Capítulo 10

Una vez que terminaron de comer, Paola, Mamoru, Kisugi y Taki comenzaron a coordinar cómo viajarían. Aparentemente un pariente de Mamoru le había hecho el favor de prestarle su casa durante el tiempo que pretendían estar en Miyakojima. No era una casa muy grande, pero al menos quedaba cerca del mar y tenía las habitaciones suficientes para ellos. Lo segundo fue coordinar lo de los pasajes de avión, lo que fue rápidamente resuelto ya que Taki ya se había encargado de eso.

-Entonces mañana nos vemos a las 8 en el aeropuerto, más les vale ser puntuales –advirtió Mamoru, mirando específicamente a Hajime

-Ya lo sé, ya lo sé –dijo él con aburrimiento

-Si llegas tarde te dejamos –sentenció Kisugi con cruel sinceridad

-Ajá, ve solo y estarás de mal tercio –amenazó el otro, mirando a Teppei con burla

-Por favor sé puntual –le pidió su amigo seriamente, después de analizarlo por unos segundos

Taki y Kisugi se fueron por su lado, mientras Mamoru llevaba de regreso a Paola a su casa.

-Sé que sonará raro, pero siento que es algo incómodo tratar de hablar con ellos con naturalidad –confesó Paola

-¿Por qué? –se extrañó su amigo

-Porque nunca fuimos tan, tan cercanos como contigo –admitió ella- Además creo que de verdad piensan que de un momento a otro alguien del Toho aparecerá de la nada –añadió divertida

-Déjalos, siempre han sido paranoicos –dijo Mamoru sin prestarle mucha importancia a la exageración de sus amigos- Y créeme que les da gusto verte. Cuando te fuiste también les dio mucha pena

-¿En serio? –preguntó Paola bastante escéptica

-En serio. Incluso hubo una época en la que estaban más que dispuestos de ir a visitarte al Toho, pero entonces Hyuga se inscribió y les daba pavor tener que encontrárselo

-Exageran, ni que Kojiro fuera un monstruo –bufó Paola ofendida

-Criatura inocente, no sabes lo que significa ser rival de Hyuga –suspiró Mamoru cansinamente

-Otro exagerado –protestó ella fingiendo indignación

-No soy exagerado –se defendió el chico- Pero volviendo al tema, si no te apreciaran con sinceridad no habrían estado de acuerdo en irnos contigo de vacaciones

-¿O sea que en pocas yo me les colé? –preguntó Paola con burla

-No, desde el principio les dije que quería invitarte a venir –aclaró él algo apenado- Y ninguno se opuso. Claro que inicialmente Takasugi también iba a ir con nosotros, pero lastimosamente a último momento ya no pudo

-Extrañaré a mi mama-san –dramatizó la chica- Francamente no creo que tú resistas llevarme un trecho largo –añadió con cruel sinceridad

-Ponme a prueba y verás –la desafió él

Cuando llegaron a su casa, y ya habiendo coordinado a qué hora el muchacho pasaría por Paola para ir al aeropuerto, ella se despidió y trató de destrabar el seguro del cinturón de seguridad, pero estaba atascado.

-No abre –refunfuñó frustrada ante tal situación

-A veces pasa, y eso que técnicamente lo arreglaron. A ver, déjame intentarlo –dijo Mamoru, quitándose el cinturón de seguridad y poniéndose por delante de ella para tratar de destrabar el seguro

Paola miraba hacia el seguro, que seguía sin abrir. Cuando de pronto miró hacia el frente y notó que el rostro de su amigo estaba justo frente al suyo, a escasos centímetros, pero él ni la miraba porque seguía intentando destrabar el cinturón. Al percatarse de aquello, la chica abrió los ojos de par en par y contuvo la respiración, mientras se ponía roja como tomate.

-Ya está –dijo él sonriendo una vez que logró destrabar el seguro, percatándose recién de la incómoda posición en la que estaban- Perdón… -añadió avergonzado, quitándose tan rápido como pudo igual de rojo que la otra

-Gracias –murmuró Paola avergonzada, saliendo rápidamente- Entonces…mañana nos vemos –se despidió con una sonrisa forzada, dando media vuelta y marchándose sin esperar la respuesta

-Nos vemos –oyó decir a Mamoru, y de reojo vio que su auto se alejaba

-Ay Dios, qué cosa tan extraña –murmuró Paola, llevándose la mano al pecho- Hipotálamo malo, muy malo –se autoregañó, golpeándose la cabeza

Finalmente, el lunes llegó y cada grupo de vacacionistas, claro que por separado, se preparaba para irse a Miyakojima con ánimo e intenciones diferentes los unos de los otros. Mamoru y Paola habían sido los primeros en llegar al aeropuerto de Shizuoka. Un poco después arribó Kisugi. Como coordinados, ambos muchachos miraron sus relojes y empezaron a contar.

-5…4…3…2…1… vámonos –dijeron al unísono, dando media vuelta como si nada y encaminándose al aparador de la aerolínea que los llevaría a Miyakojima

-Esperen, ¿es en serio? –se alarmó Paola al verlos irse

-Se lo advertimos –sentenció Kisugi sin inmutarse

-Siempre hace lo mismo –trató de calmarla Mamoru, volteando a verla, pero sin detenerse- Vamos de una vez

-Pe…pero… -intentaba decir Paola comenzando a caminar lentamente, volteando a ver si Taki aparecía

-¡Espeeeeeeereeeeen! –oyeron gritar en la distancia, deteniéndose y mirando hacia atrás

Entonces notaron que metros más allá, a toda carrera, un esforzado Taki, con su maletín al hombro, trataba de alcanzarlos.

-Mira tú, no llegó tan tarde después de todo –comentó Kisugi burlón

-Parece que la amenaza esta vez sí surtió efecto –añadió Mamoru en el mismo tono

-Lo…lo logré… -dijo Taki sin aliento cuando estuvo frente a ellos

-Llegaste tarde –dijo Kisugi sin compasión, señalando su reloj

-¡Oh vamos! Apenas unos segundos –reclamó el tardón con la respiración agitada, tratando de defenderse

-Tendrás que pagar el almuerzo –dijo Mamoru sin siquiera mirarlo, sonriéndole a Paola, que los miraba estupefacta, haciéndole un gesto para que lo siguiera

-Qué crueles son –se quejó el muchacho, exhalando profundamente

-Mejor muévete, que no queremos ser los últimos en hacer el check-in por tu culpa –lo regañó Kisugi, dándole un empujón

-Y yo los llamo amigos –se lamentó Taki mirándolos indignado, siendo vilmente ignorado por los otros dos

Mientras tanto, en Tokyo, Takeshi, Becky y Ayumi se habían ido al aeropuerto en tren. Una vez allí se encontraron con que Ken ya los esperaba.

-Hola Ken, llegaste temprano –dijo Takeshi sonriendo contento- Te presento a Becky y Ayumi

-Hola –saludó el otro chico brevemente, denotando su aún no tan buen ánimo, lo que de alguna manera conmovió a las dos chicas que lo habían estado juzgando muy duramente

-Cómo está senpai –saludó Becky ceremonialmente, inclinándose

-No necesitas ser tan formal –le pidió Ken algo incómodo

-Gusto en conocerlo senpai –dijo por su parte Ayumi, con una breve inclinación de la cabeza

-Igualmente –respondió él con educación- Lamento no saber quiénes eran cuando Takeshi me habló de ustedes –añadió con sinceridad

-No tiene por qué disculparse, Becky y yo estábamos en un curso diferente al de Takeshi-kun… -dijo Ayumi, ahorrándose el "y de Paola" por obvias razones- …por eso no nos conocía

-Pero a ti te vi el otro día, ¿no? –dijo Ken mirando a Becky, que dio un respingo

-¿A mí? –preguntó ella nerviosa- Ah sí, me parece que sí –balbuceó avergonzada, recordando que ella había sido la que interrumpió la acalorada discusión entre él y Paola- Lamento lo que pasó

-No tienes por qué, yo soy quien debe lamentarlo –dijo Ken con honestidad, inclinando brevemente la cabeza a modo de disculpa, mientras por alguna razón Becky se sentía como un monstruo por haberlo juzgado como lo había hecho

-Dejemos las formalidades, mejor vamos a hacer el check-in –los apuró Takeshi, cortando así la incómoda situación

Los otros tres asintieron. Takeshi y Ken se adelantaron, seguidos por Ayumi y Becky que intercambiaban miradas de culpabilidad.

Horas después, el grupo liderado por Mamoru llegó a Miyakojima. Aquél paisaje era simplemente de otro planeta. Se respiraba un aire totalmente diferente al de la ciudad, y la gente se veía contenta, ya que aparentemente la mayoría de ellos también eran vacacionistas.

-Hace demasiado calor –se quejó Paola, abanicándose la cara con las manos

-Al llegar a la casa te sentirás mejor con el aire acondicionado –le dijo Mamoru, abriendo la puerta del taxi que los llevaría

-¡Yo voy adelante! –dijo Taki contento, subiéndose al asiento de copiloto

-El día que madures realmente será de alegría nacional –dijo Kisugi sarcástico, subiéndose a la parte de atrás del auto con sus otros dos amigos

-No me fastidies, recién estoy estrenando mis veinte, así que lo seguiré celebrando, y qué mejor que celebrar en esta hermosa playa –alegó Taki contento, estirando los brazos

-La anterior semana era su cumpleaños –explicó Mamoru a Paola que no entendía de qué hablaba el otro chico

-¿En serio? Vaya, felicidades –dijo la chica sorprendida al saber del evento

-¿No te acordabas? –reclamó Taki, volteando a verla indignado

-Francamente no –respondió ella con sinceridad

-¿Al menos sabes cuándo es el cumpleaños de Mamoru? –preguntó Kisugi en tono burlón

-20 de diciembre –respondió Paola rápidamente, y Mamoru tuvo que evitar reírse ante la cara de decepción de los otros dos

-Aish, méndiga brujita ingrata, de nosotros jamás se acordó –protestó Taki

-¿Qué me dijiste? –quiso saber la chica, fingiendo ofenderse

-BRU-JI-TA –repitió Taki sin pena alguna

-Estás ardido sólo porque nunca supe cuándo cumplen años –se jactó Paola, mientras Mamoru le decía al conductor a qué dirección necesitaban ir

-Claro, si ninguno de nosotros dos era tu mini novio –intervino Kisugi, mirando distraído por la ventana

-No era mi/su novio –aclararon los dos aludidos a la misma vez

-Hágannos un favor, cuando se casen que la ceremonia sea aquí en Miyakojima –les pidió Taki ignorándolos descaradamente- Al menos estando en un lugar así no me importará departir con los del Toho

-¡Sí! Y que lindas chicas en traje de baño sean las meseras –acotó Kisugi, mientras los otros dos los miraban con cara de pocos amigos

-Eso sí, nada de comida extranjera rara, aunque si quieres tú puedes mandar traer unos buenos embutidos de Alemania –continuó Taki emocionado, consiguiendo que hasta el conductor sonría divertido ante la cara de fastidio de los aludidos

-¡Y cerveza! Nunca probé cerveza alemana –lo secundó el otro motivado

-Tu mamá vive en Francia, ¿no? –preguntó Taki sin importarle que Paola ya lo miraba con ojos asesinos- ¿Te imaginas brindar con champán francés? ¡todo un lujo!

-Y los bocaditos pueden tener relleno de foie gras –sugirió Kisugi

-Oigan, gracias por planearnos la boda –interrumpió Mamoru con sarcasmo- Pero no sé a qué diablos viene el tema

-Ni siquiera somos novios ni nada parecido –refunfuñó Paola avergonzada

-Por ahora… –sonrió Kisugi misteriosamente

-Ustedes hágannos un favor a nosotros y quédense calladitos hasta llegar a la casa donde nos quedaremos –les pidió Mamoru de pocas pulgas, y los otros simplemente compartieron miradas divertidas de complicidad y acataron el pedido

Cuando finalmente llegaron y bajaron las maletas, Kisugi y Taki ya estaban demasiado acalorados como para seguir fastidiando a los otros dos.

-¿Por qué el conductor te pidió un autógrafo y a nosotros no? –se quejó Taki haciendo un puchero, mientras Mamoru abría la puerta principal de aquella casa de madera de una sola planta

-Porque a ustedes nadie los conoce –dijo Paola con crueldad, sonriéndoles socarronamente

-No me hagas pensar que fue mala idea traerte con nosotros –reclamó Kisugi, entrando tras sus amigos en la casa

-Bien, mi tío me dijo que hay dos habitaciones, así que los tres tendremos que compartir una y la otra será de Paola –anunció Mamoru, encendiendo el aire acondicionado, gesto que Paola agradeció profundamente

-Si los tres dormimos en esta habitación hará mucho calor –reclamó Taki, viendo desde el umbral de la puerta de una de las habitaciones el tamaño de aquella

-Hajime tiene razón, tú duerme en la otra habitación con Paola –sugirió Kisugi cínicamente

-Qué les pasa, yo no puedo dormir en la misma habitación con ella –respondió Mamoru frunciendo el ceño nada divertido ante semejante ocurrencia

-Por qué, ¿ronca? –preguntó Taki con descaro

-Yo no ronco –se defendió Paola

-¿Entonces cuál es el problema? –insistió Teppei

-Paola es mujer, no estaría bien que duerma con ella en la misma habitación –aclaró Mamoru avergonzado

-Yo no le veo el problema –opinó Taki tranquilamente

-Yo tampoco –apoyó Kisugi encogiéndose de hombros- O qué, ¿crees que te gane la tentación? –preguntó pícaramente, guiñándole un ojo a su amigo

-¿Qué dijiste? –se enojó Mamoru

-Ya basta –interrumpió Paola fingiendo que no había escuchado lo que había dicho Kisugi- Si es por mí, no tengo problema de que duermas conmigo en la misma habitación, total, debe haber un futón para cada uno y tampoco es que el dormitorio sea tan pequeño

-De eso hablábamos –dijo Taki con cinismo- Que el lugar es amplio como para que dos personas duerman a una prudente distancia la una de la otra sin generar malos entendidos

-¿Ninguno duerme desnudo, no? –inquirió Kisugi dizque seriamente

-¡Claro que no! –contestaron indignados Paola y Mamoru al unísono

-¿Ven? Siempre es bueno saber, así será menos problema todavía. ¡A desempacar entonces! –dijo Taki alegremente, metiéndose en la habitación que le tocaba compartir con su amigo, cerrando la puerta en la cara de los otros dos

-Discúlpalos, aparentemente un día no muy lejano madurarán –suspiró Mamoru sintiendo pena ajena

-No es culpa tuya –lo despreocupó Paola, entrando en la habitación que le había tocado

-Yo sacaré el futón y dormiré allí en la sala –dijo su amigo, abriendo uno de los clósets que ahí había, revisando cuántos de esos colchones había

-No es necesario, ya te dije que por mí no hay problema si compartimos la habitación –repitió la chica

-Sí, pero no me parece –opinó Mamoru con sinceridad- Además si Touya nii-san se entera…lo lamentaré toda mi vida –añadió dramáticamente

-Jajaja, te aseguro que Touya no se enterará, así que deja esa cara –rió Paola ante el gesto de preocupación de su amigo- Además, así podremos hablar y contarnos muchas cosas aún mientras estamos a oscuras –sugirió optimista

-No me convences del todo, tendré que analizarlo –dijo el chico con una media sonrisa

-¡Vamos a la playa! –escucharon gritar y luego pasos de tropel, luego la puerta se abrió, se cerró de golpe y los gritos de alegría se hacían cada vez más lejanos

-Se cambiaron bastante rápido, ¿eh? –dijo Paola bastante sorprendida

-Usualmente hacen eso en situaciones intrascendentales –se lamentó Mamoru

-Entonces yo voy a darme una ducha y luego vemos qué podemos hacer mientras esos dos están en la playa –dijo la chica, sacando algo de ropa y entrando al cuarto de baño

-Okay, yo voy a ver qué necesitamos limpiar y qué cosas necesitaremos ir a comprar –anunció Mamoru, dirigiéndose a la cocina


Paola Wakabayashi es una OC creada por mí, Tsuki_W. Becky (Rebeca) Onkawa y Ayumi Saruwatari son personajes creados por Becky_Sawada.

Si bien los personajes de Touya y Kenji Wakabayashi son creación de Yoichi Takahashi, los nombres (Touya y Kenji) fueron dados por Lily de Wakabayashi, quien fungiría como su madrina XDD Así que, gracias a ella por dejarme usar los nombres, ya que siento a los personajes identificados con ellos.

Los personajes de Captain Tsubasa son propiedad de Yoichi Takahashi y Shueisha.