Capítulo 10: Un accidente por un capricho.

-Por favor… que quede en secreto –baja la mirada sonrojado.

-Podría usarlo como chantaje ¿sabes?- recalcó la castaña sonriendo maliciosa.

-Lo sé, ya me lo dijiste –la miró suplicante- si TK se llega a enterar cambiará la contraseña, y si hace eso no podré seguir leyendo sus conversaciones privadas con Kari ¿así como lo chantajearé?

-¡Mentira que haces eso Matt! –lo apunta con un dedo viéndolo con los ojos entrecerrados- eres un mal hermano, que feo lo que le haces al pobre TK, ¿y qué se dicen en las conversaciones? –juntó sus manos como si fuera a escuchar un chisme.

El rubio se rió y se la miró alzando sus cejas repetidamente.

-Si quieres saber deberás prometerme no volver a hablar nunca más del otro tema.

-Está bien, olvidemos eso. Prometo no decirle a nadie que me psicopateabas desde el Facebook de TK –ríe cuando termina de decir su juramento.

-Podrías haber dicho "está bien olvidaré eso", en vez de repetirlo ¿no crees? –se cruzó de brazos desviando su cara avergonzado- no sé cómo te enteraste vieja síquica.

-Lo sospeché y bueno resultó ser cierto, además tú te confesaste solito cuando llegaste acá –alzó sus manos viéndolo acusadora.

-Si comenzaste con tus preguntas insistentes, me acorralaste y me amenazaste con tirarme a Copito si no te decía la verdad.

-Hablando de él ¿Dónde está? –miró todo el jardín y al verlo comiendo pasto dio un suspiro de alivio- pensé que se había escapado.

-Te preocupas demasiado por esa cosa, pero me alegra que cuides tus regalos –el chico la vio sonriente.

Mimi sólo sonrió y se acostó en el pasto mirando el cielo, Matt en seguida la imitó poniéndose a su lado.

Era una tarde de domingo muy relajante, el día amaneció bonito, la temperatura era agradable y el viento corría con calma.

La noche anterior Mimi lo había invitado para que aclararan cosas pendientes, y ahí estaban en el jardín mirando el cielo. No habían hablado mucho, pero al menos recuperaron la confianza que se tenían antes. Se hablaban sin resentimiento, sin timidez, sin vergüenza, sólo tal cual como lo hacían antes de la pelea y eso los ponía contentos a ambos.

Sobre todo a Matt, el rubio no podía estar más feliz con haber recuperado a su mejor amiga, agradecía que haya tenido el valor de haber recapacitado las cosas, porque en verdad que le hacía falta la chica que lo inspiraba día a día.

Le hacía falta su Mimi, su hermosa y loca amiga que le sacaba carcajadas a cada momento, su inseparable compañera que compartía con el día y noche en distintas situaciones.

El siempre había dicho que la vida sin Mimi sería muy aburrida, y así era cuando estaba peleado con ella, solo acumulaba en su interior rencor y odio por algo que tenía solución.

Pero bueno las cosas al fin estaban como antes, sólo había un detalle que no era de ese "antes", su castaña estaba esperando un hijo, que a lo mejor podría hacer cambiar las cosas en el futuro o más bien cambiar a Mimi.

El chico dio un suspiro y la miró de reojo, ambos estaban en silencio, que no era para nada incómodo al contrario, pero a Matt como que le bajó un poco la nostalgia.

Veía su formado vientre y le daba como un poquito de tristeza, sentía lástima por la ojimiel ¿Por qué a ella? Se preguntaba angustiado, ¿Dónde estaba él cuando eso sucedió? ¿Se pudo haber evitado? ¿Cómo sería el infeliz que la dejó embarazada?

Dejó de cuestionarse, ya que si seguía volverían los celos y lo que menos quería era volver a enojarse con ella, ya pasó y punto.

-¿Quieres tocar? –dijo de la nada la chica girando su cabeza para verlo a los ojos.

-¿Qué? – se sorprendió por la pregunta ¿tocar qué? Se preguntó extrañado.

-Has estado mirándome un buen rato –se reincorporó un poco apoyándose con los codos- dame tu mano- le dice y el chico un poco confundido se la da, Mimi la toma y la posa en su vientre.

El aludido se sonrojó enseguida ante el acto, nunca se imaginó estar en una situación así con ella, era muy raro todo, era… no tenía palabras para describirlo. Se sentía extraño, en su estómago sentía miles de mariposas revoloteando insistentemente y su corazón iba tan rápido que sentía que explotaría.

Mimi por su lado le sonreía tímidamente, ya había tenido miles de manos antes encima de su vientre, la de sus padres, la de sus amigos, la de sus locos padres postizos e incluso gente desconocida de la calle. Pero al poner la mano de Matt en ella la hizo sentir una extraña sensación, como si le hubieran dado un pequeño golpe eléctrico y luego de eso muchas mariposas revolotearan por consecuencia. Sentía como si por dentro la estuvieran pateando esas persistentes mariposas que revoloteaban como locas y…

No esperen.

Dejó de estremecerse al caer en cuenta de algo…

-Está pateando –dijo Matt maravillado - E-esto es increíble –titubeó y sonrió emocionado.

-Suele hacerlo seguido, pero es la primera vez que lo hace con una mano encima –dice un poco conmocionada- parece que le agradas –le sonrió.

-¿Cómo? ¿Nunca antes había pateado ni con tus padres presentes? –preguntó estupefacto.

-No, o sea les eh dicho ¡está pateando!, pero llegan a poner sus manos y no –niega con la cabeza- se detiene –ríe en un suspiro- tu eres el primero en sentirlo.

-Se detuvo –suspiró sonriente- wow, que loco fue eso. A Danny le caigo bien –sonrió petulante.

Mimi sonrió de oreja a oreja cuando lo escuchó decir el nombre de su bebé, era raro escucharlo de Matt, pensó que no le iba a agradar pero con lo que acaba de ocurrir se dio cuenta de lo contrario, y eso la ponía contentísima.

-Te quiero Matt –le salió del alma mientras sonreía de una forma muy hermosa según el rubio.

Aunque ese te quiero lo había escuchado miles de veces antes, sintió que esta vez fue más especial que las veces anteriores, sabía y tenía en claro que no era un te quiero de 'amor' si no más bien de cariño. Pero aún así lo sintió especial.

-Yo también te quiero Mimi –le respondió viéndola fijo sin despegar un segundo sus ojos de los de ella.

Lo que quedaba del día lo pasaron hablando del crecencio, la chica lo puso al tanto de todo lo que no sabía.

Desde el cumpleaños de Mimi los días avanzaban mejor que nunca, volvieron a ser el grupito inseparable de amigos que eran antes.

El buen humor de Mimi y Matt era algo que los contagiaba a todos y los días en el colegio se pasaban mejor.

Un viernes en la primera hora de clases…

-¿Comías goma? –la miró Matt fingiendo asco.

-No, o sea no como Tai lo contó –miró feo al castaño- mentiroso no iba a los puestos de los otro a robarle sus gomas.

-La mía desapareció misteriosamente y luego apareció en tu mesa partida en dos –la miró acusadoramente.

-Se partió sola, yo no fui –se hizo la desentendida.

-Si hazte la loca no más, igual le faltaba un pedazo. Pero aún así comes goma de borrar, ¡admítelo! –la apuntó con un dedo sonriendo malicioso.

-Comía, y ya no lo publiques tampoco –frunció el ceño cruzándose de brazos.

-Que chistoso –volvió a hablar el rubio- me hubiera gustado verte, aunque es algo asqueroso lo que hacías –admitió riéndose de ella.

-Cállate –desvió la cara, le dio vergüenza que Matt se enterara de eso.

En el recreo…

-¿Quién me acompaña a comprar? –preguntó Mimi abriéndose paso entre sus amigos.

-Yo voy contigo –Yolei se ofreció- también quiero algo.

-Ok vamos –ambas se van.

-Y este milagro que no fuiste tú Matt – Tai se hizo el impresionado- nunca te separas de ella y ahora la dejaste ir sola. Oh dios mío hoy tiembla y llueve estoy seguro.

-No seas estúpido, exagerado –frunce el ceño.

-Deja de molestarlo Tai –Sora lo defendió.

El castaño iba a responder pero se quedó callado, como que le llegó al alma el hecho de que Sora haya defendido a Matt.

Decidió cambiar el tema y hablar de otra cosa…

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-Odio que la cafetería quede en el segundo piso ¿Qué se creen? Estúpido el que diseñó esto –se iba quejando la embarazada mientras subía las escaleras.

-Ay Mimi deja de quejarte –Yolei le dijo.

Una vez que terminaron de comprar se fueron de vuelta con sus amigos, llegaron al último escalón y la castaña dice:

-Quiero otro –se detuvo la chica mirando el envase de su barrita de chocolate.

-¿Otro? Hicimos una tremenda fila para comprar, ¿Por qué no te compraste dos en el momento? –bufa cansada la pelimorada.

-¡Quiero otro Yolei! –hizo una pequeña rabieta golpeando el suelo con un pie.

-Mimi…

-Por favor –la mira suplicante- ten piedad de las embarazadas.

-Está bien, vamos –se convenció suspirando.

Vuelven a subir las escaleras, vuelven a hacer la fila, y vuelven a comprar la pequeña barra de chocolate.

Cuando a Mimi le venían esos antojos, era mejor consentirla a tenerla todo el día amurrada en un rincón como una pequeña niña. Por eso preferían aguantarla en sus caprichos a tenerla sentada comiendo goma de borrar.

-Pasamos todo el recreo comprando, no tuve tiempo para estar con mi novio –se quejó la pelimorada.

-No seas llorona lo tienes hasta en clases –replica Mimi mientras comienza a bajar las escaleras- no quería este sabor, quería relleno de almendra no de frutilla –se puso a alegar mientras se metía la barra a la boca y miraba la envoltura- igual está bu… ¡Ah!

Pisó mal un escalón y pasó de largo los tres últimos escalones hasta llegar al piso.

-¡Mimi! –grita su amiga cuando la castaña caía por las escaleras.

-¡Ay me duele! –no tardó en comenzar a quejarse- ¡¿Yolei por qué no me agarraste? ¡Me duele el tobillo!

La pelimorada bajó corriendo para llegar a su lado, tenía unas enormes ganas de largarse a reír a carcajadas. Pero como buena amiga hizo un esfuerzo mayoritario para no hacerlo.

-¿Quieres que te lleve a la enfermería? –le preguntó un poco complicada en cualquier momento se soltaría a reír.

-¿Quieres que te lleve a la enfermería? –repitió sarcástica- ¡no hagas preguntas estúpidas! ¡Y ya ríete, sé que te quieres reír! –estaba a puros gritos la castaña adolorida.

Y Yolei le hizo caso, mientras le ayudaba a levantarla se reía como una maniática en su cara.

-Eres mala –la miró frunciendo el ceño- cuando tú te caigas me voy a vengar –le dijo y se apoyó de los hombros de ella para ir a la enfermería dando saltos- ¿alguien me habrá visto? No quiero mirar a los alrededores que vergüenza.

-Parece que sí, los chicos que están en la cancha se están riendo, bueno algunos –le dice Yolei ya un poco más calmada- ay que me dio risa.

-Gente desconsiderada, nadie vino a ayudarme. Si me hubiera caído en mis años mozos hubiera tenido a todos los chicos de la escuela ayudándome, pero como ahora soy una vaca nadie siquiera trató de venir a ayudar a esta bestia- infló sus mejillas molesta al deducir la situación.

-No seas tonta, a lo mejor nadie te vio y por eso no vinieron por ti -la consoló- Estás un poco pesada, trata de no cargarte tanto en mi.

-¡Yolei! –le gritó indignada.

-Mimi ¿Qué te pasó? –Matt había ido al baño y al salir vio a las chicas abrazadas por lo hombros y al verlas dar unos pasos se dio cuenta de que la castaña cojeaba.

-¡Ay Matt! –se soltó de la pelimorada para cojear hasta el ojiazul y abrazarlo- rodé por las escaleras y me rompí el tobillo ¡tendrán que amputarlo!

El susodicho miró extrañado a Yolei y ésta le aclaró contándole lo sucedido.

-Todo esto te pasó por golosa ¿ves? –el rubio reía disimuladamente.

-No me digas eso –sorbetió su nariz- y por favor llévenme a la enfermería que me está doliendo mucho- termina de hablar y tocan el timbre para volver a clases.

-Yo la llevo Yolei, ve a decirle a los demás que yo me encargo –le dijo el rubio, la chica asintió y se fue.

Matt tal como lo hizo la pelimorada se llevó a Mimi a la enfermería, como el chico tenía más fuerza llegaron casi enseguida.

-¿Qué te pasó esta vez Mimi? –le preguntó la enfermera al verla llegar con esa cara.

No era la primera vez que la castaña llegaba con esa expresión, la enfermería se había vuelto para la chica su segundo hogar. Pasaba metida ahí, siempre llegaba a dormir diciéndole a la enfermera que se encontraba un poco mareada, pero no más era de floja.

La enfermera ya la conocía y sabía también que la chica estaba embarazada ella misma se lo contó una vez, así que no le hacía problemas cuando llegaba la chica a dormir a la camilla de la escuela.

-Rodé por las escaleras y me rompí el tobillo – le replicó a la enfermera.

-Haber vamos a revisarte…

La examinó, le hizo algunos movimientos para ver si se trataba de algo grave y finalmente concluye lo que puede tener la castaña.

-Es un esguince –dice la mujer mientras le pone un cold pack- haber si te ayuda a desinflamar, por mientras iré a llamar a tus padres para decirles lo sucedido y te llevaran a la clínica ¿ok?

-¿Me amputaran el pie? –lo preguntó sin bromear y muy asustada, la enfermera rió por lo bajo.

-No, te van a poner un yeso –le explicó- bueno ya vuelvo –se va.

Matt que estuvo en todo momento apoyado en la muralla se acerca a la chica que estaba acostada en la camilla.

-¿Te duele mucho? –la miró muy dulce.

-Si –le respondió mirando el techo y suspira para hablar- Matt…

-Dime – se sentó en una silla a su lado.

-¿Me voy a morir?

-No vas a morir por esto mujer –habló frunciendo el ceño.

-¿Me voy a morir? –volvió a preguntar aún viendo el techo asustada.

-Sí, incluso te quedan pocas horas de vida –replicó cruzándose de brazos y rodando los ojos.

-¿Qué pasa si me muero, Matt? ¿Llorarías por mí?

-¿Por qué hablamos de la muerte? Es solo un tobillo esquinzado loca de patio.

-Bueno tienes razón es solo un tobillo brutalmente quebrado por haberme caído de ese precipicio llamado escaleras–suspiró y el chico volvió a rodar los ojos, esa chica era tan exagerada- ¿Por qué me tuvo que pasar a mi? ¿Qué le hice al mundo? ¿Por qué me castiga así el tata Dios? ¿Qué no le basta con que esté embarazada? ¿Ah?

-Te pasó por golosa Mimi, si no hubieras ido por otro chocolate nada te hubiera pasado.

-Y vuelves a tener razón –frunce sus labios- ¡soy un chancho!

-No eres un chancho.

-¡Pero estoy gorda!

-No estás gorda.

-¡Si estoy gorda!

-Es por el embarazo.

-¡Pero estoy gorda!

-Contigo no se puede hablar –finalizó el rubio resoplando.

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-Estás callado, ¿te encuentras preocupado por Mimi? –le habló Sora al distraído castaño que había estado así todo el recreo y también en clases.

-No, bueno si un poco, se supone que lo que más debe evitar son las caídas, esperemos que no le haya pasado nada malo –suspira apoyándose en la muralla y mirando el puesto de atrás donde estaba su amiga.

-¿Seguro que es sólo eso? –le preguntó dudosa, sabía que algo tenía el chico.

-Si –respondió con simpleza y desvió la mirada hacia el profesor que había comenzado la clase.

-No te creo –le susurró- luego hablaremos ¿de acuerdo?

Tai le respondió con una encogida de hombros sin mirarla, ¿Por qué siempre lo descubrían? O mejor dicho ¿Por qué ella siempre se daba cuenta de sus estados de ánimo? ¿Qué escusa le iba a dar ahora? Si le decía porque estaba así, quedaría como idiota.

El plena clase tocan la puerta, era Matt que regresaba de la enfermería. Le explicó al profesor que Mimi había tenido un accidente y que él la acompañó a la enfermería, luego de eso se fue a su lugar.

-¿Y Mimi? –le preguntó Sora mientras él se sentaba.

-Tiene un esguince, vinieron sus padres por ella y se la llevaran a la clínica para colocarle un yeso –les informó a sus amigos.

-Yolei nos dijo que le pasó por caprichosa –Joe habló ladeando sus labios.

-Sí, es verdad –asintió el rubio- y por golosa también, no me cansaré de decirlo –asintió con una sonrisa.

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Cuando le terminaron de hacer una radiografía se la llevaron a una sala. El doctor le dijo a la chica que no había ni una quebradura de tobillo, que sólo era un esguince y que se tranquilizara.

En vez de yeso le pusieron una bota inmovilizadora ortopédica, como no fue quebradura no era necesario el yeso.

-¿Puedo elegir el color? –pidió como si de una paleta se tratase.

-Claro –accedió el doctor y le mostró tres variedades de colores.

-¿No tiene rosa? –preguntó haciendo un puchero.

-No, es lo que nos queda, se acabó el rosa.

-Está bien quiero la verde limón –replicó cruzándose de brazos amurrada.

Una vez que estaba lista, el médico se la llevó con sus padres, les dio unas indicaciones, una hora para que fuera a control, y una advertencia a la chica para que tuviera más cuidado, sobre todo por tu estado.

-No aguantaré dos semanas con esta cosa- se iba quejando la chica cuando iba con sus padres al ascensor.

-Si hubieras tenido más cuidado jovencita -le regañó su padre.

-¿Es mi culpa que la cafetería esté en el segundo piso? ¡No! –infló sus mejillas indignada- ¿Dónde vamos ahora?

-Como ya estamos aquí mismo, pediré que nos adelanten la hora que tienes en la tarde –le habló su madre.

-Cierto, hoy tenia ecografía, ojalas nos dejen pasar no quiero volver de nuevo –resopló cansada.

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-Al fin terminaron las clases, se me hizo eterno el día –dijo Matt mientras guardaba sus cosas a la velocidad de la luz.

-¿Por qué tan apurado? –Sora inquirió alzando sus cejas.

-¿Eh? No, por nada –disimuló.

-Vas a ir donde Mimi –hizo una afirmación ladeando sus labios.

-Bueno… si, le prometí que la iría a ver apenas saliéramos.

-Entonces no te vas hoy conmigo.

-No, y TK me dijo que te avisara que iría con Kari a no sé donde, lo siento tendrás que irte sola –se puso su mochila en la espalda y con una mirada de disculpa miró a la pelirroja.

-No te preocupes, mándale saludos a Mimi y dile que luego la llamaré.

Matt asiente y a paso rápido sale del salón.

-¿Tienes algo que hacer, Tai? –le preguntó al chico que se levantaba de su asiento.

-No, ¿quieres que te acompañe a casa?

-De hecho quería que fuéramos por un helado, es viernes hagamos algo divertido –le sonrió.

-Está bien –aceptó una media sonrisa un poco forzada.

Algo le pasaba a Tai y Sora no había pasado por desapercibida, lo tenía muy en claro, con esta salida iba a aclarar las cosas.

Caminaron a un parque que quedaba cerca de la escuela. Tai iba bastante callado con las manos en los bolsillos, Sora lo miraba de vez en cuando y sacaba temas de conversación para no hacer ese extraño ambiente en uno más tenso.

Una vez que se compran sus helados se sientan en una banca, la pelirroja supuso que era el momento adecuado para hablar con él.

-Ok Tai ¿Qué tienes? Y no me digas que nada porque has estado extraño todo el día –hizo una pausa viéndolo fijo y al no ver reacción por parte del chico continuó- hace un rato me dijiste que era por Mimi que estabas así, pero estoy segura que no es el único motivo, ¿qué te pasa?

-Na…

-¡No me digas nada! –lo interrumpió frunciendo el ceño- soy tu mejor amiga, y aunque "nada" sea una palabra muy útil para librarse de mis interrogaciones esta vez no te servirá Yagami. Así que habla y no des rodeos –dijo muy decidida cruzándose de brazos.

-Sora primero que todo quiero que sepas que eres una chica con mucho carácter, eres muy decidida y no me puedo imaginar otro futuro para ti que no sea como una mujer del ejército o directora de una escuela –frunció sus labios mirando a su confundida amiga- son trabajos perfectos para ti, todos te harían caso y te tendrían miedo.

-¿De qué carajo estás hablando?

-No sé me enredé cuando me miraste con cara de mono confundido –ladeó sus labios ¿habría funcionado su distracción?

-No funcionó –respondió tal como si hubiera leído sus pensamientos- ¿no me tienes confianza Tai? ¿Por qué no me quieres decir lo que te pasa? –tomó una mano del chico suspirando.

-¿Qué crema usas? Tienes las manos suavecitas –bromeó y Sora lo quedó mirando muy dura- Ay está bien –suspira- te diré, pero te vas a reír de mí, me encontrarás tonto e infantil –Sora negó viéndolo con una sonrisa, el chico desvió la mirada y habla finalmente- me puse celoso, ¡eso! ¡Ya no preguntes más! ¡Si quieres saber por qué o de qué averígualo tú misma!, ¡punto! –estaba sonrojado mirando el suelo.

La peliroja soltó la mano de él, se inclinó hacia adelante, apoyó sus codos en las rodillas y finalmente sus manos se las llevó a sus mejillas.

Tai ya le dijo que no diría nada más que eso, entonces ahora sólo le tocaba ponerse a adivinar.

-¿Puedes ir diciéndome si o no? –le preguntó mirándolo de reojo, Tai asintió apoyándose en el respaldo del banco- ok, mmm… ¿Fue mi culpa? –él asintió- ¿dije algo malo? –volvió a asentir- ¿tenía que ver con Mimi? –negó- ok me aburrí dime de una buena vez Tai.

-Ya te dije que lo averiguaras tu misma –estaba cruzado de brazos.

-Nunca lo voy a averiguar si no se me ocurre que pude haber hecho mal, dime y te doy un regalo –le propuso con una sonrisa picara.

-Con la cara de pervertida que tienes me daría miedo recibir un regalo tuyo –dijo y recibió un golpe en el brazo- violenta más encima.

-Me aburriste me iré a casa – se paró colocándose su mochila- además veo que ya se te pasó eso de andar con cara larga. Nos vemos mañana –comenzó a caminar.

Tai se quedó sentado como por treinta segundos, era el momento perfecto para realizar algo que quería hacer hace mucho, o tal vez no era tan indicado el instante.

Se levantó decidido y la siguió.

-¡Hey Sora!

La chica se dio vuelta para ver al castaño que iba corriendo hacia ella con una cara un poco aterradora, no sabía si largarse a correr gritando por su vida o quedarse ahí y escuchar al demonio que se acercaba.

-¿Qué rayos te p…

La chica nunca se imaginó que Tai haya llegado a hacer tal cosa menos en esos momentos, nunca pensó que lo iba a hacer en esta ocasión tan nada que ver, tan inadecuada, tan inoportuna, ni siquiera era el lugar ¡¿Qué diablos?

Pero aun así correspondió. No era un secreto que ambos se gustaban, todos lo sabían incluso sus familiares, si se conocían desde hace años, sólo que ninguno daba el primer paso, hasta ahora…

Desde que Mimi le dijo que ella y él hacían una linda pareja, las ganas de declarársele a Sora aumentaron a un cien por ciento, tenía miles de formas planeadas para declarársele, incluso había puesto hasta una fecha.

El cumpleaños de Mimi iba ser el día donde iba a dar el primer paso, pero no se atrevió porque no se dio nunca la oportunidad, en ningún momento los dejaron solos. Matt tuvo más suerte que él incluso, con la reconciliación que tuvo con Mimi.

Aplazó la fecha hasta que se diera el momento solamente, aparte si lo planeaba mucho las cosas no le iban a funcionar.

Ahora sabía que no era el lugar ni el momento pero ya no aguantaba más así que lo hizo.

Fue y besó a Sora.

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-¿No crees que es un color bastante llamativo? Ahora te veremos venir a kilómetros de distancia con esa bota y luego nos encandilarás cuando llegues a nosotros –se burló el rubio y comenzó a reír.

Mimi en cambio no lo tomó mucho en cuenta, tenía otras cosas en la cabeza y desde que Matt había llegado casi ni le prestaba atención.

-¿Me ayudas a poner las almohadas? –le pidió al chico y este extrañado por su actitud le ayudó.

Se sentó en la cama y puso una pila de almohadas para poner el pie encima y así tenerlo en alto.

-Estás callada ¿es por el dolor? –indagó y ella negó- no me digas que en verdad si te amputaran el pie –volvió a bromear y la castaña solo sonrió por una centésima de segundos y negó nuevamente- ok ¿qué pasa entonces? Te pusiste igual que Tai este día ¿tiene algo que ver con él?

-No –lo miró extrañada- ¿Por qué? ¿Qué le pasó?

-No sé, estaba raro. Como sea, ¿Qué tienes?

-¿Recuerdas que te mencioné que tenía una eco hoy? –el asiente- me dieron nuevas noticias.

-¿Noticias buenas? – Mimi bajó la mirada y negó lentamente.

-La doctora vio algo raro en la pantalla y me dijo que pasará enseguida a la consulta de mi médico, que por suerte estaba atendiendo –da un largo suspiro- me hicieron otro tipo de examen, no te diré de qué tipo –se sonrojó y él se extrañó- la cosa es que… -desvía la mirada que de a poco se iba volviendo cristalina- se adelantó el parto.

-¿Qué?

-No será en septiembre, será en junio –se mordió el labio.

-Pero ¿Por qué? Y ¿cómo te lo dicen a estas alturas? Mimi estamos a mediados de mayo, ¡no queda nada para junio! –se exaltó.

-Lo sé –cierra sus ojos no quería que las lagrimas cayeran- ya te conté que mi embarazo de partida nunca fue normal, tuve complicaciones al principio que pudo haber provocado un aborto natural, pero por fortuna no pasó eso. El doctor siempre me dejó en claro que este era un embarazo riesgoso, y que podía pasar cualquier cosa. Como por ejemplo esto, que podía tener un parto adelantado, por la posición en la que está –ladeó sus labios.

-¿Corres algún riesgo? –el rubio estaba bastante preocupado.

-En los partos siempre se corren riesgos Matt, pero… -suspiró- sí, corro el riesgo, sobre todo por ser adolescente.

-Mimi…-musitó apenas en verdad que le afectó la noticia.

Se sentó a su lado y la abrazó por el cuello, la chica no tardó en largarse a llorar.

-Tengo miedo Matt –se soltó finalmente- no quiero morir, tampoco quiero que se muera Danny –sus sollozos iban en aumento.

-Tienes que estar tranquila -le acariciaba la cabeza con un nudo en la garganta, sentía que el ahora se largaría a llorar- esperemos que todo salga bien…

Continuará…

Hola! Tantas lunas! xD ahora siempre tardo harto en actualizar, no se ya no siento "eso" que te impulsa a no parar de escribir y ni siquiera sé que es "eso" ._.

En fin!

Matt y Mimi volvieron a tomarse confianza y son muy amigos de nuevo :)

Mimi por querer otro chocolate y por ir distraída se fue directo al piso! Ok aclaro que eso SI pasó en la vida real y el papel de Yolei vendría siendo yo en este cap, todo fue por culpa de un miserable chocolate! A mi amiga se le dobló el pie y svdhudefjvr al piso! Jajajaja y yo estaba igual que Yolei quería puro reír! Y ella me dijo "YA RIETEEEEE ·!"$$%&" así tal cual :) jajajaja en el cap sólo me faltó poner la grosería pero para qué? xD jaja ayayai así soy yo siempre me río de las caídas ajenas sobre todo las de mi amiga cuando se desmayó también les conté que no podía parar de reír muajaja xD no me sorprendería si me pasará algo a mí ._. el karma puede venir a mí en cualquier momento! D:

Bueno sigamos, le pusieron esa bota! Y y y y era un color bien chillón! ._.

El Taiora por fin llegó y se besaron!, esta situación también pasó en la vida real pero con otra amiga, quise poner un poquito de su historia de amor :) su chico andaba amargado y ella le dijo "a ya me voy chao" y el la siguió y la besó! Y ahora cumplieron 1 año de relación aww que lindo los besos robados! xD

Sora no adivinó el por qué de los celos de Tai! bueno a lo mejor después le dice que fue porque defendió a Matt! Que estúpido pero bueno debía amargarlo para que después fuera como un endemoniado por los labios de Sora! :D

Y finalmente se adelanta el parto! Así es lo tendrá a los seis meses, por ahí :l ya veremos en los próximos capítulos lo que vendrá! :o

Graaacias a los reviews!

0809m, Love-girl2015, Tity, Arashi Shinomori, Rolling Girl, jaruna-chan, STEFI07, Mitsuki Neko Nozoni, Princesa De Rosa, Ishitawa, Wielder 01, Roxa-XIII.

Muuuuu muuuu muuu muuuuchas gracias! :)

Bueno no sé si esta historia la avanzaré semanalmente D: como empezaron las clases no hay tiempo en el día, y en la noche es cuando suelo escribir, pero en la noche dan el reality! SIII SOY ADICTA AL REALITY! D: siempre ha sido así :/ xD me entretiene ver gente encerrada jajaj me gusta odiar a algunos, me gusta ver las peleas, me gusta cuando la trucha y la Domi hacen tonteras con el Chuchuca, me gusta cuando el Chispa le saca pica al David con la Yamna y jajajaj como si entendieran algo xD demás que algunas si jijiji (las de Chile xD)

En fin que estén bieeen, nos vemos! :D