Holaaaaaaaaaaaaaaaaa…. Aquí el cap numero diez… bueno, como pude ver, mas de uno me quiere dejar sin villano…
Franco: me sumo a la lista…
Yo: jejejeje… lamento decepcionarlos pero… el villano en cuestión, conocido como haku, esta protegido por la organización "intocable hasta que acabe el fic"… por lo que solamente po, tigresa, yuan u otro personaje puede lastimarlo.
Franco:… wou… pareces abogada…
Yo:… gracias *w*… bueno sin mas que decir…
Franco:… kung fu panda no nos pertenece… ya saben el resto…
Capitulo_10
"estas embarazada..."... víbora quedo en shock, esos dos simples palabras resonaban como eco en su cabeza. ¿Embarazada?... no, eso debería ser un error, era imposible, ella no podía estar embarazada, no estaba lista, no sabia. Nada sobre eso, ni siquiera tenia idea de como era ser madre y... ¡su madre! No, si a ella le pasaba lo mismo... no, sufriría bastante. Tenía su razón para no querer quedar embarazada, pero... solo no quería que ninguno sufriera, ni ella, ni el bebe, que no tenia la culpa de nada.
Por su parte, grulla estaba que no caviar en si de felicidad. Quería gritar desde el balcón a medio mundo que iba a ser padre, ya se podía imaginar a el mismo paseando con un pequeño bebe entre sus alas y con orgullo decir "este es mi hijo", pero... algo en la mirada de víbora le borro esa ancha sonrisa que había esbozado.
-víbora... ¡víbora despierta!... no, no te vengas a desmayar ahora- grulla zarandeaba un poco a la serpiente para sacarla de ese trance.
-¡YA SUELTAME!- víbora reacciono y aparto a grulla con un latigazo.
-¿víbora?... ¿te sientes bien?- pregunto lin, algo preocupada por la reacción de su sobrina.
-no... ¿en que sector debo vigilar?- pregunto la serpiente, bajando de la cama e ignorando lo que le acababan de decir, con una mirada fría para ocultar el dolor que sentía.
-¿acaso no me escuchaste niña?... estas embarazada- le volvió a repetir la cabra, con el seño fruncido.
-escuche bien... pero ahora tengo trabajo que hacer- respondió víbora, en un tono neutro.
-víbora... no puedes vigilar en esas condiciones- grulla la veía preocupado, aun no entendía el comportamiento de ella.
-si que puedo... no me puedo quedar aquí sin hacer nada- víbora quería estar sola, quería llorar sin que los demás le preguntaran porque.
-claro que no... usted se quedara aquí, pero ni piense que te dejaremos trabajar en tus condiciones- le reprocho lin, como si fuera su madre.
-genial... ahora tengo que volver sola al valle de la paz- se quejo víbora, con un resoplido cansado.
-de eso nada... te quedaras aquí y no se habla mas- lin miraba seria a víbora.
-pero...- intento replicar, pero lin y grulla la miraban de tal manera que no le quedo otra que asentir con la cabeza y marcharse del lugar, directo a su habitación.
Grulla se quedo parado en medio de la enfermería, con la mirada perdida en dirección a la puerta. Estaba feliz, pero la actitud de víbora... no la entendía.
-ya se le pasara... solo tenle paciencia- le aconsejo lin, en un tono maternal.
-no lo se... ella no suele actuar así- contesto grulla, algo deprimido.
-bueno... como veo que ella no me escuchara... ¿supongo que ustedes querrán saber las indicaciones medicas?- pregunto la cabra, ya que seguramente si se las decía a la serpiente, ella no la escucharía.
-emm... yo soy el padre...- contesto grulla, en tono serio, pues el seria encargado de cuidar a víbora.
-bien... asegúrate de que haga reposo, que no haga mucho esfuerzo físico, los mareos vómitos y antojos son comunes en los primeros tres meses y...- la cabra miro sonriente a grulla -...cuídala, consiéntela y entiéndela- le aconsejo.
Sin esperar respuesta, la cabra abandono la enfermería, dejando a grulla y lin, solos en ella. Lin estaba contenta de que su sobrina adoptiva valla a ser madre, pero había algo en su actitud que le preocupaba bastante, ella no era así. Grulla, por su parte, lo único que tenia en mente, era cuidar a víbora.
-creo que iré a ver como esta- dijo grulla, mientras se dirigía a la puerta, pero lin lo detuvo.
-no, déjala un rato a solas, que se calme- le aconsejo la leona.
Grulla solo asintió y salio de la enfermería, pero se dirigió de vuelta a su puesto de vigilancia, dejaría que la serpiente se tranquilizara, luego iría a hablar con ella.
EN LA CIUDAD... CON PO Y TAI LUNG...
Po y tai lung caminaban por las tiendas y las calles de la ciudad imperial, haciendo de "niñeros" para la caprichosa de kioko.
Tai lung cargaba con gusto todas las bolsas de lo que kioko iba comprando, si ella pedía opinión de como le quedaba algo, el siempre le contestaba... "te queda perfecto". Si, el... "jaguar indomable", como se había llamado a si mismo, era todo un dominado, por una chica bastante menor que el.
-oigan… entremos a esa tiendo- dijo kioko, señalando una tiendo de ropa femenina y sin esperar respuesta se dirigió hacia el local.
Tai lung estaba por dar el primer paso y seguirla, pero la mano de po en su hombro lo detuvo. El jaguar volteo a ver, solo para encontrar al panda, que lo miraba con burla y reproche a la vez.
-¿no te pesa todo eso?- pregunto po, señalando con la cabeza las bolsas que tai lung llevaba.
-si… ¿me ayudas?- dijo tai lung, con una risa nerviosa.
-no… ¿y dices que no te gusta kioko?- se burlo po, con una risa sarcástica.
-es solo… la próxima conquista… nada serio- contesto tai lung, sin importancia y con aires de grandeza.
-si, claro… pareces perro faldero…
-ya, ¿Qué sabe de conquistas el niño que nunca tuvo novia?- se burlo el jaguar.
-si que tuve novia…- se defendió po.
-si… claro, a los cinco años y la niña te dejo después de su "primer beso"- se burlo el jaguar, a carcajada limpia.
-mujeres… solo buscan eso, se van y nos dejan sin nuestra inocencia- dijo po, en un tono trágico, haciendo que tai lung se riera aun mas fuerte.
-oigan… ¿Qué esperan invitación?- los llamo kioko, desde la puerta de la tiendo.
No respondieron, tai lung solo esbozo una boba sonrisa y camino hacia el local, seguido de po, quien solo rodó los ojos. Una vez adentro, kilo tomo un par de quipaos y entro a un vestidor para probárselos. Tai lung esperaba paciente a que saliera, pero po estaba perdiendo la paciencia… ¿Cómo rayos podía demorar media hora en decidirse por un par vestidos?...
-¿que tal me queda?- preguntó kioko, saliendo del vestidor, luciendo un quipao color rosa.
-te quedo perfecto...- contesto tai lung, asomando su cabeza por detrás de la pila de bolsas que llevaba en sus brazos
Po, por su parte, solo rodaba los ojos y resoplaba con burla al ver a su amigo como un perro faldero... "¿enamorarme?... ¿y andar como tai lung?... no gracias... creo que estoy bien solo..."pensaba con burla po.
-¿les importa si espero afuera?- pregunto po, harto de tanta tontería.
-no hay problema...- contesto kioko, pues tai lung estaba muy ocupado viendo a la leona para contestar.
Po salio afuera a paso apresurado y respiro hondo para calmarse, se la habían pasado toda la mañana de tienda en tienda, escoltando a la caprichosa de kioko, ya era hora del almuerzo y tenía hambre. A unos metros, diviso un puesto de fideos y tenia dinero en su bolsillo, así que... ¿por que no? Camino hacia el puesto, pero antes de llegar, choco con alguien, cayendo ambos al suelo.
-mierda... - mascullo una voz femenina, mientras se sobaba la cabeza, todavía sentada en el suelo, pues el golpe la había dejado algo aturdida.
-perdone... déjeme ayudarle señorita- po levanto la mirada, para verla y...
EN EL PALACIO... CON VIBORA...
La serpiente entro a su habitación dando un portazo al cerrar la puerta. Repto hasta la cama y se acostó en ella, con la punta de su cola sobre su vientre. Se quedo observando su vientre, que aun no tenía rastro alguno del embarazo, con una mirada neutra, sin emociones y una lagrima que recorría su mejilla.
Todavía no podía creerlo, ahí, justo en su vientre, tenia una pequeña luz de vida. Una sonrisa se formo en sus labios, pero su mirada era triste y sus ojos se envolvieron en lágrimas.
-hola bebe...- susurro, en un tono dulce, acariciando su vientre hasta que... pudo captar unos rápidos y casi imperceptibles latidos... ¿de cuanto estaría embarazada?... sabia que no mas de dos meses, aunque... si fuera así, su pancita seguía chiquita, eso ya le empezaba a preocupar.
No pudo evitar que las lágrimas brotaran de sus ojos, rodando por sus mejillas. Estaba feliz por la dulce noticia... ¿como no estarlo?... iba a ser madre. Pensar que en cuestión de meses, tendría a una pequeña criaturita junto a grulla, la llenaba de ilusión, pero... esa ilusión y felicidad se borraban de sus ojos, para ser remplazados por tristeza y angustia, al pensar que tenía menos posibilidades de tener a ese bebe de las que ella deseara.
-¿por que?... tu no tienes la culpa de nada...- susurraba víbora, mientras acariciaba con ternura su vientre.
Las lágrimas rodaban por sus mejillas hasta caer en su vientre. Ese bebe no se merecía sufrir y ella no era la indicada para llevarlo dentro. Con ella, la vida del bebe peligraba dia a dia... incluso la vida de ella estaba en riesgo, pero eso le era lo de menos, lo único que le importaba era el bebe.
-no, no lo permitiré... prometo cuidarte con mi vida- susurro, antes de cerrar los ojos y quedar dormida.
CON YUAN Y TIGRESA...
-¿crees que ya tenemos todo?- pregunto yuan, observando las dos bolsas con verduras que cargaba.
Llevaban en la ciudad casi toda la mañana, comprando lo que haga falta en la casa y de paso, paseando por la ciudad. Yuan llevaba dos bolsas, una en cada mano, al igual que tigresa. Se habían detenido en una plaza del lugar para descansar un poco.
-mmm... creo que si...- contesto la felina, revisando las bolsas que ella cargaba.
-¿caminamos un rato o volvemos a casa?- pregunto yuan, parado a la par de ella.
-mmm...- tigresa se quedo pensativa, quería volver a la casa, pero saber que haku seguía ahí, la ponía nerviosa. Lo mas frustrante era no encontrar causa a su nerviosismo -... ¿que te parece si comemos unos fideos y volvemos luego?... no me apetece cocinar- contesto, con una sonrisa tratando de sonar convincente.
-yo quiero volver... dale, cocinare yo si quieres- trato de convencerla yuan.
-no... quiero comer fideos y tu no sabes prepararlos- se excuso tigresa, en un tono burlón.
Yuan la miro arqueando una ceja, desde esa mañana cuando salieron que tigresa se comportaba raro, descontando el hecho que no quería andar sola y también que desde hace un rato que parecía poner excusas para no volver. Tigresa se estaba empezando a poner nerviosa por la mirada de yuan, le temblaban las manos y estaba empezando a sudar.
-¿por que estas tan nerviosa?- pregunto yuan, con una pequeña sonrisa.
-¿yo?... no inventes- contesto tigresa, tartamudeando un poco, lo que solo le dio la razón a yuan.
-ven... dame esas bolsas- sin esperar respuesta yuan le quito las bolsas a tigresa -cuéntame porque estas tan rara-.
-no es nada... te imaginas cosas- contesto tigresa, en un tono de voz bajo.
-tigresa... - yuan la miro acusadoramente, esperando una respuesta.
Tigresa sabia que estaba entre la espada y la pared. Yuan no era tonto, se había dado cuenta que algo le pasaba... "maldito leopardo y maldito sea tu tonto instinto protector"pensaba. Tenia que inventar algo y rápido, hasta que...
-solo... solo son esos días femeninos... ya sabes- tigresa quiso golpearse a si misma, pero era lo primero que se le vino a mente.
-no, no se...- contesto yuan, con una sonrisa burlona -...no mientas, no creo que "eso"sea motivo por el cual saliste de casa, prácticamente escapándote- le dijo, pero esta vez mas serio. Tigresa no cohonesto, solo lo miro, cuando el tenia razón, tenia razón.
Yuan se sentó en un banco de madera que había en la plaza, dejando las bolsas en el suelo, e hizo lugar para que ella también se sentara. Tigresa lo miro dudosa un rato, pero finalmente suspiro resignada, dejo caer los hombros y se sentó en el banco, apoyando su cabeza en el hombro de yuan y dirigiendo su vista hacia los niños que reían alegres en los juegos.
-¿que quieres que te cuente?- pregunto tigresa, en un tono de voz baja.
-¿que es lo que te atormenta, mi amor?- pregunto yuan, algo burlón para amigarla, mientras apoyaba su cabeza sobre la de ella.
Ambos rieron un poco, mientras tigresa apartaba a yuan con un empujón y le propinaba un suave golpe en el hombro. Pero yuan se acostó en el banco con el regazo de ella como almohada. Tigresa solo arqueo una ceja incrédula y se cruzo de brazos... ¿enserio ese leopardo de veinte años podía ser mas molesto que un niño de dos?. Algunas parejas que pasaban por el lugar los miraban tiernamente y susurraban cosas como... "que tiernos"... "muy linda pareja"... lo que hizo sonrojar a tigresa.
-ya basta... la gente te esta mirando- se burlo tigresa, tirando a yuan del banco.
-esta bien... - contesto yuan, junto a una risa, mientras se volvía a sentar en el banco -... con una condición...
-¿cual?- pregunto tigresa, con una ceja arqueada.
-que me cuentes que te anda pasando...- pidió yuan.
-no me pasa nada... ya te lo dije- contesto tigresa, con los brazos cruzados.
-ajam... si, claro… y yo estoy embarazado-dijo yuan con sarcasmo y burla.
-no lo se… quizás pronto sea tía- respondió con burla tigresa, con su mano en la panza de yuan.
-¡tigresa!- yuan le aparto la mono y la miro serio.
Tigresa le sostuvo la mirada unos segundos, no le podía mentir, era como tratar de ocultarle algo a una madre, siempre la descubría.
-bueno... te cuento- acepto tigresa, con un suspiro de resignación.
-te escucho...
-no... no estoy tranquila en la casa con haku...- susurro tigresa, con la cabeza gacha, algo apenada.
Yuan no contesto, se quedo en silencio, algo pensativo. Ella, la otra noche, le había dicho que sentía miedo y no sabia a que... ¿acaso estaba recordando de a poco lo sucedido?...
-¿intranquila?... ¿por que?- pregunto yuan, haciéndose el desentendido.
-no se... no me gusta como me mira, ni como... es como si tratara de encontrar momento alguno para... no se...- intentaba explicarse tigresa, con un nudo en la garganta.
-¡¿acaso te hizo algo?!- pregunto yuan, algo exaltado.
-¡no!... ¿de donde sacaste eso?- pregunto tigresa algo extrañada.
-no lo se... - contesto algo apenado, ya estaba paranoico.
-pues... me siento una tonta...- tigresa agacho un poco la cabeza, para ocultar las lágrimas que inundaban sus ojos, amenazando con salir.
-no, no eres tonta... solo no confías en el- la reconforto yuan, con una mano en su hombro.
-si, pero... es como una intranquilidad que ya eh tenido antes, pero que no recuerdo cuando- explico tigresa, ella misma creía que se estaba volviendo loca.
-ya... quizás solo sea algo de tu imaginación- contesto yuan, en un tono serio.
-si... quizás solo sea eso- tigresa lo miro y le sonrió pero con una mirada algo triste.
-solo una cosa...- dijo yuan, pero esta vez con una sonrisa juguetona.
-¿y ahora que?- pregunto tigresa, esbozando una sonrisa un poco mas alegre.
-¿cuantos hijos te gustaría, mi amor?- pregunto con una carcajada y le dio un lengüetazo en la mejilla, para luego salir corriendo.
-¡YUAN Y LA RE PU...!- tigresa se restregó la mano contra la mejilla, odiaba que yuan hiciera eso. Pero... era yuan, el siempre haría lo que sea para molestarla... -¡hey no me dejes las bolsas a mi!- se quejo mientras se paraba y las tomaba entre sus manos.
-no arriesgare mi vida ni me descendencia…- le contesto el leopardo a una cuadra de distancia -…me voy, pero volveré… piensa en mi, mi amor- teatralizo con una mano en su pecho.
"¿acaso ese animal no sabe lo que es vergüenza ajena?... mierda... tengo que llevar yo las bolsas"pensaba, mientras caminaba, mejor dicho, corría con las bolsas en mano hacia yuan, que la miraba con burla. Definitivamente mataría al leopardo. No se fijaba por donde iba, por lo que al correr menos de media cuadra choco con alguien y callo sentada al suela, tirando las bolsas también.
-mierda...- mascullo, mientras se sobaba la cabeza.
-perdone... déjeme ayudarle señorita- dijo una voz masculina.
Alguien la tomo del brazo y la ayudo a levantarse, pero al estar algo aturdida por el golpe, que no había sido nada suave, no se fijo en quien. Finalmente, ya de pie, levanto la mirada para ver a quien había chocado y... se sorprendió al ver a un panda, bastante familiar, de ojos verdes que la miraban con la misma sorpresa.
-¿ti... tigresa?- tartamudeo po, sorprendido, pero feliz, por volver a verla.
-¿po?- tigresa sonrió al panda, tenia la misma sensación de cosquillas en su estomago que cuando peleo con el en la noche (lo admito... me quedo raro ¬¬).
-¿que andas haciendo aquí?- preguntaron sonrientes y al unísono, para luego reír por la coincidencia.
CON YUAN...
A unos metros de ahí, yuan observaba la escena con una ceja alzada... "¿ese no era el panda?... ¿por que mierda abrasa a tigresa?... ¿y que hago aquí parado como tonto?..." se pregunto mentalmente. Sin perder tiempo, camino en dirección a ellos. Para el era más que obvió que ese panda, aunque no se hubiera dado cuenta, le gustaba tigresa y eso no le agradaba, detestaba a cualquiera que se acercara a ella, más aun cuando ella también mostraba interés alguno.
CON PO Y TIGRESA...
Po estrecho a tigresa en un abrazo, lo que sorprendió a la felina, pero algo dudosa le correspondió. Po no tenia ni idea de porque la abrazo, solamente lo hizo sin pensar.
-me alegro de verte...- dijo po con una sonrisa, rompiendo el abrazo.
-yo también... ¿y los demás?- pregunto tigresa, quien tenia una sonrisa de oreja a oreja.
-tai lung, detrás de las faldas... y los demás están de guardia en el palacio- contesto po, sin darle mucha importancia.
-jejeje... ¿faldas?- dijo tigresa algo extrañada, mientras se agachaba a recoger las bolsas.
-espera... yo las recojo- po se agacho también, para ayudarla a levantar las bolsas, pero...
Ambos quisieron agarrar una de las bolsas al mismo tiempo, provocando que sus manos se rozaran. Levantaron las miradas al mismo tiempo, encontrándose con la del otro, provocando una calida sensación, acompañada de una pequeña corriente eléctrica que iba desde su mano hasta terminas en un agradable e imperceptible escalofrió en la espalda. No pudieron evitar sonreír algo sonrojados, era una sensación nueva, que nunca habían sentido, pero agradable.
-emm… ¿po?... ya puedes soltar mi mano- dijo tigresa algo sonrojada.
-¿eh?... oh, si… lo siento- contesto po, con las mejillas de un notorio colorado, mientras se colocaba de pie, al igual que ella.
-hey... ¿me extrañaron?- yuan callo, de quien sabe donde, en medio de po y tigresa, para luego pasar su brazo por los hombros de tigresa.
-hola- saludo po, con una risa burlona, pues a juzgar por la cara de tigresa parecía a punto de matarlo, aunque… por alguna razón le molesto que yuan la abrazara de esa manera.
-¿de donde saliste?- pregunto tigresa, algo enfadada y apartándolo, conociendo a yuan, sabia que ese era su modo de decir "aléjate de ella", en otras palabras estaba en plan "hermano protector".
-de por ahí… el mundo es muy pequeño- dijo, mirando a po con una mueca burlona y una mirada desafiante.
Tigresa le pego un imperceptible pero doloroso codazo en las costillas, mientras que po solo reía, ignorando que el comentario iba para el...
-bueno, un gusto verte, po... pero, el almuerzo llama espero nos veamos pronto...- dijo tigresa, en modo de saludo, con una sonrisa burlona.
-si... nos vemos pronto...- contesto con voz soñadora po, pues sin darse, tigresa rozo su cola por la nariz de el.
Tigresa se alejo unos pasos de po, peleando con yuan, pues el leopardo le pasaba el brazo por los hombros para molestarla y ella lo apartaba. Pero a medio cuadra se detuvo en seco y agacho su cabeza para contar las bolsas que llevaba... una, dos, tres... faltaba una.
-¿que pasa?- pregunto yuan.
Tigresa no contesto, solo se rió algo divertida y volteo a ver al panda, que seguía parado a media cuadra con la mirada perdida. Sin decir nada, y seguida por yuan, volvió sobre sus pasos para quedar frente a po.
-emm... creo que eso es mió- dijo tigresa, en un susurro y una sonrisa apenada.
-¿eh?...- po miro la bolsa que tenia en su mano derecha -...oh, si claro... ten- po, algo sonrojado, le paso la bolsa a tigresa.
-jeje...bueno, nos vemos pronto- tigresa tomo la bolsa, aunque se sobresalto al volver a sentir esas corrientes eléctricas.
-si... hasta pronto...- po vio como tigresa se alejaba, pero... -¡hey tigresa!... ¿te invito el almuerzo? ¿Que dices?- pregunto po, algo sonrojado.
-emmm...- tigresa volteo a verlo, algo dudosa ¿acaso la estaba invitando a comer?, a ella nunca la habían invitado a una cita -...no... no estoy segura- contesto, algo dudosa.
-vamos... que yuan también venga... si quiere- se abrevio a insistir po, aunque colorado como un tomate.
-¡y hasta que se acuerdan del leopardo!- exclamo yuan, alzando las manos al cielo en señal de "aleluya".
-calla...- le ordeno tigresa -...esta bien ¿a donde vamos?- pregunto tigresa, con una sonrisa y una mirada decidida... ya que estaba... ¿por que no divertirse?...
-no cuenten con...- empezó con voz cansina, pero...
EN EL PALACIO IMPERIAL...
Grulla sobrevolaba los terrenos del palacio, recorriendo con la mirada cada rincón, para vigilar bien, pero en realidad su mente estaba en otra parte... "voy a ser padre... dentro de meses tendré entre mis alas a... ¿será el o ella?... si es niño me encanaría que se llamara shiang y si es niña... podría elegir víbora, aunque... ¿como seria una cría de una serpiente y un ave?... quizás por eso víbora actuó así... ¿a que hora terminaba mi turno?... no veo la hora de ir a ver a víbora..." esos y mas pensamientos pasaban por la cabeza del ave, cuando al sobrevolar por las orillas del bosque pudo sentir un olor nauseabundo.
-¿que demo...?
Grulla descendió en picada hasta aterrizar en el suelo, algo precavido y listo para atacar, se adentro un poco, apartando algunos arbustos, hasta encontrar el origen del hedor...
-oh santa mierda...
Sin pensarlo dos veces, grulla salio volando, en busca del emperador...
POR LOS PASILLOS DEL PALACIO...
Mono caminaba con mantis en su hombro, buscando a alguno de los demás, pues el emperador kei les había comunicado la desaparición de un par de guardias y ordenado que informaran a sus amigos de eso.
No se fijaron por donde iba, por lo que chocaron con alguien que iba en dirección contraria.
-aunch... fíjate por donde vas- se quejo mono, mientras se sobaba la cabeza.
-¿mono?... ¿no tendrías que vigilar el despacho del emperador?- pregunto, algo confundido grulla.
-es que nos mandaron a que les comuniquemos algo...- contesto mantis, mientras se acomodaba la antena doblada por el choque.
-¿que cosa?...
-anoche desaparecieron un par de guardias...- contesto mono, con un tono preocupado.
-¿por casualidad esos guardias eran unos linces?- pregunto grulla.
-emm... si... ¿por que preguntas?-contesto mantis, algo extrañado.
-mono, acompáñame... mantis, dile al emperador que ya encontramos sus guardias, nos vemos en las orillas del bosque por la zona sur...
Ambos miraron sin comprender a grulla, pero el ave, para evitar interrogatorio alguno, subió, a la fuerza, a mono a su espalda y salio volando por una ventana, dejando a mantis en el pasillo, quien después de unos segundos se fue a buscar al emperador.
EN EL PUEBLO...
Tai lung esperaba sentado en una silla, cansado y con las bolsas a su alrededor, a que kioko salga del vestidor.
-¿un dia difícil?- pregunto un cerdo que estaba sentado en la silla de al lado, con casi la misma cantidad de bolsas e igual de cansado.
-ni lo menciones...- contesto tai lung, con un tono cansado.
-si... ellas solo compran y nosotros como esclavos- comento con burla el cerdo.
-si... pero eso les gusta a ellas- respondió tai lung.
-jejeje... puede ser, pero al menos tu esposa no es una cerda de trescientos kilos- se burlo el cerdo.
-¡te escuche!- exclamo una voz femenina desde el interior de un cambiador.
-no... Ella ni siquiera es mi novia- aclaro tai lung, aunque se sintió mal pronunciar esas palabras.
-tu si que eres valiente, amigo- comento el cerdo, con una risa burlona.
Tai lung estaba por contestar, pero en ese momentos salio kioko del vestidor, con un kimono lila, completamente liso y de bordes verdes. La leona se acerco a un espejo para ver como le quedaba, mientras que tai ling solo la observaba lo mas "disimuladamente" que podía, se veía preciosa y tenia un cuerpo precioso, no era ni en proporciones muy exageradas, ni tampoco era que le faltara, era perfecta.
-emm… te queda… bien…- dijo tai lung, algo nervioso, mientras se levantaba de la silla, con las bolsas en mano.
-jeje… gracias… pensaba llevarme este- contesto kioko sin prestarle la mínima atención al jaguar.
Kioko pago la compra, junto a otros cinco vestidos y le entrego las bolsas a tai lung. Ambos salieron, sin darse cuenta que el cerdo con el que tai lung había hablado, miraba a kioko de tal forma… casi desnudándola con la vista. Caminaron unos metros, cuando a tai lung le empezó a gruñir el estomago…
-¿tienes hambre?- pregunto, algo burlona kioko, tai lung solo se limito a asentir -… bueno, vamos por tu amigo y volvamos al palacio- dijo la leona, pero en cuanto dio un paso, la voz de tai lung la detuvo.
-emm... espera...- kioko volteo a verlo -¿te gusta el sushi?- pregunto, con una sonrisita nerviosa.
-es mi favorito... - contesto kioko, divertida por las intenciones del jaguar.
-bueno, a unas cuadras... hay un restaurante y... ¿que te parece si vamos?... yo invito- propuso tai lung, sonriendo de lado.
Kioko lo pensó un rato y luego le sonrió entre coqueta y divertida al jaguar, mientras asentía.
-claro...- contesto -...pero iremos con tu amigo...
Kioko, con una sonrisa burlona, le dio la espalda a tai lung y camino para dirigirse a buscar a po. Tai lung solo esbozo una mueca de fastidio y la siguió "bien... a deshacerse del panda se ah dicho"pensó. Sambos caminaron unas cuadras, hasta que...
-mira… ahí están- dijo kioko, señalando hacia donde estaban hablando el panda, junto a tigresa y yuan.
-¿y ellos que hacen aquí?- pregunto en un murmullo tai lung, entre divertido y extrañado.
-¿que dijiste?- pregunto kioko -…no importa, vamos- dijo.
Kioko tomo de la muñeca a tai ling y prácticamente lo arrastro con ella. Tai lung no tubo tiempo a replicar, pues quedo en petrificado, a la vez que se sonrojaba a niveles alarmantes al sentir el contacto de la leona.
EN LAS ORILLAS DEL BOSQUE… TERRENOS DEL PALACIO…
Grulla voló hasta la zona donde había sentido ese olor nauseabundo, ignorando las suplicas de mono de "bájame" o "yo puedo caminar, déjame en el suelo", mientras que el primate se aferraba a su cuello, casi asfixiándolo. En cuanto grulla toco suelo, mono salto de su espalda como si tuviera un resorte en ves de piernas, se tiro de boca al suelo y empezó a besarlo.
-exagerado…- mascullo grulla, mirando con burla al simio.
Mono se coloco de pie y le envió una mirada acecina al ave, mientras que a zancadas se acerco a el y lo señalo con el "dedo acusador".
-¡ESTAS LOCO!... pude caerme, morir y…- mono dejo de hablar y esbozo una mueca de desagrado -¿Qué demonios es ese maldito hedor?- pregunto, tapándose la nariz con ambas manos.
-para eso te llame… mira…
Grulla se acerco a un par de arbustos que estaban a su izquierda, tomo los arbustos con sus alas y, después de tomar aire para no respirar, los aparto, dejando ver dos cadáveres, ambos de unos linces que parecían ser guardias del lugar. Uno de ellos, estaba boca arriba con los ojos abiertos y un profundo corte en la garganta, también se podía ver una mordida en su brazo. El otro, estaba boca abajo, pero se notaba que tenía la misma herida en el cuello, al igual que en el brazo.
-eso… eso…- tartamudeo mono, que estaba pálido como harina.
-son los guardias desaparecidos, mono…- nadie contesto -… ¿mono?- grulla volteo a verlo, el primate estaba tendido en el suelo, con cara de espanto –…que valiente- comento el ave con sarcasmo.
DENTRO DEL PALACIO…
Mantis corrió por el pasillo, directo al despacho de kei, pero al ser pequeño e ir el solo, se demoro un poco mas de lo usual. Finalmente llego al despacho, toco la puerta y después de escuchar la voz de kei darle el permiso de entrar, entro.
-¿emperador kei?- entro mantis al despacho.
-maestro mantis… ¿Qué pasa?- kei se levanto de su silla y se acerco a mantis -…siéntate- ofreció, señalando una silla.
-no, no hay tiempo… necesito que me acompañe a las orillas del bosque, parece que encontraron algo- dijo mantis, en el tono mas serio que pudo.
-¿y que es?- pregunto, algo extrañado, kei.
-ni yo lo se… pedidos del maestro grulla- contesto mantis -…solo dijo algo sobre los guardias desaparecidos…
-pues, vamos entonces…
Ambos salieron del despacho, directo al bosque, pero en medio del camino, kei detuvo a mantis, quien solo lo miro sorprendido.
-¿sabes algo de víbora?...- pregunto, en un tono preocupado kei -…lin solo me dijo que se desmayo y que… si quiero saber que le paso le pregunte a ella…
-no la eh visto en toda la mañana… grulla debe saber- contesto mantis, algo confundido.
-¿Por qué son tan complicadas las mujeres?- se quejo kei, negando con la cabeza.
-siempre me hago la misma pregunta…- contesto mantis.
Sin más que decir, ambos siguieron su camino, hasta el lugar indicado por grulla. Al llegar ahí, lo primero que vieron fue a grulla tratando de reanimar a mono, quien yacía tirado en el suelo.
-mierda… mono has visto cosas peores… despierta- decía grulla, mientras le daba de bofetadas al primate.
-¿Qué paso?- pregunto kei, bastante preocupado.
-encontramos a sus guardias… solo mírelos- contesto grulla, que ya estaba logrando hacer que mono reaccionara, mientras señalaba los arbustos con la cabeza.
Sin entender nada, kei se acerco hasta los arbustos y… al sentir el olor nauseabundo, no pudo evitar llevarse ambas manos a la nariz. Con paso precavido, se acerco a los arbustos y los movió, lo suficiente como para ver los cuerpos de los linces. No miro más de un cinco segundos, pues la vista era demasiado macabra, y se aparto de ahí.
-santa madre…- mascullo, por la impresión.
-lo se, macabro- contesto mono, que acababa de despertar.
-tu cállate, eres un marica…- se burlo mantis de mono.
-creo que tendré que llamar a un forense… para que averigüe quien fue el culpable- comento kei, alejándose unos pasos de los cuerpos.
-oye… víbora sabe sobre eso…- comento mantis, desde el hombro de mono.
-eso… la serpiente tiene estomago- se burlo mono.
-pues, si ella puede hacer el trabajo… vamos a buscarla- kei empezó a caminar directo al palacio, pero la voz de grulla lo detuvo.
-no… víbora no puede salir del cuarto, no por ahora- lo detuvo grulla, con un tono serio.
-¿se puede saber porque?- pregunto kei, interesado por la salud de su sobrina postiza.
-solo digamos que… no esta en condiciones- contesto grulla, algo nervioso.
Los demás solo lo miraron con una ceja alzada, listos para atacar al ave con una lluvia de preguntas…
EN LA HABITACION DE VÍBORA…
La serpiente dormía, acurrucada en la cama, con su cola sobre su vientre, tenia el seño fruncido pero a la vez una leve sonrisa, se soñaba a si misma, pero cantando una dulce canción de cuna, a su pequeña hija/o, el cual dormía en una pequeña cunita. Cuando termino de cantar, abrió los ojos y despertó, algo sobresaltada y con la frente sudada… había sido un sueño. Como esperando algo, se miro su vientre… seguía plano y sin cambias a corta vista.
-jeje… ¿Cuándo crecerás?- rió y hablo para su bebito.
Por mera curiosidad, salio de la cama y se acerco hasta el balcón, desde donde podía ver la mayor parte de la extensión de las orillas del bosque.
-¿Qué demo…?- se sobresalto al ver a kei y mantis mirando tras unos arbusto y a grulla tratando de despertar a un desmayado mono.
Sin pensarlo dos veces, salio de la habitación y bajo hasta los jardines. Con la cabeza llena de dudas llego hasta las orillas del bosque, pero algo en la conversación de los chicos, la hizo deterge a escuchar…
-no… víbora no puede salir del cuarto, no por ahora- escucho decir grulla, con tono serio… "matare al ave… por indiscreto" pensó víbora, enfadada.
-¿se puede saber porque?- kei parecía entre preocupado y extrañado… "grulla… por un maldita vez en tu vida aprende a cerrar ese pico" rogó mentalmente víbora.
-solo digamos que… no esta en condiciones- grulla sonaba nervioso.
-grulla… ¿Qué le pasa a víbora?- pregunto mono.
Listo, si dejaba a grulla contestar, era su fin. Decidida a que grulla no revelaría su estado, no por ahora, salio de su escondite y se acerco a ellos.
-hola… ¿Qué paso aquí?- pregunto en un tono serio, pero mirando amenazante a grulla.
-víbora… deberías estar descansando- le reprocho grulla.
-no estoy enferma… cariño- contesto la serpiente, sin pizca alguna de simpatía -… ¿me dirán que paso?
-emm… será mejor que lo mires por ti misma- contesto mantis, señalando a los arbustos -…mono se desmayo al verlos- se burlo.
Algo extrañada, víbora repto hasta los arbustos y los aparto para poder ver. Apenas sintió el olor nauseabundo, intuyo que era, pero quiso verlo para estar segura… mala idea…
CONTINUARA…
Jejeje… hasta aquí todo…
Franco: oye… ¿Qué le paso a víbora?
Yo: lo sabrás en el próximo cap… no tengo mucho que decir más que…
Franco:… dejen sus reviews con sus opiniones…
