EL ULTIMO SIGNIFICADO…
Kowalski volvió lo mas rápido que quería al parque, ahí miro a Anastasia, sentada debajo de un árbol, ¿cómo sabia ella donde sentarse precisamente debajo de un árbol?, se pregunto así mismo sin dejar de mirarla, le tomo un hombro y enseguida miro la impresión en defensa de la chica.
-tranquila Anastasia, soy yo.- le habla el sentándose a su lado.
-volviste… ¿que quería Marlene?, ¿tenía algún problema?
-no, ninguno, solo quería… reclamarme algo sin importancia.- Anastasia no pudo evitar sentir algo de curiosidad por ese problema, Kowalski la ayudo a levantarse y ambos se encaminaron a la base. Al llegar se sentaron a comer junto con los demás pingüinos, sin querer la hembra se mostraba algo apenada y molesta entre ella misma al dejar ver aun la torpeza que tenia para comer, que no tuvo de otra que ser ayudada por cabo para llevarse el alimento al pico. Al terminar Kowalski la llevó a su laboratorio, no sabía el por qué, pero acepto con todo gusto.
-¿para que querías que viniera?.- pregunta la hembra sentándose en una caja de cartón que lograba resistir su peso.
-Anastasia… ¿te gustaría volver a ver?.- pregunta el pingüino logrando descubrir por primera vez en aquellos ojos un brillo especial.
-¿volver a ver?... ¿es posible?
-por supuesto que lo es, te puedo devolver la vista con una operación, así lo llaman los humanos y puedo estudiarlo a fondo para ayudarte.
-¿operación de ojos?, pero, eso me dolerá.
-no, por supuesto que no, para realizar la operación te anestesiare y tu dormirás profundamente mientras yo realizo la operación.
-no sabía que además de ciencia, sabias de medicina, ¿ya has logrado eso antes?
-sinceramente no, pero sé que puedo lograrlo… por ti soy capaz de lograr lo que sea.- le asegura recibiendo como agradecimiento un abrazo, podía percibir la gran alegría que le regalaba a la hembra con aquella meta, devolverle su vista era lo que ella mas deseaba en la vida.
-Kowalski, gracias… esto te lo deberé por siempre, además…- toca con ambas aletas el rostro del pingüino.- quisiera que mis ojos también te conozcan, además de mis aletas.- lo abraza nuevamente.
Enseguida la hembra logro sentir una sensación agradable al ser besada ente el cuello y el hombro.
-¿Kowalski qué haces?.- pregunta la hembra con algo de dificultad, logrando separarse del macho.- alguien podría vernos.
-no, nadie lo hará… es que eres tan hermosa, que no puedo resistir mas la tentación.- Anastasia rio ante sus dulces palabras y recibió un beso en su pico. Al anochecer Skipper decidió dar las ultimas ordenes antes de retirarse al habitad de Marlene para dormir, de paso cabo y rico pidieron permiso para asistir a dormir cerca de una nueva fábrica de caramelos, pues ansiaban ser unos de los primeros en comerlos, por lo que llegaba a la conclusión en que Kowalski y Anastasia estarían solos toda la noche, eso alegro mucho al científico y un poco a Anastasia. Ambos escucharon la escotilla de salida cerrarse, a lo que Anastasia lo busco con las aletas, pero no lo encontró.
-¿Kowalski?.- lo llama algo preocupada, pues el no solía desaparecerse así de pronto. Pego casi un grito al sentir como alguien la cargaba, pronto se tranquilizó al oír la risa del científico por lo que comprendió que era él quien le había jugado aquella broma, comenzó a reír ella también y sin saber, fue guiada a la litera baja, la recostó y comenzó por devorarla a besos apasionados.
_oOo_
Marlene termino de arrullar a la nutria y miro al trió de sus hijos, les regalo una sonrisa maternal y posteriormente miro a Skipper llegar.
-¿vas a dormir aquí conmigo?.- pregunta la hembra a la vez que extiende un periódico debajo de las almohadas donde dormían sus crías.
-claro, ¿por qué te extraña?
-bueno es que, siempre te quedas a dormir en la base.
-no, los únicos que se quedaron en la base fueron Kowalski y Anastasia.- Marlene partió un periódico en dos al oír la explicación, volteo a ver a su marido sin intentar ocultar sus celos.
-¡¿qué?!, ¿cómo que ellos dos se quedaron solos en la base?, ¿por qué los dejaste solos?
-no era mi intención dejarlos solos, yo no iba a estar, y cabo y rico se fueron a acampar cerca de una dulcería, o algo parecido.
-¡y te viniste aquí muy cómodo dejándoles privacidad!
-¡hey Marlene tranquilízate!, ¿qué te pasa?, ¿por qué actúas así?.- surgen sus dudas el capitán mientras la observaba enfurecer cada vez más, la nutria intento tranquilizarse, aun que sabía que eso sería completamente imposible, trato de evadir su mirada dándole la espalda, no estaba dispuesta a darle alguna explicación, camino hacia sus crías y las observo dormir, escucho los pasos de Skipper alejarse, se atrevió a voltear a mirarlo y vio que se estaba refrescando en su estanque.
-estúpida, seguramente estas entre sus brazos, disfrutando de sus besos y carisias, pero no creas que él es todo para ti, dentro de él, aun que sea en lo mas profundo, yo siempre estaré, tu solo debes ser su pasatiempo, ya se le pasara su calentura por ti, pronto lo volveré a tener conmigo y es ahí donde tu entenderás que él solo es mío.- se asegura la hembra, con un frívola mirada.
La nutria amaneció sola, como de costumbre el capitán madrugo y se fue rápidamente a la base. Se levanto de su cama y camino a ver a sus niños, se preguntaba que habrá pasado la noche anterior, debía averiguarlo, por aquí dirigió sus pasos a la salida de su cueva cuando se encontró con una desagradable sorpresa, Anastasia estaba entrando en su hogar acompañada de las dos tejones.
-hola prima.- saludan ambas tejones guiando a la pingüina.
-hola Stacy, hola Becky.
-hola Marlene.- le saluda para recordarle su presencia.
-hola Anastasia.- sin desearlo las invita a pasar, las tres visitas se sentaron en la cama de cemento mientras la nutria se sentaba en el suelo.
-¿cómo han estado tus niños?.- pregunta Stacy sin resistir mas con la curiosidad guardada.
-bien, Skipper y yo los llenamos con amor y cuidados… justo, como deben hacerlo las parejas.- dirige el comentario hacia Anastasia, casi disimulando nada por las tejones.
-me da gusto por ti Marlene.- sonríe sin darle importancia.- sé lo que es amar y ser amada.- cierra sus ojos y agacha la cabeza con una sonrisa en el pico.
-¿y eso por qué lo dices?.- pregunta rápidamente.
-por… Kowalski.- confiesa sin pena.
-no nos digas que entre tú y Kowalski hay algo…
-si lo hay, ¿verdad?, ¿tienen un romance secreto?...
-cuéntanos…- comenzaron a llenarla de interrogaciones, mientras la nutria solo la maldecía en la mente.
-bueno entre Kowalski y yo no hay ningún romance… pero sueño con que si.- acepta sonriendo plácidamente, las tejones la llenaron de risas, mientras que Marlene entraba en un estado de shock por oír aquella confesión.
-y dinos, ¿ha pasado algo cercano entre ustedes?
-bueno… anoche Kowalski y yo tuvimos más… cercanía.- responde ante la pregunta de Stacy, la pingüina ahora se encontraba sonrojada, intentaba resistirse a sonreír, escucho unos pasos alejándose de ella, era la nutria, que tranquilizaba sus nervios y ansias de destrozarla viva.
-¿qué clase de cercanía?.- pregunta esta vez ella.
-Kowalski me quiere y… yo a él… nos hemos acercado más al conversar y en otras cosas, la verdad estoy segura que… yo también lo quiero.- termina de confesar al presenciar a alguien a sus espaldas, sus sospechas eran correctas, pues Kowalski entro a la cueva de la nutria logrando escuchar aquella confesión, primeramente vio a la pingüina y después a la nutria, que parecía inmóvil, suplicándole con la mirada una explicación y comprensión.
-hola chicas, imagine que traerían a Anastasia a la cueva de Marlene.
-si Kowalski.- le responde Becky.
-perdón pero, me la llevo por un momento, Skipper dará sus típicas juntas importantes, ya lo conocen, exagera por cualquier cosa.- aclara ayudando al ave a levantarse, ahora volviéndose sus ojos, la conduce a la salida y ambos se retiran, sin devolver una última vista a la nutria, ahora se había vuelto invisible para él, Marlene comenzaba a tomar las cosas enserio sobre apartarse de ella, pero no se sentía tan culpable de ello, pues todo le salía bien hasta que llego esa ave ciega a estropearlo todo.
_oOo_
Anastasia detuvo el paso a la vez que Kowalski se lo pidió, se volteo para mirarlo de frente y sintió una de sus aletas tocar su cabeza.
-debemos apurarnos, Skipper se puede molestar.
-no, lo de Skipper fue una mentira que invente para poder traerte aquí.
-¿y eso por qué?
-necesitaba hacerlo para poder hablar mejor contigo… tomando en cuenta lo que paso ayer.
-no creí que volvieras a retomar el tema.- continua riéndose algo apenada.
-al contrario Anastasia… me gustaría seguir retomándolo… por que fue inolvidable lo que ambos sentimos ayer.- toma una de sus aletas y le sonríe sin importarle que su sonrisa sea ciega para sus ojos.-Anastasia, quisiera aprovechar este momento para… declararme ante ti de manera oficial… me enamoraste desde el primer momento en que te vi…
-como olvidar ese día.- le interrumpe.
-…si, si, es, inolvidable, a lo que quiero llegar, es que, me gustaría poder acercarme más a ti, con el fin de… de iniciar una relación contigo.- pide evitando que los nervios se lo comieran, apenas permitiéndole hablar con la hembra, Anastasia solo sonrió ante la idea y afirmo con la cabeza.
-a mí también me gustaría iniciar una relación contigo Kowalski.- acepta sintiéndose la mas afortunada, Kowalski ahora le había devuelto la ilusión que la vida le había arrebatado, su vista y la oportunidad de volver a amar, nunca ha sospechado de la envidia y el peligro que Marlene significaba en su vida.
