Tarde pero sin abandonar, disfrútenlo


Cap.10 No más

La casa Ardley nuevamente ha sido decorada con esmero para la fiesta de fin de año, en esta ocasión no habría tantos invitados como en la fiesta de navidad, pues es como muchos años antes, no siendo precisamente una costumbre pero si algo que sucede con regularidad en esta fiesta; quienes celebran el fin de año son solamente integrantes de la familia Ardley, Annie debió pasar esta festividad con sus abuelos maternos en Canadá, a pesar de que deseaba estar con Archie o en todo caso, que él los acompañara, pero el muchacho optó por pasar la fiesta con sus familiares de sangre; así igualmente para Stear pues Paty pasó las fiestas con sus otros parientes que recidían en Pensilvania, aun así el ambiente en el salón era muy agradable y más con las ocurrencias de los muchachos, por lo tanto quienes estaban en la mansión eran los padres de los muchachos, el señor Rupert y la señora Clarice, Edwart el esposo de la difunta Rosemary y desde luego Albert junto a su hermano Alphons, asistiendo evidentemente Elroy, la única persona "Ajena" era Candy quien todavía estaba asistiendo a la dama mayor.

Cabe mencionar que los días anteriores a esta fiesta, la bella enfermera ha pasado unos días de ensueño al lado de Albert, al confesar sus sentimientos, al ser aceptados totalmente por Elroy Ardley no debían estar con cosas de esconderse, guardar secreto, nada de eso, para nada; eso sí, Candy no desmejoró su trabajo, parte porque es responsable y parte porque sería como una grosería para la dama mayor, como dejando ver que ya no tiene de qué preocuparse de nada si los dueños de la casa la aceptan en un plano diferente al laboral; ese gesto causaba admiración en Erloy y más y más reafirmaba en sus adentros con tenacidad que Candice Campbell es la mujer indicada para acompañar al patriarca William Albert, otra en su lugar habría sido perezosa, pero ella no, algo tan simple como seguir levantándose temprano para estar lista a su deber, escribiendo las notas que el doctor Smith le encargó, dar un reporte puntal a Mary Jean, todo eso es encantador para Elroy en una mujer que es responsable en sus obligaciones.

En la habitación de la dama mayor, su enfermera le ayuda a arreglarse, está presentable y dignamente vestida como una dama de su clase, Elroy está satisfecha con su apariencia, aunque no niega que otra vez en esta casa, la mujer más bella es su enfermera, luciendo un sencillo pero hermoso vestido rosado con decorado color blanco, el cual discretamente realzaba su figura, sus largos cabellos fueron peinados en una media coleta , haciendo pensar que era una cascada dorada, luciendo la peineta con decorado de rosas que Archie y Annie le regalaron en navidad, Candy era una bella ilusión en esa habitación.

-Si me lo permite, creo que esto le quedaría muy bien.

Candy abrió el alhajero del tocador, sacando un colgante en cinta de terciopelo, posándose en medio una joya color lila en forma de óvalo, Alphons le contó que esa joya fue el primer regalo del difunto esposo de Elroy Ardley, Vincent. Que la atesoraba mucho, no por su valor monetario sino por su valor sentimental; la dama mayor sonrió diminutamente ante la joya asintiendo a la chica para que se la colocara.

-¿Qué le parece, señora?

-Apropiado –Dijo simplemente, aunque delante del espejo se viera a una serena Elroy, Candy sabía que estaba feliz por usar nuevamente la joya que le regaló su esposo.

Llamaron a la puerta y Candy fue abrir, encontrando del otro lado a Albert luciendo impecablemente un traje negro y un listón de caballero perfectamente acomodado de tono escarlata. Una ancha y avasallante sonrisa apareció en el patriarca ante la visión que encuentra del otro lado de la puerta, una sonrisa también se forma en el rostro de la enfermera, sus ojos están encantados al ver a Albert más guapo que otros días.

-Oh Candy... te ves... tan hermosa –En un movimiento natural como si fuese caminar, sus manos fueron a donde las manos claras, acercándolas a sus labios para besarlas con afán.

-Gracias, tú también te ves muy guapo -Respondió la chica con un carmín más intenso en sus mejillas.

Esta reacción es parte por ver a Albert y en parte por su muestra impetuosa de amor delante de la dama mayor, no es que se avergüence, es que no es algo que se haga delante de los demás y sobre de todo de la gente mayor.

-William –Le llamó no en grito, pero sí en tono de voz con rigor para llamar su atención, sólo de esta manera sacó de su "Ensimismamiento" al rubio -, número uno todavía estoy aquí, numero dos no es apropiado hacer eso delante de la gente, eso es privado y número tres jamás se debe ignorar a una dama, ¿Dónde dejaste tus principios de etiqueta que tanto trabajamos para inculcárselos?, No eres un mocoso adolescente.

El patriarca se puso rojo hasta las orejas ante unas risillas de Candy quien también continuaba roja de sus mejillas.

-Perdóname tía, claro que te vi y luces deslumbrante.

-¿Ah sí? ¿Y porque no pones la misma cara de hace rato?, A ver... Besa mi mano también -Las orejas del patriarca intensificaron aún más su rojo, así como las risas de Candy, mientras Elroy levantaba al aire su mano derecha con dignidad.

Albert entre pena y con risa que trataba de controlar tanto como pudiera, se acercó a su tía arrodillándose como si de una reina se tratara, besando con delicadeza la mano de su tía.

-Eres la hermosura de esta noche.

Elroy arqueó una ceja como lo está un monte.

-Da gracias al cielo que tu trabajo es en un escritorio porque como actor, haces ver una obra de niños como la ópera de Johann Theile.

Las risas brotaron en cada rubio, hasta Elroy se permitió sonreír amenamente luego de unos segundos de mostrar severidad a su sobrino mayor; escuchar a Albert reír de esa manera delante de ella, escuchar risas así en la casa es algo celestial, estos cambios han sido propiciados por Candy, sólo por ella; esa alegría, esas risas, darse una oportunidad de bromear con ella, todo era algo que no había sucedió en muchos años, aunque al lado de la generosa Agatha quien realmente le provocaba en ambos una sonrisa de ternura, en realidad estaba muy alejado de esto llamado "Diversión".

Albert depositó un beso en su frente, colocando sus manos en cada hombro cubierto de tela morada, presionando ligeramente mientras le otorga una transparente sonrisa. Después su mirada fue a donde Candy que sin decirle nada, le animaba a acercarse a él, petición que la chica aceptaba para luego ser abrazada con sumo amor, pintándose en ambos rostros la felicidad y comodidad por esta cercanía, Elroy miraba todo y lo aceptaba como la cosa más natural del mundo, que es como si fuese algo que ha sucedido durante mucho tiempo. El rostro de su sobrino no miente, ninguna parte de su cuerpo dice lo contrario a lo que siente por dentro, muchas veces delante de la gente y de su propia familia tuvo que aparentar una sonrisa cortes que no pasaba de ello; es todo esto tan diferente... y tan maravilloso, en el poco tiempo que lleva sucediendo ha sido algo que la propia mujer abriga.

Flash Back

Desde el balcón observa a los jóvenes esposos dar un paseo por el jardín, ella va del brazo del hombre, él la conduce mientras disfrutan de los rayos de sol en la mañana, era un día apropiado para estar en el jardín. Después mira a donde el mayor sentado en un sillón con una manta sobre sus piernas, mientras bebe de su taza con café humeante, su hermana le acerca un libro que es de sus favoritos para leer, se sienta en un diván cercano al sillón donde también toma otra taza con café.

-Lucen muy bien juntos.

-Por supuesto, Agatha Miller es una joven hermosa y educada, ¿Sabías que en el colegio donde estudió fue la mejor de su clase?, Además el señor Lloyd me contó que posee talento para la pintura, incluso me mostró uno de los cuadros que ella pintó en ese entonces, es una mujer digna para nuestra familia.

Elroy estaba de acuerdo con su hermano, incluso también sentía orgullo de que una dama joven que es sofisticada, sea la nueva mujer en los Ardley, eso es lo que le dicta el orgullo sin embargo rememorando la escena de hace unos momentos, aunque ve a su sobrino mayor sonriendo gratamente a su nueva esposa, la verdad es que esa sonrisa se parece a las que Albert otorga sólo por cortesía, no era de las "Reales", lo sabía... Francis Ardley lo sabía, hasta Madeleine Ardley que estaba comenzando con los síntomas de la enfermedad sabía eso...

Pero es mejor hacerlo a un lado y pensar en la gloria de la familia.

-La junta de Albert con los socios será la próxima semana ¿Verdad, hermano?, ¿Vas a acompañarlo?

-Desde luego que no, así aprendí de nuestro padre y así aprenderá mi hijo, ya no está en edad para que lo vigile como un niño, es un hombre y tiene que enfrentarse a nuestros socios, si él no puede darse a respetar por nuestros más antiguos socios, entonces no sirve como futuro patriarca.

-Si eso llegara a pasar... -La mirada azul obscura de Francis Ardley, cambió de una de comodidad a una severa, dura y fría.

-Por el bien suyo, no debe quedar como un inepto, sabe que nunca se lo voy a perdonar si nos falla, como quiso hacerlo con esa chiquilla –Dijo la última palabra con algo parecido al asco.

El señor Francis bebió el resto del café para dejar la taza en la mesita que estaba a su lado derecho, pasando su mirada donde el balcón de su habitación.

-Estuvimos a punto de pasar un ridículo muy grande, pero mi hijo a pesar de la estupidez que iba a cometer alcanzó a tomar cordura.

-¿Lo ayudaste? -Dijo Elroy de forma irónica.

-Para eso están los padres -Respondió de forma casi arrogante, su hermana supo a qué se refería.

Fin del Flash Back

-No más.

El reloj marcó la hora y era momento de bajar con los demás.

-Vamos tía -Tomó su mano aun sonriendo, en cambio Elroy mantenía un rostro serio, pero no severo.

-Si Albert.

Bajaron los tres al salón principal donde estaban los demás, quienes saludaron con cariño y respeto al patriarca y a la dama mayor, pasaron a convivir literalmente entre familia en el salón donde el ambiente era muy agradable, aunque hay poca gente a comparación de la celebración de navidad no desmerece, por el contrario era a veces necesario que en ocasiones pudieran verse los integrantes de la familia Ardley sin externos, en esos instantes Albert compartía con su gente pero buscando con la mirada a Candy quien no se separaba mucho de Elroy pero convivía con los muchachos, Candy hacía lo mismo a pesar de las risas que esos dos jóvenes le ocasionaban, no iban a soltar la bomba en el instante en que llegaron los demás, esperaron un momento prudente para hacerlo; declarar sus sentimientos al resto de su familia era importante, amaba a Candy, su anhelo era compartir al fin la vida con ella, ojala las cosas fueran sencillas como lo fue con Oscar Campbell pero esto es la realidad de Albert Ardley y Candice Cammpbell lo acepta; están decididos. No obstante, habían notado que la tía Elroy muy poco hablaba y que su mirada se inclinaba como si estuviera meditando las cosas.

Era algo notorio, pero no la cuestionaron, ni Alphons que no perdía detalle de su tía, llegado el momento antes de pasar al comedor, Albert llamó la atención de los demás volteándose las miradas a él.

-¿Harás un brindis, tío? ¿Eso no es en la cena?

-No Stear es algo diferente, por favor presten atención a lo que voy a decirles, de ante mano les digo que no es ninguna broma y que escucharé su opinión al respecto por ser mi familia.

Los demás se miraron extrañados, pero prestaban atención al cabeza de familia. Albert volteó a donde Candy quien asintió levemente a su mirada acercándose despacio hasta estar cerca de él, y después la mano de Albert tomó la mano de la muchacha con firmeza, la misma con que Candy volteaba hacia los demás a pesar de que en los chicos estaban estupefactos, Rupert abrió la boca impresionado y Clarice mostraba una clara consternación con sus cejas muy curvadas.

-Los presentes aquí han tratado con la señora Candice, algunos más que otros así que ella no es una desconocida para nuestra familia, siendo así les hago el comunicado de que albergo sentimientos profundos por esta dama, ella me corresponde de igual manera, así que he decidido convertirla en mi esposa.

En toda la familia Conrwell Ardley hubo una exhalación sonora, como queriendo asimilar las palabras de su patriarca, las miradas iban a donde Albert y luego a la chica simultáneamente.

-Comprendo la consternación que sienten ustedes, pero es real, esto se dio a lo largo de todo este tiempo por medio de cartas que intercambié con ella, siempre fueron de toque profesional pero después...

-¿Tío?... -Apenas pudo decirlo Stear.

-¿Casarse? -Dijo Archie muy inseguro.

-¿De qué nos estás hablando?, ¿Cómo que "Sentimientos profundos"? -Dijo Rupert cambiando su semblante de impacto a uno desazonado, dando un paso al frente.

-Alphons ¿Tú sabías?, ¿No es una broma? -Preguntó Clarice con el mismo semblante que su esposo.

-Él dijo que no era una broma y yo sé de bromas, prima.

-¿Edwart? ¿Y tú?, No luces como nosotros.

-Así es Clarice, él mismo me lo confesó.

-Pero ¿Cómo es esto?, ¿Boda?... ¿Una boda con la enfermera que ha cuidado a la tía Elroy?

Los ojos de los esposos Cornwell Ardley fueron a donde Elroy quien se mantenía en la misma posición.

-Clarice, Rupert dije que escucharía su opinión por ser mi familia.

-¿Y qué se supone que quieres que opinemos? ¿Un "Si"? Por favor Albert... -Dijo Clarice en tono irónico.

-¿Les es desagradable? -Preguntó directamente enfrentando a su familia, sin soltar la mano de la chica.

-Extraño, no vamos a caer en el plan clasista pero no puedes negar que sea extraño, usted señora explíquenos ¿Cómo es que se van casar? Si hasta donde caigo en cuenta, Albert no ha "Convivido" de la misma manera en que lo han hecho mis propios hijos, podría creerlo si se tratase de Alphons, me han dicho lo mucho que le ha ayudado en todos estos meses, puedo creer que entre usted y él haya nacido algo "Especial", pero ¿Entre usted y Albert? ¿El patriarca de esta familia? ¡Un hombre de gran poder!

-Señores puedo saber lo que viene a sus mentes con esta notica, que es por interés, eso se ve instantáneamente, pero no es así.

-Explíquenos entonces usted, por mis hijos y mi futura nuera tenía tan buena opinión de su persona, incluso compartí alguna opinión con la señora Britter y hablaba de usted con cariño, pero con esto todo...

-Señora yo la comprendo y con gusto les explicaré.

-Pues yo no sé cómo lo hará, señora no vamos a caer en el juego eterno de las clases sociales, Albert tú no eres un sentimental y siempre te he creído un hombre responsable, respetuoso para el recuerdo de Agatha, ¿Por qué querrías casarte tan de repente con una mujer a la que poco conoces?, Dime que no es por deslumbre de su belleza.

-Rupert estás caminando por rumbos impropios y no lo toleraré para con ella, tú eres un hombre sensato.

-¡Y quiero serlo! Pero no puedo creer que esto sea espontaneo sólo por unas cartas, ¡Piénsalo! Prácticamente tienen poco tiempo de tratarse, hace nada que volviste de Escocia, ¿En esos pobres días se van a enamorar para casarse?

-Tío... mi padre tiene razón, es así como se ve –Dijo Archie con pena mirando a donde ellos.

-Archie no hay nada impropio en esto, conocen a Candice.

-Y la respetamos y queremos de igual forma, Annie la quiere como su hermana mayor, nosotros también queremos entender esto, meteríamos las manos al fuego por ella.

-Candy nosotros te conocemos y sabemos que no eres una mujer mala.

-Stear, Archie, señores Conrwell todo esto tiene una explicación, lo que sucedió entre nosotros no fue nada de lo que tengamos que avergonzarnos, lo que dijo Albert...

-Hasta lo llama por su nombre –Dijo incómoda Clarice

-¡Silencio!

Todas las miradas que estaban tensas en el salón voltearon a donde Elroy quien por fin tenía la vista sobre ellos, Albert no soltó la mano de Candy ni ella dejó de verles la mirada a los familiares, los chicos estaban tan desconcertados como preocupados de que esa chica a la que querían de verdad, fuese una mujer que sacó provecho de la "Soledad" de su tío, Alphons estaba puesto para defenderlos como no pudo hacerlo en el pasado.

Elroy Arrdley se puso derecha sin ladearles la mirada, sentía dolor, si, de piedra jamás fue aunque quiso dar la estampa, pero ahora era su turno de hablar.

-Aprovechando que en esta ocasión solamente estamos los integrantes genuinos de la familia, es momento de hablar.

-Tía... -Dijo Alphons apenas audible abriendo los ojos.

-Debemos aclarar todas las dudas no con mentiras piadosas, sino con la verdad, el cuento de las cartas nadie lo cree.

-Señora Elroy... -Dijo Candy dando un paso soltando la mano de Albert.

-¡No te me acerques Candice!

Su voz fuerte calló todo suspiro y aliento de los presentes, sus ojos se posaron sobre cada uno rememorando sus caras, grabando este momento para lo que le quede de vida.

-No te me acerques, no... no lo hagas, más bien toma de nuevo la mano de mi hijo, tómala con seguridad como hace uno momento, sostente de él que no te dejará jamás y esta familia nunca volverá a sepáralos, ya no cometeremos los errores del pasado.

Rupert y Clarice se miraban aún más confundidos, los chicos de igual manera, para los demás su mirada era de alto temor, Candy hizo lo que la dama mayor le ordenó, Albert con su otro brazo la rodeó.

-Les agradezco que quisieran cuidarme hasta en este momento, sin embargo también tenemos los Ardley orgullo y reconocimiento de culpa, les hemos enseñado a ser valientes y éste es el momento para que yo lo demuestre.

-Tía no... –Dijo Alphons acongojado, dando un paso hacia ella, pero Elroy la mano le hizo señal para detenerlo y que se quedara en su lugar.

-Me alegra que cuestionen esta decisión que ante los externos suena ridícula, bien lo dijiste Rupert, ¿Cómo es que nuestro jefe de familia desea casarse con esta mujer a la que poco conoce y que sólo compartieron unas cuantas cartas?, ¿Quiere unirse a ella por su belleza?, ¿Por qué hizo a un lado el recuerdo de nuestra Agatha?... ¿Es ella una oportunista?

Los presentes estuvieron callados asimilando sus palabras.

-Eso demuestra la decencia que tiene nuestra familia y es por ello, que yo como la mayor pongo de manifiesto que Candice Campbell es una mujer decente –La familia Cornewell más extrañada estaba -, ella es noble, inteligente, generosa... tan generosa para querer darles a ustedes una explicación falsa para no perjudicarme.

-¿Perjudicarla? -Dijo Rupert.

-Así es –Elroy miró a donde la pareja quienes estaban angustiados por lo que iba a confesar -, así debe ser yo lo he decidido, no habrá más injusticias en esta casa; Rupert, Clarice, Archie y Stear, ustedes de nuestra familia son los único que desconocen esto que les diré, pero ha llegado el momento de que lo sepan –Su mirada se clavó en esa familia -, Candice Campbell ya era conocida por nuestra familia en el pasado, diez años para ser exacta.

Si alguien quería cuestionar se quedó petrificado, los chicos estaban que no cabían de su asombro, su amiga enfermera a quien vieron como fue presentada ante sus tíos la noche que Archie pidió la mano de su prometida, todo lucía como un primer encuentro. Con la mirada los cuatro pedían una explicación después de que sus ojos se fueran a donde Candy quien, estaba con semblante de abatido y fue así como, comenzó el calvario de Elroy Ardley sobre todo por sus amados sobrinos, contando una verdad de la familia que fue callada, tan bien que nadie imaginaría que aquella bella chica ya antes estuvo en esa casa. Candy inclinaba la mirada y más se aferraba a Albert, esto no era fácil para ella, Albert padecía igual, Alphons tuvo que hacer uso de su fuerza de voluntad para quedarse quieto y callado, mientras Edwart le presionaba el hombro a forma de apoyo, a cada palabra a unos les causaba un estrujamiento en el corazón, para otros era como un valde de agua fría.

-Nuestra familia siempre fue vanidosa por el abolengo y la clase, queríamos sólo lo mejor y fue por ello que rechazamos tenazmente a Candice, era una jovencita buena, pero para nuestras ambiciones no tenía sentido, eso lo decretamos nosotros tres, mi hermano Francis, Madeleine y yo; los separamos con toda la intención

Archie y Stear sentían un hueco en el corazón, quisieron a sus tíos, si bien no eran tan cariñosos siempre fueron justos y los respetaban, pero saber que despreciaron a una persona, que sacaron un lado cruel ante una niña que solamente amaba a su tío y que éste le correspondía, era algo duro de creer.

Rupert y Clarice eran personas de posición, mantenían un equilibrio entre saberse de la alta sociedad y respetar a los de clase que es inferior, no eran personas déspotas, parte de ello había sido por Agatha, inspirados al ver como se preocupaba por los desamparados dándose a sí misma, aunque fuese una dama de sociedad; sus hijos se casarían con unas señoritas de buena familia, por el trato han reconocido una chispa de amabilidad como la que había en Agatha; ahora se preguntaban cómo reaccionarían si ellos aman a unas chicas de la baja sociedad, ¿Igual que Francis y Madeleine? ¿O de forma afirmativa?, No es fácil estar en los zapatos del otro.

No es que vivieran en un cuento rosa, conocían el carácter de los anteriores señores, Clarice sabía lo estricto y diciplinado que era su tío Francis para con sus dos primos, sobre todo con Albert al ser el siguiente al frente de la familia; recordaba a su tía Madeleine Ardley como una mujer con aire elegante que emanaba desde cualquier parte del cuerpo, con un habla sofisticado y elocuente que daba la sensación de ser alguien más que de alta sociedad fuese alguien de la realeza, Madeleine deseaba lo mismo para las mujeres que fuesen dignas de casarse con sus hijos, dignas de llevar el apellido de la familia, Clarice en sus primeros años de matrimonio deseó que si llegase a tener una hija, ésta aprendiera todo lo que pudiera de Madeleine para ser una dama tan bella y deslumbrante como ella.

Ellos sabían el cuidado que tenía ese matrimonio con el linaje Ardley, pero escapaba a su mente que llegaran a ensañarse con una jovencita, verla como una amenaza para toda su familia.

El rostro de Elroy volvió al suelo con los ojos cerrados, su cuerpo quería temblar pero su voluntad se impuso para mantenerse cuerda y hablar, sentía sudar frío, era una mujer mayor y sin embargo sentía la necesidad de correr a los brazos de su madre, no obstante el sentimiento de culpa la hace seguir adelante; agradeció que Albert y Candy quisieran guardarse el secreto no obstante, esa mañana se había despertado con el firme propósito de revelar la verdad a la familia, porque nada aseguraba que las cosas no se repitieran.

-Ustedes se preguntarán porqué digo todo esto manchando la imagen de nosotros, ¿Por qué no dijimos una versión apropiada para todos?... Es para que aprenden, para que comprendan que las decisiones que tomamos egoístamente sin tomar en cuenta los sentimientos de los que se supone amamos, causan el mayor dolor, mis hijos demostraron ser unos Ardley fuertes porque nosotros mismos los herimos, todos sabemos que Agatha vivió feliz a nuestro lado, la amamos de verdad y ella es parte de nuestra familia, pero ahora, Albert ha decidido unir su vida al lado de la mujer que siempre amó y que con todo y ello respetó a su esposa. No me lavaré las manos ante los pensamientos que vienen a su mente por la decisión que nuestro patriarca anterior tomó, ésta es la verdad de nuestra familia, una verdad que quise ignorar... pero todo sale a la luz sin importar el tiempo.

Había un silencio en la sala oyéndose el sonido de la madera quemarse por el fuego, el sonido de las manecillas del reloj avisando del tiempo, Archie y Stear bajaron la cabeza con la mancha de la desilusión y sus padres miraron a otra parte del salón con un sabor amargo en la boca.

-Mírenme -Ordenó Elroy obedeciendo la familia Conrwell segundos después -, suena despreciable ¿Verdad?, Que nuestra familia llegara a tanto y sólo por una niña, nadie puede decir que de estar en su lugar no habría actuado de esa manera, sería mentir, por ser de esta familia nos da un aire de superioridad que nos hace creer que tenemos el derecho de hacer las cosas a nuestro antojo, participé en herir a mis dos sobrinos pero ahora ya no sucederá, han sido enterados de esta verdad y por lo tanto nadie... óiganlo bien, nadie puede tachar a Candice Campbell de ser una arpía, una mujer ventajosa ante la soledad de nuestro patriarca, ella se ha ganado un lugar en esta familia desde hace mucho y hoy es momento de entregárselo.

-Tía Elroy...

-¿Se oponen?

-No sé... todo lo que has dicho... no podemos creerlo.

-¿Creen que inventé esta historia para que aceptaran a la chica? ¡¿Por quién me tomas Clarice?!... -Elroy sintió un dolor en su pecho y un gemido salió de su boca, su mano fue a ese lugar y al instante Alphons y Candy se acercaron a ella.

-Señora ya basta.

-Tía por favor.

Elroy alzó la mirada nuevamente hacia su familia teniendo fuerzas aún.

-Nadie inventaría una historia para quedar enlodada como yo, todo ha sido verdad, el sentimiento entre ellos ha existido desde hace diez años, yo sé que por encima de esa arrogancia y orgullo que tiene muy arraigados nuestra familia, está la sensatez y la compresión, Rupert, Clarice... muchachos, dense cuenta... la familia Ardley está cambiando...

Cerró sus ojos por el agotamiento, Alphons la sostenía con sus brazos mientras Candy checaba su respiración.

-Hay que llevarla a su habitación para que descanse.

Alphons hizo lo que la chica le dijo, al levantarla en sus brazos, él que siempre mantenía una mirada alegre y de juego, esta vez miraba a los integrantes de la familia Conrwell Ardley con una dureza que recordaba a las miradas de Francis Ardley en los momentos duros, fue algo imposible de creer en un hombre como él.

-Mi tía agotó sus fuerzas para decirles la verdad, espero que su cabeza sea inteligente para saber que sólo una mujer como ella se atrevería a decir la verdad, aún con el dolor que le caería encima.

Alphons partió a la habitación, Candy lo siguió, pero antes miró al resto de la familia y dio una pequeña reverencia.

-Lo lamento, jamás quise que esto pasara.

Los tres se fueron, pero es evidente que todos querían ir a donde la tía Elroy, ya se sabe que la celebración de año nuevo ha sido cancelada.

-Edwart por favor acompáñalos, necesito hablar con ellos.

-Si.

-¿Eh? -Lo miró Archie.

-Tío queremos ir con ella.

-Albert no es momento... -Dijo Rupert mientras Clarice estaba dando unos pasos para ir a donde la salida del salón e ir con la tía Elroy.

-¡Se quedan aquí los cuatro!

Era la primera vez en la vida que Albert levantaba la voz de esa manera delante de ellos, algo que jamás pasó, sólo cuando los socios se ponían agresivos y él debía serlo diez veces más; Edwart obedeció a Albert dejándolo a solas.

-¿Albert?... Te desconozco –Dijo Clarice.

-No eres la única, yo también estoy conociéndome desde hace tiempo.

-¿Hay más que debas decirnos ahora mismo?... La señora Elroy se puso mal.

-Y yo soy el primero que quiere estar con ella, pero debemos darle espacio para que Candice la trate, además, la tía Elroy no llegaría a tanto sólo por un capricho.

-Todo esto... ser obra de esa mujer –Dijo Clarice con el semblante bajo.

-Madre no digas eso –Archie se acercó a ella tomándole la mano.

-Tienes razón Clarice.

Los cuatro voltearon sorprendidos, Albert lucía serio y lucido, no mostraba pose prepotente para hacerse su voluntad, al contrario, se muestra derecho y sincero, sus ojos pueden posarse en cada uno sin temor.

-Muchas cosas han cambiado en esta casa desde la primera vez que Candice vino, la serenidad con que se hacían las cosas para los integrantes de esta familia, cambió de tal forma que mis padres se preocuparon, si... la presencia de Candy vino a remover todo el núcleo de la familia Ardley y eso me alegra tanto como a la tía Elroy quien vivió toda su vida bajo esas normas y puede decirse que fue feliz, pero a partir de mi generación eso ya no era posible, esa mujer, mejor dicho aquella niña con coletas llegó para demostrarlo.

-Mi tío no habría actuado de esa manera por cualquiera –Dijo Clarice pensándoselo.

-Para que veas como una niña huérfana tuvo tanta fuerza que él hizo todo para sepárame de ella, admito que eso pasó en parte por mi debilidad de aquel entonces, fui cobarde y muy débil, tener a Agatha a mi lado fue un bálsamo.

-¿La tía Agatha sabía de Candy?

-Si Stear, no tenía secretos para ella, aún si lo hubiera querido ocultar tu tía se daría cuenta, fue una mujer perspicaz y muy dulce, Dios sabe que nunca le falté al respeto, jamás intenté buscar a Candy mientras estaba casado con ella, le debía fidelidad.

-Albert...

-Candy me expresó con súplica que a ustedes les diéramos una versión diferente para no delatar el pasado, sabía que a la tía le haría mal y queríamos decirles algo distinto pero...

-Como siempre, la tía nos dio muestra del carácter que tiene -Completó Rupert y Albert asintió.

-Como mi familia tiene derecho a opinar e incluso estar en desacuerdo, en realidad no quería mentirles para que aceptaran inmediatamente a Candy, quería hacer énfasis que, si ella ha decidido estar a mi lado no es por mi dinero, no es por el poder de la familia, ella lleva años conociéndolo perfectamente y de la peor manera, si ella quiere quedarse a mi lado es porque me ama y yo a ella.

Los cuatro que estaban delante se quedaron pensando en sus palabras.

-Candy no le guarda rencor a mis padres ni a mi tía, ya vieron que deseaba decirles una nueva mentira en lugar de ensuciar la imagen que tenemos de ella como la última de los grandes señores Ardley, sin embargo mi tía se opuso a otra mentira y habló, por lo tanto tienes razón Clarice, todo esto ha sido obra de ella, de una mujer que en su juventud se enfrentó a la ira de mis padres y a su desprecio; es por ella que todo en esta casa de más de cien años, las cosas están cambiando.

El matrimonio quedó sumamente pensativo, haciendo a un lado la impresión y la negación que nace al instante, Albert los dejó para ir a donde la tía Elroy, pero antes de llegar al marco de salida del gran salón, una mano tomó su brazo, volteó y encontró a Stear y Archie sonriéndole con cariño y respeto.

-Nosotros te creemos.

-Stear... no tienen que fingir para agradarme, no dejaré de quererlos por oponerse a lo que siento por Candy.

-Es que no nos oponemos, –Dijo Archie dando un paso al frente –nos impresionó y por más que lo negáramos la versión que querían darnos no podíamos creerlo, Candy ha sido una buena amiga para todos nosotros, hasta que tuvimos la oportunidad de tratarla durante todo este tiempo, entendí porque Annie la ve como su hermana mayor y porque los señores Britter se sienten tranquilos de que conserve su amistad.

-Nunca nos pareció una oportunista, no va acorde con su personalidad, enterarnos de la verdad es duro, pero nos tranquiliza de que nuestra amiga Candy de verdad sea alguien que aprecia a las personas por lo que tienen en sus corazones y no por su posición económica, eso nos hace más feliz por encima de la pena por lo que nuestros tíos hicieron.

Albert sonrió complacido a dos sobrinos, ellos son otra muestra de que las cosas en la familia Ardley están cambiando, que ellos acepten sus sentimientos con esa sinceridad y esa sonrisa hace calentar su corazón.

-Gracias muchachos, no tienen idea de lo que significa para mí que acepten a Candy-Colocó sus manos en cada hombro.

-¡Un momento, Albert! -Llamó Clarice con energía.

…...

Colgó el teléfono y anotó las instrucciones del doctor Smith en la libreta, escribiendo hasta el último detalle que le aconsejaron, dejó la libreta en la mesa para acercarse a la dama mayor quien descansaba en la cama, habría sufrido un dolor en el pecho a causa del coraje y culpa que se juntaron a la vez, Candy actuó rápido con los medicamentos que tenía a la mano, consultó al doctor Smith y éste le felicitó por su astuto labor, mañana temprano iría a revisar a Elroy, dejó instrucciones a Candy además de pedir que sea observada toda la noche, la chica a todo decía sí como una enfermera responsable.

A un lado de la cama también estaba Alphons quien había ayudado en lo que pudiera a la chica, entre los dos le habían colocado su ropa de dormir para que estuviese más cómoda, ambos se quedaron observando a Elroy quien permanecía con los ojos cerrados, su respiración era regular, pero la expresión que tiene en la cara a pesar de la comodidad de su cama, es una triste y eso lo lamentan.

-Perdóname Alphons.

-Candy no te disculpes conmigo, ni con mi hermano, tampoco lo hagas en frente de mi tía porque se molestará más -Alphons mostraba preocupación por su tía, no obstante en su semblante permanecía aquella mirada que no es para nada normal en un hombre alegre como él -, ella sabía las consecuencias, aunque deseábamos nosotros que jamás se enteraran los demás de la verdad, sobre todo por los muchachos mi tía demostró porque es un pilar fuerte de la familia, no entiendo porque dudaron de ella en especial Clarice, ella debería ser la primera en saber que mi tía no mentiría por ti manchando su figura.

Candy está sorprendida por la actitud de ese hombre, desde que lo conoce ha sido alegre, gustaba hacerle bromas a Albert y a la tía, se reía con facilidad de situaciones que para los otros eran de ponerse nerviosos, pero esta noche luce diferente y es cuando más puede apreciar el amor que le tiene a Elroy; ella no puede evitar sentirse mal por lo que ocurrió, se siente culpable, de nuevo había sucedido una agitación en la familia por causa de ella, así que es imposible que permanezca con aire fresco porque está de por medio la salud de la dama mayor. Ella temía esto, a pesar de lo feliz que era siendo aceptada por Elroy, ya sabía de las negativas que podrían tener los demás, incluso de Archie y Stear, era algo doloroso, pero lo esperaba, lo único que no quería era que la dama mayor fuese afectada.

En medio de esto que siente sabe que todo esto, es otra prueba que debe superar, es verdad que con Oscar las cosas fueron más sencillas, pero con esta familia, no puede ser igual, quiere llorar... sin embargo el control del que aún goza, detiene las lágrimas para estar "Despierta" y cuidar a Elroy, después de todo es por ello que está en esa casa.

Llamaron a la puerta, era Edwart pidiendo permiso para poder entrar, Alphons se lo permitió poniéndolo al tanto de su tía.

-Entiendo Alphons, gracias a Dios que la tenemos con nosotros Candice.

-Es lo mínimo que puedo hacer, nunca quise esto...

-Candy tú jamás has querido el mal a esta familia, todo ha sido producto de albergar años de orgullo y vanidad, mi tía lo entendió después de todo este tiempo y estaba dispuesta a hablar a pesar del costo.

-Candice no me diga que se está arrepintiendo.

-Eso nunca señor Edwart, acepté a Albert junto a su familia, al mismo tiempo aceptaba que no toda la familia estaría de acuerdo, acepté que Stear y Archie me rechazaran, que no me querrían de buena gana al lado de su tío, yo acepté con Albert el rechazo de su gente, lo que jamás acepté era hacerle daño a la señora Elroy –Dijo la rubia mirando con pesar a la dama mayor, Alphons mirando detenidamente a Candy.

Edwart dio unos pasos cerca de Candy.

-Niego si digo que comprendo su sentir, a mí la familia Ardley me abrió todas las puertas, me quedé con un grato recuerdo de mis difuntos suegros y la señora Elroy me aceptó desde el momento en que cortejé a Rosemary, yo tuve todo fácil, pero lo que siempre pude ver es que la familia estaba acostumbrada a que las cosas se hicieran a sus deseos, estoy seguro que Agatha también lo sintió, sin embargo Candice, aunque una parte de la familia no la acepte, hay otra parte que la recibe con cariño, yo incluido, mi cuñado refleja una felicidad que no vi en el pasado, la señora Elroy vio eso que era innegable y por ello quiso destapar la verdad, así como usted no quería que ella saliera lastimada, la señora Elroy no quería que quedara como una embustera.

-Para ella ya fue suficiente de mentiras.

-Así es, Candice mi cuñado está dispuesto a seguir adelante ¿Usted también?

-Si señor -Dijo con seriedad, Edwart y Alphons sonrieron.

-Entonces manténgase firme, tiene nuestro apoyo –Candy se sintió reconfortada por las palabras de Edwart -, hágalo por usted, por Albert, por esta vida que quieren emprender juntos después de muchos años de separación.

-Lo haré señor Edwart, es lo más quiero.

-Ojalá la tía pudiera oírte, eso la animaría -Dijo Alphons volviendo a su rostro una sonrisa tan suya, mientras acaricia la frente de su tía.

-Yo confío que se repondrá, la señora Elroy es una mujer fuerte –Dijo Candy tomando la mano de la dama mayor.

El ánimo en esa habitación se ha vuelto esperanzador, dejando a un lado la pesadez y preocupación inicial, pero es que es algo muy común en las personas, mientras Candy ponía atención a su paciente, Alphons fugitivamente miró a su cuñado dándole las gracias por sus palabras, realmente él era una persona en la que él y Albert podían confiar ciegamente, fue un hombre educado, responsable y galante para con la familia, sin embargo en situaciones de peligro, de alta preocupación se llega a conocer a la gente, Alphons agradece que Rosemary haya sido amada por un buen hombre y que él les de confianza y fuerza.

Los tres quedaron unos momentos más en esa habitación, preguntándose que estaría pasando en el salón con los demás, el paso del tiempo no ayudaba mucho para alentar o desanimar, sentían necesidad de ir a preguntar pero detuvieron su curiosidad esperando lo que hiciera falta, fue entonces que después de varios minutos, volvieron a llamar a la puerta siendo George, solicitando la presencia de los tres en el salón nuevamente.

-¿Qué ha pasado Geroge?

-No sabría decirle señor Alphons, las puertas del salón han estado cerradas desde hace rato, sólo hasta este momento el señor Albert pidió su presencia.

-Y supongo que no escuchaste tras la puerta -Dijo Alphons levantando una ceja con su auténtico toque divertido, causando incomodidad en Geroge.

-Claro que no señor.

-Bien, vayamos entonces, Geroge por favor cuida de mi tía mientras tanto, no vayas a separarte de ella hasta que volvamos si sucede algo, aunque sea lo más mínimo nos avisas.

-Pierda cuidado señor -Dijo el hombre con una sonrisa para tranquilizarlo.

Los tres salieron de la habitación rumbo al salón como se les solicitó, Candy caminaba derecha, con la vista al frente, por supuesto que había miedo y nervios, sin embargo por el amor que le tiene a Albert, por el respeto que se debe a ella misma y por la confianza que han depositado en ella Alphons, Edwart y Elroy; avanza con un corazón orondo. Al estar frente a la puerta Alphons dio un rápido abrazo a Candy un beso en la mejilla, Edwart le dio una pequeña reverencia, ésta era su manera darle apoyo.

Edwart abrió las dos grandes puertas encontrando del otro lado, las cuatro figuras que conforman a la familia Conrwell Ardley, la chica notó como en los dos chicos había unas pequeñas sonrisas, quizás eso pueda ser alguna buena notica, no obstante en el rostro de los señores no hay sonrisa, sólo unos rostros neutros pero muy enfocados en su persona mientras se adentra en el salón, Albert estaba en medio del salón, su semblante era igual del matrimonio, con esa apariencia él lucía mucho más que nunca como el patriarca de esta familia.

-Antes que nada ¿Cómo está la tía? -Preguntó Clarice.

-Descansando, Candice controló la situación -Le respondió Edwart.

El rostro serio de Albert cambió al de una sonrisa de las que sólo ofrecería a la rubia.

-Candy ven -Habló alzando sus dos manos.

Candy dubitativa por expresarse así delante de su familia, pero con calma se acercó al mayor, cuando sus manos fueron cubiertas por las más grandes, Albert la acercó más rodeándola con sus fuertes brazos y depositó un beso en su mejilla pintando por efecto la cara de la rubia, ¿Cómo hacia esto enfrente de los Cornwell Ardley?

-...¿Albert?

-Mi familia quiere decirte algo.

Sus ojos verdes se posaron sobre la familia, Clarice y Rupert se miraron por un instante, luego miraron a sus hijos quienes sin dejar sus sonrisas, asintieron con ellos, de manera que Rupert dio un paso al frente.

-Albert nos ha explicado muchas cosas y se puede decir que entendemos lo que siente, digo eso porque es algo no sencillo de asimilar, no es algo que ocurra con frecuencia, señora Candice como enfermera y como amiga de algunos de los integrantes de esta familia, usted se ha ganado un lugar limpiante, eso lo reconocemos ahora que el impacto ha pasado.

Ella miró a Albert como preguntando si esto era verdad y él le respondía asintiendo con la cabeza mientras sonreía, el rostro del señor Rupert ya no se mostraba incomodo y molesto, más bien mostraba uno de resignación, eso quizás no era la muestra de una total aceptación a su persona, pero acata que respetan los sentimientos de ellos dos; sus bellos ojos fueron a donde la figura de Clarice quien mantenía de igual forma su semblante.

-No puedo ofrecerle una ancha sonrisa porque mentiría sin embargo, después de lo que pasó puedo creer que mi tía la acepta, tenía razón... ella jamás haría algo como eso por quien no fuera de su importancia –Dijo Clarice con un tono que sólo las grandes damas usan, dejando salir respeto de su boca en lugar de sacar las quejas que estaba por sacar hace un rato.

-Para mí su sinceridad es más valiosa, les agradezco que fueran francos en todo momento.

El matrimonio mayor no saltaba de alegría ni podía sacar felicitaciones, realmente saber la verdad no es algo sencillo, fue algo así como un pedazo de la vida que no conocieron, que siempre existió pero que ellos no estuvieron enterados, podían echarle la culpa de la decisión de Albert por la belleza notoria de la chica, pero ellos han sido enterados que desde siempre fue amada y que la misma vida que una vez los dirigió por caminos distintos, hoy los vuelve a unir y esta vez no habrá separación, entonces a lo que apelan es al tiempo para asimilar esta nueva realidad, aceptar con entusiasmo y sinceridad genuinas a la mujer que formará parte de la familia como la esposa del patriarca, por lo cual ella también dirigiría a la familia.

Por otro lado, los hermanos se acercaron a la pareja con sonrisas relucientes, expresando que fue una sorpresa saber que su apreciable amiga había sido quien ocupara por muchos años el corazón de su tío, pero sin ocasionar desprecio a Agatha Miller. Saber la verdad los ha impresionado pero les hace ver que todo tiene mucho sentido ahora, ellos pensaban que al ser su tío un viudo joven se volvería a casar y creían que no podría encontrar a alguien mejor que Agatha, ahora descubren una realidad que es conmovedora; no es que Agatha fuese mejor que Candy o viceversa, cada una poseía cualidades únicas, su tía quedará grabada en la memoria de la familia, aunque Candy vaya a ser la nueva esposa de su tío, no quiere decir que hará a un lado todo lo que aquella mujer de ojos violetas logró, ella ganaría sus propios logros, los chicos quieren a Candy como amiga, si ella será quien acompañe ahora a su tío entonces saben, que será muy feliz después de saber todo lo que la amó en estos años; su aceptación y que el cariño hacia ella no murió, le da a Candy un respiro de esperanza.

El reloj sonó las doce de la noche, ya era año nuevo, su sonido se oye en todo el salón, hay un silencio momentáneo que no es tenso, es quizás de resignación y aceptación con espera de que en el futuro venga el cariño; es así, que Rupert se acerca a la pareja de rubios y levanta la mano hacia Candy mostrando una sonrisa de respeto.

-Feliz año nuevo señora Candice, la señora Elroy dijo que la familia estaba cambiando y como seres humanos nos acostumbramos a lo que es cómodo por eso al cambio le tememos, pero ella no se mostraba asustada... así que nosotros tampoco.

Candy tomó la mano del señor Rupert con sumo respeto y sonriendo con amabilidad, acción que Clarice imitó de su marido, ella no sonrió como él, pero sus ojos no mostraban resentimiento ni desconfianza, la enfermera entendió que con ella el tiempo sería muy bueno para aceptarse, los presentes se dieron un abrazo y un apretón de manos para recibir al año nuevo, así como esta nueva etapa en la familia, la pareja realmente no esperaba un gran festejo cuando toda la familia se enterara de su sentir, no obstante el escenario no es desfavorecido, les dan el beneficio de la duda por parte del matrimonio, los chicos aunque aún sorprendidos lo han aceptado porque es más grande el cariño que les tienen, Alphons y Edwart los felicitan porque ahora ya no hay máscaras ni engaños, está la dolorosa verdad, pero el anhelo de que el futuro sea diferente.

…...

Después de una pequeña y discreta celebración donde, aunque no había una felicidad desbordándose, se mantenía el respeto, aceptación y mentes abiertas para lo que iba a suceder en adelante, Candy continuó con su deber de cuidar a la señora Elroy pero Albert le acompañaba, sentados los dos a un lado de la cama pendiente de ella, felices de poder contarle buenas noticias cuando despertara.

-Ella se alegrará, le dará nuevas fuerzas para seguir adelante.

-Quiero que sea así.

-Mi amor lo que dijeron mi prima y su esposo es la verdad, sólo hay que darnos tiempo.

-Lo sé, yo les creo no te preocupes.

-Las cosas fueron muy diferentes con Oscar ¿Verdad? -Dijo el rubio con una sonrisa de lado.

-Si lo fueron, se alegraron de que él me cortejara y celebraron cuando anunciamos nuestro compromiso, tan así que la señora Pony de ser alguien que no gustase de bailar porque no sabía muy bien, bailó toda la tarde con el señor Stevens y con el señor Mateo, aunque les llegó a pisar los pies.

Ese recuerdo le provocaba una pequeña risa, a Albert le conmovía y como ser humano que es comparaba con cierta melancolía, de que con él, no pudo darse tanta alegría para propiciar bailar. Es doloroso e incómodo como con él no puede haber abrazos y felicitaciones al por mayor, no sucede así con la familia Ardley, Candy debió adivinar sus pensamientos cuando su bella mirada azul se quedó en algún punto de la cama pensativamente, ella se recargó con mimo en su brazo noqueando momentáneamente al patriarca.

-Las cosas son diferentes para cada persona, pero el tomarlas con la frente el alto las hace especiales, de alguna manera pudieron comprenderlo y quizás con el tiempo podamos vernos con cariño.

-Candy...

-La señora Elroy, Alphons, el señor Edwart y hasta los chicos nos aceptan, es suficiente para mí y estoy muy segura de que Oscar lo aprobaría pues él siempre me alentaba a ver adelante.

El corazón de Albert se enterneció altamente, rodeándola con su brazo de manera amorosa mientras sonreía complacido.

-Así lo haré amor mío, gracias por tus palabras.

Con su mano tomó de la barbilla a Candy haciéndola encontrarle la mirada, cada par de ojos con su hermoso color de nacimiento, esta noche lucían brillantes, acercaba su rostro para darle un ansiado beso, cuando los quejos de Elroy llamaron su atención, Candy prontamente se acercó a ella pendiente, la dama mayor muy despacio abrió los ojos encontrando a la pareja.

-Al-bert...C-Cand-dice...

-Shh no se esfuerce señora, descanse.

-¿Los demás?... -Habló con poca fuerza.

-Todos están bien señora, a primera hora vendrá el doctor Smith a revisarla.

Elroy estaba muy cansada y apenas podía mantener los parpados abiertos.

-Ellos... ¿Qué hicie-ron...?

La pareja comprendía sus palabras, así que Candy tomando la mano de ella y Albert acariciando su frente le miraron con una dulce sonrisa.

-Ellos lo comprendieron tía, han aceptado nuestros sentimientos.

Los parpados de Elroy se abrieron un poco más por lo mencionado.

-Si señora, ellos lo entendieron y sepa que los muchachos la siguen queriendo como siempre –Elroy no podía creerlo -, incluso se quedaron en la mansión para poder verla cuando lo permita el doctor.

Candy lo dijo con una tierna alegría y una sonrisa tan dulce que Elroy llegó a creer que le hablaba un ángel, sus cansados ojos lentamente se llenaron de lágrimas y éstas resbalaron por las esquinas, la boca de la dama mayor se torció en una sonrisa cansada, pero con ilusión.

-Gracias a Dios... gracias hija.

El cansancio ahí estaba, pero no sería más fuerte a la dicha y paz que siente, con esas emociones Elroy se vuelve a entregar al sueño y esta vez con suave serenidad, la pareja la observa dormir quienes también se sienten más tranquilos al verla de esa manera, es así como ellos viven este primer día del año, juntos, queriéndose, bajo la aceptación de la orgullosa familia Ardley.

Continuará...