Buenas gente bonita y fea también(¿ jajaja.

Sé que me volví a perder pero bueno, estaba trabajando en alguito y pues se me complicaron las cosas xD

Pero lo que importa es que aquí tienen el penúltimo capítulo de esta historia.

Nos vemos en el final :*


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~~Yuuwaku Miko~~

La tentación de la sacerdotisa

CAPÍTULO 9:

El inicio del fin

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A veces… el miedo es algo que decidimos tener, nadie nos obliga a sentirlo, nadie nos obliga a vivirlo, simplemente dejamos que nuestra imaginación vuele, mostrándonos las peores posibilidades, los peores desenlaces ante cualquier situación. Eso es el miedo para mí, un enemigo silencioso y que nosotros mismos creamos, capaz de hacernos temer algo que ni siquiera existe realmente, algo intangible.

Ahora mismo siento tanto miedo, mis manos sudan y mi cuerpo tiembla, un escalofríos recorre mi espina dorsal con insistencia y el peor de los escenarios se dibuja en mi mente… no quiero que mueran, no quiero perderlos una vez más.

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El té estaba servido y los pétalos de cerezo se disponían a caer en el hermoso jardín interno del templo del Oeste en Kyoto.

—Amo Takara, ¿sabe que me ha parecido siempre interesante de este templo?

—No realmente, Ryuuta.

—Por favor, llámeme Seiryuu, en este lugar, aunque use mi nombre de pila mi adorada ama Aiko no va a enterarse de esta conversación.

—Prefiero no hacerlo, Ryuuta.

—Como guste… en fin, cómo le decía. El templo del Oeste, templo de la Primavera, ¿no es hermoso? Siempre me ha parecido muy interesante ver que durante todo el año, dentro del templo los arboles de cerezo están en flor, con ese hermoso color rosado cubriendo el lugar. Estos son los arboles favoritos de su hermana.

—Ya basta, sé lo que intentas, mesclando los árboles en nuestra conversación, ¿a dónde intentas llegar? ¿Realmente deseas verme enojado?

—Vamos, solo estoy intentando conversar, ha estado en silencio desde que nos sentamos.

—Ryuuta, la razón por la que he venido no ha sido para hablar de los árboles de cerezo que permanecen eternamente en flor dentro de tu templo, he venido porque deseo que terminemos de una vez por todas con esta tontería que comenzó hace tantos siglos.

—¿Y cuál es la solución que su señoría ha conseguido? —Sirvió el té con gracia y tranquilidad—. Estoy ansioso de escucharlo.

—Convence a Shion de dejarme encargarme de Sakura.

—¿Qué gana mi ama con eso? —preguntó interrumpiendo a Sasuke.

—Ella escuchará cualquier cosa que tú le digas. Si le pides que deje esto en mis manos, aceptará, es la única forma de recuperar nuestros cuerpos, de volver a casa. Sé que tú también quieres que todo esto acabe porque al usar su poder para mantenernos con vida ha perdido total noción de tu existencia, no sabría quién eres aunque estés de pie frente a ella. Lo que sacrificó Aiko para que nuestros cuerpos no se perdieran en Yomi no kuni* fueron sus preciados recuerdos sobre la persona a la que más quería y lo peor es que ella ni siquiera lo recuerda.

—A mí no me importa… mientras Aiko-sama esté bien yo…

—No es cierto, si te importa. ¿Sabes cuál es la razón por la que los arboles de tu jardín permanecen eternamente en flor…? —Seiryuu apretó su taza con fuerza—. Es porque tú lo deseas, eres el guardián de la primavera. Cuando estábamos en casa hacías lo mismo, mantenías los arboles de cerezo en flor porque Aiko los amaba.

—Es mi deber velar por su felicidad.

—Entonces haz lo que te digo. Si ella libera nuestros cuerpos podremos volver a casa y una vez que estemos allí. Que esté seguro de que Aiko, Kazumi, Kurama, tú y los demás están a salvo, que están bien, yo mismo acabaré con la vida de Shizuka.

—Estás mintiendo.

—No… yo jamás miento, Ryuuta —inclinó su cuerpo completamente sobre el tatami—. Te prometo por mi honor y postrado a tus pies que la vida de la mujer que amo será el pago por tu ayuda —Volvió a levantar su cabeza—. ¿No es acaso lo que deseas? La cabeza de la criatura que le ha causado tanto daño a tu amada ama.

—¿Piensas hacerlo de verdad?

—Sí, y por si te lo preguntas, no, no pienso morir, solo… mi castigo por haber causado todo esto será soportarlo. Viviré el resto de la eternidad con el dolor y el peso de haber matado a la única mujer a la que he llegado a amar.

—Aceptó. Cuando el momento acordado llegue te entregaré la Daga divina es la forma más efectiva de acaba con esa criatura. Sin embargo, ¿cómo podré hablarle, cómo podré pedirle esto si ella no puede escucharme?

—Hay un modo, si le muestras sus recuerdos ella sabrá quién eres. Te lo aseguro.

—Yo no puedo hacer eso, solo Genbu tenía el poder de mostrar a las personas su pasado.

—Sí, pero yo tengo el espejo de hielo que pertenecía a Satoru (Genbu).

—¿Por qué tienes tal cosa?

—Cuando Satoru detuvo a Kurama, antes de ser congelado por Kazumi el espejo cayó de su bolsa, yo lo tome sin ninguna intensión más que guardarle en aquel entonces. Pero ahora agradezco haberlo hecho.

—Está bien. Te daré la daga, me darás el espejo y cada uno hará su parte.

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Sus ojos verdes brillaban, parecían dos faros ardiendo en fuego del ares, tan intensos, tan siniestros. Su cuerpo acurrucado sobre sí mismo, temblando, con grandes lágrimas recorriendo el marco de su cara.

—No puedo… no puedo hacerlo.

Si puedes… naciste para hacerlo, no lo olvides. Estamos tan cerca de la meta.

—Pero yo… no quiero matar a nadie.

Vamos, cariño, no tienes que preocuparte por eso. No estás siendo una asesina, simplemente estás cumpliendo con tu misión en este mundo.

—No, si yo le hago daño a ella entonces Sasuke… Takara… él va a sufrir también.

Shizuka… querida mía. Tienes dos opciones en este momento… matas a Kazumi o yo mato a Takara, tú escoges. Y no te atrevas a dudar de lo que soy capaz de hacer. Mira a tu lado —temblorosa, Sakura desvió la mirada para ver a Byakko de pie, con los ojos brillando del mismo color que los de ella sin hablar o moverse—. Si pude apoderarme de la mente del fiel Byakko, ¿crees que no podría hacer lo mismo con la linda Suzaku? En realidad me sería muy gratificante ver al maldito Takara siendo atravesado en la espalda por su propia acompañante.

—Por favor… no lo hagas.

¿Vas a matar a la sacerdotisa?

—Yo… sí…

Buena niña. No te preocupes, yo te guiaré durante el resto del camino.

—Sí…

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—¿Qué fue lo qué pasó exactamente? —Preguntó Hinata sentada en frente de sus dos hermanos—. ¿Cómo es posible que Shiroyuki fuese en tu contra?

—Él… —Naruto miró de reojo a su pequeña hermana, quien refunfuñando le limpiaba las heridas de los brazos—. Estaba siendo controlado por algo, no sé qué era pero no era Byakko.

—¡Fue ese demonio! —Gritó Shion arrojando al suelo el alcohol.

—Eso no lo sabemos —respondió con calma su hermana.

—¿Por qué insistes en defenderla?

—Porque es la persona más importante para nuestro hermano.

—¡Es un maldito demonio, por el amor a nuestra madre! —Suspiró ante el silencio de sus hermanos y volvió a sus labores—. ¿Por qué no lo entienden? Éramos las personas más importantes para él antes de que esa cosa apareciera.

—Su nombre es Shizuka y ella no pidió llegar a nuestras vidas, solo lo hizo.

—Y debieron deshacerse de ella en el instante en que apareció —respondió sin desviar su mirada de las heridas de Naruto—. Deberían ser maduros y admitir que todo se arruinó desde que ella apareció.

—Eso no es cierto, no son ellos los inmaduros, Aiko-sama…

—¿Quién… quién eres tú? —preguntó la rubia levantándose.

—¿Seiryuu…? —Hinata se levantó junto a Naruto, acercándose lo suficiente—. ¿Qué estás haciendo aquí?

—¿Dónde has estado todo este tiempo? —Preguntó Naruto afirmándose frente a Hinata a la defensiva.

—Eso no es incumbencia de ninguno de ustedes dos —volvió sus ojos de nuevo hacia la rubia, quien dudosa retrocedió un par de pasos al verle acercarse—. Yo he venido ha hablar con mi ama —finalizó arrodillándose frente a ella.

—¿Quién demonios eres tú?

—Seiryuu, su fiel guardián, o cómo usted solía llamarme; su mascota.

—¿Seiryuu…?

—Sí, Seiryuu… —se acercó lentamente ante la mirada expectante de los hermanos mayores. Sacó de su saco el espejo y lo extendió hacia la rubia.

—¿Por qué tienes el espejo de Genbu? —Preguntó Hinata sin levantar demasiado la voz.

—Eso no es de su incumbencia, Kazumi-sama —respondió sin mirarle a la cara—. Aiko-sama, si mira a travez del espejo definitivamente podrá recordarme.

—¿Si miro a través del espejo? —apretó con fuerza el mango entre sus manos—. Seiryuu… —las imágenes pasaban por el espejo, los recuerdos de aquel que había quedado sepultado en su memoria.

—Aiko-sama… estoy aquí para usted una vez más —la rubia dejó caer el espejo, y las manos se fueron a su cabeza.

—¿Qué hiciste Seiryuu? —Preguntó preocupada la mayor al ver caer el cuerpo de Shion al suelo.

—¡Aiko-sama! —gritó acercándose para recoger el cuerpo.

—¡Maldito idiota, deja a mi hermana! —exaltado, Naruto lo empujó tomando él el cuerpo inconsciente de la más pequeña.

—¿Tienes idea de lo que has hecho, Seiryuu?

—Claro que sí, Aiko-sama va a recordarme, para eso era el espejo, para que recuperase sus recuerdos sobre mí y convencerla de volver a casa de una maldita vez.

—¡Eres un grandísimo idiota! —salió de los labios de Hinata, aunque sus ojos no eran los de ella—. ¿Sabes por qué Aiko no te recuerda?

—¿Genbu…? —susurró Naruto al reconocer aquella pastosa voz.

—Porque tu preciado recuerdo fue el sacrificio que realizó para mantener a sus hermanos con vida aunque fuese de esta manera. Recordarte a ti hace que rompa el contrato con el hechizo.

—¿Eso qué significa? —Preguntó Naruto apretando en sus manos el cuerpo de la menor de sus hermanas.

—Eso significa que volveremos a casa —respondió Hinata volviendo en sí—. Nuestros cuerpos deben de haberse regenerado y nuestras almas serán obligadas a dejar esta vida terrenal y estos cuerpos humanos para volver a los nuestros.

—Eso es bueno, ¿no?

—No, Naruto. Porque dejarlo así, por la ruptura del hechizo hará que la magia pida un pago, y ese pago es la vida de quien se atrevió a emplearla en primer lugar, en otras palabras, una vez que recuperemos nuestros cuerpos…

—¿Shion morirá…? —la voz del guardián se turbó—. ¡Maldita comadreja!

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Hacía frio, más del normal y el viento anunciaba una pronta tormenta. Tomó el último sorbo del té y sacó el móvil de su bolsillo. Sus dedos buscaron en la lista de contacto y cuando encontró su destino activó la opción llamar.

—¿Hola, quién habla? —Contestó una mujer del otro lado de la línea.

—Hola, madre —respondió con una lágrima al borde de sus ojos—. ¿Cómo estás?

—¿Sasuke? Pensé que no llamarías nunca, estoy bien, pero tu padre no paraba de quejarse porque no llamabas desde que llegaste a Osaka.

—Lo siento, las cosas se pusieron interesantes y mi teléfono estaba fallando un poco.

—Ya, no te preocupes, lo importante es que estás bien, ¿cómo están Naruto y Sakurita? Ya los extraño a los tres.

—Lo sé, nosotros también te extrañamos, Sakura sigue igual de hermosa y hace lo que puede en el templo… Naruto, es un desastre, al parecer ha intentado ligarse a la sacerdotisa.

—¡Por Dios! —exclamó la mujer ofendida—. ¡Voy a abofetear a ese muchachito cuando vuelva a verlo! Dile que es un idiota.

—Se lo diré, no lo dudes —respondió riendo—. Madre, debo dejarte ahora.

—¿Sigues ocupado?

—Sí, hay mucho que hacer con lo de la boda, tal vez la adelantemos, no lo sé, pero te avsaré.

—Estaré esperando tu llamada ansiosa, hijo. Te amo.

—… —mordió sus labios y luchando para que su voz no se quebrara respondió—. Yo también, madre. Cuídate mucho por favor.

—Tú también, hijo mío —la mujer colgó y el tono del teléfono se convirtió en lo único que lograba escuchar.

—Lo siento mucho… de verdad —dijo a la nada, aferrado al borde del puente—. Seiya, madre, he conocido a una mujer muy buena aquí en la tierra —dijo mirando hacia el cielo—. Es amable y cariñosa, una madre ejemplar, tan buena como tú, y antes de cometer esta estupidez quiero disculparme contigo, lamento haberte causado tanto sufrimiento y te pido por favor que consueles su dolor cuando me valla así como desearía que alguien pudiera consolar el tuyo. Madre, te amo… perdóname.

Su frente se aferró al borde de la barandilla mientras sus ojos se empapaban en llanto, perturbado por sus acciones pasadas, presentes y futuras, destruido por los petalos de cerezo que caían frente a sus ojos y sobre su cuerpo.

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Continuará…


Gracias por leer…

Besos~~ FanFicMatica :*