CAPITULO 10: El baúl de los secretos

Estás seguro de que esto va a funcionar? – la pregunta de Remus Lupin retumbó en las paredes de piedra y se mezcló con el ronquido de los cuadros de los directores.

Era de noche, ya era tarde, y casi todo el colegio dormía tranquilo. Casi todo el colegio menos dos personas que se encontraban en ese momento en el despacho de Albus Dumbledore. El director, después de haberse enterado por cuenta de Lupin de la existencia del espejo comunicador, había pasado días enteros trabajando duramente para conseguir, como terminó sucediendo, poder llegar a

"inventar" de alguna forma la poción para comunicar el espejo del presente con el del pasado. Después de mucho trabajo lo habían logrado, o eso era lo que esperaban, habían conseguido realizar la poción. Ahora lo único que les faltaba era aplicarla, y eso era por lo que se habían reunido.

¿eh, Albus? – volvió a decir Lupin al ver que el director no contestaba – no habría que avisarles a Ron y a Hermione?

Dumbledore lo miró fijamente a través de sus anteojos en forma de media luna, y después habló – vamos a contarles solo si lo conseguimos. No creo que valga la pena ilusionarlos y que después no funcione, ¿no? – al terminar de hablar levantó las cejas, y miró al espejo que descansaba sobre su escritorio, entre sus cachivaches metálicos.

Muchos rumores corrían por los pasillos de Howarts sobre la desaparición de Harry Potter. Algunos decían que estaba infectado con una enfermedad peligrosa y que se curaba en San Mungo, otros comentaban que había decidido hacerse el héroe y había salido a la búsqueda de Voldemort. Cuando a los amigos de él le preguntaban sobre el asunto, ellos se libraban de las respuestas poco creíbles.

¿Qué estamos esperando? – preguntó ansioso Lupin.

Como respuesta, el director agarró con su mano sana su varita, e hizo flotar un pequeño frasco y que tirara tres gotas del líquido que contenía sobre el espejo que yacía sobre la mesa.

Ahora vamos a tener que esperar y ver si funciona – acotó con una sonrisa y le extendió el espejo al licántropo.

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No lo aguantaba, no podía ni verlo. Lo primero que hizo después de casi hacer la puerta giratoria fue mirarse al espejo. Tenía cara de enojado, cansado y aburrido. Todavía no entendía como podía ser que Lily Evans le siguiera diciendo que no. No podía entender porque ese idiota nuevo en el colegio, Harry Bullen, se llevara tan bien con ella. No soportaba que se pareciera a él, no soportaba verlo con la pelirroja... – para – pensó en voz alta. A él en realidad no le importaba nada la estrecha de Evans, solo le interesa igual que cualquier otra. No necesitaba invitarla a salir a ella teniendo a tantas chicas que se volverían locas con que solo él les hablase. – No me importa lo más mínimo – se volvió a mentir en voz alta. Se miró en el espejo a la vez que ensayó una amplia sonrisa y se revolvió el pelo. Pero la sonrisa se le fue al acordarse del mapa. Estaba segurísimo de que Harry tenía el mapa, y que ahora estaría muriendose de risa de él. No podía permitírselo. Tenía que hacerle una broma, cualquiera, para que se diera cuenta de quienes mandaban en el colegio. En ese mismo momento se le formó una sonrisa malvada en la cara. Él era James Potter, y no iba a venir el nuevo del colegio a hacerse el loco con él.

Con ese pensamiento todavía en la cabeza, se lavó los dientes y se metió en la cama sin darle las buenas noches a Harry, que seguía contemplando su mapa.

Harry apagó su velador por respeto a la persona que quería dormir, pero convocó la luz en su varita. Ahora más que nunca tenía que esconder el mapa en un lugar muy seguro, ya que james dudaba de él.

A los diez minutos James interrumpió el silencio con un brusco "¿no vas a apagar nunca la luz?", y al no esperar respuesta se puso los pantalones y bajó a la sala común descalzo.

- Histérico – susurró Harry antes de que el otro saliera, y no estaba seguro de si lo había escuchado o no.

Pasados unos minutos Harry se sobresaltó con lo que parecía una voz, un susurro que lo llamaba desde el interior de esa misma habitación. Pensó que se lo había imaginado hasta que se volvió a escuchar. Ahora había sido más fuerte y más claro. Se levantó de un salto y se aferró fuertemente a su varita. Avanzó unos pasos hacia la derecha cuando lo volvió a escuchar, y pensó si sería James jugándole una broma con la capa de invisibilidad. Se giró a su izquierda, que era de donde procedía la voz. Y la voz habló de nuevo, y él lo vio claro: el llamado salía del cajón cerrado de la mesa de luz de Sirius. Lo abrió y vio adentro de él, además de muchas otras cosas, un espejo de mano que brillaba intensamente. Sin dudarlo un segundo lo agarró, y el brillo pasó a ser una cara conocida para él, Remus Lupin, el Lupin que se había desacostumbrado a ver, con el pelo canoso y cicatrices en la cara, se estaba comunicando con él.

¿Profesor Lupin? – preguntó con casi incredulidad. Del otro lado del espejo la cara le sonrió y afirmó nuevamente.

¿Estás bien Harry? – antes de contestar miró por encima de su hambro para asegurarse de que estaba solo.

¿Cómo hicieron par...?

eso no importa ahora – lo interrumpió Remus - ¿Dónde estás? ¿Estás bien? – dijo muy ansioso.

Si, si, estoy bien. Estoy en... – le pareció escuchar que alguien subía, así que bajó su espejo. Al darse cuenta de que lo había imaginado siguió hablando – estoy en Howarts, en la hitación de sexto.

¿Alguien sabe la verdad? ¿Te cambiaste el nombre, no?

Ahora soy Harry Bullen –comentó poniendo los ojos en blanco – no sabe nadie, bueno – se corrigió – hablé con Dumbledore... pero no le dije nada casi . volvió a revisar que no viniera nadie - ¿ A que no sabés quien me odia? – preguntó de repente, medio en broma medio en serio.

No creo que nadie te odie, sinceramente.

¿no crees...? Crees mal. El mismísimo James Potter odia a Harry Potter – dilo con amargura.

No le hagas caso, él era un poco... – empezó a decir Lupin, pero se interrumpió, no sabía definirlo.

Sí, es un poco... – Harry miró la puerta, y ahora sí venía alguien – está subiendo alguien – dijo, y escondió el espejo entre las sábanas.

Lupin no lo podía creer, lo habían logrado y a la primera. Le pareció extraño que el director hubiera querido ir a buscar él mismo a Ron y a Hermione, en lugar de mandarlo a él. Procesó las pocas palabras que habían intercambiado, y no sabía si tenía que estar triste o contento.

Sabía que Harry estaba a salvo, sí, pero pensaba que con solo su presencia ahí pudiera estar cambiando las cosas. Tenían que encontrar la forma de devolverlo a la época en la que tenía que estar enseguida, no podían seguir perdiendo el tiempo. Y ahora Ron y Hermione vendrían con la ilusión de poder hablar con su amigo, pero no podían volver a intentar de comunicarse ahora, podría estar con alguien, o Sirius se podría haber llevado su espejo.

Cuando llegaran los chicos acompañados por su director tenían cara de preoupación, y Lupin estaba seguro de que no les había contado nada.

Vestidos con sus pijamas y todavía con cara de dormidos, se sentaron para escuchar el motivo por el que los habían levantado a esa hora.

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Cuando Lupin terminó de explicar lo que había hablado, Ron y Hermione parecían contentos, aunque un poco decepcionados por no haber llegado a tiempo para ver a Harry. Dumbledore parecía satisfecho por su poción y por haber podido comunicarse.

¿Nos podemos quedar con el espejo? – preguntó Ron mirando de reojo a Dumbledore, que parecía no estar escuchándolo.

No creo que sea apropiado – le contestó el director, que si lo estaba escuchando – sería peligroso que alguno se tentara y quisiera comunicarse, y que la persona que tuviera el espejo no fuera Harry, ¿no le parece Sr. Weasley? – terminó sentándose en la silla detrás de su escritorio.

Esto no tiene ningún sentido, ¡Como puede ser que estemos comunicándonos con una persona el pasado! – soltó Hermione de repente, parándose – Solo con la presencia de Harry en el pasado puede estar cambiando las cosas, ¿o no?.

No sabemos, Hermione – habló Lupin, que ya se estaba acercando a la puerta como para irse – esperemos que no – y después de un cortés " Hasta mañana " salió por la puerta.

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La enfermera de Hogwarts al fin lo había dejado salir de esa cama, no sabía porque había hecho que se quedara tanto tiempo en la enfermería. Normalmente estaba un rato y después volvía a su habitación, a su cama. Por los pasillos todavía pasaba alguna persona, pero pocas. La hora de la cena ya había pasado, pero igualmente Remus no tenía hambre, ya que se había terminado todo lo que tenía la canasta para Sirius. Al pasar por un aula escuchó un gran estruendo, y supuso que Peeves estaría haciendo volar las mesas por diversión. Subió a la torre de Gryffindor, en el septimo piso, le dijo la contraseña a la Señora Gorda y entró.La sala común estaba más llena de lo que esperaba. Localizó a sus amigos en un sillón, a los que se les había unido Jack Nelson, uno de los cazadores del equipo. Los saludó con la mano y les hizo una señal indicándoles que subía a su habitación.

Al entrar en la habitación se encontró con un Harry tirado solo en su cama con un libro que tenía pinta de ser aburrido entre las manos.

-¿Qué haces acá solo? – Harry lo miró, cerró el libro con el mapa todavía adentro y sonrió.Le molestó que entrara Remus, ya que se estaba comunicando con el Remus del futuro,pero se sintió extraño,¿Cómo podía ser que se estuviera comunicando con el futuro? Eso lo confundía, a la vez que lo alegraba haber visto y hablado con Lupin. Ahora le faltaba poder ver a sus amigos, y contarles todo lo que pasaba. No le gustaba nada tener que estar mintiendo hasta con su nombre. Ahora iba a tener que quedarse con el espejo de Sirius, por si alguien se comunicaba con él. James ya sospechaba de él, y cuando se enterara de que a Sirius le faltaba el espejo iba a ir directamente a él. Tenía que esconderlos.

Nada, nada

¿No vas abajo, que está todo el mundo?

No, no me siento muy bien – mintió. Aunque no lo demostrara estaba de mal humor porque James le había estado gritando.

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-¿A qué hora es, entonces?

-¿ Qué cosa, el entrenamiento, jack?

-No, la fiesta James – Jack Nelson era el nuevo cazador del equipo, y estaba ayudando a los Merodeadores a organizar su fiesta. Su función, enrealidad, eba a ser distraer a la jefa de la casa(sólo si aparecía por ahí) para que no los molestara mientras metían todas las cosas en la sala común, pero él quería saber todo lo que harían.

-eh, después de venir de Hosmeade,¿No te parece? – contestó el merodeador irónicamente.

Sirius hacía acto de presencia, pero en realidad le lanzaba miradas seductoras y guiños de ojo a Avril Danvers, que, al igual que él, se dedicaba a batear bludgers.

Jack, tengo que comentarlr una cosa a Sirius, así que... A James las palabras le salieron de una forma más brusca de la que tenía pensado, así que intentó arreglarlo con una sonrisa y un Por favor.

Cuando el chico se alejó, llamó a sus amigos para que lo escucharan, ya que estaban en su propio mundo .Peter lo miró enseguida, pero Sirius no, así que tuvo que pegarle un manotazo en la pierna.

Ay- bramó con un tono exagerado – No me maltrates Prongs, no ves que estoy ocupado.

Tengo una idea en mente.

¿Una broma quezás?

¿A quién, a Snivellus? – Sirius se alegró ante la idea de dejar a Snape en ridículo, nuevamente.

No, no exacatamente.

En la habitación de las alumnas de sexto, las chicas se reían a carcajadas. Habían estado jugando a maquillarse, un juego que les encantaba, ya que competían para ver quien quedaba más graciosa .Ese día había ganado Lily. Siempre jugaban a eso, desde que en tercero Lily había aparecido con una especie de maletín de maquillajes que le había regalado su familia para el cumpleaños.

Alice Dillon, su compañera de cuarto, estaba en la habitación, pero no jugaba con ellas. Nunca hablaba con ellas siquiera, siempre estaba con sus amigas del club de fan s del "Gran y Hermoso Sirius Black". Las chicas se burlaban de ella por eso, no se llevaban bien.

Una lechuza golpeó el vidrio de la ventana con el pico, asustando a las ocupantes del cuarto.

Carol abrió la ventana y entró una hermosa lechuza de color marrón, que se posó sobre un velador.

Es Boone – dijo Susan sorprendida, a la vez que sacaba la carta – Es la lechuza de Morton – Morton Shadowfax, el hermano mayor de Susan había terminado su último año en Hogwarts cuando ellas estaban en tercero. En su época había sido un excelente guardián en el equipo de Gryffindor, y toda la casa lo había lamentado mucho cuando él se fue. Carolina especialmente, ya que se llevaba muy bien con él.

Había sido Morton el que casi la había obligado a hacer la prueba para ser cazadora.

¿Boone no era tu lechuza, sue? – le dijo Lily mientras se acercaba para ver la carta.

No, la mía es Boom – contestó - ¿Saben porque? – ante la negación de las otras explicó – porque el día que me la compraron, la muy idiota se chocó contra la pared e hizo un ruido parecido a "boom" – y las tres empezaron a reirse.

Después de un minuto de silencio mientras leía la carta les contó que Morton había dicho que esas navidades las iban a pasar en su casa de Inglaterra, y que podía invitar a sus amigas pero que tenía que avisarle con tiempo. Su madre era muy pesada con esas cosas.

Las chicas siempre pasaban Navidad en las casas de las otras. El año anterior habían estado en la de Lily, y el anterior en la casa de Carol. Ya esra una trdición que tenían.

Menos mal que ya nos avisó, solo faltan dos meses para Navidad- analizó con ironía – les manda besos y abrazos a las dos – Miró la carta por última vez y la dejó de lado, sobre la cama. – voy a tener que avisarle a James, y seguro que invita a sus amigos... – hizo un gesto de asco y fastidio.

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El sábado a la mañana amaneció un día soleado y ventoso, y todo el colegio (bueno, sobre todo los que tenían la edad y el permiso para ir a Hosmeade) agradeció que no lloviera.

Esa mañana era el cumpleaños de Caroline, así que al despertarse tenía una gran pila de regalos y cartas en los pies de su cama. Entre ellos contaba con uno que tenía gracias a Lily, el de Lupin, que era un perrito de peluche negro, con las patitas muy suaves, que venía con una carta escrita con una letra muy prolija.

Felíz cumpleaño, caroline! Espero que la pases muy bien., y que te guste el regalo. No tuve mucho tiempo para conseguirlo, contando que me entere un día antes. Mañana te saludo personalmente.

Remus Lupin.

Abrazó al peluche, y dejó el resto de los regalos para verlos más tarde. Se vistió y bajó a desayunar con Lily y Susan.

Harry esperó a que los merodeadores salieran de Hogwarts para hacer lo que tenía pensado hacer, no tenía ganas de que James le dedicara miradas de odio tan temprano en la mañana, así que se hizo el dormido. Tenía pensado ir a la sala de los menesteres y esconder los mapas ahí, o conseguir un lugar para poder esconderlos.

En los pasillos no había nadie. Toda la gente que no podía ir a Hosmeade se quedaba durmiendo, no tenía sentido levantarse temprano. Él tenía pensado esconder uno de los mapas, y quedarse con el otro.

Fue hasta el pasillo estrecho en el que sabía que se encontraba la sala de los menesteres, y se colocó donde sabía que aparecería la puerta. Pasó tres veces por delante de donde estaba la puerta, deseando un lugar donde esconder el mapa. La puerta se hizo visible, y una sala del tamaño de una catedral en la que se amontonaban muebles, cajas, libros... Caminó un poco por los pasillos, mirando la cantidad de cosas que durante años los alumnos habían escondido ahí por alguna razón. ¿Alguno tendría que haber escondido algo para que no descubrieran que venía del futuro? Se rió de la estupidez que pensó, y vio lo que necesitaba.

Las chicas en Hosmeade compraron ropa, comieron helados, y finalmente entraron a Las Tres Escobas para tomarse una cerveza de mantequilla. El local estaba lleno de gente, que igual que ellas, había hecho sus compras ahora querían descansar un poco.

Susan fue a pedir mientras las otras se sentaban en una de las pocas mesas que quedaban libres, en un rincón del lugar.

-¿Viste que lindo el muñeco que me dio Lupin? – le comentó Carol a Lily, a la vez que giraba la cabeza para ver si veía a alguien que conocieran.

Lily la miró con una sonrisa puesta en la cara y asintió, mientras se acomodaba el pelo y veía venir a Susan protestando por algo.

Un pitufo Slytherin de tercero intentó colarse, es increíble. – Susan siempre llamaba "pitufos" a los que eran menores que ellas, aunque midieran dos metros – Pero lo amenacé con que mi amiga la prefecta le iba a sacar 50 puntos a su casa, así que se rindió.

En uno de los pasillos más alejados de la entrada, Harry encontró lo que necesitaba. Encima de un baúl enorme, había una cajita de madera, que más bien parecía un cofre antiguo. Sonrió por haber encontrada exactamente lo que buscaba. En vez de dejar el mapa ahí, se lo llevaría y lo escondería en su baúl, para saber siempre donde estaba.

Lo levantó y pensó que podía estar vacío, porque pesaba poco. Debía de estar ahí hace unos cuantos años, porque la madera estaba gastada. Lo levantó y intentó levantarla la tapa, pero no abría. Dirigió su varita a la caja y dijo:

- alohomora – pero no sirvió de nada. Intentó con todos los hechizos que se le ocurrieron, pero no se abrió. ¿Qué podría estar adentro en esa caja que sea tan importante? Se puso furioso y arrojó el cofre al suelo, haciendo que se rompa en varios pedazos. Desde arriba vio que lo que contenía parecían ser unas cartas, y se sintió decepcionado. Él esperaba que hubiera joyas o cosas de valor robadas por alguien, así que ni las miró.

Los merodeadores habían estado de visita en Zonko, de donde eran los mejores clientes. Ya habían probado todos y cada uno de los productos que tenían, la mayoría con Snape.

James no había logrado convencer a Sirius para hacerle una broma a Harry, él decía que Harry le caía bieny no tenía ganas de hacerle nada, pero que a Snape sí. Así que pensaron algo que no le habían hecho antes (Ya les quedaban pocas cosas por hacer)y compraron lo que necesitaban.

James se alegró muchísimo de que Harry no tuviera permiso para ir a Hosmeade, y durante todo la mañana estuvo sonriente y bromeando con sus amigos. Él estaba seguro de que Harry tenía el mapa, e iba a encontrarlo. Cuando descubrieran que Harry tenía el mapa – pensaba James – Sirius iba a estar lo bastante molesto como para querer gastarle una broma.

Entraron el Las tres escobas, y como habían supuesto, no había mesas libres. Vieron a varias personas que les hacían señas para que se sentaran con ellos, y así hubieran hecho si James no hubiera visto a Lily Evans. Puso su mejor sonrisa, se revolvió el pelo y se acercó con paso firme.

Hola chicas – saludó, y se sentó en una silla. Les hizo una seña a los otros tres para que fueran a sentarse, así que Remus y Sirius se acercaron, y Peter fue a pedir – No había más mesas libres, así quee...¿ no les molesta, no?

No, claro que no – le contestó Lily con un tono demasiado irónico.

Se dio cuenta de lo que tenía que hacer. Al pasar por un pasillo se chocó con un enorme jarrón floreado, haciendo que estalla en mil pedazos al tocar el suelo. Se sintió mal de haberlo roto así que con un simple reparo lo arregló. Y ahí se le prendió la lamparita. Si pudiera arreglar la caja que rompió y siguiera sin abrirse, le serviría. Corrió hasta donde había dejado las astillas del cofre, y volvió a repetir.

reparo – La caja milagrosamente se volvió a armar tal como era antes de tirarla al suelo. – Bien.

Volvió a tirar la caja al suelo y a repararla, ahora sabía que funcionaba. Después de estrellar la caja contra el suelo por tercera vez, agarró las cartas, y en el lugar exacto donde estas se encontraban antes, puso el mapa. La reparó nuevamente, y al ver que el mapa quedaba adentro, sonrió. Lo había conseguido. Si alguien encontraba la caja y quería abrirla, no iba a poder, y supuso que esa persona no se atrevería a romperla. Volvió a sonreír. Corrió a la sala común, y cuando estuvo en ella, subió a su habitación. Metió la caja debajo de la cama, le pareció más apropiado que dentro del baúl.

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James había vuelto a invitar a Lily a salir, y ella había vuelto a decir que no. Ahora ella lo miraba con odio, como hacía siempre, y él le sonreía revolviéndose el pelo, como siempre. Susan había hablado con Sirius seriamente, y lo había convencido de que al otro día iban a hacer la poción y él, cosa que fue rara, estuvo de acuerdo sin discutir.

Ay, Lupin, gracias por el regalo – se acordó de repente Carol

¿Te gustó? Ah, es verdad, Feliz cumple – le soltó, y le dio un abrazo, cosa que tomo bastante por sorpresa a Carol y no pudo evitar sonrojarse.

Gra...cias – contestó separándose y mirando para otro lado, para que no viera su cara roja como un tomate.

¡Yo no sabía que era tu cumpleaños! – se quejó James – si hubiera sabido te regalaba algo.

Como si te importara, Potter – cortó Lily – No sabes el cumpleaños de nadie, y si lo sabes hacer como si no

Si que se

Entonces,¿Cuándo es el mio?

El 30 de enero, querida – dijo orgulloso. Su cumpleaños se lo había preguntado el año anterior a Lupin, y era, como decía ella, además de los de sus amigos el que sabía. – Pero estoy seguro de que no sabes el mio – la desafió, y Lily lo miró

Por supuesto que no, no me interesa – y se levantó de la mesa tras fulminarlo con la mirada. Eso le hirió bastante el orgullo a James.

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Hola! Ya estoy de vuelta con un nuevo capitulo

Primero quiero preguntar si el capitulo fue muy malo o si no le gustó a nadie, porque nadie me dejó un review, cosa que me bajó bastente el animo respecto a la historia, y me sacó todas las ganas que tenía de escribir. Me encantaría que me dejen reviews diciendo que les parece, porque me pone muy contenta que me digan si les gustó o no, porque al no recibir nada no se si estuvo bien o en que puedo mejorar.

Gracias por leer, y espero sus criticas.