A petición especial de NobodyXVIII y por amenazas del Cactus Telefonista, no me queda más remedio que subir doble capítulo.
La verdad es que ya me lo estaba planteando, me sabía a poco el anterior, y lo dejo por aquí para sentirme mejor con mi persona.
¡A leer!
Plan de Fuga
-¿Korine?
-¿Qué?
-Llevas un rato como ausente.-Comentó Dick Grayson, tras tomar asiento en el tresillo junto a su primogénita.- Tu hermano se ha ido hace rato, pensábamos que ibas a ir con Ryan, Crow y él a la piscina.
-N-no. No me apetece. Pero voy a dar una vuelta por la ciudad. Tranquilo- empezó, antes de que el moreno hablase-, no me acercaré al banco.
Su padre sonrió y ella se metió en su dormitorio para ponerse algo de ropa. Optó por un mono vaquero, corto, y una camiseta blanca. Se recogió el pelo en una coleta alta y después de coger una bandolera para llevar lo esencial, salió de casa y se alejó de sus padres.
Las noticias aún resonaban en su cabeza, mientras se alejaba a paso veloz. Unos supuestos héroes se habían colado en el banco y habían dejado escapar a los atracadores. La policía había afirmado que habían atrapado a unos pocos, pero que los mencionados héroes, con caras tapadas, parecían ser ayudantes del plan de fuga, y que los estaban buscando por toda la ciudad. Solo podía pensar en que no durarían mucho con la policía tras ellos, y que descubrirían sus identidades. ¿Qué debía hacer? Si se mezclaba con ellos, la tomarían por una ladrona también; pero habían sido sus amigos, al menos un año atrás, antes de que dejara de juntarse con ellos por ser una humana común. Sin embargo, apretó el paso y siguió el sonido de los coches patrulla, que andaban tras la pista del grupo de jóvenes. Callejeó para no toparse con los agentes y se metió por un estrecho callejón, donde chocó con la espalda de alguien más.
-¡Ah!
-¡Eh!-Sonó una voz masculina, con tono ofendido.
-No grites, o nos descubrirán.-Masculló ahora una voz de chica.
-¿Qué está…?
-¡Sh!-Fue suficiente para que todos guardasen silencio. Cuando la policía se alejó, las dos figuras se volvieron hacia ella. -¿Y tú quién eres?
-K-korine Grays-
-No me importa.-Respondió de pronto.
-No seas así.
-Podría ser una espía.
-Es una cría, dudo que trabaje para la policía.
-Vosotros tampoco sois mucho mayores.-Se quejó ella, recelosa.
-Somos mayores que tú, eso está claro. Perdona por el término utilizado. Mi nombre es Wallace. Wally para los amigos. Y ella es Mary.
-Un placer.-Dijo, con desgana.
-Déjate de presentaciones y vamos, o ellos llegarán antes.-Dijo entre dientes la muchacha.
-Discúlpala, estamos buscando a alguien.
-¡Yo también! A unos amigos. Están en peligro.-Explicó precipitadamente.
Los otros dos arquearon una ceja y la miraron de forma inquisitiva, y Mary con desconfianza también.
-La policía los está buscando, y tengo que ayudarles a escapar.-Explicó con resignación.
-Que interesante…-La muchacha sonrió de medio lado.
-¡Pst! ¡Por aquí!-Instó la voz, desde la oscuridad de un estrecho callejón cerca de ellos.
Se miraron unos segundos y finalmente fue Naomi la que, tirando del brazo de Héctor, siguió a la persona misteriosa, y guió al resto con ella.
Caminaron a oscuras, cogidos de las manos, entre paredes estrechas y malolientes. Cada vez se acercaban más a la luz del atardecer, en el otro extremo del pasillo, y reconocieron una concurrida calle de la ciudad. Era dónde solían ir de compras los fines de semana. Frente a ellos se alzaba la puerta de la tienda de cómics, y a ambos lados, otros comercios, como tiendas de dulces, panaderías, tiendas de ropa, puestos de perritos calientes, gofres o helados. La gente continuaba con su vida normal, de acá para allá, y no prestaban atención a casi nada.
-Quitaos las máscaras y esconded todo los que llevéis que sea sospechoso.
-¿Y si nos reconoce alguien?
-¡Héctor, haz lo que te digo!
-¿Cómo sabes mi-?
-¿Korine?-Preguntó Ryan, detrás de Naomi y Héctor.
-¡Vamos!-Instó.
Héctor se desprendió de su máscara y la guardó en el interior de su mochila. Ryan se quitó la capucha y Galfore dejó de levitar.
-¿Qué pasa con Crow?
-Que se ponga la pulsera.
-Nos sabemos dónde están ni la pulsera ni mi collar.
La morena se quejó por lo bajo y soltó algún improperio. Se mantuvo en silencio unos momentos, dubitativa.
-¿Dónde nos llevas?-Preguntó Ryan.- ¿Por qué haces esto?
-¡Intento pensar!
-Está bien.-Saltó Naomi, con calma.- Crow irá en el centro del grupo, tapada por nosotros. Ryan, ponte la careta de mi hermano sobre la cabeza.
-¿Y la llevo todo el camino a modo de gorra?-Se quejó.
-Será suficiente para el trayecto que vamos a hacer. Ya verás.
Ryan soltó la mano de Héctor, que estaba delante él, y recibió de su parte la máscara, que se puso en la cabeza para ocultar el color de su pelo. Entonces salieron disimuladamente del callejón, escondieron a Crow entre ellos y siguieron a Korine a toda prisa hacia el interior de un edificio.
-¿La tienda de cómics?-Preguntó Héctor, extrañado.
-Sí. Y ahora seguidme.
Entre estanterías, vitrinas y artículos de colección, encontraron al dependiente, un chico joven, no mucho mayor que Héctor y Naomi, y Korine se acercó a él.
-Los he traído.
-¡Estupendo!-Todos se quedaron de piedra. ¿Los iba a entregar? El dependiente, al que algunos ya conocían, se acercó a ellos, sonriente.-Seguidme. Curaremos esa herida tuya- señaló a Héctor, y os enseñaré el sitio.
Se miraron unos segundos y, ante la atenta y severa mirada de Korine, lo siguieron hacia una puerta con el letrero: almacén. Korine iba en la retaguardia, tras Héctor, que seguía a Galfore y a Ryan. Crow iba pegada a Naomi, que seguía en cabeza. Bajaron por unas escaleras a un sótano bien iluminado y más grande de lo esperado. En él encontraron un amplio espacio con una televisión, un par de butacas, un sofá, una mesa con sillas distintas, una pequeña nevera y una mesa de billar. Asombrados, dejaron de estar tensos y se internaron en la sala, hasta el centro.
-Bienvenidos.-Anunció el dependiente.
-¿Qué es todo esto?
-Esto es el Refugio.-Explicó una voz masculina, distinta a la del dependiente de la tienda, y el chico salió de detrás de una máquina de hacer deporte, en un rincón de la estancia. Era un chico de cabello rojo intenso, ojos azules y tez pálida. Todos voltearon para mirarlo, sorprendidos, alguno hasta dio un respingo por el susto y entonces vieron que también había una chica, apoyada en una pared, cruzada de brazos y sin mirarlos, desentendiéndose de todo aquello. Ella tenía los mismos ojos azules y el mismo cabello rojo, recogido en dos coletas bajas, pero era más pálida que él, casi tanto como Ryan.
-Tranquilos-empezó la morena-, él es Wallace. Me ha contado que os estaban buscando, como yo, y que querían traeros aquí. Este es un lugar seguro.
-¿Cómo estás segura de eso? ¿Los conoces acaso?-Preguntó Héctor, desconfiado. Ryan no quitaba la vista de encima del recién aparecido, y Naomi se dirigió al dependiente.
-¿Por qué nos ayudan?
-Porque no habéis hecho nada malo. Lo sé. Sé cómo sois.
-¿Se lo has contado?-Fue entonces Galfore quien habló, señalando al dependiente, mientras miraba a Korine, y parecía dolido. Ella no contestó y miró a otro lado.
-Ella no ha dicho nada que no supiéramos ya. En cuánto ha salido en las noticias lo he sabido. Tu vienes mucho por aquí, ¿verdad?-Miró a Héctor.-Casi siempre veo a mi jefe echarte porque lees y no compras nada.-Rio, y el otro chico se sonrojó, avergonzado.-Y tú me compraste el cañón del escaparate. Era el último que nos quedaba, y no esperaba que una chica tan bonita como tú fuese a llevárselo.-Naomi también se sonrojó, pero sonreía, halagada. Héctor le hacía burla a las espaldas.
-Korine chocó con nosotros hace un rato- empezó a explicar Wallace, llamando la atención nuevamente-, Balemm- señaló con un gesto de la mano al joven dependiente-, nos avisó de que teníamos que encontraros antes de que os atraparan y os detuvieran. Korine solo trató de ayudaros, y gracias a ella estáis aquí.- La morena y el pelirrojo se sonreían.
-Yo solo quiero volver a casa.-Se quejó la pequeña de piel verde. La cara de Wallace y Balemm cambió.
-No podéis.
-No nos lo podéis impedir.-Se encaró Héctor con el de ojos negros.
-Por supuesto que no, pero no es la mejor opción. No tardarán en saber que fuisteis vosotros, porque Ryan y Crow se han dejado los inhibidores allí.-Sentenció Korine. Guardaron silencio y Héctor se relajó.
-Os ponéis en peligro vosotros y a vuestros padres. Todo el mundo conocerá sus identidades secretas, y tendréis que marcharos de Jump City, pero ni así estaríais a salvo.
-¿Por qué no nos cuentas lo que hacéis en este sótano mientras tomamos una decisión?-Propuso Naomi.
-Está bien. ¿Por qué creéis que trabajo en una tienda de cómics?-Preguntó, mirando a todos los rostros confusos y el de Wallace, sonriente.- Soy muy fan de los superhéroes.-Miró a Korine, pues sabía que ella era igual.-Por eso me gusta creer que pueden volver. Entonces encontré a Wally y Mary en mi antigua ciudad: Starling City. Ellos no se ocultaban, porque allí siguen habiendo héroes, y con la falsa historia de un campamento de verano, nos trasladamos aquí, dónde me ayudarían a encontrar a la siguiente generación de héroes para Jump City, porque el mal nunca descansa.
-Entonces, ¿tenéis poderes?-El chico asintió, y ella solo bufó. Ryan esperaba una respuesta.
-Sí, ambos tenemos. Heredamos los poderes de nuestros padres. Y también llevamos inhibidores, pero para poder juntarnos con los humanos normales.
-Son metahumanos, y nacieron de un héroe y una villana.
Un susurro se extendió por la sala cuando todos ellos empezaron a hacer preguntas en voz baja.
-Nuestro padre es de Star City, pero nuestra madre es de Jump City.
-¿Tu madre fue una villana de Jump City?
-¡No os preocupéis! Vuestros padres zurraron a mi madre alguna vez, pero eso quedó atrás hace tiempo para ella.
-¿Quiénes son?-Se impacientó Héctor, en un ataque de fanatismo.
-Haz ya la demostración y que nos dejen en paz, Wally.-Se quejó la chica misteriosa, por fin rompiendo su silencio. Se quitó los pendientes y extendió la mano hacia un espejo cercano. De la punta de sus dedos salió un destello, mitad azul, mitad rosa, y rompió el espejo.-Siete años de mala suerte.-Explicó, y se marchó escaleras arriba.
-Ha heredado los poderes de Jinx.-Explicó el dependiente.
-Que. Pasada.-Pudo decir Héctor, embobado.
-Y Wallace…
-Puede correr a gran velocidad. Eres hijo de Jinx y Kid Flash.-Completó Korine.
-Exacto.
-Te admiro muchísimo ahora mismo.-Korine estaba fascinada.
-¡Vaya un poder!-Se quejó Ryan.
-Quizá no sea tan guay como los de mi hermana, pero al menos puedo controlarlos.-Atacó, ofendido. Ryan solo pudo apretar los dientes y tragarse sus palabras.
-El caso es que, uso este sótano oculto para cuidar de ellos mientras están fuera de casa, y aquí puedo ofreceros refugio hasta que decidáis qué hacer.
-¿Y si no queremos quedarnos?
-Como ya os he dicho, vuestra identidad y la de vuestros padres estará en peligro. Podéis poneros en contacto con ellos para decirles que estáis bien, pero que os esconderéis unos días. Podéis decir que os vais de campamento, de viaje. Puedo ayudaros a controlar vuestros poderes, y- encendió la televisión, dónde en las noticias la gente hablaba de ellos en pequeñas entrevistas- conseguir que dejen de odiaros.
Los ciudadanos parecían alterados, enfadados. Decían que cómo podía gente con dones usarlos para hacer el mal junto al Joker, en lugar de defenderlos. Algo se instaló en su interior, un dolor, una molestia: tristeza. Aquello no era lo que habían querido conseguir, y Héctor se sentía el más culpable de todos. El dependiente se acercó a él.
-Escucha. Si te quedas conmigo, puedo convertiros en héroes.
-¿Cómo?
-Hay muchas ciudades donde abunda el mal, y héroes mayores que se retiran. Necesitan sangre nueva, y es lo que podéis ofrecerles. Llevará un poco de tiempo el entrenaros, pero podemos hacerlo. Contamos con la ayuda de dos jóvenes que ya saben controlarlos.
-Balemm nos ayudó muchísimo a Mary y a mí. Sabe bien cómo entrenarnos y nos enseña a compaginar nuestros dones en batalla. De momento solo hemos combatido en el campo de entrenamiento, pero podríamos enfrentarnos a un pequeño problema y solventarlo.-Explicó Wallace, orgulloso.
-Tenemos que deliberar. Gracias por la oferta.
-Os dejaremos a solas.-Balemm condujo a Wallace al exterior.
-¿Korine?
La morena miró a sus amigos unos segundos y subió al piso superior, delante de Wallace, que le puso una mano en la espalda para reconfortarla.
-¿Crees que aceptarán?
-No sé cómo piensan los héroes, no puedo decírtelo.
-Tú los has puesto a salvo. Eres una heroína.-Ella sonrió, pero no se sentía así. Su don era no tener don, por eso pasaba desapercibida ante la policía.
-¿Qué hacemos?-Quiso saber Galfore.
-Está claro que nuestra opción más viable es quedarnos.-Expresó la rubia.
-¡Ni de broma! Nuestros padres se volverán locos.
-Ryan, sé que no te hace gracia la idea, pero piensa en Crow.
El chico miró a su hermana, aún verde, y tuvo que contener las ganas de agarrar a Naomi por los hombros y zarandearla. Optó por respirar hondo cinco segundos y entonces hablar calmadamente.
-Puedes fabricar más inhibidores. Eres lista.
-Necesito tiempo, y material. Aquí puedo hacerlo. Fuera no. Y es verdad que nuestros padres ya deben saber que fuimos nosotros y que sabemos que tenemos poderes o lo que sea esto- miró al resto, que le prestaba atención-, así que para protegerlos y protegernos nosotros, tenemos que permanecer aquí, aunque sea un tiempo.
Todos los demás subieron para comunicarle a Balemm su decisión, pero Ryan, aún enfadado, se quedó abajo, reventando bombillas sin querer.
-Balemm- llamó la muchacha, y el chico se dio la vuelta, con unos cuantos libros en las manos-, hemos decidido quedarnos. Al menos hasta que pueda fabricar unos inhibidores para Crow y Ryan. Luego decidiremos que hacemos. El joven asintió.
-¿Dónde está?
-¿Quién?
-Ryan. ¿Dónde está?-Quiso saber Korine.
-No ha tenido más remedio que aceptar, pero está muy descontento. Se ha quedado abajo, enfadado.
-Iré a ver-
-No- la interrumpió Balemm-, iré yo.
-No sé si le hará gracia.
-Dejadme intentarlo.
El joven desapareció por el almacén y supieron que había atravesado la puerta al sótano para bajar a ver al chico.
-¿Y ahora qué?
-Korine debería volver a casa.
-¿Qué? ¡No! Wallace, yo-
-Has ayudado mucho, sí. Pero no podemos hacer nada por ti aquí. Deberás volver a casa y dar las explicaciones pertinentes a tus padres.
-Si vuelvo a casa, me obligarán a contarles dónde están escondidos.
-Tiene razón.-Apuntó Naomi, dando un paso al frente.-Korine debe permanecer con nosotros. Ella nos ha salvado, y es parte del grupo.-Puso su mano en el hombro de la chica, más baja que ella, y miró a Wallace a los ojos, dejando claro que no admitía discusión alguna con respecto a su decisión.
Y hasta aquí el doble capítulo.
¡Nos leemos!
