¡Hola a todos! ¡Cuánto tiempo hacía que no actualizaba esta historia! He estado bastante falta de inspiración últimamente, además de bastante liada con los exámenes y tal, así que me había sido imposible a continuar. Antes de nada, me gustaría aclarar que como máximo quedarán dos o tres capítulos para acabar la historia, y agradezco infinitamente a todas aquellas perdonas que han leído y siguen leyendo la historia, os quiero muchísimo. :) Bueno, ¡os dejo con el capítulo 10!

Capítulo 10

Locación desconocida, Claude.

Siempre me pregunté, ¿qué habrían sentido mis padres tras dejarme en el orfanato? ¿Llorarían? ¿Se arrepentirían? ¿Pensarían en volver a por mí?

En un instante mi vida dio un giro que nunca habría podido imaginar. Pasé de ser un pequeño cuyos padres amaban con todo su corazón, a no ser reconocido por mi propia familia.

Muchos pensarán que con tan sólo seis años no podría haber sentido el dolor de una traición, que quedarme sólo en el mundo sería doloroso, pero no tanto, porque eso son cosas de adultos, claro que sí.

Pues no. Puedo asegurar que en mis quince años de vida me han dado más palos que a cualquier persona de cuarenta.

Fue una acumulación de malos sucesos lo que provocó que me acabase rompiendo y fragmentando por dentro.

Querría que la gente supiera cuán dolorosa podría llegar a ser una traición por parte de alguien cercano.

Así que lo escribí. Anoté todas y cada una de las cosas que habían conseguido hacerme pedazos anímica y psicológicamente, y añadí aquellas que consideré oportunas para causar un gran daño a nivel físico.

¿Qué mejor manera de vengarme que destruyendo a los héroes del señor Schiller con mis propias manos?

Un golpe seco consiguió espabilarme.

Traté de reincorporarme, ya que me encontraba tumbado en el suelo y adoptando una posición algo incómoda, pero no fui capaz.

No sentía mis piernas, y apenas podía mover los brazos. ¿Qué me ha hecho esa maldita enfermera?

Conseguí mover mi cuello, y enfrenté el ruido.

Alguien había cerrado la puerta de la misteriosa habitación en la que me encontraba. ¿Quién era? Y, ¿qué había hecho?

Dirigí mi mirada ambrina hacia la dirección contraria, y por un momento sentí como mi corazón se paraba en seco.

¿Qué había hecho ese monstruo?

Hospital Inazuma, Xavier.

-Hombres calvos.

-Malas intenciones.

-Una enfermera que no recuerda nada.

-Claude y Bryce desaparecidos.

Esto es mucho más serio de lo que pensábamos.

-Chicos ahora es el momento, así que pensad con la cabeza- dice Brenda- ¿dónde han podido llevarles?

Jordan y yo nos miramos mutuamente, y después dirigimos una mirada dudosa hacia la pelirroja.

-¿A la base?- pregunta Jordan- Aunque no creo, ya que está completamente derribada.

Brenda nos mira a ambos, pero finalmente deposita la mirada sobre mí, haciéndome sentir algo incómodo.

-¿Dónde podrían estar?- pregunté al aire.

-En cualquier sitio- responde una muy seria Brenda- y como no hagamos algo pronto, quizás para cuando adivinemos dónde están ya no haga falta porque se hayan ido al otro barrio- finaliza con una voz en la que se podía diferenciar algo de enfado y nerviosismo.

Entonces caí en la cuenta de que había un sitio en el que no había pensado hasta anteriormente.

-El laboratorio-digo, ambos se miran y vuelven a prestarme a atención- no fue derruido durante la explosión, ni explorado por los policías, es el lugar idóneo para esconderles.

-Más aún si se trata de ellos- apuntó Jordan, a la vez que se llevaba una mano hacia su boca y comenzaba a darle pequeños mordiscos a una de sus uñas. Tic nervioso bastante común.

-Pues- intervino Brenda- vayamos con Dios- dijo, y tras eso salimos de la habitación en rumbo hacia el laboratorio, dispuestos a encontrar a nuestros amigos.

Laboratorio, Claude.

Serás borrico- digo con sorna y algo de preocupación- ¿cómo se te ocurre decirle eso? ¿Es que no sabes lo peligrosos y agresivos que son? Estas loquísimo.

-Pues sencillamente no iba a dejar que hiciera la gracia y se victimizase- responde mientras mira al techo desde su posición- ¿y a ti cómo se te pasa por la cabeza ir al hospital a las cinco de la mañana? Luego el loco soy yo- comenta.

-Intuía que algo malo iba a ocurrir- respondo con simpleza, devolviendo la mirada al techo.

Siento como mi amigo se gira costosamente, para quedar mirándome fijamente, clavando sus orbes verdosos sobre mí.

-¿Te lo dijo él?- pregunta seriamente, haciendo énfasis en ese él.

-Se podría decir que sí- digo, y cierro los ojos.

Al poco tiempo siento como mi amigo vuelve a su posición inicial, entonces siento como el cansancio acaba por poder conmigo y caigo rendido en un profundo sueño.

Orfanato Don Sol, Lina.

Son las siete de la mañana. Las siete, sí, y los chicos todavía no han regresado.

Tras mi hallazgo en la habitación de Claude, he tenido un mal presentimiento constante.

Hay algo muy importante que no sé y debería, que además tiene que ver tanto con los chicos como con Bryce.

¿Dónde se habrán metido? Porque estoy segura que de fiesta no se habrán ido a las cinco de la mañana; en todo caso, volverían a esa hora.

Y justo en ese momento alguien llamó al teléfono. El sonido resonó por todo el orfanato hasta llegar a mis oídos.

No me da muy buena espina el hecho de que alguien llame tan temprano, ¿y si había pasado algo? O quizás serían los chicos, que llamaban para dar explicaciones de por qué se habían escapado de madrugada.

Me apresuré a llegar a la cocina, y descolgué el aparato lo más rápido posible, con la esperanza de que fueran ellos, pero tristemente no fue así.

-Buenos días, ¿hablo con la señorita Lina Schiller?- preguntó una dulce voz femenina al otro lado de la línea. Pude identificar un tono de preocupación en su voz, y eso me puso demasiado nerviosa, más de lo que me gustaría admitir.

-Buenos días, sí, soy yo, ¿y usted?- pregunté algo desconfiada.

-Llamaba del hospital- mi corazón se aceleró al oí esas palabras, y comencé a temerme lo peor- ¿podría venir al hospital lo antes posible? Hay algo que usted necesita saber- completa la joven.

-¿Ha ocurrido algo malo?- pregunté nerviosa y preocupada. Mi corazón parecía que se me iba a salir del pecho de lo rápido que latía.

-Pues…- al escuchar esa palabra se me cayó el alma a los pies, algo grave había pasado con Bryce.

-Voy para allá- dije, para colgar el teléfono segundos después.

Me vestí rápidamente, y partí rumbo hacia el hospital a gran velocidad.

Allí, una enfermera de pie, clara y cabellos azulinos me esperaba en la puerta, mirándome con lástima.

-¿Es usted Lina Schiller?- me pregunta amablemente.

-Sí, soy yo, ¿podría decirme si ha pasado algo malo con Bryce, por favor?- le pregunté de manera rápida y nerviosa.

-Acompáñeme a la sala, por favor, allí se lo explicaré todo- dicho esto, nos adentramos en el hospital.

Ingenua de mí, lo que me esperaba en aquel lugar era cualquier cosa menos lo que más habría podido llegar a imaginarme.

Bueno, ¡pues hasta aquí el capítulo 10! ¿Qué os ha parecido? Espero que lo hayáis disfrutado. ;) ¡Un beso y hasta la próxima!

Disclaimer: Inazuma Eleven no me pertenece, es propiedad de Level-5.