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Los personajes de Arnold no me pertenecen

personajes mios Jacqueline, la historia es de mi entera imaginacion

espero que les guste este nuevo capitulo que hice doble, por mi ausencia

nos vemos abajo.


CAPITULO 9 LOS SENTIMIENTOS DE ARNOLD VS EL ORGULLO DE HELGA I


Muchas veces la gente puede sacarme de quicio aunque es muy rara la vez que realmente me sacan de quicio pero de verdad, ya que como siempre dice esa persona soy un gran y buen samaritano que nunca quiere ser violento pero hoy llego el punto en que no puedo ser más un buen samaritano, un ciudadano impecable y sin ninguna emoción dentro en la sangre, aunque ahora que lo pienso bien solo ella puede hacerme sentir vivo al sacarme de quicio, por lo que no puedo seguir creyendo que ella no crea en lo que está viendo, muchas personas son ciegas como yo pero Helga Pataki es orgullosamente teca y ciega, lo cual hace que esta combinación sea extraña, exasperante y molesta en sobremanera, pero esto es parte del encanto que me tiene tan endemoniadamente enamorado de la mujer más difícil y extraña, alocada, apasionada y tímida que conozca en la faz de la tierra pero solo desearía que en ocasiones fuera más madura para entender que hay cosas o situaciones que me puede confiar y no callar.

A.P.S


Arnold miraba a Helga quien a su vez miraba sin poder creer o no queriendo entender que aquel Romeo a quien le había contado prácticamente todos los problemas que tuvo con sus padres, con el mismo Arnold, fuera realmente Arnold y estuviera enfrente de ella, eso…eso era….algo…no…Arnold era incapaz.

-Ganaste la apuesta –Dijo de pronto Arnie quien saco de esa conexión a ambos rubios, quienes lo miraron sin comprender a que se refería.

-¿A…apuesta? –Pregunto la rubia desconfiada

-Si –Dijo Arnie sacando su billetera –Helga es tan estúpida como me habías dicho, pensé que serias más inteligente, Helga, se supone que los Pataki's lo son, pero vaya que decepcionante

-¡¿De qué demonios…?! –Arnold comenzó a temblar del coraje pero Helga no dejo que terminara la frase

-¡¿Apuesta?! –Miro a Arnold con furia con una verdadera y autentica furia que solo Pataki daba cuando realmente estaba molesta y decepcionada de alguien.

-No…es…

-¡Si! –Interrumpió Arnie –Arnold y yo apostamos hace algún tiempo que tu no podrías caer en una conversación con un anónimo que resultara ser el, porque sería demasiado obvio para ti saber quién era el que podría estar del otro lado del monitor, ya que mi primo no es para nada un gran maestro del disfraz como tú y yo sabemos que eres –Dijo guiñándole un ojo a Helga –Y vine aquí antes que el para confirmar lo que decía y tu caíste tontamente, pensé que para estas alturas sabrías quien era Romeo pero….felicidades Arnold, esta vez ganaste.

-¡Cállate Arnie!

-¿Es cierto Arnold? –Pregunto Helga molesta pero con ojos tristes y angustiados

-Yo… -Había hecho una apuesta con Arnie pero de eso hace años –No…

-¿Jamás? –Arnie sonrió mirándolo burlonamente -¿Le mentiras?

Arnold se sonrojo y bajo la mirada, eso era suficiente para Helga.

-Vaya y creí que eras mi amigo, Arnoldo –Dijo molesta

-Helga yo… -Trato de tomarla de la mano –Si alguna vez hablamos de una apuesta pero eso fue…fue hace años y…

-¡No me interesa Shortman! –Dijo fríamente soltándose -¡No quiero que vuelvas a molestarme, porque entonces olvídale que alguna vez siquiera me caíste bien!

-Helga…pero esto último lo hice por algo muy diferente a una apuesta estúpida de hace años –Dijo molesto volviendo a tomarla -¡Debes escucharme solo por una vez!

-¡No…! –Arnold la calla con un beso, al principio Helga lucha pero después comienza a derretirse en los brazos de Arnold, mientras Arnie molesto mira la situación tratando de encontrar algo más para que la rubia se termine de ir enojada con el rubio. –Helga…yo…me… -Suspira profundamente, era muy difícil de decir todo de un jalón y más decir que estaba locamente enamorado de ella –Tu…me…gusta…bueno…me gustas…aunque es más que…eso…bueno yo…

-Es increíble Arnold –Interrumpió Arnie, rompiendo la pequeña atmosfera de paz que había logrado Arnold para acercarse a Helga –Esto sí que es la cereza del pastel pero ya no permitiré que la lastimes, es obvio que quieras más dinero pero ¿Qué yo recuerde no quedamos que la enamorarías y le dirías que te gusta o sí? –Helga miro a Arnie sorprendida y luego a Arnold, quien miraba molesto a su primo, era increíble, era tan ingenua ¿eso creía este Arnold?

Se soltó –Basta los dos –Miro a Arnold decepcionada –Realmente nunca creí decir esto Arnold, pero me decepcionas y yo…yo no quiero que vuelvas a molestarme

-Helg…

-No

Se alejó –Estoy harta de esto y ya no me importa si solo estabas conmigo para ganarle una apuesta a tu primo, no necesito de perdedores como tú o el, no necesito de ti ni de nadie, puedo cuidarme sola, no vuelvas a molestarme –Salió corriendo del parque sin dejar que Arnold dijera algo más.

-¡Helga! –Trato de ir tras ella pero Arnie lo detuvo -¡¿Qué demonios te pasa, Arnie?!

-Te lo advertí cuando llegue, Arnold, Helga siempre me gusto y tú nunca apreciaste nada lo que ella sentía por ti, era más que obvio que le gustabas y no te importo usarla para que Lila y yo termináramos –Arnie le miro molesto –Como te dije tu no mereces a alguien como Helga por lo tanto me encargare de que ella este lejos de ti, que eres tan dañino como la peste.

-¡Estás loco! Ella no te quiere

-Lo hará

-Arnie no te atrevas a… -Arnold estaba temblando de rabia

-Esta es mi segunda advertencia, si vuelvo a ver que te le acercas, ella es la que sufrirá –Dio media vuelta con una sonrisa de triunfo –Además, esa apuesta si existió y lo sabes, no puedes desmentirme sin exhibir lo que hiciste hace tiempo

-Maldito… -Murmuro Arnold por lo bajo pero cayendo en cuenta de que su primo tenía razón ¿Cómo decirle que no era verdad algo que en un tiempo lo fue? ¿Cómo Helga le iba a creer que la amaba cuando hace tiempo no quería aceptar su amor por su abusadora personal?

Además no podía culparla, el no creía lo que le decían ella y Gerald, pese a que no creía capaz a su amigo de traicionarlo de aquella forma, los celos no lo dejaban ver con claridad y a ella su orgullo no la dejaba darse cuenta de que había conseguido hace mucho el corazón de Arnold.

Esto sería una guerra, una dura y desesperante guerra de su amor contra el orgullo de Pataki, algo que no sería nada sencillo de vencer pero no estaba dispuesto a perderla, por lo que ahora comenzaría una pelea contra quien fuera, al final de cuentas como adolescentes no pueden hacer tanto daño ¿Cierto?

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Helga se encontraba en su alcoba sollozando por lo que había pasado, aunque escucho los murmullos malhumorados de su madre, ignoro este hecho y prefiero enfocarse en deshacerse para siempre de su ropa buena, que Olga y su padre le habían comprado, no quería ser femenina ahora menos que nunca lo deseaba, al principio le había dado curiosidad como toda joven en maquillarse y la ropa de chica le gustaba, más porque siempre le pareció verse bien en ella, cuando Arnold se lo decía ella lo creía pero ahora…ahora todo podía ser solo una ilusión, una farsa, una mentira de aquel que pensó que nunca la traicionaría.

Aunque solo fuera su amigo.

Su madre entro a la alcoba donde vio a la rubia con algo de ropa de su otra hija y de esta misma, Helga la había tomado para ocultar moretones y parecer menos agraciada para Arnie y sobre todo para que todos dejaran de fastidiarla, ya que en ese momento se sentía más vulnerable.

-¡¿Qué haces niña?! –Le arrebato un suéter negro que Olga había dejado en su alcoba hace tiempo. -¡Esto es de tu hermana!

-Lo necesito –Murmuro la rubia bajando la mirada

-¡Tú tienes tu propia ropa, tu padre y Olga te han comprado bastante! –Dijo molesta tomando el montón de ropa de la cama de Helga, quien trato de detenerla -¡Deja de hacer cosas tontas, Helga!

-¡Pero no las usan y yo….!

-¡No tu nada, Helga eres una jovencita y esta ropa no te queda bien! –Dijo molesta Miriam pero de pronto una pequeña sonrisa apareció en su rostro algo que dio un poco de escalofrió a la rubia -¿Qué diría ese joven que esta abajo si te viera con ropa tan fea? Eres joven hija y necesitas arreglarte como tal, anda sal con el

-¿Qué? –Helga estaba confundida

-Mira te ves linda ahorita, así quiero que te vistas siempre y no es una pregunta, Helga es una orden –Dijo tranquilamente llevándose la ropa –Baja a ver a nuestro invitado y sus padres, son nuestros nuevos vecinos y vinieron a darnos la bienvenida y trajeron tu postre favorito Helga, pay de queso con fresas –Dijo sonriéndole

-¿acaso estás loca, Miriam? Soy alérgica a las fresas ¿O ya lo olvidaste de nuevo?

-Geraldine –Murmuro la rubia molesta –Baja ahora

Helga no quería una nueva ración de golpes, por lo que suspirando profundamente se dispuso a bajar para averiguar ¿Quién demonios eran esos vecinos y que diantres hacían en su casa?

Cuando llego al recibidor sintió que el corazón se le quedaba helado completamente, el aire se le fue al ver a quienes tenía enfrente de ella. Esto debía ser una broma y de muy mal gusto por parte de su madre.

-¿Qué…que demonios?

-Hola hermosura –Dijo Arnie sonriéndole burlonamente mientras sus padres le sonreían dulcemente al darse cuenta de la presencia de la rubia.

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Arnold estaba en su alcoba tratando de no desesperarse, pero realmente no lograba mantenerse tranquilo, debía actuar con todo su amor e inteligencia para que Helga no lo creyera loco u obsesivo con ganar una absurda apuesta que en realidad no había tenido aquellos términos y menos había sido actualmente, en realidad cuando paso aquello tenía diez años.

Suspiro pesadamente, en aquella época aun quería seguir negando su amor por ella, realmente después de la confesión de Helga, él no podía creer que alguien que dice odiarte en realidad te amé y que seas afortunado porque tú también sientes algo por esa persona que pensabas que te odiaba. Pero fue muy tonto al terminar contándole eso a Arnie, pero ¿Qué otra salida tenia? Él había leído su pequeño diario, donde había colocado ese suceso con la rubia, entonces fue donde surgió esa pequeña apuesta, por las burlas de él, y por su propia culpa de ser tan cobarde y tonto en aquel momento para seguir negando la existencia de un amor más allá que una amistad hacia la rubia.

-¿Por qué soy tan idiota? –Se preguntó mientras tomaba su cabeza entre sus manos

-Tal vez porque esa chica te vuelve loca –Murmuro aquella voz de su mejor amigo, aunque por un momento creyó que era su conciencia

-¿Qué es lo que quieres Gerald? –Dijo sin mucho ánimo y aun molesto con el moreno, este solo dio una pequeña mueca de fastidio

-Vine a hablar contigo y no me iré hasta que me escuches, es importante –Dijo seriamente

-¿De porque estabas abrazando a Helga?

-Si pero tienes que escucharme esta vez completamente o te arrepentirás toda la vida –Arnold lo miro algo sorprendido y curioso a la vez, ya que rara vez Gerald estaría así de serio y más por Helga, vamos nunca le ha caído bien, por lo que es extraño.

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En casa de los Pataki.

-Que gusto que hayan venido a vernos

Helga no podía creer su mala suerte.

-Nuestro hijo nos dijo que ustedes viven un poco solas, desde que su otra hija se fue a New York

-Oh sí, mi Olga es una niña excepcional, lástima que desperdicio su vida con un mequetrefe que no le ayuda en nada

Helga rodo los ojos, aquello no era del todo cierto.

-Vaya eso es terrible –Comento la señora Kyle quien miro a su esposo rubio, quien le sonrió dulcemente.

-Si, por eso nos gusta que nuestro pequeño Arnie solo se lleve con gente como su primo o que sea de nuestro agrado

Arnie rodo un poco los ojos pero de pronto saco una pequeña botella de licor –Señora Pataki, le traje este presente espero que le guste

Helga le miro con odio no podía creerlo

-Gracias hijo –A Miriam le brillaron hasta los ojos –En realidad este es el que más me gusta –Dijo leyendo -¿quieren quedarse a cenar?

-No…muchas gracias pero debemos irnos –La madre de Arnie se pone de pie al decir esto –Arnie

-En un momento los alcanzo –Dijo sin darle importancia a la orden severa que su madre le da con la mirada, su padre solo sigue a la mujer hasta la salida.

Miriam sonríe –Si quieres puedes hablar con Helga un rato más…yo iré a mi alcoba –Dijo absorta en la botella

-Pero…mama –Helga solo la vio seguir su camino, no le importaba nada cuando tenía lo que quería en sus manos aquello la destrozaba.

Arnie vio el miedo en la mirada azulada que comenzaba a sentirse más que desprotegida y sin vida, primero Olga se va, no llama, Bob se larga, Arnold la engaña, Arnie y los demás chicos la acosan ¿Qué más pasaría? Ahora su madre parecía que la podía vender por un par de tragos sin importarle

-Bueno Helga creo que… -La tomo de las manos –Mejor sigues cooperando o terminaras con mi poca paciencia, el otro día te salvaste porque Gerald llego pero… -La acerco a el –Sera mejor que hagas que cierre la boca o no solo Arnold sufrirá si no también tu familia.

Helga lo empujo molesta -¡Déjame en paz!

-No ¿Qué no lo entiendes? Te amo

-Arnie suéltame, no me amas solo estas…loco –Dijo molesta golpeándolo

-¿No te importa Arnold?

Helga le miro molesta a los ojos –No…

-Si no me complaces un poco Arnold mañana tendrá un ataque imprevisto con Wolfang y no se tal vez tu madre quiera algún dulce –Sonrió maliciosamente –De los que escondes en tu alcoba o de estos –Saco una pequeña bolsita de su pantalón –Wolfang sabe de esto y me dijo que esta droga vuelve loco a cualquiera ¿quieres que la probemos en tu madre?

Helga palideció al escucharlo, no siempre estaba con Miriam y además esta parecía que confiaba en Arnie siempre y cuando siguiera llevándole cosas como esa botella de vino que probaron junto a sus padres con el pay, o aquella botella de brandy que ahora estaba siendo vaciada por Miriam en su alcoba…no…tampoco deseaba que su madre estuviera mal.

-No –Susurro débilmente, suspiro pesadamente, sabía que lo que hacia la acabaría completamente y lo peor es que ni siquiera encontraba una salida y lo más grave ya no le importaba -¿Qué…que debo hacer?

-Así me gusta –La acaricio, mientras pensaba "Perfecto te tengo en mis manos, Helga" –Bésame –Ordeno, mientras la tomaba de la cintura para acercarla, Helga cerro los ojos y apretó los puños para dejar que los labios de Arnie la invadieran una vez más, esto era oficial su vida estaba por terminar, ahora no habría escapatoria y si la había no deseaba saberla, ya nada importaba, la gente que quiso alguna vez le había dado la espalda y Arnold a quien amo con locura, solo se burló de ella, fingiendo ser su amigo cuando no lo era.

Helga se separó en el momento en que Arnold apareció en sus pensamientos, ¿Qué demonios le diría ahora? Pero lo peor ¿Qué demonios estaba pensando en él, cuando el no quiso ser nunca ni siquiera su amigo? Que patética era.

-Bueno hermosa, nos vemos mañana y más te vale que Gerald pare esto porque estoy seguro de que ya le dijo a Arnold como nos encontró y más te vale decir que fue mentira –Helga iba a replicar –No me importa lo que tengas que hacer pero quiero estar tranquilo o por lo menos que tú me defiendas –Acaricio la mejilla de la rubia, quien desvió la mirada molesta –Si no ya sabes lo que pasara princesa –Le dio un exagerado beso en la mejilla y después se retiró, mientras Helga asqueada se limpiaba las lágrimas y labios, donde Arnie había osado invadir nuevamente.

Todo estaba más que mal, se dejó caer en las escaleras, abrazándose a si misma sollozando.

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Arnold estaba más tranquilo al día siguiente con respecto a lo que había visto entre Gerald y Helga ahora sabía que en efecto había sido un accidente, porque Gerald había encontrado a Helga con Arnie molestándola, ahora solo sentía un incontrolable deseo de matar a su primo.

Suspiro pesadamente mientras terminaba de bajar para tomar el autobús, ahora que viera a Helga le pediría disculpas y rogaba con que Helga por lo menos siquiera se dignara a mirarle.

Subió al autobús y vio a Helga distraída en el asiento trasero con Phoebe y Gerald a su lado, Arnie mirando desde el otro lado curioso y a la vez se le veía molesto.

Arnold se acercó a ellos –Buenos días –Saludo y después de ver a Gerald interrogadoramente observo a Helga –Helga

-Dije que no deseaba hablar contigo Shortman –Dijo sin despegar la mirada de la calle. Hoy iba con una pequeña falda negra y una blusa rosa con un suéter negro, Miriam la había prácticamente obligado a salir de ese modo, aunque se encargó de desarreglar su cabello después de que Miriam le pidiera que se peinara, la mujer rubia pese a tener una fuerte resaca se controló enormemente para no pegarle o gritarle, algo se traía entre manos y Helga sospechaba de que se trataba y solo le daba más asco.

-Debemos hablar

-No quiero

-Helga

-Shortman –Dijo en el mismo tono para burlarse de el

-Por favor puedes por lo menos escucharme

Helga suspiro mientras llegaban a la escuela –Lo lamento Shortman pero ya llegamos a la escuela y tenemos clases y cosas más importantes que hacer que estar escuchando palabras vacías y mentiras de parte de ti

Se puso de pie para salir, Phoebe se hizo a un lado y empujo a Gerald para hacer lo mismo pero Arnold le impidió el paso –Vas a escucharme quieras o no Helga Geraldine Pataki –Dijo mirándolo molesto

Helga le miro por un momento molesta, estaba harta pero no tenía fuerzas para estar discutiendo con nadie, ya no le importaba, al final de cuentas solo servía para eso, para que todo mundo la estuviera usando para algo –Debo irme, me están esperando –Susurro por lo bajo

Arnold la ignoro y continuo –Lamento mucho haberme enojado el otro día Helga, Gerald ya me explico todo y –Miro a su primo quien esperaba a la rubia –Y te juro que no dejare que vuelva a molestarte

Helga sonrió un poco pero sus ojos, sus azules profundos estaban más que tristes –Gerald te mintió

-Helga –Murmuro Gerald sorprendido y molesto

-Eso no es verdad Helga –Añadió Arnold

-Si lo es –Intervino Arnie

-¡Tu cállate primo! –Arnold lo empujo lejos de ellos -¡Estoy harto de ti y también harto de tu acoso constante con ella, ¿Qué demonios te pasa?!

-Arnold –Murmuro la rubia viendo como Arnold miraba al otro rubio molesto y temblando de cólera.

-Yo también te odio –Dijo quedamente Arnie

-Entonces debemos terminar con esto ¿no te parece?

-¿Qué harás? ¿Golpearme? –Se mofo –El gran Arnold, el niño listo y amable, ¿Me golpeara? Vaya sería la segunda vez pero esta vez no me quedare quito, Arnold –Empujo fuertemente a Arnold haciendo que este cayera al suelo. –Vamos golpéame, primo pero no dejare en paz a la chica que me gusta solo por tu patética apuesta –Sonrió

-¡Ya deja de decir estupideces! –Grito molesto abalanzándose sobre de él, golpeándole el estómago.

El chofer se había dado cuenta de todo y bajo rápidamente para buscar ayuda, algunos otros alumnos se habían quedado a observar la discusión, entre ellos Rhonda y sus seguidoras que miraban desde la puerta del autobús, Harold y Stinky.

Arnold tenia ventaja en ese momento, Helga debía detenerlos lo sabia pero el hecho de que le dieran una paliza a quien abusaba de ella, le agradaba pero…

"o que por lo menos me defiendas…si no sabes que pasara" recordó aquellas palabras y se decidio a intervenir.

-¡Basta Arnold! –Grito mientras se acercaba pero Gerald la detuvo

-No lo hagas

-Pero…

-Helga ¿Qué demonios te pasa? –Dijo Gerald exasperado pero a la vez preocupado –Él se lo merece

-Arnold se meterá en problemas –Dijo tratando de salirse sin decir la verdad

-No creo que eso importe ahora y menos si decimos porque fue

-Es que… -Helga miro nuevamente a los rubios y entonces vio como Arnie golpeaba a Arnold de lleno en la cara

-¡Arnold! –Gerald se acercó, Helga solo se tapó la boca y sintió su corazón sufrir como su amado y miro entonces a Arnie quien le miraba molesto, Arnold se levantó pese a que estaba sintió su nariz arder mucho no le importaba.

Otro golpe. Arnie estaba en el suelo ahora

Salió un pequeño hilito de sangre de su boca pero se puso de pie –Idiota –Murmuro antes de volver a lanzar un golpe pero…

-¡Basta!

La subdirectora estaba ahí parada y el grito de Helga se había apagado con el de ella, pero Arnold y Arnie la miraban, estaba en medio de los dos y había protegido aparentemente para todos a Arnold.

-¿Me pueden explicar que pasa aquí, jóvenes? –Miro a Arnold, Arnie y Helga, quien estaba más que angustiada por lo que debía decir. –Vayan a sus clases aquí no hay nada que ver, solo necesito que ustedes se queden –Señalo a todos los alumnos de atrás, los que se golpeaban y a Helga junto a sus otros dos amigos. -¿Y bien?

-Arnie mi primo ha estado acosando a Helga desde que llego –Dijo Arnold colocándose frente a ella –El otro día Gerald vio también como la golpeaba y acosaba en un salón –Dijo molesto mirando a su primo

-¿Helga? –La subdirectora miraba a la rubia que estaba en completo trance -¿Es verdad?

Sintió como la mano de Phoebe caía sobre su hombro –Helga di la verdad

-Sabes bien que fue así, Helga, no te preocupes no te hará nada –Murmuro Gerald mirando también con desprecio a Arnie.

Helga miro a la subdirectora luego a Arnold quien le miraba esperando también su respuesta y luego miro a Arnie, quien le advertía algo con la pequeña seña que hacía con su mano.

-La verdad… -Helga tartamudeo un poco –Bueno…yo…es que… -Miro nuevamente a Arnold y después a su primo de este, quien sonreía –La verdad señorita Hole es que Arnie y yo estábamos peleando aquel día que Gerald nos encontró pero jamás me pego y menos me acosa porque….bueno el…estamos…estamos saliendo –Dijo dejando salir todo el aire.

-¡Helga…eso no es verdad y lo…! –Decía Arnold molesto

-Basta señor Shortman, si la señorita Pataki dice que no es verdad es porque no es verdad ¿No es así?

-En efecto señorita Hole –Dijo Helga sin mirar a Arnold

-Helga –Gerald estaba más que preocupado, había escuchado lo que Arnie había dicho a Helga era más que obvio que ella mentía por algo que este había dicho

-Y lo de hoy….Arnold me molestaba y…Arnie se enojó por las acusaciones falsas –Completo sin hacer caso a nadie -¿Puedo irme a mi salón ya señorita Hole?

-Claro señorita Pataki, todos vayan a sus salones, menos usted Shortman y su primo que deberán ir conmigo a la dirección ahora –Bajo del autobús, mientras Helga trataba de tomar sus cosas y salir lo más pronto posible de ahí

-Helga

-No quiero hablar Phoebe

-Pero…

-No

Tomo su mochila pero Arnold la retuvo -¿Por qué lo defiendes?

-No defiendo a nadie, solo dije la verdad –Dijo molesta sin mirarlo a los ojos

-Eso no es verdad y tú lo sabes

-Tu que sabes Shortman –Arrebato la mochila –Además es mi vida no te metas donde no te llaman porque según yo no somos amigos ni nada ¿No? Solo era una apuesta –Dijo mirándolo por un momento a los ojos

-Eso debo explicártelo ni siquiera es lo que él dijo y fue cuando aún éramos niños y…

-Como sea me da exactamente igual, Shortman

-Ya la oíste –Arnie se acercó a Helga quien se quedó helada al sentir su mano sobre su cadera –Princesa te alcanzo en un rato –Le dio un pequeño beso en sus labios, Helga solo bajo la mirada y apretó los puños –Me gusta que uses el labial que te di…sabor fresa –Dijo sonriéndole –Ya no te preocupes por mi ¿De acuerdo?

Helga le miro molesta pero dio media vuelta y se fue del lugar, dejando a Arnold herido y molesto, a los otros molestos y confundidos. –Vamos Arnold quita esa mirada de entierro, te dije que venía por ella y la conseguí.

-Ya veremos

-Sabes que ella es muy orgullosa cuando le hacen algo ¿No?

-Mi amor podrá contra ese orgullo Pataki que tiene, y no esta sola –Lo empujo para dirigirse a la salida –Yo nunca la dejare sola y menos al alcance de alguien enfermo como tu.

Arnie rio por lo bajo –No creo que puedas hacer ya nada –Gerald y Phoebe salieron también y el rubio bajo lentamente pero con una pequeña sonrisa triunfante.

-Bravo, nunca pensé que lo lograrías

Una joven le miraba sonriente. –Eso es porque tu no confías en mis trucos –Sonrió maliciosamente

-Bien ahora solo asegúrate de que todo siga así ¿De acuerdo?

-Esto no lo hago por ti ¿Lo sabes? –Arnie le miro molesto –No estoy a tus servicios, Lloyd

La pelinegra sonrió maliciosamente –Ya lo sé pero….aun así me estas ayudando a hacer todo esto más fácil –Dijo tranquilamente

-Eres de lo peor, ¿Tus amigas saben que eres tan traicionera?

-Vamos por favor, como si tú no usaras a la gente

-¿Acaso sirven para algo más?

-Eso mismo digo yo, Arnie –Sonrió aún más –Bueno nos vemos

-Estas más loca que yo Rhonda Lloyd pero tú también serás una pieza útil de mi tablero de ajedrez –Sonrió mientras ingresaba a la preparatoria listo para hacerse una vez más la víctima, algo que siempre supo hacer.


Hola queridos lectores

Lamento mucho mi ausencia pero estuve teniendo de todo, enfermedades, presion laboral, presion escolar, ya que presente mi segundo examen de certificacion internacional en teatro musical y pues estaba presionada por eso tambien, en fin pero aqui sigo y seguire moria por volver a escribir pero no queria hacerlo de manera express y que no les gustara ;D

espero que les haya gustado el nuevo capitulo, ahora seguiremos con la misma dinamica y no se apuren que de aqui a diciembre seguire actualizando en dias especificos actualizare otros fics, pero diaramente actualizare el fic ganador por el que voten en la semana ;D

Al dia de hoy comenzaran las votaciones y valdran doble votacion por hoy asi que voten jejeje y mil gracias por sus hermosos reviews que me animan a seguir escribiendo asi que no se olviden de dejarlos, siempre leo todos ;D tambien por su paciencia conmigo :D :3

¿MISMOS PADRES? 0%

AMNESIA 0%

ADOLESCENCIA 0%

EL DIARIO DE ARNOLD 0%

EL RENACER DE NUESTRO AMOR 0%

HECHIZOS DE AMOR 0%

LA VIDA DE LOS SHORTMAN 0%

ENTRE EL AMOR Y EL ODIO, SOLO HAY UN PASO 0%

HELGA-CENICIENTA 0%

RESCATAME 0%

UNA PROMESA DE AMOR 0%

VERDAD O RETO. 0%


voten por su fic favorito por favor jejeje

bueno espero que les haya gustado

saludos lindo dia