El potterverso es de Jotaká.

«REFLEJOS»

Por Victoire Black.


Kneazel.

Diablos. ¡Diablos! ¿Quién diablos la había mandado a meterse en algo como la Orden del Fénix? Ya tenía suficiente con no poder hacer magia, para que ahora su nombre se sumara a la lista de "A quién matar cuando esté aburrido" de Lord Voldemort. ¿Por qué no podría seguir tranquila en su casa de Privet Drive, rodeada de vecinas desquiciadas como Petunia Dursley, o adolescentes hormonales que terminaban entre sus arbustos, como los hijos de Patrickson y Andrews? ¿Por qué no podría seguir ocupando su papel de vigilante de Harry Potter entre las sombras? ¿Por qué?

¡Y sus gatos! Pobre señor Tibbles, que ha de llorar cada noche sin ella. ¡El señor Paws! Oh, sus amados gatos, sus amados kneazels... ¡Los extrañaba más que al hecho de vivir en libertad! Porque desde que al chico Potter y a todos los Dursleys se los habían llevado de Privet Drive, ella supo que debía esconderse, y también supo que la maldita Orden debía ayudarla.

¿Y ahora? ¿Cómo diablos había terminado encerrada en una pequeña casucha maloliente de Yorkshire, con el único acompañamiento del amable y buen mozo del señor Filch? ¿Y cómo diablos había llegado semejante mobiliario a ese pestilente lugar?

Porque si de algo estaba segura, era de que ese magnífico espejo que se encontraba delante de ella, no podía haber llegado corriendo... A menos que fuera mágico y tuviera patas, cosa que en el mundo en que vivía, no le hubiera extrañado para nada.

Lo que sí le llamó la atención fue que luego de observarle el marco con detalles, y revisar la parte de atrás por si tenía el nombre de su anterior dueño, una imagen extraña se formó delante de ella... en el reflejo, claro.

¿Es que era posible? ¿O se estaba volviendo loca, como todos creían que ya estaba? El señor Tibbles no podía haber llegado por arte de magia, malditas las ironías, a Yorkshire. Y tampoco el señor Paws... Ni Snowy... Y mucho menos, el desgraciado de Tufty.

Por eso, la canosa y excéntrica señora Figg cayó al suelo con un ruido seco antes de lo que se tarda en decir "kneazel".