Chapter 10
Furia
Pasaron un largo rato frente a la bruma y el manantial termal, permanecieron juntos aquel largo momento, pero era hora de volver al santuario. Al llegar al lugar Yumiko se encontraba junto al fogón del santuario, estaba meditando un poco, volteo su mirada y los recibió con una sonrisa, Hikari ya dormía. El frío afuera comenzaba a sentirse cada vez de manera más fuerte, Yumiko estaba leyendo unos pergaminos del lugar y pidió a Inuyasha y Sango sentarse un momento para charlar, ambos se sentaron junto al fogón, Yumiko seguía pensativa, suspiró un poco, la luz era pobre en el lugar, sólo el fogón los alumbraba, no veían más allá de los cuerpos de los otros.
-Sé dónde se encuentra la daga de la furia. Pero creo que no podremos obtenerla.
- ¿A qué te refieres con eso Yumiko?. – Sango la miró con extrañeza, Yumiko volvió a suspirar.
- Se encuentra en esta aldea, pero pertenece a los aldeanos, y es una reliquia importante para su comunidad, y no están dispuestos a perder el símbolo que sostiene su aldea.
- Bah.. son tonterías, entonces robémosla y asunto solucionado. – dijo Inuyasha con uno de sus puños cerrados.
- No es tan fácil Inuyasha, no creo que debamos hacerlo, ellos están en su derecho. – Le dijo Yumiko con una voz tranquila.
- Tienes razón Yumiko, pero sin ese artefacto no podremos evitar el fin de nuestro mundo, no podremos quitar esta sentencia ni vencer a aquel dragón sin esa daga. – Increpó Sango también con voz tranquila.
- No lo había visto de esa manera, pero aun así no podemos permitirnos un robó tan fácil, el lugar sobre el que se encuentra la daga esta sellado, está aquí en este santuario, además la condición de Inuyasha no nos permitirá escapar tan rápido como normalmente avanzamos.
- ¿En qué parte del santuario esta esa daga?- preguntó Inuyasha mientras se levantaba.
- Antes de llegar al altar del fondo hay una puerta que da a un sótano, hay algo que impide su apertura, y si como humano no logras abrirla, como hanyou será más difícil, ese sello crea un campo que repele a aquel que intenta acercarse, sobre todo a las criaturas sobrenaturales.
Inuyasha escuchó atento, pero aun así se aproximó a aquella puertezuela, intentó abrirla pero no cedió.
-Es bastante extraño.- dijo Inuyasha
-Sólo nos queda obedecer, quizás mañana logremos convencer a los aldeanos.
Un ruido comenzó a escucharse afuera, parecía un terremoto, el lugar comenzó a vibrar, del cuarto contiguo salió Hikari.
-¿Qué está pasando?
-No lo sé Hikari….. Pero no me gusta ese sonido. – dijo Yumiko mientras cogía sus arcos. Sango preparó su traje de exterminadora, Inuyasha permanecía pensativo, sin moverse, Hikari tomaba su báculo.
-No te preocupes Inuyasha, te dije que te protegeríamos. – Decía Sango mientras cogía una de las manos de Inuyasha, los cuatro salieron, la noche era profundamente oscura conforme avanzaba, el estruendo continuaba, todas las casas de la zona se cimbraban.
-¡Qué demonios es eso! – gritó un aldeano, enseguida su cuerpo fue lanzado por los aires cayendo violentamente sobre un tejado, y terminando en el suelo, la sangre se iba anegando a la tierra blanda, al pasto seco. Los cuatros se pusieron en guardia, Hikari que estaba un poco somnolienta había despertado de golpe después de aquella escena. Por fin se hizo presente la bestia que ocasionaba aquel temblor, era un felino sin pelaje, tenía dos cabezas y era de color café, sus ojos rojos en cada cabeza parecían llenos de furia, algunas partes de su cuerpo estaba descarnadas, se podía ver sus huesos, el frío de aquella noche hacía que del hocico de aquella bestia saliera humo. La bestia gruño, el grupo no lo pensó dos veces Hikari y Sango corrieron y comenzaron a atacar a la bestia esquivando sus garras que contraatacaban, Inuyasha saltó después, pero tessaiga no estaba convertida como usualmente lo está, permanecía normal mientras Inuyasha atacaba, Yumiko preparo una de sus flechas con su viejo arco, la flecha salió dejando una estela azulada de energía espiritual, impacto en aquel felino pero no sucedió más, seguía perdiendo sangre, y trozos de carne, pero parecía no sufrir daño por ello. El felino tomo distancia y preparo una embestida, Hikari iba a ser golpeada pero esquivó aquel golpe, la bestia se precipitó sobre las casas de la aldea, e ignoro por un momento a sus adversarios, destruyendo todas las casas a su paso hasta llegar al santuario y comenzar a destruirlo, Hikari corrió pero esta vez fue atrapada por una garra, voló hacia los escombros de una de las chozas y quedo tirada, estaba muy lastimada, Yumiko intento lanzar otra flecha que estuvo a punto de dar en su objetivo, pero el hábil felino esquivo la flecha y lanzó un nuevo golpe contra la sacerdotisa, haciendo que se arrastrase por el suelo, perdiendo su arco en la acción, estaba herida del rostro, Sango fue golpeada pero logró caer de pie, aunque tenía una herida en uno de sus hombros. Ella corrió para continuar el ataque, pues había dejado sólo a Inuyasha, cuando volvió Inuyasha peleaba con el felino, que después de esquivar varios ataques, logro cazar al hanyou, cogiéndolo con su hocico y lanzándolo contra los escombros del santuario, Sango miró la escena con gran enojo, apretó la mandíbula furiosa y lanzó a hirakotsu.
-Este será tu fin.
El felino quedo herido de una pata pero volvió a pelear, Sango lo esquivaba y continuaba atacando, el demonio quedó tendido en el suelo, Sango creyó que había vencido, así que corrió hacia Inuyasha que permanecía inconsciente con una grave herida en el abdomen.
-Inuyasha….. No te vayas. – dijo Sango mientras las lágrimas se precipitaban por sus ojos, imposible detenerlas ahora, unas caían en los escombros, otras en el rostro inerme del hanyou, debido a su tristeza no logró percatarse de que la bestia ya se había incorporado, cuando se dio cuenta ya era muy tarde, en su preocupación no se dio cuenta que dejó a hiraikotsu atrás, el felino extendió sus garras y ataco violentamente a Sango, que cayó encima del altar del santuario, lo único que quedaba en pie, su furia se incrementaba. Yumiko se había incorporado, ahora estaba portando el arco de Amaterasu, y lanzo una flecha, golpeo al felino permitiendo que Sango pudiera ponerse sobre sus rodillas, la herida del hombro había crecido. El arco de Yumiko comenzó otra vez a adoptar aquella aura, esta vez era de color rojo. Sango miraba con odio aquella bestia, sin darse cuenta un golpe que dio al suelo del santuario rompió el sello que protegía la daga, ella miró anonadada, descendió y la cogió, pero no tenía el suficiente alcance para atacar a aquella bestia, fue por hiraikotsu mientras Hikari a lo lejos comenzaba a levantarse de los escombros, su báculo también comenzó a adoptar esa aura rosada. Sango intento improvisar una manera de dejar en una de las puntas de hiraikotsu aquella daga de la furia, pero una luz blanquizca rodeo las armas, de pronto ambas ocuparon el mismo lugar...
-Se están fusionando. – Dijo una Sango impresionada, la unión había finalizado, hiraikotsu se había tornado de un color rosado, y tenía una cuchilla integrada, cubría completamente uno de sus lados de punta a punta, el aura rosa también cubrió el nuevo hiraikotsu. Tessaiga también comenzó a recibir el poder del arco de Amaterasu, tal fue la vibración que Inuyasha a pesar de sus heridas despertó. Desenvainó su arma y esta vez sí se transformó como solía hacer. El felino seguía peleando con Yumiko, hasta que esta comenzó a esquivarlo hasta llevarlo con el grupo, Hikari ataco con su báculo que provoco un ataque de ondas dejando a la bestia inmóvil, gruñía. Inuyasha atacó a la bestia dejando una herida en su rostro, Sango decidida tomó a hiraikotsu y la lanzó con todas sus fuerzas, el felino comenzó a ser atravesado por los embates del arma, hasta terminar hecho añicos, los pedazos de carne cortada volaron por el lugar, la fuerza de hiraikotsu hizo retroceder a Sango cuando cogió su arma que venía de vuelta.
- Es impresionante. – La colgó a su espalda y regresó con Inuyasha, colocó el brazo de éste sobre sus hombros, Hikari corrió e hizo lo mismo, Inuyasha estaba mal herido.
- Tranquilo, Yumiko sanara tus heridas. – dijo Hikari.
-No es necesario. – Contestó Yumiko mientras miraba al horizonte.
El sol comenzaba a salir, Inuyasha estaba a punto de desvanecerse, pero los rayos solares comenzaron a golpearlo, Hikari y Sango lo dejaron reposar en el suelo sobre una rodilla, sus cabellos comenzaron a transformarse, sus orejas nacían una vez más, volvía a ser un hanyou, el alba era hermoso, Yumiko continuaba mirando, esta vez tenía una mano sobre su frente para cubriré de la luz, Hikari sonreía por la euforia del momento, las heridas de Inuyasha ya no eran tan graves, se incorporó con relativa facilidad.
-Inuyasha…. Perdón.- Dijo Sango avergonzada, mientras una ligera lágrima caía por su mejilla izquierda. – Creí que te perdíamos.
- No seas tonta. No soy tan débil. – dijo Inuyasha con cierto semblante, parecía engreído pero no era el caso. Sango dejo caer su rostro, miraba al suelo, Inuyasha la miraba a ella.
-Gracias Sango. – Inuyasha giraba la cabeza. – Gracias a todas ustedes, por protegerme esta noche.
Sango sonrió y se aceleró por un momento hasta quedar trenzada del cuello de Inuyasha, lo abrazó con mucha fuerza pero cierta suavidad, acariciaba sus cabellos plateados, y movía su cabeza con comodidad sobre su hombro, Inuyasha estaba sorprendido por el momento, pero después de un momento correspondió el abrazo, acercando el cuerpo de Sango al de él. Los pájaros comenzaban a cantar, Yumiko continuaba mirando el alba, Hikari dejaba su mueca inexpresiva, por una arcada sonrisa mientras miraba a Sango e Inuyasha fundidos en aquel abrazo, después miró el alba igual que Yumiko.
-Se trata de esto. ¿Verdad Yumiko? Nacer cada día, furia o amor, pero sentir este viento, el sol….. vivir.
- Ahora lo entiendes mejor Hikari. Vale la pena luchar por esto.
