Scort

Capítulo 10:

Destino


Hola nenas, Espero les guste el cap viene recién salido del horno, mañana en el face de mi blog l

es pondré noticias sobre el capi de Cuidando asi que estén atentas. perdon por la tardanza ^^

Las amo y recuerden espero sus comentarios del cap en sus rws

Las amo con todo mi corazón…

Con Amor…

Tiwii Cullen


Bella Pov:

Sábado

― ¡mama! ¡mamita!— grito Nessie desde el segundo piso

― Dime hija— le conteste mientras terminaba de guardar unos emparedados en una lonchera.

― ¿Dónde está mi sombrilla rosada?

― En la caja de tus juguetes, tú la dejaste allí ayer— un silencio volvió a la estancia para ser seguido de algunos estruendos de cosas

― ¡no está!— grito cuando el sonido se hacía casi ensordecedor, de seguro estaba sacando en completo desorden las cosas de su pieza— ¡aquí esta!— grito de repente, mis ojos rodaron y una sonrisa adorno mis labios.

Estábamos a solo unas cuantas horas de ir al juego de Anthony, el se había pasado todo el día en el club de futbol practicando junto a sus compañeros. Esta semana habían jugado muchos partidos y el equipo de mi pequeño había pasado a la final por lo que hoy jugarían el partido decisivo. Había sido una semana estupenda a pesar de mis propios fantasmas que me atormentaban, deje mis pensamientos afuera y me concentre en mis preciosos hijos, ahora con Nessie nos iríamos hacia el capo de futbol para apoyar a mi hijo en su gran momento.

― ¿Cómo va todo?— preguntó mi mama entrando a la cocina.

― Bien, ya tengo lista la comida por si les da hambre dentro del juego, Antho no podrá comer mucho pero después el juego podemos comer en el parque que está muy cerca.

― Bien, entonces si los necesitamos iremos allá.

― ¿no nos acompañaran?— pregunte con sorpresa

― Claro que no, nosotros siempre estamos en momentos así esta es tu oportunidad hija mía, disfruta a tus hijos tanto como puedas— mi madre se acerco y en un gesto completamente maternal beso mi frente— espero que lo pasen bien.

― Gracias mamá— antes de seguir hablando sonó el teléfono de la casa

― Hola— dijo mi mama al levantar— ¡Jasón! ¿Cómo estas cariño?— pregunto con total confianza, era mi abogado y amigo. Aunque ellos se trataban con mucha libertad no se conocían, Jasón jamás había pisado mi casa pero sabia cada una de las cosas que yo había pasado aquí— si aquí esta te la paso enseguida, Bella— susurro pasando el auricular— iré a ver a los pequeños vuelvo al rato— se giro no sin antes cerrarme u ojo, mi madre siempre había tenido intensiones de emparejarme con el ya que decía que Jasón era un hombre que me cuidaría para toda la vida.

― Hola Jasón

― ¡Bella! Hasta que al fin puedo llamarte, no me habías dicho que te venias, fui a tu casa el otro día y tu vecino me dijo que te habías ido de viaje

― Viejo metiche— refunfuñe con sarcasmo— siempre hace lo mismo pero qué bueno que me llamaste.

― ¿sí? Me alegra saberlo ¿Cómo va todo con Cullen?

― Peor de lo que imaginas

― ¿peor? ¿ya sabe de los Mellis?

― No, aun no pero ciento que está cada vez más cerca de la verdad.

― Bella… cuanto lo siento pero no te preocupes que ya estoy preparando todo para los acontecimientos, creo que necesitaras mi ayuda

― ¿Por qué dices eso?— pregunte con cierto miedo recorriendo mi cuerpo

― Porque tú sabes de sobra quien es el padre de tus hijos, Edward Cullen podría quitarte a los pequeños

― El no haría eso— respondí por inercia, ni siquiera sabía si eso podría ser verdad.

― No lo sabes Bella— adivino de inmediato— no sabes como el podría reaccionar recuerda que con solo descubrir que es padre su mundo ya cambiara en un cien por ciento imagínate cuando sepa que no solo es padre de uno— miles de corrientes heladas se esparcieron por mi piel, era verdad, Edward podría ser un demonio cuando supiera, solo que mi mente y en especial mi corazón no dejaban que esa idea se alojara en mis pensamientos.

― Primero debo hablar con el

― ¿Cuándo lo harás?— pregunto con súbito interés

― La próxima semana, después del siguiente domingo, por ahora estaré unos días más aquí y cuando el regrese de un viaje hablare con la verdad

― ¿le contaras todo?

― Si, lo hare. Quiero que él sea parte de la vida de mis hijos

― Pero Bella creo que…— intento replicar

― No Jasón, la decisión está tomada—

― Tu sabes que tienes mi apoyo, yo te quiero demasiado Bella sabes que hare lo que esté en mis manos para ayudarte— la sola mención de la frase provoco un sentimiento de rechazo, aunque él no lo sabía yo me había dado cuenta del tipo de cariño que el tenia por mí, Jasón me quería como mas que una amiga.

― Si lo sé y te lo agradezco, sabes que eres uno de mis grandes apoyos Jasón, gracias a ti es que todo se ha mantenido así

― Y prometo que seguirá siéndolo, por lo pronto no quiero esperar más y te hare una visita en casa de tus padres, quiero explicarles algunas cosas sobre la tuición de los mellizos

― Bien— respondí sin duda necesitaba asesoramiento en lado judicial de este problema, realmente no sabía a cuanto me enfrentaba.

― Entonces te visitare lo más pronto posible.

― Avísame cuando vengas— le respondí, mi madre quien entraba en la cocina nuevamente se apoyo en el mueble a esperar.

― No te preocupes, cuídate mucha pequeña y no olvides que estoy siempre para ti.

― Gracias, tu igual, nos vemos.

― Adiós

― Adiós.

Colgué el teléfono y no pude evitar ahogar un sollozo, la verdad estaba cada vez más cerca de salir y temía que el destino me jugara una mala pasada, solo esperaba que me diera tiempo para escoger mis palabras ya que podrían ser las ultimas que pronunciara hacia Edward.

― ¿Qué pasa nena?

― Nada mama, alégrate al fin conocerás a Jasón— le conté simulando una sonrisa

― ¿enserio? ¡genial! ¿Cuándo vendrá?

― Lo más pronto que pueda, dijo que necesitaba hablar con nosotros sobre la tuición de los mellizos.

― Está bien, creo en todo caso que es un buen momento para devolverte la tuición de ellos Bella, tu eres su madre y solo los "adoptamos" nosotros porque eras menor de edad como para responsabilizarte por ellos pero ahora tu puedes sola cariño

― Si mama lo sé, ahí hablaremos con él.

― Qué bueno, tu papa estará feliz.

― Si lo sé, bueno mejor nos iremos pronto, Antho debe estar impaciente.

― Sí, siempre está eufórico antes de los juegos, ya lo conoces.

― Nessie— comencé a llamar a mi pequeña

― Si mama ya voy— contesto desde el segundo piso, segundos más tarde se escucharon sus pasos bajar por la escalera— ya estoy lista.

La mire y se veía preciosa, llevaba su cobrizo cabello sujeto por un cintillo que dejaba la mayor parte de su cabello suelto, tenía una hermosa flor de color verde en uno de los extremos que hacia resaltar aun más el color de sus ojos. Vestía un hermoso vestido blanco, su piel del mismo tono que aquella prenda parecía brillar aun bajo las sombras de la casa.

― Te ves preciosa

― Gracias mami, este vestido me lo regalo la tía Vera.

― Es hermoso, me encanta, ya nos vamos asique despídete de la abuela

Addio nonna— el solo escuchar el acento me hizo cerrar mis ojos y reprimir un grito de desesperación. Mi madre quien conocía perfectamente se despidió de ella dejándola salir por la puerta y dedicándome una mirada de comprensión.

― es duro escucharla hablar con tanta facilidad el idioma que ni siquiera sabe que es suyo, cuando sepan que son mitad Italianos creo que jamás volverán a hablar en español

― creo que no— susurre.

― Vete Bella, disfruta estos momentos con tus hijos, hay mucho tiempo aun para comenzar a preocuparse.

― Eso espero mama, eso espero.

Bese su mejilla y me encamine hacia el auto, Nessie ya estaba completamente instalada y lista para partir. Mientras manejaba no paraba de mirar de reojo a mi hija, ella iba feliz en su silla de auto ajena a toda mi desgracia, ¿Qué pasaría cuando los pequeños se enteraran de la verdad? ¿Seguirían amándome como siempre?, las personalidades de mis hijos son igual a la de Edward, Antho tiene todo lo impetuoso y orgulloso de su padre, el jamás se da por vencido, su nivel de exigencia consigo es máximo, el sabe que puede más y se exige para conseguir lo que quiere pero al mismo tiempo es el chico más amable que conozco, es idéntico a su padre, será un gran caballero cuando sea mayor. Nessie por otra parte tiene todo el aspecto dulce de Edward, ella siempre es considerada con los sentimientos de los demás y es muy querida dentro de sus amigos, lo otro en lo que se parecen a su padre es que aman a su familia por sobre todas las cosas, a mí siempre me dicen lo mucho que me aman y todo lo que desean que llegue el día que vivamos juntos pero ¿será así cuando sepan la verdad? Si mis hijos son tan parecidos a su padre temo por su reacción, solo espero que ellos con su inocencia infantil entiendan los motivos que les daré.

― Mira mama el campo está lleno— comento Ness mientras aparcábamos el auto en los estacionamientos, a un lado se veían las enormes canchas y todo el público rodeándolas.

― Si, antes de instalarnos iremos donde tu hermano a darle nuestro apoyo.

― ¡si!— grito la pequeña con visible entusiasmo, la ayude a salir de la silla para autos y caminamos tomadas de la mano por los estacionamientos— ¡mira mama! Ahí esta tía Vera— me gire hacia donde me indicaba Nessie y mi amiga venia bajándose de su auto.

― ¡Vera!— la llame rápidamente, ella me vio y camino hacia nosotros.

― ¡hola chicas! ¿Cómo están?

― Bien— contestamos al unisonó.

― Qué bueno, ¿Cómo va todo Bella?— preguntó dirigiéndose al tema que todas sabíamos.

― Bien, ya te contare más tarde— disimule con una sonrisa

― ¡qué bueno!—exclamo con sorna— ¿Antho jugara esta tarde?

― Si, lo han puesto para este partido así que está feliz

― Mi pequeño diablito también va a jugar asique por lo menos ambos se apoyaran en el campo, mira vamos a sentarnos por allá— dijo indicándome unas bancas que estaban debajo de unos árboles.

― Claro, vamos.

Junto con Nessie fuimos a las bancas y dejamos todo instalados, unos minutos más tarde Vera se quedo cuidando nuestras cosas mientras fuimos a darle apoyo a Anthony, cuando lo encontrábamos estaba alongando sus piernas.

― Antho— lo llamo Nessie, el pequeño de inmediato se giro para ver a su hermana y sonreírle.

― Hola mama, Hola Ness

― Hola mi pequeño ¿Cómo va todo?

― Bien

― ¿están preparados para ganar?

― Claro que si mama, te aseguro que esa copa será nuestra.

― Así se habla Antho, Nessie y yo te estaremos apoyando

― Está bien, nos veremos después del juego

― Claro que si, celebraremos en grande esta noche, ya lo veras

Besé ambas mejillas y nos fuimos a ubicar, el partido ya estaba casi por comenzar y no quería perderme ni un instante de su gran participación en el juego. Corrimos a ubicarnos y cuando dieron el pitazo para comenzar ya estábamos apoyando a nuestros hijos. Nessie gritaba todo tipo de alientos para Antho quien cada vez que nos miraba sonreía pero por algún motivo dicha alegría no llegaba a sus ojos ¿Por qué sería? De pronto recordé la conversación que habíamos tenido ¿estaría así porque estaba sin su padre? Mire a mi alrededor y comprendí porque era su tristeza, era verdad, habían muchísimos padres de familia alentando a sus pequeños, eran muy pocas las mamas que estaban como nosotras, demonios, por primera vez en mucho tiempo sentí que le hacia un daño a mi hijo, el realmente quería conocer a su padre y yo no era quien para impedírselo. Alenté lo que más pude y con alegría vi las dos anotaciones que logro hacer Anthony, él le dio el triunfo a su equipo.

― ¡mama! ¡ganamos!— grito con alegría cuando nos logramos reunir, muchos de los padres estaban alrededor con sus hijos, Antho se lanzo a mis brazos mientras que Nessie reía abiertamente, en el cuello de su hermano colgaba la medalla que le daba la victoria.

― ¡sí! ¡qué bueno! Eres muy bueno Anthony, gracias a ti lograron ganar.

― Si Anthony fue genial el partido, todos jugaron muy bien— comento Vera quien se acercaba a nuestro lado.

― Si tía Vera, fue genial… como me…— comenzó a decir pero se cayó pronto.

― Anthony, ¿estás triste por la conversación que tuvimos el otro día?

― Algo…— dijo fingiendo lo poco que importaba el tema, estaba mintiendo.

― Te pido que no me mientas— le dije caminando un poco y llevándolo de la mano, no quería que todo el mundo nos escuchara, Vera junto a Nessie y Max caminaron en silencio detrás de nosotros. Nos alejamos lo suficiente, solo el ruido de los autos que pasaban por la calle nos desconcentraban.

― Mama, ¡estoy harto!— dijo sacando su rabia— no quiero vivir una vida sin papa ¿Dónde está nuestro papa? Es obvio que tiene que existir, sé que soy un crio pero quiero saberlo mama, tengo derecho— por un momento me congelé en ese momento, el tiempo parecía ser más espeso que nunca, el aire se podía cortar con una cuchilla. Mire de reojo atrás y la boca de Vera caía suavemente, sin duda aun no conocía el carácter decidido de mi hijo, cuando algo se le metía en la cabeza no había poder humano que se lo sacara.

― Antho yo…

― Tú nada mama, tú no haces nada y te odio— sus ojos se llenaron de lágrimas, sus pequeños puños se apretaban con fuerza.

― ¡Antho basta!— le grito Nessie parándose a mi lado— no trates así a mama.

― Tú no te metas Reneesme— sin duda estaba furioso, su pequeño cuerpo infantil tenía guardada esta rabia y era momento de dejarla expulsar

― Me meto porque también es mi problema, no la molestes Antho.

― Cállate, ¡Te odio! ¡las odio a las dos!— grito antes de salir corriendo sin rumbo.

Mi cuerpo reacciono y el pánico se apodero de mi, por un momento pude ver lo que sucedía, mi mente logro divisar una imagen del futuro, Anthony iba corriendo directo hacia la calle.

― ¡No! ¡Anthony detente!— le grite y me eche a correr, el al sentirme venir detrás de él se hecho a correr aun mas fuerte— ¡no hijo! ¡no lo hagas!

― ¡déjame solo!— grito con desesperación al momento que piso el asfalto.

Lo siguiente fue en fracción de segundos, pise el mismo lugar que Anthony al momento de escuchar el chirrido de las llantas de un auto, no paso mucho tiempo antes de que a la mitad de la calle viera el cuerpo tirado de mi hijo cubierto en sangre.

― ¡NO!— grite con horror y desesperación— ¡ANTHONY!— lo llame nuevamente presa del pánico, corrí hacia él, me arrodille en frente de su pequeño cuerpo y lace un grito de dolor que desgarro hasta el último de mis músculos— ¡NO! ¡NO! ¡NO!—decía incesantemente, mientras veía la sangre cubrir el asfalto, un nuevo cuerpo llego a mi lado mientras intentaba hacer reaccionar a mi pequeño

― ¡LLAMEN A UNA AMBULANCIA!— grito una voz, sentía los gritos de Nessie a mi lado mientras alguien la intentaba sacar hacia atrás.

No podía respirar, no podía pensar, no podía vivir. Si algo le sucedía a mi hijo morirá en ese mismo instante junto a él. Las sirenas no se hicieron esperar, rápidamente los paramédicos llegaron y comenzaron a trabajar en el, mis ojos soltaron las enormes lagrimas que eran atrapadas por la parálisis que me afecto en el momento, al momento de escuchar su corazón latir en una maquina sentí parte de mi vida volver al cuero pero aun tenía miedo.

― Sra. Sra.— llamo alguien, me zamarrearon un poco y solo ahí pude reaccionar

― Anthony— gemí mientras soltaba el grito que había contenido por unos segundos

― Llevaremos a su hijo hacia el hospital central ¿es usted la madre?— asentí mientras miraba como metían la camilla hacia la ambulancia— venga con nosotros entonces.

Me subí a la ambulancia, mire como Nessie lloraba desconsolado en los brazos de Vera, la ambulancia partió y sentía mi vida aullar en cada sonido que emitía, mi bebe estaba en esa camilla cubierto con sangre y sin poder despertar.

― Despierta hijo, vamos— decía mientras sollozaba, agarre su pequeña mano e intente hacerlo reaccionar— vamos pequeño, vamos

― No lo mueva Sra. No queremos que el pequeño se fracture.

Asentí nuevamente, el viaje se hizo eterno, los paramédicos trabajan en el cuerpo de mi hijo con mucha destreza, el mundo era una burbuja aparte yo veía como trabajaban incesantemente pero sus voces no parecían llegar a mi cabeza. Al momento de llegar al hospital nos bajamos y metimos en la urgencia. A Antho lo llevaron a una sala de trauma en donde antes de entrar un enorme guardia me detuvo

― ¡déjame pasar! ¡es mi hijo! ¡es mi hijo!

― Lo siento señora— decía mientras forcejeábamos— debe esperar hasta que los doctores le digan que puede entrar.

Me hice hacia atrás soltando toda la desesperación que tenía en mi pecho, las lagrimas cayeron con fuera sobre mis mejillas, sentía el dolor más agudo y más profundo que jamás pensé en mi pecho, no había nada mas en este mundo, nada más que pudiera sacarme de este lugar, mi hijo estaba allí y no podía evitar sentirme culpable por lo que sucedía, me largue a llorar no importando nada mas, saque mi celular y con mis temblorosos dedos marque al teléfono de mi madre.

― Adivina quien está aquí Bella— dijo antes de que pudiera decir nada, jadee con desesperación mis dientes castañearon y una nueva sacudida dio mi cuerpo— ¡Jasón! Bella tu amigo Jasón esta aquí parado en frente mío

― Mama— gemí con dolor

― ¿Bella?— se escucho un silencio— ¿Qué pasa? ¡Bella cariño me asustas! ¡háblame Bella! — dijo con la cuota de histerismo subiendo con cada segundo, escuche la voz de mi padre hablarle a su lado preguntándole que pasaba— no lo sé, ¡Bella!

― Anthony, mama… Anthony

― ¿Qué le paso a mi pequeño? ¡Bella! Háblame hija háblame

― Atropellaron a Antho mama, estamos en el hospital….vengan rápido— mi voz salió casi ahogada por las lagrimas, mi madre jadeo y de seguro sabía que estaba por desmayarse, corte y no supe nada más me enterré en mis rodillas y comencé a balancear mi peso.

La espera me mataría, tenía que ver a mi bebe nuevamente… mi hijo tenía que estar sano y salvo otra vez.

Edward POV:

En todo el viaje no pude hacer nada más que imaginar la cara de Bella, cuando el avión tocó suelo Norteamericano era aun de madrugada por lo que habían muy pocas personas en el aeropuerto. Missy era la única que supo de mi regreso ya que pedí mi auto para poder trasladarme hacia el departamento de Bella, no quería esperar ni un momento más, sabía que tendría que estar durmiendo por lo que mayor seria su sorpresa, si se enojaba por despertarlas tendría mis armas listas para convencerla. Sonreía cada dos segundos, estaba feliz por volver, cuando me reuní con el chofer le di de inmediato la dirección de Bella y partimos rápidamente. ¡Dio mío! Al fin la vería, aparcamos afuera de su edificio y el frio de la noche caló hasta el último de mis huesos, me abrigue con las ropas que traía antes de entrar al edificio, el interior no era más acogedor que afuera, le diría a Bella que era tiempo de irse buscando otro lugar, tal vez un apartamento junto a mí. Cuando llegue a su puerta las emociones recorrían todo mi cuerpo, estaba nervioso, a pesar de tener veinticinco años parecía solo un crio con tanta emoción y excitación combinadas, la había extrañado mas que ha nada en el mundo y estaba loco por verla. Llame a su puerta y espere a que ella saliera, pasaron los minutos y parecía que nadie respondía, llamé, llamé y volvió a hacerlo pero nada sucedía, la desesperación comenzó a predominar en todo mi cuerpo ¿Dónde demonios estaba?

― Bella— dije mientras golpeaba cada vez más fuerte— ¡Bella! ¿estás ahí? Abre soy Edward— por mas golpes que daba a la puerta nadie salía, pronto miedos comenzaron a recorrerme, ¿le habría pasado algo? ¿estaría bien?— ¡BELLA!— grite una vez mas casi echando abajo la puerta de pronto otra puerta se abrió y un hombre de cabello blanquecino salió a regañarme

― ¡déjenos dormir!— dijo con visible molestia.

― Perdón señor… ¿usted sabe que ha pasado con la mujer que vivía aquí?— un miedo se comenzó a formar dentro de mi pecho ¿Bella se había ido de mi vida para siempre?, el hombre pensó un poco y respondió

― Se fue de viaje, la señorita Bicallo no está desde casi la mitad de semana ahora váyase porque no volverá hasta la siguiente semana, adiós.— se despidió con voz seca y enfada

― ¿de viaje?— me pregunte mirando la puerta, Bella me había dicho que tendría millones de cosas que hacer por lo que pasaría toda la semana en su casa haciendo trabajos ¿Dónde estaría?, nuevamente mi pecho se apretó y miles de ideas pasaron por mi cabeza.

¿Dónde podría buscarla? ¡tenía que encontrarla!, me quede estático en el mismo lugar, saque mi celular y llame a mi chofer, no debía ni haber alcanzado a doblar en la esquina porque en menos de diez minutos ya estaba aparcado nuevamente afuera del edificio, Salí del lugar atónito ¿Bella me había abandonado una vez más? ¿Nuevamente el destino la sacaba de mi camino? ¡No!, gritaba en mi interior, no quiero que suceda, tantos planes y tantas cosas que había pensado para nosotros, en ese instante tome la decisión aunque me cueste la vida la encontrarían y sabía perfectamente por donde comenzar. Cuando llegue al hotel realice la llamada que podía cambiar la situación.

― Aló— contesto una somnolienta voz

― Tyler— lo llame con voz grave— hablas con Edward Cullen.

― ¿Edward Cullen?— pregunto avivando su voz— Sr. Cullen ¿Qué sucede? ¿en qué puedo ayudarlo?— volvió a preguntar incorporándose cada vez mejor

― ¿Dónde está Lúcia?— dije sin tapujos, mi voz era grave y contenía toda la desesperación y el enojo que tenía en mi pecho

― No lo…

― ¡no quiero esa respuesta!— le grite antes de que hablara— dime la verdad ¿Dónde está?

― Sr. Cullen no puedo responder esa pregunta la vida privada de mis Scort es algo sagrado

― No me digas que sabes lo que significa sagrado, dime de inmediato porque juro que si no lo haces jamás nunca tendrás un cliente decente en tu agencia, me encargare de llevar tu negocio a la quiebra— lo amenace, me importaba un carajo parecer un mafioso pero las ansias de ver a Bella eran aun más grandes que cualquier otra cosa.

― No me amenace

― Entonces dime de una buena vez ¿Dónde está Lùcia?— el hombre se quedo en silencio y suspiro detrás del auricular.

― Jacksonville— susurro con voz culpable— está en la casa de sus padres en Jacksonville, Florida

― Dame la dirección— le urgí, apunte los datos que me decía y sonreí al ver mi tarea hecha— ¿Por qué esta allá?— pregunte de repente guiado por la curiosidad.

― Eso no lo responderé si vas te darás cuenta de la razón por la que ella esta allá, adiós— el tono interrumpió sus palabras, lo sentí como una insolencia pero esta vez la dejaría pasar.

Mis dedos se movieron rápidamente en el teclado del teléfono, marque todos los números que necesitaba y hable con las personas necesarias, tenía que volar a Florida en este mismo instante. El sol estaba ya saliendo entremedio de los enormes rascacielos, tenía mucho sueño pero no era momento para descansar, Bella me había mentido llevaba toda la semana en la casa de sus padres y sentía que algo me escondía, tarde o temprano la vería y podría saber cual era ese secreto que ella no quería contarme. Cuando el reloj marco las doce del día estaba pisando el suelo de Jacksonville, como no era de esta ciudad no concia nada de por aquí, pedí a los encargados de la aerolínea que llamaran a una tienda para rentar autos y que me mandaran uno. A la una en punto el auto estaba aparcado en las afueras del aeropuerto junto a un chofer vestido de traje.

― Buenas tardes— me dijo el hombre abriendo la puerta de atrás— ¿Sr. Cullen?

― Si, sonó io— acentué mis palabras con una ligera sonrisa, tape mis ojos y mis enormes ojeras con unos lentes oscuros, ni siquiera me había alcanzado a cambiar el traje, llevaba un traje de tres piezas italiano, oscuro y zapatos a juego. Cuando estaba ya instalado en el coche le di la dirección al hombre y le pedí que me llevara lo más rápido posible a aquel lugar.

El camino fue largo, recorrimos todas las calles de Jacksonville hasta que nos encausamos en una larga calle llena de casas del mismo estilo, todas se diferenciaban por sus colores. Estaba sentado en aquí auto y sentí un intenso dolor en mi pecho, fue tan fuerte la sensación que jadee en el asiento trasero.

― Señor ¿se encuentra bien?— pregunto el conductor orillándonos en la calle, se giro en su asiento para verme, yo estaba agarrándome el traje y sentía la opresión palpitante en mi pecho, fue un dolor intenso que paso con los segundos, de pronto tenía un mal presentimiento, algo había sucedido

― Si… si— tartamudee, a penas encontrara a Bella y viera que ella estaba bien llamaría a mi familia para saber si todo estaba normal.

Paso un momento más en donde pude recuperarme nuevamente, volvimos a la marcha y unos minutos después nos aparcamos en frente de una de aquellas casas, esta tenia césped por todas partes, se veía por encima del techo que una espesa mata de arboles habitaba en la parte de atrás, retire un poco mis lentes y mire aquella construcción ¿aquí vivía Bella?

― ¿estás seguro de que esta es la dirección?— pregunte

― Sí señor, aquí es. ¿quiere que lo espere?— me pregunto mientras se bajaba para abrir el auto

― Claro que si, espera mis ordenes

― Si señor— me baje de aquel móvil y vi a una mujer que trabajaba afanosamente en el jardín de enfrente, mientras que un hombre que estaba un poco mas allá regaba las platas, debían ser los padres de Bella. Como estaba seguro de que ellos no hablarían mi lengua preferí saludarlos y conversar con ellos en su lengua. Camine hasta la mitad del camino cuando ellos notaron mi presencia.

― Buenas Tardes— los salude, ambos me miraron y luego intercambiaron miradas.

― Buenas tardes— me saludo el hombre en tono cortes— ¿Qué se le ofrece?— pregunto.

― Estoy buscando a Isabella Swan— les dije de inmediato, las ganas que tenia de verla me cegaron.

― ¿a Bella?— pregunto la mujer, pasaron unos segundos y una enorme sonrisa se desplego por sus labios— ¡Oh por Dios! Charly él es el amigo de Bella.

― ¿su amigo?

― Si, su amigo del que ella nos habla, ¡dios mío! Sabíamos que vendrías pero no tan pronto, es genial conocerte— la mujer quien estaba ya parada en frente mío era la copia de Bella, solo que tenía unos cabellos castaños cobrizos y unos intensos ojos verde— Hola mi nombre es René Swan, soy la madre de Bella.

― Mucho gusto

― Y él es mi esposo y el padre de Bella, Charly Swan— el hombre asintió con su cabeza y me extendió su mano, era muy parecido también, el color de sus ojos era de un intenso Chocolate y su cabellera era de color oscuro y con algunos ribetes de blanco.

― Hola mucho gusto señor, mi nombre es…

― Jasón— exclamo la madre de Bella— no te preocupes que sabemos quién eres, Bella habla de ti siempre cariño, lo que no me espere es que fueras tan joven, Bella…— la conversación se detuvo, su teléfono móvil comenzó a sonar.

Ella me estaba confundiendo con alguien mas pero ¿Quién demonios es Jasón? ¿Amigo de Bella?, no tenía ni la menor idea de quién era, dios mío… ahora sí que tenía mi cabeza hecha un lio, ¿Bella realmente estaba aquí? Tal vez ya había vuelto a la ciudad, a penas su madre cortara le aclararía el mal entendido y le preguntaría nuevamente por Bella

― es ella es mi hija Bella— apretó el botón y contesto de inmediato— Adivina quien está aquí Bella— le dijo— ¡Jasón! Bella tu amigo Jasón esta aquí parado en frente mío – se quedo en silencio, la sonrisa que tenía en su cara fue desapareciendo al cabo de unos segundos— ¿Bella?— la llamo, mi cuerpo se comenzó a alterar— ¿Qué pasa? ¡Bella cariño me asustas! ¡háblame Bella! – le pidió mientras su voz iba cada vez más en ascenso.

― ¿Qué sucede? René ¿qué pasa?

― no lo sé, ¡Bella!— la volvió a llamar nuevamente se quedo en silencio y esa antigua sonrisa fue cambiada por una expresión de horror— ¿Qué le paso a mi pequeño? ¡Bella! Háblame hija háblame— pregunto histérica, la expresión del padre de Isabella cambio completamente al escuchar esta frase, su cara cambio de un color normal a blanquecino— Oh por… Dios…— susurro la mujer que estaba a punto de colapsar, dejo caer su teléfono de su oreja y en ese preciso instante soltó un grito de dolor.

― ¡René! ¡René!— le decía Charly Swan— ¿Qué sucede?

― Dios… mío Antho… Antho— decía mientras soltaba lagrimas de frenético dolor— atropellaron a Anthony, está en el hospital con Bella

― ¿Qué?— pregunto el hombre ahora envuelto en el dolor— ¡maldita sea! ¡vamos enseguida!

― ¿Qué sucede? ¿le pasa algo a Bella? ¡díganme!— les exigí mientras ellos corrían hacia su auto

― Si quieres ven con nosotros, si eres amigo de mi hija de seguro te necesitara en este momento

― ¡Si!— les grite mientras emprendía carrera hacia el auto que me esperaba— sigue el auto de ese hombre— le dije al conductor quien se metió rápidamente en su lugar para manejar.

Iniciamos una frenética carrera hacia el hospital ¿Quién era Anthony? ¿Era un familiar de Bella? ¿Un primo? ¿Su hermano? No lo sabía pero lo que si estaba seguro es que estaba a punto de averiguar. Nuevamente sentí la opresión en el pecho pero esta vez de manera más suave, la sensación de ansiedad por saber si se encontraba bien creció a niveles insospechados, pedí a todo quien me estuviera escuchando que aquella mujer que amaba con locura se encontrara bien, no había nada más en el mundo importante para mí en este momento. Aparcamos fuera del hospital y seguí a la pareja que corría descarriada hacia el interior del hospital.

― ¿Dónde está Anthony Swan?— pregunto Charly a la enfermera.

― En la sala de traumas, doble a la izquierda al final de este pasillo— le indico, ambos salieron corriendo hacia donde se les había indicado, Anthony Swan… tenía el mismo apellido que Bella, ¿sería su hermano? Corrimos en aquella dirección ellos doblaron el pasillo y decidí bajar la velocidad, me acerque lentamente a la orilla y vi a Bella sentada en el suelo balanceándose hacia adelante y hacia atrás.

― ¡Bella!— grito la mujer quien llego a su lado, levanto su cara y pude ver el horror reflejado en sus ojos.

― ¡Mi hijo mama! ¡mi bebe! ¡atropellaron a mi hijo!— gritaba mientras lloraba sin control sobre el pecho de su madre.

¿Su hijo?... ¿había escuchado bien?, su hijo…

― Bella cálmate, tranquila Anthony estará bien— dijo su padre mientras las abrazaba a las dos, después de unos segundos más Bella se calmo y logro separarse del pecho de su madre, yo aun estaba atónito mirando la escena, ¿Bella tenía un hijo y yo no sabía? No podía creerlo, mi boca no logro articular nada.

― Por suerte aquí estamos todos para ti mi amor, mira hasta tu amigo vino con nosotros— las palabras desencadenaron la burbuja siguiente, Bella giro sus lagrimas ojos en mi dirección, nuestras miradas se juntaron y pude ver a través de ellos. Había miedo, desesperación, horror

― Edward— susurro completamente perpleja, su expresión fue la misma unos cuantos segundos más.

Así nos quedamos, ninguno de los dos reacciono, Bella me miro atónita mientras que yo intentaba cuadras este rompecabezas, Bella era mía o eso creí hasta el momento ¿de quién era ese hijo? ¿Quién había osado tocar a mi moglie? Sin duda ahora tendría mucho que explicar porque no me iría de aquí sin tener la respuesta que esperaba

Ahora sabría toda la verdad, conocería el verdadero pasado de Isabella Swan.