Aquí os dejo con una nueva dosis de Arañando sombras para verte. Espero que os guste :D

Personajes del gran Akira Toriyama!


Capítulo 10. Bulma vs Angela

POV Bulma

Mi estado de shock aún estaba presente, tanto que no me di cuenta en que momento dejé el despacho de Vegeta para estar comiendo en un restaurante barato a su lado. Cuando mi conciencia ya se dio cuenta de ello no pude apartar la mirada de él. Comía su hamburguesa con desgana y en varias ocasiones le daba una hojeada a la demanda que hacía menos de dos horas Angela le entregó en mano.

No sabía bien que decirle para reconfortarle. Realmente no sabia ni que decirme a mí misma para entender la situación, aunque no era difícil de comprender la situación.

Una persona a la cual yo consideraba una amiga con la cual me he reencontrado en mi país ha venido para posicionarse del bando enemigo. El por qué sigue sin ser la pieza que encaja en el puzzle pero la mirada con la que Angela observaba a Aidan daban a entender un poco más los motivos. Odiaría a esa chica si realmente el resentimiento hacia un viejo amor la llevase a tales lugares. No podría volver a mirarla a la cara.

–Lo sabías...–finalmente Vegeta decidió romper su silencio con un tono frío, aunque en el fondo de él podía notar su luz apagada–ella había venido y ni siquiera le dijiste nada a Aidan.–

–Ya te lo dije, Vegeta–intenté sonar con un tono natural pero sabía que no lo había logrado. Me escuchaba arrepentida y dolida–. Angela vino con Julia y lo único que me dijo es que se trataba de un viaje por motivos de trabajo ¿cómo iba a saber yo que iba a pasar esto? Aparte de que me pidió no comentarle nada a Aidan y yo no podía negarle ese derecho. Jamás me hubiera imaginado algo así.–

–Yo no soy Aidan–Vegeta me miraba con cierto odio, tal vez con más de lo que él quería ya que luego intentaba relajar su fruncido ceño–. Podías haberme comentado de esto. ¿Acaso también es otro derecho privado que tiene un paciente? Porque que yo sepa ella no ha estado sometida a tus terapias para ocultármelo.–

–Tampoco he tenido suficiente tiempo, Vegeta–apreté con fuerza mis puños–. Me enteré cuando fui a por mi maleta ya que me la encontré en la estación.–

Vegeta guardó silencio. Apartó la mirada y volviendo a su horrible desgana comió su hamburguesa mientras la tensión se volvía menos soportable.

–¿Enserio vas a ponerte así?–su mirada se volvió a clavar en mí–. Tengo derecho a no contarte todo lo que me ocurra y tú no tienes motivo alguno para enfadarte por ello. ¿Acaso me ves echándote en cara que tú no me digas nada de ti? Lo único que haces es sentarte en silencio, refunfuñar y gruñir. ¿Cuándo vas a aprender a portarte como alguien normal?–

Su mirada inexpresiva me hacía sentir mal. Sentí que no hice bien en haberle dicho aquello último pero el problema es que aunque para mí él era especial odiaba que siempre fuera tan autoritario.

–Si realmente buscas a alguien normal no veo motivos para que estés sentada frente a mí–y como un episodio repetido él volvió a intentar terminarse su comida.

Mi reacción fue la de levantarme de la mesa y salir sin decirle nada. Ahora más que nunca deseaba irme de su casa. No entendía porque debía estar yo allí ya que tenía la manera de vivir independiente. Estar bajo su mismo techo tal vez no sea una de las mejores ideas del mundo. Él tiene un carácter fuerte y yo tampoco es que sea muy soportable en algunas ocasiones. No me gustaría verme discutiendo con él todos los días y que al final lo que estuve esperando durante diez años se vaya marchitando hasta la extinción.

Cuando salí del restaurante me dirigí a un lugar concreto... el hotel donde Angela y Julia se hospedaban. La pelirroja me debía más de una explicación y yo estaba dispuesta a escucharlas y debatirlas, pero que no espere que me posicione de su lado. Aidan es un buen amigo mío y conozco como funciona en sí, puede ser muy mujeriego pero nunca haría algo que dañase a una persona sin qué el sufriera un rasguño. Yo sé que aun existen cicatrices de esa corta relación.

Mediante un mensaje le pedí a Julia que me pasara el número de habitación una vez que estaba en las puertas del hotel. Al ver su respuesta no dudé en ir al ascensor, marcar la planta y dirigirme a su puerta. Cuando la golpeé suavemente la pequeña la abrió con una sonrisa... Recuerdo que tenía que pedirle un enorme favor.

–¡Bulma! Bienvenida a nuestra habitación–Julia me agarró del brazo y tiró de mí hacia dentro. Cuando vi la gran habitación que tenía me entró una envidia poco sana... La gente que tenía dinero vivía mejor de lo que yo ni en dos vidas lograría.

Esa habitación era como un pequeño apartamento. Tenía dos camas enormes y cada una con una mesita de noche a su lado junto con su lámpara. Un minibar y un pequeño salón con una enorme televisión de plasma y dos sillones grandes en los cuales en uno estaba sentada Angela que me vio aparecer con una sonrisa en su rostro.

–No sabía que tendríamos visita–Angela se levantó del sofá y se acercó con los brazos abiertos dispuesta a darme un abrazo–. Siéntete como en tu casa, Bulma.–

Cuando Angela se acercó a mí yo la negué con educación. Su ceja arqueada y su rostro de incredulidad me hicieron hervir la sangre. Miré a Julia que estaba tan sorprendida como ella, salvo que la rubia tenía ese toque inocente e infantil que la hacía más creíble.

–Julia... Siento molestarte pero me gustaría tener una conversación privada con Angela–ella en vez de poner alguna objeción a mi propuesta sólo se limitó a asentir poco decidida.

No tardó en abandonar la habitación mientras yo me disculpaba por mi petición, pero realmente no me quedaba otra opción.

–Cuanta hostilidad–mis ojos se desviaron a Angela que hablaba con gran descaro–. ¿Se puede saber que pasa, Bulma? Te presentas donde me alojo con una cara de amargada, rechazando mi amistoso saludo y echando a mi compañera.–

–Puede que lo mío sea hostil pero lo tuyo es muy cínico–se cruzó de brazos mientras su rostro seguía mostrando incredulidad–. Ahora al recibirme eres cínica y esta mañana al presentarte en la comisaría también fuiste igual. ¿Se puede saber que estás haciendo?–

–¿Estás hablándome enserio?–al ver mi rostro serio ella soltó un suspiro irónico–. No puedes presentarte ante mis narices como una fiera sólo porque hago mi trabajo. Esta mañana hice lo que tenía que hacer. Es mi trabajo y debes vivir con ello.–

–Entiendo que sea tu trabajo pero siento que esto es algo más que puro oficio–Angela tomó asiento mientras me prestaba atención–. Aquí hay cosas que no me encajan. Tengo muchas preguntas que me llevan a una misma dirección y sólo tú me las puedes contestar con completa sinceridad.–

Ella soltó una carcajada. Angela no parecía la misma chica que yo conocía.

–Si piensas que todo esto lo hago por Aidan ya te aviso que estás muy equivocada–fruncí el ceño–. Bulma, a mí me llegó una petición para defender los derechos de mi cliente. Cuando vi que se llamaba Vegeta y que vivía en Japón pensé que se trataba de tu novio, no de su padre.–

Me senté enfrente de ella. No sé porque no me valía su respuesta.

–Y si es así ¿cómo has llegado a aceptar trabajar con él finalmente? ¿No has visto su expediente policial?–ella se encogió de hombros.

–Ya me extendió un cheque al aceptar ser su defensa en el Tribunal–luego vi que emitía una leve sonrisa–. Siento mucho esto Bulma, pero como ya te dije es mi trabajo. No puedo permitir que mi cliente acabe en la cárcel de nuevo y tengo todas para ganar.–

–Tu cliente es un monstruo–en ese momento sólo pude acordarme de Arwen–. Tiene que morir entre rejas, Angela. No puedo permitir que siga haciendo daño a Vegeta y a su familia... ya no pueden seguir viviendo en esta tortura.–

Angela se levantó del sofá. La vi mirando hacia la puerta y luego volviendo su mirada hacia mí. Me estaba invitando salir fuera.

–¿Y Aidan no es diferente a él?–mi postura fue rápida al no dudar ni un momento en ponerme frente a ella–. Él me dijo que a pesar de la distancia todo sería como si estuviéramos al lado y en cambio de eso decidió no conectarse jamás a hablarme dejándome en el olvido como una más de su lista de mujeres con las que se acostaba.–

–Ese hombre no es como Aidan así que no se te ocurra volver a compararlos–ella frunció el ceño–. ¿De verdad hubieras aguantado una relación a distancia? Aidan no entabló contacto contigo porque prefirió que le odiaras a que sufrieras estando con él sabiendo la distancia que había entre vosotros. No confundas a una persona con otra, al igual que decir que no haces todo este espectáculo por él cuando realmente sacas el tema a relucir. Sé que todo esto lo haces como venganza y no te vas a salir con la tuya.–

–Espero que tus amenazas sean parte de un monólogo cómico porque estaré encantada de oírlas un sábado por la noche–Angela se fue hacia la puerta y la abrió–. Tú en este caso no pintas absolutamente nada, no eres más que la que se revuelca en la cama del hijo de mi cliente. Así que haz algo útil y cierra la boca mientras te vas de mi habitación.–

Apreté con fuerza los dientes mientras me acercaba hacia la salida pero no avancé hasta el final sólo para encararme con ella una vez más.

–Pinto en esta historia también aunque no la creas. Si yo en el juicio presento documentos tu estúpida defensa se caerá poco a poco–ella sonrió y me dio un leve empujón cuando terminé de hablar.

–Hazme sólo un favor, Bulma–su descaro crecía por segundos–. No te juntes mucho con Julia... no quiero que se le pegue esa idiotez tuya.–

Finalmente me cerró la puerta en las narices y mi respuesta fue patearla. Mi rabia incrementaba por segundos recordando cada palabras que salía por su boca con ese tono irritante de niña malcriada. No pensaba ni en broma dejar de juntarme con Julia y menos ahora... necesitaba que sacase toda la información a Tarble que pudiese. Si la pequeña le ablandaba el corazón él podría darse cuenta de las circunstancias y sería capaz de abrir los ojos con su padre. La confesión de ese chico era lo único que tenía para acallar a Angela y dejar que Vegeta acabase en la cárcel. Sólo así Arwen estaría a salvo y Vegeta podría dormir tranquilo... abrazado a mí cada noche.


POV Vegeta

No me giré a ver como Bulma se iba de aquel restaurante mientras refunfuñaba. No sé donde fue y a estas alturas tampoco sé si quiero saberlo. Mi cabeza vagaba entre pensamientos de los acontecimientos hace poco sufridos.

Odiaba tener un juicio con el idiota de Vegeta y más cuando era todo una farsa. La idea de que uno de los viejos ligues de Aidan fuera la abogada de la oposición tampoco me reconfortaba pero lo que me mataba por dentro es que estaba apartado del caso que ya tenía completamente bajo control.

De pronto escuché la melodía de mi móvil. Al ver quien llamaba resoplé molesto. Dejé que sonase hasta que al final la llamada se cortase pero la insistencia acabó con mi paciencia.

–¿Qué demonios quieres, idiota?–respondí el teléfono con un humor más negro de lo normal.

–Hola, Vegeta. Yo también me alegro de oírte–la voz de mi primo Broly taladraba mi cabeza de forma molesta–. He hablado con mi padre y me comentó que no estabas bien por lo del caso de tu pa... de Vegeta. ¿Quieres que vaya a verte?–

–Realmente eso no me calmaría–él resopló–. ¿Qué quieres? No me creo que llames para interesarte por mi estado por mucho que tu padre te haya obligado a hacerlo.–

Él no dijo nada durante unos segundo hasta que le escuché aclararse la voz.

–Mi padre ha decidido hacer una de esas cenas familiares que de vez en cuando celebra...–gruñí internamente. Él siempre quería hacer esas estúpidas cenas en su casa. Supongo que no le irá bien la soledad–será está noche. Por lo que sé tu madre irá y Tarble ha sido amenazado así que no sera buena idea decirle que no nosotros.–

–No tengo ganas de esas mierdas familiares–decidí pagar la cuenta y salir del restaurante para volver a la comisaría mientras mantenía la conversación con mi primo–. Dile que lo aplace para otro día. Hoy no pienso ir.–

–No tienes escapatoria porque la cena es en tu honor–en ese momento paré en seco–. Mi padre quiere que invites a cenar a tu novia... ¿Bulma se llama? La chica de pelo azul que vive con nosotros. Bulma ¿verdad?–

Mi primo siguió hablando idioteces. Decidí cortar la llamada y terminar por ir a comisaría. Después del rato que los dos pasamos en el restaurante no creo que a ella le haga gracia ir a la cena... Aunque poca me hace a mí tener que ir.


POV Bulma

Conseguí llamar a Julia e invitarla a una cafetería para tomar algo juntas. Ella estaba perdida en sus pensamientos con un semblante triste.

–Julia–cuando la nombré saltó sorprendida despertando de aquello en lo que pensaba. La escena me hizo gracia por lo que no evité soltar una carcajada. Ella me respondió con una corta y seca sonrisa–. Lo siento... no quería reírme.–

–No te preocupes. No me molesta–sonrió esta vez dulcemente–. Es sólo que aún estoy algo aturdida por lo que ha ocurrido antes.–

–¿Te refieres a lo de Angela y mío?–ella asintió–¿no te ha comentado nada?–

–¿Comentado? Claro que no... Sé que a veces ella es un poco extraña y puede que poco amigable pero para la gente que realmente la conocemos no es algo común ver como desprecian un abrazo de su parte–sus ojos azules fueron acusadores. No quería que Julia estuviera en mi contra.

–Verás... es difícil de contar pero...–di un largo suspiro–ahora las cosas no están nada bien. El padre de Vegeta es sospechoso de varios delitos y en general él no es buena persona. Su familia pasa por los peores momentos mientras él camina por las mismas calles que ellos y Angela va a defender en un juicio a esta persona. A mí no me dijo nada cuando la vi y hoy se ha presentado en la comisaría, en el despacho de Vegeta, para darle una demanda falsa. ¿Puedes entender que mi enfado hacia ella vaya en aumento? Porque yo a veces siento que tal vez sea excesivo...

Tras mi explicación el silencio reinó. Le di un trago a mi refresco mientras ella me observaba como repasando lo que la había resumido.

–Yo... no puedo posicionarme en el bando de nadie, Bulma–cerré los ojos intentando calmarme... ella debía estar a mi lado.

–Sé que no debes y realmente no te lo pediría si esta situación no estuviera al límite–Julia parecía no entender nada que era lo más normal–. El hermano de Vegeta, Tarble... Le conocimos cuando estuvimos en la feria. Era el chico con el que chocaste–ella asintió al recordarlo–. Vive bajo la mala influencia de su padre, haciendo daño a su familia sólo por un delincuente que le cuenta mentiras y le da caprichos que posiblemente algún día deban ser devueltos.–

–Bulma...–

–Sé que no entiendes nada–la interrumpí mostrándome algo desesperada–. Él es la única forma que tengo de salvarlo a él y a su familia de aquel al que llama padre. Si él en una terapia confiesa que su padre es un delincuente y me narra cada uno de sus actos ilegales irá a la cárcel.–

Ella me observaba sorprendida y con gran atención.

–Llamaste su atención cuando se chocó contigo, Julia–noté que se sonrojó levemente–. No quiero que pienses que juego con sus sentimientos pero si tú pudieras influir en él sé que se daría cuenta del valor de su familia y del daño que le ha hecho su padre. Me diría cada cosa que un juez necesita oír para encerrarle en la cárcel y haríamos una buena acción.–

Julia se quedó en silencio. Meditaba la oferta que le acababa de lanzar.

–¿Y qué te hace pensar que yo podría ayudar?–parecía aún muy poco convencida.

–Eres dulce y risueña–ella volvió a emitir una de esas sonrisas que la hacían verse adorable–. Si él viera los valores que tienes sobre tu familia, la inocencia que te rodea o la forma en la que tus ojos ven la vida... sé que él podrá ser influido para ser consciente de sus acciones y responsabilizarse de ellas, aunque eso signifique posicionarse contra su padre.–

Ella pareció replantearse cada palabra que anteriormente mencionaba.

–No te obligo a que lo hagas, Julia... Sólo quiero que...–

Me miró un momento acallando mis palabras para que prestase atención a las suyas.

–Tal vez... pueda pasar un rato con él–su rostro me regaló una contagiosa sonrisa–. No me vendría mal conocer a alguien más de por aquí–ella volvió a brindarme unos segundos de silencio para luego volver a la conversación. Estaba claro que estudiaba lo que le había propuesto–. No deseo que Angela pierda su defensa pero tampoco que ese hombre siga viviendo como si nada mientras se ríe de la justicia. Yo sólo quiero ayudar y... conocer gente.–

Julia se sonrojó levemente y yo me reí internamente.

–Lo que pasa es que no quieres confesar que el hermano de Vegeta es guapo y te gusta–los ojos azules de la niña se abrieron como platos mientras su rubor aumentaba–. Justo en el blanco. ¿Quien lo iba a decir?–

Ella le dio un trago largo a su refresco mientras me reía. En ese momento mi móvil sonó, miré la pantalla para ver el nombre de Vegeta... Aun me acordaba de la discusión en el restaurante.

–Hola, Vegeta–contesté la llamada con un tono apagado.

Escuché como se aclaraba la voz.

–Bulma, ¿dónde estás?–iba a responderle cuando me interrumpió–. Bueno, eso ahora da igual. Necesito que vengas a casa y te cambies. Esta noche tengo que ir a casa del comisario y debes venirte conmigo.–

–¿El comisario? Pero... ¿no es tu tío?–él empezó a gruñir.

–Hay algunos días que le da por querer hacer cenas familiares, mi madre, mi hermano y el idiota de primo también estarán allí–él se explicaba molesto–. Mi tío quiere conocerte.–

–Debo comentar que no me lo esperaba–mis ojos se fijaron en Julia que jugaba con su pelo como una niña pequeña. Una sonrisa se formó en mi rostro–. Por cierto... ¿puedo llevar a alguien?–

–¿Alguien? ¿A quien demonios quieres traer?–

–Es una pequeña sorpresa–escuché como bufaba.

–¿Es que no han habido suficientes?–resopló dando a entender que no quería discutir sobre la invitación–Hazme el favor y dile a tu visita que traiga vino y si es una mujer que no vaya muy provocativa. No quiero tener problemas con Broly–intenté no reírme. Ni en broma iba a ir Julia como una monja. Quería que Tarble se fijase en ella. No hacía falta vestirla como una cualquiera sólo lo suficiente para llamar la atención de un chico.

–Es una mujer y no creo que lleve vino–él volvió a bufar.

–Luego te llamo–su voz seguía igual de molesta que en el restaurante.

–Vegeta...–él con un sonido ronco dejó claro que me seguía oyendo–siento si algo de lo que te dije te molestó. Realmente yo no quiero a alguien normal y común. Sería muy aburrido.–

–¿Vas a ponerte cursi ahora?–conociendo a Vegeta y el tono que empleaba sé que logré robarle una de esas sonrisas coquetas.

–Puede–en cambio yo estaba con esa sonrisa estúpida de enamorada–. Nos vemos luego.–

Él volvió a responder con uno de sus típicos sonidos antes de colgar. En ese momento me arrepentía porque quería haberle dicho un te quiero pero sabiendo como era él no habría respuesta por su parte y habría salido de esta conversación con alguna frase estúpida llevándome a estar horas pensando en ella, sólo por no decirme lo mismo.

–¿Todo bien?–miré a Julia que estaba preocupada–. En tu conversación tu rostro ha pasado por varias fases, hace unos segundos estabas sonriendo y ahora te has quedado como desganada.–

–No es nada... no te preocupes–suspiré para luego intentar mantener una sonrisa–. Esta noche te vienes de cena, Julia. Voy a presentarte a tu futuro novio.–

Ella se quedó sorprendida pero con aquel bello rubor aun intacto en sus mejillas. Ella se veía muy jovial e inocente, me hacía recordar a aquella Bulma antes de ser desestabilizada por Eve.


¿Qué os pareció? Espero que os haya gustado y entretenido esta pequeña dosis del fic. En el siguiente capítulo habrá una cena que os doy el aviso será bastante salseante. Por otro lado quería comentaros algo que me hizo mucha gracia al escribir el capítulo y es que Julia y Tarble me recordaban un poco a Danny y Sandy de Grease. Sé que es estúpido pero me hizo gracia y quería compartirlo xD

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