NADA DE ESTO ME PERTENECE, LOS PERSONAJES SON DE WILLIAM JOYCE CON DREAMWORKS Y SOLO ME DIVIERTO AL ESCRIBIR.
¡Hola a todo el mundo! Me enternecieron mucho sus comentarios y bueno, aquí está muy rápido este nuevo capítulo, que como el anterior, me quedó largo xD Es la cita entre Tooth y Jack y además veremos aquí el pasado de los dos personajes. Al menos creo yo que me quedó interesante, intenso. Ustedes lo juzgarán.
Comentarios.-
Aly: ¡Hola! primero que nada muchas gracias por tus comentarios que me animaron mucho. Hablando sobre Miki, me gusta mucho su redacción eso es lo que más disfruto, y lamentablemente no tengo idea de porqué no ha actualizado (ya quiero saber qué pasará en ese juicio contra Pitch) pero bueno, tengo fe en que volverá a retomar la escritura pronto. Me halaga que me eleves a su nivel cuando hablas de los fics en español, no tienes idea de lo que feliz que me haces. Y bueno, todas tus preguntas las responde el capítulo =)
Lucyinthesky: ¡Hola Lucy! bienvenida a mi historia y a mi particular imaginación; siempre me alegra cuando hay nuevos lectores y también me emociona mucho que te guste de esa manera mi fic. Como tu lo dices, he intentado ponerle de todo y me alegra saber que lo he conseguido ¡Espero disfrutes este capítulo!
geraldCullenBlack: ¡Hola! es bueno leerte de nuevo por aquí =D tienes razón con uno de los parientes que has mencionado de Jack, y sobre lo que me dices del pasado no aclarado, bueno, ese se aclara ya en este capítulo. Tooth castaña... mm... también se ve linda en mi mente xD Babytooth es hermosa! no podía olvidarla.
NosoyunaGuestxD: Bueno, pero Tooth es mayor por un año, no creo que sea mucha la diferencia. Si mientras más te confundes más sigues el fic, entonces... creo que eliminaré éste capítulo, es que resuelve todas las dudas xD No te creas, muchas gracias por leer mi fic y emocionarte tanto con mi escritura.
Shadamy1510: ¡Hola sobrina Shadamy! en efecto, un mes más y llega Iron Man 3 xD Desde mi punto de vista Pippa es una niña encantadora, o al menos me la imaginé así. Con un hermano tan cariñoso como Jack ella debió ser muy tierna y bien portada; además, com este fic es más moderno creo que ella debe ser algo madura y me gustó el detalle de que se preocupara por su hermano. Nuevamente muchos saludos a tu amiga y dile que ojalá éste capítulo le guste =)
Rosary-Stefanys-Strigdae'31: Otra vez Mil gracias por opinar tan hermosamente de mi redacción y sabe Dios que si no te dejo el comentario esta noche entonces cerraré la cuenta... okey no, pero tengo que dejarte un comentario ¡es mi nuevo propósito!
Fanatica1Asoaso: Jajaja, lo sé, tengo un hermano pequeño y de verdad que él entiende cosas que a veces yo me tardo de comprender. No hay manera de engañarlos. Y bueno, la demanda no la está haciendo el papá de Jack, sino alguien más que mencionaré al final.
NOTAS.-
Pueden leer el capítulo con la canción de fondo "Someone like you" de Van Morrison. Aparecen unas estrofas en una parte especial que, creo, les dará una sensación más profunda de la lectura.
En el Estado de Illinois hay una ciudad llamada Burguess, pertenece al Condado de Bond. Ubiqué ahí a los personajes porque además Illinois queda cerca de Michigan y es la única referencia que me da la película.
(Jamie.-Encontraron huellas y ADN de Pie Grande en Michigan ¡Eso está súper cerca de aquí!) xD
Dudas las aclaro.
¡Disfruten!
Capitulo 10
La Cena
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Viernes 17 de Diciembre.
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Tooth se vio en el espejo nuevamente. Suspiró. El cabello rubio estaba suelto y liso, con unos broches verdes y azules ayudándole a despejar la parte del rostro. El copete estaba peinado de lado y un delineador negro proyectaba su mirada violeta. Sus ojos eran de las cosas que más le gustaban, de un tono violáceo hermoso, no tan claro ni tan oscuro. Llevaba puesto un vestido verde que acentuaba su cintura, la falda tenía un tono verde más oscuro combinado con azul. Era vivaz y a la vez elegante. A Tooth le encantaba ese vestido.
El día anterior Jack se había portado demasiado amable con ella, considerando que antes Tooth fue un poco (o un mucho) grosera. Tenía sus dudas sobre esa cena, pero ya había dado su palabra de ir y ella nunca fallaba.
Agarró la bolsa y las llaves de su auto. Salió de la recámara. En el suelo habían varias muñecas tiradas y se escuchaba a lo lejos la risa de sus hermanas. Ella sonrió para sí misma, esas intrépidas niñas eran traviesas de primera. Su madre salió de la cocina en ese instante.
—¿Ya te vas, cielo?—preguntó, viéndola de pies a cabeza.
—Sí mamá.—respondió.
—Te ves hermosa.
—Gracias.
—Hija…
Tooth se detuvo para verla de frente.
—No pretendíamos incomodarte—le dijo—Probablemente nos vayamos a un hotel en un par de días, cuando termine la navidad.
—No es necesario. Ya están aquí, quédense.
Tooth se despidió y se puso un enorme abrigo para salir al porche. Sus hermanas quién sabe dónde estarían porque no las vio. Caminó en dirección al auto y bendijo a Dios no encontrarse con su padre en el trayecto. Simplemente despejó su mente, preparándose para una noche entera con Jack. Quizá todo volvería a la normalidad entre ellos.
Volver a la normalidad… Tooth se preguntó si eso era lo que quería. Había sufrido de una decepción en el pasado. Una que le causó un vuelvo de 180 grados en su vida y la puso de frente con la realidad. No quería entregarle ciegamente su corazón a una persona, pero en el fondo lo que más le dolía es que ya confiaba en Jack. Ese chico, con sus sonrisas y juegos, la había conquistado. Jack vivía por su hermana, era una persona completamente desinteresada y que se preocupaba genuinamente por los demás. Era tan diferente de los hombres que conoció y eso le encantaba. Pero… pero…
No pensó más en el asunto. Condujo, dejándose guiar.
El destino sabía más que ella y le pondría en la vida lo que necesitara. Ella confiaba en el destino. Y con ese pensamiento, se obligó a sonreír.
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Jack en cambio había sido todo el día un manojo de nervios. Había madrugado, levantándose desde las seis de la mañana. Anduvo de un lado al otro como si con eso perdiera el tiempo y en la escuela apena se concentró para jugar con los niños. Antes de irse a la casa, Pippa debió acompañarlo en la sala de medios de la escuela mientras buscaba recetas de cocina especiales y después, acompañarlo a comprar todo en el supermercado. Pippa lo ayudaba gustosa y pronto los dos hicieron un juego en la cocina. Esperando que el jamón se cociera, Jack se puso a limpiar toda la casa minuciosamente y su hermana decoraba el comedor para poner un ambiente romántico. Ni siquiera cuando se bañó y arregló, con las ropas que Pippa le escogió, Jack estaba tranquilo.
—¿Y si no le gustó?
—Lo harás.
—Pero la cena…
—Te quedó deliciosa.
—Yo…
—¡Jack!—A Pippa no le gustaban las actitudes negativas, y menos cuando venían de su hermano el optimista.
Fue cuando sonó el teléfono. Era Norte, que llamaba para confirmar la hora en que pasaría a recoger a la niña.
—¿Seguro Norte?—preguntó Jack en el teléfono—Si no quieres no hay problema. Puedo decirle a Tooth que…
—¡Por supuesto que no! Pippa se queda en mi casa, con Jamie y Sophie. Es más, se quedará a dormir.
—Pero…
—No quiero peros, Jack. Quiero que disfrutes tu cita con Tooth.
—¿Pippa ya habló contigo, verdad?
—La recogeré a las cinco.
—Norte…
—¡Suerte!
Y a las cinco en punto Pippa besó las mejillas de su hermano, con una mochila llena de juguetes y cambios de ropa, para luego darle un enorme abrazo.
—Cálmate—le dijo—Todo saldrá bien ¡Diviértete!
Y dicho eso salió de la casa subiéndose al auto de Norte.
Jack terminó de acomodar la cena, sacó el postre del horno, revisó nuevamente que todo estuviera limpio y se revisó en el espejo por quinta vez. Eran las seis y media. Maldición ¿Qué iba a hacer en media hora? ¿Por qué estaba haciendo todo esto?
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Tooth llegó a la casa de Jack a las siete y diez minutos. Estacionó su auto y bajó con pasos lentos, conteniéndose el nerviosismo. Jack le abrió la puerta apenas ella llegó al pórtico. Había estado viento a través de la ventana cada minuto desde las siete.
—Hola—saludó.
—Hola.
Se podía sentir algo de tensión en el ambiente.
—Si quieres dame el abrigo…
Tooth se lo quitó y Jack lo colgó en un perchero. Luego de eso, solo siguió silencio. Jack pudo admirar el vestido que llevaba puesto la bella dentista, la prenda realzaba mucho la jovial belleza de la mujer y eso le sacó una enorme sonrisa. De la misma manera, Tooth notó el olor de la fragancia que llevaba puesta Jack y la elegancia sencilla de su atuendo. Se veía atractivo, incluso intelectual, con una camisa azul marino de manga larga y el pantalón negro de vestir.
—Que descortés soy—se dijo el chico más a sí mismo que a su acompañante—¿Quieres pasar a cenar?
—A eso vine…
Jack la condujo al comedor. En la mesa estaban colocadas dos veladoras encendidas rodeadas de adornos florales que irradiaban su perfume en la habitación. Las luces estaban casi apagadas y la música clásica le daba un aspecto más de ensueño a la habitación. Sobre la mesa estaban colocadas un juego de vajillas hermosas. Había pasta de entrada cubierta de queso parmesano y de plato fuerte pudo presenciar un trozo de jamón no muy grande, ahumado y cubierto de una salsa espesa a simple vista deliciosa. Una botella de vino permanecía cerrada y lista para usarse, acompañada de dos copas de cristal.
—¿Tu preparaste todo esto?—preguntó Tooth asombrada.
—Sí… —Jack no pudo ocultar lo feliz que le hizo sorprenderla—Toma asiento.—le abrió la silla.
—Gracias.—Tooth se sentó despacio apreciando la cortesía del chico. Jack sirvió en su plato pasta y un trozo de jamón y le sirvió a Tooth las porciones que ella pidió. Después abrió la botella de vino, sirviendo ambas copas y tomando asiento enfrente de la dentista.
Tooth sentía que la estaban atendiendo como a una princesa, y eso le encantó. Aceptó la copa llena de la bebida roja con gusto y sonrió.
—¿Brindis?—alzó la copa, Jack asintió haciendo lo mismo—Por mi amigo, Jack Frost, que aparentemente pude cocinar muy bien.
Jack sonrió, aunque no le pasó d alto que dijera amigo.
—¡Salud!
Las copas chocaron y ambos bebieron. El vino estaba en su punto.
Tooth dejó la copa a un lado y comenzó a comer dl jamón. Solamente con el primer bocado tuvo para llevarse una mano a la boca.
—¡Está delicioso!—expresó.
—Gracias.
A Jack le gustaba cocinar y le gustaba aún más que disfrutaran de su comida.
—Todo se ve tan hermoso… pareciera que lo has hecho antes.
Jack suspiró. Tooth había hecho esa pregunta con toda la intención.
—Una vez, pero hace mucho tiempo—confesó—Eso ya no tiene importancia. Además, ahora me ayudó Pippa.
Tooth se preguntó quién podría haber sido la novia de Jack hace tiempo. Pero si él no quería hablar de eso, ella no lo obligaría. Comieron los primeros cinco minutos en silencio, temerosos de qué tema tocar para iniciar una conversación.
—Y… ¿cómo van las cosas en la escuela?—preguntó al fin Tooth, incapaz ya de soportar el silencio.
—Muy bien, gracias—respondió Jack—Los niños están aprendiendo bastante rápido… ¿Y qué tal tú con tus clientes? ¿Todo bien en el consultorio?
—Perfecto. Te sorprendería cuanta gente atiendo diariamente.
—Lo sé…
Más silencio.
Tooth se armó de valor. Ella quería colocar las cartas sobre la mesa esa noche y no darse a sí misma más ilusiones que la verdad. Respiró hondo, antes de hacer la pregunta.
—Jack… ¿Por qué me invitaste a salir?
Jack, de cierta forma, se esperaba una pregunta parecida. Los dos habían sido amigos muy buenos antes de ese beso accidental que, desde su punto de vista, solo aceleró las cosas.
—Por dos razones—había que ser sincero—La primera, porque mi hermana no me dejaba en paz… y segundo, porque quería pasar un tiempo contigo.
—¿De verdad querías salir conmigo?
—Claro que sí.
Hacía muchísimo tiempo que nadie trataba a Tooth de esa manera. Y ella sonrió feliz.
Lo siguiente que se escucharon en la casa fueron risas. Con el ambiente un poco más ligero, Jack pudo bromear como de costumbre diciendo uno que otro chiste y contándole anécdotas de los niños en el preescolar. Conforme Tooth más reía ella misma le contó varios recuerdos que tenía de su infancia y de un segundo al otro, los dos empezaron a hablar de sus vidas. Aquellas vidas que llevaron antes de ser quienes son ahora.
La infancia de Tooth, tan pacífica y amena en Buguess. En aquel tiempo sus padres vivían a una cuadra de la casa de su abuela (quien era vecina de Norte) y Tooth creció prácticamente con ella. Fue una vida muy feliz hasta que su padre los mudó por trabajo a Chicago. Jack en cambio le contó que su madre también era dentista y maestra, su padre un contador. Le dieron una vida llena de atenciones y diversión, porque su madre, una entusiasta experta en pedagogía, hizo de cada enseñanza un juego en su vida. Algo que Jack quería transmitirle a los niños en la escuela. Y también cómo Pippa llegó casi de colada a su vida, naciendo cuando él tenía quince años.
Los dos hablaban con mucha sinceridad. Los recuerdos de sus infancias, el momento más hermoso e inocente de una persona, lleno de magia el ambiente. Antes de percatarse el jamón se había acabado y también la mitad del vino.
—¿Quieres postre?—ofreció Jack, viendo los platos vacíos.
—Claro.
Jack se paró y entró en la cocina. De regreso traía una tarta deliciosamente decorada con diferentes tipos de fruta y crema chantillí. Se veía tan hermosa que el solo hecho de cortarla a Tooth le pareció un sacrilegio.
—Sé que eres dentista… pero espero que comas dulce.
—Como mucho dulce en realidad.
—Que bueno…
Jack cortó dos rebanas generosas, porque a él le encantaban las cosas dulces. Tooth provó un bocado y fue suficiente para cautivarla. La tarta estaba deliciosa.
De repente, la música clásica cambió y comenzaron canciones de ritmos románticos. Jack se lamentó de hacerle caso a Pippa y colocar el USB con las canciones que ella preparó. La primera canción fue tranquila y de hecho, de las favoritas de Tooth. La dentista comenzó a tararear dulcemente bajo la mirada afectuosa de Jack. La segunda canción, en cambio, era muy especial. Apenas Jack escuchó los primeros acordes y se puso de pie, estirando la mano hacia Tooth.
—¿Te gustaría bailar?
Ella lo miró por un momento, pensando. Pero al final respondió.
—Creo… creo que sí.
Los dos se pusieron de pie. Jack la llevó a la sala, donde había espacio suficiente para que bailaran. Tímidamente Jack colocó su mano en la cintura de Tooth, a ella se le sonrojaron las mejillas. Con su otra mano Jack agarró la mano de Tooth y comenzaron un paso tranquilo, seguido de otro, escuchando la letra de la canción.
I've been searching a long time (He estado buscando durante largo tiempo)
For someone exactly like you (a alguien exactamente como tú)
I've been travelling all around the world (He estado viajando alrededor del mundo)
Waiting for you to come through. (esperando cruzarme contigo)
Guiada por alguna especie de sentimiento, Tooth comenzó a ascender sus manos y rodeó el cuello de Jack. De la misma forma el chico la abrazó por la cintura, acercándola más a él. Podía oler su perfume y sentir la suavidad de su piel. El ritmo de la música se iba adentrando más a sus corazones, mientras éstos palpitaban de forma casi salvaje.
Jack pensaba que nunca se había sentido de esa forma. La única vez que sintió algo parecido fue años atrás, con una chica que no había valido la pena. De la misma forma, Tooth se encontró rodeada de una magia extraña y misteriosamente hermosa que la hizo sonreír. Así como estaban, abrazados y tan cerca uno del otro, Jack podía jurar que había estado esperando casi toda su vida por un momento como ese. Lo que no sabía es que Tooth tenía ese mismo pensamiento.
Sólo que para Jack la perfección de ese momento acompañado de la canción era aún más profundo. Porque esa canción, era la melodía de sus padres.
Someone like you (Alguien como tu)
Makes it all worth while (Hace que todo eso valga la pena)
Someone like you (Alguien como tú)
Keeps me satisfied. (Me mantiene satisfecho)
Someone exactly like you. (Alguien exactamente como tú)
Una sigilosa lágrima descendió por la mejilla de Jack. Una que Tooth pudo ver. Ella mimosa acarició su mejilla, atrapando esa lágrima cristalina. Ella podía verlo en sus ojos, era un llanto de felicidad y plenitud. Los ojos de Jack vieron hacia una esquina de la sala, y Tooth siguió su mirada. Era una repisa donde estaban unos cuantos marcos de fotografías enmarcadas. Con los acordes de la canción sonando de fondo, Tooth agarró la mano de Jack y lo guio hacia el cuadro principal.
Era un hombre joven, de cabello castaño y ojos azules, abrazando con cuidado y cariño a una mujer de largo cabello color miel y ojos cafés intensos. Los dos tenían piel pálida y lucían sonrisas de absoluta felicidad, dándose las manos. Tooth apreció el parecido rápidamente; Pippa era, salvo el cabello oscuro, una copia exacta de la mujer; como Jack lo era del hombre a excepción de los ojos azules.
—¿Son tus padres?—inquirió dulcemente, temerosa de abordar un tema sensible.
—Sí.
Tooth agarró el marco para apreciar mejor la fotografía. Al fondo estaba una casa blanca, con el enorme letrero de "Vendida". Al voltear, se dio cuenta que Jack la estaba mirando sentado en el sillón. Ella caminó y se sentó a su lado.
No le había pasado por alto que, durante la cena, cuando Jack habló de sus padres lo hizo con mucha nostalgia.
—Se ven muy jóvenes—le dijo con voz casual
—Ahí todavía no nacía—sonrió con nostalgia—Estaban recién casados.
—¿Y dónde están ahora?
Jack suspiró.
—En el cementerio de Nueva Jersey.
El corazón de Tooth casi se detiene.
Miró fijamente a Jack. Él no se veía triste, más bien, sus ojos tenían una expresión de absoluta nostalgia y un dejo de culpa. Ya se esperaba ella alguna noticia nada grata de sus padres, porque Jack nunca antes había hablado de ellos. Pero no pensó que estarían muertos. Eso jamás se le hubiera ocurrido.
—¿Es algo de lo que quisieras hablar?—su voz sonaba melosa, mientras agarraba tiernamente su mano.
Jack la miró fijamente. Es cierto que a él le encantaría tener una relación con ella y, en dado caso, había que tenerle confianza de decirle todo. La muerte de sus padres era un hecho que calaba en lo más profundo de su alma. Probablemente hablar de eso alivianaría la herida.
—Es una historia triste—agregó.
Tooth se encogió de hombros.
—Necesitas hablar—se percató de eso—Solamente hazlo.
Jack cerró los ojos.
Flashback.
El Festival de Navidad había sido bastante animado. Lo más parecido a una feria. Un montón de juegos mecánicos rodeados de luces multicolores, música infantil rodeando los rincones, puestos de competencias, dulces y niños corriendo por doquier. Jack disfrutaba mucho del festival, jugando con su hermana en cualquier máquina que los dos podían. Él acababa de graduarse como maestro y sería la última navidad que pasarían juntos antes de viajar a Nuevo York para trabajar. Necesitaba desquitar el tiempo.
—¡Mami, mami!—gritó una Pippa de 8 años—¿Puedo ir a la montaña rusa? ¿Puedo, puedo, puedo?—con cada petición daba un salto y señalaba el enorme monstruo de mental.
Susan suspiró, viendo a su hija. La montaña rusa era enorme.
—Está bien—le dijo.—Pero no puedes ir sola.
—Yo voy con ella—sonrió Jack, que en ese momento tenía 22 años.
—Ah no, has acaparado a la niña más bonita de todo el festival mucho tiempo—replicó Richard en tono de broma, agarrando la mano de su hija—Yo subiré con mi pequeña princesa.
Pippa asintió y se fue con su padre saltando hacia la fila de la montaña rusa. Susan y Jack vieron cómo subían al carrito, abrochándose los cinturones. Al momento en que Richard se sentó su cara cambió a una de miedo, volviéndose más pálido. Había creído que su hija quería ir al trampolín, pero ahora no había marcha atrás.
—No es justo, se veía divertida.—replicó Jack haciendo broma del asunto.
—Jack ¿Ya buscaste departamento en Nuevo York?
A Jack el tema le causó un poco de tristeza. Originalmente iba a mudarse con su novia, pero desde que terminaron de forma muy… dramática la semana pasada, tenía que buscarse su propio lugar en dónde vivir. Susan sabía eso y quería ver si su hijo había aceptado la ruptura bien o todavía necesitaba algún tipo de consejo.
—He encontrado rentas muy buenas en el periódico—le contestó a su madre. Susan era una mujer encantadora que le daba mucho espacio a su hijo, pero la preocupación maternal le relucía de vez en cuando y era algo a lo que Jack estaba acostumbrado—De hecho llamé a dos hace un par de días.
—¿Y en dónde quedan esos departamentos?
El tren de la montaña rusa comenzó a moverse. La carita de Pippa se llenó de ilusión mientras la de su padre de pánico. Jack se echó a reír antes de responder.
—En Brooklin.
Susan asintió. Jack siempre había sido un muchacho hasta cierto punto despreocupado, pero no irresponsable. Y le gustaba mucho darse cuenta que estaba convirtiéndose en un buen hombre. Miró cómo su marido gritaba lleno de espanto y su hija de júbilo. La imagen era para fotografía.
—Papá odia las montañas rusas—recordó Jack, cosa que le hizo la situación más divertida.
—Lo sé…
Cuando el paseo terminó, la cara de Richard estaba verde, pero no vomitó. Pippa en cambio saltaba por otro paseo cuando, repentinamente, se tropezó. Jack, que siempre había sido muy cuidadoso con ella, se inclinó para cargarla. Se sorprendió mucho de sentirla caliente.
Entonces recordó que Pippa había comido dos horas antes una malteada de helado. Y estaban a cuatro grados centígrados. Usualmente no le dejarían comer cosas frías de no ser porque era un festival y había sido demasiado insistente. La malteada ya estaba cobrando factura.
—Mamá. Pippa tiene fiebre—le dijo.
La niña replicó en sus brazos, intentando bajar.
—No es cierto…
Jack la puso en el suelo pero Pippa no pudo dar ni dos pasos antes de volverse a caer. Pero en vez de pegar el suelo, terminó en los brazos de su hermano. Jack la cargó y Susan tocó suavemente las mejillas de su hija. Estaban rosadas y ella lucía cansada.
—Es cierto. Será mejor que vayamos a casa.
—Pero mamá…
—Sin peros—declaro Richard—Además ya está muy oscuro y debemos cruzar la carretera, cielo.
Pippa hizo un mohín, pero Jack no la soltó. Se aseguró de que se pusiera bien el cinturón de seguridad. Jack se subió en la parte trasera al lado de su hermana mientras su padre comenzaba a conducir camino a casa. En la carretera, Pippa se puso aún peor. Comenzó a sentirse mareada y esta vez no ocultó que estaba enferma.
—Mami me siento mal…Me duele la garganta…—se llevó una mano al cuello, como si eso pudiera mitigar la inflamación.
Gemía. Jack la tocó y esta vez estaba ardiendo. Comenzaba de verdad a asustarse.
—Creo que tiene 40 de temperatura.
—Es oficial, vamos al hospital—declaró Richard.
Pippa se recostó en el regazo de Jack y él acariciaba su cabello intentando calmarla. La fiebre subía rápidamente, hasta que Pippa se quedó dormida. Eso solamente angustió más a la familia.
Hubieran seguido conduciendo de no ser por la figura que apareció repentinamente en la carretera y que fue golpeada por el auto. Richard se espantó tanto que frenó rápidamente.
—¿Qué haces? ¡Pippa está enferma!—replicó Susan.
—Solamente veré si está bien ¡Acabo de atropellarlo!
Jack suspiró, su padre estaba realmente angustiado. Pero Richard no sabía que eso había sido una trampa. No había atropellado a nadie más a que a un maniquí. Apenas Richard se inclinó para ver el cuerpo de plástico, otras dos sombras aparecieron por detrás de él. No había más luz en el lugar que los focos del auto, los enormes pinos cubiertos de nieve creaban demasiada sombra y el cielo estaba cubierto de nubes que ocultaban incluso la Luna. Susan comenzó a preocuparse cuando la escasa luz le permitió ver otras tres sombras más a parte de su marido.
—Iré a revisar—Jack se estaba preocupando también. Sentía el cuerpo caliente de Pippa y su padre no regresaba. Suavemente recostó a su hermana en el sillón y él se quitó el cinturón.
En ese momento se escuchó el grito de su padre.
Jack se bajó del auto rápidamente, sabiendo ahora que papá estaba de verdad en problemas.
—Amor, no…
Pero no escuchó a su madre, simplemente caminó hacia donde se supone que estaría su padre. Susan, aterrada, sacó su teléfono celular y llamó a la policía. Pippa estaba desfallecido por la fiebre y no se daba cuenta de nada. Su familia estaba en problemas, Susan lo sabía.
Jack caminó y encontró a su padre en el suelo, con sangre en sus ropas. Apenas iba a correr a auxiliarlo cuando sintió una mano sobre su hombro y un filo en el cuello. El sudor frío que comenzó a cubrir su cuerpo le hicieron temblar y el miedo nubló su juicio. Su padre estaba herido en el asfalto, unos desconocidos lo tenían amenazado y su hermana estaba desmayada en el auto.
—No le hagan nada—alcanzó a escuchar la súplica de su padre—Ya les di mi dinero… por favor, mi hija está enferma ¡Déjenos ir!
Susan escuchó otro grito y después un disparo. Las pocas luces le dejaron ver dos cuerpos en el suelo. Gritó, el celular se calló rebotando en el suelo y entonces los ladrones decidieron que la mujer también era una amenaza.
Richard agonizaba en el suelo con el disparo en su vientre y Jack intentaba no gritar por la daga clavada salvajemente en su pierna. Alcanzó a ver que dos de los sujetos iban hacia el auto, donde estaba su madre. Donde estaba Pippa.
Su padre moría a su lado.
Su hermana moría en el auto.
Su madre gritaba aterrada.
—¡No!—alcanzó a gritar, desenterrándose la daga de la pierna.
Gritó de dolor, pero alcanzo a ponerse de pie lo suficiente pata atacar a uno de los ladrones. Todo el coraje, la furia y la impotencia descendieron en el cuchillo que se enterró en la espalda del ladrón. El ladrón gritó de dolor, al momento en que el sonido de otro disparo ahogó el grito de su madre. Y ella, junto con el ladrón, cayeron al suelo.
—¡Bastardo!
Jack sintió en ese momento un golpe tremendamente fuerte en las costillas que lo tumbó al suelo, seguido de otros golpes más en el mismo lugar. No era difícil de visualizar que lo estaban patenado con toda la furia posible. Cada golpe le sacaba el aire de los pulmones y lanzaba punzadas espantosas a través de sus vértebras que vibraban de dolor. Jack gritó, mientras su cuerpo magullado comenzaba a ceder al frío. La temperatura descendía a cinco grados bajo cero, sintió que sus huesos crujían y el dolor crecía tanto que se volvió insoportable. Entonces, un golpe fortísimo en la cabeza nubló su visión. Sus padres estaban heridos, su hermana estaba enferma ¡Él tenía que hacer algo! ¡Tenía que hacer algo! pero en vez de eso sintió que su cuerpo increíblemente adolorido descendía hacia un lugar oscuro. Y después de eso, un torbellino de angustias lo llevó a la inexistencia.
Fin de flashback.
—Desperté en el hospital dos días después—continuó diciéndole a Tooth, tras una corta pausa—Pippa había sido atendida también; no tenía nada más que una infección. Hablé con los policías y les pedí que me ayudaran a mentirle. Le dije que tuvimos un accidente en la carretera y que el auto se volteó. Ella lo creyó en un principio, pero últimamente lo duda. Mis padres fallecieron antes de llegar al hospital, los dos por los disparos. Como era mayor de edad pude hacerme cargo de mi hermana. Mis padres me dejaron como su tutor y además, un poco de dinero. Vendí la casa donde habíamos estado viviendo y nos mudamos a Michigan un tiempo, en lo que arreglaba todos los trámites. Luego vinimos aquí…
Tooth no decía nada, percatándose que aquel jovial y risueño maestro tenía un profundo dolor en el corazón. Las manos de Jack se volvieron puños cuando unas lágrimas acudieron a su rostro.
—Lo que más me molesta es que pude haber hecho algo—sollozó—¡Pude haber hecho algo más!
—Hiciste solo lo que pudiste, Jack.
—Pero…
—No hay peros. Pasó lo que tenía que pasar.
Jack asintió, sabía que tenía razón. Pero era tan doloroso. Sus padres habían sido las mejores personas que nunca conoció y se preguntaba constantemente porqué ellos tuvieron que morir… ¿Por qué?
Tooth no se podía imaginar cuán doloroso debió ser ver morir a tus padres… sencillamente se estremeció.
—Y no es todo.
¿Qué? ¿Acaso había más?
—Mi padre tenía un hermano. Nuestro tío. Él está criado a la antigua, Tooth. Con ideales muy machistas. Nunca nos llevamos bien y me está demandando por la custodia de Pippa. Cree que no soy capaz de cuidarla.
Tooth frunció el ceño. Aunque Jack hablaba un poco más tranquilo, pudo ver todo el miedo que tenía, y no era pasa menos. No podía imaginarse a Jack sin Pippa, su hermana era su mundo. Y la sola idea de que se la quitaran debía de ser aterrador.
—Pero si eso es ridículo—casi gritó—Eres la persona más dedicada que conozco. No creo que Pippa esté mejor en otro lugar.
—Gracias—pero hablaba con algo de tristeza—Sólo que… a veces me pregunto si es cierto.
—No conozco a tu tío, Jack. Pero sí sé que eres una persona buena, noble y perfectamente capaz de cuidar a tu hermana. Ella luce tan feliz, no se ve para nada como una niña huérfana. Y lo sabes.
—Desde que nació, prometí que iba a cuidarla—dijo, un poco ausente—Le prometí a mis padres en su tumba que nunca le faltaría nada. Estaré ahí para ella, siempre.
A Tooth le dieron ganas de llorar ¿Es que Jack no se daba cuenta de lo que extremadamente bueno que era? Ella en cambio…
Tooth suspiró.
—¿Mucho drama para una noche?—Jack bromeó para intentar aligerar el ambiente.
—Solamente pensaba en mis padres.
Jack no había querido sacar ese tema, pero Tooth se veía muy tensa con su padre sobre todo. Y si ella quería hablar de eso, pues bien.
—¿Qué hay con ellos?
Tooth respiró hondo.
—Ellos… bueno. Cuando era más joven, no apoyaron que quisiera ser dentista. Todo lo contrario, hicieron lo posible para que dejara la carrera. Mi mamá pronto se rindió, pero mi papá no. Yo trabajaba para pagarme los estudios y sacaba excelentes calificaciones, Cuando me gradué, mi padre no quiso recibirme en la casa. No le di tanta importancia a eso, y me fui con mi novio… fue lo peor que pude hacer.
Jack se le quedo viendo, esperando que ella estuviera lista para hablar.
—Mi novio intentó abusar de mí esa noche, Jack. Pero lo dejé inconsciente. Agarré mis maletas y me fui esa misma noche. Mi madre no estaba, ella y mis hermanas estaba de visita con mi tía en otro Estado. Mi papá me corrió… no quiso escucharme. Mi novio me había robado dinero de mi cuenta de banco ¡Me dejó en ceros! Esa noche dormí en la callé y a la mañana siguiente acudí a la caridad de mis amigos. Conseguí rentar por unos días una habitación en un motel de muy mala… bueno, ya sabes. Mi mamá me encontró, ella me estaba buscando y me dio dinero. Me llevó con una amiga suya y con ella pude vivir mientras comenzaba a trabajar.
-En ese tiempo mis papás se separaron, Jack. Pero volvieron a estar juntos por las niñas. Mamá me apoyó, pero papá no me ha hablado desde entonces. Trabajé y ahorré y viví por mi cuenta muy pronto. Cuando mi abuela murió me dejó su casa en Burguess y me vine a vivir aquí. Me puse feliz de estar con la gente con la que crecí. Mi mamá y mis hermanas me visitan a menudo, pero mi padre casi nunca y cundo viene con ellas, no me habla…
—Tooth…
—No tienes que decir nada Jack—habló rápidamente—Sé que no existen padres perfectos y que mi padre, a su manera, pensó que estaba haciendo lo correcto. Pero te juro que no he podido perdonarlo Jack ¡No he podido!
Y de repente ella comenzó a llorar. Jack, que había estado llorando en silencio tras contar la historia de sus padres, la abrazó tiernamente. Sus lágrimas se fusionaron el tiempo que tardaron en encontrar mutuo consuelo. Los dos eran personas que había sufrido mucho y que se sobreponían a sus dolores para poder vivir. Se entendieron con tanta empatía que eso incluso los asustó. Someone like you volvía a sonar en el reproductor musical y si antes había tocado sus corazones, ahora parecía hacerlo más. Repentinamente los dos sentían que, si estaban juntos, entonces nada les iba a pasar.
Duraron así, abrazados, durante mucho tiempo. Sanando sus heridas lo mejor que podían en la intimidad de la ocasión.
El silencio ahora era cómodo y hasta cierto punto, confortable, Tooth tenía la cabeza respaldada en el pecho de Jack y respiraba profundamente, tranquila. Jamás se había sentido tan a gusto en tanto tiempo.
—Jack… ¿Qué quieres de nosotros?
Jack había estado tan ensimismado en la bella sensación de tenerla en sus brazos que la pregunta lo tomó desprevenido. Una cosa sí sabía, tenía que responder con la verdad.
—Lo que tú quieras—sonrió un poco—Tooth, de verdad te quiero. Bastante. Pero si solo deseas que seamos amigos, entonces…
Ella se separó para verlo a los ojos.
Eran cafés intensos y profundos, con el alma brillando en las pupilas y el corazón entregándose en aquella mirada.
Y ella, enamorada como estaba, no pudo evitar sonrojarse.
—Yo también te quiero Jack—susurró—Pero… No quiero que me lastimen otra vez.
—No lo haré—agarró sus dos manos, sin dejar de verla—Lo prometo.
—Confío en ti Jack… de verdad que sí confío.
Él, sin dejar de sonreír, se inclinó para besarla suavemente.
Y Tooth, en vez de retroceder como la primera vez, se quedó ahí.
Era un beso tan suave y tierno y bello. Tan diferente a los pasionales demandantes que tuvo con sus novios anteriores. Aquí, en los brazos de Jack, se sentía querida, apreciada, cuidada. No lo pensó dos veces antes de responderle el beso, rodeando el cuello de Jack con sus brazos y dejándose llevar por las cosquillas de su vientre cada vez más intensas. Jack, estrechándola con fuerza, se sintió feliz. El corazón latía desbordadamente y la felicidad lo abrumó. Por primera vez en mucho tiempo, sentía esperanza genuina.
La esperanza de que su vida estaba mejorando.
¡Ha sido todo hasta ahora!
Buena noticia.-Tengo casi la mitad del siguiente capítulo terminado.
Mala noticia.-El Lunes entro a clases y no tendré casi nada de tiempo libre.
Espero que aún así sigan leyendo mis fanfics y los disfruten. Como este capítulo Quizá me pase de dramática con la muerte delos padres de Jack, pero tenía un trauma fuerte, debió pasarle algo muy fuerte.
¡Muchas gracias por leer!
chao!
