Notas: Hola! ¿Como están? Aquí les dejo el capitulo nuevo.
KHR NO ME PERTENECE
SI TIENEN DUDAS DEJEN UN RW Y SE LOS CONTESTARE ES EL PRÓXIMO CAPITULO.
Aclaraciones:
* ... * = Pensamientos
-...- = Dialogo
~ Flash Back ~ = Recuerdos
(...) = Traduciendo Un idioma
((...)) = Interferencia de la Autora
Para que no se confundan he decidido poner POV´S para que no se.
Cap. 9 - Rescate, Obsesión y Aceptación. Parte I
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Pov´s Tsuna
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Al entrar a aquel edificio de 5 pisos donde nos indicó Nie-san fuimos recibidos por varios sujetos con traje negro.
-Déjenme presentarles al Décimo Vongola y uno de sus allegados - les dijo con voz alta Nie-san a aquellos hombres y luego volteo a verme a mi- Tsuna ellos son mis subordinados directos, siéntete en la liberad de pedirles lo que sea.
-Ah… Hai, Mucho gusto- dije inclinándome un poco.
-Hola - Gelaro-san fue lo único que dijo…
En cuanto entramos en un cuarto al final del pasillo, pusieron en la mesa diferentes papeles, algunos era planos y otros contenían información.
-¿Y qué es lo que saben?- Reborn fue el primero en preguntarles a aquellos sujetos, mientras se subía a la mesa.
-Todavía no sabemos a qué familia pertenecen, nunca los habíamos detectado y al parecer la mayoría están limpios- hablo uno de los tipos de negro con respeto a Reborn- pero pudimos localizar la ruta que están utilizando y si nuestra sospecha es correcta su última parada será esta bodega durante la madrugada para hacer algún intercambio.- señalo en el mapa aquella bodega.
-¿No saben dónde están ahorita? –Gelaro-san grito, todos miraron en nuestra dirección - Podrían estar haciéndole algo a ella, ya hemos gastado mucho tiempo, debo ir allí ahorita - lo que decía era verdad.
-Pero lo más seguro seria a esperar que comiencen a moverse, ¿Cierto?- dijo otro hombre junto a Nie-san.
-¿Seguro para quién?- Le discrimino Gelaro-san a aquellos hombres - No importa que me pase, pero no puedo y no quiero dejar a mi hermana menor pasar más tiempo en ese ambiente.
-Por favor - tenía que hablar, a mí sí me escucharían - llévenos o díganos donde tienen a Yukiko-san
-Décimo - Nie-san iba a decirme su opinión, pero Reborn hablo antes.
-Nie, dales la información que te están pidiendo, además es mejor si ustedes quedan fuera de esto.
-Pero Señor Reborn…- sus palaras quedaron en el aire, ya que fue silenciado por un disparo que dio Reborn al aire.
-Dale la información, Dame-Tsuna no es tan débil como para perder contra esa clase de tipos, además Gelaro tampoco lo es.
-Está bien - dijo después de unos minutos en silencio - pero por favor, déjenos ser sus refuerzos en caso de que llegara a pasar algo fuera de sus planes, si algo les llegara a pasar a ambos el Nono nunca nos lo perdonaría - esta vez nos lo pidió a nosotros.
-¿Estás de acuerdo Gelaro-san? A mí no me parece malo - lo mire mientras le preguntaba, su rostro reflejaba un poco de duda por las palabras de Nie-san respecto a Nono.
-Este bien, mientras me dejen ir por mi hermana.- su impaciencia comenzaba a salir a flote.
-Entonces les explicaremos la información que hemos recolectado de su escondite actual.- dijo uno de los subordinados de Nie-san.
Me acerque a Reborn y le susurre al oído para que los demás no nos escucharan mientras nos explicaban a Gelaro-san y a mí como era el terreno y el interior de la casa en donde tenían en esos momentos a Yukiko-san.
-¿Nos vas a prestar tu ayuda, verdad?- y la única respuesta que obtuve fue una sonrisa de su parte.
Después de la explicación que nos dieron, salimos del edificio y mi plática con Gelaro-san se vio interrumpida por Nie-san
-Disculpe… Decimo, perdón la duda, ¿pero cómo planean rescatar a la señorita?
-Etto… la verdad, no tengo ni la menor idea, jeje - Todos quedaron con cara de espanto, me avergoncé de decir la verdad, a diferencia de cuando paso lo de Mukuro, esta vez solo contaba con Gelaro-san de quien desconocía sus habilidades por completo y Reborn no prestaría ninguna ayuda, estaba seguro, así que solo me quedaba…
-Atacaremos de frente, con todo y sin contenerse - sentencio Reborn, él en verdad creía que podía ganarles a aquellos sujetos y por alguna razón no me era difícil a mí creerlo.
-Decimo…- Todos querían decir algo pero Reborn dio por terminada aquella platica con un disparo cercano al oído de Nie-san.
-A callar, yo sé de lo que es capaz Tsuna - Todos guardaron silencio y subieron a sus autos sin protestar más.
Nie-san conducía en dirección a la casa donde se escondían aquellos sujetos, seguido por varios carros color negro.
-Si sigues por este camino está el lote baldío y más atrás esta la casa, lo primero que encontraras será la reja, antes de cruzar la calle del lado derecho hay una casa abandonada, entren en la casa abandonada y por favor observen bien el lugar y armen por completo el plan que van a llevar a cabo.- Reborn les dijo a él y a sus subordinados que esperaran a unas tres cuadras del lugar, que en caso de necesitarlos lanzaríamos una bengala al aire.
Sigilosamente nos acercamos a aquel lote y entramos a la casa abandonada, desde ahí pudimos visualizar una casa de 4 pisos. Había varios hombres dispersados por todo el lugar, con pistolas y algunos Rottweiler, supusimos que era verdad que no sabían sobre el uso de las llamas y mucho menos tenían consigo cajas armas. Eso era ventajoso para nosotros.
El lote estaba rodeado por una reja de metal no muy grueso. Entre Gelaro-san y yo organizamos un pequeño plan a medias, ya que nos veíamos interrumpidos por Reborn que insistía en un ataque directo.
Comenzaba a oscurecer, lo que nos permitió una ventaja a nosotros, observamos que comenzaron a hacer cambio de guardia y vimos la oportunidad de atacar. Tome mis pastillas y el plan comenzó.
Cruzamos al otro lado de la calle desapercibidos, pero no todo salió como lo planeamos, fuimos detectados en cuanto Gelaro-san quiso romper la reja de unos de los extremos para poder pasar y termino convirtiéndose en un ataque directo como había dicho Reborn, con ayuda de Natsu que se convirtió en capa nos cubrimos de la lluvia de balas con las que nos recibieron, Gelaro-san a base de golpes iba derrotando a los sujetos que se nos acercaban para impedirnos el paso, sin embargo eran demasiados, no tardaron mucho en reconocerme y comenzaron a gritar.
-¡Es el Décimo Vongola! ¡Vongola esta aquí! ¡Llévense a la chica!
La verdad me sorprendio que me conocieran, a petición del abuelito mi identidad se había mantenido con un bajo perfil por seguridad, solo las personas que habían asistido a la ceremonia de sucesión falsa sabrían con exactitud mi rostro, comenzaba a divagar en ello, cuando vi un perro acercarse a mi *Rayos, concéntrate* logre esquivarlo y dejarlo inconsciente. Ya no teníamos tiempo suficiente si no queríamos que se llevaran a Yukiko-san de nuevo, me prepare para arrasar con esos sujetos que parecían no tener fin.
-Gelaro, sal del camino- alcance oír a Reborn gritar y dispare el X-bunner en cuanto vi que Gelaro-san estaba fuera del rango. Algunos quedaron inconscientes y los pocos que estaba despiertos gritaban de dolor *Perdón*, corrimos al edificio, la puerta fue abierta de una patada por Gelaro-san, quien la congelo con sus llamas después de haber entrado.
-Para que no entren refuerzos- fue lo único que me dijo.
-Hagamos lo mismo con la trasera, si es que hay una.- le sugerí y el asintió.
El interior estaba oscuro, buscamos algún interruptor para encender las luces y fue Reborn quien lo encontró primero, una vez ya con las luces encendidas comenzamos a registrar el primer piso pero no había rastro de Yukiko-san, continuamente nos topábamos con sujetos que querían atacarnos pero podía esquivarlos tan fácilmente, me sorprendía aquello, *Los días de sufrimiento con Reborn no fueron en balde, pero no se lo diré*.
Llegamos a la puerta trasera y tras asegurarse de que nadie había salido por ahí, Gelaro-san la congelo también. En nuestro camino hacia la parte de atrás visualizamos las escaleras por las cuales subimos al segundo piso, al entrar en la primera habitación, nos encontramos con alrededor de 15 niñas, que se asustaron al vernos y comenzaron a gritar desde el fondo del cuarto.
-Hey cálmense, no les haremos daños - les hable de manera suave para que se calmaran.
-Seguiré adelante Tsuna, por aquí debe estar Yukiko - antes de poderle contestar ya había salido corriendo a las siguientes habitaciones. Reborn se quedó fuera del cuarto, cerca de las escaleras.
-Escúchenme- me enfoque de nuevo en aquellas niñas- no les hare daño, fue casualidad que las topáramos…
-¿Quiénes son ustedes? ¿Qué es lo que quieren?- Por fin una de las niñas se calmó.
-Venimos a rescatar a una amiga, quisiera saber si ustedes la han visto - todas guardaron silencio y se miraron entre si - por supuesto ahora que también las hemos encontrado a ustedes las ayudaremos, no las dejare aquí.
-¡Mientes!- me acuso otra de las niñas - de seguro quieres también golpearnos como aquellos sujetos - *Malditos, hacerles algo así a estas niñas*- no voy a creer en ti.
-No miento, quiero ayudarlas - mantenía mi voz tranquila y baja, no quería asustarlas más.
-¿Cómo podemos creerte? ¿Esos sujetos nos engañaron para traernos aquí? ¡No quiero creerte! - me gritaron algunas.
-Tranquilas - me acerque un poco más a ellas, pero al parecer fue mala idea, se asustaron de mí, me detuve - primero las sacare de aquí ¿Bien?
-¿En verdad?- me hablo una niña de no más de 8 años sus ojos estaban rojos, solo llevaba encima una camisa que le quedaba grande y estaba rota, lo que se le veía de piel era de color morado debido a los golpes, me arrodille para quedar a su altura y puse mi mano en su cabeza, tembló un poco al contacto con mi mano.
-Sí, les voy a ayudar, crean en mí - las mire a todas y poco a poco se fueron acercando - ¿Cuál es tu nombre? - podía oír como Gelaro-san azotaba las puertas de aquel piso.
-Lily - me contesto.
-Lily, bonito nombre – Me sonrió- Pero antes de salir por completo de aquí, ¿me ayudarían ustedes? ¿Me podrían decir si vieron a una chica de más o menos 14 años y cabellos albinos?
-¡Ah!… la chica que llego dormida - dijo Lily agarrándose a mi brazo - ¡la que parecía princesa!
-¿Sabes dónde está?
-Tsuna, ya revise todo el piso y no hay rastro de Yukiko - me dijo Gelaro-san desde la puerta.
-¿Qué paso con los sujetos de este piso?
-No queda ninguno - me dijo mientras me enseñaba su puño lleno de sangre - y dudo que allá más tipos en el edificio. Voy a subir a los pisos de arriba a ver si esta Yukiko.
-¡Espera!- grito aquella niña- ella no está allá, los hombres malos la llevaron abajo, dijeron que se la llevarían pronto.
-Pero revisamos toda la planta baja y nadie había escapado por atrás…- murmuro Gelaro-san
-¡El sótano!- los dos gritamos al unísono y sin detenerse él fue de nuevo a la planta baja.
-Gracias- voltee a ver a Lily y a las niñas, me levante tomándola de la mano – Síganme - una vez todas fuera de esa habitación – Esperen aquí junto a Reborn - Reborn se acercó a nosotros y todas lo observaron- cuídalas, iré ayudarle a Gelaro-san
-Tsuna, yo no soy niñera - me dijo sin enfado en sus palabras - pero les echare una mirada mientras terminan aquí.
-Con eso basta - comencé a bajar las escaleras y le dije lo más bajo posible a Reborn – Gracias.
Cuando llegue a la planta baja, vi a Gelaro-san buscando algo.
-¿Qué pasa?
-No encuentro una escalera que valla hacia abajo
-¿Eh? Pero debe de haber una - Intente recordar si había visto una al inicio, pero no logre nada.
-Si no hay una escalera, solo significa que salieron antes de que llegáramos… ¡Rayos! - golpeo con su puño la pared que tenía enfrente, mi intuición me decía que Yukiko-san estaba ahí, no había pasado mucho tiempo para que lograran escapar, pero como era posible.
-Gelaro-san, ¿sería posible que estuviera oculta?
-Puede que si – si era así solo nos quedaba revisar el lugar cuidadosamente, también era posible derribar el suelo, pero nos arriesgábamos a que cayéramos sobre Yukiko-san.
Registramos el lugar cuarto por cuarto, mueble por mueble y fue en el closet de uno de ellos que notamos que el piso sonaba hueco, levante la alfombra y había unas pocas tablas obstruyendo el paso. Gelaro-san las quito y salto al hoyo que quedaba, lo seguí sin dudarlo aun cuando no caí de pie como Gelaro-san, este era el último lugar donde podría estar Yukiko-san.
Nos vimos rodeados por varios sujetos de traje negro en cuanto tocamos el suelo, no eran muy fuertes peleando mano a mano, no podían usar armas por miedo a herirse entre ellos, ya que el pasillo era muy estrecho sin sus pistolas no fueron reto para Gelaro-san.
Una vez libres de aquellos tipos, comenzamos a caminar por el lugar abriendo las puertas a nuestro paso, sin aviso alguno el rostro de Gelaro-san cambio drásticamente al abrir una de ellas.
-¿Cómo pudiste? ¿Por qué lo hiciste?- oí gritar a Gelaro-san, corrí al cuarto en el que estaba y lo vi machacando a tres hombres ahí.
-Perdónenos amo, perdónenos- *¿Amo? ¿Se conocían?* los hombres rogaban perdón.
-¿Dónde está Yukiko? Dímelo ahora - pero no había respuesta, aquellos hombres ya no podían articular palabra, parecían no tener fuerza.
Supuse que Yukiko-san seguí ahí pero la pregunta era ¿dónde? Escuché el sonido de unos cascabeles, seguí el sonido dejando a Gelaro-san desquitar algo de su enojo con los secuestradores.
-De aquí es donde proviene el sonido – abrí la puerta, era una habitación gris, en el suelo estaba Yukiko-san encadenada tanto de pie como de manos, estaba totalmente golpeada tanto que salía sangre en ciertas partes de su cuerpo además de eso estaba desnuda, *Espero que no te hayan hecho nada* su cabello largo había sido cortado *Esos malditos* me acerque a ella, toque su muñeca, suspire aliviado, aún estaba viva pero estaba en un estado algo crítico. Natsu se convirtió en capa y con ella la tape. La cargue al estilo princesa y salí con ella en brazos de aquella asquerosa habitación.
-Gelaro-san la encontré – dije acercándome a donde estaba él, estaba en medio de varios cuerpos tirados.
-¡Yukiko! – grito acercándose a mi rápidamente.
-Está bien pero necesita ser atendida. – le dije y asintió. – Vamos con Nie-san para que la empiece a curar. – me quito a Yukiko y el salió con ella en brazos.
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Fin de Pov´s Tsuna
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Pov´s Yukiko
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Abrí mis ojos con dificultad, me dolía todo el cuerpo pero mi espalda estaba demasiado cómoda *¿Dónde estoy?*
-Parece que ya despertaste. – escuche la voz de mí hermano.
-Hermano. – Hable con dolor - ¿Dónde estoy? – me senté con dificultad, me vi estaba totalmente vendada. Mi cabeza la sentí demasiada ligera por lo que pase mi mano por mis cabellos dándome cuenta que había sido cortado. *Mi cabello, pero que…*
-Estas en un hospital Yukiko-san.
-Décimo Vongola.- lo vi sentado junto a mí con una sonrisa.
-¿Qué haces aquí? – le pregunte con frialdad.
-Me ayudo a rescatarte.- dijo mi hermano dejándome sorprendida ya que había aceptado la ayuda de Vongola. - ¿Estas bien Yukiko?
-Sí.
-¿Me podrías decir quienes te secuestraron? – me pregunto el décimo.
-No lo sé, iba saliendo de la casa de Elizabeth cuando esas personas aparecieron con los rostros tapados por una máscara. Atraparon a Eli por lo que me rendí y todo se quedó en negro. Hasta que desperté en…
-¿En? –me pregunto para que continuara.
-Desperté en una habitación.- muchas imágenes venían en mi cabeza y lágrimas comenzaron a frotar por mis ojos. Recordando todo lo que me hicieron.
-Lo lamento Yukiko-san pero dinos ¿Qué te hicieron? – dijo el décimo Vongola con mucha seriedad *y eso que pensé que se trataba de un niño mimado*
-Cuando abrí los ojos…
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~~Flash Back~~
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Abrí mis ojos con pesadez. *¿Dónde estoy?* mire alrededor, estaba en una habitación gris donde solo había una mesa y unas cuantas sillas, cuando quise moverme note que estaba encadenada.
-Así que ya despertaste – un hombre entro por la puerta, no pude ver su cara ya que estaba cubierta por un antifaz.
-¿En dónde estoy? – dije con voz seria a aquel hombre que había aparecido.
-Italia – dijo así de simple *¿Que hago en Italia?*
-¿Para qué me quieren?
-Nosotros solo hacemos una misión que se nos pidió y era secuestrarte. - *está soltando todo muy fácil*
-Ya veo. – dije.
-¿Cómo está? – Otra voz se escuchó por la habitación – Es bueno verla despierta señorita Yukiko. – estaba en la esquina ocultando medio rostro con una fedora.
-¿Tu…? - *no puede ser* mire más de cerca y si era el, era la persona que me ha estado cuidando desde niña.
-Así que se dio cuenta. – dijo burlón.
-¿Qué haces aquí?
-Vine a cumplir con mi trabajo Señorita Yukiko.
-¡Has hecho una traición a tu Famiglia! ¡De esta no escaparas Fernando! – le grite. *como te atreves a traicionar a mí y a mí hermano*
-Lo lamento mucho, Señorita Yukiko pero no he traicionado a mi Famiglia, al contrario estoy cumpliendo una misión del líder de los Bertesco.
-¡Mi hermano jamás te pediría esto!
-¡Oh! Usted habla del Amo Gelaro, lo lamento Señorita Yukiko pero usted está confundiendo al joven amo y al líder, el líder de la Famiglia: Es Juan Bertesco.
-¡Pero….! ¡¿Qué estás diciendo?!
-Como acaba de escuchar Señorita Yukiko. El líder de la Famiglia es Juan Bertesco, su tío.
-¡Maldito! – quise levantarme pero las cadenas en mis pies me lo impidieron.-Tsk.
-Vamos señorita Yukiko no se enoje.
-¿Y bien? ¿Qué les pidió mi tío que me hicieran? ¿Matarme o qué?
-Pues ya que no la veré más, así que creo que le contestare… La venderemos.
-¡¿Venderme?! - *¡malditos! ¡Malditos sean todos!* - ¿A quién?
-Mmmm… no tengo permitido decir que Famiglia pero te puedo decir que es una Famiglia Rusa.
-¿Famiglia Rusa? - *¿serán los Novikov o los Rossental? son los únicos que están en movimiento últimamente* - Mmmm… entonces me venderán por la llama de la nieve ¿cierto?
-Es usted muy inteligente Señorita Yukiko o debería decir que para que más serviría usted, de no ser por esa llama tan valiosa.- dijo con burla.
-¡Muérete Fernando! Cuando salga de aquí serás el primero en morir por mi mano, ya que si tú estás aquí entonces significa que también hay otros traidores y recuerda la regla número 2 de los Bertesco: La traición se paga con la muerte.
-Lo sé muy bien, pero no creo que usted salga de aquí, hahaha, quizás nunca la vuelva a ver, así que divirtámonos antes de que todo acabe.- se acercó a mí agarrándome de la barbilla.
-¿Y bien? ¿Qué me harás? No creo que puedas hacer mucho si soy tu valiosa mercancía ¿cierto? – lo rete, sonreí victoriosa.
-Es verdad que usted es mi valiosa mercancía, -me soltó y comenzó andar de un lado al otro de la habitación- pero puedo hacer lo que quiera con usted mientras usted siga siendo virgen.-dijo pateándome.
-¡AHH! – Grite de dolor - ¡¿QUE?! - *entonces para eso me quieren vender, mi tío les hablo sobre nosotros, es por eso que fueron por mí y no por mi hermano* -Tsk. Esto no se quedara…-sentí un gran dolor en mi mejilla, me dio una cachetada, escupí sangre.
-Porque no se queda callada por un momento – me miro con arrogancia y desprecio, se veía tan grande frente a mí, un sentimiento de temor, odio e impotencia me rodeo *Hermano* pensé con temor.
-¡Oh! Me tiene tanto miedo que ha empezado a temblar – dijo sonriente, me mire y era verdad, estaba temblando *Mamá, papá, hermano ayúdenme* las lágrimas querían salir de mi pero me aguante no dejaría que él me viera así mi orgullo me lo impedía, el dolor de mi mejilla aún no se iba, creo que incluso aumentaba más.
Se puso a mi altura y me miro con una arrogancia extrema, me agarro de los brazos y me arrastro. Mi cuerpo temblaba cada vez más fuerte, me sentó en una silla y se puso detrás de mí, sentí como agarraba mi cabello y se acercó a mi oreja –Usted es la misma viva imagen que la anterior jefa, su madre, para serle sincero su madre me gustaba y mucho.
-Maldito, no le hiciste nada ¿verdad? – una rabia me lleno al enterarme de eso.
-No le hice nada, no se preocupe, pero las ganas no me faltaron y más cuando quedo viuda, no se imagina las veces que soñé que la forzaba, que la hacía mía.- podía sentir su respiración en mi cuello.
-¡Me das asco Fernando!- le dije con repugnancia.
-Jajaja… Mejor cambiemos el tema. No me gusta imaginar a su madre en usted o le hare algo que no puedo, mejor… ¿Qué tal si le damos un nuevo look? – *Asqueroso* me dijo con una sonrisa, sentí algo helado cerca de mi cuello.
-¿Qué crees que haces?
-Nada, solo le daré un nuevo look.-sentí como el cuchillo penetraba mi piel.
-¡Ahh! – el dolor inundo todo mi cuello, sentía como un líquido se esparcía, mi grito era lo único que llenaba aquel cuarto.
-Siempre le ha gustado la forma de lo copos de nieve ¿o no? Hahaha. – se reía.
-¡Ahh!...grrr – el dolor me lo quería aguantar, pero era muy grande, el líquido rojo que salía de mi cuello recorría mi ropa convirtiéndola en un rojo asqueroso.
-No se aguante el dolor, grite para mí, Señorita Yukiko. – dijo con demasiada burla, eso me hacía odiarlo cada vez más *¡maldito, solo deja que salga de esta y morirás!*
-¡Ahh! – grite al sentir el cuchillo más hondo.
-Bien ya acabe con la marca - *¡¿marca?!*
-¡¿QUÉ ME HICISTES MALDITO?!
-Solo la hice más hermosa.-me halo del cabello.
-¡Ah!
-Es muy escandalosa, cállala -dijo aquel hombre que se había mantenido callado y que estaba aquí sentado en una esquina desde el principio.
-Tienes razón – se fue de mi lado y se dirigió a la puerta. –Ahorita regreso señorita Yukiko.- *¿Adónde va?* Mientras él no estaba el silencio llego, mi dolor no se iba, mi vestido era rojo solo de la parte derecha. Mire aquel hombre que se mantenía en silencio y de brazos cruzados.
-¿Eres de la FamigliaNovikov? – le pregunte pero no tuve respuesta. *¿Cuánto tiempo tardaras hermano?* Paso un tiempo hasta que su odiosa voz se oyó de nuevo.
-Ya regrese mi señorita.
-Y yo que pensaba que te habías aburrido de mí.
-Cómo cree eso.- se acercó a mí- Yo jamás me aburriría de jugar con la señorita, si desde niña siempre he estado con usted. – dijo sacando una jeringa detrás de él, por instinto me quise alejar pero por la silla no pude. –No se preocupe, no la matara.
-Lo sé, me necesitas viva. – le dije con voz retadora pero temblorosa.
-Su arrogancia me sorprende, a pesar de que esta temblando de pies a cabeza.
-Sí, eso es un alago, gracias. – le sonreí.
-Hahaha, señorita Yukiko. – se acercó a mí con la jeringa en mano.
-No me toques. – me sacudí la mano que había puesto en mi hombro.
-¡Hey! ¡Tú ayuda! – le dijo a aquel hombre, que solo se levantó y me agarro.
-¡No! ¡No se acerquen! – el pánico me entro, sabía que no me matarían pero... el miedo no se iba *Hermano* - ¡Aléjense! – no podía hacer mucho con mis manos encadenas al igual que mis pies.
Sentí el piquete, un dolor se apodero de mi brazo izquierdo, un líquido recorrió mi brazo, mis fuerzas se fueron, me abandonaron.
-Muy bien con esto no tendrás fuerzas y para que te calles te tapare esa boca. -una sonrisa salió de sus labios y saco una tela poniéndomela en la boca -Pero bueno me divertiré un poco.-escuche de él.-Me pregunto qué pasaría si te electrocuto un poco señorita Yukiko. - *¿Dónde estás hermano?* - Bien intentémoslo.- Vi su sonrisa y como sacaba algo de quien sabe dónde, mi cuerpo empezó a sentir un temblor, sentía muchos cosquilleos en todo mi cuerpo.-Hahaha.
Su risa retumbaba en mis oídos, era molesta. Los cosquilleos de mi cuerpo molestaban también. Mis ojos lo veían, estaba divirtiéndose conmigo. Quería gritar por ayuda y de dolor pero no podía.
-¿Tan divertido es jugar con ella? – escuche del otro hombre y el cosquilleo se detuvo.
-Pues solo un poco ahora que no grita.
-Hmmp.
-Bien, sigamos jugando. – me quito las cadenas de las manos, quise moverlas para darle un buen golpe, pero por la droga no pude, coloco mis manos detrás de la silla y me las encadeno de nuevo. Saco un encendedor de su ropa, agarro el cuchillo que estaba en el suelo y comenzó a quemar la punta del cuchillo, sin aviso alguno empezó hacerme pequeñas cortadas por todo mí cuerpo, poca sangre salía de ellas pero el dolor era insoportable… *Ayuda... Hermano…*
Una vez que se aburrió de eso empezó con golpes en mi estómago, parecía estar divirtiéndose mientras yo sufría y no podía gritar. Unos minutos después el hombre salió dejándome sola con ese tipo.
-Ya que se fue, deseo escuchar sus hermosos gritos, señorita Yukiko grite para mí.-lamio mi mejilla dándome una sensación de que estaba sucia.
-No…creas que…gritare –dije con dificultad.
-Claro que lo harás.- me empezó a besar mi cuello. Me dolía ya que tocaba las partes donde me corto, abriendo cada vez más la herida. Su mano comenzó a recorrer mi pierna levantándome el vestido. Lagrimas empezaron a recorrer mis ojos, no solo por dolor si no por el asco que sentía por lo que me hacía *Hermano ayúdame por favor*
-Hermano-dije en susurro. Se separó de mí con una sonrisa en el rostro.
-No debería pensar en nadie más que en mí - me dio otra bofetada- no sabe lo triste que me puse cuando el líder me dijo que se iba señorita y más para tener al hijo de otro, pero la felicidad regreso a mi cuando pensé que si yo me ofrecía para este trabajo talvez pueda lograr que la regresen, como con estas marcas, nadie más la querrá con esas marcas,- beso mi antebrazo.
-Eres repugnante.
-No piense tan mal de mí -sonrió- hábleme con respeto, yo seré su dueño si la regresan, ese es mi deseo, la marcare de tal manera que no la querrá nadie más que yo -cada palabra que salía de su asquerosa boca me daba miedo, comenzó a golpear mi rostro con sus puños sin detenerse- además el amo Gelaro será asesinado dentro de un mes.-dijo con felicidad deteniendo su golpiza.
-¡¿Si ya me tienen a mi porqué quieren dañar a mi Hermano?!
-Sí, esa es mi otra misión especial, él la alejo de mí, era mi niña, pero al morir la señora usted se alejó de mí y se refugió en él, no sabe cuánto me dolió. No se preocupe nuestro destino es estar juntos.
-No…- mostro una mueca de disgusto e iba a comenzar a golpearme de nuevo pero escuche la puerta abrirse.
-Hemos venido a ver a la mercancía.- una voz ronca sonó por la habitación.
-Te has salvado. – me dijo. -Aquí está.
-Si es virgen ¿verdad? – pregunto aquel hombre, poniéndose delante de mí. Toco mi barbilla y la giro para quedar frente a su rostro. Me sentía impotente ante él ya que tenía una gran aura asesina. *odio este sentimiento*
-Por supuesto. – dijo con una gran sonrisa.
-Entonces compruébenlo.- dijo aquel hombre con una sonrisa sádica que me dio un leve escalofrió.
Continuará ...
Notas: ¿Les Gusto?
Espero RW Claro Si Es Que me van a dar o me lanzaran piñitas o Copitos de nieve.
Ciao Ciao ~ ~ n.n
