Los personajes que se mencionan en esta historia son propiedad de Stephanie Meyer y aunque quisiera ni Edward puede ser para mí, solo en mis sueños si eso cuenta XD. Tome prestados a todos para crear este Fic.
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Protección.
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-Me pareció genial que esta vez decidieras platicarnos tu historia.- dijo Tanya.- no te parece liberador?
-Bueno, pues a decir verdad sí, lo es un poco.- acepte.
-Te lo dije. Lo que acabas de hacer es un gran logro y un gran avance para ti, tu familia estará muy orgullosa.- me alentó.
Me sentí bien por lo que me dijo complementado con su sonrisa amable y sincera. Hoy había decidido compartir mi experiencia, cuando Riley me pregunto si quería hablar estuve a punto de decir no, no como siempre, pero algo dentro de mi me dijo que había llegado la hora de superar la pena o lo que fuera que me estuviera deteniendo hable, comencé con lo sencillo, hablando sobre mi vida cuando era niño y como si hubieran abierto una llave lo demás comenzó a fluir, hable de todo, no me guarde nada y como dijo Tanya había sido muy liberador. Su ceño se frunció de repente, desconcertándome por su repentino cambio de humor, dirigí mi vista hacia donde ella miraba ceñuda. Reconocí a Matt, su pequeño niño de la mano de una chica adolescente que se movía nerviosamente al lado del auto de Tanya
-Que haces aquí Claire?- le pregunto cuando llegamos cerca de ellos, la chica le sonrió apenada.
-Un vecino de mi abuela me aviso que la había visto un poco extraña en el jardín, creo que tiene otra de sus crisis y necesito ir urgentemente a verla, su madre y hermanas salieron de compras. Lo siento fue el único lugar que se ocurrió acudir, no podía dejar al Mattie solo y necesito irme.- explico con ansiedad.
Tanya la miro comprensiva y le tomo del hombro reconfortándola.
-No te preocupes, ve. Espero que tu abuela se encuentre bien.- le deseo.
-Gracias.
-Me llamas si no puedes desocuparte el viernes?- la chica asintió.
Se despidió de Matt dándole un beso en el tope de la cabeza, el niño estaba muy entretenido comiéndose un muffin, por lo que solo asintió y se despidió con la mano. Antes de irse Claire hizo un inclinamiento con la cabeza despidiéndose y se fue caminando muy rápido hacia la calle.
-Dame un beso precioso.- le dijo Tanya a Matt con ternura cargándolo, este se lo dio abrazándola-Pero mira como estas todo embarrado de chocolate.- le regaño sacando un pañuelo de su bolsa y limpiando su boca.
-Jeje, te deje un beso chocolatoso- se rio el niño y era verdad, la mejilla de Tanya estaba manchada con chocolate- Esta muy rico mami, quieres?- le ofreció lo poco que quedaba del panecillo.
-No cariño, gracias.
Matt se encogió de hombros y siguió mordisqueando, su mirada curiosa se fijo en mí y dos grandes ojos azules me escrutaron.
-Hola.- le salude sonriéndole.
-Hola.- replico su vocecita entrecerrando los ojos recelosamente.
Su madre termino de limpiar su carita y lo bajo al suelo.
-Cariño él es Edward, te platique de él recuerdas?
Que le hablara a su hijo de mi me causo una sensación placentera dentro de mí, desde que había hablado con Tanya me había agradado mucho y haber escuchado su historia causaba una gran admiración por mi parte. Teníamos muchas cosas en común incluyendo que los dos éramos padres de maravillosos niños de la misma edad. Fácilmente podía predecir que nos haríamos buenos amigos.
-Tu eres el señor que tiene hijos de mi edad?- pregunto Matt curioso, asentí.
-Wow! Eso es genial, como se llaman?
-Elizabeth y Thomas.- le respondí sacando la foto que le había enseñado anteriormente a su madre- mira son ellos.- le mostré.
El pequeño rubio le extendió los restos de muffin a su madre y tomo la foto observándola curiosamente, sonrió y me la entrego de vuelta.
-Ella es muy bonita.- murmuro bajito, tanto que casi no pude escucharlo, se veía apenado por lo que acababa de decir y el rubor que coloreo sus mejillas me lo confirmo, Tanya soltó una risita.
-Tal vez algún día puedas conocerlos.- propuse.
Su carita se ilumino de emoción.
-Eso sería genial, te imaginas mami ya voy a tener amigos otra vez!- exclamo emocionado.
Comprendí lo que quería decir, Taya me había contado que debido a que su ex la había buscado sus padres propusieron que sería mejor mantener a Matt en casa por si Félix desidia hacerle una visita también y trastornar al niño. El no sabía quién era su padre por obvias razones y seguramente a su corta edad no entendería lo que pasaba y solo lo pondría ansioso y confundido, así que por eso habían sacado al niño del jardín de niños, para protegerlo.
-Si cariño.- afirmo su madre.
-Cuando puede ser hoy?- inquirió ansioso.
-No precioso, ellos ahorita están con su mamá y tiene cosas que hacer.- le explico Tanya.
-Pero pronto va a ser su cumpleaños y conociendo a su tía tendrán una fiesta, estas invitadísimo y allí los puedes conocer. Qué te parece?- le ofrecí.
-Una fiesta! Con muchos niños!- exclamo, yo asentí. Se enderezo y se puso serio.- es un trato?- cuestiono extendiendo su mano.
Se la estreche no ejerciendo mucha fuerza.
-Es un trato.- afirme dejando su mano libre.
-Mamá quiero un helado.- le pidió olvidándose cambiando drásticamente de tema, pero aun con una sonrisa emocionada en su rostro.
-Matt acabas de comerte el pastelito de chocolate- le recordó, Matt no se rindió tan fácil e hizo un puchero, me reí recordando es táctica de mi hermana y mis hijos, incluso de Bella. Por supuesto esta nunca fallaba y Tanya rondando los ojos cedió- Esta bien manipulador.- Matt sonrió satisfecho y luego volteo hacia mí.
-Quieres venir a comer helado con nosotros?- me pregunto haciendo ese puchero de nuevo, me reí volteando a ver a Tanya, ella rodo los ojos.
-Mattie no puedes usar esa táctica con la demás gente, no es correcto. –le reprendió su madre.
-Porque?- cuestiono.
-Estamos en la etapa de los porque eh?- me carcajee, Tanya me saco la lengua inclinándose a la altura de su hijo.
-Porque tal vez Edward tiene cosas que hacer y no puedes disponer de su tiempo- Matt abrió la boca seguramente para preguntar porque de nuevo, pero Tanya lo detuvo- simplemente porque no cariño, está bien.
-Por mí no hay problema, no tengo cosas que hacer.- asegure.
-No, no Edward, no tienes que hacerlo.- me dijo Tanya levantándose.
-Quiero hacerlo, seria genial. Como los niños están con Bella me hace falta algo de infantilismo, azúcar y caricaturas.- bromee.
-Seguro?- me pregunto, yo asentí.
-Wow! Eso es genial!- exclamo Matt saltando y una vez más me recordó a mi hermana y a mis hijos.
-…
Pase un buen rato junto a Tanya y su hijo. Matt era muy inteligente, me contó sobre sus cosas favoritas, lo que le gustaba ver en televisión, tuvimos una discusión sobre que helado era el mejor, el defendía el de chocolate y yo el de vainilla, Tanya solo se reía y tenía razones para hacerlo, era ridículo que yo me pusiera a discutir como un niño, aunque solo lo hacía de broma para mantenerlo entretenidos y divertidos, al final por supuesto lo deje ganas y acepte que el de chocolate era el mejor. Matt me hizo comer un cono de este helado para que completara mi derrota, tampoco fue un gran sacrificio.
Me preguntaba muchas cosas sobre mis hijos y como padre orgulloso que soy no me molestaba presumirlos un poco y Matt me escuchaba atento. Se sorprendió cuando le conté que a Lizzie le gustaba mucho dibujar y me contó que a él también le gustaba, pero sus cosas favoritas para dibujar eran aviones, decía que iba a ser piloto cuando creciera, me di cuenta que tenía un interés en especial por Liz, preguntaba más cosas sobre ella y no paraba de alagar cada cosa que le contaba, me parecía tierno de su parte el interés que tenia por mi hija. Él es un niño muy bueno y seria una grandiosa idea que fuera amigo de mis hijos, sospechaba que se llevarían de lo mejor.
-Gracias por pasar esta tarde con nosotros, Matt se la ha pasado muy bien. Desde que lo sacamos del jardín de niños no lo veía reírse tanto y todo gracias a ti.- me agradeció.
Estábamos sentados en una de las bancas del parque, Matt estaba jugando con algunos niños en las resbaladillas y los columpios, desde aquí lo estábamos vigilando.
-No tienes que agradecer, yo también me estoy pasando muy bien, necesitaba distraerme un poco y Matt es un chico genial. Lo has educado muy bien, eres una buena madre.
Tanya bajo la mirada avergonzada y me sonrió con sinceridad y agradecimiento.
-Es que siento que te estoy quitando tiempo con tu familia, ahorita podrías estar jugando con tus hijos en vez de con un niño ajeno y podrías estar platicando con tu esposa en lugar de conmigo.
-No te preocupes, ellos hoy fueron arrastrados a una visita al acuario.- le conté- después de salir de la reunión me hubiera ido a encerrar a mi habitación a esperar que anocheciera para poder dormirme, mi día fue más activo gracias a ustedes y como dije me la pase muy bien.- reitere con sinceridad.
Todo iba bien, estábamos platicando tranquilamente, pero el rostro de Tanya se desfiguro a una mueca de horror y alarma, me alarme junto con ella, que sucedía?
-Oh por dios! Donde esta? Donde esta?- pregunto frenéticamente rodeando el parque con la mirada.
Instintivamente voltee a todos lados también, Matt no estaba donde hace un momento. Sentí pánico, pero también sentí la necesidad de tranquilizarme para tranquilizar a Tanya y buscar a Mathew.
-Tranquila Tanya, primero tienes que tranquilizarte- respiro hondo pero no me engaño aun estaba en pánico podía verlo en sus ojos- vamos a buscarlo, te ve para eso lado y yo voy al contrario.- le indique tomando el control, ella solo asintió caminando rápido hacia la dirección que le mostré.
Camine por donde estaban los juegos buscándolo entre los niños que se encontraban jugando, camine mas allá buscando algo con lo que pudo haberse entretenido. Había un vendedor de globos, pero solo había una niña de cabello negro y estaba con su madre, había un grupo más de niños persiguiendo a las palomas, ninguno era Matt. Comencé a desesperarme pasando mi mano por mis cabellos nerviosamente, tenía que encontrarlo, no me podía imaginar lo que Tanya estaba sintiendo en estos momentos, si yo perdiera a Tom o Liz me estaría muriendo, sacudí la cabeza ahuyentando esos malos pensamientos. Este movimiento hizo que algo llamara mi atención, había un pequeño local donde se vendían dulces y enfrente de esta había un hombre musculoso, vestido de negro. Solo podía ver su espalda y su nuca, su cabello era de un castaño claro, pero el color de su cabello ni su ancha espalda era lo que me llamaba la atención, sino su extraña actitud, su cabeza se movía ansiosamente mirando hacia todos lados, como buscando algo, pero no de la forma en que lo hacía yo, sino con miedo. Se movió quedando de lado y mostrándome su perfil, no me detuve a detallar su rostro, su movimiento me dio campo libre para divisar a un pequeño rubio, Matt que trataba de romper el envoltorio de una paleta.
Rápidamente corrí hacia donde él estaba, no se dio cuenta de mi aproximación, estaba muy entretenido tratando de abrir el dulce. El hombre me miro curioso, sus ojos negros me escrutaban, los rasgos del sospechoso extraño eran duros y trastornados y tenían cierto aire familiar, la comprensión no tardo mucho en llegar a mí. La forma de su rostro y la forma de su nariz eran como las de Mathew, él era Félix. Llegue frente a ellos, Matt por fin reparo en mi presencia y su rostro no estaba asustado ni nada parecido, en lugar de eso me sonrió.
-Edward! Mira Félix me compro una paleta, pero no puedo abrirla. Podrías abrirla por mi?- me pregunto ajeno a lo que estaba pasando.
Dio pequeños paso hacia mi extendiendo el dulce, Félix se vio alarmado y con su cuerpo trato de detener al niño, le lance una mirada asesina dándole a entender que esa no era una opción, que ni lo intentara, amedrentado dejo que Matt se acercara.
-Claro Mattie- me acuclille a su altura- porque te desapareciste así, tu madre está muy preocupada.
-Félix me dijo que me compraría un dulce- se encogió de hombros- y se me antojo, dijo que no nos tardaríamos, pero no podía abrir mi dulce, ya iba de regreso.- se justifico.
-No debiste irte, no debes irte con extraños.- reprendí, el niño frunció el ceño.
-Pero Félix no es un extraño, es un amigo. El otro día cuando Claire estaba distraída salí al jardín y el estaba ahí, también me dio un dulce, solo que se abría mas fácil que este. Ya vas a abrir la paleta?- volvió a preguntar, reí por la importancia que le daba al dulce, le di un beso en el tope de la cabeza incorporándome y atrayéndolo para protegerlo del hombre frente a nosotros, lo mire fijamente.
-Se quién eres y también se que no deberías de acercarte a este niño, no creo que a Tanya le agrade mucho la idea de verte rondando cerca de su hijo, así que te sugiero que desaparezcas antes de que ella se aparezca por aquí.- le advertí.
El hombre frunció el ceño molesto, y levanto un dedo amenazadoramente.
-Pues yo no sé quién eres y sinceramente no me interesa. Si es que sabes en realidad quien soy sabrás que tengo mucho más derecho de estar con ese niño, porque soy…
-Maldito estúpido!-grito Tanya batiendo el puño hacia él- quien diablos te crees que eres? Como se te ocurre llevarte a mi hijo de esa manera? Con que derecho idiota?- le lanzo todas las preguntas casi golpeándolo, pero la detuve cuando se quiso acercar más, no sabía cómo reaccionaría el tipo.
-Que derecho dices? Tal vez te hayas buscado alguien más para cumplir ese papel- me lanzo una mirada haciéndome saber que se refería a mi- pero tú sabes bien el lazo que nos une y que derechos son de los que hablas.- le replico el tipo poniendo se cada vez mas furioso, la gente que pasaba a nuestro lado nos miraba entre curiosas y asustadas.
-Los derechos que pregonas los perdiste desde el momento en que sugeriste que no lo tuviera- los ojos de Tanya se estaban cristalizando a cada palabra, tome su cintura alejándola y reconfortándola, aun tenia a Matt en mis brazos y miraba la escena curioso y confuso- no sugieras la idea siquiera de que tus instintos paternales despertaron, porque ambos sabemos que eso no es verdad, que es lo que quieres dinero?- inquirió con furia- eso es lo que quieres para que nos dejes en paz? Dime cuanto y te lo doy.
Félix se veía amedrentado por sus palabras, su ceño cada vez se fruncía más pero no era por molestia, había otro sentimiento en sus ojos.
-No eso no es lo que quiero.- murmuro, sacudió la cabeza- yo… mejor… mejor me voy.
Dio algunos pasos hacia atrás alejándose, antes de voltearse miro por última vez a Mathew, esperaba ver algún tipo de sentimiento ya sea malo o bueno en sus ojos, pero en ellos no había nada, estaban vacíos. Poco a poco contemple como se alejaba, a mi lado Tanya comenzó a sollozar, la atraje contra mi pecho.
-Mira por fin la pude abrir!- exclamo un Mathew emocionado y externo a lo que sucedía, lamio el dulce e hizo una mueca- iug! Sabe feo, pica.- tiro la paleta al suelo abanicando su lengua enrojecida, miro a su mamá y se preocupo- Mami porque lloras? No llores mami.- le pidió e hizo un puchero triste.
Tanya levanto la vista y se limpio las lágrimas tratando de recomponerse pero su expresión estaba rota, extendió los brazos para que le entregara a su hijo, lo hice. Tanya lo abrazo fuertemente y repartió besos por todo su rostro.
-Nunca más me vuelvas a asustar de esa manera escuchas?
-Nunca más mami, nunca más si con eso evito que vuelvas a llorar- tomo el rostro de su madre con sus pequeñas manitas y le planto un beso en su nariz- lo siento mami.
Tanya sonrió a medias, las lágrimas seguían saliendo de sus ojos y Matt le repartía pequeños besos por donde estas corrían, comenzamos a caminar hacia donde habíamos estacionado los autos, sin decir nada. Tanya aun estaba aturdida por lo que había pasado, Matt estaba demasiado absorto consolando a su madre y yo preocupado por los dos. Metió al niño en el asiento del copiloto, pero la detuve antes de que se despidiera.
-Tanya la verdad estoy muy preocupado por ti y por Matt. Se me hizo muy extraña la forma tan pacifica en que se fue ese tipo, no se me hace de fiar y temo que regrese a buscarlos cuando estés en tu casa sola. Me quedaría más tranquilo si me acompañaras a casa de mis padres y permanecieras allí hasta que tu familia regrese.
-No es necesario Edward.- debatió.
-Claro que sí. Por favor Tanya me sentiría más tranquilo, hazlo por mí, hazlo por Matt.
Tanya frunció la boca dudando y pensando que hacer, volteo a ver a su hijo y eso le hizo decidir. Soltó un suspiro pesado antes de responderme.
-Está bien. Te sigo?- asentí.
Los dos subimos al auto y emprendimos el viaje hacia la casa de mis padres.
Durante el camino estuve pensando en lo que había pasado. Me aliviaba a sobremanera haber encontrado a Matt, no sabía las intenciones que tenia Félix después de comprar el dichoso dulce, tal vez solo haría eso como la vez pasada o tal vez pensara llevárselo y por eso agradecía haber notado su extraña actitud antes de que desapareciera con él. Sabía que Tanya hubiera quedado destrozada, no sabríamos que haría con Matt, así como era, un adicto inestable, que ganaba con llevárselo, seria verdad que quería reclamar su derecho como padre o solo quería dinero? Eso realmente no importaba, lo importante era que no se había llevado a Matt, que él estaba bien y ahora habría que pensar que hacer para evitar que se acercara de nuevo a ellos. Consideraba a Tanya mi amiga y realmente me preocupaba por ellos, yo le ofrecería mi apoyo porque sabía su inquietud como madre, yo haría cualquier cosa para proteger a mis hijos.
El camino fue rápido, no estábamos lejos. Estacione el auto en el porche, Tanya se estaciono detrás de mí. Ya estaba oscureciendo y las luces de la estancia estaban encendidas, mi madre estaba en casa. Tendría que dar un par de explicaciones por llegar con una mujer y un niño, la verdad es que a nadie le había contado sobre mi amistad con Tanya, no se porque, simplemente quise guardármelo para mi, no quería que comenzaran con sus cuestionamientos, sobre todo mi madre, siempre quería saber cada detalle de lo que hacía en el día. Pero al parecer ahora tendría que contarlo, me gustara o no.
Matt se había quedado dormido en el camino, le ayude a cargarlo, caminando hacia la casa. Tanya estaba titubeante, le sonreí dándole confianza, suspiro pesadamente cuando abrí la puerta y le indique entrar, la dirigí hacia la sala. Mi madre se encontraba ahí rodeada de fotografías y álbumes, checkeando algunas fotos y pegándolas donde creía estarían bien. Alzo la vista cuando noto nuestra presencia y se sorprendió al ver a Tanya y a Matt en mis brazos.
-Oh! Amm… Hola.- saludo totalmente confundida, dejo sus cosas a lado y se levanto.
-Hola mamá. Mira ella es Tanya, una amiga y él es su hijo Mathew.
-Hola Tanya mucho gusto.
-Mucho gusto Señora Cullen.
-Llame Esme querida, oh tu pequeño se quedo dormido- observo con ternura, mi madre tenía su instinto maternal muy a flor de piel aunque sus hijos ya estuviéramos grandes seguía siendo maternal con sus nietos y con otros niños que conocía- porque no lo recuestas en el sillón, así estará mas cómodo.
Le hice caso, puse a Matt en el sillón mas grande, se removió un poco pero no despertó. Mi madre invito a Tanya a sentarse, ella tímida lo hizo, como buena anfitriona le ofreció algo de tomar, Tanya le acepto un vaso de agua. Pensaba quedarme con ella, pero mi madre me tomo del brazo y me llevo con ella a la cocina.
-Que pasa madre?- le pregunte antes de que comenzara con su bomba de preguntas.
-Como es que aparecer así de la nada con una mujer y un niño, ni siquiera había escuchado que tuvieras una amiga llamada Tanya.- espeto sirviendo el agua.
-Me hice amiga de ella en las reuniones, ella también tuvo un problema similar al mío y pues bueno ha sido un buen apoyo, una buena amiga. La traje hoy aquí porque tuvo un problema y no hay nadie en su casa y yo estoy preocupado y le propuse que viniera aquí hasta que su familia llegara. Que acaso te molesta que traiga a amigos?- le pregunte a la defensiva.
-No claro que no, no es eso. Solo dime una cosa para estar tranquila, ella en realidad es tu amiga?
Me moleste mucho por el sentido de su pregunta, sabia a que se estaba refiriendo.
-Si mamá ella es mi amiga y está atravesando por algo muy difícil. Se a que viene tu pregunta y me parece tan malo que siquiera lo insinúes, nunca, óyeme bien, nunca engañaría a Bella con otra mujer. No sé como tu siendo mi madre y conociéndome lo pienses, si, mentí una vez pero no lo haría con algo así, soy mejor persona que eso aunque no lo creas.- le grite totalmente enojado.
Mi madre se sintió muy mal, pude verlo en sus ojos. Se llenaron de tristeza y estaba apenada, me sentí un poco mal por gritarle, pero mi molestia pudo más. Tome el vaso con agua para Tanya y camine a la sala.
-Ven vamos al porche a tomar un poco de aire libre.- le pedí, miro a su hijo- mi madre regresa en un momento ella lo cuidara- le prometí, asintió y me siguió hasta la entrada
Nos sentamos en las escaleras, le di su vaso de agua y saque mi cajetilla de cigarrillos, encendí uno.
-Quieres?- le ofrecí, asintió y lo tomo.
-Solo fumo cuando estoy demasiado estresada y Matt no está cerca, ya sabes para no darle una mala imagen y todo eso. Pero supongo que con toda esta situación sería comprensible.
-Si, quédatelo.- tome otro y lo encendí.
Nos quedamos en silencio un rato disfrutando de la tranquilidad y fumando. Fue agradable tener esos momentos de relajación.
-Quieres platicar sobre algo? Te veías molesto cuando saliste de la cocina.- comento, su pregunta no era del tipo de curiosidad que hace mal a las personas, sino preocupada realmente por lo que me sucedía.
-Mi madre hizo unas cuantas suposiciones erróneas y me moleste por ello.- simplemente contesto.
Abrió la boca para decir algo pero las luces de un carro estacionándose la distrajeron. Los dos volteamos, no reconocí quien era, las luces me daban directo a los ojos. Las luces se apagaron y me dio la oportunidad de ver quien había llegado, era Bella. Mi corazón salto como cada vez que la veía, me extraño que estuviera aquí, pero no me molesto para nada, teníamos 3 semanas sin vernos desde que estuvo aquí. Permaneció en el auto, vi como pasaba sus manos por sus cabellos sueltos nerviosamente, su ceño estaba fruncido y se veía molesta, no estaba entendiendo nada.
Bajo del auto con una bolsa de plástico negra en las manos, camino a paso firme hacia nosotros, mientras caminaba clavo su vista en Tanya y su ceño se frunció mas, por favor que no estuviera pensando lo que creo que está pensando, Bella es muy celosa y podía jurar que ahora mismo lo estaba, sonreí un poco, me gustaba verla celosa. Me incorpore para saludarla, esta vez clavo su vista en mi, le sonreí para tranquilizarla pero eso no sucedió, aun se le veía molesta.
-Hola amor, que haces aquí?
Baje los escalones para acercarme, Tanya se levanto y se movió nerviosa apagando su cigarrillo con el pie.
-Creo que mejor entro.- murmuro.
Bella se detuvo frente a mí y levanto su dedo índice hacia ella.
-No querida no te molestes- espeto ácidamente- disculpen la interrupción.
-No estás interrumpiendo nada Bella, no tienes porque decir eso.- le dije molestándome un poco, estaba siendo grosera.
-Bueno, lo que sea no me interesa. Solo vengo a decirte que eres un maldito tonto egoísta, pensé que esto había terminado pero al parecer no es así, tu sabes que yo te apoyo incondicionalmente en todo- iba a interrumpirla porque no estaba entendiendo nada, pero ella me lanzo una mirada que me dijo que no era una buena idea hablar en estos momentos- pero también sabes que mis hijos son todo para mí y no voy a perdonar a nadie que los ponga en peligro, ni siquiera a ti. Al irte de casa olvidaste esto- estampo la bolsa en mi estomago- tus estupideces casi le hacen daño a tu hijo.
Dicho todo esto se volteo y comenzó a caminar de vuelta a su auto, me quede pasmado completamente confundido, justo cuando estaba entrando al carro reaccione.
-Espera Bella, que diablos está pasando?
-Déjame en paz!- grito y estaba llorando.
Arranco el auto poniéndolo en marcha de inmediato. Me rompió el corazón verla marcharse así tan alterada y me preocupe, pero sobre todo estaba en shock sin entender nada. Sentí la mano de Tanya removiendo mi hombro.
-Que sucede Edward?- pregunto.
-No lo se.
Entendí que la respuesta estaba en mis manos, Bella había mencionado algo sobre esa bolsa, ella había venido a entregármela. Me costó trabajo abrirla, estaba muy bien cerrada. Por fin el nudo cedió y dejo al descubierto todo, lo que contenía era la raíz desde el principio de toda esta porquería y aquí estábamos de nuevo cara a cara. Bella menciono que había puesto en peligro a Tommy, horas antes pensaba que haría cualquier cosa para protegerlos, ahora sabia que tenía que poner eso en práctica, incluso si eso implicaba alejarme de ellos.
POV Bella.
Contemple mi reflejo en el espejo, me veía fatal, quienes dicen que el embarazo trae vida a tu rostro está equivocado o por lo menos ese no es mi caso, menos cuando me paso la mayor parte del día en el baño vomitando, que acaso estos síntomas nunca acabarían! A eso había que agregarle mi falta de sueño, mis ojeras cada vez estaban más marcadas, sabía que mi equilibrio nunca había sido muy bueno pero ahora era peor con los constantes mareos que me atacaban principalmente por la mañana, es que nunca se acabarían estos síntomas, ya casi cumplía los 3 meses y las cosas no estaban mejorando.
Mi apetito también estaba escaseando y por esa razón Alice me regañaba. Le llamo a mi doctor para adelantar la cita, decía que estaba preocupada por mi aspecto, ella me acompaño esta vez a mi cita, tuve una nuevo ultrasonido y Alice se dedico a acusarme con el doctor de todo lo que hacía y no hacia, casi me sentí en esas citas en las que iba con mi madre y el médico me regañaba porque mi madre le decía que no comía mis verduras. Mi doctor, le explico que los mareos y vómitos desaparecerían parcialmente ya que estaba entrando al tercer mes, pero si me regaño por no comer bien, me receto unas vitaminas y me sugirió alimento que podía comer y que no me provocaran ascos. Alice se quedo más tranquila por las vitaminas que tomaría, me trataba como si ella no estuviera igual de embarazada que yo, ella más que nadie debía comprenderme y en vez de eso ella era la que más me regañaba.
Fui hacia la sala y me tumbe en el sillón recargando la cabeza en el respaldo, cerré los ojos y me deje ir por un momento, aparte de los ascos estaba exhausta, mis pies dolían de tanto caminar. Alice nos había arrastrado a mis hijos y a mí al acuario, los niños pasaron un muy buen rato, estaban más que emocionados por ver a los peces y Tommy quedo encantado con los tiburones y delfines, en cambio a Elizabeth le gustaron mucho las tortugas, me prometió que le compraría una pequeña, uso la táctica del puchero y por supuesto cedí, pero no surgió el mismo efecto cuando Tommy sugirió que le comprara un delfín, di un rotundo no, donde diablos meteríamos un delfín? Alice se rio mucho por la solo idea de que lo sugiriera. Sentí que el sillón se hundía a mi lado.
-Te sientes mal otra vez?- pregunto la cantarina voz de mi cuñada. Incline mi rostro hacia donde provenía su voz sin abrir los ojos y asentí.
-Un poquito.- sentí como daba un pequeño masaje en mi barriga y le sonreí agradeciéndole.
-Ya tomaste tus vitaminas?
-Si mami, tome mis vitaminas y me comí todas mis verduras.- le conteste bromeando, abrí los ojos encontrándome con su risueño rostro.
-Muy graciosa señorita. Se te antoja algo para cenar?
-Mmm... a decir verdad no tengo mucha hambre- confesé Alice me miro feo- comimos un montón de chucherías en el acuario y aunque parecía buena idea comerlas en el momento mi estomago no pensaba lo mismo hace unos minutos.- le dije señalando hacia donde estaba el baño.
-Uyy, cuando se acabaran esos ascos que tienes? No me gusta verte con ese semblante.
-Ya oíste que el doctor dijo que pronto, ojala fuera mañana mismo.
-Si, es una de las cosas que no envidio de tu embarazo, todas esas cosas solo duraron un mes para mi.- contó sonriendo, le saque la lengua.
-Presumida. Pero bueno yo tengo el escote.- presumí, esta vez fue ella la que saco la lengua.
-Esas si que lo envidio- acepto bromeando, las dos soltamos una carcajada- Bueno ya, dejando de lado eso quería preguntarte si te parecía bien que le hiciera una fiesta a los niños?-
-A los niños, porque?- pregunte frunciendo el ceño confundida.
-Bella, en un mes es su cumpleaños, recuerdas, el 21 de junio.- me recordó.
Me golpee la frente apenada por mi olvido.
-Por dios soy una madre terrible, ni siquiera recuerdo cuando es el cumpleaños de mis hijos.
-Has tenido muchas cosas en la cabeza y para eso estoy yo aquí, para recordártelo.- me apoyo colocando su mano sobre la mía.
-Gracias Alice- agradeci con una sonrisa sincera- y claro que puedes hacer una fiesta, son tu especialidad. Expláyate tienes mi autorización.
-Bueno sabes que ese no era un impedimento para mi, de todas forma la hubiera organizado si no estabas de acuerdo.- dijo riendo, reí con ella.
21 de junio, un día antes era el cumpleaños de Edward. Cuando nacieron los gemelos él dijo que habían sido el mejor regalo de cumpleaños que había tenido.
-Pero déjame advertirte que voy a incluirte en los preparativos de la fiesta, necesitas despabilarte un poco y ya verás que será divertido. Podemos hacer la fiesta de disfraces, con algún tema, oh ya me estoy imaginando el jardín de la casa de mis padres, ya me estoy imaginando toda la decoración…- dijo entusiasmada mirando hacia el vacio, como si estuviera teniendo una visión, me dio risa.
-Mami!- grito mi hijo atrayendo mi atención, Alice no hizo caso y seguía hablando sobre, globos, dulces.
-Que pasa Tommy?
-Puedo comerme unos dulces que me encontré?-volvió a gritar.
-Donde encontraste esos dulces?
-Debajo del lava platos!- respondió.
Estuve a punto de responderle que no podía comer dulces a esta hora del día porque si no no iba a poder dormir. Lo que dijo llamo mi atención, debajo del lava platos? Que harían unos dulces en ese lugar? Me levante pensándolo, Alice por fin dejo a un lado su pregonara y me miro cuestionándome, hice un gesto de mi mano para que esperara y camine hacia la cocina. Tommy estaba sentado en el suelo sosteniendo un pequeño frasco con una mano y con la otra una pequeña píldora naranja, me quede observándolo mientras me acercaba, él un sin notar mi presencia dejo el frasco en el suelo, justo a tiempo me di cuenta de lo que era, era un frasco de medicamentos, de esos malditos medicamentos.
Todo paso en cámara lenta, mi mirada viajo hacia la otra mano de Tom, la que contenía la píldora, esta poco a poco se aproximaba hacia su boca. Mire la escena con horror, reaccione lo suficientemente rápido como para impedir que la píldora llegara a su destino. Tommy me miro confundido.
-Estos nos son dulces cariño, donde los encontraste?- volví a preguntar un poco alterada pero tratando de mostrarme serena frente a él.
-Me estaba escondiendo de Liz y me escondí bajo el lava platos y las vi, yo pensé que eran dulces.- me contesto inocentemente.
-No lo son, prométeme si encuentras algo así en cualquier lado de la casa no te lo comerás.
-Lo prometo mami.- me aseguro, estaba un poco asustado.
-Tranquilo amor no estoy enfada contigo, ven vamos arriba con tu hermana.
Alice seguía parada en la sala esperando que volviera, antes de que pudiera preguntar algo hable primero.
-Ayúdame a encontrar aquí abajo en cada rincón contenedores como este- le mostré el frasco naranja- yo voy arriba a hacer lo mismo.
-Pero que pasa?- inquirió con confusión en su rostro.
-Solo ayúdame, en un momento te explico todo.
Aun dudosa asintió. Subí con Thomas al cuarto de su hermana que estaba recargada contra la pared, con sus brazos cubriendo su rostro, les dije que esperaran aquí un rato y ellos obedecieron.
Fui a todas las habitaciones de la segunda planta buscando en cada rincón bueno para esconder cosas los dichosos contenedores, casi quise echarme a llorar cuando encontré los primeros en al baño debajo del lavabo, encontré algunos más en el estudio, debajo del escritorio y entre algunos libros, en los cuartos de invitados y sus respectivos baños, eran lugares tan expuestos. Me golpeaba mentalmente por no haberme percatado y a la vez me aliviaba que mis hijos no hubieran encontrado alguno antes. El último lugar al que fui fue a mi cuarto, solo encontré uno debajo de la cama, a esas alturas ya las lágrimas habían cedido y corrían libres por mis mejillas, conté en total 6 frascos y todavía faltaban los que encontraría Alice. Cuando los trajo conté 8.
-Son lo que creo que son?- pregunto Alice rompiendo el silencio que se había establecido después de que ella volviera, solo pude asentir mientras más sollozos salían de mi pecho, su boca solo articulo un "OH" de comprensión.
De un momento a otro lo que sea que sentía en mi pecho se convirtió en furia, la imagen de Tommy casi ingiriendo esas pastillas se repetía cada una y otra vez en mi cabeza y a cada repetición la furia crecía. Me levante, tome una bolsa del fondo de mi armario y mientras limpiaba mis lagrimas, metí las pastillas en la bolsa.
-Que vas a hacer?- pregunto Alice.
-A hacer una entrega especial.- masculle entre dientes- Puedes cuidar de los niños mientras regreso?
No me espere a recibir una respuesta, salí a paso firme de la habitación sin escuchar cómo me llamaba ni lo que decía a continuación. Ya no escuchaba nada, mientras arrancaba el auto solo sabia la dirección que tomar y todo lo veía rojo.
Hola:::
Pues como dije anteriormente empezó el drama, de hecho todo esto de que Bella encuentra las pastillas escondidas a un principio lo tenía contemplado que lo hiciera antes de que Edward se fuera, cuando tenía la idea de que Bella se portara mal con Edward. Y pues bueno las cosas cambiaron y decidí hacer a Bella un poco más buena, pero pensé que sería como que muy aburrido la Bella toda comprensiva y así que la idea de las pastillas vino de nuevo. Espero les haya gustado.
Bueno me toca tranquilizarlos respecto a Tanya, se me había olvidado aclararlo el capitulo pasado. Tanya no va a tener nada romántico con Edward, cuando dije que sería un apoyo no me refería a ese sentido, solo va a haber una amistad como se podrán dar cuenta en este capítulo, Tanya lo apoyara en su momento y Edward la apoya a ella, nada de liarse. Aunque todos los piensen incluso Esme y Bella no es así. Además ella tiene sus propios problemas como para ligarse al marido de otra jeje.
Pues para las que leen mi otra historia sabrán que estoy haciendo uso del servicio a la comunidad para encontrar a una lectora muy linda. La chica leyó mi historia de Herencia en juego y dejo reviews muy geniales, al final me dijo que quería que leyera algo que ella había escrito y dejo su correo pero ya saben que FF borra los correos que dejan en sus reviews y pues bueno se perdió. Para añadir algo mas a mi frustración la chica no tiene cuenta en esta página por lo que no puedo mandarle un MP, ella firma en los comentarios como kihori, así que si alguien la conoce o ha dejado comentarios en sus fics y puedan contactarla, díganle que la estoy buscando porque su correo se perdió en el camino y no la puedo contactar, me harían un gran favor.
Ahora agradezco cada uno de sus comentarios, favoritos, alertas. Ya saben lo que me gusta leer sus opiniones así que díganme que les pareció el capitulo.
Apenas hoy conectaron mi internet de nuevo, de verdad soy inútil sin internet, lo bueno es que así tuve un poquito mas de tiempo para adelantar el capitulo y salió mas largo que otras veces, creo que este es el mas largo que he escrito.
Me voy, saludos, bss y abrzs. Qidence.
Chaoo…
