Bueno hoy otro capitulo! Y hoy como Mandy1890 supo bien, le toca a Luna y a Legolas. Notese el nombre del pov, ninguna de nosotras tres sabe si es Luna o Charlotte gracias a la insistencia de Leggy. Y si, luego de este cap viene el pov de Emma. ;) Lean y disfruten, que para eso hacemos este fanfic!
Capítulo 10
Luna/Charlotte Pov
Me desperté luego de la misma pesadilla de todos los días; Nat siendo apuñalada por el orco.
Lo malo de aquel sueño era que sí, había sido realidad, y ahora no sabía en dónde estaba mi hermana. Yo seguía temiendo que yo tuviera la culpa por haber tomado la piedra.
El sueño comenzaba con imágenes de la piedra y luego aparecían sus caras horribles, sentía sus olores fétidos, sus voces quejosas. Se acercaban a Natalie, siempre a ella y la apuñalaban, una y otra vez.
"Basta" Pensé y abrí los ojos.
¡Por qué tenía que ser tan curiosa! ¿Por qué?
Oh... Jamás podría perdonarme si algo le sucedía. Era como una tortura mental...
Me senté de repente respirando agitadamente.
Casi todas las noches me movía sin parar por las imágenes que estaban en mi cabeza, también en momentos gritaba o me lamentaba, hasta llegaba a las lágrimas.
Nadie me decía nada, pero yo sabía que la mitad del reino escuchaba mis lamentos, era tan estresante y vergonzoso.
Recorrí la habitación con la mirada y me encontré con sus ojos... Legolas.
Él iba casi todos los días. Luego de la tercera vez le había dicho que no fuese más.
Me desesperaba de vez en cuando, más cuando me llamaba por mi segundo nombre, pero él había insistido.
Iba todos los días -o casi todos- a preguntarme cómo estaba, o cómo me sentía.
Usualmente intercambiábamos pocas palabras y él no entraba a menos que fuese para traerme libros o ropa -en su mayoría vestidos, al menos éstos me gustaban- y a veces para acompañarme a ver a Emma.
Me traía libros de todo tipo de música, había algunas parecidas a las partituras humanas, pero muy complicadas de leer. Otros libros hablaban de algunos tipos de instrumentos, pero yo no entendía nada, eran todos en elfico.
Tenían hermosos dibujos, pintados a mano. A Emma también le prestaban libros, cientos de ellos. Y siempre los terminaba y seguía aburrida, yo por otro lado, los leía una y otra vez, sentada en mi cómodo sillón.
Todos los días él llegaba cuando yo ya estaba despierta y levantada. Por lo visto hoy había dormido más de lo normal; a decir verdad, no había tenido una buena noche.
Él estaba apoyado en el marco de la puerta, no sabría describir muy bien su expresión, se transformó en sorpresa dejando el fantasma de la sonrisa que tenía antes.
Saqué los pies de la cama para apoyarlos en el suelo frío intentando bajar un poco la temperatura. Estaba caliente y sudando por la desesperación de mis sueños.
Sólo entonces cuando lo hice noté que vestía camisón aún y me intimidaba tener la mirada del metiche elfo por encima de mí.
Caminé hacia el ropero y saqué una bata de un rosa pálido, de una tela fina, extremadamente suave y me la puse.
No quería compartir este momento con él... No quería compartir ningún momento con él, pero ese menos, así que miré por la ventana dándole la espalda.
-Charlotte -oí que decía desde la puerta.
-Soy Luna, ya te lo dije -protesté y me giré para verlo.
Me sorprendió que ahora estuviera tan cerca de mí... ¡Porque yo nunca le dije que podía entrar!
-¿Estás bien? -preguntó antes de que yo pudiera acusarlo. La pregunta era diferente a la de todos los días.
-Estoy bien -respondí mirando al suelo.
No sabía por qué pero había bajado la mirada, por alguna razón no podía responderle si le sostenía la mirada... Odio los momentos en los que me siento vulnerable.
-No te creo -dijo.
Ahora lo miré levantando una ceja.
-La gracia es que no me creas, no quiero decir que no estoy bien, pero digo que estoy bien de una manera de que te des cuenta de que miento, porque estoy de mal humor -dije rápidamente como si dijera un trabalenguas, a veces cuando me estresaba hablaba así.
-¿Qué te sucede? -preguntó.
-Quiero saber dónde está mi hermana Natalie, fue apuñalada por un orco y Emma y yo estamos sin ninguna noticia de ella... -dije.
-No dejaremos de buscarla –comenzó a hablar en ese momento mirando al suelo, no quería encontrar mis ojos-, la encontraremos.
-Eso espero.
-¿Por qué estás enojada?
-Porque estás aquí, y no me caen bien los elfos.
-Eres tan arrogante.
-¡Mira quién habla! -dije poniendo los ojos en blanco.
Él se acercó más, frunciendo el ceño.
-¿Por qué te comportas como si supieras todo sobre los elfos? -preguntó.
La respiración se me cortó. Sentía las ganas de retroceder, alejarme para poder elaborar una respuesta, pero no le daría el gusto.
-Porque lo sé cuándo siempre me llevas la contra -mentí. En realidad, esa era una de las razones, pero no la principal.
La razón principal era que los elfos ya me caían mal desde los libros que había leído... Razón por la cual no sabíamos por qué estábamos allí.
-Tú siempre me llevas la contra, incluso desde que te rescaté a ti y a tu hermana de Dol Guldur.
-Bueno, estamos a mano.
-No te olvides de que hablas con el hijo de Rey, Charlotte -dijo seriamente. Emma ya me había advertido que tuviera cuidado con eso. Pero no me importaba en lo más mínimo.
-Luna -dije.
-Charlotte para mí -habló él.
-Luna -repetí sin apartar mis ojos de los suyos.
-Charlotte.
-Luna -volví a repetir.
Sentía mis mejillas arder, me ponía enferma.
-Te seguiré diciendo Charlotte -atacó.
Mi furia se desató y creo que hubiera sido capaz de pegarle un puñetazo para borrar su egocéntrica sonrisa de su bello rostro, si no fuera porque cuando levanté el brazo derecho sentí un ardiente tirón al llevarlo hacia atrás. Olvidé que aún mi brazo no estaba del todo curado a pesar de que Elwen estaba haciendo un excelente trabajo con él.
Lo bajé enseguida, agarrándomelo con el otro.
-¡Maldita sea! -me quejé.
De reojo me pareció ver que Legolas aguantaba la risa.
-¿Quieres hacer a Elwen pasar más trabajo?
Lo miré mientras me sentaba en la cama.
-¿Qué quieres? -pregunté.
-Comunicarte que el rey ha dado el permiso de que tú y tu hermana sean libres de recorrer su reino.-
¡Al fin una buena noticia!
-Gracias por comunicármelo.
-¿Cómo sientes el brazo?
-Mucho mejor que antes, pero no puedo moverlo y manejarlo como solía hacerlo y eso me frustra.
El elfo miró mi brazo y luego directamente a mi rostro.
-Creo que puedo ayudarte -admitió.
-¿Ayudarme? ¿Cómo?-
-Podría enseñarte a usar el arco.
Ahora era yo la que se reía, si yo usara un arco, probablemente los mataría a todos, el elfo estaba loco, no había dudas.
-No sé si sea buena idea Legolas, no creo que yo tenga ese don.
-Bueno yo tampoco lo creo, pero te ayudara a poner en forma los músculos del brazo roto.
¿Así que crees que sería mala en el arco? Le iba a demostrar que estaba equivocado, yo iba a ser buena en ello, ya lo vería.
Yo era tan terca como una mula, cuando algo se me ponía en la cabeza era muy insoportable, y era imposible sacarme la meta de la cabeza.
Entrecerré los ojos mientras lo miraba. Estaba esperando una respuesta a su amable ofrecimiento.
-¿Y por qué quieres ayudarme? Ni siquiera te caigo bien.-
Se rio un poco por lo bajo. Y miro hacia la ventana, se acercó a ella y tomó una hoja que había ya seca en el marco. La miró más de cerca y luego con un sutil movimiento de su mano la tiró fuera. Se dio la vuelta.
-A veces me aburro y es divertido que me pelees. Además si te curas más rápido, más rápido iras a casa, ¿no es verdad?
Bueno, eso ni yo lo sabía, aunque me gustaría volver a casa, él no sabía cuánto.
-Sí, es verdad…- rodé los ojos -Bueno está bien.
-Perfecto, te dejo un libro más que encontré en la biblioteca.-
Se acercó a mí lentamente y saco un libro de debajo de su túnica, me lo tendió con una mirada amable.
Yo por mi parte suspire y tome el libro rápidamente de un tirón, diciendo un pequeño gracias.
-De nada.-
Se dio la vuelta para salir por la puerta y yo me senté en mi cama para ver de que era el libro.
Seguía en elfico, todo en elfico, entendía alguna palabra suelta, pero no podía leerlo enteramente. Había páginas y páginas…
-Lady Emma saldrá de paseo por el reino hoy, ¿no quieres acompañarla?
-Mejor que esté sola, ella necesita paz, yo solo la molestaría, pero gracias.- Luego de eso dejé de darle atención, y dirigí mi mirada otra vez al nuevo libro.
Había un dibujo de un arpa, muy bonita, con miles de cuerdas y la madera parecía tener un diseño de enredaderas y flores.
La voz de Legolas me sacó de mis pensamientos otra vez.
-Buenas tardes, Lady Charlotte.-
-Mmm… si…- Le hice un ademan distraído de despedida con mi mano sana.
Seguí leyendo y él se fue y cerró la puerta.
Al segundo de que la puerta se había cerrado, alguien toco unas dos veces.
-¿Pase?- ¿quién sería ahora?
Era Legolas, otra vez. ¿Qué quería ahora este elfo molesto? El elfo se asomó por la puerta abierta.
-Perdón, pero ¿quieres ir a pasear conmigo en unas dos horas?-
Se veía que había reunido todo su coraje para preguntármelo. Parecía una cita y todo, me reí por dentro.
Me hice la desinteresada.
-¿Y adonde iríamos?-
El abrió toda la puerta y entró con las manos en la espalda.
Tenía puesto una túnica color gris, como de plata, parecidas a las que tiene Thranduil en la película, pero mucho más sencillas. Su pelo era demasiado perfecto, bueno él era perfecto en todo, por eso me enojaba con el tan seguido. Su pelo era más bonito que el mío.
-No sé, a donde tú quieras, podemos pasear si quieres.-
Por dentro saltaba de emoción, no por él, sino por el paseo. Iba a conocer una parte del gran mundo de Tolkien, estaba muy emocionada.
-Está bien, me gusta la idea.
-Bien, vístete apropiadamente y te vengo a buscar en una hora.-
-¿Ir en piyama no es apropiado?- dije en broma, pues en la tierra esto parece un vestido de coctel. Y lo era, era de seda rosada, y el color no me gustaba en lo más mínimo, pero era lindo.
El rodó los ojos y se despidió a lo último.
-Buenas tardes, nos vemos en un momento.-
Asentimos los dos en despedida y el volvió a salir, esta vez de verdad, cerrando la puerta a su espalda.
Yo al ver que estaba lejos, salté de emoción por todo el cuarto, sin hacer mucho ruido, ni mover mi brazo herido.
¡Iba a conocer el reino, las salas de Rey Thranduil! ¡Mi sueño de vivir en la tierra media, se hacía realidad!
N/A: ¿podrá Legolas alguna vez aprender que es Luna y no Charlotte? ¿Luna se peleará con Leggy por su cabello? ¿Luna dará problemas? ¿Legolas mentirá sobre la búsqueda de Natalie?
Y en el próximo capitulo: ¿Emma se irá de paseo? ¿Se encontrará con cierto elfo encubierto, jugando a los espías en su propio reino? Y lo mas importante, ¿habrán tartas dulces en Mirkwood? Y si no hay, ¿se morirán de hambre nuestros personajes?
Todas las respuestas y mucho mas, en el próximo capitulo!
