Tantas caras tantas voces a través del tiempo

¡Hola a todos! Chicos(as) mil gracias por los reviews ¡¡SUPERAMOS LOS 200!! –Aye brinca en una pata, Aye hace malabares con la compu, Aye se cae al suelo y se pega en el trasero XD-. Bueno, me puse loca. Jaja. La verdad mil gracias son fantásticos, aunque no pude responder todos como quisiera… Debido al tiempo, y eso que me meto en más locuras- los que ya hallan leído Imagination Land, lo sabrán, los que no ¿qué rayos esperan?- como algunos sabrán ando haciendo de traductora y además estoy en exámenes… realmente estoy loca. Y eso que ya tengo unas ojeras… jeje compiten con las de Edward, jaja, incluso soy pálida, así que si alguien me ve en la calle va a decir algo así como: "¡Uy, un vampiro!", pero tampoco es para tanto… jaja.

Bueno mis grandes aficionados. No los distraigo más y a lo que vamos:

Aclaración: Twilight©no me pertenece, es obra de la súper autora Stephenie Meyer –de lo contrario Edward no sería de Bella XD- y Summint Entretainment y Alfaguara Juvenil poseen los derechos sobre su nombre, cualquier similitud con la realidad o alguna novela cursi de las noches es pura coincidencia, la idea es única de su servidora.

Disfruten…

Ladies Night.

EDWARD POV.

Sábado, por fin… Suspiré mientras miraba al reloj que adornaba la pared blanca de la ante sala de urgencias, este indicaba las ocho y media de la mañana. Era temprano aún, Grace y Lorcan se levantarían en una media hora, Bella los llevaría a la Feria y había quedado de encontrarme con ellos alrededor del medio día.

Cada día que pasaba Bella no dejaba de sorprenderme, se había apegado mucho a los niños y ellos a ella, parecían casi familia…

-Doctor Cullen- la voz irritada de Irina me sacó de mis pensamientos.

-¿Qué ocurre?- pregunté dando un sorbo al café que me había preparado luego de una intensa cirugía, no había desayunado mucho esa mañana debido a la urgencia.

-El Señor Banner esta estable- me informó- el nuevo interno es el encargado de llevarle a su habitación…

-¿Clearwater?- pregunté, ella me miró como si hubiera dicho una palabrota.

-Si- dijo con tono frío.

-Irina, sé que el chico no es de tu agrado pero…

-¡Me saca de quicio!- explotó- No hace más que hablar sobre lo que hacían en su reserva de indios, ¡Cuestiona los saberes de la medicina moderna!- reprimí una risita haciendo como si me hubiera entrado tos de repente, ella me lanzó una mirada asesina.

-Seth sabe bastante, Irina.

-¡Jo, y ahora le llamas por su nombre!

-Creo que alguien esta celosa- reí- sabes que eres mi enfermera favorita…

-Ya quisieras- me lanzó otra mirada asesina para darse media vuelta y salir en dirección a los elevadores.

Meneé la cabeza, Irina realmente la tenía con el pobre chico. Seth Clearwater de a penas veintidós años era el nuevo interno del Hospital, había venido desde Washington para estudiar medicina, su gran pasión como él decía. Verle tan entusiasta me hacia recordar a mí mismo a su edad. Me encantaba, y aún lo sigue haciendo, mi profesión.

-Doctor Edward Cullen, Doctor Edward Cullen, se le solicita en el quirófano…- gruñí, acababa de salir de una cirugía de corazón bastante complicada y ahora debía acudir a otra, sólo que esta era el caso de un niño con apendicitis…

Hay veces en las que mi profesión se torna cansadora, pero todo vale la pena cuando ves los resultados…

-Gracias Doctor Cullen- me sonrieron los padres del chico.

-Riley se recuperará pronto, lo único que les pido es que no haga esfuerzos, sino la cirugía se abrirá- expliqué.

-De acuerdo- dijo la madre del niño.

-Si me necesitan, ya saben dónde está mi consultorio, sino pregunten por la enfermera Irina o por Seth, ellos sabrán dónde localizarme.

-Es usted muy amable Doctor Cullen- me tendió la mano el padre, se la estreché en gesto de despedida y partí rumbo a mi consultorio, faltaban dos horas para que me reuniera con los chicos.

Mientras caminaba hacia allá, un recuerdo invadió mi mente…

-¡No es lo que tú crees!- soltó ella mientras me perseguía escaleras abajo.

-¿A no?- pregunté sarcásticamente con la voz cargada de odio y asco- ¡¿Y qué demonios se supone que hacías con tu agente en nuestra cama?!

-Ed, déjame explicarte…

-No hay nada que explicar- solté entre dientes.

-¡No te vayas!- me suplicó- ¡Por los niños!

-¿Quién dijo que me iba?- solté con ira.

-Entonces… tu… quiere decir que…

-Tendrás que irte- le dije- Esta es MI casa, no tuya, decidiste destruir esta familia, fue TU decisión, no la mía, yo te amaba Victoria… ¡Te amaba!

-No es cierto- me dijo con furia- ¡Pasas horas en el maldito Hospital y cuando estas en casa sólo tienes ojos para esos mocosos!

-¡No te permito que hables de mis hijos así!

-¡También son míos!

-Que les hallas dado la vida no quiere decir que los ames…- nos quedamos en silencio viéndonos el uno al otro.

-¡Papi!- gritó Grace, estaba llorando en la cuna.

-¡Anda, ve por la mocosa que te llama!

-¿Cómo puedes ser así Victoria? ¿Cómo?

-Tienes razón, les di la vida pero no siento nada por ellos, es más tú sabes mejor que nadie que dentro de mis planes no existía la palabra embarazo. ¡En menudo lío me metiste al tirar todas mis píldoras anticonceptivas!- chilló.

-Eres un monstruo…

-Corrección querido, tú eres el monstruo aquí, nunca me cuidaste, siempre viste por ellos y no por mí.

-¡Basta!

-¡Los odio, me robaron tu cariño!

-¡TU DECIDISTE ACOSTARTE CON JAMES!- le grité mientras gruesas lágrimas recorrían mis mejillas.

-¡Pa!

-La chillona te llama- soltó Victoria con odio- Prometo irme Edward Cullen, y desde el momento en que ponga un pie fuera nunca más volverás a saber de mí.

-Hazlo, no me importa…- salí rumbo a la habitación de los gemelos, escuché a lo lejos un portazo.

Me recibieron un par de ojitos verdes bañados en lágrimas, afuera llovía a cantaros…

Sacudí ligeramente la cabeza, era la segunda vez en la semana que recordaba aquella noche, necesitaba despejar mi mente, no quería que esos pensamientos me aturdieran de nuevo. Me senté en mi escritorio, mientras revisaba el expediente de mi próximo paciente…

-…Él vendrá repleto de luz, de mil aventuras, con un gran tesoro y encontrará lunas…- escuché cantar a alguien- Él es el valiente, lo sé, que cruzará a tiempo…- lentamente abrí la puerta del dormitorio de Grace, quien estaba bostezando y cabeceando en su cama, parecía un angelito, pero no fue por ella por lo que mi corazón latió como un tambor, era por la dueña de esa voz…- El puente que une su tierra y mi cielo… Sobre un gran caballo blanco, o en un descapotable- sonreí ante la mención del auto, estaba seguro de que después de esta canción el Ferrari sería el favorito de Grace- Con un ramo de rosas… y coronas de brillantes. Baila, baila princesita, la de los pies descalzos, despeina ya tu alma que llega tu amado… Baila, baila princesita en tu bosque encantado y cantale al deseo de un amor… del amor soñado- me senté con mucho cuidado al lado de aquella chica que lograba sacarle una sonrisa a mi hija antes de dormir, pero ella siguió enfrascada en su mundo, no se volteó ni hizo seña alguna de haberse percatado de mi presencia, Grace luchaba por mantenerse despierta- Baila, baila princesita en tu bosque encantado y cantale al deseo de un amor… del amor soñado… Y este cuento ha terminado…- Grace suspiró cansada.

-Te quiero Bella- le dijo mi ángel se me hizo un nudo en la garganta.

-Y yo a ti mi pequeña traviesa- contestó Bella con la voz más sincera que jamás había escuchado, Grace le sonrió.

Bella quería a mis hijos…

- Si vas a echarme sólo hazlo- dijo Bella con un deje de frustración en la voz...

-¿Qué dices?- le pregunté sin dar crédito a lo que acababa de oír, mis ojos se encontraron con sus obres chocolate.

-¿No vas a…?

-¿Debería hacerlo?- pregunté sonriendo, aunque me aterraba la idea de que quisiera irse, no podía dejarla ir.

-No lo sé, esperaba que tú me lo dijeras- me dijo- Soy muy irresponsable, ya te habrás dado cuenta…

-¿Hablas por lo de la cocina y lo de Emmett?-pregunté, ella asintió y sin evitarlo deje salir una risita con un suspiro de alivio- No estoy enfadado contigo Bella- le aseguré, no podría estarlo ni en sueños, ¿cómo podía enojarme con la persona que les ha devuelto la alegría a mis hijos? La mera idea era absurda- Es más… demostraste que los quieres demasiado, te arriesgaste a salir de…- nombrar el incidente hizo que mi mente me jugara una mala pasada y recordara a aquella diosa… sentí mis mejillas arder y aparté la vista de su rostro angelical lo más rápido que pude, no estaba comportándome como un caballero en lo absoluto- Al oírles gritar… eso es…

-Tuve miedo- dijo ella- Pensé que les pasaba algo- volví a posar la mirada en ella, necesitaba saber si eso que decía era verdad, si realmente los quería tanto como decía, sus ojos no me engañaron.

-Serías una buena madre Bella- le aseguré, se me hizo un nudo en el estómago de sólo pensar lo que ocurriría aquel día cuando llegase, Grace y Lorcan sufrirían, pero aún así no entendía porque me dolía tanto- Gracias por quererlos…

No me había dado cuenta de nuestra proximidad y de la electricidad en el ambiente entre nosotros hasta que logré apartarme y avanzar a mi cuarto, necesitaba penar.

-Buenas noches Edward- se despidió, mi corazón dio un vuelco...

-Buenas noches…

Suspiré. ¿Por qué demonios estaba pensando en todo esto? Observé con detenimiento la fotografía que tenía de mis hijos sobre mi escritorio, estábamos los tres juntos sentados bajo un sauce que había en la casa de mis padres. Mamá se había encargado de sacar esa fotografía, aún recuerdo sus palabras en cuanto me la dio…

-Necesitan una madre…

Una madre. Hasta mis amigos no paraban de decirlo. Mis hijos necesitaban una madre…

Un suave golpe en la puerta me sacó de mis pensamientos.

-Adelante- dije.

-Edward lamento molestarte…- Tanya, mi gozo en un pozo.

-No hay problema Tanya. ¿Qué se te ofrece?

-Necesito que me prestes unos libros de medicina, he olvidado los míos en New York al mudarme, así que…

-No hay problema el Lunes te los traigo.

-Mil gracias- sonrió cerrando la puerta tras sí.

Realmente Tanya era molesta a veces, sabía que tenía algo debajo de la manga con esto de los libros, pronto lo averiguaría…

-¿Ya te vas?- me preguntó mi padre, ya que nos hallábamos en el ascensor, ambos íbamos al estacionamiento, papá siempre iba a comer con mamá a un restaurante cerca, de vez en cuando les acompañaba, cuando Queque me hacía el favor de ir por los niños al kinder.

-Si, he quedado con los niños y Bella de vernos en la feria.

-¿Bella?- preguntó papá confundido.

-Su nana- le respondí, asintió en forma de entendimiento.

-¿No se llamaba Isabella?

-Le gusta que le digan Bella- le respondí, las puertas del ascensor se abrieron y ambos salimos, cuando me despedí de él en su rostro había una gran sonrisa- ¡Oh, no! ¿También tú?

-¿Qué ocurre?- dijo haciéndose como si no supiera a lo que me refería- ¿No puede un hombre sonreír?

-Conozco el significado de la tuya y déjame decirte, y lo repito por milésima vez, ya que Emmett y Jasper parecen ir en la misma onda, no hay nada entre ella y yo, ¡es la nana de mis hijos!

-Ajá- sonrió papá, dejé soltar un bufido- Edward- me puso una mano en el hombro- es tiempo de que abras tu corazón… estos últimos días has cambiado mucho, no soy el único que se da cuenta, sonríes más… ya no tienes esas horribles ojeras que tanto odiaba Esme…- suspiré- Se feliz hijo- sólo atiné a asentir- Te quiero, abraza a mis nietos por mí.

-Lo haré- le dije mientras abría la puerta de mi auto.

Llegué a la feria en menos de un abrir y cerrar de ojos, el lugar estaba abarrotado de gente. La señorita de la taquilla me lanzó una mirada algo extraña en cuanto le dije que sólo quería un boleto, luego me lanzó "ojitos". ¡Puaj! Siempre me pasaba lo mismo… Me dirigí al área de comidas, donde habíamos quedado. Había varias mesas ocupadas por familias que comían alegres, pasé cerca de una donde la madre estaba regañando a su niño por haber tirado la hamburguesa. Me reí internamente, recordaba cómo Lorcan había atravesado una etapa similar, en la que la carne parecía ser su peor enemiga, por suerte ya la había superado. A lo lejos vi a Bella y a los niños, ella hablaba animadamente con un hombre, un sentimiento de enojo me nubló los sentidos, ¿qué hacia ella con aquél hombre? Me tranquilicé en cuanto vi que Grace decía algo que hizo que Bella se ruborizara y el hombre prácticamente salía huyendo. Lorcan le volvió a decir algo a Bella y esta se puso aún más roja. Avancé hacia ellos con paso decidido.

-¡Papá!- exclamó Lorcan al verme, y corrió a recibirme.

Le recibí con los brazos abiertos y lo alcé por los aires como de costumbre, él atinó a reír.

-Hola- saludé al llegar a donde estaban Bella y Grace, la última me abrazó en cuanto llegué a su lado.

-Hola- me respondió Bella apartando rápidamente la mirada ruborizada, una actitud que no supe como interpretar- Ahí hay un asiento- señaló rápidamente.

Los cuatro nos sentamos en la mesa.

-¿Qué van a comer?- escuché que Bella preguntaba en cuanto nos sentamos.

No presté atención a lo que siguió a continuación, me dediqué a observar a las familias, todas felices, los hijos… y los padres. ¿Nos veríamos nosotros como una familia?

-¿tu Edward?- pegué un respingo al oír que me llamaba.

-Eh… lo mismo- respondí sin mirarle, sentía que mis manos me sudaban ¿por qué papá tuvo que tocar ese tema?

-Bien- dijo levantándose, para luego alejarse en dirección al puesto de hamburguesas.

Mi corazón y mi mente me estaban jugando malas pasadas.

-Papi- me llamó Grace.

-¿Si corazón?

-¿Me parezco a Bella?- preguntó con los ojos brillantes de emoción, la pregunta me tomó por completo de sorpresa, por lo que no pude evitar quedarme un minuto sin habla.

-¿Por… qué… qué te hace suponer eso?

-Una señora dijo que nos parecíamos a ella, o al menos eso le dijo a Bella, y luego ella se puso rojita como hace rato cuando Grace la llamó mami para alejar a…

-¿Qué Grace dijo, que cosa?- no me lo podía creer.

-Sólo fue una broma- dijo rápidamente Grace- ¡Chiste!- y me guiñó el ojo como hacía Emmett, ese gesto lo había aprendido de él.

-Grace, escúchame- le pedí- Eso no lo debes volver a decir, Bella se sentirá incómoda…

-¡Pero yo la quiero!- protestó la niña- Es mi mami adoptiva…

-¡Y la mía!- se le unió Lorcan.

-Chicos…- realmente me sentía alarmado con la situación, no sabía como podía reaccionar Bella ante esto.

-¿Papi, por qué no la invitas a una cita?- me preguntó Lorcan- Como hace tío Emmett con sus novias…

-¡Es una buena idea papi!- dijo Grace- Así se enamoran, se casan y ella es nuestra mami.

Suspiré, esto iba a ser difícil…

-Niños… el amor no sucede así…

-¿De qué hablan?- preguntó Bella en cuanto llegó con cuatro platos de hamburguesas recién hechas.

-Del amor- suspiró Grace- le decía a papá que…- le lancé una mirada de advertencia a Grace, pero aún así me tensé- estoy enamorada de Trent y que tal vez seamos novios el Lunes…- Bella rió.

-Eso le traerá problemas a tu padre ¿Cierto Edward?- me preguntó con una sonrisa encantadora en su rostro.

-No tienes ni idea- ella se limitó a sonreír y a servirnos a cada uno nuestras hamburguesas…

Luego de comer los niños pidieron a gritos, en el sentido literal de la palabra, un algodón de azúcar.

-Yo quiero azul- dijo Lorcan al ver que además del clásico rosa había de color azul.

-Pero yo rosa- dijo Grace frunciendo el ceño.

-Hagamos una cosa- dije para que no pelearan.

-¿Qué cosa?- quiso saber Grace.

-Compartamos el algodón- respondió Bella por mí, lo cual me sorprendió.

-¿Lo compartirás conmigo?- me preguntó Lorcan.

-¡Obvio, sabes que me encanta el color azul!- le dije mientras le abrazaba.

-¿En serio?- preguntó Bella.

-Si- le respondí encogiéndome de hombros- es un color bastante...

-Lindo- añadió Lorcan por mí, yo asentí.

-Cierto- murmuró Bella más como para sí misma.

-Queremos dos algodones, por favor- dije al hombre que los vendía.

Grace y Lorcan iban felices con sus algodones, Bella en una ocasión atinó a morder mal el algodón y un pedazo de este quedó en su nariz, me acerqué a quitárselo. Al hacerlo sentí una descarga eléctrica correr por mis dedos, cómo sucedía cada vez que sin querer nos rozábamos, ella se ruborizó. Se veía tan adorable cuando lo hacía…

-Bella- dijo Lorcan- ¿te subes conmigo a los autitos chocadores?

-De acuerdo.

-Papi, tú y yo- dijo Grace como si intentara tomar la revancha con Lorcan.

-Por supuesto ¿O ibas a pensar que los iba a dejar que te ganaran?- Grace me sonrió.

-¡Ah, no!- exclamó Bella viéndome divertida- Nadie podrá con nosotros ¿Verdad Lorcan?- mi hijo asintió- ¡Choque esos cinco!- Bella y él chocaron sus palmas.

-Ya lo veremos Swan- le dije.

-¿Sabes con quien hablas Cullen?- preguntó divertida, se notaba que lo estaba pasando en grande, su emoción era contagiosa- Hablas con la invencible Swan- añadió.

-¿Ah si, señorita-chocones?- ella se ruborizó- Te apuesto a que no te dejo salir de una esquina con un solo choque.

-Apostemos- dijo ella con emoción- ¿Qué hay en juego?

-Bueno pues…- no lo había pensado.

-Si ganamos nosotros- dijo Grace de repente- Bella y Lorcan harán lo que les pidamos…

-Y si ganamos nosotros- añadió Lorcan- tú y papá deberán comer un trozo de pastel de tío Emmett- de sólo pensar en la idea se me revolvió el estómago, Bella se rió de mi expresión, por lo cual me recompuse enseguida.

-¿Trato?- quiso saber.

-Hecho- le dije, ambos estrechamos la mano, a pesar de que fue corto el gesto, la corriente eléctrica fue más intensa que otras veces. Me pregunté si ella lo había sentido.

Pronto nos subimos a los autitos, Bella y Lorcan se subieron a uno azul eléctrico con el número cuatro pintado en rojo. Grace y yo nos decidimos por uno verde esmeralda con el número dos grabado en amarillo.

-En sus marcas…- le puse el cinturón de seguridad a Grace, de soslayo vi que Bella hacía lo propio con Lorcan- ¿Listos?- sonreí internamente, ella era sin duda una chica muy especial…- ¡FUERA!

Rápidamente aceleré. Los demás autitos hicieron lo mismo, chocamos a la primera con un autito morado, el padre y su hijo no se veían muy contentos con lo que hicimos, por lo que cuando huimos a toda prisa de su alcance no parábamos de reír, lo cual me distrajo en todos los sentidos…

¡PUM! Algo chocó contra nosotros.

-Te lo dije Cullen- escuché detrás.

Mierda, Bella y Lorcan nos habían encerrado en una esquina, la única forma de pasar era…

-No cantes victoria Swan, dos Cullen son peligrosos al volante…- le dije con una sonrisa maliciosa.

-Aún no sabes lo peligrosos que pueden ser una Swan y un Cullen- me advirtió, por algún motivo sus palabras hicieron que mi corazón latiera a mil por hora- ¿Cierto corazón?- le dijo a Lorcan.

-Cierto- rió mi hijo.

Apreté con todo el acelerador, tomando como ventaja la momentánea distracción de Bella y mi hijo. Y así…

-¡NO ES JUSTO CULLEN!- Bella parecía una niña de la edad de mis hijos así de enojada, no pude evitar reírme, Grace me miraba sonriente.

-Te dije que no debías cantar victoria- Bella me sacó la lengua, haciendo que me partiera de risa, pero aún así cualquier amago de ella por salir de la esquina era en vano- Ni lo sueñes- le dije, ella me lanzó una mirada asesina.

Y justo en ese instante sonó el timbre indicando la victoria de Grace y la mía.

-¡GANAMOS!- gritó Grace.

-No es justo- dijeron al unísono Bella y Lorcan, yo abracé a Grace.

-Un trato es un trato…- les sonreí.

El resto de la tarde pasó entre juegos y bromas, subimos al tornado (una mini montaña rusa), y por último fuimos a la casa del terror, a petición de Grace. Me partí de risa en cuanto Bella vio a Drácula, la chica se quedó estática en su lugar.

-No es gracioso- me dijo cuando salimos.

-¿Le temes a Drácula?- quise saber.

-No precisamente, es que de chica tuve un sueño muy raro y ese Drácula me hizo recordar ese sueño…- Bella se quedó con la mirada perdida.

-¿De que trataba?- quise saber, por algún motivo me interesó saber de que iba la cosa.

-Esto…- la voz le tembló y la vi ruborizarse.

-¿Tan malo es?- reí.

-No…, lo que pasa es que…- miró a Grace y Lorcan delante nuestro, que no nos prestaban atención y seguían hablando acerca de que monstruo era más aterrador y cuál no- Prométeme que no te reirás.

-Lo prometo- le dije con gran curiosidad, ella suspiró.

-Tenía diecisiete años cuando un amigo de mi padre nos contó una leyenda quileute sobre los fríos, es decir, los vampiros, a mí me fascinó la historia, ya que los vampiros de esta leyenda no se veían como los convencionales que conocemos con colmillos y todo, no, estos eran distintos. Esa noche tuve un sueño raro, me hallaba en el bosque que quedaba cerca de Port Angeles, lo distinguí por la forma de los árboles...- de pronto sentí como si la historia que me contaba la estuviera viviendo yo mismo…

-Sé lo que eres…- dijo Bella, en su voz no había nada acusador, sino era como si estuviera aliviada por soltarlo- Eres increíblemente rápido, fuerte, tu piel es pálida y fría como el hielo, y no puedes salir a la luz del sol como un…

-Dilo…- dije de pronto- dilo en voz alta.

-Vampiro.

-¿Cuántos años tienes?- preguntó Bella con curiosidad.

-Diecisiete- le respondí.

-¿Desde hace cuanto tienes diecisiete?- exigió saber.

-Bastante- admití- ¿Estas asustada?- quise saber.

-No- respondió automáticamente.

-Haré todo lo que este en mis manos para mantenerte a salvo- le aseguré, el miedo invadía cada uno de mis sentidos, los humanos y los inmortales.

-¿No me amas?- su voz se quebró en ese instante, estuve a punto de bajar la guardia.

-No…

-Interesante…- dijo el viejo vampiro, sus pensamientos no dejaban nada bueno…- no escucho nada… Sin duda es poseedora de un talento enorme, no puedo dejar de pensar en cómo será cuando sea inmortal…

-Te amo más que a nada en este mundo- me dijo con sinceridad.

Cuando Bella terminó de contar su sueño, nos miramos fijamente unos segundos, había sido una sensación extraña, como si de pronto me hubiera visto invadido de recuerdos de una vida lejana, ¿lo había sentido ella? De inmediato Bella apartó la vista y se mordió el labio inferior, me daba cuenta que hacia ese gesto cada vez que estaba nerviosa por algo…

BEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEBEB

BELLA POV.

Habían pasado ya dos semanas desde la feria, y hacía ya dos semanas que los niños iban al colegio. Debo de admitir que me aterró la idea de separarme de ellos aquel lunes, pero así tenía que ser, las clases siempre iniciaban los primeros de septiembre como toda la vida. Los chicos parecían emocionados con la idea de empezar las clases, me reí internamente al pensar que no siempre iba a ser así, más cuando fueran grandes. Aquel primer día sin ellos se me antojó eterno, las mañanas eran menos divertidas, pero por lo menos no me quedaba sola en la gran mansión Cullen, Queque me acompañaba, realmente adoraba a esta señora, me había enseñado ya dos platillos mexicanos que siempre tuve curiosidad por hacer: enchiladas de mole y pozole. No me quedaron bien a la primera, pero debo decir que no lo hice tan mal. Queque me elogió a mi tercer intento. Por otro lado la relación con Edward era cual montaña rusa, desde que le había contado mi sueño en la feria todo se había puesto extraño, no es de que siempre estuviera ausente, pero pasaba más tiempo pensativo que lo de costumbre, y no fui la única que lo notó, también lo hizo Jasper que lo visitó el fin de semana pasado, por suerte Emmett no se apareció, al parecer estaba muy apretado con su agenda al haber abierto un taller mecánico, o al menos eso me explicó Jasper. La relación de mi amiga y hermana Alice con Jazz iba de viento en popa. La duendecillo realmente había encontrado a su príncipe azul, o debo decir, general verde, ya que no me cabía duda de que si pudiera Jasper traería el traje de militar de la Guerra Civil puesto todo el día, le apasionaba el tema en sobre macia. Me contó que eso se debía a que su tatara-abuelo Jasper Withlock había sido general en las batallas del sur. Había muerto en batalla.

Y hablando de parejas… Angela y Ben habían decidido adelantar la boda para la siguiente semana. Alice casi pega el grito en el cielo, pero gracias a Dios ella sabía organizar las cosas rápidamente y bien, aunque yo fuera la madrina Angela no se pudo negar a que la traviesa de nuestra amiga metiera su cuchara en el evento y es que si hay algo de lo que estoy a favor de Alice, es en su gusto para las fiestas. El vestido de Angela ya estaba hecho, era hermoso, sólo faltaban el mío y el de Alice, pero eso era lo de menos, lo importante era que Angy estuviera deslumbrante en su día. Ben por su parte estaba de lo más contento, se notaba que amaba a mi amiga con todo su ser. Me ponía feliz saber eso, aunque una que otra vez una oleada de celos me invadía, ya que mis dos amigas habían encontrado a su príncipe azul y yo… yo sólo obtengo a París o a puros sapos, y en ninguno estaba interesada.

Mi celular sonó con insistencia. El ringtone me hizo saber de quién se trataba…

-Ali- la saludé al contestar.

-Jingle Bells, será mejor que estés bañada y sin arreglar porque ya estoy llegando…

-Estamos- se escuchó la voz de Rosalie de fondo.

-¿Pero… por qué?- quise saber, escuché risas del otro lado.

-Belly Bells- rodé los ojos, Alice siempre me llamaba de distintas formas cuando planeaba algo macabro.

-Escupe la sopa Brandon- le exigí.

-¿Bella sabes que día es hoy?

-¿Sábado?

-¿Número?

¡Oh, por Dios! Alice se rió como loca al otro lado de la línea.

-Respira Bells- me dijo Rose, se escuchaba a punto de estallar de risa- Al parecer eso de odiar el cumpleaños tiene sus maleficios…

-Ya ves…

-¡Pero… nadie llamó!- ataqué.

Me sentí mal al decirlo en voz alta, era verdad, ni mis padres me habían llamado para decirme ni mu, y por otro lado me hallaba sola en la mansión, los niños y Edward habían ido al cine, llegarían dentro de poco, pues no tardaría en oscurecer.

-Pedí que no lo hicieran hasta mañana- dijo Alice- para que tengas tiempo de contar lo maravillosas que somos tus amigas- el tono de su voz me alertó.

-¿Qué te traes entre manos?

-Ya lo verás…

Dicho esto Alice colgó. Aunque no tardaron mucho en hacer acto de presencia.

-Edward vive muy lejos- se quejó Rosalie- no sé como soportas la vida en los suburbios, se ve monótona.

-Va muy bien con la forma de ser de ella- le explicó Alice.

-Jaja, muy graciosa- le dije empleando todo el sarcasmo que pude.

-Pero aún así me adoras…

-Bien, desembucha… ¿qué pasa por tu maquiavélica cabecita?

-Mmm… es una sorpresa, pero primero…

Alice y Rosalie me tomaron de los brazos y no me soltaron aunque protesté. Me arrastraron hasta mi habitación y ahí empezó una sesión de Bella La Barbie, una sesión a la que nunca me acostumbraría, que aborrecía con todo mí ser y que ayudaba bastante a cambiar mi imagen. Luego de las dos horas tortuosas quedé lista. No me había dado cuenta de que mis amigas parecían vestir para salir a un club nocturno. Rosalie iba impactante como siempre y Alice no se quedaba atrás, pero en cuanto vi mi reflejo en el espejo…

-¡No, no y no!- exclamé- ¡No puedo utilizar esto!

Llevaba una blusa negra sin mangas con un escote bastante pronunciado, pantalones de vestir y unos zapatos de tacón de aguja que parecían mortales, mi maquillaje era bastante pronunciado a comparación con otras veces, tenía los ojos delineados de negro y los labios de un rojo sangre parecido al del día de la mascarada. Mi cabello, en cambio, había sido recogido en una coleta y unos mechones rebeldes caían sobre mi rostro. Aunque la imagen era estupenda, no iba conmigo para nada.

-Vamos querida. Admite que te gusta- sonrió maliciosamente Rosalie- Además es para una ocasión especial.

-¿Se puede saber a dónde vamos?- pregunté enojada.

-¡Oh!- rió Alice- ¿Conoces el lugar Sexiest?- la miré con pánico.

-¡¿Qué vamos a donde?!- pregunté escandalizada.

-No te enfades Bells, además hoy cumples veinticuatro años y eres la madrina, no hay despedida sin la madrina- me dijo Alice con una sonrisa maliciosa.

-¡Pero ni loca iría a un lugar así!

-Loca ya estas, por lo que no hay inconveniente…- dijo Rose como quién no quiere la cosa- ¿O temes ver una anatomía perfecta?

Se me hizo un nudo en la garganta, nunca en mi sano juicio iría a un club que ofrecía un show de sólo para mujeres mayores de dieciocho años…

-Yo…

-Tú vienes y punto- Alice me jaló fuera de la habitación sin dejarme protestar.

-Será muy divertido- aseguró Rosalie- será un Ladies Night.- gruñí internamente.

Justo cuando estábamos atravesando las escaleras, llegó la persona a quien menos quería ver en ese momento…

-¿Bella?- preguntaron los gemelos al verme. Sentí la mirada confusa de Edward sobre mi persona, su mirada era intensa, me sentía como si me estuviera comiendo con los ojos, por lo que la sangre se me subió al rostro.

-La misma, acabada de firmar mi sentencia a muerte- les dije, ellos me miraron confusos.

-¿Muerte?- preguntó una voz atronadora inconfundible.

Jasper y Emmett les siguieron a Edward y a los niños dentro de la casa. Genial, todo el mundo se reunió hoy en la noche para verme morir…

-¡Wow!- exclamó Jasper cuando nos vio- Señoritas, ustedes van muy…

-Están de infarto- le cortó Emmett, que miró embobado a Rosalie, y no era para menos la rubia estaba que daba envidia, llevaba un vestido rojo corto hasta el muslo con un escote hasta el ombligo y la espalda al descubierto.

-Gracias- respondió Alice con sonrisita de yo-lo-hice-merezco-todo-el-mérito.

-Yo creo que se ven hermosas- dijo Lorcan poniéndose colorado, me dio ternura, Grace se cruzó de brazos, parecía enojada.

-Gracias Lorcan, pero no te olvides que la más hermosa aquí es tu hermana- le dije- Grace esta demasiado linda, es más si no supiera que habían ido al cine diría que se fue a ver con el novio- la chica rió.

-Es cierto- añadió Alice- ustedes par de brutos- dijo dirigiéndose a Emmett y a Jasper- debieron de notar primero a la diosa de la casa.

-Lo siento, amor- le dijo Jazz con una sonrisa.

-Bueno chicos- dijo Rosalie, Edward estaba muy cayado, no apartó la vista del suelo después de la llegada de sus hermanos- estas damas se tienen que ir.

-¿A dónde?- quiso saber Emmett.

-Eso no es de tu incumbencia- le dijo Rosalie con una mirada asesina.

-Bueno… ¡Diviértanse!- soltó Jasper- Y no hagan nada de lo que nosotros no haríamos.

-¡Oh, no hay problema!- dijo Alice- Sólo beberemos un poco y tal vez alguien- dirigió su vista hacia mí- deje de ser inocente…

-¡Alice!- la regañé, ahora las miradas de los tres hombres estaban posadas en mí, Edward se veía tenso, seguro esto me costaría el empleo…

-¿Quién no será más niño?- preguntó Lorcan confundido.

-Nada, nada corazón- le dije- es que esta loca.

-Tonteras, esta es tu noche- dijo Rose- Bella cumple años- le informó al chico- así que es un año más grande, es decir, un año menos inocente…- suspiré aliviada por la forma en que Rose le había suavizado la verdad al niño.

-¿Es tu cumpleaños?- preguntó Edward para mi sorpresa.

-S…si- titubeé.

-¿Por qué no nos lo dijiste antes?- quiso saber.

-Porque no le gusta celebrar su cumpleaños- respondió Alice por mí mientras rodaba los ojos.

-Otra cosa que tienen en común ustedes dos- rió Emmett señalándome a mí y a Edward.

-Ya…- dijo Rose un poco molesta, se notaba que odiaba a Emmett a muerte- ¿Nos vamos?- preguntó Rose.

-Claro- soltó Alice.

¡Oh, no!

-Nos vemos- dijo la pequeña diablillo.

-Diviértanse- le respondió Jasper con un guiño de ojo, ella sólo rió.

-Los quiero chicos- les dije a los gemelos antes de irme- si muero esta noche quiero que lo sepan…- les abracé pero de inmediato Alice me jaló.

-No seas tan dramática Bells- me regañó.

-Cuídate- escuché que Edward me susurraba antes de que Rosalie ayudara a Alice a empujarme hacia el descapotable.

-Bien chicas, ¡Qué empiece la noche!- exclamó Rose contenta cuando las tres estuvimos subidas en el auto.

Que me parta un rayo…

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Ok. ¿Qué les pareció? El final mucho no me convenció, pero… jaja, se que se mueren por saber que va a pasar. Ya se habrán dado cuenta de que los sentimientos de Edward para con Bella van creciendo… en el próximo capítulo habrá una que otra sorpresa… ¡Ya lo verán!

Mil gracias por los reviews, a los que preguntaron en qué se parecía Amanecer a la obra de Sueño… pues hay les va (no hay spoilers) se parece a la obra de sheakespeare porque dentro del libro esta la temática principal: la boda de los protagonistas, y a su vez el enamoramiento problemático e inesperado por parte de uno de los otros personajes (los que ya lo leyeron saben a quién me refiero, si no después lo aclaro).

Bueno, por otro lado quiero hacer promoción a la traducción del Fic que estoy haciendo Imagination Land, original de Daddy's Little Cannibal, ya que muchos me preguntaron por algo que recomendara, y como este fic esta en inglés, quise compartirlo con ustedes, con autorización de la autora por supuesto, y espero que lo lean y me digan si apesto o no como traductora.

Bueno yo les espero en el siguiente capítulo, saben que hacer… denle al GO!

XOXOX

Aye 436.