Capítulo 10.- Recuerdos.- por Lily de Wakayashi.
Genzo se quedó pensando en lo que le había contado a Benjamín, sobre la primera vez que vio a Lily... No fue amor a primera vista como tal, no es que Genzo al ver a Lily supiera de repente que con ella quería pasar el resto de su vida, más bien lo que él experimentó al ver a su futura esposa fue algo más como una innegable atracción y una enorme curiosidad...
Wakabayashi, sin embargo, no sabía que Misaki en ese momento también estaba pensando en la forma en como conoció a Alisse Farfán. A diferencia de Genzo, Taro sí sabía que la chica que estaba frente a él, usando una camiseta muy corta de color verde que hacía resaltar sus ojos, era la mujer con la que él quería pasar el resto de su vida...
Básicamente, el encuentro de las dos parejas fue en el mismo evento, en un encuentro de sóccer amistoso, hacía ya bastantes años. Lily Del Valle era una médica mexicana que se encontraba de visita en Chile, lugar a donde había viajado para visitar a su mejor amiga, Alisse Farfán, profesora de historia en una de las mejores escuelas de Santiago de Chile, la capital de ese país. La selección de Japón estaba de visita en ese país sudamericano para un enfrentamiento amistoso con la selección de Chile, partido al cual Alisse y Lily habían sido invitadas gracias al hecho de que la primera era una buena y cercana amiga de uno de los mejores delanteros de la selección chilena, Matías González y por lo mismo había recibido dos entradas para dicho partido. Así pues, Alisse se había llevado a Lily al partido más por gastarse los boletos que por interés, ya que en ese momento ninguna de las dos chicas sabía gran cosa sobre la selección de Japón.
Fue en el medio tiempo en donde Genzo vio a Lily, en las cercanías de la banca chilena, mirando distraídamente hacia el campo de juego, mientras Alisse hablaba con Matías. A Wakabayashi se le hizo muy atractiva la chica y se preguntó si sería alguna asistente del equipo chileno, aunque ella no llevaba la playera del equipo de Chile, como sí lo hacía Alisse. El caso es que a Genzo se le fue el medio tiempo contemplando a Lily de lejos y decidiéndose a hablar con ella al finalizar el partido. Genzo sentía curiosidad más que nada por el hecho de que Lily parecía ser el tipo de persona que rara vez se paraba por un estadio de fútbol, cosa que despertaba el interés del portero. Ésa parecía ser una chica que no se fijaría en un hombre por su fama...
Sin embargo, como ya Genzo le había dicho a Benji, al final del encuentro Lily se marchó con Alisse sin que él pudiese intentar acercarse. Genzo se lamentó el haber sido tan lento de pensamiento y no haberse acercado antes, ahora muy seguramente él ya no volvería a ver a Lily... Bueno, ni modo, quizás esa chica no era para él...
Para sorpresa de Genzo, sin embargo, al día siguiente muy temprano ellos recibieron la visita de Matías, el cual aparentemente era conocido de Misaki. Matías y Taro se habían conocido en uno de los numerosos viajes que el japonés hizo alrededor del mundo y básicamente eran buenos amigos. Alisse era, a su vez, amiga de años de González, y, en cierto punto, él era el amor platónico de ella. Cuando Matías le ofreció a Alisse el llevarla al campamento de la selección japonesa, ella básicamente aceptó más que nada porque a ella le gustaba estar con él, no tanto porque le interesara conocer al viajero amigo de Matías. El caso era que González no iba solo, sino acompañado de Alisse y Wakabayashi la reconoció de inmediato como la acompañante de la chica del día anterior. Así pues, el portero no perdió la oportunidad y abordó a Farfán en cuanto tuvo la oportunidad.
Ayer te vi en compañía de una muchacha.- comentó Genzo, después de hablar sobre algunas cosas triviales.
¿Ayer? Hablarás de Lily, supongo.- comentó Alisse, sin darle mucha importancia al asunto.
La chica del cabello largo y de los ojos del color del chocolate derretido.- explicó Genzo, recordando las características físicas de Lily.
El chocolate tiene el mismo color cuando se derrite que cuando no lo hace.- replicó Alisse, frunciendo el ceño.
Da lo mismo.- replicó Wakabayashi.- ¿En dónde está tu amiga ahora?
Se quedó descansando en mi casa, pasado mañana regresa a su país.- replicó Alisse.
¿De dónde es ella, como se llama, a dónde la puedo localizar?.- preguntó Genzo, mostrándose demasiado ansioso.
¿Por qué quieres saber?.- Alisse miró a Genzo con mucha desconfianza.
Porque quiero conocer a tu amiga.- respondió él.- Eso es todo.
Alisse, por supuesto, no estaba tan loca como para darle los datos de su amiga a un perfecto desconocido, así que mandó a Genzo al pepino. Éste intentó de todas las maneras posibles intentar convencer a la chica, pero Alisse no cedió ni un ápice, pretextando que ella no conocía a Genzo y que no iba a exponer a su amiga a ser acosada por un perfecto desconocido. Frustrado, Wakabayashi maldijo en todos los idiomas que sabía hablar y se preguntó cómo sería que conseguiría acercarse a Lily, hasta que la respuesta se posó frente a sus ojos: Misaki. Matías le había presentado a Misaki a su amiga Alisse, y estos dos últimos se la habían pasado conversando un buen rato, señal de que se habían agradado mutuamente. De hecho, cuando Matías hizo las presentaciones, Taro sonrió como hipnotizado, contemplando los dos ojos café verdoso de Alisse y pensando que ojos más bellos no había visto en su vida, aun cuando ella no pareció prestarle demasiada atención, no más de la necesaria.
Genzo entonces decidió pedirle a su amigo que le ayudara a localizar a la amiga de Farfán. Por supuesto, Misaki no tenía ni idea de cómo podría ayudar a su amigo, pero éste le dijo que usara su imaginación.
Ofrécele a acompañarla a su casa.- propuso Genzo.- Invítala a salir, qué se yo.
Taro aceptó al final, más que nada, porque Genzo lucía desesperado, aunque en el fondo la verdad era que Misaki deseaba conocer más a la linda chilena que acaban de presentarle. Para fortuna de Wakabayashi, de Misaki, de Lily y de Alisse, ya que de esto dependería el futuro en conjunto de los cuatro jóvenes, Matías invitó a Taro a dar la vuelta por la capital, con Alisse como guía de turistas. En el paseo, Misaki terminó por ganarse la confianza de la chica y al final consiguió que ésta aceptara que él y Matías la llevaran primero a su casa. Como quien no quiere la cosa, Misaki se fijó entonces en el nombre de la calle y en el número de la casa. Esa información no solo le iba a servir mucho a Wakabayashi, sino también a Misaki, cosa que en ese momento él no sabía. Así pues, cuando Taro regresó al hotel en donde se hospedaban, pudo darle a su amigo la información que necesitaba.
¿Estás seguro de lo que haces?.- cuestionó Misaki, cuando Wakabayashi le anunció que se aventuraría por las calles de Santiago.
Mira, tengo que hacerlo.- respondió Genzo.- Porque sino, no dejaré de pensar en ella y en lo que pudo haber pasado.
Espera.- lo detuvo Taro.- Iré contigo. A Alisse no le hará mucha gracia verte en la puerta de su casa, te considera un acosador y un loco.
Gracias, amigo.- sonrió Genzo.- Te deberé una y grande.
Ni tanta.- suspiró Misaki.- La verdad es que Alisse me agradó mucho, me gustará volver a verla. Es una chica realmente linda...
Así pues, los dos jóvenes se aventuraron por las calles de Santiago de Chile. Para no meterse en líos con direcciones, ellos decidieron tomar un taxi para llegar a la segura. Al bajarse del auto, Misaki pidió ser quien llamara a la puerta, para no asustar a Alisse. Así pues, Genzo se quedó a pocos metros de distancia, contemplando distraídamente el horizonte. Él esperaba la señal de Taro para acercarse, cosa que el infeliz no hacía porque se había enfrascado en la charla con Alisse, cuando de repente Lily apareció caminando por la calle, con una bolsa de compras en la mano. Genzo sonrió de oreja a oreja al verla, ése era su día de suerte...
Lily habría de quedarse sorprendida por la forma en que habría de conocer a su futuro esposo. Ella regresaba de comprar recuerdos cuando vio a un hombre alto y fornido, usando una gorra blanca y el uniforme de la selección japonesa. Ella lo reconoció de inmediato como el portero que jugó con Japón la noche anterior, pero no sabía qué demonios hacía parado a media calle. Por supuesto, sus sorpresas no se iban a quedar ahí ya que de repente él se acercó a ella y la invitó a salir. ¿Qué demonios estaba ocurriendo? ¿Conferencia de prensa? ¿Cámara escondida? ¿Broma de mal de gusto? Lily vio entonces a Alisse charlando con Misaki a la entrada de su patio y ella pensó de inmediato que todo era una broma.
Ya fue suficiente.- dijo Lily a Genzo.- Bonita broma, pero estoy cansada.
No es una broma.- replicó Genzo, sorprendido.- Es en serio lo que te digo, quiero salir contigo, conocerte un poco más.
¿Un poco más?.- bufó Lily, con sarcasmo.- Ni siquiera me conoces. Es más, ni siquiera me sé tu nombre.
Genzo Wakabayashi.- se presentó Genzo.- Mira, sé que has de pensar que estoy loco, pero te vi ayer en el partido y me gustaste. Quiero conocerte más a fondo.
¿No crees que vas demasiado rápido?.- se escandalizó Lily.- En serio, si esto es una broma, no me gusta para nada.
No es ninguna broma.- Genzo se puso serio.- Mira, he batallado mucho para encontrarte, por favor, no tengas miedo, déjame conocerte.
La primera impresión que Lily iba a tener de su futuro esposo fue que éste estaba loco, y de remate. Lily de plano optó por ignorar a Genzo y se apresuró para llegar a casa de Alisse, pero ella estaba charlando con otro de los integrantes de la selección.
Ya, Liss, no me causa gracia.- protestó Lily.- En serio, estoy cansada.
¿De qué me hablas?.- cuestionó Alisse, sorprendida.
Está bien que quieres conseguirme novio, pero ésta es una muy mala manera de hacerlo.- continuó Lily.- Ya estuvo bueno de bromas, no me eches a perder mi último día aquí, que tan a gusto me la he pasado.
Ey, Lily, que yo no he hecho nada.- protestó Alisse.- No sé ni de que me... Ahhh...
En ese momento, ella vio a Genzo a través del hombro de Lily y a Taro con cara de culpabilidad y entonces comprendió todo. Alisse miró enojada a Misaki y le dio una bofetada en el rostro.
Eres igual que aquel tarado.- gruñó Alisse, enojada.- Un acosador, como todos los hombres. Nosotras no somos como las demás chicas que han conocido. Lily, vámonos. Esto no es una broma mía, estamos siendo acosadas por este par de idiotas.
Y sin añadir nada más, Alisse entró a su casa, seguida por Lily. Genzo intentó detenerla por un brazo, pero la chica se zafó con facilidad y ni siquiera volteó a verlo al entrar. Taro miró a Genzo con enojo, recriminándole.
¿Cómo se te ocurrió?.- gruñó Taro a Genzo.- ¿No pudiste haberte esperado?
Oye, tú no parecías tener intenciones de hablar sobre Lily con tu amiga.- protestó Genzo.- Tenía que hacer algo.
Y ahora arruinaste cualquier oportunidad que pudimos haber tenido ambos.- gruñó Misaki.
Wakabayashi suspiró, reconociendo que su amigo tenía razón. Había metido la pata, y en serio, así que lo mejor era regresar al campamento y desistir... Sí, podría ser lo mejor, pero eso no era lo que Genzo quería; ya vista de cerca, Lily le había gustado aun más y él no quería largarse de Chile sin saber cuando menos su nombre. Taro, a su vez, no le gustó que Alisse se quedara con mala impresión de él, de manera que harían de todo para conseguir que ellas volvieran a hacerles caso, si es que alguna vez lo hicieron... Así pues, Genzo y Taro decidieron quedarse en las cercanías. Pronto habrían de regresar a Alemania y a Francia y, según lo que Lily y Alisse habían dicho, la primera regresaría a su país muy pronto, por lo que no habría tiempo qué perder. Sin embargo, era obvio que ninguno de los dos hombres tenía un plan, de manera que se quedaron esperando a las afueras de la casa de Alisse, a la espera de que alguna de las dos chicas saliera.
Nos van a llevar a la cárcel por acosadores.- gruñó Misaki.
¿Quieres detenerte, entonces?.- gruñó Wakabayashi.- Te doy dinero para que regreses al hotel, yo de aquí no me muevo.
Nah, si tú no te vas, yo tampoco.- replicó Taro.
Misaki no se lo quería decir a su amigo, más que nada porque no se lo quería reconocer a sí mismo, pero la verdad era que Alisse le había gustado, y mucho. Su sonrisa alegre, su mirada bicolor, su cabello que brillaba con el sol... Fue como si Misaki hubiese recibido un golpe en el corazón, un golpe directo dado por Alisse Farfán.
"Es una completa locura", pensó Taro. "Debe ser el desfase de horario o el clima...".
En algún momento, durante su acoso, a Taro le dio hambre y decidió dejar a su amigo a la espera mientras iba por algo de comer. Genzo se quedó como perro guardián, comenzando a tener el presentimiento de que nada bueno iba a salir de eso cuando Lily salió al jardín de la casa de los Farfán. La chica salió a hacer un poco de ejercicio en el patio, cosa que a Genzo le llamó la atención. Lentamente, el portero se fue acercando a la casa, tratando de no llamar mucho la atención, aunque Lily terminó por descubrirlo.
¿Qué es lo que quiere?.- preguntó Lily, asustada, quien a esas alturas ya estaba enterada de que Genzo había interrogado a Alisse para averiguar sobre ella.- En serio, no soy millonaria, no puedo ofrecerle nada, o al menos que quiera mi coche, aunque está en México...
No quiero robarte.- Genzo tuvo ganas de reírse.- Créeme, por favor. Solo quiero conocerte.
¿Y eso por qué?.- Lily se mantenía a la defensiva.
Porque desde que te vi, me gustaste.- confesó Genzo.- Te mentiría si te dijera que es amor a primera vista, pero sí te puedo decir que en serio me gustas. Mira, solo quiero salir contigo alguna vez, tomar un café, charlar un rato. No soy un asesino, soy millonario y juego en el equipo Hamburgo de Alemania, soy soltero y no tengo intenciones de acostarme contigo... Por lo menos, no ahora...
Lily no había podido evitar sonreír, cosa que Genzo interpretó como buena señal, así que él se animó a acercarse más hasta la pequeña cerca que dividía el jardín de la acera.
En serio, no tengo malas intenciones.- insistió Genzo.- Solo quiero una cita, una sola.
¿Y cuándo?.- cuestionó Lily.- Mañana me regreso a mi país.
Y yo al mío, pero podría ser ahora.- replicó Genzo.
¿Ahora?.- rió Lily.- ¿Y a dónde? Y ni siquiera sabes mi nombre...
Para que veas que no tengo malas intenciones, escoge tú.- propuso Genzo.- Un café, un restaurante... Y lo del nombre, puedes corregirlo tú...
Hay un café, a dos cuadras de aquí.- suspiró Lily.- Alisse me llevó ayer, ahí trabaja su hermano así que más le vale no intentar nada. Y soy Lily Del Valle.
No lo haré.- sonrió Genzo.- ¿Vamos? Y es un placer conocerte, Lily, créeme que sí...
Lily suspiró, dándose cuenta de que no tenía de otra. Así pues, ella se marchó con Genzo al café en donde trabajaba el hermano de Alisse. Ahí, sorprendentemente para Lily, y en gran medida también para Genzo, los dos jóvenes se la pasaron toda la tarde hablando de sus vidas. Genzo se enteró de que Lily era una médica recién egresada, que trabajaba en México junto con sus padres, médico y enfermera, en la prestigiosa clínica del primero. A Lily le gustaba el sóccer, era una apasionada seguidora, pero en realidad sus intereses eran otros: arte, música, literatura, ella le ponía más interés a las cosas culturales más que a las deportivas y pensaba que la fama era una completa idiotez. Genzo se dio cuenta de que ella era una mujer muy diferente a las que había conocido, y también se dio cuenta de que en realidad Lily era muy diferente a él, pero mientras más tiempo pasaba y más la conocía, Genzo se iba prendando más y más de la joven, y sus deseos de tener contacto con ella de manera más permanente se hicieron muy intensos. Y para fortuna de Genzo, Lily parecía estar pensando en lo mismo. Fiel a su palabra, al final del día Genzo llevó a Lily a la casa sin intentar besarla, aunque sí le pidió el número de su teléfono celular y su correo electrónico. Lily aceptó dárselos, sin imaginarse que él en verdad iba a llamarla después...
En cuanto Genzo llegó a casa, lo primero que hizo fue enviarle un email a Lily y contactarla a través del famoso chat del MSN. Ella en un principio le contestó por curiosidad, después por diversión y al final los dos se entusiasmaron tanto en su relación a distancia que Lily no dudó ni un momento en reunirse con Genzo en Alemania, en Japón o en donde se pudiera, o él iba a visitarla a México cada que podía, hasta que los dos se dieron cuenta de que se habían enamorado y que ya no querían estar separados... Fue entonces cuando Genzo le pidió matrimonio a Lily, aunque las cosas no le iban a resultar tan fáciles ya que Alejandro Del Valle siempre consideró a Genzo como alguien que no era digno para su hija menor, el médico siempre creyó que Genzo no estaba a la altura de su brillante e inteligente hija y siempre que pudo hizo quedar muy en claro que Wakabayashi no era lo suficientemente inteligente como para considerarlo su yerno. A su vez, Lily también se las vio negras, ya que las amistades de Genzo, pero sobre todo sus seguidoras, ex novias y hasta familiares, dijeron que era una tontera que Genzo se casara con una perfecta desconocida que no tenía relación alguna con su mundo, habiendo tantas cantantes, actrices y súper modelos que se morían por estar con él. Genzo y Lily, sin embargo, hicieron caso omiso de todo esto y se casaron... Aunque ahora, dos décadas después de eso, él se preguntaba si habrían sido sus claras diferencias las que terminaron por separarlos...
Por su parte, cuando Alisse salió aquel día de su casa para buscar a su amiga, la cual supuestamente había salido a hacer ejercicio, y no la encontró, lo primero que pensó fue que Genzo Wakabayashi se la había secuestrado. Un tanto asustada, la chica salió a la acera y vio a Misaki mirando hacia todos lados, con cara de desconcierto. Al verlo, Alisse se enojó aun más y se dirigió hacia el joven, escoba en mano. Taro fue tomado de sorpresa por el escobazo de Alisse, el cual definitivamente no se esperaba.
¿Qué hiciste con mi amiga?.- cuestionó Alisse, agitando su arma.
¿De qué hablas?.- Taro ni entendía.
Lily salió hace rato y ya no está.- insistió Alisse.- De seguro tu amigo se la llevó, con tu ayuda.
No sé en donde está, y de hecho, yo también estoy buscando a Wakabayashi.- replicó Misaki.- Estaba con él, aquí lo dejé la última vez...
O sea, que sí nos estaban acosando.- replicó Alisse, alzando la escoba.
¡No! Bueno, sí, pero no de la forma que tú crees.- respondió Taro.- Escucha, sé que comenzamos con el pie izquierdo pero yo no tengo malas intenciones contigo. Y sé que Wakabayashi tampoco las tiene con tu amiga.
¿Qué pretenden, entonces?.- quiso saber Alisse, bajando su arma improvisada.
Yo, conocerte, nada más.- Taro puso su sonrisa de niño tierno.- Me agradaste, y mucho. No soy secuestrador, ni violador ni mucho menos. Solo soy un simple muchacho al que le gusta el fútbol.
Farfán, muy a su pesar, se ablandó con esa sonrisa y esa mirada y suspiró. Sin embargo, no iba a dar su brazo a torcer, por lo menos no hasta que Lily apareciera sana y salva. De lo contrario, ¿qué le iba a decir a Alejandro Del Valle sobre su hija? Así pues, Alisse y Taro decidieron ir juntos a buscar a sus respectivos amigos. Por supuesto, Alisse le dejó bien en claro que su familia sabía en donde estaba ella y que si desaparecía, llamarían a la policía. Misaki aceptó la amenaza de buena gana, más divertido que preocupado.
Eres muy fiera.- comentó Taro, mientras él y Alisse le daban vuelta a la manzana.
No lo soy, pero mi amiga puede estar en problemas.- replicó ella.- No puedo quedarme con los brazos cruzados sabiendo que Lily está en peligro.
Taro sonrió, le gustaba mucho que ella fuera tan leal con la gente que quería, él no había visto eso en muchas personas... En fin, el caso era que los jóvenes salieron a buscar a sus amigos, dirigiéndose a todos los sitios posibles, pero sin pasar por el café en donde trabajaba el hermano de Alisse, simple y sencillamente porque ella no creyó que Genzo y Lily irían a un lugar así. El caso es que, entre tanta vuelta, Taro y Alisse comenzaron a platicar, se comenzaron a conocer mejor, y cuando menos se lo esperó, ella se dio cuenta de que en realidad el joven le agradaba. Y de hecho, ambos tenían muchas cosas en común, ya que los dos eran unos apasionados de la pintura y de la historia. El enojo terminó por pasársele a Alisse cuando Taro, al entrar a una casa para preguntar por una dirección que ella desconocía, salió despedido a todo correr, seguido por un perro enorme que amenazaba con morderlo. Por tratar de proteger a Alisse, Taro corrió en dirección contraria a donde se encontraba ella y terminó trepado en un árbol, con el perro ladrándole desde el suelo. Alisse se rió tanto con el hecho que cuando la dueña de la casa al fin fue por su perro, la chica no pudo seguir enojada con el muchacho. Taro, a su vez, terminó por convencerse de que él quería a esa chica para él y solo para él, y que no descansaría hasta que ella no aceptara estar con él... Sin embargo, las cosas para Taro no iban a resultar tan fáciles con Alisse como lo fueron para Genzo con Lily. Si bien Farfán aceptó en darle su correo electrónico a Misaki, ella no se notaba tan entusiasmada por devolverle sus mensajes, y era más que nada porque Alisse solo veía a Taro como amigo, ya que ella estaba enamorada de Matías. Y bueno, después ocurrió el conocido hecho de que Alisse y Matías se hicieron novios, cosa que al pobre de Taro le causó una crisis de celos. Alisse no entendía el por qué su amigo parecía estar siempre enojado con ella, ni Taro entendía el por qué se sentía tan molesto, ya que aun cuando era obvio que él estaba celoso, todos se habían dado cuenta de eso, menos él. Y Alisse...
El caso es que la relación de Matías y Alisse no funcionó como ellos se esperaban y fue entonces cuando Misaki, quien al fin había reconocido sus sentimientos, encontró su oportunidad. Alisse se refugió en él en busca de consuelo, y pasaba sus vacaciones en Francia, al lado de Taro, intentando encontrar una salida para el dolor de la ruptura de su antigua relación, sin darse cuenta del momento exacto en el que ella dejó de pensar en Matías y comenzó a pensar en Taro, a soñar con Taro y a querer a Taro de la forma en como él la quería a ella. Quizás, de no haber sido por Azumi Hayakawa, quien en algún momento estuvo enamorada de Misaki, Alisse no se hubiese dado cuenta de lo que sentía por Taro y su relación no se hubiese consolidado como tal, pero fueron los celos de ella los que la impulsaron a reconocer que se había enamorado, cosa que Taro felizmente notó y que no tuvo pero en aprovecharlo... Así pues, tras lo cual se podía considerar como un noviazgo relativamente corto, pero una relación muy íntima de años, Taro y Alisse se casaron. Como él no era tan impactante socialmente hablando como Genzo, nadie le reclamó a Misaki por casarse con una desconocida. Y la familia de Alisse, si bien no estaba conforme con que ella se casara con un extranjero, no puso muchas trabas al matrimonio. Sin embargo, dicen que a veces el amor no basta para mantener unida a una pareja, y eso Taro lo iba a comprobar después...
Habían pasado ya más de veinte años desde ese día, y sin embargo tanto Genzo como Taro lo recordaban como si hubiera sido ayer. Ambos hombres se negaban a reconocer que eso era una señal tremendamente clara de que a sus esposas las seguían amando...
