Tu mejor Pesadilla
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer y me gustaría decir que la historia es mía producto de mi cabecita, pero no es así es de Butterffffflyblue quien me dio su autorización para hacer esta adaptación, la historia original es con personajes de Naruto.
Summary: Caí sentada en la cama. Sentí sus manos haciendo presión en mi cuello.
-Ella no me va a dejar– decía en susurros-. Ella se quedara conmigo.
Agarre sus manos para intentar alejarlo, pero era imposible. Mis manos cayeron a mis costados. ¿Iba a morir? ¿A manos de un loco sexy? ¡MORIRÉ VIRGEN!
- ¿Quién eres?- quise saber. Sonrió tétrico
-Tu mejor pesadilla.
Capítulo 10
Alice llego con una pizza en mano, el olor a queso derretido me revolvió el estómago.
– ¡Huele horrible! – corrí al cuarto de baño y regrese las donas que me había comido. Esta infección había durado mucho. Respire hondo y me enjuague la boca. Alice y Rose me miraban desde la puerta con los brazos cruzados y rostro preocupado. – Estaré bien, mañana que salga del trabajo le diré a Edward que me lleve con el doctor. – agarre un poco de agua y me moje el cuello y la cara.
– Creo que son demasiados vómitos y mareos para una simple infección, Bella. – Dijo Rose con el ceño fruncido. – Y como futura doctora deberías de saberlo…
Alice tapo su boca sorprendida.
– ¡¿Estas embarazada?! – las tres nos miramos con los ojos como platos.
– Yo pensaba como algo así de una bacteria en tu estomago…– Rose negaba – Nunca pensé en un embarazo ¿Te cuidas? – asentí. No podía hablar
– El doctor dijo que era algo que me había caído mal…
– ¿Te hicieron una prueba de embarazo? – negué. Todo fue una examinación artificial. – Vuelvo en unos minutos – Escuche la puerta cerrarse cuando Alice salió a toda prisa de ahí.
Empecé a hiperventilar. Me agarre del lavabo para no caer, mis rodillas se sentían débiles. Lleve mi mano a mi vientre ¿Bebé?
¡Maldito, Doctor!
– No te alteres – Rose me agarro por los hombros y me llevo a mi cuarto, me sentó en la cama, aparto el cabello de mi cara y se sentó a mi lado. – No saques ninguna conclusión hasta que estés completamente segura.
Asentí.
¿Bebé? Edward se va a "Frikiar" ¿Cómo reaccionara cuando se lo diga? Me estremecí. Edward no iba a reaccionar muy bien cuando lo sepa, si bien las cosas habían quedado un tanto extrañas al tema del bebé, eso no quería decir que estuviera muy de acuerdo con la idea.
¿Por qué tenía que pasar esto en estos momentos?
Lleve ambas manos a mi vientre y sonreí. A mí siempre me han gustado los niños, y si llevo un hijo de Edward, pues él tendría que aprender a ser padre, si o si.
Alice entró agitada al cuarto, saco una cajita rosa de su bolso y me la tendió.
– Ve y haz lo tuyo…– se sentó al otro lado dejándome en medio.
Reí.
– Hay un pequeño problema…– ambas me miraron. – No tengo ganas de hacer pis.
Alice resoplo.
– Vamos a ver esa película y tomaras muchos líquidos, no puedo pensar bien de tanta desesperación. – Rose rió a mi lado.
– Relájate, aquí la única posible embarazada debería de ser la desesperada. – Las tres reímos y nos pusimos de pie. Deje la cajita en el buró y salí con ellas.
– ¿Ya? – pregunto Alice por quinta vez.
– Alice no puedo hacerlo si estas pegada a la puerta – Era por la mañana, Alice se había quedado a dormir porque según ella, no podría con la angustia. Se desesperó mucho más cuando le dije que me haría el test por la mañana, que así sería más efectivo. – Llévatela de aquí Rose.
Escuche unos murmullos y luego la puerta siendo cerrada.
Por fin paz y tranquilidad. Mi vejiga empezó a fluir…
Hice lo que las instrucciones decía y espere.
– ¡¿YA?! – brinque y grite.
– ¡Alice!
– Lo siento, se me escapo…– oí que dijo, Rose.
Les abrí la puerta del baño y entraron rápidamente. Mi celular sonó, era tiempo.
– No puedo ver…– me abrase a Rose. – Que alguien mire por mí.
Alice dio un paso al frente como un soldado, cuadrando sus hombros y barbilla alzada, le hubiese creído la pose si no trajera unas pantuflas de Hello Kitty.
Agarro el pequeño palito en sus manos y miro fijamente, alzo la vista un momento y nos miró de reojo.
– Negativo. – dijo con un puchero.
¿Negativo?
Trate de sonreí. Era lo mejor, no estaba preparada para un bebé, mucho menos Edward. Si, era lo mejor no estar embarazada. Entonces ¿Por qué me sentía tan desilusionada?
Las lágrimas cayeron de mis ojos. Me abrase a mi cintura y camine como autómata a la cama. Alice y Rose me miraban preocupadas.
– ¿Estas bien, Bella? – Pregunto Alice. – Pensé que estarías feliz al no estar embarazada.
Le sonreí a medias.
Alice no tenía por qué saber que ayer por la noche me puse a divagar sobre cómo sería mi futuro hijo. Ellas no tenían que saber que hasta futuros nombres pensé para él o ella. No, no tenían por qué saber que me dormí con una sonrisa en el rostro al imaginar a Edward abrazado de un niño idéntico a él.
– Es lo mejor…– las tres asentimos. Respire hondo y limpie mi rostro. – ¿Segura que es negativo?
Alice miro el palito en sus manos y rió.
– Te mentí, ¡Es positivo! – extendió el test a mis manos y en efecto, era positivo.
Reí como loca y me tiré en mi cama con los brazos abiertos.
– Te voy a matar…– le aventé el test y le dio en la cabeza.
– ¡Iug! – Se limpió su cabello con sus manos – Eso tiene pipi tuya…
Rose rió palmeando su hombro.
– Lo tuviste en tus manos por unos buenos minutos, Alice.
Alice miro sus manos y corrió al baño a lavarse.
La sonrisa no dejo mi rostro en todo el día.
– ¡Hola, Jacob! – lo salude algo entusiasta. Él me miro algo extrañado y besó mi mejilla.
– Estas muy feliz, Bella – me encogí de hombros, sonriendo aún. Jacob sonrió conmigo. – Es un lindo día… – le guiñe un ojo y me fui a trabajar.
Tome pedidos y limpie varias mesas, el tiempo se me paso volando. Cuando menos lo pensé Edward, ya estaba aquí.
Me quite el delantal y lo deje ahí en alguna silla y corrí a abrazarlo.
– ¡Te extrañe! – bese su rostro repetidas veces. Edward solo reía.
– Yo también, Bella…– me dio un beso rápido en los labios y me abrazo escondiendo su cara en mi cuello. Su respiración me hacía cosquillas y me excitaba.
– Termino aquí y nos vamos…– me separe de él. Junte el delantal y lo doble. – Iré por mis cosas…– Edward asintió y se recargo en la barra. Alice y Rose lo miraba con una sonrisa en los labios. Rodé los ojos. Eran algo infantiles.
Camine por el pasillo del almacén, ahí Newton tenía como unos lockers donde dejábamos nuestras cosas. El pasillo era oscuro y silenciosos, solo mis pasos se escuchaban…y una respiración que no era la mía. Me gire y no había nada. Reí tontamente. Estaba imaginando cosas. Di un paso más y una mano grande se posó en mi boca, acallando el grito de susto que quiso salir de mis labios.
– No grites – Dijo una voz ronca a mis espaldas…
Inmediatamente me relaje.
– Edward…– dije cuando me soltó. – Me asustaste.
Golpee su pecho riendo.
– Lo siento, pero tenía mucho sin verte, y necesito que me des un beso como se debe.
Iba a reír pero su lengua no me dio tiempo. Jadee sorprendida. Edward me abrazo por mi cintura y me empujo a una puerta semi abierta a mis espaldas. Era el baño de empleados. Cerré la puerta con seguro y empecé a sacarle la camisa por arriba de la cabeza a Edward.
– Yo solo venía por un beso…– dijo sonriendo de lado. –…pero me gusta más tu idea.
Reí.
Saque mi blusa igual que la de él y desabroche mis pantalones.
– No creo poder aguantar a llegar a tu casa…– Edward gruño y se deshizo de sus pantalones junto con su bóxer.
Lleve las manos detrás de mi espalda para quitarme el sostén, pero Edward, me detuvo.
– Eso lo quiero hacer yo...– dijo con la voz ronca. Me hizo girarme y recargue mi frente en la puerta del baño. Sentí sus dedos rozar lentamente mis hombros y bajar hacia el broche. Removió los tirantes de mis hombros acariciándome en el camino. – Nunca me cansare de tu cuerpo...– sus yemas acariciaban el contorno de mis senos, pero sin llegar al centro, donde yo quería sus caricias.
En unos meses más tal vez y no sienta deseo por mí. Me deprimí. ¿Seguirá sintiendo deseo por mí, aun cuando este toda gorda?
Sin embargo, Edward, no me dejo seguir el hilo de mis pensamientos.
Movió ligeramente mi cuello y corrió mi cabello aun lado. Repartía besos desde mi oreja bajando a mi cuello, donde succionaba un poco.
–Eres mía, Bella...– susurro en mi oído. Yo solo asentí.
Sus manos acunaron mis pechos. Gemí
– ¿Eres mía, Bella? – asentí de nuevo. Sus dedos empezaron a jalar mis pezones. Sentí su miembro en mi trasero y me arquee. Sus manos bajaron por mi aún vientre plano y me tensé. Casi se me sale decirle que ahí estaba un hijo suyo, pero callé. Sus manos siguieron bajando y mordí mi labio. Acaricio mi intimidad por sobre mis bragas y gemí. – Dilo...– hizo mis bragas aun lado y paso su dedo superficialmente por encima. – Necesito que lo digas, Bella. Si lo dices, te daré lo que quieres.
Sentía la punta de su dedo en mi entrada, baje un poco mi cuerpo para que entrara en mí, pero el solo rió en mi oído.
Bufé.
– Edward... – gire un poco mi cabeza para verlo, se le miraba divertido. –...Soy tuya desde el momento que me dejaste ver a ese muchacho calvo e inseguro en la biblioteca, soy tuya desde que me besaste por primera vez...
Edward abrió los ojos como platos e introdujo dos de sus dedos en mí. Mordí mi labio para no gritar, Edward me agarro de la cabeza con su mano libre y guio mis labios a los suyos. Retiro sus dedos de mí y me giro. Bajo mis bragas de un jalón y me alzo, recargando mi espalda en la puerta de baño. Guio su miembro a mi entrada y me dejo caer poco a poco. Gemí sobre su cuello. Edward me agarraba por la cintura haciendo que las embestidas fueran profundas y placenteras. Me recordaba en mi mente no gritar, no estábamos en casa.
– Amor, te prometo en casa recompensarte, pero...– el ceño de Edward se frunció. – Necesito terminar ahora...– asentí.
Edward acelero sus embistes y llevo a su boca uno de mis pezones. Empuje mis pechos hacia él y me sentí desfallecer. Tal vez era el embarazo, pero estaba demasiado sensible de esa parte, y de todas.
– Ahh, Edward!... – Sentí una mordida de Edward en mi pezón y cerré mis ojos. El cosquilleo me recorrió de arriba abajo. Mis piernas se tensaron alrededor del cuerpo de Edward, y yo...yo me deje ir en el placer.
Reí.
Edward puso mis pies en el piso y beso mi frente.
– Sabes que te amo, ¿verdad? – asentí sonrosada. Me debatía entre decirle lo del embarazo o contárselo luego. –
– Te amo también, Edward.– el asintió y se agacho por mi ropa. Me puso mi sostén y me giro para abrocharle, luego paso mi blusa por encima de cabeza, y de nuevo me beso en la frente. Reí. –¿Estas practicando para cuando tengas una niña? – lo dije sin pensar. Edward se tensó con mis bragas en sus manos, luego de unos segundos, sacudió su cabeza.
– Puede ser...– dijo simplemente. Sonreí.
Por lo menos no se alteró como la última vez.
Alce mi pie para que pasara mis bragas, las subió lentamente por mis piernas y beso mi intimidad antes de subirlas por completo, e hizo lo mismo con mis pantalones.
Le di un beso en los labios. Edward seguía desnudo.
– Será mejor que te cambies si no, no respondo...– Edward rió. Feliz y despreocupado. Se miraba hermoso cuando reía así. Revolvió sus cabellos cobrizos con su mano y de nuevo, beso mi frente.
– Arreglare un poco mi cabello mientras te vistes. – Agarre un poco de agua en mis manos y refresque mi cara.
– Estas diferente. – dijo Edward.– Como más feliz, no sé. – le sonreí por sobre mi hombro.
– Te tengo a ti ¿No es razón suficiente para ser feliz? – Los ojos de Edward brillaron.
– ¿Siempre, Bella? – lo mire confundida – ¿Siempre serás así de feliz a mi lado?
– No...– recargue mi frente en la suya y bese sus labios. – Algún día seremos mucho más felices...
Edward cerro sus ojos y me agarro por la nuca, juntando nuestros labios en un beso, algo violento...necesitado.
– Saldré primero – dije cuando nos separamos. – Iré por mi bolso, te espero con Alice y Rose.
Edward asintió. Me dio un último beso en los labios. Salí de ahí con una sonrisa aún más grande, recogí mis cosas y llegue donde Alice y Rose. Ambas me miraron con una sonrisa algo boba y rieron a carcajadas. Me sonroje. Era obvio que ellas sabían lo que paso.
– Nos vemos luego, Bella – Jacob me dio un beso en la mejilla como de costumbre y frunció el ceño. –Hueles a... – olfateo nuevamente mi cuello y retrocedí. Alice y Rose contenían sus risas. La puerta que da al almacén se abrió y Edward salió con el cabello más alborotado de lo habitual. – Olvídalo – Dijo Jacob con la mandíbula apretada. – Hasta luego. – y se fue.
Las tres empezamos a reír una vez que, Jacob, se fue.
– ¿Lista? – pregunto Edward, abrazándome por detrás, sus manos reposando en mi estómago. Alice aplaudió y yo negué hacia ella. Hizo un puchero.
–Sí, vamos.
Miércoles y Edward, aun no sabía nada de mi embarazo. El fin de semana fue casi mágico. Reímos, platicamos e hicimos el amor muchas veces, más de lo normal. Sentía que arruinaría nuestra perfecta burbuja sacando lo del embarazo.
– Tienes que decirle a Edward, Bella – Alice me miro mal. Asentí sin mirarla. Alice resoplo-. ¡Bella! – Me arrebato la bandeja que llevaba hacia la cocina. – Edward tiene que saberlo… – Mi labio inferior empezó a temblar. Alice suspiro y me abrazo. – Eres una llorona últimamente – dijo riendo un poco, cosa que hizo que yo riera también.
– Lo haré hoy, iré a su casa a decirle lo del embarazo…– Sentí la cabeza de Alice asentir sobre mi hombro. – Se va a asustar, Alice. – ella rió.
– Es normal, llevan poco tiempo…– me separo de ella, ya no lloraba, pero tenía mis ojos húmedos aún. –…pero Edward te ama, Bella, ¡Por Dios¡ El hombre está loco por ti…– No sabes cuánto, quise decirle. – Vete de una vez, luego buscaras cualquier excusa para no ir, te conozco. Yo terminare el día por ti. – me quito el delantal y se lo puso ella. – Así aprovecho para estar más tiempo con Jasper.
Reí.
Me fui a la parte de atrás a recoger mis cosas. ¿Cómo sería la mejor forma de decírselo a Edward? Oh, Edward, ¿Recuerdas cuando te dije que no estaba embarazada? Pues resulta que sí, ¡Felicidades!
Resople.
Colgué mi bolsa en mi hombro y salí por la puerta que da al callejón, al abrir la luz de medio día me cegó por un momento, cerré mis ojos, cuando los abrí, Jacob, estaba parado frente a mi sonriendo.
– ¡Jacob! – grite asustada llevando una mano a mi corazón.
– Hola, Bella – sonrió contento, demasiado.
– Te vez muy feliz, Jacob – le sonreí y empecé a caminar fuera del callejón.
– Tengo razones para estarlo – dijo detrás de mí.
– Me alegro por ti – hable sin voltear a verlo. – Bueno, que tengas lindo día…– me gire para despedirme de él, y un trapo blanco tapo mis fosas nasales. Patalee y tire manotazos al aire, pero Jacob, era más fuerte que yo. La sonrisa nunca dejo sus labios.
– Dulces sueños, Bella – Esto iba a ser un verdadera pesadilla…la peor.
Hola de nuevo yo por acá, como ven esta vez no me he tardado y para que vean que soy buena con ustedes que tanta paciencia me han tenido y para no dejarlas comiéndose las uñas esta noche tambiénhabrá capítulo doble!
*Flor: Que bueno que sea de tu agrado la historia la verdad es que Butterffffflyblue se lucio con esta historia, así que todo el merito es de ella.
* Tata xoxo: corazón no sabes cuanto te extrañe! como acabas de leer Jacob no esta en labor de dejarlos en paz, pero Edward va tratando de salir adelante con eso de la voz.
*Twilight-love1694: cielo yo nunca dejare una historia inconclusa, podre tardar algún tiempo, pero se me hace una falta de respeto hacia ustedes dejar una historia por la mitad, también soy lectora y se lo que se siente. Como ves esta vez no me demore demasiado espero que así sigamos.
*Carol: bienvenida a esta historia, me alegra saber que es de tu agrado, espero seguir con la buena racha y no demorar demasiado.
* Tecupi: corazón! que alegría de saber de ti, si el comienzo es un poco complicado pero la historia vale la pena, pero sospecho que Jacob te va a caer aun peor jajajaja
Bueno en unos momentos mas estará el siguiente capítulo.
Besos
Ana Lau
