CAPÍTULO X – Máscaras y antifaces.
Los muchachos recibieron varias felicitaciones por su estrategia de "contra ataque" en Corazón de Bruja. Desde Molly Weasley (que leía una y otra vez las dos páginas completas y observaba con lágrimas de emoción la foto en la que Harry besaba tiernamente a su hija), pasando por Hagrid, los compañeros de Gryffindor, Luna, Slughorn, hasta los mismos McGonagall y Kingsley, todos coincidían en que el especial publicado por Grizel bajo el título de "El poder del amor… la única fuerza que vence a la muerte" (que además de la entrevista mostraba varias fotos de los 4 amigos), había sido un gran y merecido golpe contra Rita Skeeter y El Profeta. El ejemplar de la revista que publicaba este especial superó récord de tirajes anteriores marcados en los buenos tiempos de Gilderoy Lockhart. Fue publicado una semana después de la entrevista, bajo la autorización de Ginny y los chicos recibieron un ejemplar gratuito para cada uno.
El mal humor que Harry había mantenido durante dos semanas se esfumó ante la nueva actitud que casi todo Hogwarts (y el mundo mágico en general) mostraba hacia la joven pareja y las bromas que sus amigos le hacían, destacando que "lo habían perdido", que era "el presidente del club de los novios abnegados", entre muchos otros apodos, le resultaban tan graciosas y "ciertas", que era él mismo quien más se reía de ellas.
El final del mes de octubre estaba cerca y una nueva actividad ocupó la mente del alumnado en Hogwarts, antes de concentrarse en el Campeonato de Quidditch que daría inicio en noviembre. Para sorpresa de todos, Minerva McGonagall aceptó de muy buena gana la sugerencia de Slughorn de organizar un baile de disfraces para Halloween. Por primera vez para Ron y Harry un baile no significaba la presión de pensar a quién invitar y cómo hacerlo, pero en esta ocasión lo que les generaba estrés era decidir el disfraz que utilizarían esa noche…
-Pero si es algo muy emocionante amor, yo te ayudaré a hacer tu disfraz.
-Además Harry, nosotros conocemos muchos cuentos muggles y de ahí podemos sacar personajes, puedes disfrazarte del "Capitán Garfio" o del "Príncipe de Cenicienta"…
-Mmm… no me gustan los Príncipes, creo que prefiero a los piratas, además es Halloween, tendríamos que ir con máscaras o disfrazados de alguna criatura mágica y los Principitos como que no van en esto, a menos que sea el de "la Bella y la Bestia" antes del beso… ¿tú ya sabes de qué vas a disfrazarte pequeña?
-Sí, pero es sorpresa, sólo Hermione se enterará porque tendrá que ayudarme…
-Pues yo quiero disfrazarme de hombre lobo, le voy a decir a George que me envíe una máscara aulladora…
-Ah Hermione, entonces podrías disfrazarte de "Caperucita roja" ¿no?
-¿De quién?
-Ya te contaré ese cuento otro día Ron, pero no, creo que ya estoy pensando en otra cosa…
Los chicos pasaban sus ratos libres planeando sus disfraces y consiguiendo lo necesario para elaborarlos. Sortilegios Weasley recibió varios pedidos de Hogwarts además de la máscara aulladora de Ron y el parche que Harry usaría como pirata, Ginny y Hermione en cambio, contactaron a Molly Weasley para hacerla su aliada en la elaboración de sus atuendos, mismos que reservaron como sorpresa para sus novios.
La noche de Halloween el Gran Comedor lucía espectacular, el cielo encantado dejaba ver algunas estrellas pero atravesaban grandes nubes negras y una gran luna llena, enormes calabazas decoradas de la cosecha de Hagrid adornaban la entrada (el relleno se entregó a los elfos para que prepararan tartas y jugo de calabaza), flotaban velas en el aire y los ventanales tenían enormes telarañas mágicas brillantes, siluetas de gatos negros (de cuyos ojos fluían chorros de luz) colgaban de las columnas. A lo largo de uno de los costados del Comedor se encontraban las mesas en las que aparecería más tarde el banquete y las bebidas. Del lado opuesto había varias "estaciones" de mesas y sillas altas para que los estudiantes pudieran descansar ocasionalmente. Todo el centro del lugar estaba habilitado como pista de baile y al fondo se elevaba un gran escenario.
Los amigos estaban listos en punto de las 7 de la noche. Harry llevaba un paliacate rojo en la cabeza sujetando hacia atrás su cabello (mismo que no se había cortado ese mes y estaba bastante largo), lo que dejaba al descubierto su cicatriz, también llevaba una arracada falsa, tenía un parche bajo las gafas, una camisa blanca de manga larga, abierta a medio pecho y unos pantalones negros hasta las rodillas, muy raídos y algo ceñidos al cuerpo (que lo hacían lucir muy atractivo) sujetos en la cintura con una cinta roja gruesa y larga, donde acomodó una espada de utilería que le había enviado George.
Ron usaba una máscara de lobo con grandes ojos rojos y un hocico lleno de colmillos que emitía aullidos cuando se apretaba uno de ellos. También llevaba una camisa remangada y abierta a medio pecho, unos vaqueros rotos en las rodillas con un par de dobleces en los bajos. Pero lo genial de su disfraz es que Hermione le había ayudado a elaborar una poción-ungüento "crece pelo" que el chico se había aplicado en pecho, brazos y piernas, lo que lo hacía lucir como un verdadero licántropo.
Los chicos bajaron a la sala común para esperar a sus novias, que hasta ese momento no habían querido decirles cómo aparecerían vestidas, duda que pronto se convertiría en sorpresa. Por las escaleras de los dormitorios de las chicas aparecieron un par de figuras hermosas… etéreas…
"El rey de las serpientes hecho mujer" bajaba las escaleras a paso lento y delicado, Hermione llevaba un hermoso vestido largo y ceñido a su esbelto cuerpo, la tela era de un estampado y textura que simulaba la piel del Basilisco y finalizaba en la parte trasera con una delicada cola. El modelito lucía un escote discreto pero sensual, la chica llevaba un antifaz de serpiente y el largo cabello alaciado y entrelazado con una cinta verde esmeralda a modo de soga. En el cuello y brazos usaba también cintilla verde esmeralda.
Detrás de esta enigmática imagen aparecía el concepto de "ensueño". Una grácil y perfecta figura ceñida en una malla tornasol de cuerpo completo, bajaba a paso ligero. El cabello lo llevaba recogido a manera de crin, sobre él había aplicado un encantamiento para que en lugar del rojo que lo caracterizaba luciera plateado, justo al final de su espalda baja aparecía una plateada y graciosa cola, sobre la cabeza destacaba un delicado cuerno sujeto en una diadema con pedrería y cubriendo parte de la frente y rostro tenía un antifaz que simulaba la intensa y mágica mirada de un unicornio.
Los chicos no podían creer lo que veían, los esfuerzos por "cerrar la boca" eran inútiles, ambos estaban maravillados por las bellezas que los acompañarían esa noche. Era un par de diosas perfectas, tanto el vestido de Hermione como el enterizo de malla de Ginny, demostraban que ambas chicas eran hermosas mujeres en toda la extensión de la palabra y además… ¡eran sus novias! El pirata y el hombre lobo avanzaron anonadados hacia sus parejas, Ron echó para atrás su máscara y cada uno, sin emitir palabra alguna, abrazó a su respectiva novia y la besó. Cada quien susurraba una ráfaga de piropos al oído de su chica…
-Ginny ¿Por qué me haces esto? ¿Se supone que después de verte vestida así, debo preferir bajar a la fiesta en lugar de secuestrarte durante horas para besarte y acariciarte hasta quedarme sin fuerzas? ¡No es justo pequeña, no es justo para todas las demás chicas que se sentirán opacadas con tu belleza! (Ginny sonreía coqueta ante las palabras de "su pirata" y le acariciaba suavemente el pecho semi descubierto).
-Será sólo un rato Harry… después seré yo quien te secuestre, lo prometo.
(Por otro lado el pelirrojo con ojos de ilusión)… - Princesa, te ves divinamente peligrosa… ¿Cómo te explico que si tengo que elegir la manera de morir, deseo morir con el veneno de una mordida tuya eh? Por el simple hecho de sentir tus labios sobre mi piel ¿Me puedes explicar cómo voy a lograr quitar la mirada de ese escote?
-Bueno no hay problema, la máscara disimulará lo que estés mirando…
-Y ¿cómo podré disimular lo que quiera tocar y besar?
-Ah lobito, para eso tendrás que esperarte por lo menos un par de horas…
Las dos parejas se encontraron en el Gran Comedor con Luna, Neville, Dean y Seamus. Neville estuvo sólo un momento con ellos y en cuanto divisó a Hannah Abbott fue a buscarla para invitarle una bebida.
-¿Neville anda de galán? Vaya, ¿qué le hicieron en nuestra ausencia?
-Déjalo que se divierta Ron, deberían aprender de él y traer unas bebidas.
-Lo que "mi viborita" pida… Vamos Harry, acompáñame (los muchachos fueron a buscar bebidas y bocadillos para llevar a la mesa y en el camino Ron le decía a Harry) - ¿A caso no se ve fabulosa, no es la mujer más bella y sexy de la fiesta?
-La segunda más bella…
-¡Ya!... bueno, la verdad es que Ginny se ve muy bien, aunque no me agrada mucho que traiga esa malla embarrada, es decir, hubiera preferido que se pusiera algo más "sueltito".
-Pues a mí me encanta cómo se ve, puedo apreciar perfectamente todas "sus virtudes", no cabe duda cuñado que después de tanta práctica tus padres lograron la perfección, hasta el final, final, claro.
-¡Muy gracioso!, pero ¿no te pone celoso que los demás también estén observando plenamente "sus virtudes"?
-La verdad no, los demás pueden ver el tiempo que quieran, finalmente quien la tiene a su lado soy yo ¿no?, quien la abraza y la besa soy yo, así que mientras no se metan con ella pueden verla el tiempo que quieran… sólo verla.
-Y… ¿No te pone nervioso el modelito? Es decir, a mí se me acelera el pulso viendo a Hermi vestida así, te juro que sólo quiero tomarle la mano y llevármela, a donde sea, pero estar solo con ella, lejos de todos.
-Pues prfiero verla aquí porque me pondría más nervioso si me llevara a Ginny para estar solo con ella porque… bueno estando a solas… no tengo que entrar en detalles ¿verdad?
-De hecho te suplico que no lo hagas, por cierto, hablé con Hermione sobre lo que platicamos el otro día ¿recuerdas? y ella tampoco cree que yo sea un enfermo mental, de hecho dice que ella se siente igual o sea, ella también desea estar conmigo y disfrutar, ya sabes, esos momentos íntimos y dice que nosotros nos daremos cuenta cuando estemos listos para… "dar el siguiente paso", así lo llama ella.
-¿Y qué opinas tú de ese siguiente paso Ron?
-Creo que yo estaré listo cuando ella lo esté, cuando ella se sienta segura y cómoda, mientras tanto yo sabré esperar y seguiré de "niño explorador".
-¡Bien dicho amigo!… ¡La práctica hace al maestro!
Mientras tanto, del otro lado del Gran Comedor, Ginny se acercaba a Hermione para decirle al oído:
-No importa cuanto tiempo pase, no importa cuantas veces lo mire, cada día que pasa Harry me gusta más… ¿Ya observaste cómo se le ven esos pantalones? ¡Me encanta! No cabe duda que los años han hecho un gran trabajo en él.
-Voy de acuerdo contigo, los años les han caído muy bien a ambos, porque con tu hermano me pasa lo mismo, de hecho no somos las únicas que podemos notar que esos dos se ha convertido en un par de "bocados muy antojables", observa cómo los miran las chicas, la lista de admiradoras es larga.
-Bueno la de Harry siempre lo ha sido y la verdad es que a veces, no te lo voy a negar, sí llego a sentirme celosa.
-Hola a ambas… ¿Estás hablando de Harry? ¿Dices que a veces te pones celosa amiga?... Sabes Ginny, aunque creo que es algo natural, también creo que es una pérdida de energía innecesaria que te pongas celosa, es un desgaste que debes evitar, porque nos ha quedado claro a todos que tu novio no tiene ojos para otra que no seas tú.
-Lo sé Luna y no desconfiaría nunca de él, las que me enojan son "ellas", no sólo se lo "comen" con la mirada, lo buscan, le mandan cartas, calderos de chocolate con filtros de amor, le toman fotos… un día de estos cuando Harry suba a su dormitorio se va a encontrar a una de "esas" esperándolo en su cama.
-Y entonces seguramente la va a garrar de la mano y con toda su caballerosidad la echará de ahí por la ventana… de verdad Ginny, Luna tiene razón, ignóralas. Harry sólo te quiere a ti y las demás no existen… por cierto, ya vienen.
Los amigos estuvieron comiendo bocadillos, platicando y sorprendiéndose de los diferentes disfraces de esa noche. Luna iba disfrazada de Banshee y resultaba muy extraño ver su larga cabellera, que siempre era rubia, con un encantamiento que la mantenía negra azabache como el cabello de Harry, además el disfraz mantenía bastante inquieto a Seamus que no toleraba a las Banshees y él iba disfrazado de "bundimun", por lo que parecía un champiñón verde musgo. Dean Thomas decidió disfrazarse de vampiro, Neville intentó elaborar sobre su camisa y pantalones verdes unas extrañas enredaderas que "en teoría" semejaban a un Lazo del Diablo. Los diferentes disfraces iban desde los más sencillos como aquellos que decidieron ir de fantasmas o momias, hasta los más complejos como el de Jason Samuels de Ravenclaw, quien decidió ir de "tumba" y se había colocado dentro de una caja, a manera de lápida, por donde asomaba la cabeza pero con la que no podía moverse bien, hasta los más ingeniosos como el de Hermione y Ginny o las gemelas Padma y Parvati Patil que iban disfrazadas de Leprechauns.
A las 8 p.m. el profesor Slughorn anunció la llegada del grupo musical "Los Trasgos" que darían un animado concierto que hizo cantar y bailar a todos los estudiantes. Aunque Harry y Ron preferían los torneos deportivos a los conciertos musicales y bailes, el entusiasmo de sus novias y sus amigos los contagió y sin darse cuenta saltaban y aullaban igual que los demás estudiantes, soltando toneladas de adrenalina. Después de una hora de gritos, luz y sonido el ritmo cambió y el grupo dedicó un espacio a una delicada selección de baladas. El par de amigos resultaban los chicos más envidiados de la noche y aunque no eran excelentes bailarines, se dejaban guiar por sus parejas que sí contaban con el ritmo y la gracia suficientes. Ambos se sentían en las nubes balanceándose cadenciosamente entre los brazos de sus chicas. Pronto se olvidaron del mundo y cada quien empezó a plantearle a su pareja sus planes. Harry, quien generalmente tenía mayor autocontrol que su amigo, esa noche no podía decir lo mismo. Desde que Ginny había bajado las escaleras de los dormitorios, se le había metido una idea en la cabeza y estaba decidido a planteársela a su novia.
- ¿Ron y Hermione ya desaparecieron verdad?
- Sí, creo que iban a verificar que el retrato de Barnabás el Chiflado siga ubicado en el pasillo del piso 7…
- Ah, es una buena y noble labor esa de verificar que todo esté en orden en el Castillo sabes, de hecho creo que deberíamos hacer lo mismo.
- ¿Ah sí… y tú qué parte del Castillo quieres verificar Potter?
Como parte de su entrenamiento personal para controlar sus sentidos y realizar magia mental, Harry había regresado a la Casa de los Gritos y había habilitado un cuarto y otras partes de la casa para hacer sus prácticas, por lo que la idea de llevar a Ginny ahí esa noche era una oportunidad que no podía dejar pasar.
- Podemos ir a visitar al Sauce Boxeador…
- ¿Perdiste la cordura Harry? ¿A caso estás pensando lo que creo que estás pensando?
- Acompáñame a buscar la capa y verás que sigo completamente cuerdo…
El pirata tomó su capa de invisibilidad, su Saeta y dejó abierta la ventana de su dormitorio. Abrazó a Ginny, se cubrieron con la capa y salieron del Castillo camino al Sauce Boxeador. Parado frente al gran árbol, el chico dirigió mentalmente una piedra hacia el nudo en la rama que permitía el paso a través del tronco, Ginny observó que la piedra se elevó como obedeciendo a un hechizo oppugno, pero su novio no había emitido sonido alguno y tampoco había usado su varita.
- ¿Harry tú moviste esa piedra o el Sauce se inmovilizó solo?
- Fui yo, te explico en el camino, vamos (La pareja empezó el recorrido subterráneo que llevaba hasta la Casa de los Gritos y en el trayecto Harry le contó a su novia lo de sus prácticas y lo de la casa) - Mira, es cierto que cuando me ausento con el pretexto de practicar la concentración en mi hipersensibilidad en realidad sí lo hago y he logrado agudizar mucho mis sentidos cuando lo deseo y equilibrarlos el resto del tiempo. Pero también me he dedicado a controlar otra habilidad que se volvió más notoria después de la batalla, ¿recuerdas que te he contado que de chico lograba que me creciera el cabello de un día para otro, que una vez desaparecí un cristal en el serpentario y encerré a mi primo y que también "inflé" a la tía Marge porque me hizo enojar?
- Sí, lo recuerdo, desde antes de saber que eras mago sentías la presencia de la magia y cuando lo de la tía Marge recuerdo que dijiste que no tenías la varita contigo… ¿Has estado dominando magia sin varita Harry?
- He estado concentrándome en eso y ahora puedo realizar hechizos mentales sin utilizar la varita. El hecho de estar trabajando mucho en mi concentración con la Legilimansia me ha ayudado tanto a controlar mis sentidos como a canalizar magia con la disposición de mi mente. Y justamente para hacer esas prácticas se me ocurrió regresar a la Casa de los Gritos a limpiar un poco, traer unas velas, unas cobijas y algunos objetos como tazas, una jarra, plumas y otras cosas con los que suelo practicar.
- ¿Harry por qué no me habías dicho? Eso es algo genial y si quieres yo podría ayudarte, podrías practicar hechizos mayores conmigo.
- No te lo había dicho porque era sorpresa, bueno, quería que cuando te lo dijera ya fuera algo más real, como lo es ahora. Respecto a practicar contigo ni lo sueñes, no te voy a agarrar de conejillo de indias Gin, en todo caso para eso tengo a tu hermano… pero claro que te pediré ayuda cuando lo requiera ¿vale?
Una vez que llegaron a la Casa de los Gritos, Ginny notó que en realidad no lucía tan aterradora, al contrario, Harry tenía limpias varias partes de la casa y se podían observar algunos objetos útiles, de hecho la habitación donde su novio practicaba era muy acogedora. El corazón y la sangre de Harry estaban muy agitados, el muchacho no sabía si era por la manera en la que se había vestido Ginny esa noche o porque en el baile había soltado mucha adrenalina, tal vez Ron le había contagiado algo de su fogosidad o quizá tendría que ver con que aquel día había comido algo de mariscos. La razón la desconocía, pero la realidad era que lo único que deseaba era pasar un romántico y apasionado momento con su chica, lo que no le resultó difícil de conseguir.
La joven pareja pasó tres largas horas dedicándose el uno al otro, conscientes de que momentos como aquél no se daban muy a menudo y que ese tiempo juntos era muy valioso. Harry era una perfecta combinación entre delicadeza e intensidad en la manera en la que trataba a su novia, para el chico no había sensación más excitante que ver que la mujer que amaba estuviera feliz con sus besos y sus caricias, su felicidad estaba en la de ella. Ginny por su parte era siempre inquieta, retadora, creativa. Le gustaba sentir y hacer sentir a Harry cada roce, cada respiración. Nunca estaba quieta, era una mezcla sensual e infantil, lograba llevar al joven mago del ataque de risa al ataque de deseo más intenso en cuestión de segundos y aunque ambos compartían el nivel de experiencia, ya que todo lo que conocían lo habían descubierto juntos, él sentía que sólo con Ginny sería capaz de tener esa necesidad de seguir explorando, de seguir conociendo, de seguir preparándose juntos antes de poder unirse en uno mismo. No le interesaba hacerlo con nadie más, quería que ella fuera la primera y sabía que sería la única.
Pasada la una de la madrugada subieron a la Saeta de Fuego y cubiertos con la capa llegaron a la ventana del dormitorio del pirata. Ginny se deslizó muy ágil por la ventana y ayudó a su novio a entrar. Sólo dos camas estaban vacías, Ron aún no había regresado. La mujer unicornio se despidió con un último beso y con la capa puesta se retiró a su dormitorio. Harry durmió como un bebe, la sonrisa no se le borró del rostro en toda la noche, el aroma de su chica estaba impregnado en su piel, en sus labios… en su alma y en su corazón.
-No llegaste a dormir anoche...
-¿Desde cuándo me vigilas "mamá"?
-No seas ridículo, no te vigilo, sólo comento que te escuché llegar hoy en la mañana y la verdad espero que la Sala de los Menesteres no se haya vuelto a "incendiar" anoche.
-Pues no te preocupes, sigue intacta y aunque no lo creas anoche fue muy especial, fue diferente…
-No lo dudo, Hermione estaba con "un hombre de pelo en pecho", eso ya es diferente.
-¡já, já! Muy gracioso… no animal, de verdad… hablamos mucho de lo que le gusta, de lo que me gusta, de lo que ambos sentimos y decidimos pasar la noche sin prisas, sin presiones y no hay nada más hermoso que despertar y sentir su cabello sobre mi pecho y sus brazos aferrados a mi cuerpo.
-¡Wow! Y se supone que el presidente del club de novios abnegados soy yo, pero creo que he sido derrocado del trono mi amigo… sabes Ron, me da mucho gusto verte así y a Hermione también, es como si hubieran logrado combinar el carácter de uno con el otro, su parte responsable y estricta con tu practicidad, su parte cariñosa con tu entrega, lo mejor de cada quien y ahora los dos lucen a flor de piel esa mezcla.
-¡Y así me siento hermano! He descubierto cosas en mí que pensé que no tenía, como la parte romántica… ehh, no te burles pero sabes, el otro día le escribí un poema.
-¿Un poema? ¿tú? ¡UN POEMA!... ¿en serio?
-Sí, yo, un poema… ¡y le encantó! Dijo que salvo por las 18 faltas de ortografía era perfecto.
-Bueno pues si no se nos hace lo del negocio de Quidditch puedes dedicarte a la poesía, por lo menos la venta de "uno" de tus libros ya es seguro…
