansiosos. Dumbledore leyó la carta para sí mismo parta después de leerla para todo el salón.
Hola Hogwarts!
Sabemos que la mayoría tienen curiosidad sobre todo lo que sucedió en el ministerio. Durante el transcurso del libro se ira explicando lo ante dicho. Sin embargo, si ustedes lo desean, al finalizar este libro, les enviaremos los capítulos que correspondan a la aventura en el Ministerio (ya que en realidad, no son solo 2 libro, sino 7, pero nosotros solo les enviamos los que corresponden a su futuro). Eso es solo si ustedes lo desean, tienen todo un libro para pensarlo.
Adiós!
Atte.: J.S.P, A.S.P, L.L.P, R.J.W, H.A.W, S.D.M, T.R.L
Se empezó un gran debate sobre leer o no leer esos capítulos. La mayoría de los Slytherin decían que no, ya que no querían leer sobre Potter más de lo necesario. Los demás votos negativos, eran principalmente porque querían terminar de leer rápidamente los libros. El resto de los votos eran positivos. Después de un rato, Dumbledore, como siempre, tuvo que callarlos.
-Tal y como dice la carta, tenemos todo un libro para pensarlo, así que mejor seguimos leyendo y después decidiremos que hacer.
Así que siguieron leyendo.
- Él y todos los demás aquí, la gente nos estuvo interrogando en el tren, ¿Verdad Ron?
- Sí – dijo Ron. – Todos querían saber si realmente eres el elegido.
- Ha habido mucha conversación alrededor de eso, aún entre los fantasmas. – Interrumpió Nick Casi Decapitado,
Algunos integrantes de Griffindor hicieron mala cara. A pesar de ser muy agradable y amable, Nick Casi Decapitado podía llegar a ser muy metiche en las conversaciones ajenas.
Inclinando su casi separada cabeza hacia Harry, bamboleándose peligrosamente sobre su cuello. – Me consideran una autoridad en asuntos de Potter
-Sí, claro-exclamaron los gemelos.
-En realidad-interrumpió Luna- tiene algo de sentido los fantasmas piensen eso, ya que Sir Nicholas es el único fantasma con el que Harry se relaciona. Exceptuando a Myrtle. Claro.
Todos voltearon a ver a Harry divertidos por esa última información.
-¿Cómo sabes que he hablado con Myrtle?-pregunto Harry, sonrojado.
-Algunas veces voy al baño del segundo piso y hablo con ella.
Todos la miraron como di estuviera loca (y lo estaba).
Es bien conocido que somos amigos.
-En realidad, han sido muy pocas las veces que he visto a Harry en compañía de Nick Casi Decapitado-aporto Neville.
Sin embargo, les he dicho a la comunidad fantasmal que no te sacaré información. "Harry Potter sabe que puede confiar en mí sin recelos", les dije. "Preferiría morir que traicionar su confianza".
-Pero si ya está muerto-empezó Ron, pero no pudo terminar, ya que Hermione le había pegado en la cabeza.
-Eres más insensible que una roca-se quejó ella, recodando su pelea en su cuarto año.
- Eso no es mucho que decir, ya que ya estás muerto – observó Ron
Hermione solo negó con la cabeza y murmuro algo parecido a "nunca cambia…"
- Una vez más has demostrado la sensibilidad de un hacha sin filo, - dijo Nick Casi Decapitado en tono confrontador
Las mujeres de la sala le dieron la razón a Nick mientras que los hombres solo rodaban los ojos.
Y se elevó en el aire, deslizándose hacia la parte más lejana de la mesa de Gryffindor al mismo tiempo en que Dumbledore se puso de pie en la mesa de los maestros. La charla y las risas que hacían eco en el Salón desaparecieron casi instantáneamente.
-Me pregunto cómo hace Dumbledore para callar a todos-dijo Ron.
Hermione se encogió de hombros.
-Es el respeto que el inspira, me imagino.
- ¡La mejor de las noches para todos ustedes! – dijo, sonriendo ampliamente, sus brazos extendidos para abrazar la habitación completa.
- ¿Qué le pasó en su mano? - susurró Hermione.
Como ya la mayoría había olvidado el estado del brazo de Dumbledore, se volvió a cuestionar que le había pasado. Obviamente solo podían suponer, aunque se imaginaba que sería importante en el libro, ya que por algo se mencionaba tanto.
No fue la única que lo había notado. La mano derecha de Dumbledore estaba tan ennegrecida y muerta como había lucido la noche en que había ido a buscarlo a la casa de los Dursley. Murmullos en todo el salón, Dumbledore, interpretándolos correctamente, sonrió vagamente y estiró la manga dorada y morada de su túnica sobre la herida.
- Nada de qué preocuparse – dijo confiadamente. –
Los adultos no confiaban demasiado de que realmente fuera "nada de qué preocuparse", como lo hacía ver Dumbledore. Algunos incluso habían adivinado ya de que se trataba de una magia muy oscura, aunque si se preguntaban como había llegado a Dumbledore. Obviamente, no hicieron esas observaciones en voz alta, para no alarmar a los estudiantes.
– Ahora… a nuestros nuevos estudiantes, bienvenidos, a nuestros antiguos estudiantes, ¡bienvenidos de regreso! Otro año lleno de educación mágica los espera…
Algunos sonrieron. Ya era algo tradicional el típico discurso de Dumbledore al inicio de año, que incluso se sentiría muy raro si un año empezara sin ese discurso.
- Su mano estaba así cuando lo vi en el verano – susurró Harry a Hermione. – Pensé que para este momento ya debería estar curada… o que Madame Pomfrey lo hubiese hecho.
Dudo mucho de Madame Pomfrey logre poder curarla pensó Dumbledore melancólicamente.
- Luce como si estuviera muerta – dijo Hermione, con una expresión nauseabunda. – Pero existen algunas heridas que no puedes curar… embrujos antiguos, y hay pociones sin antídotos…
Dumbledore miro a Hermione algo orgulloso, ya que había adivinado más o menos lo que pasaba (y decía más o menos, ya que alguien lograra adivinar por completo lo sucedido)
- … Y el Sr. Filch, nuestro conserje, me ha pedido que les diga que habrá castigo a todo poseedor de cualquier artículo adquirido en una tienda llamada Sortilegios Weasley.
Los gemelos, en vez de enojarse, le agradecieron al conserje, que se veía más confundido que todos los demás.
-¿Por qué le agradecen?-pregunto curioso Charlie.
-Esa es la mejor publicidad que nos puede dar-dijo Fred.
-Ahora todos van a querer comprar más en nuestra tienda-dijo George.
Filch solo gruñía, sin poder creer lo tonto que había sido (o lo tonto que seria)
Aquellos que deseen jugar en los equipos de Quidditch de sus casas, deberán dar sus nombres al Jefe de su Casa como de costumbre.
El Quidditch era una de las nuevas preocupaciones de Harry. Seria un trabajo algo duro conseguir formar un nuevo equipo, ya que casi todo el equipo original (Oliver Wood, Alicia Spinned, Katy Bell, Angelina Johnson, George Y Fred Weasley y el propio Harry) se había graduado ya.
También estamos buscando un nuevo comentarista de Quidditch, quien debería hacer lo mismo.
Algunos de los estudiantes se pusieron algo tristes. El Quidditch de Hogwarts no sería lo mismo sin Lee.
Estamos muy complacidos de recibir a un nuevo miembro en el equipo de maestros, el Profesor Slughorn – Slughorn se puso de pie, su calva brillaba con la luz de las velas, su gran barriga formaba una sombra sobre la mesa – es un colega mío que ha accedido a reasumir supuesto de Maestro en Pociones.
-¿!QUE!?-gritaron todos.
-¿Qué no era de Defensa Contra las Artes Oscuras?-pregunto un estudiante de Griffindor a los adultos.
La mayoría puso cara de arrepentimiento, pero querían observar el rostro de los estudiantes cuando los sacaran del error.
-Pero si…-empezó Hermione con algo de pánico-si Slughorn va a dar pociones, pero Snape…El Profesor Snape-se corrigió ante la mirada del susodicho-sigue enseñando en la escuela. Eso significa que…
Paro, vacilante. Pero no hubo necesidad de que terminara la frase, ya que todos lo habían entendido.
-¡NOOO!-gritaron todos. Pero nadie estaba más furioso que Harry. ¿Acaso Snape no le dejaría ni un minuto en paz? ¿Tenía que dañarle hasta su asignatura preferida?
Snape, por fuera lucia indiferente. Pero por dentro estaba celebrando. 15 años…al fin han dado sus frutos. Al final no pudo evitar que una pequeña sonrisa se escapara de sus labios.
Los estudiantes hicieron un berrinche (no podía ser llamado de otra manera) que duro cerca de unos 15 minutos, pero Dumbledore no cambio de parecer. Snape ya se había ganado la confianza que él le demostraba (o demostraría) al otorgarle ese puesto.
- ¿Pociones?
- ¿Pociones?
La palabra causaba eco por todo el Comedor, cuando los alumnos se preguntaban si habían escuchado bien.
Los estudiantes seguían enfurruñados. No a todos les gustaba Defensa Contra las Artes Oscuras, pero ahora era seguro que todos (descontando a uno que otro rarito) la odiarían.
- ¿Pociones?- dijeron Ron y Hermione al mismo tiempo, volteando a ver a Harry. – Pero tú dijiste…
- El Profesor Snape, mientras tanto – siguió Dumbledore, alzando su voz para acallar los rumores, - tomará el puesto de Maestro de Defensa contra las Artes Oscuras.
Harry gruño ante la confirmación. En definitiva, esa era una de las cosas que tenía que agregar a su lista de "Cosas que Tengo que Evitar en un Futuro"
- ¡Pero Harry, tu dijiste que Slughorn iba a enseñar Defensa contra las Artes Oscuras!, dijo Hermione.
- ¡Eso creí! – dijo Harry, buscando en su cerebro el recuerdo en el que Dumbledore le había dicho esto, pero ahora que lo pensaba, no podía recordar a Dumbledore diciéndole qué materia enseñaría Slughorn.
Snape, quien estaba sentado a la derecha de Dumbledore, no se paró cuando mencionaron su nombre, apenas levantó su mano con el reconocimiento de un vago aplauso de la mesa de Slytherin, aun así Harry podía detectar una mirada de triunfo en esos rasgos que odiaba tanto.
Era la misma mirada (solo que ahora un poco menos disimulada) que ahora todos lograban ver en los ojos de Snape. Los únicos que se alegraban realmente por el futuro cambio de profesorado, eran los Slytherin y el uno que otro profesor, que estaban felices de que al menos se habían librado de Umbridge.
Sin embargo, otro de los más ofendidos, era Sirius. No había comentado nada hasta ahora, porque sabía que si lo hacía seria soltar una palabrota, y prefería ahorrase el regaño de la Profesora McGonagall. Pero aun así seguía sin creerse totalmente que eso fuera real. ¿Quejicus? ¿Un asqueroso mortifago impartiendo la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras? Por ahora no comentaría nada, pero si llegara a notar algo extraño durante las clases de Quejicus, no se quedaría callado.
- Bueno, hay una cosa buena de todo esto- dijo fieramente. – Snape se irá al final del año.
Algunos miraron a Harry como si estuviera loco, pero quienes le habían entendido lo observaban sonriendo. Ojala que se cumpliera…
- ¿A qué te refieres?, preguntó Ron.
- Ese puesto está maldito.
Ahora que todos entendieron sonrieron. Snape, en cambio solo rodo los ojos. El duraría mucho más que 1 año…no por nada había enviado sus solicitud año tras año…
Nadie dura más que un año… de hecho, Quirrel murió haciendo ese trabajo… Personalmente, voy a cruzar mis dedos para que ocurra otra muerte…
Algunos miraron a Harry alarmados. No entendían muy bien por qué Harry odiaba tanto a Snape. Era solo un continuo conflicto maestro-profesor ¿No?
- ¡Harry!- dijo Hermione impresionada y reprochándole.
- Quizá sólo regrese a enseñar Pociones al final del año – dijo Ron razonándolo. Ese Slughorn puede no quedarse mucho tiempo. Moody no lo hizo.
Dumbledore aclaró su garganta. Harry, Ron y Hermione no eran los únicos que habían empezado a hablar, el Comedor completo había explotado en un embrollo de conversaciones con la noticia de que Snape había obtenido por fin el puesto que deseaba con todo su corazón.
-Si es que tiene uno-murmuro Ginny, quien también estaba enojada.
Aparentemente sin notar lo sensacional de la naturaleza de la noticia que acababa de dar,
-Típico de Dumbledore-dijo Tonks en voz alta, haciendo reír a todos, ya que tenía a razón.
Dumbledore no dijo nada más sobre los maestros, pero esperó unos cuantos segundos para asegurarse que había silencio absoluto antes de continuar.
- Ahora, como todos en este Salón sabemos, Lord Voldemort y sus seguidores están una vez más ganando fuerzas.
La gran mayoría hizo muecas y quejidos al escuchar el nombre de Voldemort. El resto solo puso los ojos en blanco.
El silencio pareció afianzarse mientras Dumbledore hablaba. Harry miró a Malfoy. Malfoy no miraba a Dumbledore, pero suspendía su tenedor en el aire con su varita, como si las palabras del Director no fueran dignas de su atención.
Algunos tuvieron el valor de observar a Malfoy con la intención de reprocharlo con la mirada, pero esto no funciono para nada, excepto que este se irrite aún más.
- No puedo enfatizar lo suficientemente fuerte qué tan peligrosa es la situación presente, y qué tanto cuidado debemos de tener cada uno de nosotros en Hogwarts para mantenernos a salvo.
Los estudiantes soltaron ruñidos. En serio, esas medidas de seguridad sería un fastidio. ¿Acaso creían que una docena de Mortífagos entrarían a Hogwarts? ¡Imposible! ¿O no?
Las protecciones mágicas del castillo han sido reforzadas durante el verano, estamos protegidos de formas nuevas y más poderosas, pero aun así debemos cuidar escrupulosamente el descuido por parte de cualquier estudiante o miembro del equipo docente. Los instamos por tal motivo, a obedecer cualquier restricción de seguridad que sus maestros les impongan, por más irritante que parezca… en particular, la regla de que no deben estar fuera a deshoras.
-¿No es esa una regla normal?-pregunto una estudiante de Ravenclaw.
-Sí, pero hay muchas personas que no toman esa regla en cuenta-dijo Dumbledore, mirando en dirección de la mesa de Griffindor, justo donde estaban el Trio Dorado y los gemelos Weasley.
Les ruego, si se percatan de cualquier cosa extraña o sospechosa dentro o fuera del castillo, repórtenlo a un miembro del personal inmediatamente. Confío en que se conducirán siempre de la mejor manera para su seguridad y la de los demás. - Los ojos azules de Dumbledore miraron a sus estudiantes antes de que volviera a sonreír. – Pero ahora, sus camas los esperan, tan cálidas y confortables como las podrían desear, y yo sé que su máxima prioridad es el estar bien descansados para sus lecciones de mañana. Entonces, permitámonos decir buenas noches. ¡Pip pip!
-Muy buen final, profesor-dijeron los gemelos.
Dumbledore se quitó su sombrero e hizo una reverencia, haciendo reír a todos. Muy pocos eran capaces de no dejarse ir por las bromas de ellos.
Las bancas se movieron hacia atrás con el usual rechinido ensordecedor y cientos de estudiantes se enfilaron para salir del Gran Comedor hacia sus dormitorios. Harry, quien no tenía prisa alguna de salir con la multitud, se quedó atrás, pretendiendo amarrar el lazo de su zapato, permitiendo que la mayoría de los de Gryffindor pasara delante de él. Hermione se había adelantado para cubrir su función de prefecta de pastorear a los de primer año
Algunos rieron. Sabían lo que era estar por primera vez en Hogwarts y estar tan asustados que no saber a dónde ir ni a quien seguir.
Pero Ron se quedó con Harry.
-¿Qué fue lo que realmente le pasó a tu nariz? – preguntó
-¿Y no me lo vas a contar a mí?-pregunto Hermione a Harry enojada.
-¿Cuándo te hemos dejado sin saber algo, Hermione? Igualmente, si no te dijéramos, encontraras la manera de saberlo, eres muy inteligente-dijo Harry, tratando elogiar a su amiga para calmarla.
Hermione puso una expresión dulce y le despeino aún más el cabello. Ron solo los observaba, celoso. ¿Por qué no la había calmado él?
Una vez que se quedaron al final del gentío que se amontonaba para salir del Salón y fuera de cualquier oído extraño.
-Honestamente, Harry, creo que Malfoy hará todo lo posible para que se esparza el rumor-dijo Bill, mirando a Harry con lastima.
-Sí, pero no hay nada malo en intentar retrasarlo-respondió el chico.
Harry le contó. Fue una señal de lo fuerte que era su amistad el que Ron no se hubiera reído.
-Me hubiera reído, si no hubiera sido Malfoy-dijo Ron, mirando a Draco, que una vez más, se encontraba pensativo y abstraído, intentando adivinar su misión.
-Vi a Malfoy haciendo una mímica que tenía que ver con una nariz – dijo tristemente.
- Si, bueno, no importa – contestó Harry amargamente. – Deja te cuento lo que estaba diciendo antes de que se enterara que estaba ahí…
-Ya empezaron—suspiro Neville.
-¿De qué hablas?-pregunto Ron.
-Cuando están en Hogwarts, la mitrad de sus conversaciones son secretas, y casi siempre, al final de año, terminan haciendo algo maravilloso-explico esta vez Dean, que ya más o menos había perdonado a Harry por enamorarse de su novia (o por lo menos en el libro, ya que en el presente no tenía oportunidad).
-Y ahí estamos nosotros, sin tener ni idea de lo que está pasando-termino Seamus.
Harry había esperado que Ron se sorprendiera de los alardes de Malfoy. Sin embargo, Ron no lo hizo, lo cual Harry había considerado una completa terquedad.
-¡No conocía la existencia de esa reunión entre Narcisa y Snape!-se defendió Ron, al notar todas esas miradas de incredulidad.
- Vamos Harry, sólo estaba presumiendo por Parkinson… ¿Qué tipo de misión podría haberle asignado Quien-Tu-Sabes a él?
-Eso mismo no lo preguntamos todos nosotros-comentaron varios estudiantes.
-¿Cómo sabes que Voldemort no necesita a alguien en Hogwarts? No sería la primera…
-Para eso ya tiene a Snape-comento Ron.
- Desearía que dejaras de decir ese nombre, Harry – dijo en tono de reproche una voz detrás de ellos. Harry miró detrás de su hombro para ver a Hagrid sacudiendo su cabeza.
-Dumbledore dice ese nombre-se quejó Harry.
- Dumbledore dice ese nombre - dijo Harry testarudamente.
Todos rieron por la coincidencia.
-Sí, bueno, así es, Dumbledore ¿no? – dijo Hagrid misteriosamente. – Así que dime, ¿Cómo es que llegaste tarde, Harry?, estaba preocupado.
- Me quedé atrapado en el tren – contestó Harry. ¿Por qué llegaste tarde tú?
- Estaba con Grawp, - respondió Hagrid feliz.
-¿Quién es Grawp?-preguntaron todos al mismo tiempo.
Hagrid se sonrojo violentamente. Esperaba no tener que explicarlo todo. Dumbledore, al notar la incomodidad de Hagrid, decidió que lo mejor sería explicarlo el mismo (Dumbledore sabia de la existencia de Grawp)
-Grawp es el medio hermano de Hagrid-todos quedaron sorprendidos por esa información, ¿Hagrid tenía un medio hermano?-. Él vive en el bosque prohibido. Eso es todo lo que se puede decir sin irrespetar la intimidad de Hagrid.
Nadie quedo completamente satisfecho con esa respuesta, sin embargo nadie se atrevió a preguntar más. Hagrid miro completamente agradecido al profesor Dumbledore.
Perdí la noción del tiempo. Ahora tiene un nuevo hogar en las montañas, Dumbledore lo arregló… una agradable y grande cueva.
-Gracias, profesor Dumbledore-dijo Hagrid, con lágrimas en los ojos. No podía desear algo mejor para Grawp.
Está mucho más feliz ahora de lo que estaba en el bosque. Tuvimos una buena plática.
Hagrid se emocionó aún más al saber que podría enseñarle a Grawp a hablar.
-¿En serio? – dijo Harry, teniendo cuidado de no mirar a Ron, la última vez que había visto al medio hermano de Hagrid, un despiadado gigante con el talento de arrancar árboles de raíz,
-¿¡Que!?-gritaron todos. Nadie se habría imaginado que el medio hermano de Hagrid era un gigante, creían que era mitad gigante, como el propio Hagrid.
Su vocabulario estaba compuesto por cinco palabras, dos de las cuales no podía pronunciar apropiadamente.
-Haggy-sonrió Hagrid, recordando que ese era también el nuevo apodo de Harry.
Los gemelos empezaron a reír escandalosamente, mientras Harry se sonrojaba, odiando aún más ese ridículo sobrenombre.
- Oh sí, realmente lo ha logrado, - dijo orgulloso Hagrid. – Te impresionarías. Estoy pensando en entrenarlo como mi asistente.
-Lo siento, Hagrid, pero creo que eso es imposible-dijo Hermione, tratando de decirlo de la manera más sensible posible.
Hagrid le dio la razón solo porque no quería discutir. El igualmente lo intentaría.
Ron resopló ruidosamente, pero se las arregló para disfrazarlo como un estornudo fuerte. Ahora se encontraban de pie debajo de las puertas de roble.
- Bueno, los veo mañana, la primera lección después del almuerzo. Vengan temprano, podrán saludar a Buck… quiero decir, Witherwings!
El Trio Dorado se miró entre sí. En realidad, dudaban mucho que tomaran la clase de Cuidado de las Criaturas Mágicas el próximo año.
Alzando su mano de una manera muy jovial, se dirigió a la oscuridad más allá de las puertas. Harry y Ron se miraron, podía asegurar que Ron estaba experimentando exactamente el mismo estado de hundimiento que él.
Todos fruncieron el ceño. ¿Qué iba mal?
- ¿No vas a llevar Cuidado de Criaturas Mágicas, verdad?
Ron negó con la cabeza.
Hagrid abrió la boca, completamente sorprendido. Sus mejores alumnos…habían dejado su clase. Después, la sorpresa dio lugar al enojo y a la ofensa. ¿Por qué lo dejaban? ¿Qué tenían de malo sus clases?
-Hagrid…-empezaron a disculparse los chicos, pero Hagrid los ignoro olímpicamente, sin querer escuchar sus excusas.
Los chicos se empezaron a sentir terriblemente mal. No habían querido dañar a Hagrid, pero sus clases llegaban a ser muy aburridas, o peligrosas, o raras.
- ¿Y tú tampoco, o sí?
Harry también movió su cabeza.
Hagrid soltó un fuerte bufido. Los chicos bajaron más los cabezas, arrepentidos. Los demás no sabían que pensar, les parecía que lo que habían hecho los chicos estaba mal, sin embargo, la mayoría de los de quinto año, tampoco tomarían la clase, a pesar de no ser tan difícil.
Harry también movió su cabeza.
- ¿Y Hermione?, preguntó Ron, ¿tampoco, cierto?
Harry volvió a sacudir su cabeza.
Hermione soltó algunas lágrimas, al notar que Hagrid volvió a soltar un bufido.
No quería pensar en lo que diría exactamente Hagrid cuando se diera cuenta que sus tres estudiantes favoritos habían dejado su clase.
-Ese es el final del capítulo-dijo Hagrid secamente. Se levantó, le entrego el libro al Profesor Dumbledore, y se retiró al cuarto que había aparecido la noche anterior (la cual era exactamente igual a su cabaña, con la pequeña diferencia de que Fang no se encontraba en ella)
Los chicos intentaron levantarse y seguirlo, pero la Señora Weasley los detuvo.
-Denle un momento, para que se calme por si solo-les aconsejo.
Ellos se volvieron a sentar, siguiendo su consejo. Se sentían fatal, y no creían que eso se aliviaría hasta que Hagrid los perdonara.
Esperaron una media hora, para ver si Hagrid aparecía para que no se perdiera de la lectura. Desafortunadamente, Hagrid siguió sin dar señales de vida.
-¿Quién desea a leer el próximo capítulo?-pregunto Dumbledore cuando noto que ya estaba empezando a atardecer. Ya después se encargaría de que Hagrid se enterara de todo lo leído en su ausencia.
-Yo-se levantó el Señor Weasley.
Camino hasta la mesa de profesores y agarro el libro que le tendía el Profesor Dumbledore.
-El siguiente capítulo se llama: El Príncipe mestizo
