Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer. Solo la historia es completamente de mi propiedad :D
Espero que disfruten la historia.
Capitulo 10. Jugada
La noche había recaído en la ciudad, las luces de los faroles iluminaban las calles eliminando cualquier rastro de oscuridad en ella, observé mi reloj por enésima vez al sentirme desesperaba por esperar, no sabía como había aceptado ni mucho menos como estaba siendo una egoísta por hacerlo, de lo único que deseaba era haber decidió con prudencia e inteligencia sin interponer primero mis necesidades o mis deseos. Bufé molesta al ver de nuevo las manecillas las cuales marcaban las 9 en punto, me sentía un poco extraña al portar un hermoso vestido blanco sin espalada con una cinta a la altura de los pechos resaltándolos más, la tela caía hasta cubrir mis piernas dejando unos finos pliegues al final, aquella vestimenta se adaptaba perfectamente a mi cuerpo, mi cabello se encontraba suelto perfectamente ondulado, quizás estaba siendo demasiado vanidosa pero aquella noche me sentía como una verdadera diosa, ninguna mujer igualaría mi belleza. Me reprimí ante aquel pensamiento e intenté vagamente mantenerme tranquila mientras esperaba a la persona que pasaría a recogerme. Di algunos pasos hasta sentarme en una de las bancas del pequeño parque, contemplé la increíble luna llena, la fuerza que ejercía en mi mente me indicaba que está noche sería inolvidable. El pequeño movimiento de las nubes intentando cubrir la brillante luna me hizo recordar su mirada dorada, no podía evitar pensar en él y aunque había intentando por todos los medios evitarlo sin duda alguna aquella batalla estaba destinada a ser perdida.
Me estremecí al escuchar mi nombre ser susurrado por una voz muy familiar, mi corazón comenzó por saltar de alegría pero mi mente me obligaba a ignorarlo, quizás solo estaba soñando con aquello, pues desde que estaba en Inglaterra siempre creía escuchar su ronca voz pronunciar mi nombre. Cerré mis ojos intentando de esta forma controlar los impulsos por girar y ver que era verdad lo que mis oídos estaban escuchando pues tenía miedo a que fuera otra ilusión más. Respiré tan profundo que sin evitarlo un suspiro se escapo de mis labios al escuchar de nuevo mi nombre y sin poder huir giré para encontrarme con la imagen más perfecta, aquella visión estaba superando mi imaginación, ni siquiera en mis sueños había podido igualar la belleza que se me presentaba en ese momento. Intenté pronunciar su nombre pero las palabras se quedaban estancadas en mi boca.
Rosalie…— Se acercó con paso lento. Sus intentos ojos dorados me observaban con deseo y alegría, casi podía escuchar como el latido de su corazón se aceleraba en cada paso que daba. Su piel blanca resaltaba aun más por la luz de la luna llena, su traje blanco intensificaba el color de sus ojos haciendo un completo contraste.
Em. . . — No podía decir completo su nombre por miedo a que desapareciera como había ocurrido en mis sueños.
Lo siento, debía llegar antes— Se disculpó tomando mi mano con dulzura llevándola hasta sus labios depositando en ella un cálido beso. En el primer contacto un sentimiento que creía oculto se albergaba de nuevo en mi corazón, como si todos mis esfuerzos por borrarlo hubiesen sido en vano.
Cullen— Respondí con frialdad al recordar mi objetivo de haber regresado a Forks. — Esperaba que Jasper me recogiera pero en vez de eso estoy vestida de esta forma y por si fuera poco vienes por mi— Retiré con rapidez mi mano intentando ocultar el pequeño temblor que había provocado.
Creo que vuelves a ser la misma Rosalie— Habló casi en susurro— Feliz cumpleaños— Expresó intentando abrazarme pero cosa que no sucedió pues lo evité con dolor.
Agradecería que no volvieras a tocarme— Le indiqué desafiándolo con la mirada.
Descuida te prometo que jamás lo haré— Su promesa me había lastimado por completo, pero debía estar agradecida, estaba logrando mi cometido alejarlo completamente de mi lado y aunque sabía que yo saldría fatalmente lastimada reconocía que era lo mejor para ambos pues él podría superarlo o incluso ya lo hubiera hecho. — Me alegró que hayas podido venir a Forks de nuevo, ¿dónde está tu novio?— Su voz me había dejado en claro que sentía celos por saber si tenía una relación con otro hombre después de haberme marchado sin decirle adiós.
Le dije que me esperará en Inglaterra odiaría que viniera a este pueblo— Hablé con gran naturalidad y frialdad. Noté como su intenso color dorado se oscurecía por el dolor que le causaba escuchar mis palabras, pero ambos sabíamos que esto era mejor.
Me condujo hasta su Jeep sin mencionar otra palabra al respecto. Durante todo el trayecto el silencio fue incomodo aunque agradecía que no volviera tocar el tema de mi supuesto novio o incluso me cuestionará acerca de las razones por las cuales había huido a Inglaterra sin darle alguna explicación razonable. Esperé impaciente encontrarme de nuevo con mi hermano, sabía que después de esta noche nuestro destino cambiaria radicalmente pues no habría marcha atrás. El sonido del motor evitaba que el silencio se apoderara por completo, incluso la respiración acelerada de Emmett me distraía por mantener mi corazón alejado de las decisiones que la razón estaba ejerciendo entre hacer lo correcto o lo incorrecto. Suspiré fastidiada al odiar lo que había provocado mi pasado en mi presente, pues me impedía tener una vida normal a lado del hombre al que comenzaba a considerar mi alma gemela, y sin poder evitarlo giré mi rostro para contemplarlo con el ceño fruncido, quizás él estaba en la misma situación, debatiéndose internamente. Sonreír divertida al darme cuenta que aún albergaba un sentimiento hacia mi que no fuera solo el odio, podía estar casi segura de que él ansiaba poder preguntarme acerca de lo que había ocurrido el día que lo abandoné, sin decir adiós, pero el miedo por responder a eso me hacia rogar para que jamás lo preguntará, incluso deseaba que Emmett ya hubiese encontrado a alguien más aunque era contradictorio, pues los celos me invadían por completo al pensar la forma en que él sería con ella. Fijé mi mirada en el paisaje que me mostraba la oscuridad, aunque no podía distinguir nada me sentía relajada en aquel pueblo, jamás creí extrañar el frio y la humedad que caracterizaban Forks; sonreí divertida por sentirme ahora como una pueblerina, pero sin duda alguna esté era mi hogar sin importar que nunca hubiese vivido aquí había encontrado el amor que durante 12 años lo había perdido.
Me alegro que estés feliz Rose… Rosalie— Habló Emmett sacándome de mis pensamientos.
Si, sin duda— Respondí sin intentar ocultar mi alegría.
Y Puedo saber ¿por qué?
Es un poco difícil de explicar Emm y la verdad si lo hiciera rompería con el encanto.
Entonces me quedaré con la duda, mi ángel.
¿Mi ángel?— Aquello me había desconcertado completamente, ¿acaso él estaba dispuesto a sufrir de nuevo? Si ese fuese el caso ¿yo lo permitiría?
Por supuesto Rose, siempre lo serás— Respondió al orillar el Jepp y desabrochar su cinturón. Me observó con detenimiento, su mirada ya no era de aquel cálido dorado ahora estaba ensombrecida por la pasión y el deseo, su respiración se escuchaba tan entrecortada como la mía y el ritmo de su corazón latían a prisa. Comenzó a acercarse lentamente a mí, recorrió con sus dedos el contorno de mi rostro, sentía en cada caricia su deseo, incluso podía decir que me invadía por completo a tal punto de hacerme arder a la misma intensidad que él
Emmett nos están esperando— Hablé apenas en susurro al sentir sus labios sobre mi cuello que instintivamente hice hacia atrás mi cabeza para intensificar el tacto. — Podemos esperar.
No creo que podamos Rose— Murmuró cerca de mi oído. — No creo ser capaz de comportarme indiferente ante ti, ni siquiera estando con otra, en el primer momento en que entremos a la fiesta ella se dará cuenta de lo que siento por ti— Explicó rozando apenas nuestros labios.
Si ese es el caso Emmett, entonces no me gustaría ser la querida— Respondí separándome de él y obligándolo a seguir con nuestro camino.
¿Estás segura?— Me cuestionó alzando una ceja y sonriendo tan seductoramente que casi estuve a punto de besarlo y confesarle que no me importaría que incluso sería capaz de matarla paras que solo fuese mío, pero lo mejor era comportarnos como dos extraños, no como amantes y tratar de estar alejados durante el tiempo que me encuentre aquí.
Muy segura, además solo estaré esta noche, por lo que no te costará mucho trabajo; además siempre puedes satisfacer tus impulsos con tu novia.
Quizás ella nunca podrá, salvo tú— Rió divertido y encendió de nuevo el Jeep.
Me molestó la forma en como sonreía y se divertía al saber lo mucho que lo deseaba, pues en el primer momento en sus labios tocaron mi piel está reaccionó sin pensarlo dos veces incluso su deseo atravesó cada fibra de mi cuerpo hasta hacerlo mío, deseaba con fuerza probar de nuevo sus labios y acabar por completo con mi oxígeno, anhelaba satisfacer cada parte de mi y explorar su amplio cuerpo con mis manos, sentir sus fuertes y suaves manos sobre mi piel, llegar al cielo en cada una de sus caricias y caer en la cúspide del deseo y la pasión olvidándome de todo para vivir solo el momento. Apreté los puños con fuerza hasta que mis nudillos se volvieron blancos, quería golpearlo en el rostro y borrar su estúpida sonrisa de satisfacción, comenzaba a odiarlo por haber provocado aquella reacción en mí, quería ser fría con él y no dejar que sus sentimientos me invadieran; pero todo aquel sentimiento que había olvidado parecía renacer con un simple contacto de sus labios. Esta noche sería larga e inolvidable.
Al llegar, Emmett sacó una pequeña caja, al abrirla me deposito un antifaz blanco con adornos azules, me indicó que me lo colocará no sin antes decirme que él no sabía lo que ocurría pues todo había sido idea de su hermana. Al bajar del Jeep caminamos hasta el interior de la casa ofreciéndome su brazo para entrar, pensé en negarme pero sería demostrar mi debilidad por lo que accedí hasta entrar a la casa y ver que todo se encontraba muy bien decorado, la música sonaba por todo el lugar, las pocas luces que iluminaban el lugar ayudaban a crear un ambiente mágico. Al percatarme de la existencia de Jasper corrí a abrazarlo con fuerza, la necesidad de su afecto creció considerablemente al darme cuenta que jamás habíamos estado separados por tanto tiempo. Besé su mejilla y le dediqué mi mejor sonrisa.
Rose, me alegra verte— Habló al sujetar mi mano.
Yo también te extrañe Jass.
Rosalie, es bueno tenerte de regreso, espero que disfrutes lo que he preparado para los dos.
Muchas gracias Alice, no debiste molestarte— Respondí sin dejar de ver el decorado del lugar— ¿Tienes alguna sorpresa más?
Por supuesto y déjame decirte que son dos, la primera es ésta— Me indicó a Emmett el cual hacía una pose como si fuese a ser mi caballero, como en la época antigua.
Espero poder servirla toda la noche mi lady— Tomó mi mano y la llevó hasta sus labios.
¿De que se trata todo esto?— Pregunté ignorando el fuerte deseo de besarlo
Emmett será tu caballero durante la noche, de hecho ambos bailaran la primera canción, después Jass y yo los seguiremos.
¿Estás loca Alice?
Tranquila Rose, ella sabe lo que hace— Me susurro Emmett al tomarme sin dejar que me opusiera y dirigirme hasta el centro del salón. — Sólo déjate llevar mi querido ángel, prometo cuidarte durante la eternidad.
¿Y si dijera que acepto?
Estaría encantado de hacerlo.
Emmett… esa canción es…
La que te compuse mi ángel, así que está noche olvida todo y concéntrate en mí, ignora las personas a nuestro alrededor y solo veme, no quiero que pienses en tu novio.
Perdóname por romper la magia Emm, pero creo que tu novia quiere matarme con la mirada— Le indiqué la forma en como nos veía una rubia. — Rubia— Alcé una ceja al ver que se trataba de su novia.
Ves jamás me olvide de ti ni un minuto hasta cometí el error de tener a otra rubia a mi lado, pero solo tú eres mi ángel, solo contigo me siento completo, tú puedes lograr que mi cuerpo arda en pasión con tan solo ver tus intensos ojos azules, con oler tu aroma y sentir tu suave piel entre mis dedos, eres un ángel inalcanzable, un ser que existió para atormentar mis sueños y pensamientos, una clase de droga que mi cuerpo necesita para seguir viviendo, eres…mi complemento, mi vida, mi alma… Rosalie…Te amo…
Emm…— Sus palabras me habían tomado por sorpresa, ni siquiera la presencia de su novia hacia olvidar lo que habíamos vivido meses atrás, ella no pudo borrar aquel recuerdo de su mente si no todo lo contrario, aquel sentimiento se convirtió en un sueño, en un deseo, en una frustración. No solo yo sufría en Inglaterra, Emmett también sufría y sin poder resistirme lo obligué a detener el baile, no quería seguir ocultando este sentimiento pero tampoco podía revelarlo, debía ser consiente de mis acciones y nunca dejarme llevar por mis sentimientos o de lo contrario estropearía mi futuro y el de mi hermano. — Debes ir con tu novia Emmett, ella no se merece esto.
Ni nosotros Rose. — Respondió alejándose y caminando en dirección a su novia. Mi corazón se sintió lastimado, no quería permanecer más tiempo ahí viendo como el hombre al que amo se encontraba en brazos de otra mujer. Caminé hacia Alice que me observaba asustada y desconcertada por detener así el baile, quería decirle la verdad y revelare que estaba enamorada de su hermano pero que lo nuestro era prohibido y peligroso, así como el amor que ella sentía hacia Jass, pero en el momento en que me encontré frente a ella esa idea se borro de mi mente por completo y solo le indiqué que debía tomar un poco de aire, que no me sentía bien. Jasper se ofreció a acompañarme pero me negué, ambos debían permanecer juntos todo el tiempo que fuera necesario.
Salí del gran salón hasta dirigirme a un inmenso y bien decorado jardín, a lo lejos percibí una pequeña y blanca banca, caminé hacia ella y me senté. Observé la intensidad de la luz de la luna iluminar todo el jardín resaltando los lirios blancos a mi alrededor y como si fuera una mala jugada del destino, a lo lejos veía al dueño de mis sueños, de mis temores pero sobre todo de mi corazón. Emmett Cullen caminaba hacia mí con aquel par de hoyuelos marcados en sus mejillas, su intensa mirada dorada oculta tras el antifaz. Ésta vez no podía escapar de él o de lo contrarió parecería una cobarde, espere a que él llegara y me saltara con un bonche de preguntas, pero al encontrarse frente a mí sólo me observó y me sonrió como si fuese lo más normal del mundo. Tomó asiento a mi lado y en un movimiento rápido agarró mi brazo acercándome a su pecho y cubriéndome entre sus grandes y fuertes brazos; escuchaba el latir de su corazón, el ritmo era tan acelerado como el mío, parecía como si ambos estuvieran dispuestos a ser escuchados para hacernos entender lo importante de permanecer juntos sin importar el riesgo. Acepté su abrazo sin oponerme más, incluso me tomé la libertar de corresponderlo, no quería alejarme de él, odiaba el deseo de hacerlo, detestaba mi vida, mi pasado, todos los errores cometidos, pero sobre todo repudiaba tener que acabar con lo único bueno que podría tener en mi insignificante vida y eso era el amor de Emmett.
¿Por qué huyes mi ángel?— Me cuestionó hundiendo su rostro en el hueco de mi cuello.
Me gustaría decirte Emm… pero no es el lugar ni el momento indicado, además debes regresar o de lo contrario tu novia se preocupará.
Descuida ella no significa nada para mi, tú eres lo único importante en mi vida.
No Emmett, ella es tu pareja y yo soy una completa extraña para ti, no seas injusto. — Exclamé molesta por su comentario, necesitaba alejarlo de mí antes de que fuese tarde y cometiera el peor error de mi vida.
Rose, deja de decir estupideces y solo escúchame, cierra tus ojos déjame llevarte al paraíso. — Me suplicó sosteniendo mi rostro entre sus manos.
Al único lugar al que yo te llevaré será al infierno…
El infierno parecerá paraíso a tu lado, mi ángel. — Sonrió y me cargó en modo nupcial ignorando mis protestas y golpes que daba a su pecho. Nos dirigimos hasta el interior de su Jepp, abrió la puerta con una gran habilidad y me colocó en el asiento, después cerró la puerta y corrió hasta el otro asiento para encender el motor y salir del estacionamiento a gran velocidad, me quede sorprendida por la forma en que habíamos salido, ignorando a lo lejos los gritos histéricos de su novia. Sentía algo de culpa por apartarlo de su lado pero no debía engañarme pues al final me alegraba que su corazón solo perteneciera a mí.
¿Puedo saber hacia dónde nos dirigimos?
Lo sabrás cuando lleguemos Rose.
No era necesario esperar, conocía perfectamente el lugar a donde íbamos. Se trataba de la pequeña cabaña; ¿acaso era imposible dejar aún lada cada una de mis emociones y ser guiada únicamente por la razón? Emmett tomó mi mano con fuerza, quizás intentaba que cambiara de parecer, pero ¿quién en sano juicio saldría del jeep a más de 200 km/hrs? Sin duda él no estaba pensando con la cabeza correcta. Estreche su mano al dejar de meditar cada uno de mis movimientos, debía seguir el consejo de Sulpicia y guiar todos mis actos por el corazón y no por la razón. Si lo iba a perder todo, ¿porqué no disfrutarlo?
En menos de 20 minutos nos encontrábamos en el pequeño refugio, los árboles cubrían cualquier rastro de luz, dejándolo todo en oscuridad. El sonido de los grillos acompañaba la escena, volviéndola más intima e inolvidable. Emmett abrió la puerta y en un solo movimiento me coloco sobre sus brazos. Acercó su rostro al mío, la mezcla de su loción, champagne y excitación lo volvía único. Sentí sus labios rozar mis mejillas, mis ojos se cerraron automáticamente esperando aquel beso, pero al abrirlos noté que él comenzaba caminar directo a la casa. Odiaba cada uno de sus acciones, ¿acaso no entendía que estaba desesperada por probar sus labios y sentir aquel anhelante deseo de pertenencia?
Espero no haberte desilusionado Rose. — Rió al entrar a la cabaña.
No había palabra alguna para describir lo que mis ojos estaban contemplando. Una tenue luz roja iluminaba el pequeño pasillo el cual era adornado por un sinfín de pétalos de rosa y lirios blancos. El contraste entre ambos colores era impresionante; caminé lentamente tomando su mano con fuerza por temor a que todo esto fuera un hermoso pero desagradable sueño. Al llegar al comedor la pequeña mesa se encontraba cubierta por un blanco y elegante mantel, y sobre el había dos copas acompañadas de una botella de champagne fría. Las velas portaban ese toque romántico a la escena sin dejar aun lado aquel relajante aroma a rosas. Busqué a Emmett al sentir su ausencia; al darme la vuelta topé con su fuerte pecho. Él mantenía una hermosa sonrisa, dejando ver sus pequeños hoyuelos en ambas mejillas.
Ya no existía razón alguna para evitar cerrar mis sentimientos bajo llave, pues Emmett siempre había sido el portador de la llave y con una sola mirada los había dejado en libertad. Me aferré a su cuerpo al escuchar la música que él había compuesto solo para mi, la cual me había cautivado cuando éramos pequeños, la misma que minutos antes había comenzado a bailar en la fiesta. Ahora bailarla a su lado sería el mejor honor que jamás podría tener.
Realicé una pequeña inclinación y el con mucha elegancia respondió; una de sus manos sujetó mi cintura con fuerza, mientras la otra sostenía mi mano con delicadeza, el baile inicio lento, un poco tímido por parte de ambos, pero mientras nuestros latidos se mezclaban con las notas del piano el temor quedo en segundo o quizás en tercer plano, dejando a nuestros cuerpos expresar lo que durante tanto tiempo habíamos guardado celosamente.
No me has decepcionado en absoluto. — Le respondí al recordar sus palabras. — De hecho puedo decir que me has sorprendido en absoluto, ¿era esto de lo que hablaba Alice?
Si y no, ella no sabe donde estamos, pero sabe que estábamos juntos, además creo que no fui muy cuidadoso en mi escape. — Rio al girar mi cuerpo con soltura.
En la atmósfera de respiraba y se sentía una armonía, acompañada por la música y el fresco aroma de las rosas mezcladas con el olor a caoba de los muebles. Suspiré alegré al encontrarme en la mejor noche de mi vida, esta sin duda sustituiría aquel episodio amargo el cual había vivido de niña. Me acerqué más a su pecho, estaba dispuesta a entregarme a él como nunca lo había hecho con algún hombre. Lo amaría sin censura y sin límites, ni siquiera la muerte ni un ejército de demonios tendría la fuerza suficiente para acabar con este sentimiento. Contemplé el brillo intenso de su mirada dorada, la luz de la luna llena daban aquel toque misterioso y mágico. Era mi obra de arte favorita, incluso podía decir que el color dorado era mi favorito. Emmett se acercó a mi odio y susurro tiernas palabras de amor, promesas eternas y un amor el cual ni siquiera yo sabía su alcance.
Al término de la música, pasamos a la mesa en donde la cena trascurrió lenta y con una plática animada, recordábamos el primer día de mi llegada a Forks; como él se había sentido al verme con mi cabello rubio desbordando por todo mi cuerpo, y sobre todo los celos que había sentido al saber que la mayoría de los hombres deseaban salir conmigo, pero una escena en particular me había hecho escupir un poco del champagne, cuando les dijo a todos lo hombres que yo era suya. Sonaba tan posesivo e infantil que mi risa no pudo ser detenida hasta que sus labios se posaron sobre los míos y acallaron cualquier rastro de risa. Había soñado tanto con este momento, que mis movimientos fueron lentos, iniciando una danza desenfrenada, sentía su deseo reprimido, su amor y su infinita paciencia. Me acerqué más a él tirando la copa sin darme cuenta. Coloqué mis brazos alrededor de su cuello, necesitaba seguir probando más, el celibato que había practicado había sido lo peor que podía haber hecho después de conocer lo que él podía ofrecerme y sin preguntarle terminé sentada sobre su regazo, acariciando suavemente el dorso de su pecho. Con una mano fui retirando el saco hasta dejarlo en el suelo; desabroche cada uno de sus botones mientras con la otra mano mantenía cerca su rostro del mío. Nuestras respiraciones se volvieron agitadas al ser presas de la pasión, sus manos no se quedaron quietas y comenzaron por recorrer la longitud de mi espalda, explorando en unas ocasiones el borde de mis pechos.
Emm, te amo— suspiré al sentir como sus dedos pellizcaban la punta de mis pezones hasta volverlos duro.
Déjame amarte Rose, sé lo que necesitas.
Lo haré Emm…— Respondí atrapada por el deseo.
Me apreté más en su regazo al sentir como su erección se volvía más dura. El calor emanando de sus cuerpo me hacia desearlo más, sus besos salvajes desataban aquel bajo instinto, sentimientos los cuales en otro momento nunca hubiera despertado. Desabrocho el cierre del vestido con agilidad, sus labios descendieron por todos mis hombros hasta llegar al borde de mis pechos, alzó su mirada y con una sonrisa pícara llevo el bordé de mis pezones hasta su boca torturándolos hasta volverlo duros, aumentando más mi excitación. Tomé su rostro y lo obligué a alzarlo, el dorado de su mirada estaba oscurecido por la pasión; sus manos bajaron hasta mis muslos y comenzaron a subir lentamente hasta llegar a mi entrepierna. Mi respiración se cortó al sentir uno de sus dedos rosar mi sexo, no podía reaccionar, una pequeña corriente eléctrica recorrió desde mi abdomen hasta cada mínima partícula de mi cuerpo. Me aferré a su contacto y como una invitación, con una mano hizo aun lado la braga e introdujo un dedo dibujando pequeños círculos imaginarios. La sensación fue desbordante, sus expertas manos sabían como moverse y en donde tocar, solté un gemido al sentir un segundo dedo en mi interior, sabía que él estaba jugando conmigo, me estaba torturando de la mejor manera posible. Impulsivamente comencé a alzar mis caderas, quería sentirlo más adentro, sentía como retiraba sus dedos y hacia que mi sexo rozará con su miembro volviendo más erótico el contacto. Gemí con fuerza en el momento en que su miembro se deslizó lentamente quedando dentro de mí.
¿Quieres que te llevé a la habitación?— Rió al comenzar a salir de mi.
Ni se te ocurra terminar de esta manera Emmett, ahora lo terminas aquí— Respondí abrazándolo con fuerza.
El movimiento de mi cadera siguió su ritmo, estábamos completamente sincronizados, sus gemidos me incitaban a ir más rápido en cada estocada. Mis labios besaban los suyos con desenfreno, mi lengua danzaba en el interior de su boca, sentía que nada era suficiente para desbordar aquel deseo reprimido. Susurro lo mucho que me deseaba, cuanto amaba estar en mi interior, lo bien que sabía mis labios, la calidez de mi cuerpo. Sus ojos tenían aquel salvaje brillo, las embestidas se volvían más fuertes en cada segundo, fuertes espasmos recorrían mi cuerpo, solo escuchaba nuestras agitadas respiraciones, Emmett me sujetó con fuerza concentrando totalmente la tensión en la parte interior de nuestros muslos y en los salvajes escalofríos que nos recorrían el cuerpo. Con la última embestida ambos alcanzamos el orgasmo, intenso y vertiginoso. Me aferré a su ancha espalada, sentía que me encontraba flotando en el séptimo cielo, no quería abrir mis ojos ni mucho menos dejar de sentir el calor de su cuerpo rodearme. Era esa extraña sensación de sentirme completa, llenar aquel hueco con la persona que amas, era sin duda la mejor forma de de mostrar el amor, de maternizarlo en un sinfín de emociones.
Eres la única capaz de volverme salvaje y posesivo, odiaría que otro hombre te tocará. Recuerda que tú eres mía Rose.
Siempre lo seré Emmett, siempre.
Te llevaré a la cama y haré que grites mi nombre toda la noche hasta que tu voz se vuelva un susurro inaudible.
¿Es una advertencia o una promesa?— Reí mordiendo el lóbulo de su oreja.
Un poco de ambas— Respondió cargándome y llevándome hasta la cúspide de su dormitorio.
Todo era cuestión de tiempo para que mi noche perfecta terminara en un hermoso recuerdo. Atesoraría cada segundo al lado de Emmett, aprovecharía la complicidad de la luna para expresarle mi amor incluso sería honesta en cada pregunta que él me hiciera sin importar el riesgo de arrepentirme. Ya que cada decisión tiene su consecuencia y a mi no se me había otorgado el libre albedrio, como a Emmett o Jasper.
Rose, sé que no es el momento para esto pero tú no tienes la culpa de lo que tu padre hizo, jamás te culparé de la muerte de mi hermano, jamás.
¿De qué me hablas Emmett?— Su confesión me había tomado desprevenida. Me cubrí el cuerpo con las sábanas y espere a que siguiera hablando, pero él ignoro mi pregunta y me invadió con una serie de besos por todo mi cuerpo. —Emmett por favor, ¿de que me hablas?
Mi padre me confesó que Aro había planeado la muerte de Edward así como la de su mejor amigo, un tal Hale, es extraño como su apellido es igual al tuyo ¿no?— Rió y prosiguió hasta cubrir mi boca e impedir que dijera algo más.
Durante toda la noche hicimos el amor una y otra vez, hasta dejar nuestros cuerpos saciados. Emmett permaneció dormido durante toda la noche abrazando mi cintura por miedo a que lo abandonará de nuevo. Recordé las palabras que él había mencionado acerca de la muerte de mi padre y como juaga del destino recordé aquella fatídica noche. El fuerte viento golpear las ventanas de mi acogedora casa, la calidez que proporcionaba la chimenea en la sala donde Jasper y mis padres convivíamos en la espera que Santa llegará con nuestros regalos. A lo lejos se escucho una serie de sonidos extraños, mi padre se levantó con rapidez y lo demás se volvió oscuro, hasta ver como dos hombres nos apuntaban con una pistola pero un hombre a lo lejos gritó que no nos hicieran daño, al acercarse dijo que nosotros éramos los únicos que podíamos tener exceso a las cuenta de mi padre y que sin duda tenía que criarnos como sus hijos. Ese hombre era Aro, con aquella sonrisa falsa dibujaba en su pálido rostro. Ahora entendía porque él nos quería con vida, porque nos enseñaba todo acerca de su negocio y sobre todo el amor de me profetizaba, ser su princesa, la niña de sus ojos, todo era parte de su plan, debía tener la confianza de uno de los hijos de Hale y que mejor que la ingenua y materialista Rosalie Hale.
Aro estaba equivocado si pensaba que él era el único en la mesa de ajedrez porque ahora tenía un oponente difícil de vencer, sabía cada una de sus estrategias y sobre todo conocía su debilidad y aunque él también conocía todo de mi incluyendo así a Emmett y a Jasper como punto débil, existía una milésima de ventaja, la cual era que yo ya conocía su plan y él desconocía que yo lo supiera.
Hola, siento mucho la demora, pero no había teído tiempo de escribir, espero que les guste el capítulo. Y dejen sus Reviews.
Gracias a todas las personas que lo leen, y solo me resta decirle que lo disfruten , porque pronto llegará a su fin.
