Holaaaa!
Aquí un nuevo capítulo, espero que os guste :)
Nueve
Dos semanas. Habían pasado dos semanas y Regina empezaba a hartarse de Elsa, su estúpida hermana perdida y de la Reina de las Nieves, que apenas se había dejado ver. Solo en dos ocasiones había dejado pistas. La primera, un espejo roto. Y la segunda, un camino de hielo que no llevaba a ninguna parte.
Pero no solo estaba harta de ellas, sino también de Snow, Charming y todo su séquito, incluida Emma. Incluido Robin. No habían parado de intentar cuidarla y protegerla. Los primeros días no había estado mal, eso tenía que admitirlo, pero ahora estaba bien, no tenía ninguna enfermedad y podía valerse por sí misma, como siempre. No necesitaba un grupo de niñeras pendientes de ella las 24 horas. Por eso había pasado los últimos días sola. O por lo menos tan sola como pudo estar, porque no era fácil quitarse de encima a ninguno de ellos.
- ¡Regina!
Otra vez. La alcaldesa rodó los ojos, a saber para qué la querían esta vez. ¿Tan difícil era dejarla en paz unos minutos? ¡Joder! Sabía que le había prometido a Elsa que la ayudaría, pero ya era demasiado. Necesitaba desconectar. Una vez el hielo se fuera de la ciudad pensaba salir de allí una temporada.
- ¿Qué quiere ahora, señorita Swan? – preguntó con su tono característico, cargado de ironía al pronunciar las últimas palabras.
- Hemos encontrado pistas nuevas. Otro espejo rojo, más restos de hielo… creemos que se está ocultando en alguna parte del bosque.
- Esas pistas, señorita Swan, las está dejando esa mujer a propósito, ¿sabía? Está buscando el momento perfecto para tendernos una trampa. Pero está bien, vayamos y caigamos en ella para saber qué quiere de una maldita vez. – tras decir esto se levantó, dispuesta a ir lo más pronto posible.
- Regina, sé que estás cansada, puedo notarlo. Pero pronto acabaremos con esa mujer y podremos descansar. Y ¿sabes?, puedes volver a llamarme Emma. – se encogió de hombros – Soy tu amiga.
-Once Upon a Joke-
En el Bosque Encantado tampoco habían avanzado mucho. Regina se había unido a los Merry Men de Robin Hood, al menos por el momento. Le proporcionaban seguridad, y además, quería estar con él. Había cambiado su vestimenta de reina por otra más sencilla, y aunque no lograría pasar desapercibida, podía despistar.
Robin ya había situado a Regina en el tiempo, la desaparición de la Reina Malvada concordaba con las semanas que había pasado en Storybrooke, y con los recuerdos que ella tenía mezclados. En ocasiones no estaban claros, pero recordaba qué hizo para volver en el tiempo con su "yo" futuro y los demás.
El nuevo plan era dirigirse al puerto, pues habían escuchado que un barco pirata llegaría esa misma tarde. Solo esperaban que fuese el de Hook. Si iban en busca de respuestas, era mejor que lo hicieran juntos.
- Eh, Regina. –le dijo Robin, acercándose a ella y pasando un brazo por su espalda. – Has estado muy pensativa.
- Lo sé. Es solo que… sigue siendo todo tan confuso. Ahora mismo debería estar persiguiendo a Snow, tratando de matarla, y dentro de poco tiempo lanzando la maldición. Y ahora, no puedo hacerlo. Storybrooke no existirá nunca y no tendré a Henry.
- A lo mejor hay otra respuesta. Si no, nuestros recuerdos de Storybrooke no existirían, ¿no crees?
- Supongo que tienes razón. Aun así, después de encontrar a Hook me gustaría ir al castillo. Creo que podremos encontrar algo de ayuda allí.
- Está bien. Trazaremos un plan y mis hombres y yo te cubriremos. Ante todo, no te vas a poner en peligro.
-Once Upon a Joke-
Esta vez era Elsa quien guiaba a las otras dos mujeres. Ya sea por instinto o porque también tenía poderes de hielo, parecía que estaba rastreando a Ingrid e iba a hallar su refugio secreto de un momento a otro. El corazón de Regina latió esperanzado, ¿era posible que encontraran a aquella mujer antes de que ella las encontrara?
No, por supuesto que no. Cinco minutos después, la tía de Elsa se presentó frente a ellas, apareciendo de la nada.
- Vaya… así que me estabais buscando, ¿no es verdad?
- Dinos dónde está Anna. – amenazó Elsa.
- O si no, ¿qué? ¿Vas a poder conmigo?- respondió Ingrid calmada – De todas maneras, te lo diré. Anna está muerta. Después de todo, se lo merecía por haberte traicionado. Por haberte llamado monstruo y meterte en aquella urna.
- ¡NO! – Elsa cayó al suelo, destrozada. No podía ser verdad.
- Dinos qué haces aquí en el pueblo, loca. – intervino Regina.
- Eso, querida alcaldesa… no es de tu incumbencia. Pronto lo sabrás. Cuida bien de tus espejos.
Esas fueron las últimas palabras de Ingrid antes de desaparecer en una nube que se asemejaba a una ventisca. Otra vez, no habían conseguido nada, y seguían en las mismas. Y la única respuesta que obtuvieron, era una mentira. Regina conocía bien cómo mentir para hacer daño, y eso es lo que había hecho la Reina de las Nieves. Mentir.
-Once Upon a Joke-
Cada vez que la taberna se llenaba de piratas, el ambiente se volvía insoportable. Por lo menos para Regina. No soportaba aquel hedor, se sentía ahogada. Dudaba hasta de si aguantaría más de 30 segundos ahí dentro.
- ¡Brindemos por el Capitán Hook!
Excelente, no había sido nada difícil encontrarle. Dio las gracias internamente a Smee por ese grito, y se acercó una vez las miradas se desviaron del capitán. Hook la reconoció enseguida, ella le hizo una seña y salieron de la taberna.
- Vaya, qué sorpresa recibir una visita de su majestad. – dijo sonriendo burlonamente.
- Vamos Hook, no estoy para bromas y estoy segura que tú tampoco. Es más, apostaría lo que quieras a que no paras de preguntarte qué ha pasado. Por no mencionar a Emma.
- ¿Qué sabes de Emma?
Esta vez fue la reina quien sonrió burlonamente.
- Así que qué se sobre Emma, ¿eh? No mucho. Solo que supongo que ahora estará en Storybrooke, luchando contra alguna amenaza.
- Tú también recuerdas Storybrooke…
- No solo yo, Robin también. He venido con él y sus hombres. Queremos descubrir qué es lo que ha pasado. Esperábamos poder contar con tu ayuda.
Hook miró a ambos lados y hacia atrás, dudando sobre lo que haría, y vigilando que no los viera o escuchara nadie.
- Está bien, os ayudaré. Me las arreglaré con mi tripulación y esta noche me reuniré con vosotros en el bosque.
- Frente a mi castillo. Hemos de pasar por allí.
- De acuerdo.
Después de despedirse del pirata, Regina regresó con Robin y se marcharon rumbo al castillo, ignorantes de lo que encontrarían allí.
-Once Upon a Joke-
Culpable. Era la palabra perfecta para describir cómo se sentía. Había sido un día completamente extraño. Lo había empezado enfadada, y lo había terminado… ¿enfadada también? Sí, pero no del todo. Culpable. Tenía que contárselo a Robin.
- Dijiste que querías verme, ¿estás bien? ¿No te ocurre nada, verdad? –preguntó este, preocupado.
- No. No me tiene que pasar nada para querer verte.
- Lo sé, pero últimamente has estado un poco ausente. ¿Hay algo que me quieras contar? ¿Regina?
- La verdad es que sí. Verás, yo… cuando viajamos en el tiempo… encontramos a Marian, tu mujer, en una de las celdas del castillo. Le dijimos que la salvaríamos, pero… - Regina paró un momento, pero Robin la escuchaba atentamente – le pedí a Emma que la matara.
- ¿Qué?
- Tenía miedo, ¿está bien? Pensaba que si volvías a verla me dejarías y volverías con ella. Además, ella iba a morir de todas formas. No quería…no quería que la vieras. De todas formas, no la mató. Sí, sí que murió, pero no fue culpa mía, ni de Emma. Fue un accidente. Un accidente que no lamenté para nada. Lo siento.
Robin quedó en silencio un momento. No parecía enfadado, pero podía estarlo perfectamente. Regina se lo esperaba.
- Sólo fue un accidente. Me duele, pero solo fue un accidente. Te creo. Sé que tú también has sufrido para contarme esto. Y que te has sentido culpable. – la abrazó y ella dejó caer un par de lágrimas.
- Lo siento Robin, pero creo que tenemos que separarnos. Al menos por un tiempo. – Regina se separó de él y agachó la cabeza.
- No… no es solo por eso. Es algo más, ¿verdad?
- Sí es por eso… en parte. Pero sí, hay otra cosa.
- Dime, Regina. Tal vez podamos solucionarlo, o…
Regina calló un momento, pensando en cómo se lo diría. Tenía que ser directa, no podía dar rodeos.
- He besado a Emma.
