Bien, nos sabemos de memoria la historia: los personajes de las CLAMP no me pertenecen si no a ellas, yo podría a llegar a utilizar personajes de mi imaginación pero casi todos serán de ellas (todos por el momento. Yo diré cuando no). La historia es de mi total autoría y pues… X a leer!

Summary: Sakura Kinomoto ha sido prometida a Shaoran Li como un pago a Hien Li por haber curado a la madre de la chica de una terrible enfermedad. Al cumplir 18 años de edad, sin previo aviso y sin aguantar más, Shaoran decide que ya es tiempo de reclamar a su mujer.

El secuestro de sakura

Pensamientos y recuerdos: "&&&&&&&&"

Sueños: "&&&&&&"

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Eriol soltó a Tomoyo en medio campo de batalla. La miró. No sabía qué hacer con ella. Detestaba que no fuera una chica sumisa como le gustaban, porque, ¿por qué no admitirlo? Se le hacía muy bonita y su cuerpo lo dejaba impresionado.

–Dime, dime que tengo que hacer para que te quedes quieta sin darte el castigo que mereces. –sonó muy enérgico. Tomoyo sólo lo miraba con miedo grabado en sus hermosos ojos, sin decir absolutamente nada.

La verdad es que le costaba admitirlo, pero odiaba ver su cara con esa horrible mueca de horror que se reflejaba en ella cuando lo veía. Y pensar que su cara al hacerla suya lo había fascinado. Porque esos ojos le parecían tan únicos.

Amatistas.

Sólo había visto dos chicas con ojos como para quedar hipnotizado.

Mei ling y Sakura.

Pero Sakura le pertenecía a su mejor amigo y a Mei ling la había tomado muchísimas veces anteriormente, que sus ojos ya no le parecían tan espectaculares como al principio. En cambio esos que tenía enfrente se veían tan místicos, misteriosos y embrujadores. Nunca había conocido a una chica con semejantes ojos hasta ella.

De niño, Eriol siempre se decía que la mujer con la que compartiría su vida tendría unos ojos tan azules como los del cielo, pues el amaba verlo. Y aunque estos eran más oscuros, asemejaban una noche sin estrellas, una noche cargada de lluvia.

Se dio cuenta de que se había quedado mirándola fijamente sin hacer nada. Aquello había aumentado el terror de Tomoyo, quién no sabía qué clase de castigo le pondría esa vez.

– Dime que hacer contigo, si tú no obedeces y cuando te tengo que castigar me miras como si fuera a matarte. –pidió en voz baja.

–Sólo déjame ir. –le rogó la chica.

–No haría eso jamás. –al pronunciar aquellas palabras a Eriol le parecieron muy íntimas. Se preguntaba si no quería dejarla ir porque estaba ayudando a su mejor amigo o porque la chica le gustaba. –tienes que saber que esto no se trata de ti.

–Entonces, ¿por qué yo? –comenzó a llorar.

– Niña, eso no te incumbe en absoluto. –se irritó.

– Al menos quisiera saber por qué has hecho esto. ¿Es por mi dinero? Te juro que si no me haces daño y me entregas tal y como me encuentro ahora, me encargaré de que mi madre te dé el doble de lo que ahora pides por mí.

–No quiero tu maldito dinero. No me interesa en lo más mínimo. Tú estás aquí por otras cuestiones.

–Entonces, ¿qué quieres de mí? ¿Por qué estoy aquí? ¿Eres acaso un tratante, o acaso te has obsesionado conmigo y ahora no me dejarás ir nunca? –se horrorizó ante la idea de no poder ver nuevamente a su madre.

–Mira niña. Tienes mucha imaginación pero no acertaste con ninguna suposición que hiciste. Cómo te dije al principio, estás aquí por asuntos que no te conciernen. –comenzó a caminar hacía dentro de la academia, ignorándola. No la castigaría, pues no soportaba la forma en la que lo miraba cuando lo hacía.

–Por favor, te suplico que me dejes ir. –lo siguió hacia dentro.

. –Basta, –se volvió de repente. –Ya te he dicho que no te incumbe la razón por la cual estás aquí. –la miró enfadado.

–¿Por qué no? Si no me equivoco he sido secuestrada por ti no otra. Al menos déjame oír que es lo que quieres y yo te lo daré. – ahora sí, Eriol se detuvo y la tomó por la cintura, asustándola aun peor.

–Tú en realidad sólo pertenecías al plan porque yo te metí en él para darle más credibilidad al secuestro de tu mejor amiga. –Al ver la expresión de la chica sonrió malignamente. –sí, tu amiga también está aquí. Cómo puedes ver, ni todo el dinero que puedas darme me hará regresarte a tu casa porque está es una cuestión de lealtad. Y no se trata de ti en absoluto, ¿entiendes?

–Desgraciado, tienes a Sakura… –dijo llorando nuevamente. –eres un maldito. –comenzó a golpear su pecho.

–Pero así te gusto, corazón. –dijo y la cargó corriendo hacía una de las habitaciones de la academia. Ignorando las protestas de ella porque la dejara libre.

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–Dime cómo es que le pudiste abrirle la puerta a Mei ling si estaba cerrado? –le preguntó Shaoran

–Bien, –comenzó algo dudosa. –Ella me dijo que debajo de la planta que tienes en el recibidor tenías la llave que podía abrir la puerta. Cuando la abrí ella me miró muy raro y me atacó.

–Cuando terminaste de pelear con ella, pensabas escaparte, ¿no es así? –le preguntó alzando una ceja. Ella bajó la cabeza hacia su plato.

–Sí. –murmuró. Quedaron en silencio. –¿Me harás daño por eso? –lo miró. Shaoran le dirigió una mirada muy seria

–Jamás te haría daño. Eres mi mujer y si yo te hiciera algo sería un cobarde. Aunque… podría hacerte otras cosas. –la miró lobunamente. Y bebió de su jugo de naranja sin despegar su vista de ella.

Sakura sólo enrojeció y volvió a bajar la vista a su plato.

–Sabes, yo no quiero ser tu mujer. No te conozco y no siento nada por ti. –cerró los ojos esperando una explosión de coraje por parte del castaño.

Aquellos comentarios le causaron un extraño dolor a Shaoran en la boca del estomago. Claro que lo sabía. Esa mañana lo había comprobado, pero no le agradaba escucharlo.

–¿Cómo puedo enamorarte? –preguntó repentinamente.

Ante dicha pregunta, Sakura lo miró atónita.

–Yo… mi… mi corazón ya está ocupado. –lo miró apretar las mandíbulas.

–Yo puedo hacer que te enamores de mí. –Soltó molesto. Le parecía increíble que después de haber tenido a todas las mujeres a sus pies, la que quería no sintiera lo mismo por él.

–Yo no quiero enamorarme de ti. –dijo en voz baja y con una mueca de tristeza.

Dolor. Eso fue exactamente lo que sintió Shaoran. Un dolor punzante en el pecho. ¿Por qué mejor no le dijo que prefería que se muriera? Su dolor fue tan grande que en ese instante se levantó de su silla, tirando está en el proceso y caminó hacía su mujer.

Sakura se puso pálida por el terror. Con una impresionante fuerza, empujó su silla en su dirección y se acercó a su cara. Sus labios estaban separados a escasos centímetros y entonces Shaoran dijo:

–Vas a amarme porque tú me perteneces. Eres mía. ¿Entiendes? Nadie va a cambiar eso. Y si tengo que encerrarte por el resto de tu vida en este lugar y hacer lo que quiera contigo para conseguir que me ames, lo haré. Porque eres mi mujer. Nadie más te tocará como yo. Nadie más te hará sentir cómo yo. Y si un día, Sakura, llegaras a escaparte, créeme, te encontraré y haré de tu vida un infierno. –él no sería cómo su padre. Él no permitiría que ella se marchara dejándolos a él y a sus hijos abandonados.

–No puedes obligarme. –susurró Sakura mirándolo desafiante.

–Entonces mírame. –y la cargó en sus hombros.

–Déjame... –comenzó a patalear para defenderse. Shaoran se dirigió hacia las escaleras.

–Créeme, mi amor, que si no dejas de moverte cómo lo haces en estos momentos entonces si te haré daño. –se burló de ella. Sólo jugaba refiriéndose a su brazo.

Ella paró de removerse y comenzó a llorar.

-Te Odio apasionado -gritó.

Shaoran no hizo caso del desasosiego que le causaron esas palabras y siguió caminando con paso seguro hasta la habitación. Una vez llegaron, la aventó bruscamente a la cama y se subió encima de ella, inmovilizándola con su peso.

–Basta. –rogó Sakura esquivando los besos que Shaoran le quiso dar en la boca. Kerberous asustado, comenzó a ladrarle al castaño.

El castaño rápidamente le alzó el vestido hasta las caderas y le abrió las piernas con su rodilla. De pronto, miró su rostro. Completamente bañado de lágrimas y desesperado. No le gustó nada esa mirada en ella.

Lentamente, se retiró de su lado. Salió de la cama y mirándola una última vez salió del cuarto rápidamente.

Sakura en su cama había comenzado a llorar frenéticamente sin poder detenerse. Kero comenzó a llorar y la castaña lo tomó y lo recargó en su pecho. Todo aquello tenía que ser un sueño del cual ella quería despertar.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

Venía callada desde que había visitado a esa mujer que en el pasado la había metido en tantos problemas. No le había querido preguntar nada, pues ya se imaginaba cual había sido el resultado de aquella visita. Fujitaka estacionó el auto enfrente de su casa. Entonces miró a su mujer y en voz baja preguntó:

– ¿Que te ha dicho?

–No lo hará. Me ha dado la espalda cuando más la necesitaba. –entonces, miró a su esposo. –siempre la ayudé. Tú lo sabes. Y ella hoy…

–Tranquila, amor. Ya verás que encontraremos la manera de recuperar a nuestra hija. –alargó el brazo para abrazarla pero ella lo rechazo. Ante este gesto, Fujitaka se sorprendió.

–Basta, no sigas haciendo eso, que me molesta. –y sin decir más salió del coche.

No podía creer que su mujer se estuviera portando de aquella manera. Nadeshiko siempre fue una mujer hermosa y bondadosa. No había nadie que tuviera tales sentimientos como los de ella, y sin embargo, ahora la desconocía.

Aseguró su auto y se dirigió a la casa.

La encontró en el pequeño saloncito, sentada en su sillón y recargando sus codos en su piernas con la cabeza apoyada en sus manos. Trató de acercarse a ella para consolarla, pero nuevamente Nadeshiko se retiró.

–¿Qué es lo que te ocurre? –quiso saber.

–Hoy no –y entonces se retiró dejándolo solo en aquella habitación.

El arqueólogo sólo la miró salir sin hacer nada al respecto. Su mujer tenía que estar realmente mal para haberlo tratado de aquella manera en que lo hizo.

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Eriol acarició a Tomoyo nuevamente en los muslos mientras se adentraba bruscamente en ella.

La morena estaba atada por los postes que tenía la cama y tenía nuevamente una mordaza en la boca. Está vez Eriol había jugado con los pechos de ella, hasta dejarlos completamente hinchados. Tomoyo había gritado no sólo porque deseaba que la soltara si no de placer también. Tenía que admitir que Eriol era pura dinamita en la cama y que parecía que la conociera de toda la vida, pues sabía donde se encontraban los puntos más erógenos de su cuerpo.

Con cuidado la embistió y la miró retorcerse de placer. Le quitó la mordaza de la boca y la besó tiernamente.

–Escúchame bien, cariño. Si te corres te dejaré ese culo tan rojo que no podrás sentarte en semanas, ¿entendiste?. –murmuró en su oído después pasó su lengua por éste.

. –Sí. –gimió retorciéndose nuevamente.

. –¿si qué?. –le palmeó el trasero.

. –Sí, se-ñor. – jadeó.

Entonces Eriol la besó como si la vida le fuera en ello. Cuando se separó de ella. Con sus manos tocó su cuerpo completamente, ejerciendo la presión necesaria en ella para causarle un placer exquisito.

Eriol era un hombre de culos, por eso a cada estocada que asestaba en ella le estrujaba el trasero con fuerza. Lamió el valle de sus senos hasta su ombligo, y entonces acarició su clítoris con fuerza.

–Ahh… -cerró los ojos con fuerza ante el placer visceral que sintió. Estaba muy cerca del orgasmo, flotando en la línea entre el cielo y la tierra. Pero si llegaba a correrse, le costaría una buena surra.

Eriol se retiró en el instante en el que sintió que ella que ella no podría más. Tenía que entenderla, era nueva en eso. Se le notaba por donde fuera, qué nunca había sido debidamente satisfecha. Eso lo hizo sonreír con orgullo. La chica no era inocente, pero hasta él, había conocido lo que era el verdadero placer.

–Shh, preciosa. –la silenció cuando ella comenzó a quejarse por su retirada. –recuerda lo que te dije hace rato. –esperó unos segundos más y comenzó a embestirla nuevamente. – No debes correrte.

Para la chica todo aquello era una tortura. Contemplar un cuerpo como el de Eriol no era algo que ocurriera todos los días. Su piel era blanca y sin marcas. Tenía poco bello en el pecho y sus músculos estaban tan bien definidos que a ella le daban ganas de lamerlo completo. Pero lo mejor era su rostro. No era un rostro duro si no uno que mantenía las facciones relajadas, como si tuviera demasiado control. Eso la volvía loca. Sólo sus jadeos y gruñidos la

–Ohh, preciosa… eres perfecta. Tú… tu cuerpo. –le acarició un seno con delicadeza y después deslizó su mano hacía el pezón, el cual apretó con fuerza, haciéndola gemir por el dolor/placer que esa acción la hizo sentir.

El cuerpo de Tomoyo lo tenía embrujado. Sus senos eran del tamaño justo que a él le fascinaban. Su cintura era pequeña, tenía un talle largo y su piel era nívea, muy, muy blanca y sin manchas. Sus piernas eran largas y torneadas, seguramente por que corría, su rostro tenía una expresión muy sexy cuando la poseía y su cabello azabache estaba desparramado por toda la sábana blanca.

Le dio una palmada al clítoris y después la tomó por la cintura con fuerza. Tomoyo ahora gritaba de placer.

–Córrete para mi, nena. –gruñó. Tocó su punto g con su grande miembro.

Entonces ella llegó gritando palabras incoherentes y revolviéndose debajo de él. Aquello lo hiso gruñir con fuerza y embestir más duro dentro de ella. No dejó de embestirla en ningún momento. Retiró sus manos de su cintura, dirigió una al cuello de la chica y la otra a su clítoris. Frotó el brote con rapidez inusitada y Tomoyo llegó a otro orgasmo ensordecedor, arqueándose.

–Ahhh… ahhh… – llegó a un tercer orgasmo.

Sólo entonces, Eriol pudo venirse satisfecho. Saliendo de ella, frotó su miembro completamente hinchado con presteza y su semen cayó a chorros sobre el plano vientre de la chica. Le encantaba verse correrse encima de las chicas con las cuales estaba, pero esa vez, con ella, esa acción le pareció casi vulgar y no entendía por qué.

Sintió una imperiosa necesidad de escuchar su nombre en esos labios. Se inclinó hacía ella y la pescó de la barbilla. Tomoyo apenas si había bajado del inminente orgasmo y le miraba con ojos entrecerrados y brillosos. Aquello lo hiso sentir raro.

–Mi nombre es Eriol, preciosa. –rozó sus labios con los femeninos. –la próxima vez que te vuelva a tomar quiero que lo grites al correrte. –y entonces la besó con pasión.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

–Touya. –lo llamó Yue.

–¿Qué ocurre? –Preguntó. Se encontraba tomando agua en un pequeño descanso que había tenido. Acababa de pelear con Kuro y se había dado cuenta de que necesitaban más práctica. Una semana no bastaría.

–Creo que ya sabes que ocurre. –lo miró un momento y luego continuó. –Una semana no es suficiente.

Touya maldijo. Lo supo desde el principio, pero abrigaba la esperanza de que ellos pudieran recuperar a su hermana en el tiempo estimado. Aun si se daban un mes, no podrían vencer tan fácilmente a los Li, pues tenía en cuenta que estos asesinos practicaban esa profesión desde que eran criaturas.

– ¿Qué sugieres? –lo miró sin expresión.

–Una o dos semanas más. Si practicamos aun que sea siete días más lograremos rescatar a Sakura más fácilmente. –Touya no dudaba aquello. Ellos eran muy listos y buenos en las peleas.

–Una semana o dos… tomaremos las dos si con eso la traeremos devuelta todos juntos.

Yue asintió. Odiaba tener que esperar más tiempo para ir por su hermana, pero si eso haría que todos ellos salieran con vida de aquel lugar, lo haría.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

Se encontraba en la oficina de su casa, viendo el fuego crepitar. Se había encargado nuevamente de todos los asuntos que tenía pendiente el Clan porque le había sobrado tiempo. Miró el reloj.

20:30.

Había tocado la puerta de su mujer para ver si se le ofrecía comer algo, pero ella ni siquiera le había respondido.

Quería ahogarse en alcohol. Si Sakura no lo dejaba acercarse a ella, hallaría la manera de entrar por la fuerza. Pero, ¿y si acababa odiándolo? ¿Que conseguiría si lo odiaba? Nada. Aunque dudaba que Sakura terminara haciéndolo. Ella era muy dulce.

Dulce, tal como esa preciosa fruta que llevaba entre sus deliciosos muslos.

Se desabrochó los pantalones y de entre sus bóxers sacó su gran y grueso miembro. Estaba hinchado desde que había tocado a su mujer y ésta no se lo había permitido. Se acarició el glande y apretó los dientes por el placer doloroso.

No había podido bajar la erección aunque había estado enojado, porque no podía dejar de imaginársela recibiéndolo en su apretado canal y pidiéndole más. Con su grande mano se agarró el tallo del pene con la fuerza justa, y comenzó a estirarlo lentamente, aquello lo hizo jadear. Se imaginó que era la vagina de su mujer quién lo estaba estirando de aquella manera y gimió. Era un gemido varonil y sin aliento.

Volvió a pasar su mano pero está vez un poco más rápido, y con la otra se rozó el glande. Imaginaba sus bellos ojos pidiéndole más, rogándole más y esas manos inocentes acariciándole la espalda con ternura y placer. Jadeó nuevamente cuando se agarró los testículos t los apretó ligeramente. Aquel suplicio tenía que terminar. Si no iba y la tomaba, juraba que se volvería loco.

Se quitó la ropa ahí mismo y salió de su oficina. Subió las escaleras y caminó hacia la habitación que compartía con su mujer. Cuando giró la perilla y se dio cuenta de que la puerta tenía seguro rio para sus adentros. Aquello bien podría considerarlo un insulto, pero sólo lo divirtió.

Buscó la llave que tenía en el marco de la puerta y entró cuando la abrió.

Su mujer se hallaba dormida con Kerberous abrazado a su pecho. En su rostro notó rastros de lágrimas y maldijo. Si la hacía llorar nuevamente, quería que fuera de placer y no de miedo.

Lentamente, retiró al cachorro de su lado y prendió la chimenea con el control remoto. Tal como la última vez quería ver su cuerpo completo. Quería guardar en su memoria su rostro al momento de poseerla.

La despertó con un beso suave, cuando ella supo que era él y no Yue, de inmediato quiso apartarlo. Shaoran no permitió aquello y se subió encima de ella.

–N..o, déjame… por… fa-vor. –le pidió adormilada.

–Sabes que no te haré daño, cerecita. –dijo tiernamente. Luego le besó el cuello. –Voy a hacerte mía ahora mismo.

Aquel era un punto erógeno muy fuerte en Sakura. Toda ella lo era, pero el cuello la mataba. Shaoran comenzó a quitarle el vestido con los dientes y lamía los lugares que iba descubriendo. Se quedó en el escote de su mujer, para después pasar la lengua perezosamente por él. Sakura jadeó aún indecisa.

–Vamos, pequeña. –Shaoran había alzado la mirada para fundirla con los esmeraldas de ella. A la castaña le daban ganas de cerrar los ojos cada vez que la veía así porque se sentía muy rara y le daban cosquillas… allá abajo.

Sakura no dijo nada, pero el sonrojo que tiñó sus mejillas le dieron a él toda la aprobación que esperaba. Le quitó el vestido completamente y le abrió las piernas con las rodillas. Gruñó cuando la sintió completamente mojada. Aquello lo impresionaba, pues se preguntaba cómo era que ella siempre estaba lista para él. Besando su cuello nuevamente, dejó a sus manos vagar por el delicado pecho y la pequeña cintura de su mujer. Le encantaba sentir aquella piel suave, porque le hacía recordar que sólo él la había poseído, que sólo él la había tomado de aquella manera.

Acariciando su estomago con una mano, el castaño subió su lengua del cuello femenino a la piel detrás de su oreja haciéndola gemir y jadear sin descanso. Su otra mano le rodeó la cintura y la apretó contra él. Cuando sintió sus pechos duros presionándose contra el suyo, jadeó en su cuello, haciéndola retorcerse.

–Tranquila, bebé. Voy a tocarte allá abajo y te haré correrte tantas veces como sea necesario y todo para qué cuando me recibas en esa apretada rajita tuya, esté completamente cremosita. –susurró en su oído.

Sakura no podía más con aquellas palabras. La hacían sentirse muy… perversa. Le encantaba el matiz que la voz de Shaoran adquiría cada vez que hacían aquello. Ronca y ligeramente jadeante. Sus ojos ámbar la derretían con la intensidad de su mirada al poseerla. Su sabor era tan parecido al chocolate y su olor almizclado también parecía poseer esa esencia. Y su cuerpo… le encantaba ese cuerpo tan bien formado que tenía. La hacía sentirse pequeña dentro de la prisión de sus fuertes brazos. Todo él la hacía sentirse como si de verdad la amara, aunque sabía que aquello no era cierto.

Shaoran bajó su mano hacía su muslo y lo acarició con dulzura. Sabía el efecto que provocaba en ella aquellas caricias. Después acarició la cara interna del muslo de su mujer. La piel ahí era aun más sensible y cremosa que en cualquier otra parte.

Tomándose todo el tiempo del mundo, dirigió su mano hacía el pequeño triangulo de rizos castaños y sumergió su dedo corazón en ella. La esmeralda arqueó su cuerpo y Shaoran besó sus labios con satisfacción. Adentró su dedo una y otra vez mientras la mantenía unida a él con fuerza, todo lo que ella necesitaba en esos momentos.

Queriendo ser acariciado también, Shaoran los sentó en la cama con movimientos agiles. Paró de acariciarla a ella, dejándola con una necesidad apremiante, y dirigió la pequeña mano femenina a su gran miembro, qué al sentirla palpitó con fuerza.

–Pequeña… –besó los labios rosados de Sakura, quién ahora temblaba por el placer y el asombro.

A Sakura le parecía increíble que aquello hubiera estado dentro de ella. Con razón le había dolido, pues era tan grande que sólo podría rodearlo con sus dos manos. También le sorprendía su suavidad, posiblemente por eso le había hecho tantas cosquillas al tenerlo dentro.

Al soltar sus labios, Shaoran comenzó a mover su mano sobre la de ella ejerciendo la presión que a él lo volvía loco.

–Escucha bien, cariño, así es como me gusta. –jadeaba en su oído. –quiero que me toques de esa manera cuando yo te lo pida, ¿sí? –le besó la mejilla.

–sí. –gimió ella.

–Y así…-movió su mano hacia arriba y hacia abajo. –es como quiero que lo muevas. –miró sus ojos sorprendidos y deseosos.

La besó con hambre y retiró su mano de la de ella para posarla en su cintura. Sakura probó masturbarlo ella sola, cuando lo hizo Shaoran gimió y Sakura decidió seguir con aquello. Le encantaba sentirlo tensarse y verlo con el ceño fruncido como estaba en esos instantes.

Así lo acarició durante unos minutos más hasta que Shaoran la detuvo, pues se empezaban a perlar en su glande diminutas gotas del pre semen. Shaoran la abrazó con ternura y respiró hondo. Debía contenerse si quería darle lo que ella tanto necesitaba.

Volteándola para que ella quedara recargada en su espalda, la abrió de piernas casi por completo y sumergió sus dedos en ella. Sakura jadeaba no sólo por su toque, si no porque le encantaba que la dominara con su imponente fuerza. La acarició con lentitud, luego con rapidez, alternando el ritmo para hacerla subir a la cúspide del orgasmo más rápidamente.

–Shaoran… –gimió en un hilo de voz

–Dime lo que necesitas, nena.. –le besó la sien. –dime y te lo daré. –bajó la cabeza y le absorbió el cuello.

–Ahh… –gritó. –tú. - apoyó sus manos en los muslos del castaño. – Te quiero… a ti. –lloriqueó.

–¿Cómo me quieres? Una mano, mi lengua, la mitad de mí o yo por completo. –le besó las mejillas.

–To-do… tú. –se revolvió inquieta con los ojos cerrados para contener las lágrimas por el placer. –tú, tu, tu, tu. Shao… te quiero… a ti.

–Eso es todo, muñeca. –le abrazó la nuca con su aliento y luego se la besó.

La levantó y se dirigió con ella al borde de la cama. La abrazó con fuerza y le dio la vuelta para quedar cara a cara.

–Aquí va, nena. –besó su labios y la bajó encima de su pene.

Sakura ya no pudo contener más las lágrimas. Salieron por el inconmensurable placer que sintió al tener a su hombre dentro…

Su hombre. Porque eso sería aunque le costara admitirlo. Mo lo quería, no sabía que sentía por él, pero algo era completamente seguro. Jamás podría olvidarlo.

–ahhh –gimió largamente y se pegó a su pecho con fuerza. A Shaoran aquella acción lo convenció de que ya la tenía bajo su encanto. Justo donde siempre soñó tenerla.

Comenzó a moverse con fuerza, levantándola y murmurándole palabras dulces.

–Eres mía. – La embistió más duro. Ella se cerró a su alrededor con fuerza. Rechinó sus dientes cuando ella le encajó sus pequeñas uñas.

... Y -Ahhh. Arqueo -es.

Shaoran chupó sus invitadores senos y la tomó por las nalgas con fuerza, haciéndola gritar de placer.

–Sólo mía. –está vez le besó el cuello y aceleró las embestidas.

–Sí, sí, si… só-lo… tu-tuya. –gimió desesperada. Aquello tenía que terminar pronto o moriría.

–Nunca… te dejaré… Sakura. Eres mía… sólo mía. –repetía aquello como un mantra, como si quisiera encantarla y que ella nunca se apartara de su lado.

La abrazó como si la vida le fuera en ello. Y antes de llegar al cénit del placer de ambos le pidió:

–Córrete con-migo… amor. La miró a los ojos antes de acariciarle el clítoris y hacerla estallar en mil pedazos.

Sakura gritó y se revolvió como loca, pero nada de eso le importaba, sólo le importaba lo que sentía y con quién lo sentía. Shaoran embistió más rápido y mordiendo el delicado cuello de su mujer se corrió en ella febrilmente gruñendo desesperado.

Rodó con ella en la cama y la pegó a su pecho. No toleraría que ella se alejara en esos instantes de él así que la abrazó con fuerza. Sakura cayó rendida en la cama. Necesitaba dormir, pues había acumulado tanta tensión que cuando la liberó con el orgasmo, se sintió terriblemente cansada y saciada.

Shaoran decidió que la dejaría dormir sólo unas horas, pues se sentía con ganas de repetir aquello en un rato. Mientras la abrazó y besó su rostro.

Sakura se había rendido ante él y ya no había absolutamente nada que pudiera separarla de su lado sin matarlo primero.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

Mei ling había llegado volando a casa de su padre. Tenía que decirle lo que Shaoran y Eriol estaban haciendo y así, él idearía cómo chantajear a Hien Li. Aun que para ser honestos, se sentía mal por la chica que le había pedido ayuda, pues la utilizaría a su conveniencia.

Entró en su oficina al ser anunciada.

–Padre, tengo algo que decirte…

–ya conseguiste lo que te pedí. – la interrumpió.

–Yo… no…

Entonces largo, nada de lo que me digas en este instante podrá ser relevante para mí si no se trata de los Li.

–Pero, padre… –objetó.

–Lárgate ya, Mei ling. – la corrió. –de lo contrario pediré que te saquen del edificio.

Enfurecida e indignada, Mei ling salió del lugar maldiciendo por lo bajo. Ojalá su padre se muriera, ojalá ella no fuera su hija… iba pensando en eso cuando se subió a su coche y arrancó.

Esa noche, Mei ling iría a buscar a Yamazaki y se acostaría con él.

. ° - ° - ° - ° - ° - ° - ° - °.

Eriol se estaba vistiendo de espaldas a Tommy, quien estaba en la cama arropada con la sábana, mirándolo fijamente.

Ella realmente no sabía que pensar. Su mente estaba hecha un verdadero caos pues no sabía porque Eriol se había comportado de aquella manera con ella. Se había portado muy gentil aunque ella había estado atada a la cama, la había tratado como… como si la quisiera. Al terminar la había mimado y la había arropado con delicadeza entonces se había apartado de ella sin decir nada más.

Se volvió hacía ella y se inclinó para besar sus labios. Después de eso dijo:

–Esto es sólo sexo, preciosa. Nada más, ¿entendiste?. – aquel comentario la desasosegó bastante. Cosa que la sorprendió pues hasta donde ella sabía, no sentía absolutamente nada por él, ni siquiera era su tipo.

Eriol se golpeó mentalmente al ver la cara que puso la chica al escuchar aquello. No sabía por qué se sentía así con ella. Lo único que sabía es que realmente no quería a nadie a su lado, al menos en el plano amoroso.

Se retiró poco a poco y caminó hasta la puerta y le dijo:

–Iré por comida para ambos pues no hemos comido en todo el día. Volveré pronto, preciosa. –iba a salir pero la voz temblorosa de ella lo detuvo.

–Eriol… me llamo Tomoyo. –maldijo porque su voz había salido quebrada.

–sé cómo te llamas, mujer. –dijo y salió de ahí.

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Hola chicos ':)

Lamento la tardanza, la laptop no quería jalar, yo no estaba inspirada y conseguí trabajo. Hoy empecé :/ y les diré que me esclavizan horrendo. Lo bueno de todo aquello es que por fin podré ganarme mi propio dinero :). Admito que el capítulo ya lo tenía preparado pero no me agradaba como estaba quedando así que lo volví a hacer.

Siento decirles que tendré que actualizar sólo los sábados, porque estaré muy ocupada, pues es temporada navideña y la tienda estará horriblemente atestada de mujeres volviéndose loca por la ropa y niños corriendo de aquí para allá. Pero bueno, así será por 2 semanas solamente. :). Lo siento.

Neta no saben cuan cansada me siento.

Ahora sí. A contestar vuestros reviews: (siempre quise decir eso) {ok, no ¬¬.}

Sakura Li Kinomoto24: espero que este cap. te haya aclarado más dudas. Jeje. No sabes cuánto me alegra que te haya parecido incluso tierna la pelea. :D creí que había quedado muy… fea. Shaoran le dio su lugar a su mujer porque aunque él aun no lo sabe la ama. (ups ya te spolié.:) ) Mei ling es una zorra envidiosa (que grosera) pero tiene sentimientos bondadosos, porque en el fondo tiene algo bueno en ella.

Y sí, la madre de Shaoran no es precisamente una buena madre, pero te aseguro que hará algunas cosas por su hijo. Por otro lado, no podré actualizar tan pronto debido a mi trabajo, y espero poder hacer el próximo capítulo un poco más esclarecedor.

Gracias por leer la historia y por ser una lectora incondicional. Por cierto, el capítulo va dedicado a ti porque olvidé contestar tu review del capítulo pasado u/u.

Compras: hola!

Gracias por tener una alta expectativa de mí, eso me alaga, n/n. espero que en éste capítulo no te haya dejado con tantas dudas sobre el EyT. Por sakura ya ni te preocupes, después de esa noche con Shaoran ya se va a dejar querer. :)

Muchas gracias por tu review es muy importante para mí.

Mirialia Paolini: jajaj más bien quien fuera Sakura, no crees? Porque eso de que Yue y Xiao la quieran no a cualquiera le pasa. :) gracias por seguirme leyendo, mañana pasaré por tu fic y te dejaré review ;) palabra de Damallero!

Rilli: tarde pero sin sueño. Espero que estés mejor ahora que cuando me escribiste el review. Descansa demasiado y no hagas nada (nada, si te quieren obligar diles que no porque estás indiscapacitada :) nunca me ha funcionado :( ).

Espero que éste capítulo te haya agradado. Tal vez Mei es así porque su padre no la quiere o quién sabe.

Mejórate en serio y te mando toda mi ki para que te recuperes y te hagas unas henki damas (quien sabe cómo se escriba esa madre)

Sayo!

anaiza18: jajaja sí, pero posiblemente Ieran sea una cobarde y no se acercará a su hijo nuevamente, tal vez por vergüenza o quién sabe. Y sí cuando Shaoran la vea… jajaj no me lo quiero ni imaginar. :D por lo de Sakurita, yo digo que si le hubiera ganado a Mei si su brazo no hubiera estado malo.

Te deseo un lindo día o noche y espero que la historia te siga agradando. Tus reviews son muy importantes para mí.

Laura: jajaja. Me encantó tu expresión de "tanga floja" pero es cien por ciento cierta. Eso pasa cuando tus padres no te quieren jajajajajajajaj no, no, no, no, no no, no te creas :) es broma. Muchas gracias por ser una lectora incondicional, eso me alaga de verdad.

didi87: a mí me encanta leer tus reviews, supongo que eres una chica muy divertida. Que bueno que te agrade que le haya metido su paliza a Mei, a mi hasta lastima me dio la pobre, pero siempre es así, al menos para ella jajaja. Sé a qué te refieres con las segundas intenciones de los villanos en las historias. Mi historia no podrá ser muy original, pero si es justa y las personalidades que le puse a los protagonistas de CCS no es de tipos tontos, es por eso que decidí hacer que Shaoran le diera su lugar a su mujer , aunque sabemos que Mei no se quedará de brazos cruzados :/ oh y gracias por los 100 puntos de originalidad :). Mei no es tan mala, al menos en mi historia. Por eso le dio compasión al ver a Tommy como estaba. Lo que sí es, es ser una aferrada de primera.

Eriol se fijará obviamente en Tomoyo (con ese cuerpo y ojos quién no). En el CCS voy a acelerar más las cosas por el bien de la historia, aunque Sakura ya está un poco engreda con Xiao. Por otro lado, éste no la va a dejar ir jamás así que los señores Kinomoto ya pueden ir resignándose a la idea de que su hijita ya no será más su hijita, sino la mujer del castaño.

Y si te sorprendieron los argumentos que se aventaron las madres, te sorprenderá como tratará Xiao lang a Ieran, que muy merecido se lo tiene.

Debo agradecerte sinceramente este review porque cuando lo leí me hizo el día por unos problemas que traía. Espero la historia no te desagrade nunca. :)

Sakurita-Rock: jajaj muchas gracias, yo también quería protagonistas listos :) y sí, Sakurita no se iba a dejar porque en la vida real nadie lo haría. Me alegra que te esté gustando el cap, y una gran disculpa por no poder subir a tiempo. Pero es que ya tengo que empezar a ver por mi, aunque me esclavicen.

FifoTsukino: hola! Espero este cap. te haya sacado de dudas con respecto al SyS y EyT. El próximo aclarará muchas más, lo prometo. Palabra de Damallero. ( o.ó)7

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Si sintieron muy escueto el capítulo, lo siento. Sepan que no voy a abandonar la historia porque de verdad me hace mucha ilusión terminarla, después de todo, esto es lo que me gusta y a lo que deseo dedicarme.

Sin más que decir me retiro, no sin antes desearles un feliz 12 de diciembre, y a todas aquellas que se llaman Guadalupe, ¡felicidades!

Atte: Dalian Monthgomery.

El truco está en no imaginar un futuro con alguien que no ha superado su pasado.

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