Bueno ya estoy de vuelta con otro capítulo este es un poco más cortito ,pero intenso y necesario para el posterior desarrollo de nuestra historia. Espero que os guste, espero vuestros rew.
Saludos Sibi
-No deseo perder lo que compartimos ahora, y... no se si verdaderamente ... merecera la pena.
Él la miró profundo a los ojos, debía meditar muy bien la respuesta que tenía que darle. Era triste saber que no se encontraban en el mismo punto del camino ¿pero que podía hacer?. A esta mujer sólo podía moverla una bomba emocional. ¿Estaba preparado?, no lo sabía. Decidió ser honesto consigo mismo y con ella.
-Yo no deseo perder lo que tenemos, pero prefiero ser valiente, ser sincero con la verdad. Si tu no deseas lo mismo entonces no podemos hacer nada.
Se giró para marcharse, cuando la voz de ella lo retuvo casi al llegar a la puerta.
-Booth por favor.
Él se giró con una sonrisa triste en la cara.
-Hasta mañana Huesos. Como siempre.
-Como siempre.
Él se marchó por la puerta con las manos en los bolsillos y un segundo después de ver como su figura se perdía en los pasillos del Jeffersonian una pregunta cruzó la analítica mente de Brenan.
-¿Había tomado la decisión adecuada?
Fic, "Y Después de todo.." (Parte10) BREVE INTRODUCCIÓN A LA MENTE DE UN ANTROPÓLOGO
Cuando la mañana irrumpió en su habitación, disfruto un breve momento de perdida de memoria. Nada había en su mente que le hiciese pensar que aquel no iba a ser un dia esplendido.
Por supuesto esa sensación fue tan placentera como breve, porque en el mismo momento que su cerebro decidió volver a conectarse, toda la conversación mantenida con Booth en su despacho la acosó de golpe y se sintió igual que la noche anterior antes de ser vencida por el sueño.
Se sintió fatal.
No entendia muy bien porque se sentía de aquella forma. Sabía que había tomado la decisión más acertada, la opción que analíticamente pensada era la única posible. Porque entendía que esa decisión salvaguardaba todo lo que había conseguido, y le permitía seguir manteniendo el estatus quo que tenía hasta el momento. Y entonces... ¿porque se sentía tan mal?.
Como una cobarde, como alguien que no ha luchado por aquello en lo que cree. Estaba en el estado más confuso de toda su existencia.
Se vistió despacio, dandole vueltas una y otra vez a lo ocurrido, deseando y temiendo el momento en el que tubiese que enfrentarse con Booth cara a cara.
Cuando llegó al Jeffersonian se encerró en su despacho y tenía la intención de dedicar toda la mañana a actualizar el papeleo cuando el nuevo antropólogo forense toco con determinación la puerta. Lo sorprendente no es que hubiese olvidado que hoy era el día de la incorporación del doctor Edwards, lo verdaderamente sorprendente era que aquel hombre había llegado al laboratorio a la misma hora que ella. Nadie estaba allí tan temprano, ni siquiera cuando Z...
Bueno nadie estaba nunca allí tan temprano.
William esperaba paciente en la puerta de su despacho con una sonrisa a que ella terminase de ordenar sus ideas.
No pudo evitar pensar que si se sentía fascinado por la racional mente de aquella mujer, que había escrito algunos de los tratados más increibles que había leido, su aspecto físico le provocaba muchas otras sensaciones y desde luego no indiferencia. Tenía que admitir que se había sentido atraido por ella desde la primera vez que la había visto entrar en el Jeffersonian y que eso lo había cogido por sorpresa.
William llego a la entrevista desconociendo cual era el aspecto de Brenan, no había comprado nunca ninguna de sus novelas, y tampoco la había visto en persona en los simposios médicos, así que en su mente se había imaginado una profesora ya mayor, soltera y con el rostro con una expresión ligeramente amargada por el duro trabajo en que estaba inmersa su vida.
Nada más lejos de lo que sus ojos habían contemplado sobre la plataforma forense. Era una preciosa mujer de ojos claros y profundos, que miraba a los demás con decisión y sin ambagues, lo que le atraía aun más, y sobre todo, la sinceridad y palabra directa de la que hacía gala lo habían conquistado en el mismo momento en que la conoció.
Y ahora, en aquel breve instante, observando a su nueva jefa desde la puerta del despacho, tomó la determinación de que no pararía hasta conseguir sobre él la atención de aquella mujer, "toda su atención".
Brenan levantó la cabeza de su escritorio y observó al nuevo antropólogo forense que la miraba intensamente. Le gustaba su mirada franca y esa forma de abordar todos los temas con aplomo y total decisión. Sería facil trabajar a su lado. De modo que dejó a su lado el papeleo y se decidió a enseñar las instalaciones al Dr. Edwards. De esa manera ya estaría preaparado para cuando llegasen al Instituto el resto de los miembros del equipo.
