Buenas, buenas, lamento de verdad la tardanza, como deben saber estoy en clases y en plenos exámenes pero cuando te inspiras, te inspiras, he hecho este capitulo como todos los que hago con muchísimo amor, será el ultimo capitulo con este desbordamiento de amor, ya vendrá lo rudo y la acción, espero de verdad que les sea de su agrado y de lo que esperaban de este capitulo.
Gracias por sus maravillosos reviews, follows, favs, todo absolutamente todo que hace que la motivación aumente como un rascacielos. Nos leemos para la próxima, actualizare este fic y mi otro fic esta semana, entre el jueves y sábado, como siempre pórtense mal, besos y abrazos sofocantes. Feedback is love!
Capitulo 10
"Sácame de aquí Peeta"
Y eso fue lo que recuerdo haber dicho con claridad, de resto, mi mente, cuerpo y espíritu volaron hacia otra parte de una galaxia desconocida, en donde el placer que podía inundar mi cuerpo era renovador, probar la delicia de hacer el amor con un hombre es una experiencia totalmente nueva para mi. Antes de que mi ex-marido se haya convertido en mi ex, nuestra relación interpersonal era un medio tedioso. Era analista, un gran analista y como gran analista, yo era su gran proyecto a cambiar, cada parte de lo que soy ahora fue valido de un experimento analizado, calculado por años, la morena de ojos grises con temperamento fuerte pero indecisión furtiva es lo que me dejo de herencia el post-grado en Alemania de Alex Edsall, nunca adopte su apellido, fui llamada 'fracaso' por considerar que mi segundo nombre era demasiado bueno como para cambiarlo, es demasiado bueno como para cambiarlo, me da libertad de alguna manera.
Mis ojos se abren ante la extraña luz que golpea mi cara, hay demasiada claridad para ser mi casa, remuevo mi cabello con delicadeza mientras un movimiento un tanto brusco se da a mi derecha, levanto mi cuerpo de golpe, la mano pesada de Peeta me retiene, río para mi, cojo su brazo y lo coloco a un lado, ver su rígida piel hace erizar la mía de manera exquisita, que delicia dorada la que me acompaña esta mañana. Tomo la camisa de él que se encuentra en el suelo, colocándosela, bastante cliché pero lo único que veo para colocarme, mis pies con pasos aligerados bajando las escaleras, es un pequeño apartamento en un edificio abandonado, con dos niveles, el nivel de abajo hay solo cajas de archivos, una mesa, varias pizarras, una gran cafetera de expresos, podría considerarse que eso es en totalidad su cocina, todo con una tonalidad roble, detrás una gran pila de cajas esta la escalera cubierta de una alfombra marrón, llevándonos al piso de arriba, una enorme cama baja en el centro del gran recuadro, otro escritorio con una computadora HP, varios post-it en la larga pared hasta llegar a la puerta del baño, no hay más que Peeta Mellark posea. Enciendo la cafetera, abro la nevera sacando algunos huevos, preparo las tortillas españolas que en mi conocimiento de cocina es lo que mejor hago, cuando estaba estirandome para agarrar los platos y servir el desayuno, veo una pizarra en particular con todos los nombres de las victimas, doy algunos pasos, me detengo frente a ella, hay 5 cajas alrededor de esta, la pertenencia de cada una de las victimas, extiendo mis rodillas para poder inclinarme y abrir una de estas, sacando específicamente el álbum de fotos de Effie, no mentía cuando nos comento lo muy amiga que era de Rue, muchas fotos de ellas 2 en la infancia, riendo, jugando, vestidas como hombres, con exceso de maquillaje, una sonrisa se esbozo de mi cara, había una foto especialmente hermosa en donde Effie estaba en el parque con su abuela y un hombre con lentes, aunque ninguno de los presentes se podia distinguir bien la cálida risa que se podía observar en la cara de cada uno es reconfortante, incluso relajante
-¿Katniss? -Escuchó a un Peeta somnoliento pronunciar mi nombre en la segunda planta del apartamento
-Abajo -Dije mientras pegaba la foto en la pizarra con una sonrisa, unos rápidos pasos pisaron los escalones, paralizándose de inmediato en el umbral de toda la habitación
-¿Hiciste desayuno?
-Si -sonrió- pero, me he entretenido -señale la pizarra, baje la vista, el olvido por completo de que él estaba en la planta alta me hacia sentir culpable, nunca podía dejar el trabajo a un lado aunque la noche anterior me haya pedido exactamente eso
-Ey, no, no necesito que te sientas mal -Me abrazo por la espalda y yo recoste esta a su pecho, se sentía tan bien, tan cálido, tan seguro- de alguna manera, sabia que harías esto -susurro en mi oído regalandome una suave descarga eléctrica por todo mi cuerpo haciéndome reír, tal vez ya me conocía muy bien, su cuello estaba recargado en mi hombro derecho, deposito un pequeño beso en mi clavícula- Es una linda foto
-Se ve feliz -Dije acariciando el vello de sus brazos
-¿Quien es el hombre?
-Debe ser su padre -El asintió mientras me volteaba, unió sus labios con los míos, sentí el calor que trataba de transmitirme con ese beso, haciéndome sentir vulnerable, débil, mujer, no pude evitar dejar salir una sonrisa durante el beso, junto a sus labios
-Vamos a comer -Pronunció lentamente esas palabras, cada roce de esa frase llego hasta mi espina, estaba dominando mis sentidos por completo.
Charlamos de varias cosas rutinarias mientras adulaba encantado mi tortilla española, nunca le había visto tan descansado, en sus ojos se podía detallar el pequeño brillo de relajación, de armonía con todo su ser, diría espíritu, pero como medico debo negarme a creer en esas cosas. Al terminar de lavar los platos, todo volvió a caer en silencio, mire sus grandes manos, sus uñas al ras de la linea ungueal de un color rosado pálido, podía sentir su mirada fija en mi, en mis pechos, piernas, brazos, labios, flashes de las acciones de la noche pasada venían a mi mente, haciendo subir la entalpia de mi ser, le quería sentir de nuevo
-Ven aquí
Agarro mi muñeca, tiro de ella, acercandome a él, nos besamos suavemente, su mano por encima de la fina tela blanca de su camisa haciéndola rozar con mi piel, un suave suspiro salió de mis labios, gruñó, recostandome contra el mesón de la 'cocina', su manos se posicionaron en el surco de mis nalgas a mis piernas, levantandome con habilidad, haciendo colocar a horcadas de sus caderas, sus labios consumían los míos como la primavera consume la nieve del invierno, me encontraba en el aire, tanto en cuerpo, como en sensaciones, extraordinarias sensaciones que abundaban mi cuerpo por la acumulación de impulsos eléctricos que tenia mi sistema nervioso en este momento, podía sentir mi sexo humedeciendose, por la fricción que hacia Peeta al subir la escaleras, nuestras intimidades chocaban entre si, regalandome un placer mas abrumador, casi adictivo...
-Te ves jodidamente sexy
Rei por el comentario, normalmente cuando hay sentimientos encontrados no somos conscientes de nuestro decir, podía notar como eso era lo que estaba sucediendo aquí, mi espalda toco el suave acolchado de su enorme cama, eche hacia atrás mi cabeza, mi largo cuello quedo al descubierto, el le ataco, como un león ataca a una cebra, deliciosamente, se estaba alimentando de mi, succionando, mordiendo, comiendo esa zona erogenea, sus dos brazos extendidos uno a mi lado izquierdo y otro al derecho para no dejar caer todo su peso encima mio, empecé a desabotonar la camisa que me llegaba a la mitad los muslos mirándole a los ojos, aunque el seguía el recorrido de mis manos, cuando termine con el ultimo botón pudo notar mi total desnudez, trago en seco
-Eres el demonio
Una voz ronca casi irreconocible salio de sus cuerda vocales...
-Trátame como una dama, cogeme como una puta
Conteste antes de volver a colar mi lengua en su boca, "Por dios" pude escuchar exclamar ante mi comentario, el pulgar de su juguetona mano le regalo casi un toque inexistente al pezón de mi seno, mi espalda se arqueo, su boca viajo desde el norte un poco hacia el sur, probando el pico de las maravillosas pequeñas montañas calurosas, era como México, era como Aruba, como Venezuela, España, mi cuerpo era una zona de delicias que el estaba aprovechando disfrutar, se encontraba de vacaciones por todo mi cuerpo, por todo mi mundo, era un nómada, un mochilero, un viajero, un buen amante...
-Peeta
Pude gemir ante el rudo contacto que regalaba su cadera contra la mía, su piernas se entrelazaron alrededor de su coxis, para poder sentir más a gusto su intimidad, mirar su erecto sexo encerrado en esa tela de látex hacían a mis glándulas salivales desbordar de producción, quería más por suerte no tuve que pedir, las manos de Peeta recorrieron por el borde de mi delgado cuerpo, al igual que sus labios pero estos se encontraban descendiendo por todo el centro, beso mi ombligo, gemi su nombre, separo los labios mayores con delicadeza pero decisión, le mire escéptica, paso su lengua por mi clítoris, inhale, separo las ninfas introduciendo su largo dedo medio, regalandome un rítmico movimiento circular, mis músculos se contraían y yo me encontraba en un mar de relajante excitación, ni cerca de terminar, apenas estaba empezando, introdujo el dedo indice, mientras la danza de su lengua jugueteaba con mi sexo eréctil, mis manos removían su dorado y sudoroso cabello, todo el aire a mi alrededor era seco, por lo que producía grandes cantidades de sudor en tan solo segundos, podía sentir sus duras embestidas dentro de mi, haciéndome nombrarle, una y otra vez, se detuvo y yo sonreí, antes de poder realizar ninguna acción entro dentro de mi bruscamente, grite placenteramente, pidiendo "más", adopto un matador ritmo, lento, suave, constante, abri un poco más mis piernas para sentirle profundamente, estaba tan adentro, estaba tan lujuriosa, una sed aumentaba en mi garganta
-Más rápido
pedí sin siquiera pensarlo
-No hay prisa
respondió con respiración entre cortada, gruñi, me estaba provocando, su endemoniado exquisito lento ritmo duro un tiempo, cogiendo un seno con fuerza soltó una imprevista embestida, "¡Dios!", salió de mi interior y volvió a entrar con incluso más rudeza que la anterior, escondi mi cara entre su cuello, mis uñas se encontraban clavadas al nivel de sus omóplatos, embistió varias veces dentro de mi, estaba muriendo de placer, cogió mi pierna, doblándola, quedando mi rodilla a nivel de su hombre, retorno la entrada de su sexo en el mio duramente, podía sentirle completamente adentro, era una tortura divina, su ritmo aumento deliberadamente, todos lo coherente salio con totalidad de mi mente, concentrándome solo en el placer que me estaba regalando, era como una corriente eléctrica que sentía directamente por todo mi cuerpo, erizando mi piel, después de varios minutos le sentí un colapso del universo en mi interior, haciéndome gritar ajena a todo lo que me rodeaba, liberando toda la presión interna, Peeta siguió...
-No estoy ni siquiera cerca
Decía mientras me cambiaba de posición, mi espalda tocando su pecho sudoroso pecho, no dominaba mi auto control, podía hacer lo que el quisiera, en este instante, no soy Katniss Everdeen, soy la amante de Peeta Mellark
-Eres mia
Susurro contra mi oído, mientras con cada movimiento hacia hecho aquella frase, era suya con intensidad, con cada gemido de placer, llegue a mi segundo orgasmo y unos minutos después cayó encima de mi, jadeante, nuestras respiraciones totalmente descontroladas "Fue increíble" logro pronunciar entrecortadamente mientras lo arruyaba entre las sabanas y mis brazos
-Tu eres aún más -Me dice de una manera dulce
-¿Como te sientes? -Pregunto mientras acarició sus desordenados risos
-¿En que sentido?
-Con esto
-¿Todavía estas confundida? -Se levanto para nivelar su cara con la mía, podía sentir el cariño, la esencia de lo pasible y agresivo de lo que conformaba la palabra querer, por la forma estándar de su mirada fija en la mía pude reconocer lo sincero de su sentimiento, completo, real, no ficticio, aterrador. Respire con profundidad, estaba expuesta- No debes dudar, lo sabes
-Lo se -afirmé
-¿Por que lo haces?
-No es fácil
-¿Como fue tu matrimonio?
-¿Como?
-Para no poder abrirte, debió ser bastante...
-Era analista, eso es todo, no fue nada traumante, soy bastante normal, es simplemente la vida cotidiana que me rodea
-Medicina legal
-Claro, no te cohíbes un poco de tu vida personal por tu vida profesional, si no lo haces Peeta, eres la persona que más admirare en el mundo
-Va mas allá de eso
-Explícate
-Va de sentido que... somos fuertes, brindamos esperanzas que ya están perdidas, proveemos justicia, no me hace sentir cohibido a mi vida personal, me hace sentir vivo, útil, que puedo cuidar de ti -Me regala un dulce beso- que puedo superar cualquier pequeño problema de mi vida, de la tuya, que puedo volar -Los dos reímos, regalandome otro beso- ¿No sientes a veces que puedes volar Katniss Everdeen?
-Lo hago -Giro encima de el para agarrar el celular que se encuentra en la esquina de su cama
-¿Que haces? -Pregunta mientras besa mi hombro, cojo mi celular marcando el instantáneo numero 1, después de varios tonos contesta...
-Prim, cielo -miro a Peeta que esboza su mas amplia sonrisa- Adivina la buena noticia -empieza a gritar por la otra linea palabras incoherentes- ¿Sabes que no te estoy entendiendo nada verdad? -la escucho sollozar- eres la persona más bipolar del planeta tierra, a ver, deja de chillar y escúchame, tu tía ya tiene preparada tus vacaciones, comprare los boletos para la próxima semana, veremos lo que te prometí -Me recuerda que debo avisarle a mamá- Cierto, no te preocupes por eso, yo lo haré, me encantaría quedarme ha charlar como siempre contigo pero resulta que estoy un poquito ocupada -Recorro con mis manos el pecho de mi acompañante rubio que ha empezado a besarme el cuello con intensidad, haciéndome perder la concentración- Yo también te quiero y extraño, pero ya solucionaremos eso la próxima semana querida, besazos a mi madre y portate bien, te quiero -Cuelgo el teléfono, ganandome un beso muy profundo de mi amante dejandome aún más fría pero a la vez colocandome caliente
-¿Que ha sido eso? ¿Lo de Prim?
-Puedo protegerla y la necesito a mi lado, para poder mantenerme en balance
-¿Ella es tu balance?
-Si
-Tu eres mi balance -Sonreí, besandole de nuevo, su cálida lengua hacia desbocar mi cabeza, el abdomen se me contraía por la retención de respiración, exhalar el aire de mis pulmones seria bueno pero perdería el reconocimiento de todas estas sensaciones preciadas, nostalgia, cariño, si, podía sentir mi sistema limbico en su máxima producción
-Te molestaría si...
-¿ Pídeme lo que quieras?
-Estas actuando como un príncipe chulo
-No estoy ni cerca de ser un príncipe pero ya que lo dices... ¿Que deseas mi princesa?
-¿Podriamos ir al edificio?
Rio esplendoroso mientras negaba abiertamente, "Eres imposible de controlar" me dijo, nos vestimos con la ropa de la cena, ya cuando llegue a mi oficina podre colocarme el mono quirúrgico. Estábamos encaminándonos en el carro, eran apenas las 10am, gire mi vista a su perfil, me concentre en como miraba el horizonte, sin darme cuenta llegamos a la entrada de unos de mis lugares favoritos en el planeta tierra, camine hacia la entrada, salude al otro vigilante del turno de día, "Te esperare donde esta Rue, ¿vale?" deposito un suave beso dejandome sola, llegue a mi oficina, cambie mi vestimenta y me dirigí hacia la sala de autopsia, escuche varias risas provenir al otro lado de la puerta de metal, risas, quien podría pensar que proporcionabamos risas en un lugar así, atravesé el umbral de la puerta encontrandome con Finnick, Annie, Madge, Cato y Peeta, sentados frente al cadáver
-Cualquiera podría decir que están faltando el respeto al espíritu de esa persona -Señale el cuerpo de la victima mientras me colocaba los guantes de nitrilo
-Definitivamente eres tu -Dijo Annie dando unos largos pasos para abrazarme
-Hey, me habéis visto en todo este tiempo, tampoco me he ido por un año
-Si, si mal no recuerdo, ese fui yo -Comentó Finnick- Y ni siquiera a mi me recibieron con una miniparrillada en la morgue del edificio
-¿Celoso Odair? -Respondí burlona
-Vale Mellark, ¿Que le has hecho? Esta Pseudo-sarcástica, fallando brutalmente pero ha intentado ser sarcástica -Peeta me miro con picardia, su sonrisa también se encontraba invadida de ella
-Prometo que no he hecho nada
Charlamos mientras Madge y yo, revisabamos el cadáver de Rue, desde el surco ungueal hasta las mas mínimas fracturas dadas a su estructura osea, Cato miraba el mono quirúrgico que había sacado Mellark de su maletero estaba dentro de una bolsa negra, todos nos encontrábamos trabajando como casi nunca lo hacíamos, solo en casos especiales, Peeta con una pizarra acrílica frente a nuestra mesa, Finnick y Annie con el, revisando las fotos tomadas desde el primer asesinato, resaltando cada pequeño detalle...
-¿Por que no me habéis invitado a su gran reunión? -Se escuchó una femenina voz a mis espaldas, la podría reconocer a miles de kilómetros de distancia, se trataba de Johanna Manson.
