Capítulo 10... Juegos del Destino (Segunda parte)
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Sirus sintió una brisa helada calarle los huesos, abrió los ojos con turbación. Lestad había muerto, no percibía su aura, la esencia de la mazoku se había disipado extrañamente algunos segundos antes, ahora no quedaba nada de ella. Si tan sólo hubiese sido fiel a la causa - ... imbecil...-
Los párpados del demonio se relajaron, él tampoco duraría mucho. Esbozó una media sonrisa, que ironía....
Sus pupilas se centraron en la sombra que se habría paso entre la espesa cortina de polvo y cenizas -... Ra... Ragna Blade.... ¿desde cuándo tú?...- cayó al suelo de espaldas aún con la espada clavada en el abdomen. La energía oscura y electrificante del arma que atravesaba sus entrañas comenzó a evaporarse poco a poco. Sirus rasgó el lodoso terreno con sus garras, sus colmillos hicieron un sonido molesto -... ¿Desde cuándo?...-
-... Desde que decidiste poner tus asquerosas manos sobre mi familia...- Gourry agudizó su mirada -... una agitada vida junto a Lina ha traído sus beneficios, la magia es uno de ellos...-
Sirus extendió una sonrisa cínica en su rostro, el rubio tenía razón. Fijó su vista en el cielo gris, no sentía dolor pero si rabia, vencido, él, un magnifico demonio vencido... ¿Con qué razón había liberado el poder de Fibrizo, si ahora caía derrotado por un estúpido espadachín?... No, nuevamente lo estaba desvalorizando, Gourry no era un simple guerrero. Soltó un leve gruñido, demasiado rápido, demasiado ágil, demasiado poderoso, lo había depreciado como un tonto confiado.
Esbozó una media sonrisa, su mirada encontrándose con las orbes azules, ahora entendía por que la bruja Inverse le había elegido.
Pero nada tenía sentido ahora, sus esfuerzos en vano, aquella oportunidad que le llevaría a la gloria estaba perdida, el poder, sus ambiciones, su reino soñado no era más que eso, sólo un sueño... No había objeto en la asunción del señor de los muertos si el no estaba allí para ser participe de todos los beneficios que eso conllevaba.
Recordaba muy bien aquella ocasión, la estrella oscura y su poder habían abierto las puertas a diversos mundos, por un momento todas las dimensiones conectadas, incluyendo el mundo astral y el perdido espacio del mismísimo "Mar del Caos", lugar donde las almas oscuras purgaban sus delitos entre las tinieblas, una sombría dimensión sin tiempo donde su gran maestro había sido encerrado por la creadora de todo, L-sama.
Sí, él había liberado el espíritu de Fibrizo, un espíritu rencoroso y vengativo, un fantasma sediento de sangre que clamaba con locura por la oportunidad precisa para satisfacer sus dementes deseos.
Había sido tan fácil para su amo posesionarse del cuerpo Ju Ou sama, dominar a sus sirvientes, extender su negra energía en toda WolfPack Island.
Gourry arrancó con un brusco movimiento la espada de las entrañas demoníacas abiertas en un tajo enorme y profundo, una abertura capaz de atravesar el mismo espacio astral por el cuál mazokus como Xellos o Sirus solían moverse.
Sacudió el arma para limpiarla -... Te has equivocado en meterte con nosotros... - Gourry envainó la hoja resplandeciente de la espada, un arma concebida por las mismísimas manos de los dioses y bendita con la magia de su mujer. Un regalo de Lina.
-... No humano, el equivocado eres tú...- soltó una risita desagradable -... cuando el elegido sea controlado este mundo se convertirá en el mismo infierno... tú y la bruja pelirroja lo resentirán con lágrimas y dolor...-
El rubio se giró... ¿el elegido?. Gourry alzó el rostro buscando más respuestas en el agonizante mazoku pero era demasiado tarde, él ya no respondería, en su lugar el cuerpo sin vida de un lobo de extraño pelaje negro azulado fue tomando forma.
El viento frío pegó en el rostro del espadachín y su cabellera rubia ondeó en la misma dirección que la corriente de aire.
-... ¡¡¡¿Gourry?!!!...- La voz de Zelgadis le hizo voltearse, el joven medio golem, medio humano y medio demonio corrió presuroso a su encuentro, varios cortes en su escamosa piel, la ropa algo chamuscada, los cabellos de alambre alborotados. El rubio suspiró, verlo sano y salvo lo tranquilizaba y es que no hubiese soportado la mirada angustiada de Ameria, demasiado había sufrido la princesita como para acrecentar su aflicción por la perdida de un ser querido.
-... ¿Gourry estás bien?...- El joven hechicero le observó con preocupación.
El rubio asintió con un movimiento de la cabeza -... Vamos tenemos que ayudar a Lina...-
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-... Fibrizo...-
-... ¿Qué comes que adivinas?...- Zellas se volteó, sus ojos resplandecían venenosamente.
Xellos apretó sus puños -... ¿Qué le has hecho a mi hermana?...- dio dos pasos y luego cayó al suelo retorciéndose, la mano en su pecho.
-.... OH... ¿yooo?... no he hecho nada "aún"...- murmuró dándole especial acento a la última palabra
-... A decir verdad tu ama ha sido un excelente títere... jooo, ni te imaginas como me he divertido con ella...-
-... Miserable... maldito miserable...- Xellos alzó el rostro y dio un respingo cuando notó al Dark Lord a unos centímetros de Filia.
-... No...- La dragona abrió los ojos espantada, de repente estaba completamente paralizada, vio la mano derecha de Zellas alzarse sobre su cabeza. No, aquella no era Zellas, aquel era un demonio demente y llenó de crueldad... ¿Por Cephied que pretendía?...
-... ¡¡¡NO TE ATREVAS!!!!...- gritó Xellos arrastrando su cuerpo por la irregular piedra del salón, sus brazos y piernas magullándose con el roce del cemento y de su piel ya herida.
-... JAJAJAJAJA...- los ojos de Zellas se estrecharon, giró su rostro sonriendo con una desencajaba mueca de locura -... ¡¡¡¡demasiado tarde!!!...- y con un rápido movimiento enterró su mano en el vientre de la rubia encadenada a la pila de sacrificio.
-... ¡¡¡NOOOOO!!!...- gritó Xellos con desesperación, poniéndose de pie se había lanzado sobre el cuello del Dark Lord.
Todo tembló y un potente rayo de luz invadió en el salón.
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-... Fiuuuuuuu...- resopló Xellos llevando una mano a su mentón, rodeó la caverna con una sonrisa digna de retrato, sus ojos brillaban con una luz de extraña satisfacción.
-... Uno, dos, tres, cuatro... aquí deben haber más de veinte huevos....- tronó los dedos de sus manos
-... ¿Haber por dónde empiezo?...- se volteó de un salto -... ¡¡¡Aha!!!!... ¡¡¡TÚ!!!...- apuntó a un pequeña esferita dorada oculta entre unas piedras, frunció el ceño -... ¿o tal vez? ¡¡¡TUUU!!!...- señaló a otro huevo de tamaño mediano.
Bajó el rostro y suspiró mortificado -... Ummm esto es aburrido, si al menos pudiesen correr, gritar, hacer algo por lo menos...-
Rascó su cabeza -... Holaaaaa...- hizo señas con su mano -... ¿Alguno se anima a salir del cascarón?...- pateó levemente un huevito rojizo, la ovalada esferita se movió ligeramente y los ojos de Xellos brillaron nuevamente.
-... Valla, valla, alguien con agallas...- el demonio volteó con las manos a los costados y una mirada recriminatoria -... ¡¡¡Que vergüenza, ustedes deberían aprender de este!!!... de este...- miró el huevo con una ceja inclinada -... de este... de este huevo rojizo...-
Xellos abrió sus ojos con sorpresa, una gotita resbaló por su cabeza, ¿qué tonterías estaba haciendo?. Suspiró resignado, tendría que conformarse con aquel trabajo aburrido, si Zellas mandaba que se pusiese de cabeza él lo haría y en aquella ocasión la orden de su hermana había sido muy precisa, eliminar a todos los dragones dorados, huevos incluidos en el paquete.
-... Fue un gusto conocerlos amiguitos es una lastima que no puedan llegar a salir del cascarón...- Alzó su reluciente báculo y cerró los ojos, sus labios entreabriéndose para recitar algún hechizo potente. Si iba a terminar con aquellas criaturillas sería con estilo, esbozó una mueca caprichosa, más al minuto siguiente giró el rostro extrañado, fijó su mirada en la entrada de la caverna, algo, algo se acercaba. Se ocultó entre las sombras y sonrió entretenido como sólo él sabía hacerlo, al parecer la situación comenzaba a ponerse interesante.
Una joven rubia entró con paso rápido a la angosta caverna y suspiró con alivió cuando vio todos los huevos en su lugar, se inclinó sobre el tibio nido y posó suavemente una de sus manos sobre un huevo en especial.
Sonrió con dulzura cuando este se movió un poco -... Mi pequeñito, ¿Te has portado bien hoy?...- acunó el huevito en sus brazos y le dio un suave apretón contra su pecho -... Oh Cephied dame fuerzas, sólo deseo protegerlos... -
Xellos alzó una ceja como si fuese a vomitar, aquello había sonado muy meloso. ¿Sería aquella joven alguna sacerdotisa?... Bueno, al menos los huevitos no se irían tan desamparados al otro mundo.
-... ¿Quién está ahí?...- Repentinamente la rubia se había puesto de pie y buscaba con su mirada entre las sombras. Xellos parpadeó extrañado. ¿Es que aquella hembra de dragón se había percatado de su presencia?... no, aquello era imposible.
La rubia acomodó la esferita roja en un camita de paja y se incorporó decidida, adelantó dos pasos sin dirigirse a ninguna parte y miró a su alrededor buscando ente las sombras de la cueva, sus pupilas azules inspeccionando con aplomo. Xellos contrajo su mandíbula, esa jovencita mostraba demasiada firmeza en su actitud defensiva, ella sabía de su presencia y el Metallium se preguntaba como lo había logrado, nadie que fuese un experto tenía la suficiente capacidad de rastrear su aura. El demonio mimetizó su figura aún más con la oscuridad cuando sintió la mirada de la susodicha sobre su escondite.
-... ¡¡¡¿Es que no vas a mostrarte?!!!... Se que estás ahí, puedo sentirte... - Xellos vio a la mujer estremecerse como un gato que crispa su lomo ante el peligro. ¿Era aquello un instinto natural?.
Filia se levantó el vestido por encima del muslo, mientras Xellos abría los ojos extrañado, ¿Qué pretendía ahora?, ¿Mostrarle las piernas?...
-... No soy una estúpida, es mejor que lo tengas por entendido, así que no dudes en el hecho que defenderé estos huevos con mi propia vida... - cogió una firme maza de su ligero y la extendió frente a su pecho.
-... ¿Filia?...- La aludida volteó aturdida y el demonio dio un respingo cuando un nuevo personaje hacía su aparición en la caverna. Xellos estrechó sus ojos siguiendo atentamente el ingresar de aquella sombra que se acercaba lentamente a la rubia y saboreó el momento cuando reconoció al recién llegado, Milgazia, uno de los dragones lideres del grupo adversario.
-... ¿Filia qué sucede?... ¿estás bien?...-
La rubia asintió con su cabeza y ocultó nuevamente la maza entre sus ropas -... Yo sólo creí sentir algo...- Extrañamente aquella sensación desagradable había desaparecido, aunque aún sentía su piel estremecerse -... Todo va bien, siento haberte preocupado...- y miró de reojo el lugar, su rostro buscando entre las sombras con una mueca de desconfianza e inquietud.
Xellos reapareció sobre las ramas de un árbol, ¿qué había sido aquello?, ¿Sería aquella dragona capaz de reaccionar a su simple presencia?. Lamió sus labios entretenido por el descubrimiento, interesante, quien diría que la rubia resultaría tan peculiar, le gustaban los desafíos y si aquella hembra tenía algo que ocultar él lo descubriría. Se acomodó en el verde follaje y observó desde una distancia prudente la entrada del escondido nido.
-... Ummmh....- gruñó molesto cuando se percato de que sus uñas se habían incrustado en la madera del árbol que le brindaba un refugio temporal, extraña impaciencia, una presión anormal picaba en todo su ser, deseaba ver una vez más a esa muchacha de largos cabellos dorados.
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Xellos abrió los ojos y se encontró con la molesta mirada de Fibrizo. El demonio de cabellos púrpuras dejó escapar un gran bostezo y se incorporó con pereza sentándose sobre las gruesas ramas del árbol que le protegían de los potentes rayos solares de aquella tarde de verano. Sonrió con flojera y soltando un suspiró haragán, se alejó de la verde guarida dando un salto, sus pies tocaron el espeso tapiz del bosque.
Fibrizo mostró sus dientes irritado -... ¿Se podría saber que estás haciendo?...-
Xellos retiró con irritante calma un par de hojitas sobre su túnica -... ¿No es obvio?...- sonrió traviesamente sacando la lengua -...Tomaba una siestecita... -
-... Eres insoportable... - murmuró el niño demonio con fastidio -... ¿Qué me dices?... ¿Has acabado con el nido ya?...- sonrió con malicia.
-... Ya casi...-
-... ¿Ya casi?...- puso los ojos en blanco -... Nunca me imaginé que te resultase tan complicado aplastar un par de huevos...-
-... No me presiones... - siseó moviendo su mano con bufonería -... Siempre hago mis deberes...- Xellos se distanció un par de pasos del demonio con apariencia de niño -... ¿Cómo te gustan los huevos de dragón?... ¿estrellados o revueltos?...-
Fibrizo frunció el ceño y alzó una ceja.
-... ¿Y a ti cómo te gustan las dragonas?... ¿rubias o morenas?...- sonrió con sarcasmo.
Xellos dio un respingo y volteó incomodo, entrecerró sus ojos, su mirada volviéndose cada vez más desconfiada -... ¿Qué estás?...-
-... No te hagas el tonto mi querido Xellos... se que algo tramas con aquella hembra de dragón... te he sorprendido varías veces espiándola...-
-... No digas estupideces... sólo busco la oportunidad perfecta para matarla...- Xellos se acomodó la túnica y los guantes, cerró los ojos y sonrió mostrando sus colmillos -... Zellas me ha ordenado acabar con todos los dragones....-
-... Pues yo creo que las oportunidades te han sobrado...-
El mazoku de cabellos púrpuras volteó con un brusco movimiento y esbozó una mueca irritable cuando se encontró con la aniñada mirada de Fibrizo -... ¡¡¡Lo que haga o deje de hacer con mi vida no es de tu incumbencia!!!...- pasó una mano con arrogancia por su alborotado cabello violeta y comenzó a caminar por el sendero verde, árboles y arbustos le habrían extrañamente el paso a medida que avanzaba.
-... ¿No me incumbe?...- Fibrizo agudizó sus endemoniados ojos y lamió sus labios -... Eso es lo que tu crees...- murmuró maliciosamente mientras su cuerpo se transparentaba poco a poco hasta desaparecer.
~*~
Xellos soltó un pequeño y desganado bostezo, cruzó sus piernas sobre la roca donde permanecía tediosamente sentado, ¿por todos sus ancestros, que demonios estaba haciendo?. Frotó los dedos en su alborotado cabello y bufó algo hastiado. Las palabras de Fibrizo habían herido su orgullo de demonio, ¿él interesado en una dragona?... JA!!!, ni de broma. No por nada era conocido como uno de los mazokus más crueles, era temido, era respetado... Nadie tenía derecho a insultarlo de esa manera, empuño sus manos sobre la roca, maldito demonio con cara de crío... le odiaba.
Alzó la vista sobre el cielo nublado, ¿Entonces por qué no entraba al nido y acababa con todo de una maldita vez?, bajó la mirada para posarla sobre la cuevita estratégicamente ubicada detrás de unos densos matorrales. Tres días, llevaba tres días vigilando el nido, sólo debía bajar y terminar su trabajo. ¿Por que alargar más la espera?, al final de cuentas aquella dragona iba a terminar como el resto de los dragones, muerta.
Apoyó su cuerpo en la roca y se incorporó con lentitud, se estiró un poco y alzó sus manos detrás de su cabeza, sonrió. ¡¡Era el momento!!. Miró la cuevita, luego a su alrededor, entonó un par de cancioncillas mientras soplaba la gema de su báculo y le sacaba brillo con la manga de su túnica, miró nuevamente a su alrededor y luego la cueva, pateó una piedrita, silbó tontamente atisbando las esponjosas nubes grises en el cielo y sin más se dejó caer al segundo siguiente sobre el suelo. Una gotita rodó por su frente, ¿Qué le detenía?, ¿Es qué ese maldito mazoku había sembrado dudas en su mente?.
-... Fibrizo... Fibrizo te odio....- murmuró sacando de la nada un desarmado muñequito de Vudú con la apariencia del niño demonio.
-... ja ja ja, ahora verás...- sonrió con satisfacción cuando una puntiaguda agujita se hundió en la barriga del muñeco.
-... ¿te duele la barriguita?...- ironizó sacando la lengua con travesura -... ¿te duele?... ahhh pobrecito...-
Picó con la aguja nuevamente pero esta vez en un ojo de la figurilla -... upps lo siento, ahora vas a tener que usar un parche.... Ummmh podría conseguirte un perico para que haga juego con tu ojo tuerto... - sonrió -... de verdad, no era mi intención... -
El pinchó se incrustó ahora en la boca chueca y cocida del muñeco -... ¡¡¡¡Ohhh por nuestro señor oscuro!!!...- llevó la mano a su rostro en una mueca de falso arrepentimiento -... te he volado un par de dientes, ¿y qué es esto?... ¿acaso te he arrancado la lengua?... ¿pero que voy ha hacer ahora?... snifff, no podré escuchar tu dulce voz de víbora... te dueletedueleteduele...- soltó una sonora carcajada.
-... ¿Te divierte mucho jugar con ese muñequito?...-
Xellos dio un saltó y se giró con rapidez -... ¿Ehhh yo?....-
-... Patético...- Fibrizo frunció el ceño y cruzó sus brazos -... ¿No me dirás que esa es tu nueva estrategia para exterminar a los dragones dorados?.... Muy interesante, pero me ha parecido que ese muñequito tenía una leve semejanza a mí...-
El Metallium sonrió entrecerrando sus ojos con astucia -... ¡¡¡¿A ti?!!!... Jooo, ¿cómo crees?...- miró el destartalado muñequito y lo ocultó entre sus ropas.
-... Bueno, por fin ha llegado el momento, ¿no crees Xellos?...- el demonio de cabellos oscuros soltó una sonora carcajada cuando se percató del semblante confuso del mazoku de sonrisa tonta.
-... ¿A que te refieres?...-
-... Oh, nada de importancia, sólo que unos amiguitos míos van a terminar aquel trabajito que te ha quedado pendiente, ¿qué te parece?, ¿no crees que te saco un peso de encima?...-
Xellos abrió la boca desconcertado, más un sonido especial le hizo volver el rostro justo en el momento en que un trío de demonios inferiores se colaban dentro del caverna que resguardaba el nido de los dragones -... ¡¡¡¿Tú? !!!...- carraspeó con ira el mazaku de mirada amatista.
-... No lo tomes como nada personal, es que demorabas tanto así que gentilmente me ofrecí a darte una manito...-
Xellos le respondió con una mirada amenazadora, sus ojos llamearon con fuego asesino, ese desgraciado se había propasado, aquella era su tarea, entonces sólo él decidiría cuando era el momento adecuado para acabarla, dio un empujón a Fibrizo y de un salto se ubicó frente a la cueva. Nadie le pondría las manos encima a la dragona, nadie más que él.
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¿Qué había sucedido?, ¿Dónde estaba?... Xellos se retorció de dolor, todo confuso, todo revuelto. Su cabeza era un lío, de pronto un montón de recuerdos que por una curiosa razón le eran casi desconocidos se arremolinaban en su mente, ¿es que aquello había ocurrido?. Una suave mano acarició su rostro y abrió los ojos para ver todo difuso, sombras, polvo y oscuridad...
La mano que acariciaba su mejilla quitó unos cabellos de su rostro. El mazoku suspiró, conocía ese dulce tacto, la tibieza de aquella piel, su delicadeza, su suavidad.
-... ¿Filia?...- se incorporó aún viendo borroso, su cuerpo adolorido y resentido por la batalla.
-... ¿Qué ha pasado?... ¡¡¡¿Filia estás bien?!!!....-
-... Shhhhhh...- Xellos sintió el delgado dedo de la rubia posarse sobre sus labios y silenciar sus palabras...
-... Tranquilo, estoy bien...-
Xellos se restregó los ojos y sonrió, allí estaba Filia, su querida dragona labios de lagartija, sentada en cuclillas frente a él, toda sucia y con los cabellos alborotados, allí estaba ella con su mirada soñadora y su sonrisa abierta, sana y salva. El mazoku la rodeó con sus manos aprehensivamente, la abrazó como si la vida se le fuera en ello.
-... Filia... Filia... por dios, estás bien, lo siento... yo...- sintió algo líquido deslizarse por la comisura de sus labios, algo que sabía salado.
Filia acarició con su dedo el rostro del mazoku y capturó la lágrima que se deslizaba por la mejilla de éste -... Lo sé...- la rubia cerró sus ojos y se entregó a la suavidad del abrazo, más al minuto siguiente se separó algo incomoda.
-... ¿Xellos?...- murmuró con preocupación y volteó su rostro para fijarlo en la figura desvanecida en un extremo del altar, allí el cuerpo de Zellas que había descansado en un inconsciente abandono comenzaba a dar señas de vida. La figurilla delgada de la Dark Lord logró moverse con desvalida fatiga.
-... ¿Qué demo...-
-... Xellos tengo miedo...- gimió la rubia ocultando su rostro bajo el abrigo del maltratado cuerpo del mazoku.
Xellos se separó de la joven y poniéndose de pie caminó con dificultad, era hora de poner fin a todo, de acabar con aquella pesadilla, nadie volvería a dañar a Filia, nadie pondría un sólo dedo sobre ella y sobre el bebé que llevaba en su vientre, su hijo, su propio hijo... Acabaría con ese sucio fantasma aunque tuviese que resentir la perdida de su hermana.
Finalmente Xellos se detuvo frente al cuerpo desvanecido de Zellas, este sería el fin, cerró los ojos y extendió su brazo derecho, su mano conteniendo una potente lanza de energía -... Lo siento Zellas...-
-... ¿Xellos que haces?...- la Dark Lord había abierto los ojos y le miraba con sorpresa, su boca contraída en una temerosa expresión.
-... ¡¡¡¿¿¿XELLOS???!!!...- la señora de las bestias retrocedió apoyando el cuerpo en sus brazos, casi arrastrándose, volteó su rostro para mirarle con confusión y aturdimiento -... ¡¡¡¿¿Por todos los demonios que te pasa??!!!...-
El mazoku se paralizó, un fría estremecimiento recorriendo su espina, se inclinó con rapidez y alzó el rostro pasmado de su hermana -... ¿Zellas?...- No podía ser, sintió todo su interior estremecerse, volteó su rostro hacia Filia y ésta le sonrió con malicia.
-... No... no puede ser...-
Xellos cayó repentinamente al suelo, nuevamente convulsionándose, su respiración haciéndose escasa y dolor en cada fibra de su cuerpo, mucho dolor.
-... Sí, sí puede ser...- Filia se puso de pie dos esferitas doradas entre sus dedos.
Zellas vio con espanto como su hermano se retorcía en el suelo -... ¿Qué está sucediendo aquí?... ¡¡¡¡¡Tu maldita, ¿qué pretendes?!!!!...- el ama de las bestias se puso de pie pero al segundo cayó de rodillas en las mismas condiciones que el demonio amatista.
Filia contrajo las esferitas entre sus dedos y se acercó con paso tranquilo a la Dark Lord -... Ohhh ¿ya no me recuerdas querida?... nos la pasamos muy bien cuando me hice de tu cuerpito...- murmuró con irónica voz.
-... ¡Fibrizo!, podría reconocer tu pestilente esencia en cualquier parte...- murmuró la mazoku apretando los dientes.
-... ¿Po... Por qué?...- Xellos extendió su tembloroso brazo -... Filia...- levantó su cabeza con debilidad y gateó hasta que los pies descalzos de la dragona entraron en su campo visual.
-... Es algo que tenía pendiente... haber...- contó con sus dedos -... es algo que tenía pendiente hace varios siglos... ¿no lo recuerdas Xellos?...-
-.... Mmmm...- gimió el mazoku. El dolor era insoportable, sus músculos se retorcían y se distendían con crueldad, su piel quemaba, cada poro de su cuerpo era atravesado por lacerantes punzadas.
-... Pobrecito...- Filia se inclinó sobre el mazoku y le rodeó con sus brazos -... mi pobrecito Xellos...-
-... Vasta... vasta, déjala en paz...-
Filia entrecerró sus ojos y soltó una carcajada -... Ya es tarde Xellos, he esperado mucho tiempo como para desistir de mis intenciones...- una sonrisa demente se asomó en el rostro de la rubia -... No sabes por todo lo que tuve que pasar para que este día llegase, para obtener el poder que la profecía ostentaba... No quiero a tu hembra, no me interesa-... soltó una nueva carcajada, tan enfermiza como la primera -... lo que deseo es el poder que se esconde en este ser...- tocó su vientre -... el hijo de la luz y la oscuridad...-
Filia pateó el rostro de Xellos y llevó las manos a su cadera -... Que patético te vez, tan patético como aquella vez que te borre la memoria, si no recuerdas nada es por mi culpa... yo les robe sus recuerdos, a ti y a esa dragona... - Fibrizo sonrió con desdén y cubriéndose con un trozo de tela se acomodó en su majestuoso trono.
-... Siempre fuiste un fiasco Xellos, te aborrecí desde el primer momento...- hizo rodar con fastidio las esferitas entre sus dedos -... pero jamás paso por mi cabeza que mantenerte con vida sería un beneficio, que tu estupidez me permitiría ascender a la gloria, te enamoraste de tu rival ese fue tu más grande error y mi más monumental triunfo...-
Zellas gimió adolorida y observó con infinito odio al ser que les humillaba descaradamente, sus ojos captaron el cansancio de Xellos, estaba muy herido y sin embargo no se daba por vencido, aún no comprendía pero el comportamiento de demonio amatista y las revelaciones de Fibrizo le dejaban sin aliento.
-... No digas tonterías los demonios no tenemos sentimientos, los demonios no podemos amar, eso nos mataría y tu lo sabes, vivimos del temor y la angustia de los seres inferiores, de sus sentimientos negativos, de la ira y del rencor...- la ama de las bestias exhaló con voz entrecortada.
-... Te equivocas...- un sonido gutural provino de la garganta de Filia e hizo chasquear su lengua con afanosa lentitud y acomodándose nuevamente alzó su rostro sombrío -... Esa cosa que se hace llamar hermano tuyo es un espécimen raro, eso pude comprobarlo muchísimo antes de que la endemoniada Señora de las Pesadillas me encerrase en la oscuridad del mar del caos.... ¿Te veo confundida Zellas?, ¿Aún no lo comprendes verdad?... -
Filia sonrió con virulencia -... Varios siglos atrás, por esas cosas del destino fue para mi una gran sorpresa encontrarme con el legado de los dragones dorados, una profecía que guardaban cautelosamente en uno de sus tantos templos y que presagiaba la venida de un ser de infinito poder, desde aquel entonces como te imaginarás soñé con poseerle...- Fibrizo mostró sus dientes con malicia cuando la señora de las bestias abrió los ojos turbada -... Nadie se enteró de aquello más que tu servidor aquí presente, tampoco deseaba me usurpasen lo que anhelaba celosamente sólo para mi, sellé la profecía en el mismo lugar y esperé con paciencia que aquel día llegase...-
-... ¡¡¡Y bingo!!!, me llevé otra gran impresión, después de todo tu hermanito no sólo era bufón, aunque suene grotesco, absurdo o como quieras titularle, la verdad es esa, Xellos se enamoró de un dragón dorado, ambos seres diferentes, rivales por naturaleza prendados en un sentimiento no de odio, un sentimiento compartido y casi imposible, amor... La profecía se cumplía...-
-... No puede ser...- gimió la Dark Lord que haciendo acopio de sus pocas fuerzas se había acercado casi a rastras a un agonizante Xellos. Le observó con terror, estaba pálido, sus labios semiabiertos respirando agotados y con problema.
La Metallium extendió su mano hacía el demonio -... Xellos...-
-... ¿Lo recuerdas?... ohhh creo que no...- ironizó graciosamente -... fue divertido porque jamás te enteraste... después de todo estábamos en plena batalla contra los descendientes de los dioses, matábamos dragones todos los días y por lo tanto jamás intentaste dar explicación a las peculiares conductas de Xellos, sus escapadas repentinas, su semblante confuso, la omisión de ciertos deberes, su nueva aura...-
Filia frunció el ceño -... Mientras nosotros buscábamos las maneras más aterradoras para acabar con los ryuzokus, Xellos inconscientemente protegía a la sacerdotisa... Pero fue aquella misma batalla la que me obligó a separarles, a borrar sus memorias, Xellos era un ser fuerte, sin problemas sobreviviría a lo que viniese, no así Filia, después de todo era una dragona hembra y casi sin experiencia en la magia... No podía permitir que le dañasen hasta que el día prometido llegase, y bueno, ya buscaría el momento preciso para juntarles nuevamente, después de todo estaban destinados a ser uno... -
Fibrizo en el cuerpo de Filia, había detenido el constante girar de las esferitas, aún así la señora de las bestias estaba demasiado fatigada como para oponerse al otro ser demoníaco, ese maldito había llevado su cuerpo al límite. Zellas se estremeció, su hermano sangraba, tocó los labios heridos de Xellos.
-... ¿Impresionada?, desde que mi espíritu fue liberado e hice posesión de tu cuerpo fue mucho más fácil manipular a Xellos, después de todo siempre ha demostrado fiel obediencia a su querida hermanita mayor... ¿Qué te parece mi obra?, el bufón es uno de los mejores juguetitos que he tenido...-
Zellas apretó sus puños hasta que sus nudillos palidecieron, no podía soportarlo, la mujer alzó la vista, sus ojos dorados resplandecían con rencor.
-...¡¡¡No te perdonaré, maldita rata!!!...- El cuerpo de la Dark Lord levitó repentinamente, su semblante se contrajo en un gesto de furia desmesurada, una corriente de negra apariencia la rodeo y el cabello plateado flameó con violencia cuando su figura delgada se adelantó con impresionante velocidad hacía el trono donde se recargaba la rubia con tranquilidad.
-... Tsk... tsk...- moduló Filia moviendo su dedo índice de un lado a otro -... Creo que no has entendido...- extendió su mano y detuvo la arremetida de la mazoku paralizándola en el aire sin mayor esfuerzo -... En este momento mi espíritu se fusiona con uno de los seres más poderosos del universo, no es tan difícil comprenderlo ¿verdad?... por lo que entonces es un hecho que yo ahora tenga parte de su poder, mi querida Zellas ahora soy invencible...- soltó una irritante carcajada.
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Lina apoyó su cuerpo sobre la rocosa textura de la pared, miró a su alrededor y bufó molesta, aquello más que una fortaleza era un distorsionado laberinto, pasadizos sombríos, estrechos corredores, columnas de más de ocho metros que terminaban en insólitas escaleras en zig-zag.
La bruja pelirroja quitó el sudor de su frente y acomodó los lacios cabellos que le dificultaban la visión, suspiró agotada sintiendo sus piernas flaquear, aún estaba débil, desde un principio su embarazo había sido un poco más complicado que los demás y un parto en las mismas condiciones definitivamente no era beneficioso para su salud.
La pelirroja sintió su cuerpo estremecer, miró a su alrededor y continuó con su marcha, un hechizo simple era su guía, sin embargo, un sentimiento demasiado fuerte, demasiado posesivo, le indicaba que su bebé estaba cerca, su instinto materno punzaba constantemente en su pecho haciéndoselo notar y es que cualquier madre suele desarrollar esa unión, aquel lazo con su propia sangre, esa ligadura más poderosa que la misma magia.
Así mismo aquella sobreprotección materna la mantenía al límite de su autocontrol, mientras caminaba, juraba y rejuraba que esa vieja bruja de Zellas se las pagaría todas, toditas. Nadie pisotea a Lina Inverse y raptaba a su bebé sin sufrir consecuencias, esto era la guerra... Sí, la llamita de bomba había sido encendida y tarde o temprano estallaría quemando todo a su paso.
Lina se detuvo frente a un gran portón de madera labrado con figuritas demoníacas que le daban una apariencia de muy mal gusto, más al segundo siguiente dilató sus ojos con sorpresa y con un acelerado movimiento empujó la gran puerta sin resultado, ahí estaba su bebé, ahí... Impacientemente golpeó la madera una y otra vez, para finalmente alejarse y darse impulsó. Gruñó de dolor cuando su hombro chocó contra la entrada que al parecer no tenía intenciones de ceder.
-... Lina me decepcionas...- murmuró una seria voz a su espalda -... Te instruí para que no perdieses la razón con tanta facilidad... cuando eso sucede no disciernes correctamente y sólo haces tonterías...-
-... ¿Luna?...- La pelirroja se volteó con la mandíbula casi desencajada por la impresión
-... ¡¡¡¿Qué... qué haces aquí?!!!!...-
-... ¿Qué hago aquí?... Si hasta tus preguntas son absurdas. No es obvio... Oriento tus confusos pasos... Aunque, bueno, creo que Wolf Pack nunca ha sido fácil de ubicar...-
-... Entonces la misiva con el paradero de la isla... ¿¿Fuiste tú??...-
. Luna asintió con toda la seguridad del mundo y abriéndose paso recitó un hechizo que sin ninguna resistencia abrió el cerrojo que le limitaba la entrada a Lina
-... ¡¡¡Oh por todos los diablos!!!...- gruñó la menor de las Inverse, casi dándose un golpe contra la pared por su error anterior, magia, sólo necesitaba un simple hechizo. La ansiedad le había dominado y la impaciencia cegado. ¿En qué momento olvidó qué era una hechicera?.
-... Vamos...- le palmoteó en la espalda Luna y la pelirroja moviendo su cabeza obedeció. Empujó la puerta con suavidad y su mirada rodeó la tenebrosa habitación hasta que por fin le vio. De un salto se incorporó frente a una cunita de horrible aspecto sintiendo como el pedacito de alma que le habían quitado volvía a su cuerpo.
Sin enterarse de nada un lindo bebito de ojos azules y cabellos color fuego balbuceaba sin parar.
-... Mi pequeño...- gimió la pelirroja cobijando al bebé entre sus brazos, no sin antes toquetearle el cuerpecito y besarle sin parar, cerciorándose presurosamente con cada arrumaco y cada cariño que nada malo le hubiese sucedido. Lina suspiró más tranquila y acercó su respingada nariz para olfatear ese aroma a bebé que tanto amaba.
Luna que se había dedicado a mirar la escena con una sonrisa disimulada en su rostro, se acercó curiosa y apoyando su mentón en el hombro de su hermana fijó sus ojos oscuros en el ahora nuevo Inverse, su sobrino.
-... ¿No es precioso Luna?...-
La camarera de medio tiempo frunció el ceño y el bebito soltó una graciosa risita.
-... Definitivamente es tan irrespetuoso y descarado como tú...- exclamó echándole una mirada divertida a su hermana menor en el momento que quitaba los mechones que el recién nacido había decidido jalar en su cabello.
-... Es el carácter de las Inverse ¿no?...-
Y la mayor había abierto la boca para replicar algo sobre pelirrojos imprudentes y atrevidos, cuando un sonido particular llamó la atención de las dos hermanas.
-... ¡¡¡¿Qué es eso?!!!...- murmuró pelirroja haciendo notar su nerviosismo mientras apretaba en un abrazo posesivo a su hijo.
-... ¿Mami?...- se escuchó una vocecita en la esquina más oscura del cuarto y una pequeña sombrita gateó entre los muebles hasta que una cabecita turquesa se hizo visible a la luz. Ambas hermanas parpadearon y se dedicaron miradas de asombro -... ¿Valgarf?...-
Lina se había acercado al pequeño para comprobar sus suposiciones -... ¿Eres el pequeño Val?...-
El niño asintió con timidez llevándose un dedo a la boca -... ¿Dónde está mi mami?...-
Lina se inclinó para observar mejor carita del menor y Val abrió sus ojitos más de lo normal, esa mujer tenía el pelo rojo como su tío Hien.
-... Ja ja ja ja... bien hecho han dado con el paradero de los pequeños...- una nueva carcajada inundó la habitación y las hermanas sobresaltadas por aquella intromisión, buscaron con sus miradas alrededor sin lograr dar con el dueño de esa irritante risotada.
-... Pero es una lastima mis queridas hermanas Inverse...-
-... Por todos los santos, ¿Qué está sucediendo?...- Lina sintió temblar todo a su alrededor, por un momento el mundo se volvió insustancial y tuvo la ligera impresión de estar siendo absorbida por un potente torbellino, alzó su rostro para ver todo difuso.
-... ¡¡¡Luna!!!... ¡¡¡Val!!!...- gritó abrazando con fuerzas a su bebé y de pronto sus pies tocaron nuevamente sólido -... ¿Pero qué?...- gimió mirando a su alrededor, había sido teletransportada a otra habitación, se incorporó como pudo y observó como Luna se interponía entre ella y la figura que sentada frente a un trono no paraba de reír de manera diabólica.
-... Como les decía lamentablemente es demasiado tarde para su intervención...- la rubia alzó y aventó a una joven de cabellos plateados con una fuerza tan inusual que ésta termino literalmente incrustada contra las paredes del salón.
-... ¡¡¡¿Filia?!!!...- Lina abrió la boca en una mueca incrédula.
-... Mamiiiiii....- gritó asustado el pequeño dragoncito de cabellos turquesas que había sido detenido por una mano.
-... No Val... ella no es tu mami...- Luna le hizo retroceder y él obedeció ocultándose detrás de las piernas de una asombrada Lina.
-... ¿Quién eres?...- preguntó la pelirroja con el ceño fruncido notando el devastador panorama a su alrededor.
-... Lina... es... espera...- escuchó a una voz agotada susurrar y Xellos se puso nuevamente de pie.
-... Nunca había visto en mi vida demonio más masoquista... que pena me das Xellos, entiéndelo, todo ha acabado, ya no hay vuelta atrás, el poder del elegido es ahora mío y tanto tú como todos los imbeciles que se interpusieron una vez en mi camino pagaran con sus vidas...-
Acentuó su fría mirada sobre la pelirroja -... ¿Verdad Lina Inverse?...- Lina palideció de pronto su cuerpo se había paralizado, sus manos estaban congeladas, apenas y podía sostener a su bebé -... ¿Qué... qué me has hecho?...- susurró con dificultad.
-... Nada aún... pero debes tener tu castigo, ¿sabes?, no la pese muy bien cuando tú y L-sama me encerraron en aquella dimensión... ummm, el Mar del Caos no es un sitio bonito deberías saberlo...-
-... No es posible...- gruñó la pelirroja, era imposible, su piel se estremeció, entonces, ¿aquel ser era...
-... Pero me imagino que antes de morir te encantará saber que luego de una minuciosa selección he decidido que tu hijo, el descendiente de una de las brujas humanas más poderosas, y el pequeño Valgaf, el último dragón antiguo, se conviertan en mis sirvientes, mi general y mi sacerdote, ¿Qué te parece?...-
-... ¡¡¡Basta!!!...- gritó Luna alzando entre sus manos una lanza de fuego que jamás llegó a ser usada ya que se había desvanecido con la sola mirada de la rubia.
-... Me olvidaba de ti...- y con el movimiento de una sola mano de Filia, Luna cayó al piso con la mirada vacía mientras era atacada por temblores constantes y que aumentaban en intensidad.
-... Filia... detenlo... yo se que puedes...-
La rubia giró su rostro con ira, Xellos se había interpuesto entre las dos jóvenes Inverse -... Filia, despierta...-
-... ¡¡¡Neció!!!...- gritó haciendo tronar sus dientes, no entendía a ese estúpido demonio, nada, ni nadie obstaculizaría su ascensión al poder. Caminó con decisión hasta donde Xellos trataba de mantener dificultosamente el equilibrio y le cogió del cuello con máxima brusquedad -... Ya has molestado demasiado, pusiste tu cuota y ahora de nada me sirves...- enterró sus uñas en la yugular del demonio abriendo con maliciosa lentitud su carne pálida. El rostro de Filia se iluminó cuando le observó nuevamente sangrar.
-... Filia no es más que un cuerpo vació, no existe... yo la controlo, yo la domino...-
Xellos alzó su rostro herido, sus párpados apenas soportando el peso y una sonrisa débil en su semblante enfermizo.
-... ¿Por qué sonríes?...- murmuró turbado Fibrizo. Contrayendo su ceño con molestia realizó mayor presión en la garganta del demonio -... ¿Has perdido la cordura?...- esbozó una mueca de arrogante éxito
-... ¿Al fin te diste cuenta que todo es en vano?...-
-... N... no... - masculló el demonio con poco aliento -... yo... yo se que... estás ahí... yo...- tosió sangre y continuó no dándose por vencido aunque sentía sus músculos lánguidos casi ceder al daño -... Yo sé que vas... ahh... que vas a luchar... ¿no es cierto Filia?...- y alzó una mano con tanta dificultad que por un momento pensó no poder capturar las lágrimas que se desplazaban libres por el rostro de la rubia.
-... ¡¡¡¡Tú!!!... - Fibrizo apartó la mano de Xellos del rostro de la dragona y sin poder evitarlo gruñó en ira cuando se percató que dentro de su posesión aún no había logrado hacerse con toda la conciencia de la rubia.
-... Yo siempre te amaré...-
-... !!!!! CALLATE ME ENFERMAS !!!!!!....- abrió los ojos desmesuradamente y un brillo mortal oscureció el azul de aquellas pupilas que siempre habían brillado cuando la joven dragona era libre de ataduras. El brazo izquierdo de la rubia se alzó por sobre la cabeza de Xellos e hizo aparecer una flecha de luz -... ¿Dime Xellos?...- mostró los dientes con regocijo y una mirada sarcástica -... ¡¡¡¿Y ahora aún la amas?!!!...-
Xellos abrió enormes sus ojos cuando sintió el punzón lacerante atravesar completamente su piel, su carne, abriendo su pecho y rasgándolo con un feroz movimiento. Apretó sus dientes sintiendo la sensación asfixiante y dolorosa llevarse las ultimas gotas de vitalidad, la savia fluyendo y escapando de su ser por cada poro y a cada segundo.
-... Fi... Filia...- Exhaló el mazoku amatista con la voz atrapada en la garganta al tiempo que un hilo rojizo iniciaba minuciosamente un camino por la comisura de sus labios. Sonrió levemente cerrando sus ojos acostumbrándose a la oscuridad que le atraía poco a poco sin que pudiese evitarlo -... yo... sé qu... que tú... que... - y sus manos se cerraron involuntariamente sobre los hombros de la rubia, haciendo de ese su ultimo contacto, la ultima suave presión antes de sucumbir pesadamente sobre el cuerpo de la joven.
Lina gimió débilmente, había apartado la vista de aquella escena cruel y devastadora. La pelirroja sintió pánico, un terror inmenso que no vivía desde aquella ocasión en que creyese que perdía a Gourry y a sus amigos a manos de la misma mente demoníaca.
Un vacío molesto punzó en el estomago de la hechicera y aún inmóvil buscó la manera de aferrarse con mayor fuerza a su bebé pelirrojo y al pequeño dragoncito que sollozaba e hipaba ofuscado sobre sus piernas. ¿Es que nuevamente vería a sus seres queridos sucumbir dolorosamente?.
-... Xel... Xellos...- la joven pelirroja apretó sus párpados y enmudeció completamente. La esencia del demonio de cabellos amatistas se había evaporado. Lina dio un pequeño brinco y sintió todo su interior estremecerse cuando la carcajada demente de Fibrizo llegó hasta sus oídos e inundo horriblemente cada milímetro del salón.
-... Oh Cephied no lo permitas...- Alcanzó a balbucear luego de oír como la carcajada detestable del niño demonio se cortaba de improviso. Tenia miedo de ver la realidad, de abrir los ojos y observar sólo muerte y desesperanza, pero aún así la pelirroja levantó temerosamente la vista. Repentinamente sentía su cuerpo más liberado... ¿Podría ser posible?...
Y su garganta se quedó sin aliento en el instante que sus ojos casi apagados se encontraron con la perturbada mirada de Filia, cuando descubrió la maltratada y frágil figura de la dragona y no al demonio asesino.
-... ¿Filia?...-
Y la rubia le miró con un semblante descompuesto y aturdido mientras alzaba sus manos ensangrentadas y las observaba estupefacta -... Yo...- abrió sus ojos pasmada llevando ambas manos a su rostro -... ¿Xellos?... ¡¡¡Xellos!!!...... Xe...- cayó sobre sus rodillas y abrazándose temblorosa y desconsolada al cuerpo lánguido del demonio, rogó que despertase una y otra vez .
-... Xellos...- murmuró débilmente una voz y Lina volteó boquiabierta observando una delgada y maltrecha figura adelantar con problema unos pasos y detenerse casi a la par donde ella se encontraba ubicada.
-... ¿Tú?... - exclamó la pelirroja confundida, más la mazoku de cabellos plateados sólo acentuó en su rostro una mueca incrédula.
-... ¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhh.... déjame!!!!....- gritó entonces Filia poniéndose de pie con las manos en su cabeza, luchando para no ser controlada nuevamente -... No lo permitiré... no dejaré....- la rubia se movió desesperadamente, sus dedos haciendo presión sobre sus cabellos, sus ojos muy abiertos dejando fluir toda la angustia y el dolor que llevaban acumulados.
-... ¡¡¡¡No!!!...- De pronto todo el cuerpo de la rubia brilló en un halo de extraño dorado, una luz resplandeciente y casi cegadora que inundó maravillosamente todo el sombrío salón.
¿Qué estaba sucediendo?... Tanto Lina como Zellas debieron contener sus respiraciones cuando se percataron que las figuras desvanecidas por la batalla volvían a ponerse de pie. Luna, Milgazia incluso Hien despertaban confundidos y liberados de la posesión del niño demonio.
Un gran estruendo resonó en todo el salón y la luz refulgente, aquella aura que rodeaba a Filia se hizo más intensa -... No te lo permitiré...- habló una voz pausada, una voz inmaterial que era cálida y decidida. Entonces todos vieron a la dragona elevarse unos cuantos centímetros del suelo y sonreír pausadamente, sus ojos azules grandes y cristalinos, su cabello moviéndose como una melodiosa cascada luminosa. La rubia llevó ambas manos a su vientre y tocando su piel con la punta de los dedos extrajo una negra aura, la sombra de aquel niño endemoniado que había osado posesionar lo que por derecho no le correspondía.
-... Dios mío...- alcanzó a balbucear Lina cubriendo su boca con la mano que le quedaba libre. Ella conocía esa aura, esa voz, el brillo de aquella esencia. Sí, ella conocía muy bien aquel resplandor dorado porque alguna vez también le había posesionado e iluminado de la misma manera... L-sama.
-... ¡¡¡¡No puede ser!!!!....- aulló el espíritu de Fibrizo siendo contenido con fuerzas por las doradas manos de la dragona. ¿Por qué L-sama estaba?... La sombra maligna del niño demonio se movió rabiosa y desesperada sin lograr resistirse a la presión de aquella esencia dorada que le reducía -... Ahhh... ¡¡¡Tú!!!, ¡¡¡¿POR QUÉ?!!!...- exclamó furioso antes de caer en cuenta de su error... No era Filia quien destellaba aquella esencia, aquel brillo. No era ella sino el bebé, ¿entonces?... ¿el elegido era?...
-... Así es Fibrizo, este bebé es una parte de mí...- Habló aquella voz -... ¿Es irónico verdad?... deseabas dominar al ser que más odiabas, al ser que una vez te encerró en la oscuridad del Mar del Caos, al que deseabas exterminar con todo tu poder... Sí, este soy yo, una parte de L-sama que ha decidido reencarnar y vivir una vida terrenal entre los humanos, demonios, dragones y bestias... coexistir para nivelar este mundo desequilibrado... un mundo donde ni tú, ni tu maldad pertenecen...-
-... ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOO!!!!!...- vociferó el espíritu tratando de escapar, sabía que sería su fin, podía percibir aquel poder, aquella energía que le comprimía, que no lograba soportar. La dorada aura alrededor de Filia fue aumentando su incandescencia hasta que aquel haló luminoso fue demasiado intenso y la sombra del demonio bramó trastornada, el aura brilló quemando su esencia, haciéndole arder y desaparecer de una vez por todas de aquel mundo.
-... Ha sido mi voluntad, mi deseo...- la mirada penetrante e intensa que adornaba el rostro de Filia fue fijándose con calma sobre cada uno de los presentes -... la hora de sembrar los primeros cimientos hacia la evolución ha llegado, es el momento de avanzar y nivelar la desigual balanza... Así, lo que una vez soñé y di vida cambiará y se desarrollará...- Ese había sido el mensaje del elegido, sus designios que hablaban de un futuro y un destino diferente para las criaturas que habitaban el mundo.
La voz fue apagando pausadamente su eco en el salón y la delgada imagen de Filia descendió y perdió poco a poco el aura dorada que le había rodeado
-... ¡¡¡Filia!!!...- exclamaron al unísono Milgazia y Hien que preocupados habían avanzado al encuentro de la rubia al verla desfallecer sobre la fría piedra del salón.
-... Es lo que ese miserable de Fibrizo se merecía...- comentó Zellas apretando sus puños y volteando con la mandíbula gravemente contraída. La Dark Lord de cabellos plateados exhaló un profundo suspiro y caminó hasta uno de los rincones del salón, allí apoyó su mano sobre la pared resquebrada y apunto de colapsar
-... Es peligroso quedarse en este lugar, deben marcharse de la isla...- explicó despacio con la voz irregular -... la estructura de la fortaleza sufrió demasiados daños y lo más probable que ceda en unos minutos...-
-... ¿Pero?...- Lina giró su rostro inquieto, buscando en la oscuridad del salón, no podían huir, no aún, primero debían cerciorarse, comprobar. Miró a su alrededor hasta que sus ojos se detuvieron sobre un cuerpo inmóvil, una figura que no reaccionaba aunque todo hubiese acabado. ¿Por qué el demonio amatista no se había repuesto como Milgazia o Luna?, ¿Por qué no se había incorporado y sonreía con su mueca de bufón?
Xellos no podía estar, no...
-... ¿Xe... Xellos?...- musitó torpemente y dio un paso inseguro antes de ser detenida por una delgada mano sobre su hombro.
-... Yo...- gimoteó con el rostro atontado por el movimiento de Luna, más la mayor de las Inverse negó con su cabeza. ¿Qué trataba de darle a entender?, Lina entreabrió sus labios para protestar pero luego desistió en su intento.
Luna cargó al pequeño Val en brazos y luego clavó su mirada en una afectada Lina y sin murmurar palabra alguna le dio un empujoncito y ambas hermanas dispusieron sus pasos hacía la salida del salón.
-... Márchense rápido, es peligroso...- apresuró el Zellas a los dos dragones que aún permanecían en la oscura habitación.
Milgazia alzó en vilo a la desmayada Filia e inclinó levemente su cabeza ordenando al joven de cabellos cobrizos abandonar el recinto, luego volteó y observó a la mazoku plateada, la ama de las bestias que no se había movido de su lugar.
-... Sólo una cosa dragón dorado...- Milgazia esperó las palabras de la mazoku con seriedad.
-... Aunque no lo entienda y mi cabeza aún no se haga a la idea, Xellos...- bajó la mirada y buscó las palabras adecuadas para proseguir, aquel nudo en su garganta era molesto y no sanaría hasta que lo despejara completamente -... él aprendió a sentir, él se enamoró de esa dragona... Por favor, protégela, a ella y al bebé...-
-... Así lo haré...- respondió Milgazia y ablandando su expresión correspondió las palabras del ama de las bestias con una sonrisa melancólica y una ligera reverencia.
Zellas sonrió con tristeza y se extrañó de aquella emoción que le abatía. Era curioso pero sentía una peculiar aflicción inundar su interior. ¿Acaso el poder de aquel ser que tenía una parte de L-sama, su no nato sobrino, le había irradiado con su luz a ella también?. Venía a equilibrar el mundo, a cambiar lo creado, eso había referido.
Se acomodó frente al cuerpo de su hermano y esbozó una sonrisa desolada -... Mi pobrecito Xellos...- le acarició los cabellos púrpuras con suavidad sintiendo sus manos temblar y algo en su pecho agitarse.
-... Sí, definitivamente el bebé que venía en camino, traería grandes cambios...- La joven Dark Lord secó con el dorso de su mano la lágrima solitaria que había escapado de sus orbes doradas.
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Notas de la Autora: Sniffff.... me he demorado más, muchooooo más de lo acostumbrado, snifff... pero aquí le tuvieron, el último capitulo de Games of Destiny... Nishi se seca las lágrimas, lo sé, lo sé... muchos de ustedes querrán asesinarme y les comprendo... Pero antes de preparar sus armas, venenos o técnicas mortíferas tengo que comunicarles que mi deceso traería serias consecuencias... ¿Quién publicaría el epílogo si yo muero?... Sí, lo que leyeron es verdadero, aún falta el epílogo, así que paciencia, ya me matarán después...
Al final sólo me queda agradecerles a todos los que siguieron mi historia desde sus inicios y sobre todo pedirles mis disculpas por los irritantes atrasos.
Gracias, snifff, a todos... les quiere Nishi.
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Sirus sintió una brisa helada calarle los huesos, abrió los ojos con turbación. Lestad había muerto, no percibía su aura, la esencia de la mazoku se había disipado extrañamente algunos segundos antes, ahora no quedaba nada de ella. Si tan sólo hubiese sido fiel a la causa - ... imbecil...-
Los párpados del demonio se relajaron, él tampoco duraría mucho. Esbozó una media sonrisa, que ironía....
Sus pupilas se centraron en la sombra que se habría paso entre la espesa cortina de polvo y cenizas -... Ra... Ragna Blade.... ¿desde cuándo tú?...- cayó al suelo de espaldas aún con la espada clavada en el abdomen. La energía oscura y electrificante del arma que atravesaba sus entrañas comenzó a evaporarse poco a poco. Sirus rasgó el lodoso terreno con sus garras, sus colmillos hicieron un sonido molesto -... ¿Desde cuándo?...-
-... Desde que decidiste poner tus asquerosas manos sobre mi familia...- Gourry agudizó su mirada -... una agitada vida junto a Lina ha traído sus beneficios, la magia es uno de ellos...-
Sirus extendió una sonrisa cínica en su rostro, el rubio tenía razón. Fijó su vista en el cielo gris, no sentía dolor pero si rabia, vencido, él, un magnifico demonio vencido... ¿Con qué razón había liberado el poder de Fibrizo, si ahora caía derrotado por un estúpido espadachín?... No, nuevamente lo estaba desvalorizando, Gourry no era un simple guerrero. Soltó un leve gruñido, demasiado rápido, demasiado ágil, demasiado poderoso, lo había depreciado como un tonto confiado.
Esbozó una media sonrisa, su mirada encontrándose con las orbes azules, ahora entendía por que la bruja Inverse le había elegido.
Pero nada tenía sentido ahora, sus esfuerzos en vano, aquella oportunidad que le llevaría a la gloria estaba perdida, el poder, sus ambiciones, su reino soñado no era más que eso, sólo un sueño... No había objeto en la asunción del señor de los muertos si el no estaba allí para ser participe de todos los beneficios que eso conllevaba.
Recordaba muy bien aquella ocasión, la estrella oscura y su poder habían abierto las puertas a diversos mundos, por un momento todas las dimensiones conectadas, incluyendo el mundo astral y el perdido espacio del mismísimo "Mar del Caos", lugar donde las almas oscuras purgaban sus delitos entre las tinieblas, una sombría dimensión sin tiempo donde su gran maestro había sido encerrado por la creadora de todo, L-sama.
Sí, él había liberado el espíritu de Fibrizo, un espíritu rencoroso y vengativo, un fantasma sediento de sangre que clamaba con locura por la oportunidad precisa para satisfacer sus dementes deseos.
Había sido tan fácil para su amo posesionarse del cuerpo Ju Ou sama, dominar a sus sirvientes, extender su negra energía en toda WolfPack Island.
Gourry arrancó con un brusco movimiento la espada de las entrañas demoníacas abiertas en un tajo enorme y profundo, una abertura capaz de atravesar el mismo espacio astral por el cuál mazokus como Xellos o Sirus solían moverse.
Sacudió el arma para limpiarla -... Te has equivocado en meterte con nosotros... - Gourry envainó la hoja resplandeciente de la espada, un arma concebida por las mismísimas manos de los dioses y bendita con la magia de su mujer. Un regalo de Lina.
-... No humano, el equivocado eres tú...- soltó una risita desagradable -... cuando el elegido sea controlado este mundo se convertirá en el mismo infierno... tú y la bruja pelirroja lo resentirán con lágrimas y dolor...-
El rubio se giró... ¿el elegido?. Gourry alzó el rostro buscando más respuestas en el agonizante mazoku pero era demasiado tarde, él ya no respondería, en su lugar el cuerpo sin vida de un lobo de extraño pelaje negro azulado fue tomando forma.
El viento frío pegó en el rostro del espadachín y su cabellera rubia ondeó en la misma dirección que la corriente de aire.
-... ¡¡¡¿Gourry?!!!...- La voz de Zelgadis le hizo voltearse, el joven medio golem, medio humano y medio demonio corrió presuroso a su encuentro, varios cortes en su escamosa piel, la ropa algo chamuscada, los cabellos de alambre alborotados. El rubio suspiró, verlo sano y salvo lo tranquilizaba y es que no hubiese soportado la mirada angustiada de Ameria, demasiado había sufrido la princesita como para acrecentar su aflicción por la perdida de un ser querido.
-... ¿Gourry estás bien?...- El joven hechicero le observó con preocupación.
El rubio asintió con un movimiento de la cabeza -... Vamos tenemos que ayudar a Lina...-
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-... Fibrizo...-
-... ¿Qué comes que adivinas?...- Zellas se volteó, sus ojos resplandecían venenosamente.
Xellos apretó sus puños -... ¿Qué le has hecho a mi hermana?...- dio dos pasos y luego cayó al suelo retorciéndose, la mano en su pecho.
-.... OH... ¿yooo?... no he hecho nada "aún"...- murmuró dándole especial acento a la última palabra
-... A decir verdad tu ama ha sido un excelente títere... jooo, ni te imaginas como me he divertido con ella...-
-... Miserable... maldito miserable...- Xellos alzó el rostro y dio un respingo cuando notó al Dark Lord a unos centímetros de Filia.
-... No...- La dragona abrió los ojos espantada, de repente estaba completamente paralizada, vio la mano derecha de Zellas alzarse sobre su cabeza. No, aquella no era Zellas, aquel era un demonio demente y llenó de crueldad... ¿Por Cephied que pretendía?...
-... ¡¡¡NO TE ATREVAS!!!!...- gritó Xellos arrastrando su cuerpo por la irregular piedra del salón, sus brazos y piernas magullándose con el roce del cemento y de su piel ya herida.
-... JAJAJAJAJA...- los ojos de Zellas se estrecharon, giró su rostro sonriendo con una desencajaba mueca de locura -... ¡¡¡¡demasiado tarde!!!...- y con un rápido movimiento enterró su mano en el vientre de la rubia encadenada a la pila de sacrificio.
-... ¡¡¡NOOOOO!!!...- gritó Xellos con desesperación, poniéndose de pie se había lanzado sobre el cuello del Dark Lord.
Todo tembló y un potente rayo de luz invadió en el salón.
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-... Fiuuuuuuu...- resopló Xellos llevando una mano a su mentón, rodeó la caverna con una sonrisa digna de retrato, sus ojos brillaban con una luz de extraña satisfacción.
-... Uno, dos, tres, cuatro... aquí deben haber más de veinte huevos....- tronó los dedos de sus manos
-... ¿Haber por dónde empiezo?...- se volteó de un salto -... ¡¡¡Aha!!!!... ¡¡¡TÚ!!!...- apuntó a un pequeña esferita dorada oculta entre unas piedras, frunció el ceño -... ¿o tal vez? ¡¡¡TUUU!!!...- señaló a otro huevo de tamaño mediano.
Bajó el rostro y suspiró mortificado -... Ummm esto es aburrido, si al menos pudiesen correr, gritar, hacer algo por lo menos...-
Rascó su cabeza -... Holaaaaa...- hizo señas con su mano -... ¿Alguno se anima a salir del cascarón?...- pateó levemente un huevito rojizo, la ovalada esferita se movió ligeramente y los ojos de Xellos brillaron nuevamente.
-... Valla, valla, alguien con agallas...- el demonio volteó con las manos a los costados y una mirada recriminatoria -... ¡¡¡Que vergüenza, ustedes deberían aprender de este!!!... de este...- miró el huevo con una ceja inclinada -... de este... de este huevo rojizo...-
Xellos abrió sus ojos con sorpresa, una gotita resbaló por su cabeza, ¿qué tonterías estaba haciendo?. Suspiró resignado, tendría que conformarse con aquel trabajo aburrido, si Zellas mandaba que se pusiese de cabeza él lo haría y en aquella ocasión la orden de su hermana había sido muy precisa, eliminar a todos los dragones dorados, huevos incluidos en el paquete.
-... Fue un gusto conocerlos amiguitos es una lastima que no puedan llegar a salir del cascarón...- Alzó su reluciente báculo y cerró los ojos, sus labios entreabriéndose para recitar algún hechizo potente. Si iba a terminar con aquellas criaturillas sería con estilo, esbozó una mueca caprichosa, más al minuto siguiente giró el rostro extrañado, fijó su mirada en la entrada de la caverna, algo, algo se acercaba. Se ocultó entre las sombras y sonrió entretenido como sólo él sabía hacerlo, al parecer la situación comenzaba a ponerse interesante.
Una joven rubia entró con paso rápido a la angosta caverna y suspiró con alivió cuando vio todos los huevos en su lugar, se inclinó sobre el tibio nido y posó suavemente una de sus manos sobre un huevo en especial.
Sonrió con dulzura cuando este se movió un poco -... Mi pequeñito, ¿Te has portado bien hoy?...- acunó el huevito en sus brazos y le dio un suave apretón contra su pecho -... Oh Cephied dame fuerzas, sólo deseo protegerlos... -
Xellos alzó una ceja como si fuese a vomitar, aquello había sonado muy meloso. ¿Sería aquella joven alguna sacerdotisa?... Bueno, al menos los huevitos no se irían tan desamparados al otro mundo.
-... ¿Quién está ahí?...- Repentinamente la rubia se había puesto de pie y buscaba con su mirada entre las sombras. Xellos parpadeó extrañado. ¿Es que aquella hembra de dragón se había percatado de su presencia?... no, aquello era imposible.
La rubia acomodó la esferita roja en un camita de paja y se incorporó decidida, adelantó dos pasos sin dirigirse a ninguna parte y miró a su alrededor buscando ente las sombras de la cueva, sus pupilas azules inspeccionando con aplomo. Xellos contrajo su mandíbula, esa jovencita mostraba demasiada firmeza en su actitud defensiva, ella sabía de su presencia y el Metallium se preguntaba como lo había logrado, nadie que fuese un experto tenía la suficiente capacidad de rastrear su aura. El demonio mimetizó su figura aún más con la oscuridad cuando sintió la mirada de la susodicha sobre su escondite.
-... ¡¡¡¿Es que no vas a mostrarte?!!!... Se que estás ahí, puedo sentirte... - Xellos vio a la mujer estremecerse como un gato que crispa su lomo ante el peligro. ¿Era aquello un instinto natural?.
Filia se levantó el vestido por encima del muslo, mientras Xellos abría los ojos extrañado, ¿Qué pretendía ahora?, ¿Mostrarle las piernas?...
-... No soy una estúpida, es mejor que lo tengas por entendido, así que no dudes en el hecho que defenderé estos huevos con mi propia vida... - cogió una firme maza de su ligero y la extendió frente a su pecho.
-... ¿Filia?...- La aludida volteó aturdida y el demonio dio un respingo cuando un nuevo personaje hacía su aparición en la caverna. Xellos estrechó sus ojos siguiendo atentamente el ingresar de aquella sombra que se acercaba lentamente a la rubia y saboreó el momento cuando reconoció al recién llegado, Milgazia, uno de los dragones lideres del grupo adversario.
-... ¿Filia qué sucede?... ¿estás bien?...-
La rubia asintió con su cabeza y ocultó nuevamente la maza entre sus ropas -... Yo sólo creí sentir algo...- Extrañamente aquella sensación desagradable había desaparecido, aunque aún sentía su piel estremecerse -... Todo va bien, siento haberte preocupado...- y miró de reojo el lugar, su rostro buscando entre las sombras con una mueca de desconfianza e inquietud.
Xellos reapareció sobre las ramas de un árbol, ¿qué había sido aquello?, ¿Sería aquella dragona capaz de reaccionar a su simple presencia?. Lamió sus labios entretenido por el descubrimiento, interesante, quien diría que la rubia resultaría tan peculiar, le gustaban los desafíos y si aquella hembra tenía algo que ocultar él lo descubriría. Se acomodó en el verde follaje y observó desde una distancia prudente la entrada del escondido nido.
-... Ummmh....- gruñó molesto cuando se percato de que sus uñas se habían incrustado en la madera del árbol que le brindaba un refugio temporal, extraña impaciencia, una presión anormal picaba en todo su ser, deseaba ver una vez más a esa muchacha de largos cabellos dorados.
~*~
Xellos abrió los ojos y se encontró con la molesta mirada de Fibrizo. El demonio de cabellos púrpuras dejó escapar un gran bostezo y se incorporó con pereza sentándose sobre las gruesas ramas del árbol que le protegían de los potentes rayos solares de aquella tarde de verano. Sonrió con flojera y soltando un suspiró haragán, se alejó de la verde guarida dando un salto, sus pies tocaron el espeso tapiz del bosque.
Fibrizo mostró sus dientes irritado -... ¿Se podría saber que estás haciendo?...-
Xellos retiró con irritante calma un par de hojitas sobre su túnica -... ¿No es obvio?...- sonrió traviesamente sacando la lengua -...Tomaba una siestecita... -
-... Eres insoportable... - murmuró el niño demonio con fastidio -... ¿Qué me dices?... ¿Has acabado con el nido ya?...- sonrió con malicia.
-... Ya casi...-
-... ¿Ya casi?...- puso los ojos en blanco -... Nunca me imaginé que te resultase tan complicado aplastar un par de huevos...-
-... No me presiones... - siseó moviendo su mano con bufonería -... Siempre hago mis deberes...- Xellos se distanció un par de pasos del demonio con apariencia de niño -... ¿Cómo te gustan los huevos de dragón?... ¿estrellados o revueltos?...-
Fibrizo frunció el ceño y alzó una ceja.
-... ¿Y a ti cómo te gustan las dragonas?... ¿rubias o morenas?...- sonrió con sarcasmo.
Xellos dio un respingo y volteó incomodo, entrecerró sus ojos, su mirada volviéndose cada vez más desconfiada -... ¿Qué estás?...-
-... No te hagas el tonto mi querido Xellos... se que algo tramas con aquella hembra de dragón... te he sorprendido varías veces espiándola...-
-... No digas estupideces... sólo busco la oportunidad perfecta para matarla...- Xellos se acomodó la túnica y los guantes, cerró los ojos y sonrió mostrando sus colmillos -... Zellas me ha ordenado acabar con todos los dragones....-
-... Pues yo creo que las oportunidades te han sobrado...-
El mazoku de cabellos púrpuras volteó con un brusco movimiento y esbozó una mueca irritable cuando se encontró con la aniñada mirada de Fibrizo -... ¡¡¡Lo que haga o deje de hacer con mi vida no es de tu incumbencia!!!...- pasó una mano con arrogancia por su alborotado cabello violeta y comenzó a caminar por el sendero verde, árboles y arbustos le habrían extrañamente el paso a medida que avanzaba.
-... ¿No me incumbe?...- Fibrizo agudizó sus endemoniados ojos y lamió sus labios -... Eso es lo que tu crees...- murmuró maliciosamente mientras su cuerpo se transparentaba poco a poco hasta desaparecer.
~*~
Xellos soltó un pequeño y desganado bostezo, cruzó sus piernas sobre la roca donde permanecía tediosamente sentado, ¿por todos sus ancestros, que demonios estaba haciendo?. Frotó los dedos en su alborotado cabello y bufó algo hastiado. Las palabras de Fibrizo habían herido su orgullo de demonio, ¿él interesado en una dragona?... JA!!!, ni de broma. No por nada era conocido como uno de los mazokus más crueles, era temido, era respetado... Nadie tenía derecho a insultarlo de esa manera, empuño sus manos sobre la roca, maldito demonio con cara de crío... le odiaba.
Alzó la vista sobre el cielo nublado, ¿Entonces por qué no entraba al nido y acababa con todo de una maldita vez?, bajó la mirada para posarla sobre la cuevita estratégicamente ubicada detrás de unos densos matorrales. Tres días, llevaba tres días vigilando el nido, sólo debía bajar y terminar su trabajo. ¿Por que alargar más la espera?, al final de cuentas aquella dragona iba a terminar como el resto de los dragones, muerta.
Apoyó su cuerpo en la roca y se incorporó con lentitud, se estiró un poco y alzó sus manos detrás de su cabeza, sonrió. ¡¡Era el momento!!. Miró la cuevita, luego a su alrededor, entonó un par de cancioncillas mientras soplaba la gema de su báculo y le sacaba brillo con la manga de su túnica, miró nuevamente a su alrededor y luego la cueva, pateó una piedrita, silbó tontamente atisbando las esponjosas nubes grises en el cielo y sin más se dejó caer al segundo siguiente sobre el suelo. Una gotita rodó por su frente, ¿Qué le detenía?, ¿Es qué ese maldito mazoku había sembrado dudas en su mente?.
-... Fibrizo... Fibrizo te odio....- murmuró sacando de la nada un desarmado muñequito de Vudú con la apariencia del niño demonio.
-... ja ja ja, ahora verás...- sonrió con satisfacción cuando una puntiaguda agujita se hundió en la barriga del muñeco.
-... ¿te duele la barriguita?...- ironizó sacando la lengua con travesura -... ¿te duele?... ahhh pobrecito...-
Picó con la aguja nuevamente pero esta vez en un ojo de la figurilla -... upps lo siento, ahora vas a tener que usar un parche.... Ummmh podría conseguirte un perico para que haga juego con tu ojo tuerto... - sonrió -... de verdad, no era mi intención... -
El pinchó se incrustó ahora en la boca chueca y cocida del muñeco -... ¡¡¡¡Ohhh por nuestro señor oscuro!!!...- llevó la mano a su rostro en una mueca de falso arrepentimiento -... te he volado un par de dientes, ¿y qué es esto?... ¿acaso te he arrancado la lengua?... ¿pero que voy ha hacer ahora?... snifff, no podré escuchar tu dulce voz de víbora... te dueletedueleteduele...- soltó una sonora carcajada.
-... ¿Te divierte mucho jugar con ese muñequito?...-
Xellos dio un saltó y se giró con rapidez -... ¿Ehhh yo?....-
-... Patético...- Fibrizo frunció el ceño y cruzó sus brazos -... ¿No me dirás que esa es tu nueva estrategia para exterminar a los dragones dorados?.... Muy interesante, pero me ha parecido que ese muñequito tenía una leve semejanza a mí...-
El Metallium sonrió entrecerrando sus ojos con astucia -... ¡¡¡¿A ti?!!!... Jooo, ¿cómo crees?...- miró el destartalado muñequito y lo ocultó entre sus ropas.
-... Bueno, por fin ha llegado el momento, ¿no crees Xellos?...- el demonio de cabellos oscuros soltó una sonora carcajada cuando se percató del semblante confuso del mazoku de sonrisa tonta.
-... ¿A que te refieres?...-
-... Oh, nada de importancia, sólo que unos amiguitos míos van a terminar aquel trabajito que te ha quedado pendiente, ¿qué te parece?, ¿no crees que te saco un peso de encima?...-
Xellos abrió la boca desconcertado, más un sonido especial le hizo volver el rostro justo en el momento en que un trío de demonios inferiores se colaban dentro del caverna que resguardaba el nido de los dragones -... ¡¡¡¿Tú? !!!...- carraspeó con ira el mazaku de mirada amatista.
-... No lo tomes como nada personal, es que demorabas tanto así que gentilmente me ofrecí a darte una manito...-
Xellos le respondió con una mirada amenazadora, sus ojos llamearon con fuego asesino, ese desgraciado se había propasado, aquella era su tarea, entonces sólo él decidiría cuando era el momento adecuado para acabarla, dio un empujón a Fibrizo y de un salto se ubicó frente a la cueva. Nadie le pondría las manos encima a la dragona, nadie más que él.
~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~*~
¿Qué había sucedido?, ¿Dónde estaba?... Xellos se retorció de dolor, todo confuso, todo revuelto. Su cabeza era un lío, de pronto un montón de recuerdos que por una curiosa razón le eran casi desconocidos se arremolinaban en su mente, ¿es que aquello había ocurrido?. Una suave mano acarició su rostro y abrió los ojos para ver todo difuso, sombras, polvo y oscuridad...
La mano que acariciaba su mejilla quitó unos cabellos de su rostro. El mazoku suspiró, conocía ese dulce tacto, la tibieza de aquella piel, su delicadeza, su suavidad.
-... ¿Filia?...- se incorporó aún viendo borroso, su cuerpo adolorido y resentido por la batalla.
-... ¿Qué ha pasado?... ¡¡¡¿Filia estás bien?!!!....-
-... Shhhhhh...- Xellos sintió el delgado dedo de la rubia posarse sobre sus labios y silenciar sus palabras...
-... Tranquilo, estoy bien...-
Xellos se restregó los ojos y sonrió, allí estaba Filia, su querida dragona labios de lagartija, sentada en cuclillas frente a él, toda sucia y con los cabellos alborotados, allí estaba ella con su mirada soñadora y su sonrisa abierta, sana y salva. El mazoku la rodeó con sus manos aprehensivamente, la abrazó como si la vida se le fuera en ello.
-... Filia... Filia... por dios, estás bien, lo siento... yo...- sintió algo líquido deslizarse por la comisura de sus labios, algo que sabía salado.
Filia acarició con su dedo el rostro del mazoku y capturó la lágrima que se deslizaba por la mejilla de éste -... Lo sé...- la rubia cerró sus ojos y se entregó a la suavidad del abrazo, más al minuto siguiente se separó algo incomoda.
-... ¿Xellos?...- murmuró con preocupación y volteó su rostro para fijarlo en la figura desvanecida en un extremo del altar, allí el cuerpo de Zellas que había descansado en un inconsciente abandono comenzaba a dar señas de vida. La figurilla delgada de la Dark Lord logró moverse con desvalida fatiga.
-... ¿Qué demo...-
-... Xellos tengo miedo...- gimió la rubia ocultando su rostro bajo el abrigo del maltratado cuerpo del mazoku.
Xellos se separó de la joven y poniéndose de pie caminó con dificultad, era hora de poner fin a todo, de acabar con aquella pesadilla, nadie volvería a dañar a Filia, nadie pondría un sólo dedo sobre ella y sobre el bebé que llevaba en su vientre, su hijo, su propio hijo... Acabaría con ese sucio fantasma aunque tuviese que resentir la perdida de su hermana.
Finalmente Xellos se detuvo frente al cuerpo desvanecido de Zellas, este sería el fin, cerró los ojos y extendió su brazo derecho, su mano conteniendo una potente lanza de energía -... Lo siento Zellas...-
-... ¿Xellos que haces?...- la Dark Lord había abierto los ojos y le miraba con sorpresa, su boca contraída en una temerosa expresión.
-... ¡¡¡¿¿¿XELLOS???!!!...- la señora de las bestias retrocedió apoyando el cuerpo en sus brazos, casi arrastrándose, volteó su rostro para mirarle con confusión y aturdimiento -... ¡¡¡¿¿Por todos los demonios que te pasa??!!!...-
El mazoku se paralizó, un fría estremecimiento recorriendo su espina, se inclinó con rapidez y alzó el rostro pasmado de su hermana -... ¿Zellas?...- No podía ser, sintió todo su interior estremecerse, volteó su rostro hacia Filia y ésta le sonrió con malicia.
-... No... no puede ser...-
Xellos cayó repentinamente al suelo, nuevamente convulsionándose, su respiración haciéndose escasa y dolor en cada fibra de su cuerpo, mucho dolor.
-... Sí, sí puede ser...- Filia se puso de pie dos esferitas doradas entre sus dedos.
Zellas vio con espanto como su hermano se retorcía en el suelo -... ¿Qué está sucediendo aquí?... ¡¡¡¡¡Tu maldita, ¿qué pretendes?!!!!...- el ama de las bestias se puso de pie pero al segundo cayó de rodillas en las mismas condiciones que el demonio amatista.
Filia contrajo las esferitas entre sus dedos y se acercó con paso tranquilo a la Dark Lord -... Ohhh ¿ya no me recuerdas querida?... nos la pasamos muy bien cuando me hice de tu cuerpito...- murmuró con irónica voz.
-... ¡Fibrizo!, podría reconocer tu pestilente esencia en cualquier parte...- murmuró la mazoku apretando los dientes.
-... ¿Po... Por qué?...- Xellos extendió su tembloroso brazo -... Filia...- levantó su cabeza con debilidad y gateó hasta que los pies descalzos de la dragona entraron en su campo visual.
-... Es algo que tenía pendiente... haber...- contó con sus dedos -... es algo que tenía pendiente hace varios siglos... ¿no lo recuerdas Xellos?...-
-.... Mmmm...- gimió el mazoku. El dolor era insoportable, sus músculos se retorcían y se distendían con crueldad, su piel quemaba, cada poro de su cuerpo era atravesado por lacerantes punzadas.
-... Pobrecito...- Filia se inclinó sobre el mazoku y le rodeó con sus brazos -... mi pobrecito Xellos...-
-... Vasta... vasta, déjala en paz...-
Filia entrecerró sus ojos y soltó una carcajada -... Ya es tarde Xellos, he esperado mucho tiempo como para desistir de mis intenciones...- una sonrisa demente se asomó en el rostro de la rubia -... No sabes por todo lo que tuve que pasar para que este día llegase, para obtener el poder que la profecía ostentaba... No quiero a tu hembra, no me interesa-... soltó una nueva carcajada, tan enfermiza como la primera -... lo que deseo es el poder que se esconde en este ser...- tocó su vientre -... el hijo de la luz y la oscuridad...-
Filia pateó el rostro de Xellos y llevó las manos a su cadera -... Que patético te vez, tan patético como aquella vez que te borre la memoria, si no recuerdas nada es por mi culpa... yo les robe sus recuerdos, a ti y a esa dragona... - Fibrizo sonrió con desdén y cubriéndose con un trozo de tela se acomodó en su majestuoso trono.
-... Siempre fuiste un fiasco Xellos, te aborrecí desde el primer momento...- hizo rodar con fastidio las esferitas entre sus dedos -... pero jamás paso por mi cabeza que mantenerte con vida sería un beneficio, que tu estupidez me permitiría ascender a la gloria, te enamoraste de tu rival ese fue tu más grande error y mi más monumental triunfo...-
Zellas gimió adolorida y observó con infinito odio al ser que les humillaba descaradamente, sus ojos captaron el cansancio de Xellos, estaba muy herido y sin embargo no se daba por vencido, aún no comprendía pero el comportamiento de demonio amatista y las revelaciones de Fibrizo le dejaban sin aliento.
-... No digas tonterías los demonios no tenemos sentimientos, los demonios no podemos amar, eso nos mataría y tu lo sabes, vivimos del temor y la angustia de los seres inferiores, de sus sentimientos negativos, de la ira y del rencor...- la ama de las bestias exhaló con voz entrecortada.
-... Te equivocas...- un sonido gutural provino de la garganta de Filia e hizo chasquear su lengua con afanosa lentitud y acomodándose nuevamente alzó su rostro sombrío -... Esa cosa que se hace llamar hermano tuyo es un espécimen raro, eso pude comprobarlo muchísimo antes de que la endemoniada Señora de las Pesadillas me encerrase en la oscuridad del mar del caos.... ¿Te veo confundida Zellas?, ¿Aún no lo comprendes verdad?... -
Filia sonrió con virulencia -... Varios siglos atrás, por esas cosas del destino fue para mi una gran sorpresa encontrarme con el legado de los dragones dorados, una profecía que guardaban cautelosamente en uno de sus tantos templos y que presagiaba la venida de un ser de infinito poder, desde aquel entonces como te imaginarás soñé con poseerle...- Fibrizo mostró sus dientes con malicia cuando la señora de las bestias abrió los ojos turbada -... Nadie se enteró de aquello más que tu servidor aquí presente, tampoco deseaba me usurpasen lo que anhelaba celosamente sólo para mi, sellé la profecía en el mismo lugar y esperé con paciencia que aquel día llegase...-
-... ¡¡¡Y bingo!!!, me llevé otra gran impresión, después de todo tu hermanito no sólo era bufón, aunque suene grotesco, absurdo o como quieras titularle, la verdad es esa, Xellos se enamoró de un dragón dorado, ambos seres diferentes, rivales por naturaleza prendados en un sentimiento no de odio, un sentimiento compartido y casi imposible, amor... La profecía se cumplía...-
-... No puede ser...- gimió la Dark Lord que haciendo acopio de sus pocas fuerzas se había acercado casi a rastras a un agonizante Xellos. Le observó con terror, estaba pálido, sus labios semiabiertos respirando agotados y con problema.
La Metallium extendió su mano hacía el demonio -... Xellos...-
-... ¿Lo recuerdas?... ohhh creo que no...- ironizó graciosamente -... fue divertido porque jamás te enteraste... después de todo estábamos en plena batalla contra los descendientes de los dioses, matábamos dragones todos los días y por lo tanto jamás intentaste dar explicación a las peculiares conductas de Xellos, sus escapadas repentinas, su semblante confuso, la omisión de ciertos deberes, su nueva aura...-
Filia frunció el ceño -... Mientras nosotros buscábamos las maneras más aterradoras para acabar con los ryuzokus, Xellos inconscientemente protegía a la sacerdotisa... Pero fue aquella misma batalla la que me obligó a separarles, a borrar sus memorias, Xellos era un ser fuerte, sin problemas sobreviviría a lo que viniese, no así Filia, después de todo era una dragona hembra y casi sin experiencia en la magia... No podía permitir que le dañasen hasta que el día prometido llegase, y bueno, ya buscaría el momento preciso para juntarles nuevamente, después de todo estaban destinados a ser uno... -
Fibrizo en el cuerpo de Filia, había detenido el constante girar de las esferitas, aún así la señora de las bestias estaba demasiado fatigada como para oponerse al otro ser demoníaco, ese maldito había llevado su cuerpo al límite. Zellas se estremeció, su hermano sangraba, tocó los labios heridos de Xellos.
-... ¿Impresionada?, desde que mi espíritu fue liberado e hice posesión de tu cuerpo fue mucho más fácil manipular a Xellos, después de todo siempre ha demostrado fiel obediencia a su querida hermanita mayor... ¿Qué te parece mi obra?, el bufón es uno de los mejores juguetitos que he tenido...-
Zellas apretó sus puños hasta que sus nudillos palidecieron, no podía soportarlo, la mujer alzó la vista, sus ojos dorados resplandecían con rencor.
-...¡¡¡No te perdonaré, maldita rata!!!...- El cuerpo de la Dark Lord levitó repentinamente, su semblante se contrajo en un gesto de furia desmesurada, una corriente de negra apariencia la rodeo y el cabello plateado flameó con violencia cuando su figura delgada se adelantó con impresionante velocidad hacía el trono donde se recargaba la rubia con tranquilidad.
-... Tsk... tsk...- moduló Filia moviendo su dedo índice de un lado a otro -... Creo que no has entendido...- extendió su mano y detuvo la arremetida de la mazoku paralizándola en el aire sin mayor esfuerzo -... En este momento mi espíritu se fusiona con uno de los seres más poderosos del universo, no es tan difícil comprenderlo ¿verdad?... por lo que entonces es un hecho que yo ahora tenga parte de su poder, mi querida Zellas ahora soy invencible...- soltó una irritante carcajada.
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Lina apoyó su cuerpo sobre la rocosa textura de la pared, miró a su alrededor y bufó molesta, aquello más que una fortaleza era un distorsionado laberinto, pasadizos sombríos, estrechos corredores, columnas de más de ocho metros que terminaban en insólitas escaleras en zig-zag.
La bruja pelirroja quitó el sudor de su frente y acomodó los lacios cabellos que le dificultaban la visión, suspiró agotada sintiendo sus piernas flaquear, aún estaba débil, desde un principio su embarazo había sido un poco más complicado que los demás y un parto en las mismas condiciones definitivamente no era beneficioso para su salud.
La pelirroja sintió su cuerpo estremecer, miró a su alrededor y continuó con su marcha, un hechizo simple era su guía, sin embargo, un sentimiento demasiado fuerte, demasiado posesivo, le indicaba que su bebé estaba cerca, su instinto materno punzaba constantemente en su pecho haciéndoselo notar y es que cualquier madre suele desarrollar esa unión, aquel lazo con su propia sangre, esa ligadura más poderosa que la misma magia.
Así mismo aquella sobreprotección materna la mantenía al límite de su autocontrol, mientras caminaba, juraba y rejuraba que esa vieja bruja de Zellas se las pagaría todas, toditas. Nadie pisotea a Lina Inverse y raptaba a su bebé sin sufrir consecuencias, esto era la guerra... Sí, la llamita de bomba había sido encendida y tarde o temprano estallaría quemando todo a su paso.
Lina se detuvo frente a un gran portón de madera labrado con figuritas demoníacas que le daban una apariencia de muy mal gusto, más al segundo siguiente dilató sus ojos con sorpresa y con un acelerado movimiento empujó la gran puerta sin resultado, ahí estaba su bebé, ahí... Impacientemente golpeó la madera una y otra vez, para finalmente alejarse y darse impulsó. Gruñó de dolor cuando su hombro chocó contra la entrada que al parecer no tenía intenciones de ceder.
-... Lina me decepcionas...- murmuró una seria voz a su espalda -... Te instruí para que no perdieses la razón con tanta facilidad... cuando eso sucede no disciernes correctamente y sólo haces tonterías...-
-... ¿Luna?...- La pelirroja se volteó con la mandíbula casi desencajada por la impresión
-... ¡¡¡¿Qué... qué haces aquí?!!!!...-
-... ¿Qué hago aquí?... Si hasta tus preguntas son absurdas. No es obvio... Oriento tus confusos pasos... Aunque, bueno, creo que Wolf Pack nunca ha sido fácil de ubicar...-
-... Entonces la misiva con el paradero de la isla... ¿¿Fuiste tú??...-
. Luna asintió con toda la seguridad del mundo y abriéndose paso recitó un hechizo que sin ninguna resistencia abrió el cerrojo que le limitaba la entrada a Lina
-... ¡¡¡Oh por todos los diablos!!!...- gruñó la menor de las Inverse, casi dándose un golpe contra la pared por su error anterior, magia, sólo necesitaba un simple hechizo. La ansiedad le había dominado y la impaciencia cegado. ¿En qué momento olvidó qué era una hechicera?.
-... Vamos...- le palmoteó en la espalda Luna y la pelirroja moviendo su cabeza obedeció. Empujó la puerta con suavidad y su mirada rodeó la tenebrosa habitación hasta que por fin le vio. De un salto se incorporó frente a una cunita de horrible aspecto sintiendo como el pedacito de alma que le habían quitado volvía a su cuerpo.
Sin enterarse de nada un lindo bebito de ojos azules y cabellos color fuego balbuceaba sin parar.
-... Mi pequeño...- gimió la pelirroja cobijando al bebé entre sus brazos, no sin antes toquetearle el cuerpecito y besarle sin parar, cerciorándose presurosamente con cada arrumaco y cada cariño que nada malo le hubiese sucedido. Lina suspiró más tranquila y acercó su respingada nariz para olfatear ese aroma a bebé que tanto amaba.
Luna que se había dedicado a mirar la escena con una sonrisa disimulada en su rostro, se acercó curiosa y apoyando su mentón en el hombro de su hermana fijó sus ojos oscuros en el ahora nuevo Inverse, su sobrino.
-... ¿No es precioso Luna?...-
La camarera de medio tiempo frunció el ceño y el bebito soltó una graciosa risita.
-... Definitivamente es tan irrespetuoso y descarado como tú...- exclamó echándole una mirada divertida a su hermana menor en el momento que quitaba los mechones que el recién nacido había decidido jalar en su cabello.
-... Es el carácter de las Inverse ¿no?...-
Y la mayor había abierto la boca para replicar algo sobre pelirrojos imprudentes y atrevidos, cuando un sonido particular llamó la atención de las dos hermanas.
-... ¡¡¡¿Qué es eso?!!!...- murmuró pelirroja haciendo notar su nerviosismo mientras apretaba en un abrazo posesivo a su hijo.
-... ¿Mami?...- se escuchó una vocecita en la esquina más oscura del cuarto y una pequeña sombrita gateó entre los muebles hasta que una cabecita turquesa se hizo visible a la luz. Ambas hermanas parpadearon y se dedicaron miradas de asombro -... ¿Valgarf?...-
Lina se había acercado al pequeño para comprobar sus suposiciones -... ¿Eres el pequeño Val?...-
El niño asintió con timidez llevándose un dedo a la boca -... ¿Dónde está mi mami?...-
Lina se inclinó para observar mejor carita del menor y Val abrió sus ojitos más de lo normal, esa mujer tenía el pelo rojo como su tío Hien.
-... Ja ja ja ja... bien hecho han dado con el paradero de los pequeños...- una nueva carcajada inundó la habitación y las hermanas sobresaltadas por aquella intromisión, buscaron con sus miradas alrededor sin lograr dar con el dueño de esa irritante risotada.
-... Pero es una lastima mis queridas hermanas Inverse...-
-... Por todos los santos, ¿Qué está sucediendo?...- Lina sintió temblar todo a su alrededor, por un momento el mundo se volvió insustancial y tuvo la ligera impresión de estar siendo absorbida por un potente torbellino, alzó su rostro para ver todo difuso.
-... ¡¡¡Luna!!!... ¡¡¡Val!!!...- gritó abrazando con fuerzas a su bebé y de pronto sus pies tocaron nuevamente sólido -... ¿Pero qué?...- gimió mirando a su alrededor, había sido teletransportada a otra habitación, se incorporó como pudo y observó como Luna se interponía entre ella y la figura que sentada frente a un trono no paraba de reír de manera diabólica.
-... Como les decía lamentablemente es demasiado tarde para su intervención...- la rubia alzó y aventó a una joven de cabellos plateados con una fuerza tan inusual que ésta termino literalmente incrustada contra las paredes del salón.
-... ¡¡¡¿Filia?!!!...- Lina abrió la boca en una mueca incrédula.
-... Mamiiiiii....- gritó asustado el pequeño dragoncito de cabellos turquesas que había sido detenido por una mano.
-... No Val... ella no es tu mami...- Luna le hizo retroceder y él obedeció ocultándose detrás de las piernas de una asombrada Lina.
-... ¿Quién eres?...- preguntó la pelirroja con el ceño fruncido notando el devastador panorama a su alrededor.
-... Lina... es... espera...- escuchó a una voz agotada susurrar y Xellos se puso nuevamente de pie.
-... Nunca había visto en mi vida demonio más masoquista... que pena me das Xellos, entiéndelo, todo ha acabado, ya no hay vuelta atrás, el poder del elegido es ahora mío y tanto tú como todos los imbeciles que se interpusieron una vez en mi camino pagaran con sus vidas...-
Acentuó su fría mirada sobre la pelirroja -... ¿Verdad Lina Inverse?...- Lina palideció de pronto su cuerpo se había paralizado, sus manos estaban congeladas, apenas y podía sostener a su bebé -... ¿Qué... qué me has hecho?...- susurró con dificultad.
-... Nada aún... pero debes tener tu castigo, ¿sabes?, no la pese muy bien cuando tú y L-sama me encerraron en aquella dimensión... ummm, el Mar del Caos no es un sitio bonito deberías saberlo...-
-... No es posible...- gruñó la pelirroja, era imposible, su piel se estremeció, entonces, ¿aquel ser era...
-... Pero me imagino que antes de morir te encantará saber que luego de una minuciosa selección he decidido que tu hijo, el descendiente de una de las brujas humanas más poderosas, y el pequeño Valgaf, el último dragón antiguo, se conviertan en mis sirvientes, mi general y mi sacerdote, ¿Qué te parece?...-
-... ¡¡¡Basta!!!...- gritó Luna alzando entre sus manos una lanza de fuego que jamás llegó a ser usada ya que se había desvanecido con la sola mirada de la rubia.
-... Me olvidaba de ti...- y con el movimiento de una sola mano de Filia, Luna cayó al piso con la mirada vacía mientras era atacada por temblores constantes y que aumentaban en intensidad.
-... Filia... detenlo... yo se que puedes...-
La rubia giró su rostro con ira, Xellos se había interpuesto entre las dos jóvenes Inverse -... Filia, despierta...-
-... ¡¡¡Neció!!!...- gritó haciendo tronar sus dientes, no entendía a ese estúpido demonio, nada, ni nadie obstaculizaría su ascensión al poder. Caminó con decisión hasta donde Xellos trataba de mantener dificultosamente el equilibrio y le cogió del cuello con máxima brusquedad -... Ya has molestado demasiado, pusiste tu cuota y ahora de nada me sirves...- enterró sus uñas en la yugular del demonio abriendo con maliciosa lentitud su carne pálida. El rostro de Filia se iluminó cuando le observó nuevamente sangrar.
-... Filia no es más que un cuerpo vació, no existe... yo la controlo, yo la domino...-
Xellos alzó su rostro herido, sus párpados apenas soportando el peso y una sonrisa débil en su semblante enfermizo.
-... ¿Por qué sonríes?...- murmuró turbado Fibrizo. Contrayendo su ceño con molestia realizó mayor presión en la garganta del demonio -... ¿Has perdido la cordura?...- esbozó una mueca de arrogante éxito
-... ¿Al fin te diste cuenta que todo es en vano?...-
-... N... no... - masculló el demonio con poco aliento -... yo... yo se que... estás ahí... yo...- tosió sangre y continuó no dándose por vencido aunque sentía sus músculos lánguidos casi ceder al daño -... Yo sé que vas... ahh... que vas a luchar... ¿no es cierto Filia?...- y alzó una mano con tanta dificultad que por un momento pensó no poder capturar las lágrimas que se desplazaban libres por el rostro de la rubia.
-... ¡¡¡¡Tú!!!... - Fibrizo apartó la mano de Xellos del rostro de la dragona y sin poder evitarlo gruñó en ira cuando se percató que dentro de su posesión aún no había logrado hacerse con toda la conciencia de la rubia.
-... Yo siempre te amaré...-
-... !!!!! CALLATE ME ENFERMAS !!!!!!....- abrió los ojos desmesuradamente y un brillo mortal oscureció el azul de aquellas pupilas que siempre habían brillado cuando la joven dragona era libre de ataduras. El brazo izquierdo de la rubia se alzó por sobre la cabeza de Xellos e hizo aparecer una flecha de luz -... ¿Dime Xellos?...- mostró los dientes con regocijo y una mirada sarcástica -... ¡¡¡¿Y ahora aún la amas?!!!...-
Xellos abrió enormes sus ojos cuando sintió el punzón lacerante atravesar completamente su piel, su carne, abriendo su pecho y rasgándolo con un feroz movimiento. Apretó sus dientes sintiendo la sensación asfixiante y dolorosa llevarse las ultimas gotas de vitalidad, la savia fluyendo y escapando de su ser por cada poro y a cada segundo.
-... Fi... Filia...- Exhaló el mazoku amatista con la voz atrapada en la garganta al tiempo que un hilo rojizo iniciaba minuciosamente un camino por la comisura de sus labios. Sonrió levemente cerrando sus ojos acostumbrándose a la oscuridad que le atraía poco a poco sin que pudiese evitarlo -... yo... sé qu... que tú... que... - y sus manos se cerraron involuntariamente sobre los hombros de la rubia, haciendo de ese su ultimo contacto, la ultima suave presión antes de sucumbir pesadamente sobre el cuerpo de la joven.
Lina gimió débilmente, había apartado la vista de aquella escena cruel y devastadora. La pelirroja sintió pánico, un terror inmenso que no vivía desde aquella ocasión en que creyese que perdía a Gourry y a sus amigos a manos de la misma mente demoníaca.
Un vacío molesto punzó en el estomago de la hechicera y aún inmóvil buscó la manera de aferrarse con mayor fuerza a su bebé pelirrojo y al pequeño dragoncito que sollozaba e hipaba ofuscado sobre sus piernas. ¿Es que nuevamente vería a sus seres queridos sucumbir dolorosamente?.
-... Xel... Xellos...- la joven pelirroja apretó sus párpados y enmudeció completamente. La esencia del demonio de cabellos amatistas se había evaporado. Lina dio un pequeño brinco y sintió todo su interior estremecerse cuando la carcajada demente de Fibrizo llegó hasta sus oídos e inundo horriblemente cada milímetro del salón.
-... Oh Cephied no lo permitas...- Alcanzó a balbucear luego de oír como la carcajada detestable del niño demonio se cortaba de improviso. Tenia miedo de ver la realidad, de abrir los ojos y observar sólo muerte y desesperanza, pero aún así la pelirroja levantó temerosamente la vista. Repentinamente sentía su cuerpo más liberado... ¿Podría ser posible?...
Y su garganta se quedó sin aliento en el instante que sus ojos casi apagados se encontraron con la perturbada mirada de Filia, cuando descubrió la maltratada y frágil figura de la dragona y no al demonio asesino.
-... ¿Filia?...-
Y la rubia le miró con un semblante descompuesto y aturdido mientras alzaba sus manos ensangrentadas y las observaba estupefacta -... Yo...- abrió sus ojos pasmada llevando ambas manos a su rostro -... ¿Xellos?... ¡¡¡Xellos!!!...... Xe...- cayó sobre sus rodillas y abrazándose temblorosa y desconsolada al cuerpo lánguido del demonio, rogó que despertase una y otra vez .
-... Xellos...- murmuró débilmente una voz y Lina volteó boquiabierta observando una delgada y maltrecha figura adelantar con problema unos pasos y detenerse casi a la par donde ella se encontraba ubicada.
-... ¿Tú?... - exclamó la pelirroja confundida, más la mazoku de cabellos plateados sólo acentuó en su rostro una mueca incrédula.
-... ¡¡¡¡Ahhhhhhhhhhh.... déjame!!!!....- gritó entonces Filia poniéndose de pie con las manos en su cabeza, luchando para no ser controlada nuevamente -... No lo permitiré... no dejaré....- la rubia se movió desesperadamente, sus dedos haciendo presión sobre sus cabellos, sus ojos muy abiertos dejando fluir toda la angustia y el dolor que llevaban acumulados.
-... ¡¡¡¡No!!!...- De pronto todo el cuerpo de la rubia brilló en un halo de extraño dorado, una luz resplandeciente y casi cegadora que inundó maravillosamente todo el sombrío salón.
¿Qué estaba sucediendo?... Tanto Lina como Zellas debieron contener sus respiraciones cuando se percataron que las figuras desvanecidas por la batalla volvían a ponerse de pie. Luna, Milgazia incluso Hien despertaban confundidos y liberados de la posesión del niño demonio.
Un gran estruendo resonó en todo el salón y la luz refulgente, aquella aura que rodeaba a Filia se hizo más intensa -... No te lo permitiré...- habló una voz pausada, una voz inmaterial que era cálida y decidida. Entonces todos vieron a la dragona elevarse unos cuantos centímetros del suelo y sonreír pausadamente, sus ojos azules grandes y cristalinos, su cabello moviéndose como una melodiosa cascada luminosa. La rubia llevó ambas manos a su vientre y tocando su piel con la punta de los dedos extrajo una negra aura, la sombra de aquel niño endemoniado que había osado posesionar lo que por derecho no le correspondía.
-... Dios mío...- alcanzó a balbucear Lina cubriendo su boca con la mano que le quedaba libre. Ella conocía esa aura, esa voz, el brillo de aquella esencia. Sí, ella conocía muy bien aquel resplandor dorado porque alguna vez también le había posesionado e iluminado de la misma manera... L-sama.
-... ¡¡¡¡No puede ser!!!!....- aulló el espíritu de Fibrizo siendo contenido con fuerzas por las doradas manos de la dragona. ¿Por qué L-sama estaba?... La sombra maligna del niño demonio se movió rabiosa y desesperada sin lograr resistirse a la presión de aquella esencia dorada que le reducía -... Ahhh... ¡¡¡Tú!!!, ¡¡¡¿POR QUÉ?!!!...- exclamó furioso antes de caer en cuenta de su error... No era Filia quien destellaba aquella esencia, aquel brillo. No era ella sino el bebé, ¿entonces?... ¿el elegido era?...
-... Así es Fibrizo, este bebé es una parte de mí...- Habló aquella voz -... ¿Es irónico verdad?... deseabas dominar al ser que más odiabas, al ser que una vez te encerró en la oscuridad del Mar del Caos, al que deseabas exterminar con todo tu poder... Sí, este soy yo, una parte de L-sama que ha decidido reencarnar y vivir una vida terrenal entre los humanos, demonios, dragones y bestias... coexistir para nivelar este mundo desequilibrado... un mundo donde ni tú, ni tu maldad pertenecen...-
-... ¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOOO!!!!!...- vociferó el espíritu tratando de escapar, sabía que sería su fin, podía percibir aquel poder, aquella energía que le comprimía, que no lograba soportar. La dorada aura alrededor de Filia fue aumentando su incandescencia hasta que aquel haló luminoso fue demasiado intenso y la sombra del demonio bramó trastornada, el aura brilló quemando su esencia, haciéndole arder y desaparecer de una vez por todas de aquel mundo.
-... Ha sido mi voluntad, mi deseo...- la mirada penetrante e intensa que adornaba el rostro de Filia fue fijándose con calma sobre cada uno de los presentes -... la hora de sembrar los primeros cimientos hacia la evolución ha llegado, es el momento de avanzar y nivelar la desigual balanza... Así, lo que una vez soñé y di vida cambiará y se desarrollará...- Ese había sido el mensaje del elegido, sus designios que hablaban de un futuro y un destino diferente para las criaturas que habitaban el mundo.
La voz fue apagando pausadamente su eco en el salón y la delgada imagen de Filia descendió y perdió poco a poco el aura dorada que le había rodeado
-... ¡¡¡Filia!!!...- exclamaron al unísono Milgazia y Hien que preocupados habían avanzado al encuentro de la rubia al verla desfallecer sobre la fría piedra del salón.
-... Es lo que ese miserable de Fibrizo se merecía...- comentó Zellas apretando sus puños y volteando con la mandíbula gravemente contraída. La Dark Lord de cabellos plateados exhaló un profundo suspiro y caminó hasta uno de los rincones del salón, allí apoyó su mano sobre la pared resquebrada y apunto de colapsar
-... Es peligroso quedarse en este lugar, deben marcharse de la isla...- explicó despacio con la voz irregular -... la estructura de la fortaleza sufrió demasiados daños y lo más probable que ceda en unos minutos...-
-... ¿Pero?...- Lina giró su rostro inquieto, buscando en la oscuridad del salón, no podían huir, no aún, primero debían cerciorarse, comprobar. Miró a su alrededor hasta que sus ojos se detuvieron sobre un cuerpo inmóvil, una figura que no reaccionaba aunque todo hubiese acabado. ¿Por qué el demonio amatista no se había repuesto como Milgazia o Luna?, ¿Por qué no se había incorporado y sonreía con su mueca de bufón?
Xellos no podía estar, no...
-... ¿Xe... Xellos?...- musitó torpemente y dio un paso inseguro antes de ser detenida por una delgada mano sobre su hombro.
-... Yo...- gimoteó con el rostro atontado por el movimiento de Luna, más la mayor de las Inverse negó con su cabeza. ¿Qué trataba de darle a entender?, Lina entreabrió sus labios para protestar pero luego desistió en su intento.
Luna cargó al pequeño Val en brazos y luego clavó su mirada en una afectada Lina y sin murmurar palabra alguna le dio un empujoncito y ambas hermanas dispusieron sus pasos hacía la salida del salón.
-... Márchense rápido, es peligroso...- apresuró el Zellas a los dos dragones que aún permanecían en la oscura habitación.
Milgazia alzó en vilo a la desmayada Filia e inclinó levemente su cabeza ordenando al joven de cabellos cobrizos abandonar el recinto, luego volteó y observó a la mazoku plateada, la ama de las bestias que no se había movido de su lugar.
-... Sólo una cosa dragón dorado...- Milgazia esperó las palabras de la mazoku con seriedad.
-... Aunque no lo entienda y mi cabeza aún no se haga a la idea, Xellos...- bajó la mirada y buscó las palabras adecuadas para proseguir, aquel nudo en su garganta era molesto y no sanaría hasta que lo despejara completamente -... él aprendió a sentir, él se enamoró de esa dragona... Por favor, protégela, a ella y al bebé...-
-... Así lo haré...- respondió Milgazia y ablandando su expresión correspondió las palabras del ama de las bestias con una sonrisa melancólica y una ligera reverencia.
Zellas sonrió con tristeza y se extrañó de aquella emoción que le abatía. Era curioso pero sentía una peculiar aflicción inundar su interior. ¿Acaso el poder de aquel ser que tenía una parte de L-sama, su no nato sobrino, le había irradiado con su luz a ella también?. Venía a equilibrar el mundo, a cambiar lo creado, eso había referido.
Se acomodó frente al cuerpo de su hermano y esbozó una sonrisa desolada -... Mi pobrecito Xellos...- le acarició los cabellos púrpuras con suavidad sintiendo sus manos temblar y algo en su pecho agitarse.
-... Sí, definitivamente el bebé que venía en camino, traería grandes cambios...- La joven Dark Lord secó con el dorso de su mano la lágrima solitaria que había escapado de sus orbes doradas.
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Notas de la Autora: Sniffff.... me he demorado más, muchooooo más de lo acostumbrado, snifff... pero aquí le tuvieron, el último capitulo de Games of Destiny... Nishi se seca las lágrimas, lo sé, lo sé... muchos de ustedes querrán asesinarme y les comprendo... Pero antes de preparar sus armas, venenos o técnicas mortíferas tengo que comunicarles que mi deceso traería serias consecuencias... ¿Quién publicaría el epílogo si yo muero?... Sí, lo que leyeron es verdadero, aún falta el epílogo, así que paciencia, ya me matarán después...
Al final sólo me queda agradecerles a todos los que siguieron mi historia desde sus inicios y sobre todo pedirles mis disculpas por los irritantes atrasos.
Gracias, snifff, a todos... les quiere Nishi.
