Disclaimer: Thor no es mío, blabla, todos los derechos a Marvel y Disney, por si se ponen quisquillosos.
Collab w/: Linnet Lovelace.
B.S.O recomendada: Every breath you take - The Police.
CAPÍTULO 9: EVERY BREATH YOU TAKE.
''Every breath you take,
Every move you make,
Every bond you break,
Every step you take,
I'll be watching you''
Aún no podía acostumbrase al desayuno asgardiano. Echaba de menos su taza de café, lo único que lograba despabilarla del todo por las mañanas. Era un desayuno más bien clásico, con muchas frutas y panes de todas clases. Llevaban una dieta bastante natural y balanceada. Siempre le dedicaban su tiempo necesario a las cosas. Ella muchas veces desayunaba por la calle un café para llevar o lo tomaba mientras trabajaba con Jane.
Caminó por los corredores del palacio, mirando distraídamente los detalles de las paredes. Se sentía extraño no tener obligaciones. Al menos no tan temprano, luego tendría que ir a la biblioteca para ordenar los libros como le había pedido a Loki. Pasó junto a un grupo de cortesanas, las cuales la miraron fijamente y dijeron algo a sus espaldas, soltando unas risitas maliciosas. Darcy suspiró; eso se convertía en una costumbre. El que fuera una simple mortal no les daba el derecho a marginarla… Bueno, quizás si.
Pasó cerca de la puerta de la sala del trono, por pura casualidad. Loki salió por ella acompañado de un anciano que llevaba muchos papeles. Iban charlando… o más bien discutiendo algo. El hombre mayor hizo una reverencia ante el Rey y siguió por dónde ella había venido. ¡Ay, no! El dios no podía verla. Darcy había estado deambulando esa noche por el palacio, aún con el cofre de los cuatros inviernos rondando por su mente. Los guardias debían haberle contado de sus intenciones esa mañana. Y no quería tener que lidiar con ello a esas horas. Se mordió el labio y se dio la vuelta cautelosamente, procurando cubrir su rostro con el cabello.
Caminó con paso apurado, intentando no llamar la atención. Volteó luego de alejarse lo suficiente y suspiró aliviada, nadie la estaba siguiendo. ¡Si! Se había escapado. Esbozó una gran sonrisa y se dio vuelta para dirigirse a la biblioteca, no fuera cosa de que Loki decidiera salir a buscarla...
¡Ay! Se chocó con una figura frente suyo y comenzó a balbucear disculpas, con la cabeza gacha. Menuda torpe era.
—Milady... ¿dónde va con tanta prisa?— la voz susurrante la hizo alzar el rostro con gesto sorprendido. ¿Cómo diablos...? No había nadie allí, y menos él. Hace cinco segundos se había metido de vuelta en el salón del trono, era imposible. Loki le sonrió de lado, pero no la sonrisa no le llegaba a los ojos, era un gesto irónico. Darcy sintió que sonrojaba levemente. Era una idiota, si tan solo se hubiese apurado un poco más, ya estaría libre de cualquier interrogatorio incómodo.
Darcy frunció la nariz, pensando su respuesta. — Me dirigía a la biblioteca. — respondió. Se alisó la falda del vestido, un poco nerviosa debido a la penetrante mirada del dios posada sobre ella.— Lo siento, pero tengo prisa— señaló, pasando a su lado para continuar con su camino. Claro, como si los libros fueran a irse corriendo si ella no llegaba a tiempo.
Loki puso una mano sobre su hombro, y Darcy se sintió algo nerviosa. —Milady, no veo por qué dedicarle unos minutos al Rey pueda suponer un gran retraso— replicó. La joven se quedó callada, se sentía como en un interrogatorio: cualquier cosa que dijera podría ser usada en su contra.
— Sabe, me resulta incomprensible la fijación que desarrollan los humanos para con ciertas cosas —mencionó Loki. Había sido informado a primeras horas de la mañana que la huésped había intentado entrar en la sala de las reliquias. Creyó que con el beso y un poco de buen trato lo había olvidado, pero estaba equivocado. Y tenía que asegurarse de que no lo desobedeciera de nuevo. — ¿Encontró entretenido pasear por el palacio de noche, Lady Darcy?— Ella tragó saliva, mientras pensaba qué responder.
Mierda, mierda, mierda. Los ojos del dios la miraban fijamente, esperando una contestación. Darcy no tenía idea de que decir —No podía dormir— inventó rápidamente, esperando que cuele. Muy inteligente de su parte, intentar engañar al dios del engaño y las mentiras, bien pensado. También había sido una estúpida al creer que podría entrar en la sala sin contratiempos; en cuanto se había acercado a las grandes puertas los guardias habían cruzado sus lanzas impidiendo el paso. Parecían muñecos articulados, inexpresivos, razón por la cual ella pensó que con un poco de suerte la dejarían pasar.
Loki alzó las cejas y la atrajo levemente hacia su persona —Curioso. ¿No pensó en un leche caliente...O un libro? Eso podría haber ayudado más que el tacto de un cubo frío y sin ninguna función, más que poner su vida en peligro—
Darcy puso los ojos en blanco. Le parecía innecesario que diera tantas vueltas cuando ya sabía a qué apuntaba. — La leche no me da curiosidad— repuso, encogiéndose de hombros— Sí, me levanté para ir a ver el estúpido cubo. Ya puedes soltar el sermón— agregó con fastidio. Sabia que de todas formas tenía que escuchar el cuento de que era demasiado peligroso para ella y demás. Odiaba que la reprendieran así. Ya no era una niña, ¡tenía registro de conducir! Así que si quería hacerlo, que lo hiciera rápido.
Loki suspiró y meneó la cabeza. —No sé si entiende la palabra "peligroso", Milady. Es algo que atenta contra su vida, por si lo quiere más claro— dijo lentamente, separando las sílabas. Ay, le hablaba como retrasada mental. Darcy no pudo evitar rodar los ojos, pero se arrepintió al momento. ¡Era un Rey! ¡Y le había rodado los ojos! Qué estúpida.
— Debería mostrar un poco más de respeto, Lady Darcy— dijo cortante, algo exasperado. Que no tomara en serio lo que decía lo enfurecía. La midgardiana se zafó de su agarre, reprimiendo las ganas que tenía de hacerle burla. Parecía una niña de cinco años que había cruzado la calle sola. Hizo una reverencia un poco exagerada — No volverá a suceder, su Majestad— respondió antes de voltear para seguir su camino hacia la biblioteca. El dios apretó la mandíbula. Aún no había terminado.
Caminó hacia la biblioteca más relajada ya que se lo había sacado de encima. Que pesado, a ese hombre se le habían subido los humos de Rey a la cabeza. Giró los picaportes de los portones y abrió. Detrás de las puertas estaba Loki de pie, lo que la hizo pegar un grito — ¡Mierda!— se le escapó, y se llevó una mano al pecho, perturbada. En serio, tenía que dejar de aparecer de esa manera, se iba a morir joven. Loki le dedicó una cínica sonrisa. — Joder, ¡vas a matarme de un susto uno de estos días!— exclamó la joven, tratando de romper el silencio, pero él pareció no inmutarse. La miraba fijamente y Darcy se sentía como si pudiese ver a través de ella.
— Lo siento, pero nos quedaron unos asuntos por tratar— dijo tranquilamente, juntando las manos detrás de su espalda—
Ha desobedecido una orden directa del Rey, Milady. Esta vez no sucederá nada, pero… ¡Míreme!— bramó. Darcy había esquivado su mirada y observaba los estantes de los libros distraídamente, a propósito. Volvió la vista a Loki. A pesar de su dura mirada, sus ojos eran de un hermoso color verde intenso. Esta vez no se confundía tanto con el celeste. Tragó saliva—… La próxima vez que lo haga, si es que se atreve, me veré obligado a tomar medidas drásticas— advirtió, con tono severo. Darcy tenía ganas de sacarle la lengua, era odiosamente exagerado. Vamos, sólo se había levantado por la noche para intentar ingresar en la sala de las reliquias de Odín para ver el cubo de los Jötun y… bueno, quizás si debía no haberlo hecho.
— Vale. Lo siento, mi Rey. ¿Puedo comenzar con mi trabajo ahora?— preguntó, con tono cansado. No tenía ganas de pelear, odiaba las confrontaciones, y por alguna razón, Loki las había tomado con ella. El dios se pasó una mano por la cara— No sé por qué, pero a veces me da la impresión de que le importa lo que digo— la verdad, no. Era muy repetitiva y sí, había sido curiosa, pero ni siquiera había entrado. No era tan grave. Se dirigió a una pila de libros cercana y los levantó para limpiarlos con un paño que reposaba sobre la mesa.
Loki se sintió frustrado. Odiaba que lo ignoraran. Era una de las cosas que particularmente lo ponían de mal humor, desde que era niño. Si bien disfrutaba de la soledad y no era uno de los asgardianos más sociables, no le gustaba que lo hicieran a propósito. — Ni siquiera se molesta en escucharme...— murmuró por lo bajo, resignado.
Darcy se distrajo y los libros que sostenía cayeron al piso. — ¡Qué si te escucho, maldita sea!— es que hablaba demasiado. No era sorda, ni idiota. Sólo que no le apetecía contestarle. Se sentía como cuando la reprendían de pequeña.— Y ya te entendí, ¡no me acercaré al puto cubo!— gritó, perdiendo la paciencia. Estaba siendo mal hablada, lo sabía, e irrespetuosa. Pero eso era ella, y no le importaba nada el Rey, quería que la dejara en paz. Pateó uno de los libros, molesta, como si fuera una adolescente. Muy maduro, Darce.
Loki se envaró, con los nervios acabados. — ¡No me hables de ese modo!— no quería gritarle, pero de una forma u otra acabó haciéndolo. Esa mujer le mermaba la cordura, era tan... impulsiva. A veces creía que le importaba un carajo que fuera el Rey. No, estaba seguro que le importaba nada. —Deja de faltarme el respeto un segundo— dijo, apretando los dientes. Darcy se agachó para recoger los libros, y el que había pateado había ido a parar junto a los pies del dios.
Darcy se acercó para recogerlo, pero ambos se inclinaron para levantar el libro; y de no ser por los reflejos de Loki, se hubieran chocado las cabezas. Amagó a tomar el libro, pero el dios fue más rápido que ella. Levantó los ojos y sus miradas se encontraron. Loki observó con detenimiento a los azules iris de la joven mortal. Ella no pudo evitar sentir un escalofrío. No podía sucumbir ante los penetrantes ojos del Rey, clavados en los suyos, escrutándolos como si fuera un láser. Era testaruda, y no estaba de humor para ser muy remilgada.
Tragó saliva y se levantó, alisándose el vestido. Loki siguió su movimiento, con el libro con la mano. — No te estoy faltando el respeto— apuntó, colmada de orgullo en su tono de voz. ¿Qué se creía? Ella no le había contestado mal, que no se hiciera la víctima. — Así que dámelo. He de guardarlo— dijo alargando la mano.
¿De dónde salía ese tono tan imperativo? Loki jugó con el libro entre sus manos y la miró con recelo. — Soy el Rey, y hago lo que me plazca. No sigo órdenes. No sé cual es la parte que aún no comprendes— Darcy rodó los ojos. Ya sabía eso, el dios no se cansaba de repetirlo. "Yo soy el Rey y bla bla blá. Quiero las rosas color carmín, de lo contrario les cortaré la cabeza." Podía ser muy dulce a veces, pero no dejaba de ser un tirano. Ella no quería sentirse oprimida.
Dio un manotazo para quitarle el libro, pero sólo toco el aire. Loki era muy rápido. Frunció el ceño, mientras intentaba arrebatárselo de nuevo, sin éxito. Idiota, tenía que ser una broma, ¿estaba jugando con ella? El asgardiano sonrió de costado, con sorna. La estaba tomando por tonta. Bueno, era un poco lenta, pero no tenía por qué hacer eso. Resopló repitiendo el movimiento, pero no pudo lograr tomarlo. Sintió frustración, mientras un leve calor recorría su cara, enrojeciendo sus mejillas a causa del enojo.
Loki meneó la cabeza y acabó dejando el libro sobre la mesa, mientras reía. —Ahí tiene, Milady. Justo a su alcance— dijo, con un tono de voz casi risueño. ¿Tendrían psicoanalistas en Asgard? Por que ese hombre necesitaba uno, y urgente. Parecía que fuera muy divertida para él, con su torpeza. Ya vería, tremendo gilipollas. Le diría a Sif que le enseñara como manejar una espada y ya no sería la pobre y desvalida Darcy.
Nos sentimos horriblemente avergonzadas por la tardanza, pero os juramos que no va a volver pasar. Habíamos llegado a una línea donde creíamos que todo estaba perfecto y ¡BANG!, nos damos cuenta de las cosas que no cuajan y saltan ideas de todos lados que si cierran el círculo, pero tenemos que reescribir mucho. Así lo hicimos, claro, queríamos ofrecer lo mejor de lo mejor. Esperamos que disfruten este capítulo, y os prometemos que si dejan rewiews, en compensación, actualizamos a mitad de semana. Por la garrita.
• Synese & Linnet.
