CAPITULO 10
No había sobrevivido tanto tiempo por que sus captores fueran misericordiosos. Al contrario, la fortaleza de los Einos distaba mucho de ser un paraíso. Le llevaría toda una tarde enumerar la cantidad de barbaridades que vio en el lugar que por ahora era su "hogar". La mezquindad, el odio, la falta de decoro eran cosas comunes en los Einos. No seria nada raro encontrarse con una orgía a la hora de la comida, pero eso- aunque le disgustaba en el fondo de su ser- no era lo peor. Lo que mas la enojaba era la forma en que torturaban a sus presas, esos pobres seres humanos que tuvieron la mala suerte de que sus caminos se encontraran. Los gritos de esas personas la seguían atormentando todavía. El hedor a muerte la perseguía a diario, y le recordaba una y otra vez su lugar en el infierno. No podia soportarlo mas, si fuera por ella los mataría a todos. Pero estaban en una guerra, ella no era indispensable, la retenían ahí solo por Endimión. Diamante y Zafiro, si tenían algo en común era que no eran estupidos. Todo lo contrario, sabían que si la mantenían cautiva podrían manejar a su hermano. Endimión era uno de los guerreros más fuertes entre los Akes y Einos. Y no lo decía meramente por que fuera su hermano, lo decía por que lo había visto entrenar a diario, la mayoría del día. Lo había visto en acción, en la batalla no había vampiro que lo superara. Exceptuando a Setsuna, pero eso era otro tema. Endimión al igual que ella, no eran provenientes de la estirpe real. Algunos los podrían llamar "mestizos", que era exactamente lo que era. Por lo general no poseían las habilidades que tenían los vampiros de sangre pura, y mucho menos el poder. Pero Endimión era un caso extraño y a la vez fascinante. Hotaru tenía muy en cuenta su falta de habilidades. Era buena peleando, pero a raíz de horas de entrenamiento. Y tampoco se podia comparar con los grandes guerreros de su clan.
Endimión no solo era un gran guerrero, poseía un poder impresionante y a la vez escalofriante. Había sido una excelente jugada por parte de Diamante haberlo secuestrado. Alguna vez había escuchado decir que el poder de Endimión podría igualar al de Diamante, uno de los centinelas lo había dicho. Ella sabia que su hermano era poderoso, pero desconocía el poder de Diamante. En su mente Diamante era un inútil que se limitaba a mandar. Y que era tan cobarde, que prefería usar una pistola como arma, en vez de una espada; todo para no ensuciarse las manos. Pero cuando vio a Diamante en acción, se quedo petrificada. El solo recordarlo hacia que se le pusiera la piel de gallina.
Había salido de su celda en busca de vendas para Endimión, durante una larga semana lo habían torturado de la peor manera. Obviamente las personas que vigilaban su celda no estaban muy contentas de que se fuera y la habían dejado salir acompañado de otro guardia. Era sorprendente como la suerte combinada con una sonrisa angelical y un buen pestañeo podían hacer milagros. Hotaru era consiente que ya no era una niña, muy por el contrario, era toda una mujer. Razón por la cual había vivido durante su rapto con miedo, temerosa de que la violaran. Casi no dormía y el solo hecho de bajar la guardia para despertarse en los brazos de algunos de esos apestosos Einos la hacia temblar. Pero estaban en guerra, y si tenía que usar su cuerpo para salir de este infierno, en el nombre de la progenitora que lo iba a hacer. Quizás quedaría marcada de por vida, pero al menos estaría viva, y ahora ella no solo peleaba por si misma, peleaba por su hermano. Pero para su suerte para los Einos era "basura Ake" y de lo único de lo que se debía preocupar era de no ser bañada por una lluvia de escupitajos o de que la golpearan.
El solo hecho de recordar lo débil que se encontraba su hermano en ese tiempo, su estado no solo era producto de sus heridas, sino del dolor de haber dejado a Serenity sola. Endimión peca de sobre protector.
El guardia había resultado ser sumamente amable, una joya si tenemos en cuenta la cantidad de basura que lo rodeaba. Y le había facilitado todo lo necesario para acelerar el proceso de saneamiento de su hermano. Igualmente Hotaru había reparado en ocultar su figura de la mejor manera, se había puesto una capa, que la cubría por entero. Para su suerte nadie se había fijado en ella, todo había salido bien y el ambiente estaba tranquilo. Hasta que el ruido de acero chocando, inundo el ambiente, presa de la curiosidad, se le alejo del guardia y siguiéndose por el ruido llego a lo que seguramente seria el comedor. Diamante se estaba enfrentando con alguien, los dos mostraban un aura maligna y llena de poder. Los movimientos de sus espadas estaban llenos de gracia y elegancia, pero a la vez eran sumamente mortíferos. Diamante no estaba completamente ileso, tenia uno que otro rasguño cosa que no lo ponía para nada contento, pero su oponente no gozaba de la misma suerte. Hotaru no sabía distinguir si era un entrenamiento o un enfrentamiento en verdad. La mirada de su oponente era totalmente de miedo, mientras que a Diamante los ojos le brillaban de diversión. ¡Qué horror! ¡Lo estaba utilizando para divertirse! Su oponente le propino una estocada al costado de Diamante, haciendo así que el filo de la espada provocara un corte al soberano. La habitación estaba sumida en silencio, pero de repente se escucharan murmullos de sorpresa y por la cara que tenían sus súbditos era evidente el final del pobre hombre que se había atrevido a blandir la espada encontra de Diamante. Pero lo que le sorprendió a Hotaru fue el hecho que Diamante no lo mato con su espada, sino que levanto la mano la apoyo en la cabeza del que fue su opositor y… la hizo explotar. Hotaru no sabia que eso se pudiera hacer, temblaba de miedo, cuando había salido de su celda no le aprecio que el aire estuviera frió, pero ahora sentía que sus dientes castañeaban a causa del frió. El aire ahora estaba impregnado por el olor a sangre, y el silencio que hasta momentos había reinado fue interrumpido por los gritos de todos los presentes que se arrojaron al cuerpo inerte, como criaturas salvajes bebían la sangre de aquel hombre. Hotaru estaba asqueada, tenía ganas de vomitar. Pero su cuerpo se negaba a mover, así la encontró el guardia y fue él quien la ayudo a volver a su celda.
Diamante era alguien poderoso, ella lo había subestimado. Todo el mundo pensaba que era solamente un cruel tirano, que lo único que le gustaba era derramar sangre. Pensaban que era un completo inútil y que lo más difícil en su vida era combinar ropa. ¡Cuan equivocados estaban! Hotaru pensaba que fácilmente podia escapar ahora que estaba su hermano, pero para su suerte pudo presenciar ese pequeño acto de poder de Diamante. Ya había perdido a sus padres, Endimión era lo único que tenia. El recuerdo de sus padres era borroso, pero el de Endimión no. Se acordaba de la manera que siempre la protegió, de la manera que la instruyo, que le brindo cariño. El era todavía joven, pero se encargaba de ella como si fuera su propio padre. La quería tanto al punto de dejar a la mujer que amaba por ella. Hotaru lo sabia, y por eso no solo lo respetaba sino que también lo quería tanto. Aun en su estupor, se encargo de su hermano y se juro que de algún modo iban a salir de ese infierno.
Pero su hermano no le ponía las cosas del todo fáciles, prefería pasársela el día en un estado completamente de depresión. Lamentándose por la pérdida de Serenity. Amaba a su hermano, pero había veces que tenia ganas de golpearle la cabeza con una pared. ¡Era tan testarudo! En ves de idear la forma de escapar y recuperar a Serenity se hundía en su miseria. Desde que llego a su nuevo y flamante hogar, no sonrió. Y el encuentro con Serenity no ayudo mucho que digamos, ¿pero que esperaba Serenity? Que le digiera, "¡hola! Estuve de vacaciones con mis amigos los Einos, no sabes lo bien que me trataron. Es mas me quieren tanto, que raptaron a mi hermana. Ya se, por que no vamos de luna de miel allí. Es una experiencia inolvidable." Por supuesto que su hermano era un perfecto idiota, en vez de decirle una simple respuesta le hubiera dicho que tenían a su hermana. Le hubiera dicho que se encontraba ahí para espiar; pero no, él tenía que limitarse a pocas palabras. Dándole a entender a Serenity que no le importaba una mierda. Cuando en realidad era todo lo contrario.
Y visto que su hermano no tenia muy en cuenta la idea de escapar, la responsabilidad de fugarse recaía en ella. Hotaru había sobrevivido tanto tiempo porque se mostró como alguien débil y sumisa a las órdenes que se les daba. Dos años en los cuales se tuvo a ella sola para defenderse. Diamante la había encerrado el tiempo suficiente para que perdiera la noción del tiempo. Y cuando por fin pudo salir de esa celda, la mandaron a la cocina de los Einos para limpiar y servir a esos bárbaros. Aunque su tarea no le gustaba para nada, vio la posibilidad, pequeña, pero la posibilidad al fin de poder conseguir su libertad. Hotaru se armo de paciencia, ya hacia cuatro años que se encontraba allí. Para los vampiros el tiempo pasa rápido, pero el estar en ese lugar y con las condiciones en la cual se encontraba no ayudaba para nada a aligerar el paso del tiempo.
El paso del tiempo le brindo algo demasiado importante como para quejarse ahora por sus penas. Los Einos ya no le prestaban la misma importancia que antes, ni siquiera se daban cuenta de su presencia. Hotaru se vestía con esa capa negra, aceptaba en silencio todos los insultos y golpes. Y cuando nadie reparaba en ella, aprovechaba y estudiaba su prisión. Al principio esas excursiones eran cortas y trataba de no alejarse mucho. Cada dato que reunía lo guardaba en su memoria, justamente ahora se encontraba en uno de los pasadizos que había encontrado hace poco. Cuando era joven se preguntaba el por que ambos bandos vivían en un castillo, cuando se encontraban en pleno siglo 21. Su hermano le había dicho, que no había mejor fortaleza que un castillo, y ahora agradecía el hecho de que vivan en castillos.
Avanzaba con paso firme por el oscuro pasadizo de piedra, era angosto, el aire pesado cargado de humedad y bastante más frió que en lo que en realidad se encontraba el clima. ¿Hace cuanto que se encontraba en ese pasillo? No lo sabría decir con exactitud, pero el leve destello de luz que sus ojos estaban percibiendo en este momento, le indicaban que estaba cerca. ¡Podia saborear el olor de las flores, de aire puro! ¡El olor a libertad! Sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas, estaba segura. Acelero el paso, procurando no hacer ruido, pero la emoción que la embargaba era tan grande que no lo podia controlar. A medida que avanzaba la luz se hacia mas fuerte.
Y cuando llego al final del túnel y vio esa puerta de madera, la patio con todas sus fuerzas. La puerta se cayó con un ruido que amortiguo al sostenerla. Cuando el sol de la tarde calentó sus mejillas y el aire acaricio sus mejillas, Hotaru se dejo caer y lloro de felicidad. Era libre…
Tenia que conseguir ayuda, su hermano estaba las 24hs del día vigilado, y seria muy tonto de su parte volver. Se levanto del calido suelo, y sigilosamente fue en busca de algún medio para huir. Ahora lo único que restaba es que no la condenaran por creer que era traidora, pero la vida de su hermano bien valía el riesgo. A parte Serenity la escucharía… ¿no?
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-Señores hay una par de decisiones que tenemos que tomar. Para eso hemos abierto esta asamblea, sabemos que estamos en tiempo difíciles, que varios de los miembros que integraban este consejo no se encuentran con nosotros. El enemigo se encuentra más fuerte que nunca, y debemos considerar…-
Si tan solo supieran que el enemigo se encontraba justo en sus narices. ¡Pobres estupidos! Si tan solo supieran que era ella, la culpable de todo. Odiaba tener que oírlos, jactándose de su posición de su poder, y de miles de cosas sin importancia. Lo único que llegaba a sus oídos era un débil, blah, blah. Todos tenían un semblante afligido, la pobre Serenity estaba devastada. Música para sus oídos, mientras mas sufra esa perra mejor. ¿Se dan una pequeña idea del porque es tan importante que sufra? Muy pero muy fácil ¿Qué es más fácil? ¿Derrotar al enemigo cuando esta al cien por ciento o cuando sus habilidades se encuentras diezmadas? ¡Y la respuesta correcta es la… B! Bingo ¿Qué obtenemos de premio? El control del clan, la muerte de… bueno, todo el mundo. Un poco extremista ¿verdad? Pero ella es así. Por algo le dicen "la víbora" ¿Todavía no saben quien es? Paciencia, su identidad esta a punto de develarse. Pero cuando sepan quien es, todo cambiara. Por que significara el final de todo y de todos.
Las puertas se abrieron, y por ellas entro una hermosa mujer de largos cabellos azabaches, de profundos ojos azules. Esa mujer era la ex Reina de los Akes, la abuela de Serenity. La odiaba mas que a nadie, por que por culpa de ella, tenia que recurrir a esto. Absolutamente todo es culpa de aquella mujer que acaba de entrar. Sus miradas se cruzaron, y la ex Reina le sonrió cándidamente, ella le devolvió el gesto con la misma dulzura; ya que el gesto no era fingido. Pero significaba algo mas, ese sencillo saludo vislumbraba otra cosa. Tus días están contados.
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-No sé si te percataste, que durante las últimas batallas siempre perdimos. ¿Casualidad? Jaja, claro que no mi querido Rubeus. Todo esta exactamente como lo planee. La hostilidad en nuestras tropas es cada vez mayor, y como Zafiro es quien se esta haciendo cargo de todo ¿Quién crees que va a pagar por los platos rotos? Sumémosles el hecho de que todos me temen ¿o pensas que mis pequeñas demostraciones de poder son solo para divertirme? Zafiro es poderoso, pero jamás me superara y eso es una verdad que lo sabe bien. Pero mis poderes tienen un límite, y lo que mi hermano intenta hacer es ponerme encontra de todos mis súbditos. Razón por la cual, hace bastante tiempo que vengo relegando mi poder a él y me muestro mas indulgente. -
Si claro… es la madre Teresa de Calcuta, pensó Rubeus. Pero opto por no decírselo, todavía tenía ganas de vivir. Medio difícil peinarse sin cabeza ¿no?
-¿Cual es nuestro plan señor?-
-Debemos aumentar la hostilidad dentro de nuestras tropas, es por eso que te necesito Rubeus. El plan que tengo es que un grupo de nuestros hombres ataquen el castillo de los Akes. Lastimosamente ninguno va a volver ¿Qué lastima no? En fin, el hecho es que los Akes van a contraatacar.
-¿Por qué? Si se supone que no van a sufrir ningún daño-
-Eso es información que no te compete. Vos limitate a lo que se te ordeno, lo cual es poner en contra de Zafiro a los soldados. Espero que seas lo bastante astuto, y lo hagas de la manera que ninguno le vaya con el cuento a Zafiro. Ya que el único que pierde acá sos vos.-
Hace tan solo tres días que Diamante le había contado el plan y lo que debía hacer. No le resulto difícil poner a los soldados en contra de Zafiro. Al principio Rubeus se acerco a unos cuantos hombres y les dijo un comentario al azar. Así como ¿Hace cuanto que no ganamos una batalla a esos sucios Akes? Y luego se formo un increíble debate del por que, con insultos no solo a los Akes sino también a Zafiro, ya que lo culpaban de su falta de estrategia. Rubeus opto por no hacer muchos comentarios, sembró la semilla de la discordia y luego se limito a observar el espectáculo. Pero ahora venia lo mejor, había reunido a un puñado de guerreros. Había que reconocerles que eran buenos, les había dicho que su alteza Diamante los necesitaba para una misión. Y ahora se dirigían hacia el castillo Akes para atacarlos. Los guerreros se sorprendieron, pensaban que eran muy pocos para sitiar un castillo. Pero Rubeus les explico que alguien denominado "víbora" seria quien los recibiría y los conduciría al interior del castillo. Después de eso él no sabia mas, pero les transmitió la mayor seguridad a los guerreros. Los cuales estaban convencidos de que iban ganar, pobres ilusos. A Rubeus le intrigaba demasiado saber quien era ese tal "víbora", pero Diamante había sido claro, ninguno de los que entrarían en el castillo de los Akes sobreviviría. Pero si todos iban a morir ¿Por qué los Akes iban a contraatacar? Seria estupido de su parte. Pero… Diamante no le había dicho todo, había algo más…
Lo único que quedaba era esperar, ya se iba a enterar.
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-No puedo creer que estés acá abuela.- ella era justo lo que necesitaba. Su abuela siempre la había mimado, era como su madre. Serenity todavía estaba dolida, todos los acontecimientos pasados no fueron para nada gratos. Ella no se consideraba para nada una buena Reina, pero no podia huir de nuevo. Tenia que afrontar sus responsabilidades. Debía dejar de lamentarse por todo, afrontar lo que el destino le ponía en sus ojos. Pero por ahora no… ahora solo quería escuchar la calida voz de su abuela, lo contagiosa de su risa. Mas tarde… se preocuparía por sus obligaciones.
-¿Pensabas que les iba a dejar toda la diversión a ustedes? No estoy tan vieja-
Absolutamente no. No solo su forma de ser tan fresca y vigorosa le quitaban edad, sino su apariencia que no daba más de 40 años. Su pelo ondulado le llegaba a la cintura, sus ojos azules tan profundos y sabios como el mar albergaban el conocimiento de siglos. Los cuales obviamente tenía. Sus facciones maduras acompañadas de un cuerpo de ensueño. A pesar de que siempre vivieron en guerra Luna procuraba que viera el lado bueno de la vida, que sonriera.
- Cuando era mas joven Artemis decía que era una muy buena guerrera-
-Y eso fue… ¿Cuándo? ¿En el paleolítico?- dijo Haruka por lo bajo, pero todas la escucharon.
- Te escuche Haruka, decir que fui amiga de tu madre…-
-Yo no fui amiga y ni soy amiga de ella ¿la puedo matar? Dale… ¿si?¿si?¿si?- le pregunto la morocha a Luna.
-¿Y ahora que te hice?-
-Tenes que reconocerlo Haruka, vos y Jedaite tienen un don innato para hacer enojar a Setsuna- dijo entre risas Serenity.
Las cuatro se encontraban sentadas en el lugar donde se celebro la asamblea, luego que disputaran la estrategia a seguir las cuatro mujeres se quedaron a charlar. Como quien diría, a recuperar el tiempo perdido.
-Madre hay algo que me tiene preocupada.- dijo Setsuna interrumpiendo el relato de su madre, acerca de su viaje a Rusia. En el cual se había reunido con un grupo pequeño, pero con sumo poder de Akes.
-¿Qué es?-
-Es Esmeralda. Hay algo en ella. No sé muy bien lo que es, lo presiento. Pero se que no me gusta nada. Estuve haciendo averiguaciones, y me dijeron que por lo menos una ves a la semana desaparece. Y viene recién al otro día ¿no te parece sospechoso?-
-Tía… no hay nada malo en ella, es verdad que a veces parece que esta aislada de nosotros. Es buena, lo se. El hecho que sea mitad Eino, no significa que sea mala.-
-Tiene razón Serenity, no hay que juzgarla a la ligera. Ella no tiene la culpa de ser mitad Eino. Su madre era alguien muy respetada, era una excelente guerrera. Y lo menos que podemos hacer para honrar su memoria es cuidar de su hija. La pobre de Esmeralda creció sin padre y sin madre, su madre jamás se pudo reponer del abuso que cometieron esos bastardos. La torturaron y la dejaron embarazada, fue un milagro que haya podido parir siquiera.-
-Lo se madre, pero eso no quita que por su venas corra sangre Eino. Además nunca me gusto la idea de que ella se quedara. Siempre iba a estar entre ambos bandos ¿Quién te asegura que no escoja a los Einos? Perfectamente podría traicionarnos, y no estoy diciendo nada nuevo. En los últimos enfrentamientos que tuvimos, salimos victoriosos por poco. Hay una verdad, y esa es que hay alguien que nos traiciona. No digo que sea Esmeralda, pero todo apunta ella. –
-Yo creo hija que si alguien desconfiara de mí todo el tiempo, los traicionaría con gusto. Yo no voy a juzgar a nadie sin pruebas. Pero te aconsejaría que no la trates mal de momento, la pobre sufrió mucho y se le agregamos el hecho de que nadie confió en ella. Jamás. Todos siempre se encontraban distantes, preguntándose ¿Cuándo nos traicionaría?-
-Ojala tengas razón, madre. Pero que quede claro. Yo se los dije.- Setsuna se levanto furibunda de la mesa, y abandono la sala con un fuerte golpe procedente de la puerta.
-Que genio…- murmuro Haruka.-
-¡Mira quien lo dice! Pero… abuela, tal vez tenga razón, ¿no?-
-Espero que no hija…- claro que a Luna no le gustaba que su hija se enojara, pero ella era así. Demasiado impulsiva y muy testaruda. No había quien le quitara algo de la cabeza. Pero Luna siempre se dejo guiar por su instinto, y este le decía que había que concederle al menos el beneficio de la duda a Esmeralda.
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Ya era la hora. Se dirigió al lugar donde se encontraría con los guerreros Einos. Todos pagarían caro. Siempre fue tratada comos si fuera un ser inferior. Siempre menospreciada. Por más que demostraba una y otra vez con sus actos que se merecía lo mejor, nadie confiaba en ella. Estaba harta de todo y de todos. Pero ahora… ¡Todos estos años de planear, de aceptar lo que decían de ella, de soportar todo, todo se iba acabar! No podia mostrar su cara a ellos, menos acompañarlos a enfrentarse con sus pares. Ella tenía una misión más importante. ¡Acabaría con la vida de Luna! ¿Se imaginan el impacto que sufriría la pobre Serenity? Todos sus seres queridos la abandonaron. Estaba sola, dolida y lo mas importante. Débil.
¿Cuántos años de servicio, para que? Para seguir en el mismo lugar. Pero las cosas a partir de hoy cambiarían para siempre, de eso ella se iba a encargar.
Un pequeño grupo de Einos se encontraba justo donde le había dicho a Diamante que esperaran. Tapada con su capa, apenas se veían sus ojos. Les enseño una joya de Diamante, un rubí en forma de perla el cual poseía un gemelo, que por supuesto lo tenía Diamante. Al ver la joya los guerreros bajaron un poco sus defensas, pero después de todo eran guerreros y si lo hicieran del todo, serian unos perfectos idiotas. ¿Acaso ella no era una traidora? Si confinan en ella serian unos idiotas, le otorgo cierto merito por ello, una lastima que sus horas estén contadas.
Los guió por la oscuridad, les dijo a donde y que tenían que hacer. Les aseguro que la mayoría de sus pares no se encontraban, les mintió diciendo que solo se encontraba un grupo reducido. Los alentó diciendo que la Reina estaba desprotegida, y enseguida vio como sus caras se iluminaban, pensando que podían matar a Serenity. ¡Por encima de su cadáver! Ese placer seria solo suyo, pero no se los dijo, al final de cuentas iban a morir en cuestión de segundos.
Una vez que los vio partir se dirigió a destino, tenia a alguien a que matar. Y en el nombre de la progenitora, lo iba a disfrutar cada condenado y maldito minuto. El solo pensamiento de matarla hacia que su corazón empezara a bombear cada vez mas rápido, la adrenalina empezaba a recorrer sus venas. Oh si, tanto tiempo iba a valer la pena. Ya podia saborear la victoria. La victoria era suya.
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El suelo estaba frió, le parecía que estaba reviviendo la misma pesadilla que hace tantos años atrás.
No iba a volver a revivirla.
No iba a permitir que mataran a Serenity.
Ya había perdido a su más preciado tesoro. Selene. Esa pequeña de cabellos plateados, que creció hasta convertirse en una hermosa mujer. Su querida Setsuna, a pesar de ser la mayor no reunía las condiciones necesarias para ser la soberana del clan. Selene si. Lastimosamente Setsuna no poseía la clemencia de Selene, y miles de pequeños detalles que hacen a una buena soberana. Las amaba a las dos por igual, la perdida de Selene la dejo devastada. Ella y Selene siempre fueron inseparables. Setsuna, al igual que su padre, siempre fue un alma solitaria. Los dos abstraídos en su mundo. Setsuna pasaba casi todo el tiempo junto a su padre, era su modelo a seguir, su ídolo. La perdida de él fue un golpe fuerte para ella. Su muerte la cambio, volviéndola mas introvertida, callada. Se la paso las primeras semanas encerrada en su cuarto, llorando en secreto. No hablo durante un mes, igualmente nuca fue dada a las palabras, pero luego de la muerte de su padre, se cerro mas en si misma. Con aquellos ojos tristes, perdida en su mundo.
Las dos hijas eran totalmente opuestas, no solo físicamente, sino también en lo que cuenta a su personalidad. Físicamente hablando, Selene era igual a Artemis, y Setsuna se parecía mas a Luna. Sus personalidades y su afinidad eran a la inversa, Setsuna con su padre, y Selene con Luna.
Y ahora su hija y nieta podrían estar en peligro, todo por una estupida guerra. La cual ellos no habían iniciado, sino sus estupidos antepasados. Esta guerra ya le había llevado a su hija, marido, a su yerno y a una de sus nietas. Tanta sangre se había derramado por una estupida rivalidad. Si tuviera a Diamante frente suyo lo mataría con sus propias manos. Luna no era débil, los años no solo traen experiencia y sabiduría, sino también poder. Artemis le había enseñado como defenderse, la ex Reina de los Akes podría igualar por su destreza a cualquier guerrero de su clan. Tal vez estaba un poco desgastada, pero no iba a permitir que estos mal nacidos volvieran a atacar a su familia.
Por suerte estaba Setsuna, en todo el clan de los Akes, no había mejor guerrero que su hija. Desde pequeña que adoraba pelear. Ha Artemis se le iluminaban los ojos cada vez que le contaba la buena guerrera que era su hija. La afinidad con su padre es lo que le llevo a Setsuna a amar la lucha. Artemis se la pasaba todo el día entrenando, le había enseñado a su hija no solo el arte de la guerra, sino también el de la estrategia. Setsuna era sumamente maquiavélica, muchas veces la sorprendió por la frialdad de las decisiones que tomaba. Artemis creía que iba a ser una excelente soberana, pero el consejo así no lo creyó. Y Luna en el fondo opinaba lo mismo.
Tal vez por eso Setsuna se alejo aun más de ella. Por que ella no creyó en su hija. Pero jamás se arrepentiría de la decisión que tomo, Selene era la mejor opción. Había veces que la fuerza no solucionaba las cosas, Setsuna no soportaba tener que lidiar con el consejo. Luna se sorprendía de que no los hubiera matado, el consejo lograba sacarla de quicio tan fácilmente. Lastimosamente la paciencia no era una virtud de su hija.
Tardaría mucho en nombrar las razones por las cuales Selene fue elegida, pero cabe agregar que durante su reinado, estuvieron a punto de terminar la guerra. Nunca encontraron a la rata que ayudo a los Einos a penetrar la fortaleza de los Akes. Si hay algo que Luna no se perdona es el no haber encontrado a ese hijo o hija de puta que provoco tanta sangre, y en especial la de su hija. Raras veces ella decía insultos pero ese bastardo o bastarda, se merecía lo peor. Otra vez aquellas ratas de los Einos intentaban atacarlos de la manera más vil posible. Atacándolos por detrás.
Los vampiros son criaturas de la noche, algunos podían soportar la luz solar. Eso no significaba que amaran al astro Rey. Simplemente eran criaturas de la noche. Conseguían comer comida humana, pero no había alimento que se comparar con la sangre.
El enemigo había penetrado de vuelta su fortaleza, como aquella tarde hace tantos años. Aquella tarde en la cual no solo le habían quitado a sus seres queridos, a su pequeña Serenity le robaron la niñez, la inocencia. La hicieron crecer de golpe. Aprovecharon que era de día, y que la mayoría de los vampiros estaban descansando. Como criaturas de la noche que eran, el sol no era su flamante aliado, debían de ser sumamente poderosos, para poder soportarlo. La mayoría de los vampiros de su clan- al igual que los Einos- no poseían el poder suficiente, por eso optaban por evitarlo. Los miembros reales tenían el plus de que su sangre era pura y ello conllevaba mayor poderío.
Luna corría por los pasadizos secretos, tenia que proteger a su nieta, sin importar su vida.
-¡Luna!- al escuchar esa vos Luna paro y se dio vuelta, conocía esa vos. Junto con ella podían ir en busca de Serenity para protegerla. Acorto distancia y fue en busca de ella. Pero… algo no andaba bien. Los ojos de la recién llegada le decían que algo no andaba bien.
No solo era la mirada lo que la desconcertaba. Sino también la pose en la que se encontraba ella. Su espada estaba fuertemente agarrada con las dos manos. La punta del arma estaba apoyada en el piso de piedra, sus brazos al igual que sus piernas estaban flexionados. Estaba en posee de ataque, pero ¿contra quien? Eran las únicas que se encontraban en los pasadizos secretos.
Acaso… ¿se atrevería a matarla? ¿Ella?
El solo pensamiento le produjo un vació en su interior. No podia hacerle eso… Jamás vio esa mirada, tan determinada.
¿Era su fin?
Lo era, eso ojos decían algo claro y conciso: Vas a morir.
Luna se quedo dura, no podia moverse. De la impotencia empezó a llorar. Y se pregunto ¿Qué había hecho mal? ¿Por que? ¿Por qué ella?
Y antes que el filo de la espada penetrara en su carne, miro a su asesina, no con odio. Sino con misericordia. Si murió a manos de ella, era por algo que había hecho mal. Y dijo lo único que jamás en su vida salio de sus labios.
Perdón.
Y cuando en la fría y silenciosa oscuridad de aquellos pasillos, se escucho el ruido seco de la cabeza de la tan amada ex Reina de los Akes caer. Su asesina cayo de rodillas, he hizo algo que hace mucho tiempo no había hecho.
Llorar.
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Capitulo dedicado a Eli- Erill Cullen ¿Viste cuanto te quiero? Kaname me trajo los regalitos, gracias!!! Ya pasamos a disfrutar de lleno. Mamo esta también, pero creo que a vos no te importa. Por suerte Kaname no es celoso- te tiene a vos, así que no me puede hacer escena de celos.
También a lumar por todos los reviews lindos, que me dejo. Gracias!!!
Gracias a todas por los saludos y felicidades y por acordarse de mi. Por que las personas que se acuerdan de uno, les demuestran que son importantes para ella. – No vino de mi tanta filosofía, sino de una amiga jeje. –
Y por ultimo, pero no menos importante a mi pequeña saltamontes. GRACIAS!!! Sabes que te quiero muchoooo, y todas las palabras lindas y demás que me dijiste las tengo presente. Te kiero mucho!!
Gracias a todos sus reviews, de verdad. Les cuento que no falta mucho para el final. Jeje, espero que les guste este chap.
•Gaby y Mamo•
