Capitulo 10 Lo siento

Como era verano, se puso un short de color negro, unas bambas y una camiseta de tirantes azul cielo bastante escotada, que por cierto, se le estaba mojando entera por las vendas de su brazo y de su hombro, pero le dio igual. Salió sin hacer ruido al comedor, recogió su ropa, la guardó en la maleta. Le escribió una nota diciendo:

"Gracias por todo Roberto… por todo lo que habéis hecho por mí… tú y todos los demás, jamás os olvidaré. Me habéis mimado, cuidado, protegido y preocupado por mí... No creo que use las direcciones que Adriano, tú y los demás me disteis… no quiero causarle problemas a nadie más...Siento lo ocurrido y siento que se haya estropeado la amistad que en mí opinión habíamos conseguido tener... Gracias de nuevo de todo corazón. ¡Un beso enorme para todos! Cuídense mucho por favor. Marian"

Mientras firmaba, un par de lágrimas cayeron por sus mejillas, estrellándose contra la nota que acababa de escribir… Dejó la nota en la cocina, cogió su maleta y se fue del piso de Roberto, sin hacer ruido…

Nada más salir cogió un taxi y ordenó al taxista que la llevara al aeropuerto…

Roberto justo salía de vestirse de su dormitorio y fue a ver a Marian para decirle que no quería que se fuera de su piso, intentarían que lo qué había ocurrido, no afectase a su amistad y ya está.

Roberto pico a su puerta, al ver que no contestaba volvió a llamar:

- Marian, ¿puedo entrar?

No contestaba nadie… al final decidió entrar.

Para su sorpresa no había nadie, no estaban sus marcos de fotos; abrió el armario, estaba vacío… su ropa no estaba, ni su maleta… nada… Fue rápidamente al comedor tampoco estaba allí, entró a la cocina y vio la nota encima del mármol, la cogió con manos temblorosas y la leyó:

"Gracias por todo Roberto… por todo lo que habéis hecho por mí… tú y todos los demás, jamás os olvidaré. Me habéis mimado, cuidado, protegido y preocupado por mí... No creo que use las direcciones que Adriano, tú y los demás me disteis… no quiero causarle problemas a nadie más...Siento lo ocurrido y siento que se haya estropeado la amistad que en mí opinión habíamos conseguido tener... Gracias de nuevo de todo corazón. ¡Un beso enorme para todos! Cuídense mucho por favor. Marian"

- ¡Maldita sea! Debí haber hablado con ella y cuando tuvo la idea de irse del piso por lo ocurrido, habérsela quitado de la cabeza, ¿y ahora qué? Puede estar en cualquier lugar… Claro… ¡El aeropuerto! seguro que intentará irse a otro país…

Cogió su cartera, su móvil y las llaves de casa y fue a coger un taxi…

- ¡Al aeropuerto por favor! ¡Rápido!

Marian salió del taxi, se dirigió a las filas para comprar un billete de avión… Iría a Barcelona, nada más llegar se dirigiría a la comisaría y denunciaría las dos últimas agresiones de Deivid con los informes de los dos hospitales a los que había tenido que acudir por sus lesiones. Visitaría un par de días a sus padres y a su hermano, les pediría algo de dinero prestado y volvería a irse a otro país… quizá iría a Grecia…

La fila para comprar el billete era larguísima…

- Venga rápido por favor -pensaba Marian.

Cuando por fin iban a atenderla, vio salir a Deivid de una de las puertas de desembarque… No podía creérselo, ya la había encontrado de nuevo, cada vez la encontraba en menos tiempo… Empezó a ponerse nerviosa y a respirar con signos evidentes de ansiedad…

-Señorita, señorita ¿en qué puedo ayudarle? -le preguntaba la chica detrás del mostrador.

- Nada, nada, perdone, luego vengo…

- De acuerdo… siguiente por favor.

Marian se escondió, detrás de un pilar e iba observando cada movimiento de Deivid, hasta que lo vio desaparecer por la puerta de salida, que daba a la ciudad… Se sentó en un lugar algo resguardado por si Deivid volvía al aeropuerto, se sentó en el suelo con la maleta cerca de ella, y se puso a llorar en silencio… preguntándose ¿porqué otra vez, porqué? Y que ¿Cuándo acabaría todo aquello?… empezó a sufrir un ataque de ansiedad… mientras pensaba:

- Cálmate Marian, cálmate… te dijo el médico que no te alteraras o la úlcera... provocaría que volviese a sangrar… y ahora no puede ocurrir eso… Deivid está aquí, está demasiado cerca… empezó a temblar de miedo y se decía: no otra vez, no otra vez, sé fuerte Marian, sé valiente, tira hacia adelante…

Roberto llegó muy nervioso al aeropuerto, la buscaba con la mirada, pero no la encontraba… pregunto a una de las chicas que atendían en el mostrador si había embarcado en algún avión… le dijeron que no, recorrió todo el aeropuerto corriendo…al fin la vio, en un lugar algo escondido… a medida que se acercaba la vio agarrándose fuertemente la cabeza y el estómago…

Cuando llegó a su lado, se agachó y dijo:

- Marian… Marian… me tenías preocupado… ¿por qué te fuiste sin decírmelo? -dijo Roberto colocando sus manos en los hombros de ella.

Marian levantó la mirada y Roberto la vio, aterrorizada, estaba llorando, temblaba nerviosamente y respiraba agitadamente… ella se abrazó a Roberto y empezó a llorar desconsoladamente…

- Marian ¿Qué ocurre?

- Está aquí… lo ví… Deivid… ya me encontró -dijo temblando cada vez más…

- En tan poco tiempo… ¿Cómo lo sabes?

- Cuando iba a comprar el billete el salía por la puerta… me… me escondí… tenemos que irnos de aquí, Roberto.

- Yo no puedo irme Marian, no puedo dejar a Oliver.

- Ya… pero Roberto… le dijiste tu nombre y tu apellido, aquel día en el campo de fútbol, te va a buscar… y… te hará daño, tienes que venir conmigo… por favor…

- No puedo Marian. Tú tienes que irte ahora mismo a otro país, rápido.

- Si tú no te vas… yo tampoco… no voy a huir de nuevo existiendo la posibilidad de que Deivid os haga daño a ti o a Oliver.

- Tienes que irte.

- No me iré… no dejaré que lastimen a nadie por mi culpa…

- Sé razonable…

- Estoy siendo razonable y consecuente con los actos que Deivid hace, no os dejaré solos aquí… y es mi última palabra.

Roberto quedó sin más argumentos… y finalmente dijo:

- Pasaremos unos días en casa de un amigo mío, y Deivid al no poder encontrarnos a ninguno de los dos se irá… llamaré a Oliver para que no vaya a la casa hasta que le avisemos y llamaré también a Adriano por si coincide que tuviese que venir aquí…

- Esta bien -contestó Marian aún temblando.

Cogieron un taxi y se dirigieron a casa del amigo de Roberto, durante el viaje él llamó a Oliver y a Adriano para explicarles lo ocurrido. Pasada media hora, llegaron a una casa sencilla pero muy acogedora. Allí encontraron a un compañero de equipo que tenía Roberto cuando jugaba en la selección de Brasil… y después de explicarles un poco lo que ocurría, él aceptó encantado a que pasarán unos días en su casa…

- Muchas gracias Leandro por ayudarnos… -dijo Roberto.

- Gracias señor Leandro -dijo Marian tímidamente.

- De nada… sentiros como en vuestra casa… y cualquier cosa que pueda hacer para ayudaros me lo decís… Os enseñaré vuestras habitaciones…

- Se lo agradecería muchísimo señor Leandro, quisiera cambiarme de ropa, cuando me vestí, no me di cuenta que me estaba poniendo una camiseta de un color claro y las vendas como estaban empapadas…

- Claro, ven por aquí -dijo sonriendo Leandro.

Cuando Marian salía de la que iba a ser su habitación durante unos días, escuchó a Roberto y a Leandro hablar:

- ¿Qué Roberto por fin te has echado novia eh, ya tocaba? -dijo Leandro riendo.

- No es mi novia Leandro, es una amiga a la que estoy ayudando en lo que te hemos explicado.

- Bueno, bueno lo que tú digas… pero como sigas así se te va a pasar el arroz Roberto…

En ese momento bajo las escaleras Marian y dijo en voz alta:

- No lo creo… aun es muy joven y muy guapo para que se le pase el arroz… podría conseguir a la chica que quisiera, y apuesto a que pretendientas no le faltan, es un hombre con un gran corazón… si no a mi no me estaría ayudando… Leandro si no le molesta ¿podría pasear por el jardín?

- Claro Marian, ves tranquila.

Leandro miraba divertido a su amigo Roberto, que se había sonrojado por las palabras de la chica y estaba intentando disimular.

Los días pasaron rápidamente y decidieron volver al piso de Roberto, seguramente Deivid al no encontrar rastro de ellos se habría vuelto a Barcelona… avisó a Adriano y a Oliver que volverían al piso en unas horas… Adriano le dijo a Roberto que en un par de días llegaría a Brasil, se había quedado muy preocupado, al no saber si Roberto, Marian y Oliver estarían bien con Deivid en el país.

Roberto y Marian llegaron al piso, ella subió al que era su cuarto guardó todas sus cosas de nuevo y fue a ducharse. Los días antes de que Adriano llegara a Brasil transcurrieron tranquilos. Entre Roberto y Marian aunque lo que había pasado entre ellos volvía a su mente bastante a menudo intentaban actuar con normalidad…

Después de comer, Marian recogió la cocina y se sentó un rato en el sofá. Roberto fue a ver a Oliver y de vuelta a casa compraría algo de cena para cuando llegara Adriano…

- Bueno Marian, en un par de horas volveré, tengo que hablar de varias cosas con Oliver y de vuelta a casa yo me encargaré de comprar algo para hacer de cena ¿vale?

- Yo te acompaño a comprar Roberto.

- Marian prefiero que esperes aquí, no sabemos seguro si Deivid ya volvió a Barcelona. Y es mejor que no te vea nadie durante unos días. Además si Adriano llegara antes es mejor que haya alguien en casa, ¿no crees?

- Sí quizá tengas razón…

Pobrecita Marian... Deivid la ha vuelto a encontrar, si no hubiese sido por qué ese amigo de Roberto les ha dejado quedarse en su casa unos días... seguro que la habría encontrado... ¿Deivid se habrá marchado ya de Brasil?... Lo sabréis en el próximo capitulo. Prometo no haceros esperar mucho antes de que vuelva a actualizar... Saludos a todos y gracias por leer... No olviden sus reviews, háganme saber si les está gustando o no este fanfic... ;)